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Full text of "Memorias y revista de la Sociedad Científica "Antonio Alzate.""

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Tomo  26.  No.  1 

MEMORIAS  Y  REVISTA 


SOCIEDAD  científica 


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A_iitonio  ^lz:ate 

publicadas  bajo  la  dirección  de 

RAFAEL  AGUILAR  Y  SANTILLÁN, 

Skobktario  General  Perpetuo 


SOMMAIRE. 

(Mémoires,  feuilles  1  á  6") 


99 


Blologle. — ^Expériences  de Plasmogénie.  Infilti-ations d'acide chlorhydiáque dans 
un  silicate  alcalin,  par  le  Prof.  A.  L.  Herrera,  p.  43-49.  pl.  V-XIII. 

Chemins  de  fer. — Observations  faites  dans  le  F.  C.  Nacional  de  Tehuantepec, 
par  M.  A.  Peimbert,  p.  5-41,  pl.  I  -IV. 


MÉXICO 

Ils/LFT<.:EnsrTA.    DEL    GS-OBIEFllSrO    FEr)EFÍ,A.3L 
(3»  CALLE  DE  BEVILLAGIGEDO  NÚM.  8). 

Jiüio  1907. 

Publicación  registrada  como  articuio  de  segunda  ciase  en  12  de  Febrero  de  i907 


Dons  et  nouvelles  pnblications  reines  pendant  jnillet  1907. 


Les  noms  des  donateurs  sont  imprimes  en  italiques;  les  membres  de  la  Société 
sont  designes  arec  M.  S.  A. 

Abbe  (Cleveland). — The  Progress  of  Science  as  illustrated  by  tlie  Development 
of  Meteorológy.  Annual  Presidential  Address.  Washington.  {Philoso- 
fUcál  Society,  Bulletin.  Vol.  XV,  pp.  27-56).  July  1907. 

Aotes  de  la  Société  Melvétique  des  Sciences  Naturelles.  89me.  Session  du  29  JuiUet 
au  1  Aoút  1906  á  St.-Gall.  89  fig.  &  pl. 

Albera  (Dott.  Cario). — Riassunto  delle  osservazioni  meteorologiche  fatte  al 
Grand  Hotel  du  Mont  Cervin  (Griomein-Valtoumanche)  in  Valle  d'Aosta 
durante  la  stazione  estiva  (1906). — Perugia  (L'Idxol.,  la  Climat.  et  la  Te- 
rapia Fisica).  1907.  89  {Osservatorio  del  E.  Collegio  Cario  Alberto inMon- 
calieri). 

Baber  (Prof .  Alfred). — The  Foundations  of  G-eometry.  Pressidential  Address 
to  Sectíon  HI.  (Trans.  R.  Soc.  Canadá,  2ds.  XH).  Ottawa.  1906.  89  {Prof. 
a.  B.  Halsted,  M.  S.  A.) 

Berüner  Astronomisches  Jahrbuch  für  1909  mit  Angaben  für  die  Oppositionen 
der  Planeten  (l)-(569)  für  1907.  Herausgegeben  vo a  dem -Eomí^Z.  Astro- 
nomischen  Eecheninstitut  unter  Leitung  von  J.  Bauschinger. — Berlin. 
1907.  89 

Biolley  (P.) — MoUusques  de  l'Isla  del  Coco.  Résultats  d'une  expédition  faite  en 
janvier  1902,  du  11  au  16,  sous  les  auspiees  du  Gouvernement  de  Costa 
Rica. — San  José.  1907.  89  2  pl.   (Museo  Nacional  de  Costa  Rica). 

Briosi  {Prof.  Giovanni),  M.  S.  A. — Atti  dell'  Istituto  Botánico  deU'  Universitá 
di  Pavia.  Seguito  dell'  Archivio  Triennale  del  Laboratorio  di  Botánica 
Crittogamica.    II  Serie.  Vol.  X.   Con  28  tav.  e  1  ritratto.  Milano.  1907.  89 

Clarke  (John  M.) — Naples  Fauna  in  Westera  New  York.  Part  2.  Albany.  1904. 
49  pl.  {Xew  York  State  Maseum.  57  th  Annual  Report.  1903.  Vol.  3.  Me- 
moir  6). 

Clarke  (John  M.)  and  Ruedemann  (R.) — Gruelph  Fauna  in  the  State  of  Neiv 
York.  Albany.  1903.  49  pl.  New  York  State  Museum.  57  th.  Annual  Report. 
Vol.  3,  Memoir  5). 

Credner  (Prof.  Dr.  Hermann),  M.  S.  A  — Elemente  der  Geologie.  Zehnte,  un- 
veránderte  Auflage  mit  624  Abbild.  im  Text.  Leipzig.  1906.  8? — Die  gra- 
nitischen  Gange  des  sachsischen  Granulitgebirges.  Eine  Studie  auf  dem 
Gebiete  geneti.scher  Geologie.  Berlín  (Zeit&chr.  D.  Geol.  Ges.)  1875.  1 
Taf.  — Das  sáehsische  Granulitgebirge  und  seine  Umgebung.  Leipzig. 
1884.  129 


MEMORIAS 


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MEMOIRES 


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"Antonio  Álzate." 

Publiés  sous  la  direction  de 
RAFAEL  AGUILAR  Y  SANTILLAN, 

Secrétaire  perpétxiel. 


TOME    26 

1907-1908- 


MEXIOO 

Imprimerie  du  Gouvernement  Federal. 


1907 


MEMORIAS 


IIL 


"Antonio  Álzate." 

Publicadas  bajo  la  dirección  de 
RAFAEL  AGUILAR  Y  SANTILLAN, 

Seoretario  perpetuo. 


TOMO    26 

1007-1908. 


LIBRARY 
NEW  YORK 

botanical 


MÉXICO 

IMPRENTA  DEL  GOBIERNO  FEDERAL 

(3?  de  Kevillag-igedo  nám.  3). 


1907 


SOCIÉTÉ  SCIENTIFIQÜE  "ANTONIO  ÁLZATE." 

IMKXICO. 

FONDEE  EN  OCTOBRE  1884, 


Meiiibrfs  fondateurs. 

MM.  Rafael  Aguilar  y  Santillán,  Guillermo  B.  y  Puga,  Ri- 
cardo E.  Cicero  et  Manuel  Marroquín  y  Rivera. 

Président  honoraíre  perpétuel. 

M.  Ramón  Manterola. 

Secrétaire  géuéral  perpétuel. 

M.  Rafael  Aguilar  y  Santillán. 

Conseíl  directif.— 1907. 

Président. — Dr.  Antonio  J.  Carbajal. 
Vice-Prbsident. — Ing.  G.  M.  Oropesa. 
Secrétaire. — Prof.  E.  E.  Schulz. 
Vice-Secrbtaire. — Pro.  M.  Lozano  y  Castro. 
TrésORIER  perpétuel. — M.  José  de  Mendizábal. 


La  Bibliothéque  de  la  Société  (Ex-Mercado  del  Volador),  est  ouverte 
au  publie  tous  les  jours  non  feries  de  4  h.  a  7  h.  du  soir. 

Les  "Métnoires"  et  la  '  'Revue"  de  la  Sociétó  paraissent  par  cahiers  in  89 
de  64  pags.  tous  les  mois. 

La  eorrespondanee,  mémoires  et  publications  destines  á  la  Société,  doi- 
vent  étre  adressés  au  Secrétaire  general  á 

Palma  13.— MÉXICO  (Mexique). 

Les  auteurs  sont  seuls  responsables  de  leurs  écrits. 
Les  membres  de  la  Soeiété  sont  designes  avec  M.  S.  A. 


SOCIlíTÉ  SCIKNTIFIQDE   "ANTONIO  ALZATK."  MÉMOIHKS.    T.   26. 


ESTUDIO  SOBRE  LA  SOPElíESTRüCTÜR-l  DE  LAS  VÍAS  FÉRREAS, 


Observaciones  hechas  en  el  Ferrocarril  Nacional  de  Tehuantepec 


POR  EL  INGENIERO  CIVIL 


ÁNGEL  PEIMBEET,  M.  S.  A. 


LIBRARY 
NEW  YORK 
«OTANICaL 


1. — Las  maderas  empleadas  ala  fecha  para  durmientes  en 
el  Ferrocarril  Nacional  de  Tehuantepec,  pueden  considerarse 
naturalmente  agrupadas  en  dos  clases  diversas : 

Maderas  del  país.  Maderas  norte-americanas. 

(a.)  En  cuanto  á  las  primeras  existen  en  una  variedad  in- 
mensa, p'iro  las  que  pueden  considerarse  de  primera  clase  y 
cuya  duración  ó  eficieacia  en  la  vía  está  comprendida  entre 
cuatro  y  cinco  años,  son  las  sigaieates: 

Primera  clase.  Encino,  Guayaeán,  Moral,  Cocuite,  Chipi- 
le,  Grisiño,  Nazareno,  Macaya  (corazón),  Tepesuchil,  Nacax- 
tle  (corazón),  Palo-María.  Granadillo. 

Las  que  pueden  estimarse  de  segunda  clase  y  cuya  dura- 
bilidad oscila  entre  tres  y  tres  y  medio  años,  son  las  que  si- 
guen: 

Segunda  clase.  Chico  Zapote,  Ubero,  Solerilla,  Picho,  Da- 


Anqél  Pbimbeet. 


game,  Roble,  Caoba,  Cedro,  Caobilla,  Texhuate,  Tepozontle, 
Huesillo,  Sangregado. 

Deben  considerarse  como  inútiles  las  siguientes  cuya  du- 
ración no  excede  de  un  año : 

Inútiles.  Jonote,  Palo  Mulato,  Ceyba,  Rabo  Lagarto,  Pa- 
lo Blanco,  Lecberillo,  Manzanilla,  Tepe-Cacao;  Mala  Mujer, 
Macayita,  Espino  Blanco,  Chicharrón,  Chancarro  y  en  gene- 
ral aquellas  maderas  blandas  y  que  carecen  de  lo  que  vulgar- 
mente se  llama  corazón;  entendiéndose  por  "maderas  de  co- 
razón" aquellas  cuyo  durainen  ó  albura  se  encuentra  coloreado 
de  un  tinte  generalmente  oscuro,  de  gran  dureza  y  densidad. 
Generalmente  estas  maderas  no  crecen  en  los  pantanos,  en  los 
cuales  de  preferencia  abundan  las  maderas  blandas  y  de  poca 
resistencia,  sino  que  más  bien  abundan  en  las  partes  altas. 
Comparadas  las  maderas  que  se  producen  en  las  tres  regio- 
nes principales  del  Istmo,  es  decir,  la  Norte,  la  Central  y  la 
Sur,  se  encuentra  que  la  misma  clase  de  madera  varía  según 
que  se  produzca  en  cualquiera  de  las  tres  regiones  menciona- 
das aumentando  su  consistencia  y  duración  gradualmente  del 
Norte  al  Sur.  Considerando  climatéricamente  las  condiciones 
de  las  tres  regiones,  podemos  clasificarlas  como  sigue : 

Región  Norte.  Coatzacoalcos  á  Río  Jaltepeo  km.  O  á  127. 
Clima  cálido  y  excesivamente  húmedo,  (abundan  las  regiones 
pantanosas). 

Región  Central.  Río  de  Jaltepec  á  Cañón  de  Malatengo, 
km.  127  á  200.  Clima  cálido  y  húmedo,  (existen  pocos  panta- 
nos). 

Región  Sur.  Rincón  Antonio  á  Salina  Cruz.  km.  200  á  305. 
Clima  cálido  y  seco,  aumentando  la  sequedad  con  la  proximi- 
dad al  Pacífico,  (no  hay  pantanos). 

Si  se  comparan  estas  condiciones  de  clima  en  su  relación 
con  la  duración  de  las  maderas,  resulta,  como  indiqué  ante- 
riormente, que  la  mejor  calidad  se  obtiene  cuando  la  madera 
se  produce  fuera  de  las  zonas  pantanosas,  en  los  terrenos  ele- 


SüPEBKSTRüCTüHA  DE  LAS  VÍAS  FÉRBEAS. 


vados,  ó  en  la  región  Sur  bajo  la  influencia  de  un  clima  exce- 
sivamente cálido  y  seco. 

En  los  últimos  contrafuertes  de  las  sierras  que  circundan 
la  costa  del  Pacífico,  y  del  lado  de  este  Océano,  se  encuentran 
algunas  maderas  resinosas  que  bajo  la  influencia  de  los  vien- 
tos marítimos,  adquieren  una  consistencia  y  dureza  verdade- 
ramente excepcionales.  Se  han  usado  muy  poco  en  el  Ferro- 
carril en  virtud  de  lo  diseminadas  y  escasas  que  se  hallan  y 
en  la  dificultad  consiguiente  de  transportarlas  á  la  vía  á  pre- 
cios razonables. 

{!).)  Respecto  á  las  maderas  americanas  se  han  usado  en 
el  Ferrocarril  las  siguientes: 

Pino  Amarillo  (Yellow  Pine),  Cedro  Colorado  de  Califor- 
nia (Red-wood). 

2. — Según  acabamos  de  ver  en  el  cuadro  de  las  maderas 
del  país,  la  duración  máxima  de  los  de  primera  calidad  no 
excede  de  5  años.  En  cuanto  al  cedro  colorado  no  hay  toda- 
vía experiencia  en  los  colocados  últimamente,  pero  parece  que 
esta  madera  resiste  mucho  á  la  acción  combinada  del  calor  y 
de  la  humedad  que  son  los  agentes  atmosféricos  que  originan 
la  destrucción  de  la  madera,  pues  aún  se  han  encontrado  en 
algunos  de  los  tramos  mejor  drenados  de  la  División  Sur,  dur- 
mientes de  esta  clase  desde  la  época  de  la  construcción,  los 
que  seguramente  vivieron  8  años  por  lo  menos. 

3. — En  cuanto  á  las  maderas  preparadas,  la  única  que  á  la 
fecha  se  ha  usado  en  la  vía  es  el  pino  creosotado. 

4. — El  procedimiento  para  la  creosotización  ó  alquitrana- 
miento  de  estos  durmientes,  consiste  en  sumergirlos  primera- 
mente en  un  recipiente  ó  caldera  cerrada  en  la  cual  se  hace  el 
vacío  para  desalojar  en  lo  posible  el  agua  de  los  vasos  capila- 
res de  la  madera  y  después  por  medio  de  llaves  especiales  se 
hace  entrar  el  creosote  caliente,  comprimiéndose  después  el 
aire  para  que  la  penetración  sea  más  rápida  y  perfecta.  Los 
durmientes  ó  pilotes  que  se  trata  de  creosotizar  entran  al  re- 


Ángel  Peimbebt. 


cipiente  por  medio  de  un  carrito  sobre  rieles  á  propósito  y  tan- 
to el  vacío  como  la  compresión  posterior  se  verifican  por  me- 
dio de  bombas  especiales.  Teniendo  de  este  modo  la  madera 
sujeta  á  una  pres'ón  de  100  libras  por  pulgada  cuadrada  ó  sean 
7.27  kilos  por  centímetro  cuadrado  durante  24  horas,  se  logra 
que  el  creosote  penetre  por  lo  menos  una  pulgada,  lo  que  se 
juzga  suficiente  para  preservar  la  madera  por  un  período  de 
8  á  10  años. 

El  creosote  tiene  además  la  ventaja  de  preservar  la  made- 
ra en  el  agua  salada,  contra  los  insectos  que  como  la  "broma" 
ó  el  *'teredo"  la  destruyen  rápidamente  en  condiciones  nor- 
males, y  es  por  esta  razón  que  se  usan  de  preferencia  los  pi- 
lotes preparados  con  este  sistema  en  la  construccióa  de  mue- 
Des  provisionales,  viaductos,  etc. 

5. — Pueden  preservarse  las  maderas  inyectándoles  sulfato 
de  zinc  ó  cobre  ú  otros  antisépticos,  para  lo  cual  se  procura 
desalojar  previamente,  como  en  el  procedimiento  anterior  des- 
flemando previamente  las  maderas  la  savia  de  los  vasos;  pero 
con  respecto  á  estos  sistemas  no  se  han  usado  en  el  Ferroca- 
rril de  Tehuantepec. 

La  alteración  principal  de  los  durmientes  en  los  climas  tro- 
picales se  debe,  como  indiqué  anteriormente,  á  la  acción  com- 
binada del  calor  y  la  humedad,  agentes  que  en  estos  climas 
obran  casi  de  una  manera  constante  y  refiriéndome  al  Istmo, 
con  mayor  intensidad  en  la  región  Norte,  decreciendo  la  hu- 
medad gradualmente  hacia  el  Sur, 

Respecto  al  calor  solar,  puede  en  parte  amortiguarse  su 
efecto  de  oxidación  ó  combustión  lenta,  cubriendo  el  durmien- 
te por  una  pequeña  capa  del  mismo  balastre  que  se  use  en  la 
vía,  en  la  forma  adjunta;  esto  evita  la  acción  directa  de  los 
rayos  solares  y  aunque  las  chispas  ó  rescoldos  de  las  locomo- 
toras incendien  los  durmientes  como  frecuentemente  acon- 
tece. 

En  cuanto  á  la  humedad,  esta  puede  ser  de  dos  naturale- 


SOPEBESTBUCTÜBA  DB  LAS  TÍAS  FÉBRBA8. 


zas ;  atmosférica  ó  subterránea.  La  primera  no  puede  evitar- 
se su  efecto,  el  cual  por  otra  parte  es  transitorio,  en  tanto  que 
dura  la  precipitación  acuosa;  pero  la  segunda,  resultado  direc- 
to de  la  primera,  puede  ser  más  ó  menos  permanente  y  es  in- 
dudablemente la  que  más  perjudica  al  durmiente  que  se  en- 
cuentra de  este  modo  parcialmente  sumerjido  en  un  terreno 
húmedo  ó  fangoso.  Esto  acontece  naturalmente  en  vías  que 
carecen  de  balastre  permeable  y  que  los  durmientes  asientan 
directamente  sobre  el  terreno  natural,  el  cual  por  su  natura- 
leza arcillosa  ó  barreal  es  poco  permeable  y  retiene  por  lo  mis- 
mo la  humedad  de  las  precipitaciones  acuosas,  lluvias,  rocíos, 
nieblas,  etc.;  y  viene  de  aquí  precisamente  la  necesidad  de  ais- 
lar al  darmiente  drenando  el  lecho  inferior  de  la  vía,  para  lo 
cual  una  capa  de  balastre  permeable,  incompresible  y  elástico 
que  generalmente  no  exceda  de  12"  ó  sean  0.30  cm.,  es  sufi- 
ciente. La  grava  de  río  bien  limpia  ó  en  su  defecto  la  roca 
quebrada,  son  balasti-es  de  primera  calidad.  El  objeto  del  ba- 
lastre no  es  solo,  como  pudiera  creerse,  el  verificar  el  drenado 
completo  de  la  superestructura,  reparte  á  la  vez  la  presión 
ejercida  por  las  cargas  rodantes  en  una  superficie  mayor,  im- 
pide por  consiguiente  el  hundimiento  de  los  durmientes  espe- 
cialmente en  los  terrenos  blandos  ó  pantanosos  indicados,  ha- 
ciendo que  los  rieles  y  durmientes  trabajen  propiamente,  evi- 
tando los  esfuerzos  exagorados  de  flexión  y  aun  torsión;  cons- 
tituye por  consiguiente  el  cimiento  de  la  vía. 

Dadas  las  anteriores  consideraciones  se  comprende  la  im- 
portancia del  balastre  para  la  duración  ó  eficiencia  de  los  dur- 
mientes en  las  vías  férreas  y  refiriéndome  especialmente  al 
Ferrocarril  de  Tehaantepec,  diré  qué  aún  no  tenemos  datos 
sobre  la  vida  de  los  durmientes  en  tramos  de  vía  balastrados, 
puesto  que  relativamente  hasta  una  época  reciente  (cinco  años 
á  la  fecha)  es  cuando  se  ha  comenzado  á  balastrar  el  camino 
de  una  manera  definitiva  y  constante;  por  lo  tanto  los  datos 
anteriormente  consignados  se  refieren  exclusivamente  á  tra- 

Mem.  Soe.  Álzate.  México.  T.  26.  (1907-1908),— 2. 


10  Ángel  Peimbest. 


mos  de  vía  no  balastrados  y  sujetos  completamente  á  la  ac- 
ción destructora  de  los  agentes  atmosféricos. 

Siendo  la  División  Sur  del  Istmo  en  general  bastante  seca, 
la  duración  de  los  durmientes  es  mucho  mayor  que  en  la  divi- 
sión Central  óNorte,  ayudando  también  la  naturaleza  del  sub- 
suelo mucho  más  permeable.  Como  el  drenado  de  la  supei'es- 
tructura  es  enteramente  necesario  para  la  buena  conservación 
del  durmiente,  es  de  aconsejarse  perfiles  análogos  á  los  adjun- 
tos para  el  fácil  escurrimieato  de  las  aguas,  perfiles  que  sería 
conveniente  adoptar  en  genei'al  para  la  vía  ancha  y  que  aun- 
que está  de  acuerdo  con  las  dimeasiones  adoptadas  comun- 
mente, difieren  sin  embargo  en  lo  que  respecta  á  los  talu- 
des de  escurrimiento,  los  que  he  procurado  acentuar  así  co- 
mo las  cunetas  de  desagüe  para  asegurar  el  drenado  perfecto 
de  la  vía. 

(6)  Hay  en  el  Istmo  y  en  general  en  toda  la  costa  de  Sota- 
vento un  detalle  aunque  curioso,  de  exactitud  perfectamente 
comprobada.  Las  maderas  que  no  se  cortan  cuando  la  Luna 
está  en  cuarto  menguante,  son  atacadas  rápidamente  por  los 
insectos,  especialmente  por  el  comején.  Este  fenómeno  orgá- 
nico queda  aparentemente  explicado  por  las  inflaencias  que 
nuestro  satélite  ejerce  sobre  los  movimientos  ascencional  y 
descencional  de  la  savia,  la  cual  es  necesario  desalojar  de  los 
vasos  para  que  la  madera  se  conserve  por  más  tiempo. 

Hay  otra  circunstancia  que  influye  mucho  para  la  dura- 
ción de  estas  maderas:  Como  naturalmente  se  paga  á  los  con- 
tratistas un  tanto  por  durmiente  labrado  con  hacha,  resulta 
que  el  trabajador  escoje  las  ramas  de  loá  árboles  que  menos 
trabajo  d'i  desvaste  le  originen  para  obtener  pronto  el  dur- 
miente y  es  bien  sabido  que  la  madera  de  las  ramas  no  presta 
la  misma  consistencia  que  la  de  los  troncos,  cuya  albura  se 
encuentra  en  condiciones  de  perfecto  desarrollo  y  endureci- 
miento. Para  obtener  buenos  durmientes  coa  las  maderas  du- 
rísimas del  Istmo,  sería  preciso  instalar  sierras  meeánieas  ade- 


Sdpekesteüctüka  dk  las  vías  férreas.  11 

cuadas,  con  el  objeto  de  aprovechar  los  gruesos  troncos  que  no 
pueden  labrarse  con  hacha  de  una  manera  económica. 

No  sucede  lo  propio  con  las  maderas  americanas  blandas, 
como  el  cedro  colorado  y  pino ;  si  estas  se  aserraran  resultaría 
que  la  superficie  de  la  madera,  no  quedando  lisa  sino  más  bien 
porosa  y  áspera  por  el  efecto  de  la  sierra,  absorbería  gran  can- 
tidad de  agua.  Por  esta  razón  estos  durmientes  de  cedro  colo- 
rado y  pino  se  han  pedido  "splitted,"  es  decir,  cortados  con 
hacha  al  hilo  de  la  madera,  pues  de  esta  suerte  se  disminuye 
en  gran  parte  la  absorcióu  del  agua  y  se  facilita  su  escurri- 
miento  sobre  la  superficie  del  durmiente. 

Respecto  á  las  cargas  que  han  circulado  sobre  estos  dur- 
mientes, si  se  tiene  en  cuenta  que  el  tonelaje  trasportado  en 
el  último  año  fiscal  de  1905  á  1906  fué  un  total  de  121,438  to- 
neladas, que  en  la  vía  hay  aproximadamente  556,200  durmien- 
tes y  que  la  distancia  media  recorrida  por  tonelada  fueron  107 
kilómetros,  resulta  que  por  durmiente  circuló  una  carga  me- 
dia de  42,116  toneladas.  Suponiendo  que  el  material  i'odante 
que  trasportó  la  carga  esté  en  relación  al  peso  de  la  carga  mis- 
ma en  una  proporción  de  130%,  resulta  que  su  peso  fué  de 
54,750  toneladas,  ó  sea  un  total  de  carga  anual  sobre  el  men- 
cionado tramo  de  96,866  toneladas  por  durmiente. 

Respecto  al  peso  de  cada  tren  puede  decirse  que  el  máxi- 
mo nunca  excedió  de  400  toneladas  iucluso  el  material  rodan- 
te y  en  ciiaiito  á  su  velocidad  tuvo  como  límites  para  los  tre- 
nes de  carga  25  ó  30  kilómetros  por  hora  y  para  los  trenes  de 
pasajeros  35  á  40  en  las  Divisiones  Norte  y  Central  y  45  á  50 
kilómetros  por  hora  en  la  División  Sur. 

Respecto  al  peso  de  las  locomotoras  el  cuadro  que  se  halla 
adelante,  resume  los  pesos  sobre  los  ejes  y  el  de  los  tanques 
respectivos  de  los  usados  para  el  tráfico  de  carga  y  pasajeros 
de  este  Ferrocarril. 

(7).  Los  durmientes  de  maderas  del  país  comienzan  á  des- 
truirse siempre  del  exterior  al  interior,  siendo  el  centro  ó  co- 


12  Ángel  Pbimbeet. 


razón  lo  último  que  se  pudre,  permitiendo  esta  circunstancia 
que  su  eficiencia  sea  la  máxima;  varias  veces  se  rajan  longi- 
tudinalmente y  casi  siempre  concluyen  por  quebrarse  trans- 
versalmente.  No  sucede  lo  propio  con  las  maderas  americanas, 
pino  amarillo  (yellow  pine)  y  el  cedro  colorado  (red  wood);  en 
virtud  de  su  porosidad  la  alteración  es  casi  simultánea  en  la 
totalidad  de  la  sección  y  por  lo  mismo  comenzando  á  hacerse 
sentir  la  alteración  puede  decirse  que  el  durmiente  no  durará 
mucho  tiempo. 

Los  durmientes  generalmente  se  hienden  longitudinal- 
mente. 

La  alteración  sufrida  por  los  durmientes  siempre  es  ma- 
yor en  la  cara  inferior  ó  de  asiento  que  en  la  cara  superior  y 
se  hace  más  sensible  esta  diferencia  de  alteración  especialmen- 
te en  vías  que  carecen  de  balastre  y  en  las  cuales  el  durmiente 
asienta  directamente  sobre  el  terreno  natural. 

Los  durmientes  sufren  además  ciertas  alteraciones  debi- 
das á  la  influencia  de  los  trenes.  Desde  luego  el  riel  tiende  á 
hundirse  en  el  durmiente  bajo  la  acción  de  las  cargas  rodan- 
tes y  á  deslizarse  lateralmente  en  las  curvas  en  virtud  de  la 
fuerza  centrífuga.  Además,  en  las  vías  no  balastradas  ó  balas- 
tradas  imperfectamente  la  vía  se  hunde  al  peso  de  los  trenes, 
produciéndose  cierta  flexión  del  riel  en  un  plano  vertical,  fle- 
xión que  tiende  á  aflojar  los  clavos.  Los  dos  primeros  incon- 
venientes se  destruyen  en  gran  parte  empleando  placas  de 
trasmisión  que  distribuyen  la  presión  en  una  superficie  mayor 
é  impiden  que  el  riel  penetre  en  la  madera  del  durmiente. 
Además,  como  las  placas  en  las  curvas  tienen  tres  agujeros  y 
por  consiguiente  tres  clavos,  resulta  que  en  realidad  quedan 
éstos  hechos  solidarios  por  el  intermedio  de  la  placa,  y  el  riel 
para  deslizarse  transversalmente  necesitaría  arrastrar  estos 
tres  clavos  y  la  placa  misma.  En  caso  de  no  existir  la  placa, 
un  solo  clavo  es  el  que  se  opone  al  deslizamiento  transversal 
ó  dos  si  acaso  la  curva  se  ha  reclavado  del  lado  exterior.  (Vean- 


SUPEBESrrBDCTCHA  DE  LAS  VÍAS  FÉEBKA8.  13 

se  los  dibujos  adjuntos  de  las  placas  Servís  usadas  en  el  Fe- 
rrocarril Nacional  de  Teliuantepec,  para  rieles  de  56  y  80  libras 
por  yarda).  Con  respecto  á  los  movimientos  de  flexión  que 
tienden  á  aflojar  los  clavos,  estos  solo  pueden  evitarse  conso- 
lidando el  lecho  de  la  vía  con  un  buen  balastre,  pues  solo  de 
esta  manera  el  durmiente  trabaja  con  propiedad. 

(8)  Para  comí  dementar  este  estudio  diré  algo  respecto  á 
la  colocación  de  los  durmientes,  sus  dimensiones  y  costo  de 
conservación. 

Las  dimensiones  comunes  adoptadas  han  sido  en  medidas 
inglesas  8'xG"x8"  ó  sean  en  medidas  métricas  2.44x0.15  X 
0.20.  Con  rieles  de  80  libras  por  yarda  se  ha  seguido  la  prác- 
tica de  espaciar  los  durmientes  0.80  ms.  centro  á  centro  ó  sean 
0.60  ms.  de  claro,  lo  que  da  por  kilómetro  un  número  de  1400. 
De  un  modo  práctico  se  han  colocado  13  á  14  durmientes  por 
riel  de  30"  de  largo  lo  que  da  un  promedio  por  kilómetro  de 
1,498  durmientes.  Con  el  riel  de  06  libras  por  yarda  se  ha  re- 
ducido Is  separación  0.60  ms.  centro  á  centro  ó  sean  0.40  ms. 
de  claro  por  riel,  resultando  por  kilómetro  una  proporción  de 
2,000,  ó  sean  de  un  modo  práctico  18  durmientes  por  riel  de 
30',  ó  lina  proporción  ae  1,998  durmientes  por  kilómetro. 

Respecto  al  costo  anual  de  conservación  de  los  durmien- 
tes usados  en  el  Istmo,  presento  los  cuadros  siguientes  que 
he  calculado  teniendo  en  cuenta  su  costo  actual  y  comparán- 
dolos con  el  correspondiente  á  los  durmientes  de  acero  de  for- 
ma "'Gamellón"  experimentados  en  el  F.  C.  Mexicano  y  cuyos 
resultados  entre  Orizaba  y  Veracruz  pueden  considerarse  co- 
mo típicos  para  las  regiones  tropicales  de  nuestras  costas  y 
manifiestan  las  ventajas  que  se  obtienen  en  favor  de  dichos 
durmientes  de  acero,  aunque  su  uso  exije,  como  condición  in- 
dispensable, lechos  de  vía  bien  consolidados  y  balastrados. 


14  Ajígel  Peimbéet. 


Ferrocarril  nacional  de  Teliuantepec. 

Costo  comparativo  de  durmientes. 

Calidad.                                                   Duración.               Costo.  Costo  por  A5o. 

Maderas  del  país  2^  clase 3  años      $  1.00'  $  0.333 

„         „      „     P     „    5     „             1.50  0.300 

„       americanas  Pino  ama- 
rillo....      6     „            1.90  0.316 
„                 „           Cedro  co- 
lorado..      8     „            2.40  0.300 
„                 „           Pino  creo- 
sotado..    10    „            2.90  0.290 
Acero 30    „            3.50  0.116 


Costo  comparativo  tomando  como  unidad  un  período  de  30  años 
ó  sea  la  duración  de  un  durmiente  de  acero. 


Costo  en  30    Costo  de  coloca- 
anos,  cien  en  30  anos.    Costo  Total  Costo  por  año. 


Maderas  del  país  2^  clase.     $  9.99    $  10.00    $  19.99    $  0.66 


» 

1^ 

9.00 

6.00 

15.00 

0.50 

n 

Pino  amarillo  . . 

9.48 

5.00 

14.48 

0.48 

>• 

Cedro  colorado. 

9.00 

3.66 

12.66 

0.42 

>j 

Creosotados 

8.70 

3.00 

11.70 

0.36 

Acero  . 

3.50 

1.00 

4.50 

0.15 

Para  los  durmientes  de  maderas  americanas  hay  que  aña- 
dir el  costo  de  las  placas  de  trasmisión  "Servís"  que  es  de 
$0.17  por  placa;  resulta  que  la  proporción  de  conservación  se 
aumenta  de  4¿  centavos  por  año,  suponiendo  que  la  placa  con- 
tinúe sin  alteración. 


SUPÉEKSTEDOTUBA  DE  LAS  VlAS  I'ÉEBÉAS.  15 

Ferrocarril  Nacional  de  Telmantepec. 

Peso  del  material  de  tracción. 


Clase. 

Peso  sobre  la 

Carretilla. 

Libras. 

Peso  sobre  las 

Euertas  Motrices. 

Libras. 

Peso  Total. 
Libras. 

Peso  del  Tanque 

20 

y  22 

30,800 

56,500 

87,300 

62,400 

; 

21 

35,500 

67,000 

102,500 

62,400 

60 

á65 

15,500 

114,700 

130,200 

82,300 

m 

y  67 

15,500 

114,700 

130,200 

82,300 

68 

á71 

15,500 

114,700 

130,200 

82,300 

15 

y  16 

27,900 

84,380 

112,280 

60,500 

30 

á32 

26,960 

82,800 

109,760 

80,000 

50 

á55 

10,000 

100,000 

110,000 

80,000 

40 

á43 

25,000 

84,000 

109,000 

110,100 

MÉTODOS  DE  CONSERVACIÓN. 

(9).  El  rápido  desarrollo  de  nuestras  vías  férreas  exige  el 
uso  cuantioso  de  maderas  para  emplearse  como  durmientes, 
los  bosques  cercanos  á  las  vías  férreas  han  ido  desaparecien- 
do rápidamente  á  consecuencia  de  esta  explotación  y  llegará 
un  futuro  no  muy  remoto  en  que  las  Compañías  Ferrocarrile- 
ras se  preocupen  seriamente  sobre  la  manera  de  obtener  ó 
reemplazar  dentro  de  condiciones  económicas  este  importante 
elemento  de  la  superestructura. 

Por  lo  que  al  Ferrocarril  Nacional  de  Tehuantepec  respec- 
ta, puedo  decir  que  las  maderas  á  los  lados  da  la  vía  están 
prácticamente  agotadas,  es  necesario  ahora  para  conseguir  los 
durmientes  del  país  que  se  utilizan  en  la  vía  el  internarse  en 
el  interior  á  largas  distancias,  no  pudiéndose  lograr  el  obtener 
en  un  momento  dado  un  cierto  número  importante  de  durmien- 
tes, pues  además  de  las  dificultades  naturales  de  la  región  y 


16  Ansel  Pkimbbet. 


de  la  escasez  indicada  de  maderas,  existe  la  no  menos  impor- 
tante de  la  escasez  de  brazos  que  puedan  dedicarse  á  este  tra- 
bajo. Estas  dificultades  han  producido  como  resultado  natu- 
ral una  alza  de  consideración  en  el  costo  de  los  durmientes  á 
tal  grado  que  hace  diez  años,  por  ejemplo,  cuando  el  que  sus- 
cribe estuvo  encargado  de  la  construcción  del  Ferrocarril  del 
Juile  á  San  Juan  Evangelista,  ramal  bien  conocido  del  Ferro- 
carril Nacional  de  Tehuantepec,  pudo  obtener  durmientes  de 
maderas  duras  de  primera  calidad  á  razón  de  $0.60  á  $0.70 
cada  uno,  en  tanto  que  ahora,  debido  á  las  circunstancias  an- 
tes mencionadas,  ha  sido  preciso  pagar  de  $  1.50  á  $  1.75  por 
durmiente  de  la  misma  calidad  ó  quizá  inferior,  es  decir  que 
el  aumento  en  costo  ha  sido  de  250%. 

Esta  escasez  de  durmientes,  ha  obligado  á  la  Compañía  á 
usar  maderas  norteamericanas  traídas  de  los  E.  U.,  como  in- 
diqué anteriormente,  pei'o  el  precio  también  creciente  cada  día 
de  estas  maderas  y  su  eficiencia  quizá  no  muy  satisfactoria  pa- 
ra el  uso  especial  de  nuestros  climas  tropicales,  hace  pensar  en 
la  necesidad  urgente  de  buscar  otros  medios  que  puedan  hacer 
frente  á  las  demandas  constaiites  del  Ferrocarril, 

En  Nueva  York  el  precio  de  la  madera  llamada  "hemlock" 
ó  sea  una  variedad  de  Pino  del  Canadá  ha  aumentado  en  los  úl- 
timos diez  años  un  95  por  cieuto,  el  pino  amarillo  del  Sur,  un 
110  por  ciento,  el  encino  blanco  está  agotado  en  los  Estados 
del  Nordeste  y  se  cree  que  el  consumo  general  de  durmientes 
de  pino  y  de  encino  muy  pronto  excederá  á  la  producción  de 
los  Estados  del  Sur  y  hará  del  todo  punto  imposible  á  los  ca- 
minos del  Este  el  usar  durmientes  de  primera  calidad,  proce- 
dentes del  Sur.  El  consumo  anual  de  maderas  es  en  los  E.U. 

enorme  y  llega  en  números  redondos  á  la  cifra  de 

$  1.000,000.000  y  solamente  un  25%  de  esta  cantidad  se  con- 
vierte en  productos  labrados,  el  resto  puede  decirse,  se  em- 
plea como  madera  de  construcción. 

En  México,  el  consumo  de  durmientes  en  toda  la  red  fe- 


SOPBKESTRUCTURA  DE  LAS  VÍAS  FÉRREAS.  17 

rrocarrilera,  debe  variar  aproximadamente  de  5  á  6  millones 
de  durmientes  por  año  y  aunque  si  bien  es  cierto  que  aún  exis- 
ten bosques  casi  vírgenes  que  podrían  perfectamente  atender 
este  consumo,  el  hecho  real  es  que  por  lo  común  las  distancias 
de  transporte  van  siendo  cada  día  más  grandes  y  llegará  un 
momento  en  el  que  verdaderamente  sea  imposible  el  obtener 
estos  durmientes  á  precios  razonables. 

ün  examen  somero  de  esta  situación  ligeramente  descrita, 
nos  demuestra  palpablemente  la  necesidad  que  hay  de  preo- 
cuparse serianií^nte,  sobre  la  manera  de  sustituir  la  madera 
por  algún  otro  material  más  permanente,  hierro  ó  concre- 
to y  aunque  con  este  último  se  han  hecho  numerosos  ensayos, 
especialmente  usando  el  concreto  armado,  hasta  la  fecha  no 
se  ha  llegailo  aún  á  obtener  un  resultado  satisfactorio,  la  difi- 
cultad {.rinc'ipal  consiste  en  la  unión  entre  el  riel  y  el  durmien- 
te, la  cual  es  sumamente  difícil  de  obtenerse  y  de  conservar- 
se en  buenas  condiciones  de  seguridad  en  los  durmientes  de 
concreto  armado. 

Respecto  á  los  durmientes  de  acero,  he  mostrado  en  el  cua- 
dro anterior  los  resultados  obtenidos  en  el  F,  C.  Mexicano  de 
Veraeruz,  los  cuales  son  bastante  satisfactorios,  pero  lo  ele- 
vado del  costo  hace  pensar  en  algún  otro  medio  más  económi- 
co, es  decir,  en  los  diversos  procedimientos  empleados  para  la 
conservación  de  las  maderas  por  medio  de  la  inyección  de  sus- 
tancias antisépticas,  las  cuales  en  tanto  que  su  costo  no  exce- 
da al  costo  del  durmiente  presentan  ventajas,  pues  desde  lue- 
go, suponiendo  que  la  vida  ó  duración  del  durmiente  se  duplica 
el  costo  de  mantenimiento  se  reduce,  eliminándose  el  relativo 
á  la  sustitución  del  durmiente. 

La  adopción  de  balastres  de  buena  calidad  en  las  vías  fé- 
rreas, es  también  un  factor  importantísimo  que  influyo  esen- 
cialmente en  la  duración  de  los  durmientes,  siendo  natural- 
mente el  mejor  de  ellos,  la  grava  limpia  ó  piedra  quebrada, 

Mem.  Soo.  Alnate.  México.  T.  26  (1907-1908)— 3. 


18  Ángel  Peimbert. 


pues  es  el  que  asegura  la  permeabilidad  más  completa  y  el  que 
garantiza  más  la  vida  del  durmiente. 

10. — Creo  coaveniente  indicar  á  continuación  las  reglas  ge- 
nerales que  deben  seguirse  para  la  preparación  de  las  made- 
ras, ya  sea  que  éstas  se  usen  solas  ó  inyectadas  con  sustancias 
antisépticas. 

La  madera  no  debe  usarse  si  no  está  bien  desarrollada  y 
sazonada,  es  decir,  cuando  la  albura  ó  durámezi  e^tá  en  pleno 
desarrollo,  pues  en  estas  condiciones  su  re^^istencia  y  duración 
son  mucho  mayores.  Cuando  la  madera  está  tierna  ó  verde  las 
paredes  celulares  son  blandas  en  tanto  que  con  la  evaporación 
del  agua  de  la  savia,  se  secan  las  sustancias  minerales  y  se 
consolidan  dichas  paredes  celulares  aumentándose  la  resisten- 
cia. Además  si  la  savia  queda  encerrada  en  las  celdillas,  co- 
mo acontece  cuando  las  maderas  tiernas  se  entierran  ó  se  pin- 
tan, se  producen  fermentaciones  muy  favorables  al  crecimien- 
to de  ciertos  hongos  que  rápidamente  atacan  la  materia  orgá- 
nica y  destruyen  la  madera.  Por  otra  parto  si  la  madera  debe 
inyectarse  con  sustancias  antisépticas,  es  enteramente  nece- 
sario desalojar  la  savia  de  los  vasos  celulares  á  fin  de  que  este 
espacio  sea  ocupado  por  la  sustancia  inyectante  ó  preserva- 
tiva. 

Los  métodos  más  usuales  para  preparar  la  madera,  es  de- 
cir, para  secarla  convenientemente  son  los  tres  siguientes: 

1? — Apilar  ó  entongar  la  madera  al  aire  libre  en  pilas  ó 
tongas  de  tal  manera  que  las  piezas  queden  espaciadas  unas 
de  otras  á  fin  de  asegurar  el  libre  acceso  del  aire,  teniendo  so- 
lamente cuidado  de  proteger  las  hiladas  superiores  contra  la 
lluvia,  ya  sea  por  medio  de  piezas  inclinadas  ó  ya  con  algún 
otro  material  á  propósito. 

2? — Secar  la  madera  en  un  horno  especial  por  medio  de 
aire  caliente.  Este  procedimiento  es  rápido,  pero  tiene  el  in- 
conveniente de  que  la  madera  se  tuerce  ó  hiende  fácilmente  y 
solo  puede  usarse  para  piezas  de  gran  escuadría. 


Sdpeekstructuka  dk  las  vías  férreas.  19 


39 — Sujetar  la  madera  en  un  recipiente  cerrado  ó  caldera 
á  la  presión  del  vapor,  la  cual  desaloja  la  savia  y  después  á  un 
vacío  en  el  mismo  recipiente  á  fin  de  extraer  el  agua  de  las 
celdillas. 

Una  vez  la  madera  preparada  y  seca  por  alguno  de  los  pro- 
cedimientos anteriores  puede  sujetarse  á  la  inyección  de  las 
sustancias  antisépticas  por  cualquiera  de  los  métodos  siguien- 
tes que  son  los  más  en  uso  actualmente  en  los  ferrocarriles 
americanos  y  europeos. 

MÉTODO  DE  PRESERVACIÓN  DE  LAS  MADERAS. 

11. — {A).  Procedimiento  del  cloruro  de  zinc  sin  vapor. 
El  procedimiento  es  enteramente  semejante  al  que  se  usa 
para  la  inyección  del  creosote.  Los  siguientes  datos  correspon- 
den á  un  ensaye  recientemente  hecho  en  la  instalación  de  Las 
Vegas,  Santa  Fe,  E.  U.  A. 

Se  colocaron  durmientes  de  madera  de  pino  perfectamen- 
te sazonada  y  seca: 

Se  practicó  el  vacío  en  el  recipiente  á  las  5.50  p.  m. 
Se  alcanzó  un  vacío  de  21"  „      6.50 

Se  bombeó  el  cloruro  de  zinc  ,,      6.50 

Se  alcanzó  una  presión  de  80  libras  „  7.15 
Se  principió  á  disminuir  la  presión  „  10.15 
Se  concluyó  la  operación  „    10.35 

Tiempo  total  del  tratamiento  3  hs.  45  ms. 
Los  durmientes  se  pesaron  cuidadosamente  antes  y  des- 
pués del  tratamiento,  acusando  al  final  ixn  aumento  de  peso 
de  84.22 /í.  La  solución  que  se  usó,  penetró  completamente  la 
madera.  Los  ensajes  se  repitieron  con  el  mismo  resultíido  sa- 
tiiífactorio.  Hay  que  hacer  notar  que  este  procedimiento  exi- 
je  el  uso  de  madera  perfectamente  seca.  Se  recomienda  por 
su  economía  y  por  no  exijir  el  uso  del  vapor. 
(JB).  Procedimiento  del  creosote. 


20  Ángel  Peimbeet. 


El  procedimiento  del  creosote  es  i ndudabl emento  el  más 
eficiente  de  todos  los  conocidos  para  preservar  las  maderas. 
A  la  fecha  se  hace  de  este  procedimiento  un  uso  cada  vez  más 
creciente  y  es  indispensable  la  necesidad  de  inspeccionar  cui- 
dadosamente el  creosote.  Han  habida  largas  discusiones  para 
determinar  con  exactitud  cuales  deben  ser  los  componentes 
de  un  buen  creosote,  pero  el  ideal  indudablemertte  consiste 
en  aquel  cuyos  componentes  permanezcan  en  la  madera  por 
tiempo  indefinido. 

El  Departamento  de  Agricultura  de  los  Estados  Unidos 
da  para  el  creosote  ó  alquitrán  las  siguientes  especificaciones: 

(a).  El  alquitrán  debe  ser  claro,  es  decir  no  debe  contener 
sustancias  en  suspensión.  Esto  puede  ensayarse  colocando  una 
gota  sobre  papel  filtro,  la  mancha  resultante  debe  ser  limpia 
y  transparente. 

(&).  El  peso  específico  debe  ser  1.04  á  1.05  á  la  temperatu- 
ra de  20°c. 

(c).  Puntos  de  ebullición.  Hasta  150°c  nada  debe  evapo- 
rarse. A  200°c  debe  haber  una  pérdida  por  ebullición  no  su- 
perior á  un  10%.  Hacia  235°c  debe  perderse  una  cantidad  no 
mayor  de  un  25%.  A  355°c  debe  haber  una  péidlda  por  lo  me- 
nos de  un  90%. 

[d).  El  alquitrán  debe  ser  absolutamente  soluble  en  benzi- 
na  ó  alcohol  absoluto. 

Respecto  al  procedimiento  de  inyección  del  creosote  ya 
indiqué  anteriormente  el  más  usado;  existe  sin  embargo  el  si- 
guiente enteramente  moderno  y  que  puede  presentar  algunas 
ventajas;  es  como  sigue: 

(C).  Procedimiento  Rüping  de  Creosotado. 

El  procedimiento  tiende  esencialmente  á  economizar  el 
creosote  inyectado  á  la  madera  y  por  consiguiente  á  baratar 
su  costo.  Puede  describirse  brevemente  como  sigue:  la  made- 
ra absolutamente  seca  y  bien  sazonada  se  coloca  en  un  reci- 
piente en  el  que  se  inyecta  aire  comprimido  hasta  la  presión 


SüPERESTBUCTüBA  DE  LAS  VÍAS  FÉBREAS.  21 

de  5  atmósferas;  esta  presión  se  coi:iserva  darante  una  hora. 
El  alquitrán  se  inyecta  luego  bajo  una  presión  de  cerca  de  80 
libras  por  pulgada  cuadrada  hasta  que  se  llene  el  recipiente  y 
se  coi'itinúa  elevando  la  presión  hasta  alcanzar  14  ó  15  atmós- 
feras. E^ta  presión  se  mantiene  hasta  que  la  madera  no  pueda 
absorber  más  cantidad  de  alquitrán.  Entonces  se  baja  la  pre- 
sión, se  vacía  el  alquitrán  y  se  hace  el  vacío  en  el  recipiente. 
El  aire  compri:uido  contenido  en  las  celdillas,  expulsa  el  exce- 
so de  aceite  mineral  no  absorbido  por  las  fibras  de  la  madera. 
Se  pretende  que  el  procedimiento  ahorra  un  50  á  60%  de  la 
cantidad  de  creosote  usado  en  el  método  ordinario.  Los  ensa- 
yes hechos  cerca  de  Berlín  atestiguan  estos  resultados. 

{JD).  Procedimiento  del  Cromo- Alumbre. 

Este  procedimiento  ha  sido  inventado  por  el  Sr.  Kester  de 
Munich.  La  teoría  del  procedimiento  brevemente  descrita  es 
como  sigue: 

El  inventor  asienta  que  la  dificultad  principal  que  se  en- 
cuentra con  las  diversas  sales  usadas  para  la  preservación  de 
la  madera,  es  su  mayor  ó  menor  solubilidad  en  el  agua  y  por 
consiguiente  su  pérdida  gradual  bajo  la  acción  del  agua  atmos- 
férica. Para  su  preservativo  emplea  el  alumbre  de  cromo  y  el 
sulfato  de  sosa  ácido.  Estas  dos  sales  disueltas  y  mezcladas 
en  frío  no  se  combinan,  pero  si  se  calientan  á  80°c  se  unen  for- 
mando un  compuesto  insoluble  (Sal  de  Cromo). 

La  manera  de  emplearlo  es  como  sigue: 

La  sales  se  mezclan  en  frío  disueltas  y  se  inyectan  á  la  ma- 
dera bajo  presión  de  4  atmósferas.  Se  inyecta  en  seguida  el 
vapor  de  agua  al  recipiente  hasta  elevar  la  temperatura  á  80°c, 
entonces  las  sales  se  combinan  y  el  precipitado  insoluble  se 
deposita  en  las  celdillas.  El  único  ensaye  hecho  fué  en  25  dur- 
mientes de  los  Ferrocarriles  del  Grobieruo  de  Baviera,  durante 
el  año  próximo  pasado. 

(E).  Procedimiento  de  Giussani. 


22  Angél  Pbimbeet. 


En  los  ferrocarriles  italianos,  está  actualmente  este  proce- 
dimiento en  pleno  uso  y  su  descripción  general  es  como  sigue: 

La  base  consiste  en  calentar  el  aire  interior  de  las  celdillas 
de  la  madera,  de  suerte  que  éste  en  virtud  de  la  dilatación  es- 
cape formándose  un  vacío  parcial.  La  madera  se  sumerge  en- 
tonces en  una  solución  fría  de  alquitrán  ó  cloruro  de  zinc,  lo 
que  trae  como  consecuencia  una  penetración  del  preservativo. 
La  manera  de  operar  es  la  siguiente: 

Los  durmientes  se  sumergen  por  medio  de  un  mecanismo 
automático  en  un  baño  caliente  de  alquitrán  lo  que  produce  la 
dilatación  y  expulsión  parcial  del  aire  en  las  celdillas,  después 
rápidamente  se  arrojan  á  un  baño  frío  de  la  misma  sustancia, 
lo  que  produce  una  penetración  de  2  á  3  pulgadas.  Los  resul- 
tados obtenidos  con  este  procedimiento  han  sido  satisfactorios 
y  se  recomienda  por  no  requerir  planta  especial  y  por  su  ma- 
nipulación rápida,  sencilla  y  económica. 


I^IELES. 


1. — Los  rieles  usados  en  el  Ferrocarril  Nacional  de  Te- 
huantepec  en  un  principio  fueron  de  56  y  60  libras  por  yarda 
(27.78  y  29.8  kilos  por  metro)  y  en  cortos  tramos  de  70  libras 
por  yarda  (34.7  kilos  por  metro).  Adjuntos  pueden  verse  los 
dibujos  de  las  secciones  al  tamaño  natural.  Estos  antiguos  rie- 
les en  virtud  de  su  estado  defectuoso  y  de  ser  verdaderamen- 
te inadecuados  para  el  tráfico  pesado  que  se  espera  en  el  Fe- 
rrocarril, se  han  ido  sustituyendo  gradual  y  progresivamente 
por  rieles  de  mayor  peso  (80  libras  por  yarda,  39.7  kilos  por 
metro)  comprados  á  la  acreditada  Compañía  "Carnegie  Steel 
Co."  Las  secciones  adjuntas  de  estos  rieles  y  planchuelas  al  ta- 
maño natural  pertenecen  á  las  aprobadas  como  Standard  por 
la  Sociedad  Americana  de  Ingenieros  Civiles. 


SüPBBKSTHUCTüRA  DB  LAS  VlAS  FÉBBBA8.  23 

En  cuanto  á  las  especificaciones  generales,  composición 
química,  fabricación,  etc.,  de  estos  rieles  puede  decirse  lo  si- 
guiente: 

2. — Composición  química: 

Carbón 0.50  % 

Fó.<£oro  no  excediendo  de   0.10% 

Siliza                „              „ 0.20% 

Manganeso 1 .05% 

Sección : 

La  sección,  como  indiqué  anteriormente  es  de  las  acepta- 
das como  Standard.  Se  aceptan  como  límite  de  tolerancia  pa- 
ra la  altura  de  esta  sección  los  siguientes: 

Límite  inferior   1.64"  ó  sean 0.004  mm. 

„       superior  1.32"       „      0.008    „ 

Respecto  á  las  planchuelfis  se  exije  siempre  un  ajuste  per- 
fecto al  riel. 

Peso: 

Con  respecto  al  peso  se  ha  permitido  una  tolerancia  de  ¿ 
á  1  por  ciento,  respecto  al  tonelaje  total  de  cada  pedido,  pro- 
curándose naturalmente  ajustar  el  peso  individual  de  los  rie- 
les lo  más  poí?ible  al  prescrito  por  la  sección. 

Longitud. 

La  longitud  Standard  de  los  rieles  es  de  30'  (9ml44)  Co- 
munmente se  acepta  un  10%  del  pedido  en  longitudes  pares 
decrecientes  de  28',  26'  y  24'  (7m315  y  aun  algunas  veces, 
sobre  todo  si  van  á  usarse  curvas  de  corto  radio,  convie- 
ne pedir  algún  corto  número  de  rieles  de  16'  ó  18'  con  el  ob- 
jeto que  indicaré  adelante  cuando  se  trate  del  sistema  de  jun- 
tas. Con  referencia  á  las  longitudes  para  riel,  se  admite  una 
tolerancia  de  ^''  ó  sean  0.0064  ms.  con  relación  á  los  largos  in- 
dicados antes. 


24  Ángel  Peimbbet. 


Perforado: 

Los  agujeros  circulares  deben  de  estar  de  acuerdo  con  los 
de  las  planchuelas  correspondiendo  con  ellos  perfectamente  y 
quedar  exentos  de  rebabas. 

Acabado  y  perfeccionamiento: 

Los  rieles  deben  enderezarse  cuando  estén  fríos,  pulirse 
bien  en  las  cabezas,  cortarse  á  escuadra  en  las  extremidades, 
las  cuales  deben  quedar  perfectamente  limpias  y  libres  de  las 
rebabas  que  deja  siempre  la  sierra.  No  del  en  tener  ninguna 
clase  de  defectos  como  grietas,  fallas  ó  terceduras  de  cualquier 
naturaleza  que  sean  y  que  revelan  defectos  interiores  que  pue- 
den comprometer  su  resistencia. 

Marca: 

Cada  riel  debe  traer  en  letras  realzadas  sobre  el  alma  la 
marca  de  la  Fábrica  Constructora,  así  como  el  mes,  año  y  tem 
peratura  de  la  fabricación. 

Inspección: 

Generalmente  las  Compañías  de  Ferrocarriles  recurren  á 
Inspectores  especialistas  para  vigilar  la  fabricación  de  sus  rie- 
les. El  Iní>pector  que  en  este  caso  representa  al  comprador, 
tiene  acceso  libre  á  los  talleres  y  vigila  que  los  rieles  se  cons- 
truyan de  acuerdo  con  las  especificaciones  estipuladas.  El 
constructor  sumínií^tra  diariamente  al  Inspecto'r  los  ensayes 
cuantitativos  que  se  hacen  respecto  al  carbón  existente  en  ca- 
da hornada,  y  cada  24  horas,  un  análisis  completo  represen- 
tando un  promedio  de  los  demás  elementos  contenidos  en  el 
acero. 

La  Compañía  de  este  Ferrocarril  ha  empleado  para  la  ins- 
pección de  sus  rieles  al  Ing.  F.  Stuart  "Williamson,  de  New 
York. 

En  cuanto  á  la  fabricación  de  los  rieles,  sin  entrar  en  de- 
detalles que  serían  verdaderamente  objeto  de  un  estudio  es- 
pecial, puedo  decir  en  conjunto  lo  siguiente  que  he  tomado  de 


SüPBBESTRDCTUBA  DK  LAS  VÍAS  FÉRREAS.  25 

un  informe  presentado  últimamente  á  la  Sociedad  de  Ingenie- 
ros Mecánicos  en  New  York  por  el  Sr.  J.  Kennedy. 

"La  mayor  parte  de  los  rieles  hechos  en  los  Estados  Uni- 
dos son  de  acero  Bessemer,  aunque  algunos  provienen  de  ace- 
ro obtenido  por  el  procedimiento  del  "open-hearth"  y  la  ten- 
dencia general  consiste  en  obtener  un  grano  fino  y  natural- 
mente mayor  resistencia.  En  los  convertidores  "Bessemer"  el 
carbón  en  exceso  y  otras  impurezas  del  hierro  se  queman  en 
virtud  de  una  fuerte  corriente  de  aire  que  se  inyecta  á  la  ma- 
sa fundida.  La  combustión  hace  que  el  hierro  se  eleve  en  el 
convertidor  á  una  alta  temperatura.  Cuando  las  impurezas  se 
han  quemado,  lo  cual  puede  juzgarse  por  el  aspecto  de  la  fla- 
ma al  salir  del  convertidor,  se  añade  nuevamente  hierro  con 
una  proporción  conocida  de  carbón,  de  tal  manera  que  la  mez- 
cla resultante  contenga  el  tanto  por  ciento  de  carbón  deseado. 
Es  de  deseatse  siempre  eliminar  en  lo  posible  el  azufre  y  el 
fósforo  que  hacen  el  acero  quebradizo.  La  cantidad  de  fósfo- 
ro depende  de  la  calidad  del  mineral  que  se  use,  y  el  azufre 
generalmente  proviene  del  carbón  ó  coke  que  se  use  en  el  pro- 
cedimiento de  reducción. 

El  metal  pasa  en  seguida  á  las  rieleras  sucesivamente  has- 
ta enfriarse.  Para  producir  un  riel  de  grano  fino  que  posea 
buenas  cualidades  de  resistencia,  es  necesario  que  el  metal  se 
trabaje  á  una  temperatura  baja.  Las  secciones  actuales  domi- 
nantes en  los  rieles,  dice  Mr.  Kennedy,  han  sido  aparentemen- 
te dibujadas  por  los  ingenieros  para  obtener  las  mejores  con- 
diciones con  respecto  á  resistencia  y  á  la  adaptación  al  mate- 
rial rodante,  pero  nunca  en  cuanto  á  las  facilidades  para  su 
manufactura.  La  preponderancia  del  metal  en  la  cabeza  ú  hon- 
go del  riel,  obliga  á  esta  parte  á  conservar  por  más  tiempo  el 
calor  que  el  alma  y  el  patín,  los  cuales  se  solidifican  y  enfrían 
primero.  Los  rieles  no  pueden  laminarse  en  las  rieleras  con 
buenos  resultados,  atendiendo  á  esta  circunstancia,  que  obli- 
ga á  darles  la  última  pasada  por  la  rielera  cuando  la  tempera- 

Mem.  Soc.  Álzate.  México.  T.  26  (1907-1908j,^l. 


26 


Ángel  Peimbebt. 


tura  del  hongo  es  todavía  relativamente  alta.  Para  obtener 
mejores  resultados  la  "E.  Thompson  Steel  Works"  emplea  el 
procedimiento  siguiente  antes  de  dar  á  los  rieles  la  última  la- 
minada: cuando  se  enfrían  el  alma  y  el  patín  de  un  riel,  se  co- 
loca este  sobre  el  suelo.  En  seguida  otro  riel  en  las  mismas 
condiciones  se  coloca  sobre  este  procurando  que  la  cabeza  que- 
de sobre  el  patín  frío  del  nuevo  riel.  De  esta  manera  se  obtie- 
ne una  cama  de  rieles,  en  las  cuales  estando  en  contacto  los 
hongos  con  los  patines,  la  temperatura  se  hace  uniforme  j  la 
última  pasada  por  la  rielera  puede  darse  con  una  temperatu- 
ra casi  constante  y  uniforme  en  la  masa  del  riel,  obteniéndose 
de  esta  suerte  mejores  resultados." 

3. — Con  respecto  al  metal  que  deba  recomendarse  para  los 
rieles,  he  indicado  ya  la  composición  química  del  que  se  usa 
por  la  Oarnegie  Steel  Co.  para  los  rieles  de  80  libras  por  yar- 
da y  estas  proporciones  las  hace  variar  la  mencionada  fábrica 
según  la  sección  del  riel,  de  acuerdo  con  el  siguiente  cuadro: 


Bieles  de 

Eieles  de 

Eieles  de 

Eieles  de 

Eieles  de 

Componentes. 

50  á  60  libras. 

60  á  70  libras. 

70  á  80  libras. 

80  á  90  libras. 

90  á  110  libras. 

Carbón 

35  á  45% 

38  á  48% 

40  á  50% 

43  á  53% 

45  á  55% 

Fósforo  . . . 

No  excediendo 

No  excediendo 

No  excsdiendo 

No  excediendo 

NO  excediendo 

de  10% 

de  10% 

de  10% 

de  10% 

de  10% 

Siliza 

ídem  de  20 

ídem  de  20 

ídem  de  20 

ídem  dé  20 

ídem  de  20 

Manganeso. 

,,.70  á  1.00 

,,.70  á  1.00 

,,.75  á  1,05 

,,.80  á  1.10 

,,.80  á  1.10 

El  cuadro  y  las  especificaciones  anteriores  son  las  acepta- 
das por  la  Oarnegie  Steel  Co.  Examinando  las  últimamente 
adoptadas  por  la  Sociedad  de  Mantenimiento  de  Vía  (Maint- 
enance  of  Way  Association)  resulta  que  en  general  son  las 
mismas  difiriendo  en  los  puntos  siguientes: 

Ensaye  á  la  ruptura: 

Se  praclicará  también  un  ensaye  á  la  ruptura  dejando  caer 
un  peso  de  2,000  libras  sobre  una  longitud  de  riel  de  4'  á  6' 
elegida  de  cada  fundición,  procurándose  escojer  la  pieza  de  en- 


SüPKRKSTRDCl'üBA  DE  LAS  VÍAS  FÉERKA8.  27 

tre  los  últimos  rieles  de  la  hornada.  El  riel  se  colocará  con  el 
hongo  hacia  arriba  sobre  los  soportes  de  una  máquina  de  en- 
saye especial,  que  consiste  en  un  yunque  pesado  de  20,000  li- 
bras con  soportes  especiales  para  recibir  el  riel.  El  peso  de 
20,000  libras  se  dejará  caer  de  alturas  variando  según  el  si- 
guiente cuadro : 

Peso  del  riel  Altiira  de  caída  del  peso. 

45  á  55  libras  por  yarda       15' 

55  á  65      „  „      16' 

65  á  75      „  „      17' 

75á85      „  „     •...  18' 

85  á  ICO      „  „     19' 

Estas  alturas  pueden  aumentarse  como  máximo  á  las  si- 
guientes : 

45  á  55  libras  por  yarda 15' 

55  á  65      „  „      16' 

65á75      „  „     18' 

75á85      „  „     20' 

85  á  100      „  „     22' 

Si  la  pieza  no  resiste  la  prueba  se  repetirá  por  dos  veces 
más  y  si  falla  nuevamente  será  esto  suficiente  para  recha- 
zar toda  la  hornada  de  rieles  de  la  cual  se  tomó  la  pieza  para 
ensaye. 

Longitud  de  los  rieles. 

La  longitud  Standard  de  los  rieles  será  de  33'  ó  sean  10.065 
metros.  Un  10%  del  pedido  se  aceptará  en  longitudes  más  cor- 
tas variando  según  los  números  impares  hasta  27'  ó  sean  8.235. 
Se  admitirá  una  variación  de  ^"  como  límite  de  tolerancia  pa- 
ra estas  longitudes. 

Ignoro  si  á  la  fecha  estas  nuevas  longitudes  han  sido  acep- 
tadas de  hecho  por  todos  los  fabricantes  ó  si  prevalece  toda- 


28  Ángel  Peimbeet. 


vía  el  antiguo  Standard  de  30',  El  Ferrocarril  Nacional  ha  usa- 
do esta  nueva  longitud  Standard  de  33'  para  sus  rieles. 

En  cuanto  á  la  composición  química,  bien  sabido  es  que  el 
manganeso,  el  cobalto  y  especialmente  el  níquel,  aumentan 
las  cualidades  resistentes  del  acero,  por  lo  cual  se  hace  crecer 
la  proporción  de  estos  metalis  en  los  rieles  de  grandes  seccio- 
nes para  compensar  en  parte  los  defectos  inherentes  á  las  di- 
ficultades que  existen  para  fabricar  estos  rieles  de  gran  peso. 
En  cuanto  al  azufre,  fósforo  y  siliza  hacen  al  acero  quebradi- 
zo, de  d(inde  viene  la  tendencia  á  eliminar,  hasta  donde  sea 
posible  estos  componentes. 

4. — Las  juntas-usadas  en  este  Ferrocarril  en  los  antiguos 
rieles  han  sido  de  dos  naturalezas : 

Planchuelas  planas  y  planchuelas  de  ángulo,  y  con  los  rie- 
les modernos  de  80  libras  por  yarda  se  han  usado  exclusiva- 
mente planchuelas  de  ángulo.  Refiriéndome  á  estas  últimas, 
cuya  sección  al  tamaño  natural  está  anexa  al  dibujo  del  riel, 
tienen  6  pernos  pesando  cada  par  59.3  libras  ó  sean  26  9  kilos. 
Respecto  á  los  pernos  ó  tornillos  de  unión,  su  peso  es  200  li- 
bras ó  sean  90.7  kilos,  por  cuñete  de  240  pernos,  con  sus  tuer- 
cas. 

Las  especificaciones  requeridas  para  estas  planchuelas,  son 
las  siguientes : 

Composición  química. 

Carbón  no  excediendo  de 0.15% 

Fósforo  „  „ 0.10% 

Manganeso       „  „ 0.40  á  0.60% 

Propiedades  físicas. 

La  pieza  de  ensaye  que  se  corte  de  la  extremidad  de  una 
planchuela  cualquiera  debe  satisfacer  los  siguientes  requisi- 
tos: 

Resistencia  á  la  tracción  (carga  de  ruptura)  54,000  á 


SopBeesteuotdka  de  las  vIas  férbeas.  29 

64,000  libras  por  pulgada  cuadrada  ó  sean  3,800  á  4,500  kilos 
por  centímetro  cuadrado. 

Límite  de  elasticidad. 

Este  no  debe  ser  inferior  á  la  mitad  de  la  carga  de  ruptura. 

Alargamiento. 

No  debe  ser  inferior  á  un  25%  medido  en  un  largo  de  8"  ó 
sean  0.203  metros. 

Flexión. 

La  pieza  podrá  doblarse  sobre  sí  misma  180°  sin  acusar 
fractura  del  lado  exterior  de  la  parte  doblada. 

General. 

Todas  las  planchuelas  deberán  estar  libres  de  grietas  ó  de- 
fectos y  ajustar  perfectamente  al  riel  á  que  están  destinadas. 
El  nombre  del  constructor  y  el  año  de  la  manufactura  debe- 
rán constar  en  letras  realzadas. 

Por  juzgarlas  de  interés  adjunto  las  especificaciones  rela- 
tivas á  los  pernos  y  tuercas  para  estas  planchuelas,  que  son  co- 
mo sigue: 

Composición  química. 

El  material  será  acero  Bessemer  blando  con  una  propor- 
ción de  carbón  (jue  no  exceda  de  0.15%. 

Propiedades  físicas. 

Las  piezas  que  se  corten  para  ensaye,  tomadas  de  una  ba- 
rra destinada  para  pernos,  deben  ajustarse  á  lo  siguiente : 

Resistencia  á  la  tracción  (carga  de  ruptura)  52,000  á  62,000 
libras  por  pulgada  cuadrada  ó  sean  3,660  á  4,360  kilos  por  cen- 
tímetro cuadrado. 

Límite  de  elasticidad.  No  debe  ser  inferior  á  la  mitad  de 
la  carga  de  ruptura. 

Alargamiento.  No  debe  ser  menor  que  un  25%  medido  en 
un  largo  de  8"  ó  0.203  metros.  Las  tuercas  deben  hacerse  de 
hierro  dulce  correoso  y  de  la  mejor  calidad. 

Flexión.  La  pieza  de  ensaye  podrá  doblarse  sobre  sí  mis- 


30  Ángel  Pkimbeet. 


ma  180°  sin  acusar  fractura  en  la  parte  doblada  del  lado  ex- 
terior. 

Trarrosque.  La  rosca  igual  en  longitud  á  la  de  la  tuerca 
deberá  resistir  la  destrucción  del  perno  por  ruptura  á  la  trac- 
ción sin  romperse. 

Cabeza.  Las  cabezas  de  los  pernos  deben  resistir  cuando 
se  doblen  estos  hacia  atrás  para  demostrar  que  están  firmemen- 
te soldadas  al  cuerpo  del  perno. 

General.  Todos  los  pernos  deben  quedar  bien  pulidos,  de- 
rechos, de  tamaño  uniforme,  con  una  variación  en  longitud 
que  no  exceda  de  ^"  6  0m0032  de  las  dimensiones  estipuladas. 
Las  cabezas  deben  ser  bien  formadas,  concéntricas  y  sólida- 
mente unidas  al  cuerpo  del  perno  y  libres  de  rebabas  salien- 
tes. Los  tornillos  serán  del  "United  States  Standard"  y  las 
tuercas  deben  atornillar  justo  ó  apretado. 

Con  respecto  á  los  clavos  de  vía  para  estos  rieles  de  80  li- 
bras por  yarda,  creo  del  caso  indicar  las  especificaciones  y  de- 
talles siguientes: 

Composición  química.  Acero  Bessemer  blando,  con  una 
cantidad  de  carbón  que  no  exceda  de  0.15%. 

Prepiedadés  físicas. 

Resistencia  á  la  extensión.  (Carga  á  la  ruptura)  54,000  á 
64,000  libras  por  pulgada  cuadrada  ó  sean  3,800  á  4,500  kilos 
por  centímetro  cuadrado. 

Límite  de  elasticidad.  No  debe  exceder  de  la  mitad  de  la 
carga  de  ruptura. 

Alargamiento.  No  debe  ser  inferior  á  un  25%  medido  en  una 
longitud  de  8",  0m203. 

El  clavo  acabado  debe  resistir  las  siguientes  pruebas : 

Flexión.  Deberá  doblarse  sobre  sí  mismo  180°  sin  acusar 
fractura  del  lado  exterior  de  la  parte  doblada. 

Torsión.  Debe  resistir  dos  vueltas  completas  sin  romperse. 

Cabeza.  Colocado  el  clavo  horizontalmente  la  cabeza  po- 
drá doblarse  en  la  dirección  del  cuerpo  del  clavo  con  un  golpe 
de  martillo  sin  acusar  ruptura. 


Sdpekkstedctuha  dk  las  vías  fébbbas.  31 

Clavado.  Podrá  ensayarse  el  clavo  prácticamente  en  un 
durmiente  de  madera  dura  como  encino,  sin  que  acuse  ningún 
signo  de  fractura. 

5. — Con  los  rieles  antiguos  de  56  y  60  libras  por  yarda,  se 
han  usado  los  dos  sistemas  de  juntas,  suspendidas  ó  apoyadas, 
pero,  el  hecho  de  no  haber  estado  la  vía  bien  balastrada  y  de  ha- 
ber sido  estos  rieles  demasiado  ligeros,  atendiendo  al  tráfico 
y  á  la  poca  resistencia  del  subsuelo,  dio  como  resultado  final 
el  que  las  juntas  en  estos  rieles  eran  pésimas.  Acontecía  que 
si  se  quería  apretar  alguno  de  los  tornillos,  se  quebraba  antes 
de  que  la  tuerca  pudiese  deslizar.  Con  las  planchuelas  nuevas 
de  seis  pernos  para  rieles  de  80  libras  por  yarda,  se  ha  usado 
exolusivamente  el  sistema  de  junta  suspendida,  es  decir  colo- 
cando la  planchuela  sobre  dos  durmientes  extremos.  A  la  fe- 
cha y  sobre  los  tramos  balastrados  los  resultados  han  sido  ex- 
celentes. Los  rieles  de  80  libras  por  yarda  han  sido  tendidos  en 
una  longitud  de  247  kilómetros  ó  sean  en  un  81%  de  la  longi- 
tud total  de  la  vía,  305  kilómetros. 

6. — En  los  rieles  nuevos  se  ha  usado  el  sistema  de  juntas 
alternadas  (Broken  Joints)  pero  en  algunos  de  los  antiguos 
tramos  con  rieles  Krupp  se  encuentra  el  sistema  de  juntas  apa- 
readas, es  decir,  una  frente  á  otra  (Even  Joints).  Técnicamente 
es  difícil  resolver  cual  de  los  dos  sistemas  es  el  que  presenta  ma- 
yores ventajas;  la  mayor  parte  de  los  autores  americanos  reco- 
miendan el  primer  sistema,  indicando  qne  compensa  mejor  el 
movimiento  del  material  rodante  y  evita  el  golpe  seco  que  pro- 
duce la  junta  pareada;  en  cambiólos  autores  ingleses  son  exclu- 
sivamente partidarios  del  segundo  sistema,  indicando  como  ra 
zón  principal  que  uniformiza  la  marcha  de  los  trenes  evitan- 
do el  movimiento  lateral  que  producen  los  hundimientos  de  las 
juntas  impares  (golpes),  movimiento  que  los  franceses  deno- 
náinan  de  "lancet"  ó  de  lanzadera. 

Considerando  el  asunto  desde  el  punto  de  vista  práctico 
parala  construcción,  especialmente  en  las  vías  de  nuestro  país, 


32  Ángel  Peimbeet. 


que  tienen  curvas  forzadas  en  las  cuales  el  riel  exterior  difie- 
re notablemente  en  longitud  ó  desarrollo  del  riel  interior,  re- 
sulta que  para  emplear  el  sistema  inglés  se  necesitaría  usar 
rieles  exteriores  de  una  longitud  especial  para  cada  curva,  con 
el  objeto  de  que  las  juntas  quedaran  una  frente  á  otra,  coinci- 
diendo en  este  caso  con  el  mismo  radio,  Fig.  A. 

Esto  no  resulta  práctico  ni  macbo  menos  cortar  los  rieles 
en  cada  caso  especial.  De  aquí  proviene  la  necesidad  de  adop- 
tar de  preferencia  el  sistema  americano  absolutamente  prácti- 
co y  es  por  esta  razón  por  la  que  se  piden  rieles  de  longitudes 
variables  entre  24'  y  30'  ó  33'  y  aun  algunos  cortos  de  16'  ó  18' 
pues  de  esta  manera  al  tenderse  la  vía  con  el  sistema  de  jun- 
tas alternadas,  como  este  sistema  por  otra  parte  no  requiere  la 
exactitud  precisa  del  sistema  inglés,  las  diferencias  que  resul- 
tan en  las  curvas  en  virtud  de  los  distintos  desarrollos  del  riel 
exterior  é  interior,  se  compensan  fácilmente  intercalando  un 
riel  más  corto.  Atendiendo  á  esta  circunstancia  creo  de  acep- 
tarse este  sistema  en  nuestras  vías  férreas. 

7. — La  única  manera  de  reducir  el  número  de  las  juntas,  es 
aumentando  el  largo  de  los  rieles.  Hemos  visto  ya  que  ultima- 
mente  se  ha  adoptado  la  nueva  longitud  de  33'  como  Standard 
en  lugar  de  30'.  Con  esta  última  longitud  resulta  que  por  ki- 
lómetro hay  aproximadamente  216  juntas  siempre  que  sea  en 
línea  recta,  aumentando  lijeramente  el  número  según  sean  las 
curvas  que  pudiera  haber,  aunque  por  lo  general  hay  compen- 
sación en  virtud  de  que  las  curvas  alternan  sucesivamente  de 
la  derecha  á  la  izquierda.  Con  la  nueva  longitud  de  33'  resul- 
tarán 189  juntas  por  kilómetro,  es  decir,  que  se  obtendrá  una 
reducción  de  12%  en  el  número  actual. 

8. — Con  respecto  á  los  deslizamientos  pueden  ser  de  dos 
naturalezas :  transversales  á  la  vía  ó  en  el  sentido  de  la  vía 
misma. 

A. — En  cuanto  á  los  primeros  producidos  principalmente 
por  la  acción  de  la  fuerza  centrífuga  en  las  curvas  y  por  la 


SüPEfiESTHÜCTOHA  DE  LAS  VÍAS  FÉEBKAS.  33 

fricción  que  no  queí^an  lo  suficientemente  destruidas  por  el 
peraltamiento  del  riel  extí^rior,  es  decir  por  la  componente 
(P  sen.  a)  en  la  cual  P  es  el  peso  rodante  y  a  el  ángulo  de  in- 
clinación del  plano  de  la  curva.  Para  destruirlo  se  usan  las 
placas  de  trasmisión,  las  silletas,  el  reelavadodel  riel  exterior, 
etc.,  etc.,  y  sobre  todo  el  peraltamiento  bien  calculado  tenien- 
do en  cuenta  la  velocidad  y  el  peso  del  material  rodante  que 
va  á  circular. 

Supongamos  que  un  tren  de  peso  P,  circula  en  una  curva 
de  radio  E  con  una  velocidad  V,  la  expresión  de  la  fuerza  cen- 
trífuga es: 


-^ 


P 

y  sustituyendo  el  valor  conocido  de  M=jt  en  la  cual  M  es 

la  masa  y  G^  la  aceleración  debida  á  la  presantez,  resulta: 


En  la  figura  B  si  a  es  el  ángulo  de  inclinación  del  pla- 
no de  la  curva,  resulta,  que  el  peso  rodante  P  puede  descom- 
ponerse en  dos  componentes,  una  normal  al  plano  de  la  vía  y 
que  queda  destruida  por  la  resistencia  de  ésta  y  otra  paralela 
y  precisamente  opuesta  á  la  fuerza  centrífuga.  Igualando  el 
valoi'  de  esta  última  á  la  expresión  anterior  para  establecer  la 
ecuación  de  equilibrio,  resulta: 


pr    p 

^^=Psena 

Mem.  Soo.  Álzate,  Mézioo.  T.  26  (1907-in08)— 5. 


34  Ángel  Pkimbert. 


72 
de  la  cual  sen  a=Yp^-  y  como  tratándose  de  ángulos  tan  pe- 
queños puede  tomarse  el  arco  por  el  spno,  queda  para  el  valor 
del  peral tamiento: 

V^      peraltamiento, 


GR    calibre  de  la  vía 


fórmula  entei'amente  práctica  con  la  cual  pueden  calcularse 
los  peraltamientos  de  las  curvas. 

B. — Hay  también  otra  clase  de  deslizamientos  transver- 
sales producidos  por  el  riel  mismo,  cuando  este  ha  sido  tendi- 
do encorvándolo  en  el  momento  de  clavarse  con  barreta,  es 
decir,  que  el  riel  continúa  en  virtud  de  su  elasticidad  ejercien- 
do un  esfuerzo  sobre  los  clavos  para  volver  á  su  forma  primi- 
tiva. Para  destruir  este  efecto  es  conveniente  doblar  los  rie- 
les con  un  aparato  especial  (Rail  Bender)  antes  de  tenderlos; 
de  esta  suerte  cada  riel  llevando  ya  la  curvatura  permanente 
que  debe  tener  en  la  vía,  no  ejerce  ningún  esfuerzo  transver- 
sal debido  á  su  elasticidad  y  por  consiguiente  no  puede  haber 
deslizamiento  por  esta  causa. 

C. — En  cuanto  á  los  deslizamientos  longitudinales,  no  ha 
sido  posible  el  observarlos  en  este  Ferrocarril,  en  virtud  denlas 
malas  condiciones  generales  que  guardaba  la  vía,  que  hacían 
infructuosas  esta  clase  de  observaciones,  esencialmente  deli- 
cadas, pero  en  los  tramos  de  vía  que  van  balastrándose  y  con- 
cluyéndose actualmente,  podrán  hacerse  en  lo  sucesivo  estas 
observaciones. 

Generalmente  estos  deslizamientos  se  producen  en  el  sen- 
tido de  mayor  tráfico  y  en  las  pendientes  pero  no  pueden  ex- 
cederse de  cierto  límite  natural  (el  que  permite  el  juego  de  las 
planchuelas  á  lo  sumo)  y  parecen  no  tener  importancia  direc- 
ta sobre  el  movimiento  de  los  trenes.  Si  se  usan  planchuelas 
grandes  de  ángulo  de  los  tipos  modernos,  que  bajan  hasta  el 


SnPEBEüTRDCl'DllA  US  LAS  VÍAS  FÉBKEAH.  35 

durmiente,  que  tienen  huecos  especiales  para  recibir  los  clavos, 
quedan  en  mi  opinión  comi)letamente  destruidos  estos  desliza- 
mientos, pues  para  deslizar  el  riel  y  hi  planchuela  necesitaría 
arrastrar  el  durmiente. 

Con  las  antiguas  planchuelas  planas  el  riel  y  la  planchue- 
la podían  deslizarse  independientemente  del  durmiente,  pues 
los  clavos  ejercen  solamente  esfuerzo  de  vetensión  cuando  es- 
tán recientemente  clavados  por  la  adherencia  de  las  cabezas 
al  patín  del  riel;  más  como  acabo  de  indicar,  empleando  los 
sistemas  modernos  de  planchuelas  en  los  que  éstas  quedan  li- 
gadas directamente  á  los  durmientes  por  el  intermedio  de  los 
clavos,  quedan  completamente  destruidos  estos  delizamientos 
longitudinales. 


El  balastre  constituye  propiamente  el  cimiento  de  las  vías 
férreas  y  sus  condiciones  para  SHtisf¿icer  debidamente  su  ob- 
jeto, son:  desde  luego  resistencia  suficiente  á  las  cargas  rodan- 
tes, permeabilidad  lo  más  perfecto  posible  para  facilitar  el  es- 
ourrimiento  de  las  aguas  pluviales  ó  de  precipitación  é  inalte- 
rabilidad relativa  ante  la  acción  de  los  agentes  atmosféricos. 
Satisfechas  estas  tres  indicaciones  generales  puede  decirse  que 
el  balastre  es  bueno,  es  decir,  que  distribuirá  uniformemente 
las  cargas  rodantes  sobre  el  lecho  de  la  vía,  que  drenará  las 
aguas  superficiales  ó  de  lluvia  con  rapidez,  manteniendo  seca 
la  superestructura,  y  que,  resistiendo  á  los  agentes  atmosféri- 
cos, su  eflciencia  será  siempre  la  misma  en  todas  las  épocas  del 
año,  y  su  duración  más  ó  menos  indefinida,. 

En  el  Ferrocarril  Nacional  de  Tehnantepec  se  han  usado 
diversos  materiales  para  balastre,  y  puedeu  considerarse  na- 
turalmente agrupados  como  sigue: 


36  Anqel  Pkimbeet. 


Balastre  arenoso,  procedente  do  medias  aguas, km.  núm.  97. 

Balastre  de  grava  arenosa,  km.  190 — 290,  ríos  Malatengo 
y  Tehuantepec.  , 

Balastre  de  grava  arcillo-arenoso,  km.  17  y  131. 

Balastre  de  roca  arenisca,  km.  190  á  195,  cañón  de  Ma- 
latengo. 

Balastre  de  roca  calcárea,  km.  96, 16-1  y  212,  Medias  Aguas, 
Paso  de  Buques  y  Niza  Conejo. 

Balastre  de  roca  porfírica,  km.  290,  ramal  á  las  canteras  de 
Santa  María. 

Trataré  de  examinar  los  resultados  prácticamente  obteni- 
dos con  estos  diversos  materiales. 

BALASTKE  ARENOSO  DE  MEDIAS  AGUAS. 

Al  Oeste  de  la  estación  de  Medias  Aguas,  kilómetro  97,  se 
encuentran  á  unos  ciento  cincuenta  metros  de  la  vía,  unas  co- 
linas de  arena  de  8  á  10  metros  de  elevación.  La  arena  es  fina 
ligeramente  arcillosa,  con  densidad  variable,  de  1,950  á  2,100 
kilogramos  el  metro  cúbico.  Sa  facilidad  de  extracción  y  la 
economía  de  su  inanejo,  han  hecho  que  este  material  se  haya 
usado  en  los  sitios  cercanos  como  balastre  para  levantar  la  vía 
sobre  los  terrenos  pantanosos  en  que  está  localizada.  Para  cal- 
zar y  levantar  la  vía,  así  como  para  las  operaciones  relativas 
al  cambio  de  durmientes,  la  arena  se  presta  perfectamente,  pe- 
ro tiene  la  desventaja  de  deslavarse  con  facilidad  bajo  la  ac- 
ción de  las  lluvias.  Además,  la  proporción  de  arcilla  que  con- 
tiene es  suficiente  para  dar  margen  al  crecimiento  de  cierta 
vegetación  que  rápidamente  invade  la  vía,  siendo  perjudicial 
como  es  bien  sabido  para  la  fácil  circulación  de  los  trenes  y 
para  la  conservación  de  los  durmientes  por  la  humedad  que  re- 
tiene. 

Con  la  circulación  de  los  trenes,  es  decir,  bajo  la  presión 
de  las  cargas  rodantes,  la  arena  se  hunde  en  el  subsuelo  pan- 


SOPERESTfiüCTQHA  DK  LAS  VtAS  FÉEBEA8.  37 

tíinoso  y  ha  sido  preciso  reforzar  este  material  al  cabo  de  dos 
ó  tres  años  de  servi(?io,  tanto  por  esta  causa  como  por  los  des- 
laves que  experimentan  en  la  estación  de  lluvias.  Además,  su 
permeabilidad  no  es  satisfactoria,  pues  el  escurrimiento  de  las 
aguas  pluviales  á  través  de  su  masa,  no  es  tan  rápido  como 
fuera  de  desearse  y  se  hace  más  lento  debido  á  la  ligera  pro- 
porción de  arcilla  que  contiene.  Está  por  consiguiente  lejos  de 
satisfacer  lar  condiciones  de  un  buen  balastre  y  solo  se  ha 
usado  provisionalmente  como  el  material  más  á  mano  y  econó- 
mico de  que  podía  disponerse  para  atender  las  necesidades 
más  urgentes  de  la  conservación  de  la  vía. 

BALASTRE  DE  GRAVA  ARCILLO-ARENOSO,  KILÓMETROS  17  y  131. 

El  balastre  de  grava,  en  general,  es  el  material  más  comun- 
mente usado  en  la  vías  férreas,  tanto  por  su  economía  como 
por  su  relativa  facilidad  de  manejo.  Comparado  con  la  piedra 
quebrada  es  inferior  en  algunos  conceptos,  pero  es  superior 
en  otros  muchos  á  este  material  y  cuando  la  proporción  entre 
la  grava  y  la  arena  está  dentro  de  buenos  límites,  35  á  40%  de 
arena  y  60  á  65%  de  grava,  puede  decirse  que  es  el  mejor  ma- 
terial que  puede  encontrarse  para  balastre;  su  manejo  es  mu- 
cho más  fácil  que  el  de  la  piedra  quebrada,  es  decir  que  las 
operaciones  de  nivelación  de  la  vía,  cambio  de  durmientes,  &, 
se  facilitan  mucho  más  con  este  material  que  con  la  piedra 
quebrada  y  hace,  por  consiguiente,  que  los  gastos  de  manteni- 
miento de  la  vía  sean  menores. 

En  el  Ferrocarril  Nacional  de  Tehuantepec  se  ha  usado 
una  grava  arcillo  arenosa,  procedente  de  unos  yacimientos  ubi- 
cados en  los  kilómetros  17  y  131.  Este  material  está  consti- 
tuido por  cantos  cuarzosos  rodados  ó  sea  aluviones,  mezclados 
con  arena  gruesa  y  quizás  pequeños,  con  proporciones  varia- 
bles de  arcilla  ferruginosa  y  de  limos.  Por  lo  que  respecta  al 
tamaño  de  la  grava,  este  es  variable  entre  ^"  y  3J",  predomi- 


38  Ángel  Peimbeet. 


nando  el  de  2"  á  3";  está  por  consiguiente  dentro  de  buenos 
límites.  El  inconveniente  de  este  material  consiste  en  la  ines- 
tabilidad de  la  proporción  de  arcilla  que  contiene,  pues  algu- 
nas veces  llega  hasta  un  30%,  lo  cual  hace  que  el  material 
pierda  su  permeabilidad  y  aun  su  resistencia  a  las  cargas  ro- 
dantes, pues  humedecida  la  arcilla  con  las  lluvias  hace  que  la 
grava  deslice  bajo  la  presión  de  dichas  cargas  y  se  producen 
hundimientos  á  veces  de  consideración.  Es  ligeramente  des- 
lavable  bajo  la  acción  de  las  lluvias  y  no  es  perfectamente  per- 
meable; no  puede  pues  considerarse,  atendiendo  alo  antes  ex 
puesto,  como  un  balastre  do  primera  calidad. 


BALASTRE  DE  GRAVA  ARENOSA,  RÍOS  TEHUANTEPEC 
Y  MALATENGO. 

Se  ha  usado  también  como  balastre  la  grava  arenosa  de  los 
ríos  Tehuantepec  y  Malatengo,  el  cual  está  constituido  por 
grava  y  arenas  porfíricas  mezclados  en  proporciones  variables 
entre  un  40  á  50%  de  arena  y  el  resto  de  grava.  En  el  balas- 
tre del  río  de  Tehuantepec  la  proporción  de  arena  llega  algunas 
veces  hasta  un  60%,  lo  cual  es  excesivo  y  aminora  su  eficiencia. 
Este  material  de  los  ríos  tiene  la  ventaja  do  que  casi  carece  de 
arcilla  y  como  se  ha  empleado  de  preferencia  en  la  región  ¡Sur 
del  Istmo  en  donde  poco  llueve,  resulta  que  no  ha  sufrido  des- 
laves de  importancia  y  se  ha  mantenido  bien.  En  el  tramo  de 
vía  situado  entra  Tehuantepec  y  Salina  Cruz  el  camino  ha  estado 
sujeto  á  un  tráfico  considerable  en  virtud  del  transporte  de  la 
piedra  que  ha  sido  preciso  llevar  á  Salina  Cruz  para  la  cons- 
trucción de  los  rompeolas.  Como  es  bien  sabido,  esta  clase  de 
tráfico  es  el  que  más  seriamente  perjudica  á  las  vías,  pues  la 
piedra  en  bruto  ó  sea  en  blocks,  con  pesos  hasta  de  45  tone- 
ladas, carga  muy  desigualmente  sobre  los  trucks,  y  sin  embar- 
go el  balastre  en  cuestión  ha  soportado  favorablemente  este 
tráfico  pesado,  manteniendo  la  vía  en  buenas  condiciones. 


SüPERESTKDCTDRA  DE  LAS  VÍAS  FÉRREAS.  39 


BALASTRE  DE  ROCA.   PIEDRA  ARENISCA  DEL  CAÑÓN 
DE  MALATENGO. 

Eii  el  cañón  de  Malatengo  existe  nna  roca  arenisca  bastan- 
te dura  que  se  ha  empleado  con  algún  éxito  como  balastre  en 
esa  zona;  tiene  el  inconveniente  de  que  en  algunos  casos  en- 
cierra cierta  proporción  de  arcilla  quo  la  hace  quebradiza. 

PIEDRA  CALCÁREA,  MEDIAS  AGUAS,  PASO  DE  BUQUES 
Y  NIZA  CONEJO. 

En  estos  lugares  existen  yacimientos  calcáreos,  carbonates 
de  cal,  con  una  densidad  media  de  2,400  á  2,700  kilos  por  me- 
tro cúbico,  de  dureza  conveniente  y  muy  á  propósito  para  usar- 
se como  balastre  después  de  haber  sido  triturados  especialmen- 
te. Tanto  en  Mexlias  Aguas  como  en  Paso  de  Buques,  se  ins- 
talaron máquinas  quebradoras  que  trituraron  este  material, 
con  un  límite  máximo  de  2^"  á  3"  y  se  ha  usado  en  la  vía  con 
un  éxito  satisfactorio.  Atendiendo  á  las  condiciones  generales 
expuestas  relativas  á  los  otros  materiales  aprovechables  para 
balastre  y  existentes  en  el  Istmo,  puede  decirse  que  este  ba- 
lastre de  roca  calcárea  triturada,  es  indudablemente  el  mejor 
de  todos  y  el  que  ha  dado  mejores  resultados  prácticos,  aun- 
que resulta  evidentemente  el  más  costoso,  tanto  por  los  gastos 
de  extracción  y  trituración  especial,  cuanto  por  las  dificultades 
inherentes  al  manejo  y  colocación  de  esta  clase  de  material  en 
la  vía,  gastos  que  resultan  superiores  por  lo  menos  en  un  80% 
á  los  relativos  á  la  grava.  Su  permeabilidad,  resistencia  á  las 
cargas  rodantes,  y  á  los  agentes  atmosféricos  es  perfecta,  re- 
sulta pues  ser  el  material  ideal  que  mantiene  la  superestruc- 
tura seca,  sobre  base  firme  é  inalterable  á  la  acción  de  las  llu- 
vias torrenciales  de  aquella  zona  tropical. 


40  Angbl  Pkimbket. 


Como  una  combinación  de  tres  clases  de  balastre  que  ha 
dado  excelentes  resultados  puedo  mencionar  la  siguiente:  la 
vía  ba  sido  levantada  primeramente  sobre  los  terrenos  pantano- 
sos á  fuerza  de  arena  hasta  obtener  cierto  grado  de  cansolida- 
ción,  es  decir  hasf:a  que  la  arena  hundiéndose  según  sus  talu- 
des naturales  llega  en  el  fondo  á  alcanzar  una  base  suficiente- 
mente amplia  para  soportar  la  carga  rodante,  transformada  en 
carga  estática,  á  un  coeficiente  igual  á  la  reacción  del  subsue- 
lo; una  vez  alcanzado  este  resultado  se  ha  usado  el  balastre 
de  grava  arcillo-arenosa  durante  dos  ó  tres  años  hasta  obtener 
una  consolidación  mejor  de  las  capas  superiores  y  finalmente 
se  ha  colocado  una  capa  superficial  con  un  espe.^o^  variable  de 
10"  á  12"  de  piedra  calcárea  triturada,  perfectamente  permea- 
ble y  resistente. 

Los  inconvenientes  de  la  piedra  quebrada  como  balastre 
son  los  siguientes:  desde  luego  su  alto  costo  y  las  dificultades 
para  su  manejo  material  en  la  vía  misma,  la  nivelación  no  pue- 
de hacerse  sino  desencajonando  la  vía  y  no  < permite  como  la 
grava  ó  arena,  hacer  levantes  pequeños.  En  caso  de  haber  hun- 
dimientos los  rieles  quedan  sujetos  á  deformaciones  perma- 
nentes envista  de  la  rigidez  ó  resistencia  del  subsuelo  balas- 
trado  con  roca  y  esta  misma  rigidez  hace  que  el  material  ro- 
dante se  deteriore  mucho  más  en  vías  balastradas  con  roca 
que  en  vías  balastradas  con  materiales  arenosos  mucho  más 
elástr'cos;  además  los  durmientes  de  madera  colocados  sobre  la 
superficie  angulosa  de  la  piedra  quebrada  se  deterioran  bajo 
la  acción  de  las  cargas  y  cuando  comienzan  á  decaer  por  la  in- 
temperie se  rompen  pronto;  puede  decirse  que  la  duración  de 
los  durmientes  se  limita  por  solo  esta  causa,  por  lo  menos  en 
un  10%. 

No  es  pues  aconsejable,  en  general,  en  terrenos  pantano- 
sos el  usar  desde  luego  la  piedra  quebrada  como  balastre;  el 
mejoramiento  gradual  y  progresivo  de  la  resistencia  del  sub- 
suelo trae  consigo  como  consecuencia  natural  el  uso  de  balas- 


Mem.  Soc, RRAPIEH 
7oq  drena  O 


Tomo  26.   Lám.. 


Mem.  Soc.  Alzaíe.  México. 


MODELO  DE  FORMACIÓN  PARA  TERRAPLÉN 

Pjr3  ba/as/íB  de  ffrava  de  r/o.  //mp/a,  mezclada  coq  arena  O 

1.40 


Tomo  26'.   Lárn.I 


Tomo  26.   Lám.íl 


F.  C.  N,   T. 

Krupp- 
56   libras 


Mem.  Soc.  Álzate.  México. 


Tomo  26.   Lám.  II 


F.  C.  N.    T. 

Barrow 
66    libras 


F.  C.  N.    T. 

Krupp     1889.    VI. 


F.  C.  N.   T. 

Krupp. 

56   abras 


Tamo  26.   Lám.  11  I 


\ 


F\  O.  N.   T. 

£.    V.    Steel. 

66   fibras 


hfem.  Soc.  Alzáis.  México. 


Tamo  26.   Lám.  III 


c 


F.  C.  N.    T. 

Rhymney    Steel 

56    libras 


V 


F.  C.  N.   F 

Carnegie      ¡898  ^ 
66   ¡ibras 


F.  C.  N.   F 

E.    V.    SteeF. 
66   libras 


N 


Mem.. 


Tomo  26.   Lám.JV 


CVII 


lO 


Mera.  Soc.  AJzaíe.  México. 


F.CN.DETEHUMTEPEC 

Rieles  de  8o  Lib^  por  yarda. 


Tamo  26.    Lárn.IV 


QQ 


^ 


^ 


SUPEBKCTBDCTDBA  DK  1A8  VÍAS  FÉRHBA8.  41 

tres  de  mejor  calidad  que  de  una  manera  igualmente  progre- 
siva ponen  la  superestructura  en  las  mejores  condiciones  para 
soportar  el  tráfico  á  que  se  destina. 


Las  condiciones  anteriores  ligeramente  expuestas  sobre  los 
tres  elementos  constitutivos  de  la  superestructura  de  las  vías 
férreas,  y  especialmente  las  observaciones  relativas  á  los  re- 
sultados obtenidos  en  el  Ferrocarril  Nacional  de  Tehuantepec, 
muestran  claramente  la  vital  importancia  que  tiene  para  el  buen 
uso  de  ellos,  el  conocimiento  exacto  de  las  condiciones  locales 
del  medio  en  que  se  va  á  construir  la  vía,  las  cuales  no  siem- 
pre es  posible  tener  en  cuenta  antes  de  haber  operado  en  la 
región  de  que  se  trate  ó  en  otra  análoga.  Quizá  lo  anterior- 
mente indicado  pudiera  servir  en  algo  para  ayudar  en  casos 
semejantes  á  los  mencionados. 

México,  Mayo  de  1907. 


Mem.  Soc.  Álzate.  México.  T.  26  (1907-1908),— 6. 


SOCIfiTÉ  SCIENTIFiqDK  "ANI'ONIO  Alzatk."  Mémoiekb,  T.  26. 


EXPÉRIENCES  DE  PLASMOGÉNIE. 


Infiltrations  d'acide  chorhydrique'dans  un  silicato  alcalin. 

Pseudo-végétaiix  et  animaux  inférieurs. — Pseudo-noyaux  et  chromatine. 
Structures  granuleuses. 

PAH  LE  PEOF.  4 

/ 

A.  L.  HEEEEEA,  M.  S.  A. 

HlSTOIRE. — J'ai  dit  dans  mon  ouvrage  "Biólogie  et  Plasmo- 
génie^'  (Berlín.  1906,  p.  196,  traduit  par  Gr.  Renaudet)  que  "le 
phénoméne  raorphogénique  se  complique  d'une  maniere  óton- 
nante  lorsqu'on.  laisse  tomber  une  goutte  de  silicate  á  40°B. 
dans  de  l'aeide  chlorhydrique. 

"Le  croútes  de  silice  gélatineuse  laissent  infiltrer  l'excés 
d'acide.  Celui-ci  penetre  sous  la  forme  de  gouttelettes  infini- 
ment  petites,  du  dehors  en  dedans,  vers  l'intórieur.  II  en  re- 
sulte la  formation  de  mamelons,  dont  la  partie  supórieure  se 
dégage  parfois  et  prend  Paspect  d'infusoires  granuleux.  Com- 
me  ees  mamelons  ont  une  structure  granúlense  et  striée,  on 
peut  aussi  proposer  une  explication  diífórente,  les  attribuant 
á  des  gouttelettes  de  silicate  se  mettant  en  contaot  avec  l'aci- 
de  infiltré  ou  inclus  dans  les  sinus  des  croútes  siliceuses.  Cet- 
te  explication  est  beaucoup  moins  acceptable.  Voici  pourquoi: 


44  A.  L.  Heeekea. 


Les  seis  á  base  insoluble,  comme  le  chlorure  d'aluminium,  ino- 
oulós  dans  le  silica*e  á  40'^,  avee  un  tube  capiUaire,  produisent 
aussi  des  mamelons  et  "infusoires."  Les  me  mes  seis  atomi- 
sés  sur  le  silicate  preuuent  des  formes  sphéroLlales  et  radiées. 
Par  centre  le  silicate,  inoculé  ou  atomisé  sur  les  solutions  con- 
centróes  de  chlorure  de  calcium  ou  d'aluminium,  ne  se  dilate 
point,  se  consolide  et  se  solidifie  rapidetnent,  par  excés  d'acide 
silicique  coagulé.  J'ai  dit  que  l'acide  cKlorhydrique  s'infiltre 
par  les  pores  des  croútes  de  sílice  coagulée.  A  l'intérieur  des 
sinus,  des  labyrinthes,  des  puits,  des  lacunes  ouvertes  dans  les 
sinuosités  des  croútes,  on  retrouvera  des  phénoménes  sembla- 
bles  á  ceux  que  manifesté  le  grain  de  sel  ou  la  goutte  de  solu- 
tion  déposés  sur  le  silicate  sirupeux." 

"Mais  il  £aut  considerar  ici  que  les  réactifs  se  sont  un  peu 
modifiés.  L'acide  chlorhydrique  s'est  emparé  de  la  base  du  si- 
licate, pour  former  un  chlorure  de  sodium  avee  excés  d'acide 
mélangé.  II  a  aussi  absorbe  de  l'eau.  Le  silicate  renfermé 
dans  les  sinus  des  croútes  s'est  affaibli  en  base  et  en  acide,  et 
enrechi  en  eau.  La  preuve  en  est  evidente.  A  l'intérieur  on  ob- 
serve souvent  des  masses  sarcodoidiques  finement  granulées, 
comme  celles  qui  se  préparent  par  précipitation  des  solutions 
tres  étendues  de  chlorure  de  magnésium  et  de  silicate  de  sodium 
(voir  fig.  100,  p.  202),  On  remarque  aussi  des  formes  amiboi- 
des  du  type  de  VA')noeba  coli,  finement  granuleuses  et  exacte- 
ment  égales  a  celles  que  donnent  l'éther  et  le  silicate,  dont  le 
mélange  se  fait  d'une  maniere  spéciale  (voir  fig.  18,  p.  202)." 

Jíouvelles  obseryations. 

Technique.  Onrépand  une  conche  de  silicate  alcalin  á40°B. 
sur  un  porte-objet  et  on  expose  á  l'action  des  vapeurs  d'acide 
chlorhydrique  a  1.17  jusqu'á  la  formation  d'une  membrana 
de  silice  coagulée  ridée.  On  comprime  alors  le  silicate  sur 
l'acide,  lentement.  On  lave  dans  l'eau  distillée,  évitant  le  dé- 
collement  des  deux  porte-objets  (l'acide  chlorhydrique  a  été 


EXPÉEIENCKS  DE  PLASMOGÉNIB.  45 

mis  aussi  dans  un  porte-objet).  On  observe  au  raicroscope,  en 
huinectant  la  préparation  de  teraps  á  autre,  pour  empécher  sa 
dessication.  Poury  appliquerles  objectif.sáimmersion,  on  subs- 
titue  uu  des  porte-obJHts  a  un  coiivi-e-objet,  ce  qui  fait  perdre 
souvent  quelques  figures  organoides.  On  peut  aussi  délayer 
la  sílice  coagulée  daus  Peau  et  observer  les  éclats  et  les  défcails 
ainsi  separes  dans  une  goutte  d'eau.  Les  moindres  dótails  de 
concentration,  pression,  etc.,  ayant  une  grande  influenee  sur 
les  resultáis,  je  conseille  de  multiplier  les  expériences  jusqu'  á 
ce  que  l'on  obtienne  une  grande  vanété  de  figures  organoides. 

On  ajoutera  de  l'eau  distillée  au  silicate,  avec  une  pipette 
graduée,  pour  étudier  lentenunt  Pinflueuce  de  la  concentration 
dans  diversHs  préparations. 

.Resultáis.  Tres  variés  et  tres  intéressants.  Chaqué  goutte 
microscopique  de  l'exces  d'acide  s'inflltre  au  travers  des  pores 
et  des  crevasses  ou  des  fentes  de  la  membrane  silicique  et 
s'entoure  aussitót,  comme  l'ovule  fócondé,  d'nne  minee  mem- 
brane de  précipitation  au  contact  de  Fexcés  de  silicate  oontenu 
dans  los  croútes.  ^^*  Les  mémes  phénoménes  se  continuent  alors 
sur  une  óchelle  encoré  plus  microscopique;  la  pónétration  de 
Facide  augmentant  peu  á  peu,  la  goutte  s'allonge  de  ce  chef, 
la  membrane  se  dissout,  se  reforme  bientót;  le  silicate  passe 
alors  par  endosmose  au  travers  de  la  membrane  et  se  coagule 
avec  l'exces  d'acide  renfermé  dans  celle-ci.  Des  granulations 
de  silice  apparaisseut  de  bonne  heure  dans  Fintórieur  des 
gouttes  acides. 

Parfois  une  partie  de  Facide  tend  a  s'óchapper  par  la  par- 
tió la  plus  f aible  de  la  poehe  osmotique  et  il  y  a  formation  d'un 
anneau,  d'un  noyau  ou  d'une  conche  ou  zone  de  granulations 
plus  serrées. 

Le  noyau  est  souvent  central,  comme  dans  les  oellules  na- 
turelles  ou  a  seulement  cet  aspect  en  projection.  On  observe 

(1)  Méme  les  écailles  ile  silice  coagulée  renferment  souvent  du  silicate  dissous 
ayaut  échappé  á  la  ooagulation. 


46  A.  L.  Hebbeba. 

alors,  avec  l'ultramieroscope,  que  chaqué  figure  est  f ormóe  par 
une  membrane  contournée  en  bouteille  ou  amibe  du  type  de 
l'amibe  coli  et  ayant  un  noyau  de  la  méme  forme.  On  a  done 
l'impression  de  deux  bouteilles  emboitóes  Pune  dans  Pautre. 
L'espace  compris  entre  elles  est  occuppó  par  des  granula- 
tions  plus  fines  encoré  et  á  peine  visibles. 

Les  figures  obtenues  imitent  tres  bien  Faspect  microscopi- 
que  des  infusoires.  Souvent  les  cils  sont  representes  par  des 
prolongements  radiaires  granules,  spatulés,  claviformes,  plus 
ou  moins  réguliers.  Fréquemment  on  remarque  des  pseudo- 
asques,  des  pseudo-teleutospores,  des  pseudo-spores  munis 
d'une  ou  deux  cloisons,  isolés  ou  en  cliaines  courtes,  des  rides 
transversales,  les  inférieures  granuleuses,  rappelant  quelques 
formes  d'involution  desbactéries.  On  assisteaussi  álaformation 
d'une  imitation  surprenante  du  cbampignon  de  la  luzerne. 
(Pseudopeziza  trifolium). 

Les  figures  amiboides  en  bouteille  se  présentent  pres- 
que  toujours  et  quelques  unes  semblent  avoir  un  noyau  gra- 
nuleux. 

II  y  a  aussi  des  imitations  de  la  sporulation.  Parfois  on 
dirait  que  les  noyaux  se  trouvent  en  pleine  división  indirecte. 
Vus  avec  un  fort  grossissement,  ils  montrent  un  eontenu  sem- 
Uábleála  chromatine,  comme  vermiforme,  mais  trop  consistant, 
et  ne  se  colorant  pas  par  le  vert  de  méthyle,  lis  ont  enfin,  une 
espéce  de  membrane. 

Composiiion  cMmique.  J'ai  hesité  longtemps  avant  de  me 
prononcer,  d'une  maniere  définitive,  sur  ce  sujet  dólicat,  l'acide 
chlorhydrique  renfermant  toujours  des  impuretés  organiques 
mais  maintenant  la  nature  silicique  des  figures  me  semble 
evidente: 

.  1?  Elles  sont  insolubles  dans  l'alcool  et  Péther,  méme  aprés 
une  macération  prolongée. 


E2U>ÉBIENCE8  DE  PLA8MOOÉNIB.  47 

2"  Elles  sont  solubles,  au  contraire,  dans  un  des  dissolvants 
les  plus  caractéristiques  de  la  silice:  les  lessives.  Ou  voit  dis- 
paraitre  alors  leutement  toutes  les  figures,  les  plus  fines  s'al- 
longeant  un  pen  et  se  dissolvant  les  premieres,  ce  qui  les  rap- 
proche  usiez  des  infusoires  et  du  protoplasma  en  general. 

3"  Elles  sont  invariables,  dures,  iusolubles  dans  l'eau, 
jaunátres  quand  leur  eonsistance  est  trop  compacte.  Elles  ne 
se  forment  pas  avec  l'acide  cblorhydrique  et  la  soude  ou  la  po- 
tasse  caustique,  sans  silice  en  excés. 

4"  Elles  ré:>istent  á  la  calcination,  quoique  elles  se  défor- 
ment  beaucoup. 

5°  Triturées  dans  l'eau  elles  arrivent  á  s'isoler  des  écailles 
de  silice. 

6?  Elles  se  forment  aussi  avec  l'acide  azotique,  l'acide  acó- 
tique  et  la  formaline. 

•  Importance  de  ees  resultáis.  L'organisation  artificielle  des 
colloides  organiques  ou  inorganiques  est  tres  difficile.  Les  si- 
licatos et  les  réactifs  sont  combines  dans  le  laboratoire,  d'une 
maniere  grossiére  et  trop  rapide,  comparée  aux  processus  cel- 
lulaires  agissant  lentement  sur  de  petites  doses  de  substances. 
L'atomisation  des  solutions,  lapulvérisation  et  tamisation  sont 
des  perfectionnements  importants,  mais  encoré  inférieurs  aux 
infiltrations  chlorhydriques:  eelles-ci  donnent  souvent  des  figu- 
res si  délicates  que  s'impose  alors  l'emploi  de  l'ultramÍQrosco- 
pe.  Je  n'ai  méme  pas  pu  definir  encoré  quelques  détails  exces- 
sivement  fins. 

Toutefois  ees  figures  sont  encoré  trop  consistantes  et  ont 
un  excés  de  silice.  Peut-étre  arrivera-t-on  á  les  faire  plus  gó- 
latineuses,  douées  de  propriétés  d'adsorption  máxima,  par  une 
porositó  convenable,  pouvant  méme  grandir  par  condensation 
des  silicatos  et  des  seis  du  milieu  et  par  précipitation  interne 
de  ceux-ci  á  Pétat  de  seis  riches  en  eau. 


48  A.  L.  HJEEEEEA. 


Application  de  la  teclinique  aux  albnmines. 

Le  blane  d'ceuiin  natura  soumis  aux  vapeurs  d'acide  chlor- 
liydrique  et  comprimé  sur  celui-ci  donne  seulement  des  mem- 
branes  (riclies  en  sílice)  n'ayant  pas  la  tendance  des  silicates 
á  la  dffféreuciation.  Cette  tendance  des  silicates  me  semble 
étre  due  a  la  f  ormation  de  membranes  de  précipitation,  si  né- 
cessaires  pour  les  pbénoménes  osmotíques  et  pour  éviter  des 
difEusions  violentes  qui  désorganisent  les  figures.  Ce  dernier 
phénoméne  s'observe  aussitót  que  le  silicate  est  tres  étendu 
d'eau.  II  y  a  alors  production  de  flocons  non  difEérenciés. 

Remarque  importante:  les  figures  sont  analogues  et  múlti- 
ples dans  un  point  limité,  malgré  la  diversité  des  résultats  dans 
l'ensemble  d'une  préparation.  Cela  est  dú  á  ce  que  ees  orga- 
noides  soiit  aussi  le  produit  du  milieu  et  qu'  ils  sont  égaux  dans_ 
des  conditions  de  pression  ou  de  concentration  idéntiques. 

Strudure.  Les  figures  les  moins  compactes  entune  struc- 
ture  alvéolaire;  les  plus 'compactes  ont  une  structure  plutót 
spbérolitliique.  '^' 

Propriétés  d'adsorjption.  Van  Bemmelen  a  bien  étudié  les 
propriétés  d'absorption  des  silicates.'"' 

II  me  semble  qu'avant  d'étudier  plus  profondément  cette 
question  il  £aut  perfectionner  la  technique  pour  obtenir  des 
figures  plus  molles,  plus  délicates  et  plus  poreuí^es. 

Infiltrations  dans  les  roches.  Peut-étre  des  infiltrations  d'eau 
de  mer  dans  des  feldspaths  superficiellement  hydrolysés,  abou- 
tiraient  elles  a  la  formation  d'organoides  semblables  aux  pré- 
cédents. 

(1)  Voir  rimportatit  travail  de  Biitsohli.  Untersuchungen  über  die  Mikrostruktur 
künstlicher  undnatürlicher  Kieslilsaure-Gallerte.  (19U0J.  Verhandl.  es  Heidelberger  Na- 
turhist.  Yereíns.  N.  F.  S.  341. 

(2)  Van  Bemmelen.  L'absorption  d'eau  par  l'argile.  Arch.  Néerl.  Se.  Ex.  et  Nat. 
Ser.  n,  t.  X,  p.  266. — Die  Einwirkung  von  hóheren  Temperaturen  auf  das  Gewebe  des 
Hydrogels  der  Kieselsáure,  üñd  18.  Nov.  1901. 


EXPÉRIRNCBS  DB  FLASMOQÉNIE.  49 

Selon  Cushnaan  quelques  roches  se  recouvrent  d'un  en 
duit  pectoide  silicique  au  contact  de  l'eau.  ^^' 

La  biogénése  exige  non  seulement  la  synthése  d'un  colloide 
(albumine)  ou  la  présence  d'un  colloide  inorganique  (sílice): 
mais  il  faut  encoré,  de  toute  nécessité,  les  organiser  pour  obte- 
nir  un  appareü  d'absorption  excessivement  délicat.  Méme  les 
ferments,  selon  la  derniére  tbéorie  de  M.  Henri  et  de  Mad.  Pil- 
touche,  agissent  par  absorption. 

Laboratoire  de  Biologie  de  l'Ecole  líormale.  México,  le  26  juin  1907. 


^  *•*  » 


(1)  A.  S.  Cushman.  The  EfiFect  of  Water  on  Eock  Powders.  TI.  S.  Dep.  of  Agr. 
Washington.  1905.  pp.  5-23;  figs.  8-16. 

Mem.  Soo.  Alsiate.  México.  T.  26  (1907-1908)— 6*. 


Memorias  de  la  Sociedad  Álzate.-   Tomo  2(5.  Lámina  V. 


Acide  chlorhydrique  s'infiltrant  dans  silicate.    Pseudo-spores  (aecidies)  durcies. 


Memorias  de  la  Sociedad  Álzate. — Tomo  26,  Lámina  VI. 


Les  méines  ñgures  de  la  Planche  I  plus  grossies. 


Memorias  de  la  Sociedad  Álzate. — Tomo  26,  Lámina  VIT. 


Acide  chlorhydrique  s'inñltrant  dans  silicate.   Pseudo-cellules 
et  pseudo-mitose.  Figuves  durcies. 


Memorias  de  la  Sociedad  Álzate. — Tomo  26.  Lámina  VIII. 


Acide  chiorhydrique  s'infiltrant  daris  silicate    Pseudo-formes  d'involution 
microbioides,  durcies,  solubles  dans  lessive. 


Memorias  ele  la  Sociedad  Álzate.—  Tomo  26,  Lámina  IX. 


Acide  chlorhydriqíie  s'infiltrant  dans  silieate.   Pseudo-spores  duréis. 


Memorias  de  la  Sociedad  Álzate. — Tomo  2('),  Lámina  X. 


Acide  acétique  s'infíltrant  dans  silicate.    Formes  fungoides,  durcies, 
solubles  dans  lessive. 


Memorias  de  la  Sociedad  Álzate. — Tomo  ¿(5,  Lámina  XI. 


Acide  chlorhydrique  s'infiltrant  dans  silicate  alcalin.  - 1.  Pseudo-noyau  et  pseudo 
chromatine. — 2.  Pseudo-amibes  granuleuses.  -  3,  4,  5.  Pseudo-amibes. — 6.  I'seu- 
do-asques  de  champignon.    Figures  persistantes,  solubles  dans  lessive. 


Memorias  de  la  Sociedad  Álzate. 


Tomo  26— Lám.  XII. 


Infiltrations  d'acidk   ciilokhyüriqoe   dans   silicatk   ALCALiN  (Tres  grossies). 

1.  Pseudo-cellules  hyméniales  de  Basydiomycéte  {Ibiza  HongoH  comestibles ,  p  18,  tig.  3); 
aussi    pseudo-spores   de    Marsowa.    (Pr¡.líieu.v.   Maladies  plantes   agricol.    t     II,  p.   381.) 

2.  Pseudo-asqiies  d'Exoascus  [ihid.  i.  II,  p.  402).  3  Pseudo-urédospores  de  Paccinia 
iiibigo-vera  {ibid.  t  1,  p  229);  4^1;  -5,  Fseudo-diatomée.  Biddiiiphia.  {^Diatoms  Alba- 
h-oss  Voy.  by  A.  Mann.  Washington.  1907.  U.  tí.  Nat  Mus  XLVII,  fig  47);  6.  Pseudo- 
diatomées.  Nnvicidn  (Id  1.53,  fijr.  1-7);  7.  Pseudo-asques  de  Sphaeriacée.  8.  Tiés 
semblable  a  Pseudopezlzn  trifolii  de  la  luzerne  [Prillieux  ibid.  t  II,  p.  390);  9á  12.  Pseudo- 
ítsques  et  pseudo-amibes  granuleuses;  pseudo-hémnlies;  13,  pseudo-amibes  graiiuleu.ses;  14. 
Psendo-diatomée>;  15,  pseiid('-p]a.<modies;  16,  pseudo-hyménium.  Toutes  Ie<  figures  dur- 
cies  et  persistanles,  solubles  dans  les  lessives. 


Pricker  (M.) — Résistance  des  Carenes.  (Encycl.  Seient.  des  Aide-Mém.) — Pa- 
rís, Gautkier-ViUars.  1907.  8V  fig. 

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dida y  revisada  con  la  colaboración  de  Enrique  E.  Schulz,  M.  S.  A, — Mé- 
xico, Herrero  Hnos.  1905.  89  figs. 
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Smithsonían  Institution.  1907.  89  pl. 

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190-194,  196  &  200. 

Upsal. — Ohservatoire  Météorologique  de  V  Université.  Bulletin  Mensual.  Vol 

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Zi-ka-wei. — Observatovre  Magnétique,  Météorologique  et  Sismologique,  fondé  et  di- 
rige par  les  Missionnaires  de  la  Compagnie  de  Jésus.  Bulletin  des  obser- 
vations. Tome  XXX.   1904.— Chang-Hay,  1907.  49 


Tomo  26.  Nos,  2  y  3 

MEMORIAS  Y  REVISTA 


SOCIEDAD  CIENTÍFICA 


¿6 


Antonio  A_lz;ate 

publicadas  ba,|o  la  dirección  de 

RAFAEL  AGUILAR  Y  SANTILLÁN, 

Secretario  Gbnekai.  I'kkpktuo 

SOMMAIKK. 

(Mémoii-HS,  feuilles  7  a  10;  Revue,  feuilles  1  et  2). 


55 


Astronomie. — Opposition  de  Mavs  pendant  le  mois  de  Juillet  1907,  par  le  R.  P. 

G.  Hereáia,  S.  J. — Revue,  p.  14-15. 
Géographie.— La  propriété  lerritoriale  dans  l'Etat  de  Tamaulipas  {La  territoria 

A      A 

propreco  ce  stato  de  Tamaulipas),  III,  par  M.  A.  Prieto,  p,  73-80. 

A 

Histoire. — Superstitions  des  indiens  mexicains  {Supersticoi  de  Ja  Mehsikaj  landa- 

noj),  par  M.  C.  A.  liobelo,  p.  51-71. 
Pathologíe. — L'etiologie  de  la  fiévi-e  jaune  considéréeavi»point  de  vue  bactério- 

logique  (Etlologio  del'  Havafebro  konsiderata  se  la  hukteriologia  vidigo),  par 
leDr  A.  J.  Carbajal,  p.  81-102. 
REVUE. — Comptes  rendus  des  séances.  Juillet  et  Aoút  1907,  p.  5-6. — Biblio- 
giaphie:  Laveran,  Lacroix,  Museo  de  Buenos  Aires,  Fricker,  de  Corde- 
moy,  Hubert,  Fribourg,  Post  &  Neumann,  Lowell  Observatory,  Nicolai- 
Hauptsternwarte,  Observatory  of  Hai-vard  CoUege,  8ternwarte  in  Leiden, 
Perissé,  pages  6-13.— Notes  di  verses,  p  14. — Nécrologie,  M.  Berthelot, 
p.  16. 


MÉXICO 

(3?  CALLE  DE  REVTLLAGIGEDO  NÜM.  3). 

Agosto  y  Septiembre  1907. 

Publicación  registrada  como  articulo  de  segunda  clase  en  12  de  Febrero  de  1907 


l)ons  et  nonyelles  pnbliciitions  reines  penJant  aoiit  19Ü7. 


Les  noms  des  donateurs  sont  imprimes  en  italiques;  losTnembres  de  la  Socióté 
sont  designes  aveo  M.  S.  A. 

Éálcélls  {Mariano). — Sección  Astrofísica  del  Observatorio  del  Ebro.  Artículos 
publicados  en  la  revista  Razón  y  Fe  (Junio  y  Julio  1907).  Madrid.  89  figs. 

Bucuresti. — Instüului  Meteorologic  al  Eomaniei.  Analele.  XVIII,  1902.  49 -Bo- 
letinul  Lunar.  XIV,  1905.  49 — Starea  udome trica  si  agrícola.  Jan.-Dec. 
1906.  49 — Meteorología  si  Meteorología  in  Romanía  de  St.  C.  Hepítes. 

1906.  89  2  pl. 

Calderón  (S.),  Cazurro  (M.)  y  Fernández-Navarro  (L.) — Formaciones  volcáni- 
cas de  la  provincia  de  Gerona. — Madrid  {Mem.  de  la  R.  Soc.  Esp.  de  H.  N, 
IV,  5),  1907.  13  láms.,  3  mapas.  89    . 

Cambridge,  Mass. — Astronomical  Observatory  of  Harvard  College.  Annals.  49  pl. 
Vol.  47,  Part  I;  Vol.  57,  Part  I;  Vol.  60,  Nos.  4  &  5;  Vol.  62,  Part.  I.— 
Circulars,  Nos.  119-130.  1907. 

Cbwolson  (O.  D.) — Traite  de  Physique.  Tome  11.  3me.  fase.  Photométríe.  Ins- 
truments d'Optique.  Interférence  dú  la  lumiére. —  París.  A.  Hermann. 

1907.  89  159  figs.  &  3  épreuves  stéréoseopiquee. 

Cirera  et  Balcells. — -Etude  des  rapports  entre  l'actívité  solaire  et  les  varíatíons 
magnétiques  et  électríques  enregistrées  á.  Tortosa  (Espagne). — Paris.  (C. 
R.  Ac.  Se.  6  mai  1907). 

Ciudad  Juárez,  Chíh. — Estación  Agrícola  Experimental.  Boletín.  1906-1907. — Mé- 
xico. Secretaría  de  Fomento.  89  láms. 

{^oimhra..— Olservatorio  Meteorológico.  übserva§oes  meteorológicas  e  magnéticas. 
Vols.  XLI  &  XLII,  1902  &  1903.— Coímbra.  1907.  49 

Copenhague. — Danish  Meteorological  Institute.  Nautical-Meteorological  Annual. 
1906.— 1907.  49  pl. 

Davidson  {George),  M.  S.  A. — The  Díscovery  of  San  Francisco  Bay.  Theredis- 
covery  of  the  Port  of  Monterey;  the  establishment  of  the  Presido,  and 
the  foundíng  of  the  Missíon  of  San  Francisco.  (Trans.  and  Proc.  of  the 
Geogr.  Soc.  of  the  Pacific,  Vol.  IV.  Seríes  II.  May,  1907).  San  Francisco, 
Cal.  1907.  89 

Griffin  (Dr.  Clodomiro). — La  Facultad  de  Agronomía  y  Veterinaria  en  el  año  1906. 
Memoria  redactada  por  el  decano La  Plata.  1907,  89  láms. 

Heredia  (G.),  S.  J,,  M.  S.  A.— Oposición  del  Planeta  Marte  en  el  mes  de  Julio 
de  1907. — Puebla.  Observatorio  del  Colegio  Católico  del  S.  Corazón  de  Je- 
sús. 1907.  1  lám.  89 


SOCIÉTÉ  SCIKNTITIQOK   "AWTONIO  ALZATB."  MÉMOIBK8,  T.  26. 


SyPERSTICIOlS  DE  LOS  INDIOS  HEXlCAiS, 


I-IBRARY 
NEW  YORK 
bOTANICAJL 


POK  EL  Lie. 


CECILIO  A.  EOBELO,  M.  S.  A. 

A  mi  apreciable  amigo  el  Sr. 
D.  Salvador  Gutiérrez  dedico 
este  pequeño  trabajo,  en  testi- 
monio de  grajide  estimación. 

"No  se  contentaba  el  demonio,  enemigo  antiguo  —  dice  el 
P.  Mendieta  —  con  el  servicio  que  éstos  (los  indios)  le  hacían 
en  la  adoración  de  cuasi  todas  las  criaturas  visibles,  hacién- 
dole de  ellas  ídolos,  así  de  bulto  como  pintados,  sino  que  de- 
más de  esto,  los  tenía  ciegos  de  mil  maneras  de  hechicerías, 
excoramentos  y  supersticiones." 

Después  de  describir  las  ceremonias  en  que  hace  consistir 
los  sacramentos  de  los  indios,  dice:  "Brujos  y  brujas  también 
decían  que  las  había,  y  que  pensaban  se  volvían  en  animales, 
que  (permitiéndolo  Dios,  y  ellos  ignorándolo),  el  demonio  les 
representaba.  Decían  aparecer  en  los  montes  como  lumbre,  y 
que  esta  lumbre  de  presto  la  veían  en  otra  parte  muy  lejos  de 
donde  primero  se  había  visto.  El  primero  y  Santo  Obispo  de 
México  tuvo  preso  á  uno  de  estos  brujos  ó  hechiceros  que  se 
decía  Ocelotl,  y  lo  desterró  para  España,  por  ser  muy  perjudi- 
cial, y  perdióse  la  nave  cerca  del  puerto  y  no  se  supo  más  de 
él.  El  santo  varón  Fr.  Andrés  de  Olmos,  prendió  otro  discí- 
pulo del  sobredicho,  y  teniéndolo  en  la  cárcel,  y  diciendo  el 

Mem.  Soc.  Álzate.  México.  T.  26  (1907-1908),— 7. 


52  Cecilio  A.  Kobelo. 


mismo  indio  á  dicho  Padre,  que  su  maestro  se  soltaba  de  la 
cárcel  cuando  qu6ría,  le  dijo  el  Fr.  Andrés,  que  se  soltase  él 
si  pudiese;  pero  no  lo  hizo  porque  no  pudo.  Viniendo  á  los 
agüeros  que  tenían,  digo  que  eran  sin  cuento.  Creían  en  aves 
nocturnas,  especialmente  en  el  buho  {tecolotl,  de  que  se  ha  for- 
mado el  aztequismo  "tecolote");  y  en  los  mochuelos  y  lechu- 
zas y  otras  semejantes  aves.  Sobre  la  casa  que  se  asentaban 
y  cantaban,  decían  era  señal  que  presto  había  de'  morir  algu- 
no de  ella.  También  tenían  los  mismos  agüeros  en  encuentros 
de  culebras  y  alacranes,  y  de  otras  muchas  sabandijas  que  an- 
dan rastreando  por  la  tierra,  y  entre  de  ellas  de  cierto  escara- 
bajo que  llaman  pinauistU.  Tenían  asimismo  que  cuando  la 
mujer  paría  dos  criaturas  de  un  vientre,  había  de  morir  el  pa- 
dre ó  la  madre.  Y  el  remedio  que  el  demonio  les  daba,  era  que 
matasen  á  alguno  de  los  dos  mellizos,  á  los  cuales  en  su  len- 
gua llamaban  cocona  (á  los  dos  los  llamaban  así,  á  uno  solo  lo 
llamaban  coatí,  de  donde  se  formó  el  aztequismo  "coate"  ó  "cua- 
te"), que  quiere  decir  "culebras,"  porque  dicen  que  la  prime- 
ra mujer  que  parió  dos,  se  llamaba  Coatí,  que  significa  culebra. 
(La  razón  ha  de  haber  sido  porque  las  culebras  vivíparas  pa- 
ren dos).  Y  de  aquí  es  que  nombraban  culebras  á  los  mellizos 
y  decían  que  habían  de  comer  á  su  padre  ó  madre,  si  no  ma- 
tasen al  uno  de  los  dos.  Cuando  temblaba  la  tierra  donde  ha- 
bía mujer  preñada,  cubrían  de  presto  las  ollag  ó  las  quebraban, 
porque  no  moviese.  Decían  que  el  temblar  de  la  tierra  era  se- 
ñal de  que  se  había  de  acabar  presto  el  maíz  de  las  trojes.  Si 
perdían  alguna  cosa,  hacían  ciertas  hechicerías  con  unos  maí- 
ces y  miraban  en  un  lebrillo  de  agua,  y  decían  que  allí  veían 
al  que  lo  tenía,  y  la  casa  donde  estaba;  y  si  era  cosa  viva,  allí 
les  hacían  entender  si  era  ya  muerta  ó  viva.  Para  saber  si  los 
enfermos  habían  de  morir  ó  sanar  de  la  enfermedad  que  te- 
nían, echaban  un  puñado  de  maíz  lo  más  grueso  que  podían 
haber,  y  lanzábanlo  siete  ú  ocho  veces,  como  lanzan  los  dados 
los  que  los  juegan,  y  si  alguno  de  los  granos  quedaba  euhies- 


SüPBBSnaONES  DE  LOS  INDIOS  MEXICANOS.  53 

to,  era  señal  de  muerte.  Tenían  por  consiguiente  unos  corde- 
les, hecho  de  ellos  un  manojo  como  llavero  donde  las  mujeres 
traen  colgadas  las  llaves,  lanzábanlos  en  el  suelo,  y  si  queda- 
ban revueltos,  decían  que  era  señal  de  muerte.  Y  si  alguno  ó 
algunos  quedaban  exteadidos,  teníanlo  por  señal  de  vida,  di- 
ciendo: que  ya  empezaba  el  enfermo  á  extender  los  pies  y  las 
manos.  Si  alguna  persona  enfermaba  de  calenturas  recias,  to- 
maban por  remedio  hacer  un  perrillo  de  maza  de  maíz,  y  po- 
níanlo en  una  penca  de  maguey,  que  es  el  cardón  de  donde  sa- 
can la  miel,  y  sacábanlo  por  la  mañana  al  camino,  y  decían 
que  el  primero  que  por  allí  pasaba  llevaría  la  enfermedad  del 
paciente  pegada  en  los  sancajos.  Tenían  por  mal  agüero  el 
temblar  los  párpados  de  los  ojos,  y  mucho  pestañear.  Cuando 
estaban  al  fuego  y  saltaban  las  chispas  de  la  lumbre,  temían 
que  venía  alguno  á  inquietarlos,  y  así  decían:  Aquinyeuitz,  que 
quiere  decir:  "ya  viene  alguno"  ó  "¿quién  viene?"  A  los  niños 
cuando  los  trasquilaban  les  dejaban  la  guedeja  detrás  del  co- 
gote que  llaman  ellos  y  piocli  ("su  piocha,"  de  donde  se  formó 
el  aztequismo  "piocha"),  diciendo  que  si  se  la  quitaban  enfer- 
maría y  peligraría.  T  esto  hoy  día  lo  usan  muchos  sin  mala 
intención,  más  de  por  el  uso  que  quedó,  y  por  ventura  otras  co- 
sas de  las  dichas,  sino  qu-^  no  las  vemos  como  estas  del  pioc7i- 
tli  que  no  se  puede  encubrir.  Otros  innumerables  agüeros  te- 
nían, que  sería  nunca  acabar  quererlos  contar,  y  poner  por 
escrito." 

El  P.  Sahagún,  bajo  el  nombre  de  agüeros  ó  pronósticos^  tra- 
ta de  los  medios  que  empleaban  los  Indios  ó  se  les  ofrecían, 
antes  de  la  Conquista  (y  después),  para  adivinar  las  cosas  fu- 
turas; y  estos  presagios  bien  pueden  considerarse  también  co- 
mo supersticiones,  y  á  ese  título  extractaremos  aquí  los  princi- 
pales. 

I.  Cuando  alguno  oía  bramar  en  el  monte  á  alguna  fiera  ó 
cuando  escuchaba  algún  sonido  que  zumbaba  en  la  montaña, 
ó  en  el  valle,  creía  que  en  breve  le  sucedería  alguna  desgracia 


54  Ckciliq  a.  Róbelo. 


en  su  persona,  ó  en  sus  parientes,  ó  en  su  casa,  ó  que  moriría 
en  la  guerra  ó  de  enfermedad,  ó  que  caería  en  esclavitud  él  ó 
alguno  de  sus  hijos.  El  que  tal  agüero  sufría,  iba  en  busca  de 
un  ionalpouhqui,  adivino,  para  que  se  lo  aclarara.  Este  adivino 
consolaba  y  esforzaba  al  espantado,  diciéndole:  "Hijo  mío  po- 
"brecito,  pues  que  has  venido  á  buscar  la  declaración  del  agüe- 
"ro  que  viste,  y  veniste  á  ver  el  espejo  donde  está  la  aclara- 
"ción  de  lo  que  te  espanta,  sábete  que  es  cosa  adversa  y  tra- 
"bajosa  lo  que  significa  este  agüero;  esto  no  es  porque  yo  te 
"lo  diga  sino  porque  así  lo  dejaron  dicho  y  escrito  nuestros 
"viejos  y  antepasados;  por  tanto,  la  significación  de  tu  agüe- 
"ro  es  que  te  has  de  ver  en  pobreza,  ó  en  trabajos,  ó  que  mo- 
"rirás.  Por  ventura  está  ya  enojado  contra  tí  Aquél  por  quien 
"vivimos,  y  no  quiere  que  vivas  más  tiempo.  Espera  con  áni- 
"mo  lo  que  te  vendrá,  porque  así  está  escrito  en  los  libros  de 
"que  usamos  para  declarar  estas  cosas  á  quien  acontecen;  y 
"no  soy  yo  el  que  te  pongo  espanto  ó  miedo,  que  el  mismo  Se- 
"ñor  Dios  quiso  esto  te  aconteciese  y  viniese  sobre  tí,  y  no 
"hay  que  culpar  al  animal,  porque  él  no  sabe  lo  que  hace,  pues 
"carece  de  entendimiento  y  de  razón,  y  tú  pobrecito  no  debes 
"culpar  á  nadie,  porque  el  signo  en  que  naciste  tiene  consigo 
"estos  azares,  y  ha  venido  ahora  á  verificarse  en  tí  la  maldad 
"del  signo  de  tu  nacimiento.  Esfuérzate  porque  por  experien- 
"cia  lo  sentirás,  mira  que  tengas  buen  ánimo  para  sufrirlo,  y 
"entre  tanto  llora  y  has  penitencia.  Nota  lo  que  ahora  te  di- 
"go  que  hagas  para  remediar  tu  trabajo;  has  pues  penitencia, 
"busca  papel  para  que  se  "apareje  la  ofrenda  que  has  de  hacer, 
"cómpralo  ó  incienso  blanco,  y  ulli  (hule),  y  las  otras  cosas  que 
"sabes  son  menester  para  esta  ofrenda.  Después  que  hayas  pre- 
"venido  todo  lo  necesario,  vendrás  tal  día  que  es  oportuno  para 
"hacer  la  ofrenda  que  es  menester  al  señor  dios  del  fuego.  En- 
"tonces  vendrás  á  mí,  porque  yo  mismo  dispondré  y  ordenaré 
"los  papeles  y  todo  lo  demás  en  los  lugares,  y  en  el  modo  que 
"ha  de  estar  para  hacer  la  ofrenda:  yo  mismo  lo  tengo  de  ir  á 


SCFKBSTICIONBS  DB  LOS  INDIOS  MEXICANOS.  55 

"encender  y  quemar  en  tu  casa."  Tal  era  la  respuesta  que  da- 
ban los  adivinos. 

II.  El  segundo  agüero  lo  sacaban  del  canto  de  un  ave  que 
llamaban  Oactli  Oacton.  Si  el  ave  cantaba  como  que  ríe,  el  can- 
to era  de  buen  agüero,  porque  parecía  que  decía  yeccan  yeccan, 
que  quiere  decir  huen  tiempo,  huen  tiempo,  y  no  temían  que  les 
sobrevendría  algún  mal,  antes  bien  se  alegraban  al  oírle,  por- 
que esperaban  que  algo  favorable  les  había  de  suceder.  Pero 
como  cuando  el  ave  cantaba  como  quien  rie  recio  y  á  carcaja- 
das, como  si  tuviera  gran  regocijo,  entonces  el  agüero  era  ma- 
lo, y  los  que  habían  oído  al  ave,  enmudecían  y  aun  se  desma- 
yaban, porque  esperaban  enfermarse  ó  morir  en  breve,  ó  caer 
en  cautiverio  en  el  lugar  á  donde  iban.  Si  los  caminantes  que 
oían  el  canto  del  ave,  eran  mercaderes  (pochteca),  decían  entre 
sí:  "Algún  mal  nos  ha  de  venir,  alguna  avenida  de  algún  río 
"ó  creciente  nos  ha  de  llevar  á  nosotros,  ó  á  nuestras  cargas, 
"ó  habernos  de  caer  en  manos  de  algunos  ladrones  que  nos  han 
"de  robar,  ó  saltear,  ó  por  ventura  alguno  de  nosotros  ha  de 
"enfermar,  ó  le  hemos  de  dejar  desamparado;  ó  por  ventura 
"nos  han  de  comer  bestias  fieras,  ó  nos  ha  de  atajar  alguna 
"guerra  para  que  no  podamos  pasar."  Cuando  se  comunicaban 
entre  sí  sus  temores,  el  jefe  ó  principal  de  los  mercaderes,  sin 
dejar  de  caminar,  les  decía  para  esforzarlos:  '"Hijos  y  herma- 
"nos  míos,  no  conviene  que  ninguno  de  nosotros  se  eutristez- 
"ca  ni  desmaye,  porque  el  agüero  que  habéis  oído,  ya  lo  te- 
"níamos  entendido  cuando  partimos  de  nuestras  casas,  y  de 
"nuestros  parientes,  y  sabíamos  que  veníamos  á  ofrecernos  á 
"la  muerte,  y  sus  lágrimas  y  lloros  que  en  su  presencia  derra- 
"maron,  bien  las  vimos,  porque  se  acordaron  y  nos  dieron  á 
"entender  que  por  ventura  en  algún  despoblado,  ó  en  alguna 
"montaña  ó  barranca  habían  de  quedar  nuestros  huesos,  y  sem- 
"brarse  nuestros  cabellos,  y  derramarse  nuestra  sangre,  y  es- 
"to  nos  ha  venido,  y  no  conviene  que  nadie  se  haga  de  peque- 
"ño  corazón  como  si  fuese  mujer  temerosa  y  flaca.  Aparejaos 


56  Cecilio  A.  Róbelo. 


"como  varones  para  morir:  orad  á  Nuestro  Señor  Dios,  no  cu- 
rréis de  pensar  en  nada  de  esto,  porque  en  breve  sabremos 
''por  experiencia  lo  que  nos  ha  de  acontecer:  entonces  llorare- 
"mos  todos,  porque  esto  es  la  gloria  y  fama  que  hemos  de  dar 
"y  dejar  á  nuestros  señores  y  mayores  los  mercaderes  nobles 
"y  de  gran  estima  de  donde  descendemos,  porque  no  somos 
"nosotros  los  primeros,  ni  los  postreros  á  quien  estas  cosas 
''han  acontecido,  que  muchos  antes  que  á  nosotros,  y  á  mu- 
"chos  después  de  nosotros  les  acontecerán  semejantes  casos, 
"pues  por  esto  esforzaos  como  valientes  hombres,  hijos  míos." 
Donde  quiera  que  llegaban  á  dormir  aquel  día,  ya  fuese  de- 
bajo de  un  árbol,  ó  debajo  de  una  peña,  ó  en  alguna  cueva, 
luego  juntaban  todos  sus  bordones  ó  cañas  que  llevaban,  y 
los  ataban  todos  juntos  en  una  gavilla,  y  decían  que  aquellos 
topiles,  así  atados,  eran  la  imagen  de  su  dios  Yecatecutli,  y 
después,  con  gran  humildad  y  reverencia,  delante  del  dios,  se 
herían  las  orejas  hasta  derramar  sangre,  y  se  agujeraban  la 
lengua,  pasando  por  ella  mimbres,  los  cuales,  ensangrentados, 
los  ofrecían  á  la  gavilla  de  báculos,  y  hacían  propósito  de  re- 
cibir con  paciencia,  por  honra  de  su  dios,  cualquier  cosa  que 
les  aconteciese.  De  allí  adelante  no  curaban  de  pensar  más 
en  que  alguna  cosa  les  había  de  acontecer  adversa  por  el  agüe- 
ro que  habían  oído  del  ave  llamada  Oactli,  y  pasando  el  térmi- 
no de  aquel  agüero,  si  ninguna  cosa  les  acontecía,  consolá- 
banse, tomaban  aliento  y  esfuerzo,  porque  su  espanto  no  tu- 
vo efecto;  pero  algunos  de  la  compañía  todavía  iban  con  te- 
mor, y  así  ni  se  alegraban,  ni  hablaban,  ni  admitían  consuelo, 
é  iban  como  desmayados  y  pensativos,  meditando  que  si  no 
les  había  acaecido  algo  de  lo  que  pronosticaba  el  canto  del 
ave,  podía  acontecerles  después,  y  se  mantenían  dudosos,  por- 
que el  agüero  era  indiferente  á  bien  y  á  mal. 

III.  Cuando  alguno  oía  de  noche  golpes  como  los  de  un 
leñador  sobre  los  árboles,  lo  juzgaban  de  mal  agüero,  al  cual 
llamaban  iovaltepuetli,  yohuáltepuztli  que  significa  "hacha  noc- 


SUPEBSTICIONBS  DK  LOS  INDIOS  MEXICANOS.  57 

turna."  Generalmente  este  ruido  se  oía  al  "primer  sueño  de 
la  noche," cuando  todos  "duermen  profundamente  y  ningún 
ruido  de  gente  suena."  Este  sonido  lo  oían  los  tlamacasqm,  sa- 
cerdotes, que  iban  á  ofrecer  de  noche  cañas  y  ramos  de  pino. 
Acostumbraban  hacer  esta  penitencia  en  lo  más  profundo  de 
la  noche  y  presentaban  las  ofrendas  en  los  lugares  señalados 
en  los  montes;  y  cuando  oían  golpes  de  quien  hiende  un  ma- 
dero con  hacha,  espantábanse  y  lo  tomaban  por  mal  agüero, 
pues  creían  que  esos  golpes  eran  ilusión  del  dios  Tezcatlipoca, 
con  los  que  espantaba  y  burlaba  á  los  que  andaban  de  noche. 
Cuando  el  que  oía  era  hombre  esforzado  y  valiente  ó  ejercita- 
do en  la  guerra,  no  huía,  sino  que  seguía  el  sonido  de  los  gol- 
pes que  se  habían  oído.  Cuando  el  que  lo  seguía,  lograba  al- 
canzarlo, le  metía  la  mano  en  el  pecho  y  lo  asía  del  corazón  y 
tiraba  de  él  como  si  fuera  á  arrancarlo.  En  esta  postura  le  de- 
mandaba una  merced,  como  riquezas,  salud,  ó  valor  en  la  gue- 
rra para  hacer  muchos  cautivos.  El  fantasma  les  daba  á  algu- 
nos lo  que  pedían,  y  á  otros  lu  contrario,  pues  estaba  en  ma- 
nos de  Tescatlipoca  dar  lo  que  quisiere,  próspero  ó  adverso.  Al 
responder  á  la  demanda  el  fantasma,  les  decía:  "'Gentil  y  va- 
"liente  hombre,  amigo  mío,  fulano,  déjame,  ¿qué  me  quieres? 
"que  yo  te  daré  lo  que  quisieres,"  y  la  persona  á  quien  se  ha- 
bía aparecido,  decíale:  —  "No  te  dejaré  que  ya  te  he  cazado," 
y  el  fantasma  le  daba  una  e.spiga  de  maguey,  diciendole:  "Ca- 
ta aquí  esta  espina,  déjame;"  pero  el  que  había  asido  al  fan- 
tasma del  corazón,  si  era  valiente  y  animoso,  no  se  conforma- 
ba con  una  espina,  y  no  lo  soltaba  hasta  que  le  daba  tre^ó 
cuatro  espinas.  Estas  eran  señal  de  prosperidad  en  la  guerra, 
haciendo  tantos  cautivos  cuantas  espinas  había  recibido,  y  de 
que  sería  además  reverenciado  por  sus  riquezas,  honores  é  in- 
signias de  valiente  guerrero.  El  que  le  arrancaba  el  corazón 
al  fantasma,  echaba  á  correr  y  se  escondía  con  él,  lo  guarda- 
ba envuelto  y  atado  con  algunos  lienzos,  y  en  la  mañana  del 
día  siguiente  lo  desenvolvía  y  miraba  qué  era  lo  que  había 
arrancado;  y  se  encontraba  una  pluma  floja,  algodón  ó  espi- 


58  Cecilio  A.  Kobelo. 


ñas  de  maguey,  señal  era  de  buena  ventura,  y  si  hallaba  en 
el  envoltorio  carbones,  ó  algún  andrajo,  ó  pedazo  de  manta 
sucio,  conocía  que  le  vendría  miseria  y  adversidad.  Si  el  es- 
pantado por  el  fantasma  era  cobarde,  ni  lo  perseguía,  ni  iba 
tras  él,  sino  que  temblaba  de  miedo,  se  echaba  á  gatas  porque 
no  podía  correr  ni  andar,  y  sólo  pensaba  en  que  le  iba  á  suce- 
der alguna  desgracia  de  enfermedad,  muerte  ó  pobreza. 

IV.  Cuando  oían  cantar  en  el  techo  de  su  casa  ó  en  algún 
árbol,  al  tecolotl,  (buho),  se  atemorizaban  y  creían' que  á  ellos,  ó 
á  los  parientes,  ó  á  su  casa  les  vendría  algo  adverso,  como  en- 
fermedad, muerte,  miseria,  fuga  de  sus  esclavos,  asolamiento 
de  su  casa  que  quedaría  convertida  en  muladar,  y  pensaban 
que  de  su  familia  y  de  su  casa  dirían:  "En  este  lugar  vivió 
"una  persona  de  mucha  estima,  veneración  y  curiosidad,  y 
''ahora  no  están  sino  sólo  las  paredes;  no  hay  memoria  de 
"quien  aquí  vivió."  El  que  oía  el  canto  del  tecolote  acudía  in- 
mediatamente á  consultar  á  un  tonálpouhqui,  adivino,  como  ba- 
se dicho  al  tratar  del  primer  agüero,  para  que  le  dijese  lo  que 
había  de  hacer. 

Los  españoles,  con  motivo  de  este  mal  agüero,  decían  y 
todavía  se  dice  hoy: 

"El  tecolote  canta 
Y  el  indio  muere; 
No  será  verdad, 
Pero  sucede." 

Don  Carlos  M.  Bustamante,  en  una  nota  al  pasaje  de  Sa- 
hagún,  dice:  "Aun  creen  los  indios  en  este  agüero,  y  lo  tienen 
"por  tan  cierto,  que  hay  un  adagio  que  dice : 


"El  tecolote  canta, 
"el  indio  muere; 
"ello  es  abuso; 
"pero  sucede." 


Sl7PHBeTiaONSS[DK  LOS  INDIOS  MEXICANOS.  59 

V.  También  el  grito  de  la  lechuza  lo  tomaban  los  indios 
por  mal  agüero,  sobre  todo  si  chirreaba  dos  ó  tres  veces  sobre 
el  techo  de  la  casa;  y  si  en  ella  había  algún  enfermo,  tenían 
por  seguro  que  iba  á  morir,  pues  consideraban  á  la  lechuza  co- 
mo mensajera  de  Mictlantecutli,  el  dios,  señor  de  la  mansión 
de  los  muertos,  que  iba  y  venía  al  infierno,  y  por  eso  la  llama- 
ban Yautequihua,  "mensajera  del  dios  y  de  la  diosa  del  infier- 
no.'' Si  cuando  chirreaba  la  lechuza,  percibían  que  escarbaba 
con  las  uñas,  el  que  la  oía,  si  era  hombre,  le  decía:  "está  que- 
do, bellaco  vgihundido,  que  hiciste  adulterio  á  tu  padre;"  y  si 
era  mujer  le  decía:  "vete  de  ahí  puto,  has  agujerado  el  cabe- 
llo con  que  tengo  de  beber  allá  en  el  infierno,  antes  de  esto 
no  puedo  ir."  Creían  que  con  este  exhorcismo  injurioso,  pero 
ininteligible,  evitaban  el  mal  agüero,  pues  ya  no  estaban  obli- 
gados á  acudir  al  llamamiento  del  dios  de  los  muertos. 

VI.  Cuando  veían  que  una  comadreja  ó  mostolilla  entra- 
ba á  su  casa,  ó  se  les  atravesaba  á  su  paso  en  el  camino  ó  en 
la  calle,  también  se  espantaban  los  indios,  pues  creían  que  si 
emprendían  algún  viaje,  caerían  en  manos  de  los  ladrones,  ó 
los  matarían,  ó  que  les  levantarían  falso  testimonio,  "por  esto 
ordinariamente — dice  Sahagún — los  que  encontraban  con  es- 
te animalejo,  les  temblaban  las  carnes  de  miedo,  y  se  extre- 
mecían,  y  se  les  espeluzaban  los  cabellos:  algunos  se  ponían 
yertos  ó  pasmados,  por  tener  entendido  que  algún  mal  les  ha- 
bía de  acontecer." — A  la  comadreja  la  llamaban  los  indios  cu- 
zamatli. 

VII.  La  gente  muy  rústica  tomaba  por  mal  agüero  el  que 
un  conejo  entrara  á  la  casa.  Temían  que  cayeran  ladrones  en 
la  casa,  ó  que  alguno  de  ella  se  ausentara  y  fuera  á  esconder- 
se en  un  bosque  6  en  una  barranca.  Luego  iban  á  consultar 
al  adivino,  como  se  ha  dicho  al  hablar  del  primer  agüero,  pa- 
ra que  se  los  declara^^e. 

También  en  España,  en  el  siglo  XVI,  había  una  preocupa- 
ción semejante.  Don  Quijote,  al  entrar  en  su  aldea,  tomó  mal 

Mem.  Soc.  Alaate,  México  T.  26  (19O7-1008>-8. 


60  CBCILIO  a.  ItOBBLO. 


agüero  de  ver  huir  una  liebie  que  se  agazapó  debajo  de  los 

pies  del  rucio Malum  signum,  malum  signum  —  dice 

Don  Quijote — liebre  Jiulle,  galgos  la  siguen,  Dulcinea  no  parece. 

VIII.  Cuando  entraba  á  la  casa  de  alguno,  ó  éste  encon- 
traba una  sabandija  W&vcxsLda,  pinahuiíitli,  lo  tomaban  por  señal 
de  próxima  enfermedad,  ó  de  que  serían  afrentados  ó  avergon- 
zados, y  para  eludir  cualquiera  de  estos  peligros,  hacían  lo  si- 
guiente. Hacían  en  el  suelo  dos  rayas  en  cruz  tomaban  el  ani- 
malejo,  lo  ponían  en  medio  de  las  rayas,  lo  escupían,  y  luego 
le  decían:  ¿á  qué  has  venido f  quiero  ver  á  qué  has  venido;  y  luego 
se  ponían  á  mirar  acia  que  parte  se  iría  aquella  sabandija;  si  se 
dirigía  al  norte,  era  señal  segura  de  que  iba  á  morir  el  hom- 
bre que  la  había  mirado;  y  si  tomaba  otro  rumbo,  creían  que 
no  era  cosa  de  muerte  el  encuentro,  sino  de  algún  infortunio 
de  poca  importancia,  y  le  decían  al  anímale  jo:  anda  vete  donde 
quisieres,  no  se  me  da  nada  de  tí,  ¿he  de  andar  pensando  por  ven- 
tura en  lo  que  quisieres  decir  f  ello  se  parecerá  antes  de  mucho,  no 
me  curo  de  tí tomaban  después  la  sabandija,  la  po- 
nían en  la  división  de  los  caminos  y  allí  la  dejaban;  algunos  la 
ensartaban  por  medio  del  cuerpo  con  un  cabello  y  la  ataban  á 
un  árbol,  y  si  al  día  siguiente  no  la  encontraban  allí,  se  atemo- 
rizaban, pues  esperaban  algún  mal;  pero  si  la  encontraban  en 
el  lugar  que  la  habían  atado;  se  consolaban  y  ya  no  temían 
mal  alguno,  escupían  al  animalejo  ó  le  echaban  un  poco  de 
pulque,  á  lo  que  llamaban  emborracharlo. 

El  P.  Sahagún,  describiendo  el  pinahuiztli,  dice:  "Esta  sa- 
bandija es  de  hechura  de  araña  grande,  y  el  cuerpo  grueso, 
tiene  color  vermejo  y  en  partes  obscuro  de  negro,  casi  es  ta- 
maña como  un  ratoncillo,  no  tiene  pelos,  es  lampiña." 

Molina  en  su  diccionario  dice:  pinauistli.  Escarabajo  que 
tenían  por  mal  agüero. 

IX.  Cuando  un  épatl,  zorrillo,  cuya  orina  es  muy  hedionda, 
entraba  en  una  casa,  ó  paría  en  algún  agujero  dentro  de  ella, 
lo  tomaban  por  mal  agüero,  y  creían  que  el  dueño  de  la  casa 


SDPER8TIOIONB3  DE  LOS  IKDIOS  MEXICANOS.  61 

moriría,  porque  ese  animal  no  suele  parir  en  casa  alguna,  sino 
en  el  campo,  entre  los  maizales,  entre  las  piedras,  ó  entre  los 
magueyes,  y  nopales.  Tomaban  á  este  animal  por  el  dios  Tez- 
catlipoca,  así  es  que  cuando  expelía  la  materia  hedionda  por  la 
orina,  por  el  estiércol  ó  por  la  ventosidad,  decían:  TezcaÜipoca 
Im  ventoseado.  ¿Quién  no  ha  olido  el  pedo  del  zorrillo?  Sin  em- 
bargo, oigamos  la  curiosa  relación  del  P.  Sahagún:  "Tiene  la 
propidad  este  animalejo,  que  cuando  topan  con  él  en  casa  ó 
fuera,  no  huye  mucho,  sino  anda  zancadillando  de  aoá  para 
allá,  y  cuando  el  que  lo  persigue  va  ya  cerca  para  asirle,  alza 
la  cola,  y  arrójale  á  la  cara  la  orina  ó  aquel  humor  que  lanza 
muy  hediondo,  pero  tan  recio,  como  si  lo  echase  con  una  ge- 
ringa,  y  dicho  humor  cuando  se  esparce,  parece  de  muchos  co- 
lores como  el  arco  del  cielo,  y  donde  da  queda  aquel  hedor  tan 
impreso,  que  jamás  se  puede  quitar,  ó  á  lo  menos  dura  mucho, 
ya  de  en  el  cuerpo,  ya  en  la  vestidura,  y  es  el  hedor  tan  recio 
y  tan  intenso,  que  no  hay  otro  tan  vivo,  ni  tan  penetrativo,  ni 
tan  asqueroso  con  que  compararlo." 

D.  Carlos  M.  Bustamente,  en  una  nota  al  pasaje  preinser- 
to, dice:  "tiene  además  mucha  electricidad,  de  modo  que  en 
las  tinieblas  de  la  noche  el  chisguete  de  orines  que  arroja  es 
de  chispas  pequeñas  y  fosfóricas."  Por  esto  el  vulgo  dice  que 
mea  lumbre. 

Continúa  la  relación  de  Sahagún: 

"Cuando  este  hedor  es  reciente,  el  que  le  huele  no  ha  de 
escupir,  porque  dicen  que  si  escupen  como  asqueando,  luego 
se  vuelve  cano  todo  el  cabello;  por  esto  los  padres  y  madres 
amonestaban  á  sus  hijos  é  hijas  que  cuando  oliesen  este  he- 
dor no  escupiesen,  mas  antes  apretasen  los  labios.  Si  este  ani- 
malejo acierta  con  su  orina  á  dar  en  los  ojos,  ciega  al  que  lo 
recibe " 

X.  También  era  para  los  indios  de  muy  mal  agüero  encon- 
trar en  la  casa  hormigas,  ranas,  sapos,  ó  ratones  llamado  tezauh- 
quimchtzin,  "ratoncillo  espantoso."  Creían  que  algún  malevo- 


62  Cecilio  A.  Bobelo. 


lo  Ó  envidioso  los  había  echado  dentro  de  la  casa  para  que  les 
acaeciese  enfermedad,  ó  muerte,  ó  pobreza,  ó  desasosiego,  pues 
estos  males  auguraba  la  presencia  de  tales  animales;  y  luego 
iban  á  consultar  á  un  divino. 

XI.  Cuando  de  noche  veían  estantiguas,  esto  es,  visiones 
y  fantasmas,  no  se  inquietaban  mucho,  porque  las  creían  ilu- 
siones ó  apariciones  del  dios  Tezcaüipoca.  Pero  algunos  lo  to- 
maban por  mal  agüero,  y  temían  morirse  ó  caer  en  cautiverio. 
Cuando  el  que  veía  la  estantigua  era  soldado  valiente,  procu- 
raba asirla  y  le  pedía  espinas  de  maguey,  que  comunicaban 
valor  y  fortaleza,  y  se  prometían  hacer  en  la  guerra  tantos  cau- 
tivos cuantas  espinas  había  recibido.  Cuando  el  que  veía  la 
visión  era  un  hombre  simple  y  de  poco  saber,  se  contentaba 
con  escupirla  ó  con  arrojarle  una  suciedad;  y  éste  no  recibía 
ningún  bien,  sino  algunas  adversidades.  Cuando  era  medroso 
ó  pusilámine  el  que  encontraba  al  fantasma,  perdía  las  fuer- 
zas, se  le  secaba  la  boca,  enmudecía,  y  procuraba  alejarse,  y 
mientras  iba  andando  sentía  que  el  fantasma  lo  iba  persiguien- 
do para  cogerlo  por  detrás,  y  al  llegar  á  su  casa,  abría  preci- 
pitadamente la  puerta,  entraba,  cerraba  con  violencia,  y,  á  ga- 
tas, pasaba  sobre  los  que  estaban  durmiendo,  lleno  de  espan- 
to y  de  pavor. 

XII.  Había  otros  fantasmas,  ilusiones  también  de  Tezca- 
tlipoca,  . ...  no  tienen  pies  ni  cabeza,  las  cuales  andan  rodan- 
do por  el  suelo,  y  dando  gemidos  como  enfermo — dice  Sahagún.  A. 
estos  fantasmas  los  llamaban  Tlacanexquimilli  (V.)  siempre 
los  tomaban  por  mal  agüero,  y  esperaban  morir  en  breve  en 
la  guerra  ó  de  enfermedad,  ó  sufrir  algún  contratiempo.  Los 
soldados  viejos  no  temían  encontrarse  con  estas  visiones,  an- 
tes bien  salían  á  buscarlas,  y  luego  que  las  veían  procuraban 
asirse  de  ellas,  y  les  decían: — "¿quién  eres  tu?  habíame,  mira 
que  no  dejes  de  hablar,  pues  ya  te  tengo  asida  y  no  te  tengo  de 
soltar."  Y  esto  lo  repetía  varias  veces,  andando  el  uno  con  el 
otro  á  la  sacapella,  y  después  de  haber  luchado  mucho,  ya  cer- 


SnpfiBSTICiONBS  DB  LOS  UfUlOS  MEXICANOS.  63 

ca  de  la  mañana,  hablaba  el  fantaama  y  decía: — "Déjame  que 
me  fatigas,  dime  lo  que  quieres  y  dártelo  hé;"  y  el  soldado  re- 
Ijondía,  diciendo:  "¿qué  me  has  de  dar?"  y  contestaba  el  fan- 
tasma: "cata  aquí  una  espina,"  y  el  soldado  le  decía:  "no  la 
quiero,  ¿para  qué  es  una  espina  sola?  no  vale  nada,"  y  aunque 
le  daba  dos,  tres  ó  cuatro  espinas,  no  lo  soltaba  hasta  que  le 
daba  tantas  cuantas  él  quería,  y  le  decía  el  fantasma:  "doite 
toda  la  riqueza  que  deseas  para  que  seas  próspero  en  el  mun- 
do." El  soldado  soltaba  á  la  visión  y  se  iba  muy  satisfecho. 

XIII.  También  veían  de  noche  otros  fantasmas  diversos. 
En  los  muladares,  cuando  iban  á  exonerar  el  cuerpo  solía  apa- 
recérseles  una  mujer  enana,  que  llamaban  cuitlapaton  ó  cuitlor 
pachton  (V.)  Era  una  mujercita  con  el  pelo  largo  hasta  la  cin- 
tura, y  con  andar  de  pato.  El  que  veía  á  esta  enana,  si  quería 
cogerla  no  podía,  porque  luego  desaparecía,  y  tornaba  á  apare- 
cerse en  otra  parte,  casi  junto  á  él,  y  si  otra  vez  tentaba  asirla, 
escabuUíasele,  y  siempre  que  lo  procuraba  quedaba  burlado, 
y,  por  fin,  dejaba  de  porfiar. 

Se  les  aparecía  también  de  noche  un  fantasma  en  forma 
de  calavera,  les  saltaba  golpeándoles  las  pantorrillas,  ó  iba  tras 
ellos  saltando  y  haciendo  gran  ruido.  Si  se  paraba  el  persegui- 
do, se  paraba  también  ella  y  si  se  esforzaba  en  cogerla;  ya  que 
la  iba  á  tomar,  volábale  dando  un  gran  salto  á  otra  parte,  y 
así  seguían,  él  persiguiéndola  y  ella  dando  saltos  hasta  que  el 
perseguidor  se  cansaba  y  lleno  de  miedo  se  iba  á  su  casa. 

Solía  aparecérseles  un  fantasma  en  forma  de  cadáver  ten- 
dido y  amortajado  y  dando  lastimeros  gemidos.  Los  valientes 
que  trataban  de  coger  á  este  muerto,  sólo  tomaban  un  terrón 
ó  pedazo  de  césped.  Este  muerto,  que  era  de  muy  mal  agüe- 
ro, era  una  transformación  de  Tezcatlipoca. 

También  creían  que  Tezcatlipoca  se  transformaba  en  el 
animal  llamado  cóyotl,  coyote  ó  adive,  que  se  paraba  en  los  ca- 
minos, como  atajando  á  las  gentes,  para  advertirles  que  si  se- 
guían aquel  camino  les  acaecería  desgracia.  Por  último,  el  oír 


64  Cecilio  A.  Kobelo. 


silbar  un  pito  en  la  montaña  era  signo  cierto  de  próxima  des- 
gracia. 


Además  de  los  agüeros  (jue  quedan  explicados,  que  pode- 
mos llamar  precortesianos  ó  anteriores  á  la  Conquista,  tuvie- 
ron después  los  indios  y  los  mestizos,  y  tienen  aún,  otros  mu- 
chos que  sería  largo  enumerar.  Sólo  referiremos  el  del  salia- 
pared.  Se  cree  que  cuando  este  pajarillo  se  presenta  en  las  ca- 
sas á  comer  arañas  ó  gusanos,  y  á  purificar  la  atmósfera  de- 
vorando los  insectos  que  en  ella  pululan,  viene  á  anunciar  con 
su  canto  á  los  maridos  que  su  mujer  está  amancebada  y  le  es 
infiel,  así  es  que  cuando  los  pajaritos  empiezan  á  chiflar  sal- 
tando en  las  paredes,  las  mujeres  tiemblan  y  apedrean  al  pa- 
jarito. 

En  cambio,  los  que  gimen  en  las  cárceles  consideran  al 
salta-pared  como  ave  de  buen  agüero,  pues  su  alegre  canto  so- 
bre los  altos  muros  de  la  prisión  es  anuncio  de  la  próxima  li- 
bertad de  algún  reo. 


El  P.  Sahagún,  después  de  hablar  de  los  agüeros,  trata  de 
las  abusiones,  pero  antes  dice:  "Aunque  los  agüeros  y  abusio- 
nes parecen  ser  de  un  mismo  linage;  pero  los  agoreros  por  la  ma- 
yor parte  atribuyen  á  las  criaturas  lo  que  no  hay  en  ellas .... 
Las  abusiones  son  al  revés,  pues  que  toman  á  mala  parte  las 

impresiones  ó  influencias  que  son  buenas  en  las  criaturas 

Y  porque  los  agüeros  y  las  abusiones  son  muy  vecinos,  pongo 
este  tratado " 

Esta  consideración  de  Sahagún  y  la  definición  que  de  abu- 
sión trae  el  diccionario  castellano,  diciendo  que  es  "agüero  ó 
superstición,"  nos  han  decidido  á  tratar  de  las  abusiones  en 
este  artículo.  De  ellas  explicaremos  las  principales,  porque. 


SDPKBSmCIONXS  DB  LOS  INDtOe  MEXICANOS.  65 

como  dice  Sahagún,  *' no  están  todas  las  abusiones 

de  que  usan  mal,  porque  siempre  van  multiplicándose  estas 
cosas  que  son  malas,  y  hallarán  algunas  que  no  estén  aquí 
puestas. " 

Creían  que  el  que  olía,  orinaba  ó  pisaba  la  flor  llamada  omi- 
xochitl,  "flor  de  hueso,"  por  tener  este  color,  padecería  almo- 
rranas. 

Creían  también  que  la  mujer  que  olía  la  flor  llamada  cue- 
tlaxochitl,  6  se  sentaba  sobre  ella  ó  la  pisaba,  contraíala  enfer- 
medad llamada  también  cuetlaxochitl,  que  consistía  en  un  pa- 
decimiento del  clítoris.  Las  madres  advertían  á  sus  hijas  que 
no  oliesen  la  tal  flor,  ni  se  sentasen  sobre  ella,  ni  aun  la  pisa- 
sen, ha.  cueilaxochitl,  "flor  de  cuero  curtido,"  por  su  color  y  con- 
sistencia, tiene  Jwjas  de  un  árbol  muy  coloradas. 

Decían  los  viejos  que  las  flores  que  se  componen  de  otras 
muchas,  los  ramilletes,  con  que  bailan  y  clan  sus  convidados, 
110  deben  olerse  en  el  centro,  porque  éste  está  reservado  al 
dios  TezcatUpoca,  y  que  los  hombres  sólo  pueden  olería  orilla. 

Acostumbraban  antes  de  echar  el  maíz  en  la  olla  para  co- 
cerlo, resollar  sobre  él  para  darle  ánimo  y  que  no  tema  los  her- 
vores. 

El  que  veía  maíz  regado  en  el  suelo,  estaba  obligado  áre- 
gerlo  para  no  hacerle  injuria,  pues  creían  que  si  no  lo  hacían, 
se  quejaba  el  maíz  delante  de  Dios,  diciéndole:  Señor,  casti- 
gad á  éste  qiie  me  vio  derramado  y  no  me  recogió,  ó  dadle  hambre 
porque  me  menospreció. 

Decían  también  que  el  que  pasaba  sobre  algún  niño  que 
estaba  sentarlo  ó  acostado,  le  quitaba  la  virtud  de  crecer  y 
.siempre  quedaría  pequeñito,  y  para  impedir  esto,  volvían  á  pa- 
sar sobre  él  en  sentido  contrario.  A  esta  abusiÓTi  la  llamaban 
fecttencholhuiliztli,  que  sígniBca  la  acción  de  pasar  sobre  alguno. 

Si  alguno  comía  en  la  olla  sopeando  en  ella  ó  tomando  con 
la  mano  la  comida,  sus  padres  le  decían :  si  otra  vez  haces  esto, 
nunca  serás  venturoso  en  la  guerra,  ni  nunca  cautivarás  á  nadie. 


66  Cecilio  A.  Bobelo. 


Si  bebían  los  hermanos  y  el  menor  bebía  primero,  el  ma- 
yor le  decía:  no  bebas  primero  que  yo,  porque  si  bebes  no  crecerás 
más,  sino  quedarte  has  como  estás  ahora.  A  esta  abusión  la  llama- 
ban atlitiztli,  que  sólo  significa  la  acción  de  beber  agua,  aun- 
que Sahagún  diga  que  significa  "beber  el  menor  antes  del  ma- 
yor," 

Cuando  se  pegaba  un  tamal  en  la  olla  al  estar  cociéndose, 
decían  que  el  que  lo  comía,  si  era  hombre,  no  dispararía  con 
acierto  las  flechas,  y  si  mujer,  nunca  pariría  bien,  porque  se 
le  pegaría  el  niño  adentro. 

Cuando  cortaban  el  ombligo  á  los  recién  nacidos,  si  era 
varón,  le  daban  el  ombligo  á  un  soldado  para  que  lo  llevara  al 
lugar  donde  daban  las  batallas,  porque  creían  que  con  esto  el 
niño  sería  aficionado  á  la  guerra,  y  si  el  recién  nacido  era  mu- 
jer, enterraban  el  ombligo  cerca  del  tlecuilli,  el  hogar,  porque 
así  sería  la  niña  adicta  á  la  familia  y  á  estar  en  la  casa  y  en- 
tendida y  dihgente  para  preparar  la  comida. 

Para  que  las  mujeres  incintas  ó  preñadas  pudieran  andar 
de  noche  en  la  calle  sin  estar  expuestas  á  ver  fentastnas, 
creían  que  debían  llevar  un  poco  de  ceniza  en  el  seno  ó  en  la 
cintura  junto  á  la  piel. 

Cuando  una  mujer  visitaba  á  una  recién  parida  y  llevaba 
niños,  al  llegar  á  la  casa  iba  al  tlecuilli  6  brasero,  tomaba,  ce- 
niza y  con  ella  les  frotaba  las  sienes  y  las  coyunturas.  Creían 
que  si  no  hacían  esto  se  les  debilitarían  las  coyunturas  y  les 
crujirían  al  moverse. 

Cuando  temblaba  la  tierra,  tomaban  á  los  niños  con  am- 
bas manos  oprimiéndoles  las  sienes  y  los  levantaban  en  alto. 
Creían  que  si  no  hacían  esto,  no  crecerían  los  niños  y  se  los 
llevaría  el  terremoto. 

Cuando  temblaba  la  tierra,  hacían  un  buche  de  agua  y  ro- 
ciaban sus  alhajas  y  los  postes  de  las  puertas  para  que  el  tem- 
blor no  se  llevase  las  casas.  Para  avisar  que  temblaba  la  tie- 
rra, daban  de  gritos  y  se  golpeaban  la  boca  con  la  maiko. 


SüPKKSTICIONRS  DE  LOS  INDIOS  MBXICANOS.  67 


Decían  que  el  hombre  que  ponía  un  pié  sobre  el  tenamaz- 
tu,  sería  desdichado  en  la  guerra,  pues  no  podría  huir  y  caería 
en  manos  de  sus  enemigos.  Por  esto  los  padres  prohibían  á  sus 
hijos  que  pusiesen  los  pies  sobre  un  tenamaztli.  Dan  este  nom- 
bre á  cada  una  de  las  tres  piedras  que  se  ponen  en  el  tlecuilli 
ó  fogón,  sobre  las  cuales  se  colocan  las  ollas,  comales,  etc.,  en 
que  se  cuecen  los  alimentos. 

Cuando  al  echar  la  tortilla  de  maíz  sobre  el  comal,  queda- 
ba doblada,  era  señal  de  que  alguno  iba  á  llegar  á  la  casa;  y 
si  la  molendera  era  casada  y  el  marido  estaba  ausente,  era  se- 
ñal de  que  iba  á  llegar  el  marido. 

Decían  que  al  que  lamía  el  metate,  metlatl,  se  le  caerían 
pronto  los  dientes  y  las  muelas;  y  por  esto  prohibían  los  pa- 
dres á  sus  hijos  que  lamiesen  los  metates. 

Decían  que  el  q  ue  se  arrimaba  á  los  pestes,  sería  mentiro- 
so, porque  los  postes  lo  son,  y  hacen  mentirosos  á  les  que  se 
arriman  á  ellos ;  y  por  esto  los  padres  prohibían  á  sus  hijos 
que  se  arrimaran  á  los  postes. 

Decían  que  las  jóvenes  que  comían  estando  de  pie,  no  se 
casarían  en  su  pueblo  sino  en  lugar  extraño;  y  las  madres  no 
permitían  que  sus  hijas  comiesen  paradas. 

Donde  había  una  mujer  recién  parida,  no  quemaban  en  el 
fogón  los  olotes  ó  sea  el  corazón  de  las  mazorcas  del  maíz,  por- 
que decían  que  el  recién  nacido  se  pondría  pecoso  y  cacarizo; 
y  cuando  había  necesidad  de  quemar  los  tales  olotes,  lo  hacían 
pasándolos  primero  por  la  cara  del  niño;  pero  sin  tocarle  la 
piel. 

La  preñez  de  la  mujer  daba  ocasión  á  mil  preocupaciones. 

La  mujer  preñada  no  había  de  ver  ahorcar  á  ningún  reo, 
porque  si  lo  veía,  nacería  el  niño  con  una  soga  de  carne  en  la 
garganta. 

Las  preñadas  se  abstenían  de  ver  al  sol  y  á  la  luna  duran- 
te un  eclipse,  porque  si  los  veían,  nacería  el  niño  con  los  la- 
bios partidos;  á  tal  niño  lo  llamaban  tencua,  "labio  comido." 

Mem.  Soo.  Álzate.  México.  T.  26  (1907-1908),— 9. 


CBCILIO  a.  E.OBELO. 


Todavía  hoy  subsiste  este  error:  cuando  ven  á  un  niño  con 

los  labios  partidos,  dicen: se  lo  comió  él  eclipse.  Otros 

creen  que  la  luna  los  maltrata,  y  huyen  de  ella  cuando  está 
llena.  Para  evitar  las  preñadas  el  daño  de  los  eclipses  en  sus 
hijos,  se  ponían  en  el  seno  una  navaja  de  obsidiana  á  raíz  de 
la  carne. 

Si  la  preñada  mascaba  chicle,  decían  que  el  niño  padecería 
mozezuelo  ó  sea  embarazo  en  la  respiración,  de  que  moriría; 
y  esta  enfermedad  la  causaba  también  el  sacarles  de  la  boca 
la  teta  repentinamente  cuando  están  mamando,  pues  lastíma- 
se el  paladar  y  luego  queda  mortal. 

Decían  que  si  la  mujer  embarazada  andaba  mucho  de  no- 
che, el  niño  saldría  muy  llorón;  y  si  el  padre  era  el  que  anda- 
ba y  se  le  había  aparecido  algún  fantasma,  la  criatura  padece- 
ría mal  de  corazón.  Para  evitar  estos  daños,  la  mujer  cuando 
salía  se  ponía  en  el  seno  unas  chinas,  ó  ceniza,  ó  un  poco  de 
estáñate,  y  los  hombres  se  ponían  también  chinas  ó  un  poco 
de  tabaco  silvestre. 

Los  mercaderes,  y  especialmente  los  que  vendían  mantas, 
conservaban  en  su  poder  una  mano  de  mona,  porque  creían 
que  con  ella  venderían  pronto  su  mercancía.  Cuando  no  ven- 
dían las  mantas,  sino  que  las  volvían  á  la  casa,  ponían  entre 
ellas  unas  vainas  de  chile,  porque  creían  que  dándoles  á  cenar 
chile,  las  venderían  todas  al  día  siguiente. 

Los  jugadores  de  pelota  ponían  el  métlatl,  (metate)  y  el  co- 
malli  (comal)  boca  á  bajo  en  el  suelo,  y  el  metlapilli  (meclapil) 
lo  colgaban  en  un  rincón,  y  creían  que  con  esto  no  perderían 
en  el  juego. 

En  la  casa  donde  abundaban  los  ratones,  ponían  fuera  el 
metlapilli  (meclapil)  para  que  cayesen  en  las  ratoneras,  pues 
creían  que  el  meclapil  les  avisaba  donde  estaban  las  trampas. 

Creían  que  cuando  los  ratones  roían  en  una  casa  los  peta- 
tes, los  chiquihuites,  ó  los  tompiates,  era  porque  en  la  casa  vi- 
vía una  mujer  amancebada.  Si  le  roían  las  naguas  á  la  mujer 


SüPBSSTIOIONBS  DB  LOS  INDIOS  MEXICANOS. 


casada,  era  señal  de  que  le  era  infiel  al  marido,  y  si  le  roían 
el  ayate  ó  manta  al  marido,  era  indicio  de  que  él  era  adúltero. 

Si  se  acercaba  al  nido  de  una  gallina  un  hombre  calzado 
con  cacles,  decían  que  los  pollos  no  nacerían,  ó  saldrían  enfer- 
mizos y  morirían  pronto:  y  para  evitar  este  daño  ponían  jun- 
to á  los  nidos  de  las  gallinas  unos  cacles  viejos. 

Cuando  en  una  casa  había  una  gallina  en  el  nido,  si  vivía 
en  ella  algún  amancebado,  ó  á  ella  entraba,  los  pollos  se  mo- 
rirían al  nacer  y  caían  patas  arriba.  Esto,  que  llamaban  tlazol- 
mique,  muei'to  por  mancilla,  era  señal  de  mancebía. 

Si  al  tejer  una  tela,  ya  fuese  para  manta,  ya  para  iisincueitl. 
(chincuil  ó  chincuete,)  ó  ya  para  huipüli  (güipil,)  se  afloja  de 
una  parte  más  que  de  otra,  decían  que  la  persona  á  quien  se 
destinaba,  era  de  mala  vida,  y  que  se  parecía  en  que  la  tela  se 
paraba  hisconada  (?) 

Los  que  tenían  sementera  de  maíz,  de  frijoles,  de  chía,  ó 
de  chile,  luego  que  empezaba  á  caer  granizo,  sembraban  ceni- 
za en  el  patio  de  su  casa. 

Para  que  no  entraran  los  brujos  á  las  casas,  ponían  den- 
tro de  un  cajete  con  agua  un  cuchillo  de  obsidiana  y  lo  colo- 
caban detrás  de  la  puerta,  y,  de  noche,  en  el  patio.  Decían 
que  los  brujos  veían  su  imagen  en  el  agua,  y  que,  al  verse  con 
el  cuchillo,  huían  y  no  volvían  á  la  casa.  Después  de  la  Con- 
quista creían  ahuyentar  á  los  brujos  rodeándolos  de  mostaza, 
ó  trazándoles  una  raya  de  carbón. 

Creían  que  si  comían  algo  que  hubieran  roído  los  ratones, 
serían  víctimas  de  un  falso  testimonio  de  robo,  adulterio  ú  otro 
delito. 

Cuando  se  cortaban  las  uñas  las  echaban  en  el  agua  para 
que  les  crecieran  bien  por  influjo  del  animal  llamado  ahuiteotl, 
que  gustaba  mucho  de  comérselas.  (Véase  mi  Diccionario  de 
AzUqiiismosJ. 

Cuando  estornudaban  creían  que  alguien  hablaba  mal  de 
ellos. 


70  Cbciuo  a.  Róbelo. 


Cuando  comían  ó  bebían  delante  de  algún  niño  que  estu- 
viese en  la  cuna,  le  ponían  en  la  boca  un  poco  de  lo  que  co- 
mían ó  bebían.  Y  esto  hacían  para  que  cuando  comiese  ó  be 
biese  el  niño  no  le  diese  hipo. 

Decían  que  el  que  comía  de  noche  caña  verde  de  maíz, 
tendría  dolor  de  muelas  ó  de  dientes;  y  creían  evitar  el  daño 
calentando  las  cañas  en  el  fogón. 

Cuando  se  quebraba  un  madero  de  los  que  sostenían  la  ca- 
sa, temían  que  se  enfermara,  ó  muriera  alguno  de  la  propia 
casa. 

Cuando  al  estar  moliendo  el  maíz,  se  quebraba  el  metate, 
era  señal  de  que  moriría  la  molendera  ó  alguno  de  la  casa. 

Cuando  alguno  acababa  de  construir  su  casa,  convidaba  á 
sus  parientes  y  vecinos,  y  en  su  presencia  sacaba  fuego  nue- 
vo frotando  dos  maderos,  según  acostumbraban.  Si  tardaba 
mucho  tiempo  en  brotar  el  fuego,  decían  que  la  habitación  se- 
ría desdichada  y  penosa;  y  si  el  fuego  salía  presto,  era  señal 
de  que  la  casa  sería  buena  y  apacible. 

Creían  que  si  un  coatí,  gemelo,  estaba  cerca  de  un  baño  ca- 
liente, se  enfriaría  el  agua,  y  más,  si  el  gemelo  era  el  que  se 
iba  á  bañar.  Para  impedir  esto,  el  mismo  gemelo  mojaba  con 
su  mano  cuatro  veces  las  paredes  del  baño,  y  el  agua  se  calen- 
taba demasiado. 

Decían  que  si  un  gemelo  entraba  donde  había  tochomitl, 
(tochomite,  pelo  de  conejo,)  se  dañaría  el  color  y  la  tela  saldría 
manchada,  sobre  todo  si  el  tochomite  era  colorado.  Para  im- 
pedir este  daño,  dábanle  á  beber  al  mellizo  un  poco  de  agua 
de  la  con  que  teñían. 

También  decían  que  si  entraba  un  gemelo  donde  estaban 
haciendo  tamales,  le  hacía  mal  de  ojo  á  la  olla  y  á  los  tamales, 
pues  que  éstos  no  se  cocerían  aunque  estuviesen  en  el  fuego 
todo  el  día,  y  saldrían  ametalados  ó  á  medio  cocer.  Para  evitar 
esto,  obligaban  al  mellizo  á  que  hiciera  fuego  echando  leña 
bajo  la  olla.  Si  echaban  los  tamales  dentro  la  olla,  delante  del 


SDPKB8TICI0NB8  DK  LOS  INDIOS  MBXICAN08.  7] 

coate,  éste  tenía  que  echar  un  tamal  para  que  todos  se  cocie- 
ran. 

Cuando  mudaban  dientes  los  niños,  sus  padres  los  echa- 
ban en  un  agujero  de  ratón,  porque  creían  que  si  no  lo  hacían 
así,  no  les  nacerían  los  nuevos  dientes  á  los  muchachos.  Esto 
lo  hacen  hoy,  no  solo  los  indios,  sino  las  mujeres  mejor  edu- 
cadas; pero  lo  hacen,  no  por  abusión,  sino  por  simple  costum- 
bre. 

Dice  el  P.  Sahagún  que  las  supersticiones  mencionadas 
son  como  una  sarna  que  daña  ala  fe  católica.  Nosotros  creemos 
que  sólo  es  una  urticaria  que  daña  al  que  la  padece,  pues  co- 
mo dice  D.  Carlos  M,  Bustamante,  es  digno  de  compasión  es- 
te pueblo  que  viviría  atemorizado  con  tal  cúmulo  de  errores 
que  le  haría  molesta  y  empalagosa  la  vida. 

Cuemavaca,  Julio  de  19ü7. 


SOOIÉTÉ  SClKinirHíDK   "ANTONIO  AlíATK."  MíMOIKB»,  T.  26. 


LA  PROPIEDAD  TERRPRIAL  Efi  TAMAULIPAS, 

POR  EL  IN6ENIEE0 

ALEJANDKO  PKIETO,  M.  S.  A. 


III. 

Algunas  observacioues  condnceutes  á  la  mejor  interpretación 
de  los  Ántos  de  Yisita. 


Por  lo  común  se  encuentra  consignado  en  todos  los  Autos 
(le  la  General  Visita,  ó  sean  Títulos  de  adjudicación  de  terre- 
nos á  los  pueblos  de  Tamaulipas,  fundados  á  mediados  del  si- 
glo XVIII,  que  antes  de  proceder  al  señalamiento  de  porcio- 
nes parciales  para  los  agraciados  con  dicha  adjudicación,  or- 
denaba el  Visitador  Osorio  y  Llamas  que  se  practicara  en  cada 
pueblo  un  reconocimiento  de  sus  límites  jurisdiccionales,  y  se 
demarcaran  por  los  rumbos  principales,  Norte,  Sur,  Este  y 
Oeste,  los  términos  hasta  donde  debía  llegarse  con  las  opera- 
ciones de  apeo  y  deslinde,  relativas  al  reparto  y  adjudicación 
de  porciones,  entre  los  colonos  fundadores  del  pueblo. 

Así,  por  ejemplo,  se  lee  en  los  Autos  de  Visita  de  Güemez, 
que  se  designaron  á  dos  vecinos,  como  agrimensores  por  par- 
te del  Rey,  á  otros  dos  por  parte  de  la  Villa,  y  á  otros  dos  co- 


74  Albjandeo  Peibto. 


mo  peritos  conocedores  de  los  terrenos  en  que  se  iba  á  operar, 
y  que  todos  ellos  reconocieron  y  demarcaron  los  linderos  ge- 
nerales de  la  jurisdicción  de  Güemez,  con  las  fundaciones  ve- 
cinas de  Aguayo  y  Padilla,  antes  de  comenzar  á  subdividir  los 
terrenos  en  las  porciones  que  debían  adjudicarse  á  vecinos. 

Con  fundamento  de  tal  proceder,  parece  lógico  deducir 
que  los  linderos  que  se  señalaban  como  divisorios  jurisdiccio- 
nales entre  dos  pueblos,  debían  servir  á  la  vez,  para  normar  á 
ellos,  en  lo  relativo  á  rumbo  ó  dirección,  las  líneas  linderos  de 
porciones  que  les  viniesen  á  ser  adyacentes. 

En  seguida  de  haberse  practicado  el  señalamiento  de  los 
límites  de  la  jurisdicción,  con  situación  de  los  vecindarios  de 
las  villas  circunvecinas,  so  continuaba  á  demarcar  el  ejido  de 
uso  común,  lo  que  se  hacía  midiendo  líneas  de  una  legua  de 
longitud  por  cada  rumbo,  á  partir  del  centro  de  la  plaza,  y  en 
los  extremos  de  estas  se  trazaban  otras  que  les  fuesen  perpen- 
diculares, resultando  de  aquí  que  se  formaba  un  cuadro  de 
una  superficie  de  cuatro  leguas  cuadradas.  Esta  extensión  fué 
señalada  uniformemente  como  ejido,  á  cada  uno  de  los  pue- 
blos fundados  entonces  en  Tamaulipas,  y  cuando  por  alguna 
circunstancia  no  se  designaba  el  ejido  con  tal  superficie  en  un 
solo  lote  de  tierra,  se  concedía  al  Municipio  alguna  otra  frac- 
ción, en  lugar  separado,  igual  en  superficie  á  lo  que  faltara  á 
la  primera  para  el  completo  de  las  cuatro  leguas  cuadradas. 

También  antes  ó  después  de  proceder  á  la  medida  y  adju- 
dicación de  porciones  entre  particulares,  se  designaba  el  terre- 
no necesario  al  establecimiento  de  la  Misión,  en  la  cual  se  ins- 
talaban los  indios  reducidos  al  nuevo  orden  de  cosas,  bajo  el 
consejo  religioso  espiritual  del  sacerdote  encargado  del  culto 
en  la  villa.  Ese  delineamiento  de  terreno  para  Misión  no  se 
hizo  de  modo  general  en  todos  los  pueblos,  sino  solamente  en 
aquellos  que  quedaban  rodeados  por  tribus  indígenas,  las  que 
era  necesario  ir  reduciendo  al  orden  gubernamental  estableci- 
do por  los  colonizadores  españoles,  en  cuyo  trabajo,  era  por  lo 


La  propiedad  TKBRrrOHUL  en  TAMAÜIJPA8.  75 


común  el  sacerdote  el  que  realizaba  la  parte  principal  y  de 
más  importancia. 

Reasumiendo  los  anteriores  datos  en  el  orden  en  que  se 
han  mencionado,  se  ve,  que  primero  se  demarcaban  las  líneas 
generales,  divisorias  entre  pueblos  cercanos,  después  se  pro- 
cedía á  la  medida  del  ejido,  de  uso  común  á  los  vecinos  del  po- 
blado, luego  se  designaba  la  tierra  de  Misión  antes  de  las  por- 
ciones de  particulares,  ó  en  otros  casos  se  medían  éstas  de  pre- 
ferencia á  aquélla.  Todas  estas  observaciones  relativas  al  or- 
den en  los  procedimientos,  consignado  con  suficiente  claridad 
en  los  Autos  de  Visita,  son  de  suma  importancia,  porque  en 
estricta  justicia,  habrá  que  proceder  de  la  misma  manera,  al 
tratarse  en  el  día  de  repetirlas  operaciones  que  aparecen  cons- 
tantes en  los  Autos  de  Visita,  cuando  se  trate  de  aclarar  la 
verdadera  situación  en  que  se  consideró  localizado  el  total  de 
tierras  concedido  á  la  jurisdicción  de  una  Villa  ó  se  quieran  de- 
terminar de  nuevo  las  condiciones  geométricas  en  que  se  de- 
signó un  ejido,  ó  bien  las  relativas  á  la  tierra  de  Misión,  ó  á 
una  porción  ó  serie  de  porciones  adjudicadas  á  particulares. 

Se  ve  por  esto,  que  hay  un  enlace  histórico-legal,  que  ha- 
biendo servido  de  base  para  la  demarcación  de  tierras  en  Ta- 
maulipas  hace  150  años,  no  puede  hoy  ser  desoído  ó  desdeña- 
do, para  hacer  lugar  á  procedimientos  extraños  que  se  sepa- 
ren de  aquellos.  La  base  jurídico-histórica  en  que  descansa 
esta  cuestión,  es  una  sola,  se  plega  y  sujeta  á  la  legislación  de 
su  época,  y  no  hay  que  temer  de  nuestras  autoridades  actua- 
les nada  contrario  á  ese  edificio  inquebrantable,  del  derecho 
que  nos  han  legado  nuestros  antepasados,  á  la  propiedad  de 
aquella  tierra. 

Hace  doce  años  un  alto  funcionario  de  la  Secretaría  de  Fo- 
mento, al  enterarse  de  la  tradición  respecto  á  títulos  de  tierras 
en  Tamaulipas,  indicó  como  necesario  que  fuesen  presentados 
á  Fomento,  para  su  estudio,  ratificación  ó  confirmación.  El 
Gobierno  del  Estado  no  viendo  en  ello  perjukio  alguno  para 

Mam.  800.  Alaate.   México.  T.  26  (1907-1908)— 10. 


76  Alejandeo  Pbibto. 


los  propietarios,  sino  antes  bien  un  nuevo  apoyo  en  su  favor, 
accedió  á  hacerlo,  y  fueron  presentados  al  efecto,  los  Autos  de 
Visita  de  Altamira,  que  se  reconocieron  como  perfectamente 
legítimos  por  el  Ministerio,  pero  uno  de  los  propietarios  de 
tierras  en  la  demarcación  de  Altamira,  el  Sr.  Gral.  Don  Ma- 
nuel González,  declaró  su  inconformidad  con  el  procedimien- 
to, sus  abogados  demostraron  la  validez  inquebrantable  de  los 
Títulos  llamados  Autos  de  la  General  Visita,  y  por  tanto  lo 
inútil  de  la  pretendida  confirmación,  por  lo  que  el  procedimien- 
to dejó  de  seguirse  con  los  demás  documentos  relativos  á  las 
otras  villas  tamaulipecas. 

Pasaré  abora,  siguiendo  el  lema  del  presente  artículo,  á 
consignar  algunas  observaciones  respecto  á  la  manera  como 
puedan  ser  tomados  en  consideración  y  aceptarse  en  la  prácti- 
ca, los  rumbos  que  los  Autos  de  Visita  indican  ó  consignan, 
relativos  á  las  líneas  auxiliares  ó  linderos,  de  las  medidas  y 
fraccionamientos  á  que  se  contraen. 

Por  muchos  años,  se  creyó  en  la  antigüedad,  que  la  aguja 
imantada  indicaba  precisamente  el  polo  terrestre,  y  fué  el  des- 
cubridor de  la  América,  Cristóbal  Colón,  quien  por  primera 
vez  observó,  al  atravesar  el  Atlántico,  que  declinaba  de  la  es- 
trella Polar,  formando  un  ángulo  de  algunos  grados  con  la  me- 
ridiana terrestre. 

Mas  tarde  quedó  esto  comprobado  por  navegantes  holan- 
deses, que  á  principios  del  siglo  XVII,  observaron  el  ángulo 
existente  entonces  entre  el  meridiano  geográfico  y  el  plano 
vertical  de  la  aguja  imantada,  al  que  se  llamó  declinación;  que 
esta  declinación  variaba  en  los  diversos  lugares  del  globo  te- 
rrestre, y  que,  aun  en  un  mismo  sitio,  sufría  cambios  á  inter- 
valos de  tiempo  más  ó  menos  largos. 

En  los  estudios  consecutivos,  practicados  por  eminentes 
sabios  de  los  siglos  18  y  19,  se  fueron  comprobando  los  varios 
fenómenos  físicos  que  tienen  lugar  con  la  agcuja  ima'  tada;  y 
quedó  asentado  que  sus  variaciones  se  manifiestan  de  dos  ma- 


La  peopikdad  tbbkitokial  kn  Tamaulipas,  77 


ñeras,  las  unas  en  jJeríodos  iguales  de  tiempo,  ó  de  duración 
muy  aproxima'la,  y  las  otras  con  duración  diversa  ó  irregular. 
A  las  primeras  se  les  ha  llamado  variaciones  regulares  y  á  las 
segundas  irregulares  ó  accidentales. 

En  algunos  climas,  principalmente  en  los  tropicales  en  que 
se  hacen  sentir  grandes  calores,  se  obí-erva  durante  el  día,  que 
el  extremj  austral  de  la  brújula  recorre  un  arco  de  círculo  de 
pocos  minutos,  ya  para  el  Oriente  ó  bien  al  Poniente,  que  es- 
te movimiento  oscilatorio  se  verifica  y  llega  á  su  máximo,  en 
las  horas  de  mayor  temperatura,  y  retrocede,  quedando  la  agu- 
ja en  su  situación  normal,  con  el  descenso  del  calor  atmosfé- 
rico, para  volver  á  experimentar  al  día  siguiente  y  demás,  os- 
cilaciones análogas.  Tales  variaciones  no  son  las  mismas  en 
las  diversas  estaciones  del  año,  pues  durante  el  invierno  son 
menos  notables  que  en  la  época  del  verano,  de  donde  fácil- 
mente se  infiere  que  reconocen  por  una  de  sus  causas  princi- 
pales, el  calor  solar. 

Un  notable  escritor  francés,  autor  de  un  tratado  de  física, 
al  ocuparse  del  fenómeno  de  la  declinación  magnética,  se  ex- 
presa en  los  siguientes  términos:  Si  se  determina  en  un  lugar 
cualquiera  la  declinación  media  del  año  y  se  comparan  entre 
sí  las  medias  de  varios  años  sucesivos,  se  nota  una  oscilación 
que  ha  recibido  el  nombre  de  "variación  secular."  Las  obser- 
vaciones hechas  en  París,  desde  el  año  1580,  han  comprobado 
los  siguientes  resultados:  En  1580  la  declinación  era  Orien- 
tal, é  igual  á  11<^  30';  ésta  fué  disminuyendo  hasta  1663  en  que 
llegó  á  ser  nula;  después  pasó  á  ser  Occidental,  y  continuó  au- 
mentando en  este  sentido  hasta  en  1814  en  que  alcanzó  un 
máximo  de  22^  34',  comenzando  en  seguida  á  decx'ecer.  En 
1885  la  declinación  media  era  Occidental  y  de  16°  15' ;  decre- 
ce próximamente  7'.4  por  año  y  si  esta  ley  continúa,  la  decli- 
nación llegará  á  ser  nula  hacia  mediados  del  presente  siglo, 
pasando  después  á  ser  oriental." 

"Las  variaciones  de  la  declinación  de  la  aguja  imantada 


78  Alejandro  Prieto. 


no  se  someten  á  ninguna  ley  al  pasar  de  un  lugar  á  otro  de  la 
tierra,  y  son,  si  no  caprichosas;  por  lo  menos  bien  irregulares. 
Es  Occidental  en  Europa,  es  Oriental  en  la  China,  en  el  Ja- 
pón y  en  América,  y  las  diferencias  pueden  elevarse  en  un  mis- 
mo paralelo,  á  treinta  ó  cuarenta  grados." 

"Es  de  creerse  que  no  está  suficientemente  estudiado  el 
fenómeno  de  la  declinación,  y  que  las  considerables  é  irregu- 
lares diferencias  que  se  observan  en  varios  puntos,  obedezcan 
á  influencias  de  clima  ó  altura,  ó  á  la  proximidad  de  cerros  ó 
cordilleras  de  montañas." 

Con  marcada  intención  me  he  extendido  en  este  particu- 
lar, para  dejar  bien  esclarecida  y  lo  mejor  fundada,  la  idea  de 
que  los  rumbos  de  que  hablan  los  títulos  terrenales  de  Tamau- 
lipas,  aun  en  el  supuesto  de  que  hubiesen  sido  perfectamente 
observados  y  de  igual  modo  consignados  en  las  actuaciones 
de  las  medidas,  siempre  quedaron  sujetos  sin  lugar  á  duda  al- 
guna, á  sufrir  las  extrañas  influencias,  indeterminadas  ó  des- 
conocidas, que  generalmente  impresionan  á  la  aguja  imanta- 
da, y  le  imprimen  las  variaciones  que  quedan  indicadas.  Y  por 
consiguiente  no  será  posible  en  el  día  volver  á  fijar  en  el  te- 
rreno aquellos  rumbos,  con  la  precisión  suficiente  á  restable- 
cer los  linderos  primitivos,  tal  como  fueron  trazados  en  la  épo- 
ca de  la  adjudicación  de  porciones. 

Si  hubiera  sido  posible  seguir  en  Tamaulipas  una  serie  de 
observaciones  análogas  á  las  que  el  autor  á  que  acabo  de  re- 
ferirme, ha  relatado  en  su  obra  de  física,  podríamos  ahora  con 
alguna  aproximación,  precisar  la  diferencia  en  grados  ó  minu- 
tos, entre  la  declinación  que  se  tuvo  en  1768  y  la  que  hoy  se 
tiene  en  aquella  comarca,  y  por  ese  medio,  haciendo  la  correc- 
ción á  que  hubiese  lugar,  establecer  hoy  los  mismos  rumbos 
que  en  aquella  fecha  se  fijaron  á  los  linderos,  y  trazarlos  de 
nuevo  con  aceptable  exactitud,  pero  no  habiendo  hecho  tales 
observaciones,  el  caso  es  actualmente,  por  completo  indeter- 
minado. 


La  pbopibdad  territobial  kn  TAmaulepas.  79 

En  uno  de  mis  anteriores  artículos,  dejó  explicados  los  fun- 
damentos que  existen  para  afirmar  que  los  rumbos  de  que  ha- 
blan los  Autos  de  la  General  Visita  fueron  rumbos  magnéti- 
cos y  de  ninguna  manera  astronómicos,  y  en  ese  concepto  aca- 
ba de  verse  las  influencias  físicas  á  que  quedaron  y  han  estado 
sujetos,  circunstancia  importante  que  los  hace  ahora  inadmi- 
sibles, de  un  modo  concreto  y  absoluto,  en  el  restablecimiento 
de  linderos,  y  que  obliga  en  el  día  á  tomarlos  en  cuenta  con 
las  reservas  á  que  dan  lugar  tales  antecedentes  y  siempre  su- 
jetándolos á  las  modificaciones  que  exijan  otros  detalles  que 
mencionen  los  títulos. 

Para  terminar  con  estas  consideraciones,  veamos  por  últi- 
mo, lo  que  haya  podido  suceder,  en  lo  concerniente  á  la  decli- 
nación magnética  regular  en  Tamaulipas,  á  juzgar  por  los  da- 
tos más  antiguos  que  puedan  traerse  á  la  vista. 

El  año  de  1859,  el  Agrimensor  Don  Apolinar  Márquez,  de- 
terminó la  declinación  de  la  brújula,  en  la  Villa  de  Santa  Bár- 
bara, sita  en  el  Distrito  del  Sur  de  Tamaulipas,  cuando  fué 
nombrado  en  comisión  por  el  Gobierno  del  Estado,  para  prac- 
ticar la  remedida  general  de  tierras  en  aquella  municipalidad, 
conforme  á  las  constancias  de  los  títulos  que  les  son  relativos. 
Dicha  declinación  la  fijó  en  8°  11'  al  Este. 

Después,  en  1892,  el  Ingeniero  Don  Manuel  Canseco,  cuan- 
do practicó  la  medida  y  deslinde  de  la  hacienda  de  San  Juan 
en  jurisdicción  de  Güemez,  la  determinó  en  8°  03'  al  Este. 

Más  tarde  en  1904,  el  Sr.  Ing.  José  Duvallón,  actual  Di- 
rector General  de  caminos  en  el  Estado,  la  determinó  en  8°  01' 
al  Este,  cuando  fué  comisionado  para  trazar  la  línea  divisoria 
jurisdiccional  entre  las  municipalidades  de  Victoria  y  Güemez. 

Por  estos  datos  se  vé,  que  la  declinación  magnética  en  la 
mitad  Sur  del  territorio  tamaulipeco,  ha  venido  decreciendo 
diez  minutos  en  45  años,  á  razón  de  13".333  por  año.  Y  si  con- 
sideramos separadamente  el  período  de  33  años,  desde  1859  á 
1892,  encontraremos  que  la  declinación  aminoró  en  ese  inter- 


80         Alejandro  Pbieto ^La  propiedad  tkbbitobial  en  Tamaülipas. 

valo  de  tiempo  á  razón  de  14", 545  por  año.  Si  en  seguida  se 
toma  en  consideración  el  intervalo  de  12  años,  desde  1892  á 
1904,  veremos  qae  en  él  tuvo  lugar  una  diminución  de  dos 
minutos,  lo  que  da  un  resultado  de  10"  por  año  para  la  varia- 
ción regular  de  la  declinación  magnética  en  aquellos  lugares. 

Con  cualquiera  de  esos  tres  supuestos,  podría  retroceder- 
se  hasta  la  fecha  de  los  Autos  de  la  General  Visita,  y  obtener 
una  declinación  para  aquella  época;  pero  por  vía  de  ensayo, 
tomemos  como  tipo  en  el  cálculo,  el  promedio  de  13". 333  de 
que  se  ha  hecho  mención,  y  obtendremos  el  resultado,  de  que 
el  año  de  1768,  el  valor  angular  de  la  declinación  magnética 
en  el  Estado,  era  de  8o31'13".288. 

A  primera  vista  aparece  de  estas  consideraciones,  que  en- 
tre los  rumbos  observados  en  la  época  del  primitivo  reparti- 
miento de  tierras  á  los  pobladores  españoles  de  Tamaülipas,  y 
los  rumbos  magnéticos  que  en  el  día  se  tomaran,  conforme  á 
los  títulos,  para  practicar  la  remedida  de  algún  terreno,  sólo 
se  tendría  una  diferencia  de  medio  grado,  de  la  que  no  resul- 
taría gran  trastorno  en  la  situación  correlativa  de  las  propie- 
dades, si  no  fuera  porque  se  interponen  en  la  cuestión  otros 
incidentes  contrarios.  Pero  esto  será  dilucidado  en  el  siguien- 
te artículo. 


SOOIÉTÉ  SOIENTIBIQITB  "AirTONIO  ÁLZATE."  MÉMOIBBS,   T.  24. 


LA 


Considerada  desde  el  punto  de  vista  bacteriológico. 

POK  EL  DOCTOR 

ANTONIO  J.  OAEBALAL,  M.  S.  A. 

Jamáis  la  Médecine  n'a  serré  de  plus  prés  le  but 
supremo  qu'elle  poursuive  dópuis  de  siécles,  au  prix 
de  tant  de  labears  et  á  travers  tant  des  Ticissitudes 
doctrinales,  á  savoir:  combatiré  et  provenir  les  ma- 
ladies  en  s'adressant  directement  k  leur  cause. 

A.  KCELSCH.  Traite  des  maladies  épidémiques, 
1894,  pág.  14. 

La  fiebre  amarilla  siempre  ha  sido  reputada  como  una  en- 
fermedad infecciosa  y  producida  por  algúu  germen  particular. 

Efectivamente.  Jaccoud  la  define  así:  "La  fiebre  amarilla 
es  una  enfermedad  esencialmente  infecciosa,  qae  se  desarro- 
lla bajo  la  influencia  de  un  miasma  particular,  cuya  naturale- 
za nos  es  desconocida  y  que  se  origina  en  localidades  lim  i  til- 
das y  especiales  condiciones."  (Jaccoud.  Dict.  de  Módec.  et 
Chirurg.  prat.,  art.  Fiévre  jaune,  pág.  645). 

"La  fiebre  amarilla  es  debida  á  nn  miasma  vegeto-animal, 
cuyo  origen  primitivo  es,  probablemente,  telúrico,  que  .se  tran.s- 
mit*^  por  el  hombro  enfermo  á  los  (tbj^^to-^  coi^lamiuados " 
(Dict.  Encyol.dfs  S^•i^Mlres  M^d.  A  D  chuttibre,  IS7o;  ;irt.  Pié- 
vres  por  L    Ijeiebnu'bt). 

E>tas  eran  las  opinio  es  ace  ;>ta'1as  en  la  '"ie  cii,  antes  le 


82  Antonio  J.  Caebajal. 


que  se  hubieran  emprendido  los  estudios  modernos,  de  los  cua- 
les voy  á  hacer  una  reseña  en  el  jjresente  escrito. 


Esta  enfermedad  terrible,  cuya  desaparición  tanto  intere- 
sa á  América  y  especialmente  á  México,  ha  sido  objeto  de  nu- 
merosos trabajos. 

La  bibliografía  anterior  á  los  trabajos  modernos  que  he 
podido  consultar,  como  la  más  completa,  es  la  de  Jaccoud,  y 
da  cuenta  de  249  obras,  artículos  ó  monografías  que  se  ocupan 
de  ella,  comenzando  con  la  de  Raymond  Bretón.  Dictionnaire 
Caraibe:  Auxerre,  1655,  y  terminando  con  la  de  Pettenofer: 
Ueber  die  Verschleppung  und  die  Nichi^Contagiositát  des 
Gelbfiebers.  (Viertj.  f.  ofentl.  Gesusnheils  pñege,  1873). 

De  estas  obras  se  ocupan,  especialmente,  de  etiología,  26, 
y  su  número  total  es  de  249,  como  sigue: 

Publicadas  en  Inglés 104 

Francés... 89 

Alemán..^ 38 

Latín 7 

Español 5 

Italiano 3 

Portugués 3 


249 

Se  ve,  por  lo  anterior,  que  los  ingleses  y  americanos  han 
producido  la  mayor  parte  de  publicaciones  en  su  idioma.  ^^' 

Entre  nosotros,  el  Dr.  Carmena  y  Valle  escribió  una  serie 
de  artículos  bajo  el  título  de  "Estudio  etiológico  de  la  Fiebre 
Amarilla,"  que  presentó  y  leyó  en  la  Academia  de  Medicina, 
es  los  que  dio  cuenta  de  las  investigaciones  que  lo  conduje- 

(1)    Jaccoud.    Traite  de  Path.  Int.  Tomo  n,  pág.  646.  (5?  ed.  1877). 


La  etiología  bel  vomito  ó  fiebbe  am^solla.  83 

ron  á  admitir,  corno  cosa  indudable,  el  descubrimiento  de  un  pa- 
rásito que  llamó  "Peronospora  lútea,"  '''  y  que,  á  su  juicio,  era 
el  agente  causal  de  la  enfermedad;  aun  llegó  á  pretender  ha- 
ber descubierto  una  vacuna  preventiva. 

La  importancia  del  asunto,  su  novedad  y  el  gran  prestigio 
profesional  del  autor,  fueron  motivo  para  que  la  academia  de- 
dicara una  atención  especial  y  nombrara  una  comisión  para 
que  emitiera  dictamen  sobre  estos  trabajos.  El  ponente  de  di- 
cha comisión  fué  el  eminente  Dr.  I.  Alvarado.  Este  nombra- 
miento tan  acertado,  se  imponía  por  sus  honrosos  anteceden- 
tes. Efectivamente,  aparte  de  ser  un  sabio  médico,  ya  se  ha- 
bía ocupado  en  Veracruz  del  estudio  del  vómito  y  había  diri- 
gido á  la  Academia,  desde  1878,  dos  informes  muy  notables, 
en  los  cuales  demostró  haber  adquirido  un  conocimiento  clí- 
nico profundo  de  la  enfermedad. '-' 

El  dictamen  fué  absolutamente  desfavorable  al  trabajo  del 
Dr.  Carmona:  la  crítica  concienzuda,  profundamente  científi- 
ca; con  una  fuerza  de  lógica  incontrastable,  el  Dr.  Alvarado 
demostró  que  no  podía  aceptarse  el  descubrimiento;  y  aun  se 
negó  al  autor  una  recompensa  pecuniaria  que,  vista  la  modi- 
cidad de  la  suma,  tan  sólo  podía  estimarse  como  honorífica; 
pero  tenía  el  grave  inconveriente  de  comprometer  el  nombre 
de  la  Academia,  pues  equivalía  á  otorgar  una  sanción  muy  va- 
liosa. 

Fué  tan  acertada  esta  determinación,  que  pocos  años  des- 
pués se  tuvo  la  prueba  de  que  en  Europa  dichos  estudios  no 
tuvieron  resonancia,  y  un  autor,  Hallopeau,  dijo  en  su  Trata- 
do de  Patología  Greneral,  "que  el  descubrimiento  mexicano  no 
tenía  base  científica,"  lo  cual  era  verdad. 

Igual  suerte  corrió  el  Dr.  D.  Freiré  con  su  "Criptococus 
Xantogenicus."  Los  descubrimientos  que  se  habían  hecho  des- 
de 1876-80,  sobre  el  carbón  bacteridiano,  por  Koch,  Pasteur, 

(1)  Gaceta  Médica,  Tomo  XVI,  1881,  p.  385. 

(2)  Gaceta  Médica,  Tomo  Xm,  KoTiembre  15,  1878. 

Mem.  Soo.  Alaate.  México.  T.  26  (1907-1908)— 11. 


84  •  Antonio  J.  Cabbajal. 


Chamberland,  Roux,  Tt>ussaint  y  otros  colaboradores;  el  ca- 
rácter de  enfermedad  infecciosa,  y  para  otros  de  infecto-con- 
tagiosa,  hicieron  presumir  á  todos  los  autores  que  se  ocupa- 
ban del  vómito,  que  un  microbio  especial  debería  ser  su  agen- 
te patógeno,  el  contagium  vivum  de  los  antiguos  ó  el  seminium. 
Siempre  se  reputó  la  enfermedad  como  originada  por  un  virup, 
un  miasma  ó  un  veneno;  así  Sternberg,  que  probablemente  es 
el  investigador  americano  que  ha  estudiado  más  la  patogene 
sis  del  vómito,  publicó  en  1873  un  trabajo  titulado  "Inquires 
into  the  nature  of  yelow  íeyer  poison,  with  an  account  of  the 
disease  as  it  occurred  at  G-overnor's  Island  New  York  Har- 
bow"  (Am.  Journ.  of  Med.  Sciences,  1873),  y  posteriormente 
otros  artículos  de  que  hablaremos  adelante,  encaminados  al 
descubrimiento  de  dicho  germen. 

El  mismo  Dr.  I.  Alvarado,  ^'^  en  uno  de  los  informes  de  que 
antes  hice  referencia,  dice:  ''El  veneno  que  causa  la  fiebre  ama 
rilla  no  mata  directamente,  porque  convierta  la  sangre  en  un 
líquido  impropio  para  la  nutrición,  sino  porque  provoca  una 
meningitis  cerebral,  y  probablemente  raquidiana,  sui  generis, 
que  es  la  que  causa  directamente  la  muerte."  En  otro  artículo 
ratifica  lo  dicho,  diciendo:  "la  causa  de  la  muerte  en  el  vómi- 
to, es  una  meningitis  cerebral." 

En  otro  posterior,  titulado :  ''Sugestiones  sobre  la  Patogé- 
nesis de  la  Fiebre  amarilla,"  asienta  la  siguiente  hipótesis :  *^' 
"La  fiebre  amarilla  es  un  envenenamiento  autóctono  de  la  san- 
gre, ya  sea  por  el  fosfato  ácido  de  sosa  de  la  misma  sangre — 
que  de  básico  se  ha  convertido  en  ácido, — ó  ya  por  el  ácido 
fosfoglicérico  desprendido  de  la  lecitina,  en  virtud,  en  ambos 
casos,  de  las  reacciones  que  ha  producido  el  microbio  al  vivir 
á  expensas  de  los  elementos  del  Hquido  sanguíneo." 

Jaccoud,  en  1877,  todavía  habla  de  veneno,  '^'  "El  veneno 
generador  de  la  fiebre  amarilla  no  es  más  conocido  que  el  del 

(1)  Gaceta  Médica,  Tomo  XIII,  1878  (Agosto  11). 

(2)  Gac.  Méd.  Tomo  XXII,  Noviembre  19  1887.  pág.  439. 

(3)  Path.  Int.,  Tomo  H,  pág.  646, 


La  etiología  del  vomito  o  fiebre  amarilla.  85 

cólera;  todo  hace  creer  que  es  de  naturaleza  animal  y  que  su 
ongon  primitivo  es  telúrico,  pero  no  podemos  ir  más  allá  de 
estas  dos  atírmacione?." 

Las  investigaciones  originales  más  importantes  que  en  el 
orden  bacteriológico  se  han  emprendido  en.  América,  comen- 
zaron con  los  estudios  del  Dr.  G.  Sternberg  y  del  Dr.  G.  !Sa- 
narelli,  y  fueron  seguidas  por  otras  do  que  haremos  mención, 
y  tenían  por  objeto  ratificar  ó  no  las  comunicaciones  sensacio- 
nales del  Dr.  Sanarelli,  que  pretendió  haber  descubierto,  no 
sólo  al  agente  patógeno  del  vómito,  sino  la  suero-terapia  de 
la  enfermedad.  Todo  esto  ocurrió  hasta  el  año  de  1900,  en  que 
el  asunto  tomó  otro  giro,  á  pesar  de  que  el  verdadero  método 
de  investigación  experimental  fué  trazado  en  1881  por  el  Doc- 
tor Finlay,  al  emitir  la  bipótesis  de  )a  transmisibilidad  por  el 
mosquito. 


El  Dr.  G.  Sternberg;  el  leader  de  los  bacteriólogos  norte- 
americanos, que  descubrió  el  pneumococo,  fué,  como  hemos 
dicho,  el  primero  que  se  dedicó  al  estudio  profundo,  higiénico 
y  bacteriológico  de  la  fiebre  amarilla.  En  una  comunicación 
que  dirigió  al  Congreso  de  Philadelphia,  verificado  en  Octu- 
bre 26-29  de  1897,  '^'  hace  uu  resumen  de  sus  previos  estu- 
dios, y  dice  que  se  ha  ocupado  en  esta  cuestión  desde  el  año 
de  1888  en  Decatur  Alab,  y  en  la  Habana  en  1888-89,  en  don- 
de estudió  40  casos,  habiendo  publicado  su  primera  Memoria 
en  1890,  bajo  el  título  de  "Report  on  the  Etiology  and  Preven- 
tion  of  Yelow  Fever."  (Washington,  1890.  8")  El  resultado  que 
obtuvo  fué:  aislar  un  bacilo  anaerobio  que  llamó  ''X,"  y  que 
bien  pudiera  ser  el  agente  patógeno  buscado,  pero  no  lo  afir- 
ma, á  pesar  de  que  dicha  bacteria  ha  sido  patógena,  en  inyec- 
ción intra-abdominal,  para  los  conejos. 

(1)  Public  Health,  vol.  XXm,  1898.  Eeeent  Researches  relating  to  the  Etiology 
and  specific  treatment  of  Yelow  Fever. 


86  Ajítonio  J.  Caebajal. 


Otras  bacterias  aisladas  de  los  cadáveres  de  enfermos  que 

han  fallecido  de  vómito,  ó  han  sido  identificadas  entre  las  co- 
nocidas, ó  se  han  encontrado  fuera  de  la  área  en  donde  exis- 
tía la  fiebre  amarilla,  ó  por  último,  sólo  se  han  aislado  en  nú- 
mero muy  reducido  de  casos.  De  manera  que,  antes  de  la  apa- 
rición de  la  primera  Memoria  del  Dr.  Sanarelli,  nadie  acepta- 
ba que  el  germen  del  vómito  hubiera  sido  descubierto.  Ni  el 
"peronospora  lútea"  del  Dr.  Carmona,  ni  el  "criptococcus  xan- 
thogenicus"  de  Freiré,  '^'  que  se  reconoció  ser  el  StapMlococ- 
cus  aJbus  (Gibier,  1887),  ni  el  Bacillus  X  de  Sternberg,  podían 
ser  reputados  como  el  agente  buscado  de  la  fiebre  amarilla. 

En  estas  circunstancias  apareció  la  primera  Memoria  del 
Dr.  Sanarelli. 

En  esta,  el  autor  comienza  por  hacer  un  resumen  de  los 
conocimientos  que  se  tenían  sobre  la  patogénesis  y  etiología 
de  la  fiebre  amarilla,  omitiendo  los  trabajos  de  los  Dres.  Car- 
mona  y  Freiré,  sin  duda  por  no  considerarlos  dignos  de  men- 
ción, y  los  del  Dr.  C.  Finlay,  de  Cuba  (que  no  merecían  tal  ol- 
vido). Únicamente  hace  referencia  á  los  del  Dr,  Sternberg, 
por  estimarlos  como  más  completos  y  metódicos,  y  dice  que  el 
mismo  Dr.  Sternberg  ha  declarado  que:  "el  microbio  específi- 
co de  la  fiebre  amarilla  está  por  descubrir,  y  que  toda  la  cues- 
tión debe  tratarse  ab  initio.'" 

El  autor  comenzó  sus  trabajos  en  1896,  en  Montevideo,  en 
un  Lazareto  instalado  en  la  Isla  de  Flores,  situada  en  el  Río 
de  la  Plata.  El  primer  caso  estudiado  fué  el  cadáver  de  un  in- 
glés, de  17  años  de  edad,  muerto  al  6?  día,  en  Febrero  de  1896. 
Autopsia  á  las  18  horas.  Con  la  sangre  y  las  visceras  hizo  una 
gran  cantidad  de  siembras  en  diversos  medios  de  cultivo,  y 
después  de  un  laboriosísimo  trabajo  de  selección,  llegó  á  aislar 
y  caracterizar  siete  especies  de  bacterias.  1.  Proteo  vulgar. 

(1)  Etíologie  et  Pathogenie  de  la  Fié-rre  Jaune  par  le  Dr.  G.  Sanarelli,  Directeur 
de  rinstitut  d'Hygiéne  Experiméntale  a  TUniversité  de  Montevideo.  Ann.  de  l'Inst. 
Pasteur,  tom.  XI,  1897,  pag.  432,  9  láms. 


La  etiología  del  vomito  o  fiebre  ahabilla.  87 

2.  B.  Coli.  3.  Bacilo  fluidificante.  4.  Un  diplococo.  5.  Un  ba- 
cilo pseudo-tífico,  que  presentó  los  caracteres  del  de  Eberth. 
6.  Bacilo  piociáuico.  7.  Un  bacilo  cromógeno. 

Continuó  sus  pesquisas  en  cadáveres  y  en  el  enfermo,  has- 
ta llegar  á  aislar,  después  de  tres  meses  de  incesante  labor, 
una  bacteria  que  llamó  "Bacilo  icteroides,"  el  cual  le  sirvió  pa- 
ra inoculaciones  á  los  animales,  y  que  reputó  como  el  agente 
patógeno  de  la  fiebre  amarilla.  Refiere  trece  observaciones  de- 
talladamente. En  el  siguiente  capítulo  hace  la  descripción  de 
las  principales  lesiones  anatómicas,  producidas  en  el  hombre 
por  la  enfermedad,  y  la  investigación  del  microbio  que  ha  en- 
centrado en  los  tejidos.  Pasa  después  á  los  detalles  de  la  mor- 
fología y  biología  del  Bacillus  icteroides,  bacteria  nueva  aun  no 
descrita,  y  al  diagnóstico  rápido  del  mismo  bacilo.  Continúa 
con  la  experimentación  en  los  diversos  animales  de  laborato- 
rio: ratón,  cuy,  conejo,  perro,  carnero,  cabra  y  mono,  para  ter- 
minar con  un  resumen,  del  cual  hacemos  un  extracto. 

1°  La  fiebre  amarilla  es  una  enfermedad  infecciosa,  debi- 
da á  un  micro-organismo  bien  definido,  que  se  puede  cultivar 
en  los  medios  artificiales,  comunmente  usados,  y  que  llamó 
Bacillus  icteroides.  Se  puede  obtener  del  enfermo  y  del  cadá- 
ver, aunque  á  veces  con  dificultad,  por  ser  escaso,  ó  por  la  pre- 
sencia constante  de  otras  bacterias. 

2?  Las  bacterias  más  frecuentemente  encontradas  han  sido 
el  B.  Coli,  el  proteo,  el  estafiloco  y  el  estreptococo,  que  pue- 
den explicar  las  diversas  formas  de  la  enfermedad.  Dichas  in- 
fecciones secundarias  ocurren  en  el  vivo  y  no  solamente  en  el 
cadáver. 

3?  Sólo  en  los  casos  de  marcha  regular  y  crítica,  se  puede 
encontrar  el  bacilo  con  facilidad  relativa, 

4°  Los  sitios  electivos  del  bacilo,  son :  el  riñon,  el  hígado 
y  el  intestino;  siendo  el  primero  el  órgano  más  precozmente 
alterado,  por  una  nefritis  parenquimatosa  aguda. 

5°  Las  causas  de  la  muerte,  son :  A.  Una  infección  sépti- 


Antonio  J.  Caeba.tal. 


ca,  y  entonces  el  bacilo  se  encuentra  en  el  cadáver  en  cierta 
cantidad,  en  estado  de  relativa  pureza.  B.  Una  septicemia  por 
otros  microbios,  que  se  origina  en  el  curso  del  padecimiento. 
C.  La  insuficiencia  renal:  entonces  no  se  descubre  en  el  cadá- 
ver la  bacteria  específica. 

6?  El  bacilo  presenta  un  notable  pleoforniismo,  pero  se 
puede  reconocer  fácilmente  en  24  horas. 

7?  Es  patógeno  para  la  mayor  parte  de  los  animales  do- 
mésticos, y  reproduce  en  ellos  las  principales  lesiones  y  sínto- 
mas' de  la  fiebre  amarilla,  en  grado  más  ó  menos  completo,  se- 
gún la  especie  animal.  El  perro  da  el  cuadro  sintomático  y 
anatomo-patológieo  más  perfecto. 

8?  Los  conejos  y  cuyes  pueden  ser  infectados  por  las  vías 
respiratorias,  por  lo  cual  es  posible  que  la  transmisión  del  vi- 
rus amarillo  puede  efectuarse  por  intermedio  del  aire. 

9°  Eí=te  virus  posee  tres  principales  propiedades  patóge- 
nas, cuyo  conjunto  le  da  una  fisonomía  especial,  A.  De  prefe- 
rencia esteatógenas  en  el  hígado;  lo  que  explica  la  icteria.  B. 
Propiedades  congestivas  y  hemorragíparas,  que  explican  la  ce- 
falalgia, raquialgia,  hepatalgia,  el  vómito  negro  y  las  otras  he 
morragias.  C.  Eméticas,  que,  aunque  no  tan  especiales  como 
las  anteriores,  constituyen,  no  obstante,  algo  de  patognomó- 
nico,  por  su  rapidez,  intensidad  y  persistencia. 

Dicha  memoria  va  acompañada  de  numerosas  láminas,  en 
donde  están  ilustrados  los  caracteres  del  bacilo  icteroides,  y 
las  lesiones  histológicas  principales  de  las  visceras. 

Un  trabajo  tan  concienzudo,  completo  y  correcto,  desde 
el  punto  de  vista  técnico,  no  podía  menos  de  llamar  la  aten- 
ción del  mundo  científico,  y  cuando  tuve  conocimiento  de  él, 
en  París,  á  fines  de  1897,  por  el  Dr.  Metchnikoff,  en  el  Insti- 
tuto Pasteur,  adonde  el  Dr.  Sanarelli  había  remitido  su  traba- 
jo, la  impresión  general  era  la  de  que  había  resuelto  la  cues- 
tión: yo  también  así  lo  creí  y  lo  di  á  conocer  en  México  en  un 
trabajo  que  presenté  en  la  Sociedad  de  Medicina  interua,  á  pro- 


IiA  ETlOLOaf A  DBL  VOMITO  O  FIBBBE  AMAIRLLA.  gQ 

pósito  del  tratamiento  médico  de  la  fiebre  amarilla,  que  había 
tenido  oportunidad  de  conocer  en  Córdoba,  Veracruz,  por  los 
años  de  1873-75. 

La  discusión  de  los  trabajos  y  conclusiones  del  Dr.  Sana- 
relli,  siguió  inmediatamente  á  su  publicación. 

El  Dr.  ¡Sternberg  fué  el  primero  que  la  comenzó,  como  era 
de  esperar,  y  dirigió  al  Congreso  de  Rusia,  verificado  en  Mos- 
cou en  Agosto  de  1897,  una  extensa  Memoria  con  el  titulo  de 
"The  bacilus  icteroides  of  Sanarelli.'"'' 

El  autor  comienza  por  recordar  que  se  ha  ocupado  de  la 
etiología  de  la  fiebre  amarilla  en  investigaciones  que  ha  em- 
prendido en  la  Habana  (1879,  1888-89),  en  Río  Janeiro  (1887) 
en  Veracraz  (1887),  en  Decatur,  Alabama  (1888),  que  termi- 
naron eu  1889.  En  seguida  refiere  cómo  encontró  un  bacilo 
que  desigua  el  B.  X.  Fué  aislado  del  hígado  de  un  cadáver, 
el  13  de  Mayo  de  1889,  y  obtenido  en  perfecto  estado  de  pu- 
reza, después  de  dos  inoculaciones  á  cuyes,  que  sucumbieron. 
Esta  bacteria  fué  sometida  á  un  estudio  profundo  en  cuanto 
á  sus  caracteres  morfológicos  y  biológicos,  y  le  sirvió  para  una 
serie  de  experimentos.  Hace  un  paralelo  entre  los  caracteres 
de  ambos  bacilos  y  declara  que  son  uno  mismo,  y  dice:  "ünless 
this  identity  is  conceded  it  will  be  difficult  to  admit  that  tlie 
bacillus  of  Sanarelli  is  the  veritable  yellow  fever  germ."  Sin 
embargo,  él  ha  encontrado  otras  diferencias  en  los  resultados 
de  la  experimentación.  Si  ol  bacilo  estuviera  constantemente 
en  la  sangre  y  tejidos  de  los  cadáveres,  debería  ser  mortal  pa- 
ra los  cuyes  y  conejos,  y  esto  no  ha  ocurrido  de  una  manera 
invariable  en  sus  experimentos.  En  cuanto  á  la  presencia  del 
bacilo  en  los  tejidos,  principalmente  del  hígado  y  del  riñon, 
que,  como  se  sabe,  son  los  órganos  más  comprometidos,  las 
investigaciones  histológicas  hau  sido  estériles.  En  casos  muy 
excepcionales  los  cultivos  de  estos  órganos  han  dado  resulta- 
do positivo,  y  eutouces,  el  bacilo  ú  otra  bacteria  se  podía  des- 
cubrir por  los  métodos  apropiados  de  coloración.  Insiste  el  au- 

(1)  C.  R.  Congr.  int.  de  méd.,  t.  II,  1°99,  120-137. 


90  Antonio  J.  Cahbajal. 


tor,  con  más  detalles,  en  los  resultados  de  la  experimentación, 
tanto  los  obtenidos  por  Sanarelli  como  por  él,  manifestando 
que  no  ha  tenido  ocasión  de  ejecutarla  en  el  hombre,  como  el 
primero  lo  hizo,  con  cultivos  filtrados  del  B.  Icieroides.  Termi- 
na su  Memoria  deseando  que  nuevos  investigadores  repitan 
los  experimentos  sobre  el  perro,  el  mono  y  el  hombre,  que  son 
los  más  interesantes  para  ratificar  ó  rectificar  las  conclusiones 
de  Sanarelli. 

Es  manifiesta  la  tendencia  del  autor  en  reclamar  la  priori- 
dad del  descubrimiento,  si  se  confirma  con  toda  evidencia  que 
el  B.  Icteroides  es  el  agente  patógeno  del  vómito,  por  declarar- 
lo idéntico  con  su  B.  X. 

En  México  se  han  hecho  algunos  trabajos  bacteriológicos 
sobre  la  fiebre  amarilla,  posteriormente  á  los  ya  citados  con 
motivo  de  una  epidemia  ocurrida  en  la  Ciudad  de  Monterrey, 
por  el  Dr.  Ismael  Prieto,  y  de  Anatomía  Patológica,  por  el  Dr. 
D.  Mesa.  ^'^ 

Los  autores  fueron  á  estudiar  dicha  epidemia,  sobre  cuya 
naturaleza  habían  emitido  diversas  opiniones  los  módicos  de 
la  localidad,  pues  el  vómito  era  desconocido  en  Monterrey, 
que  está  fuera  de  la  zona  de  la  endemia.  En  su  informe,  bas- 
tante extenso  y  detallado,  llegaron  á  la  conclusión  de  que  la 
enfermedad  en  estudio  era  positivamente  la  fiebre  amarilla,  y 
por  lo  que  concierne  á  la  bacteriología,  establecieron  lo  si- 
guiente : 

Exámenes  de  sangre :  "Bacterias  escasas,  bastoncitos  tres 
veces  más  largos  que  anchos  y  de  extremidades  ligeramente 
arredondeadas." 

Autopsias:  "En  todos  los  casos  he  encontrado,  en  uno  ó 
en  varios  órganos,  hígado,  bazo,  pulmón,  micro -organismos: 
unos,  vulgares  de  la  putrefacción;  y  otros,  que  quizá  tengan 

(l)  La  fiebre  amarilla  en  Monterrey.  Informe  de  los  Dres.  J.  Mesa  é  Ismael  Prie- 
to. Diciembre  15  de  1898.  Revista  de  Anaomia  Patológica  y  Clínicas,  Tomo  IH,  págs, 
873-918. 


La  BTIOLOeíA  DKL  VOMITO  O  FIKBEB  AMARILLA.  91 

importancia:  bacilos  semejantes  á  los  descritos  por  Sanarelli, 
diplococos  parecidos  á  los  de  Cornil  y  Babés  y  á  los  descritos 
por  el  Dr.  Matienzo." 

Estas  son  las  conclusiones  del  Dr.  Mesa. 

En  cuanto  á  las  del  Dr.  I.  Prieto,  fueron: 

En  la  sangre  y  secreciones  de  los  enfermos  y  en  la  sangre 
y  visceras  de  los  cadáveres,  descubrió: 

1?  El  diplococo  encontrado  por  el  Dr.Matienzo,  casi  en  to- 
dos los  casos  de  fiebre  amarilla. 

2?  ün  bacilo,  casi  idéntico  al  de  Sanarelli  y  encontrado  en 
el  mayor  número  de  casos. 

3?  El  diplo  estreptococo  de  Cornil  y  Babés  y  el  bacilo  cur- 
vo de  Gibier,  también  encontrado  en  la  fiebre  amarilla. 

Los  autores  estaban  bajo  la  impresión  general  de  que  el 
agente  patógeno  de  la  fiebre  amarilla  se  había  descubierto;  sin 
embargo,  el  Dr.  Prieto,  que  era  de  un  juicio  sereno  y  maduro, 
no  lo  afirmó  terminantemente,  con  tanta  más  razón,  cuanto 
que  sus  investigaciones  fueron  muy  incompletas.  1°  El  núme- 
ro de  casos  que  estudiaron  él  y  el  Dr.  Mesa,  fué  reducido.  El 
Dr.  Mesa  practicó  cuatro  autopsias  y  el  Dr.  I.  Prieto  hizo  sus 
investigaciones  en  cinco  casos.  2?  No  practicaron  inoculacio- 
nes en  los  animales.  El  objeto  de  la  Comisión  simplemente 
fué  hacer  el  diagnóstico  de  la  enfermedad;  el  tiempo  y  elemen- 
tos con  que  contaron  fueron  muy  limitados. 

No  tengo  á  la  vista,  ni  he  podido  procurarme,  el  trabajo 
del  Dr.  Matienzo,  al  que  se  refieren  los  Dres.  Mesa  y  Prieto, 
haciendo  alusión  á  un  diplococo  descubierto  por  él.  Sin  em- 
bargo, creo  que  hubiera  tenido  más  publicidad  dicho  descu- 
brimiento si  hubiera  logrado  demostrar  experimentalmente 
que  era  el  agente  causal  del  vómito. 

En  Junio  de  1900,  llegó  á  la  Isla  de  Cuba  una  Comisión, 
nombrada  por  el  Cirujano  general  de  los  E.  U.,  y  constituida 
por  los  Dres.  W.  Reed,  James  Carroll  y  A.  Agrámente,  con  el 
objeto  de  estudiar  la  etiologia  de  la  fiebre  amarilla,  y  buscar 

Mem.  Soo.  Álzate.  México.  T.  26  (1007-1908),— 12. 


92  Antonio  J.  Cabbajal. 


los  medios  de  prevenirla.  Fué  favorecida  dicha  empresa  por  una 
epidemia  que  ocurrió  en  la  ciudad  de  "Quemados,"  cerca  de 
la  Habana.  En  Octubre  del  mismo  año,  presentó  una  Nota 
Preliminar  de  sus  trabajos  en  el  Congreso  de  Idianápolis,  Es- 
tados Unidos.'^' 

Después  de  la  introducción,  en  su  parte  primera  se  ocu- 
pan del  Bacillus  ideroides  de  Sanarelli  y  dicen: 

En  18  enfermos  se  estudió  la  sangre,  intentando  cultivos 
en  caldo  y  agar,  con  resultados  negativos. 

En  11  cadáveres  se  tomaron  diversas  visceras,  hígado,  ba-, 
zo,  pulmón,  intestino,  para  buscar  por  medio  de  cultivos,  las 
bacterias,  y  sus  resultados  fueron  igualmente  infructuosos. 

Como  el  Cr.  Agrámente  había  logrado  aislar  el  bacilo  de 
Sanarelli  en  una  epidemia  de  Santiago  de  Cuba,  les  extrañó 
no  haberlo  conseguido  en  esta:  y  lo  mismo  ha  sucedido  á  otros 
observadores.  Creen  que  es  muy  posible  haya  habido  error, 
pues  siendo  muy  semejantes  las  colonias  del  Icteroides  y  del 
CoU,  se  pueden  tomar  una  por  otra.  En  consecuencia,  es  ne- 
cesario caracterizar  bien,  y  por  todos  los  otros  cultivos,  el  le- 
teroides. 

Citan,  además,  los  trabajos  de  Pothier,  de  N.  Órnelas,  que 
sólo  consiguió  aislar  dicho  bacilo  tres  veces  en  cincuenta  y  una 
autopsias.  (Jour.  of  Amer.  Med.  Assoc.  Abril  16  de  1906), 

Recuerdan  la  opinión  del  Dr.  Lutz,  de  Río  Janeiro,  de  que 
hablaré  más  adelante  in  extenso,  y  terminan  con  las  siguientes 
conclusiones : 

1^  El  bacilo  icteroides  de  Sanarelli  no  puede  reputarse  co- 
mo el  agente  causal  de  la  Fiebre  Amarilla.  Cuando  existe,  es 
una  causa  de  infección  secundaria. 

2^  El  mosquito  sirve  de  huésped  intermediario  al  parásito 
de  dicha  enfermedad. 

Esta  segunda  conclusión  se  desprende  de  los  experimentos 

(1)  Pnblio  Health  Papers  and  Keports,  Vol.  XXVI,  1901,  pag.  37-39. 


La  ETIOLOGIA  DEL  VOMITO  O  FIEBRE  AUABILLÁ.  93 


qué  hicieron  para  rectificar  ó  ratificar  la  teoría  del  Dr.  C.  Fin- 
lay,*'^  del  cual  no  me  ocuparé  al  presente,  pues  merece  un  es- 
tudio especial  la  Memoria  del  expresado  módico  cubano,  que 
fué  el  punto  de  partida  de  la  experimentación  en  el  hombre, 
y  que  vino  á  resolver  el  problema  de  la  transmisibilidad  del 
vómito. 

Esta  nota  preliminar  fué  el  preludio  de  otras  que  poste- 
riormente publicaron  los  autores  mencionados  en  1901/^^  y 
otros  trabajos  del  Dr.  Reed  y  del  Dr.  Gorgas,  en  los  cuales  ya 
no  se  trata  del  microbio  causal  de  la  fiebre  amarilla  desde  el 
punto  de  vista  bacteriológico,  sino  de  transmisibilidad  por 
el  mosquito  Stegomyafasciata  Fabr.'^> 

En  1897,  el  Dr.  Huvelburg,  de  Río  Janeiro,  publicó  una 
nota  en  los  Anales  del  Instituto  Pasteur  (pág.  515,  tomo  cita- 
do), en  la  cual  refiere  sus  investigaciones  experimentales  so- 
bre la  fiebre.  Pretendió  haber  descubierto  un  bacilo  diverso 
del  de  Sanarelli.  Lo  obtuvo  del  contenido  estomacal  de  cadá- 
veres de  vómito:  patógeno  para  el  cuy,  lo  es  poco  ó  nada  para 
el  perro.  Cree  que  es  una  variedad  intermedia  entre  el  bacilo 
coli  y  el  de  la  Septicemia  hemorrágica. 

El  Dr.  Sternberg,  en  1899'*'  resume  la  última  opinión  que 
de  él  conocemos,  diciendo:  "Al  presente  no  encuentro  buenas 
razones  para  cambiar  de  opinión  respecto  á  las  conclusiones 
que  he  manifestado  anteriormente,  á  saber:  que  aun  no  está 
firmemente  establecida  la  relación  etiológica  del  bacilo  de  Sa- 
narelli." 

Las  objeciones  más  serias  y  fundadas  en  trabajos  más  com- 
pletos que  se  han  dirigido  en  contra  del  descubrimiento  de 
Sanarelli,  fueron  hechas  por  el  Dr.  Latz,  Director  del  Ins- 
tituto Bacteriológico  de  San  Paolo,  Brasil,  y  que  fueron  pu- 

(1)  The  etiology  of  yelow  ferer.  An  adütional  Note. 

(2)  Joum.  Amer.  Med.  Assoc.  Feb.  1901. 

(3'  Experimental  yellow  ferer.  Amer.  Med.  Jidy  1901. 
(4)  The  Medical  News.  Dic.  9,  1899. 


94  A2ÍT0NI0  J.  Caebajal. 


blicadas  en  una  carta  al  Pro£.  Perroncito,  de  Turín  (1900).  Se- 
gún dicho  autor,  el  bacilo  de  Sanarelli  no  se  encontró  en  los 
tejidos  de  sesenta  cadáveres  que  fueron  examinados  con  los  me- 
jores métodos  de  coloración.  El  bacilo  no  se  puede  obtener  en 
más  de  la  mitad  de  los  casos,  y  cuando  se  logra  es  en  colonias 
escasas.  La  enfermedad  está  caracterizada  por  la  facilidad  con 
que  es  invadido  el  organismo  por  microbios  que  evidentemen- 
te no  tienen  con  ella  relación  específica;  es  decir,  que  ocurren 
infecciones  secundarias,,  y  tal  puede  ser  la  que  produzca  el  B. 
de  Sanarelli.  La  sangre,  en  el  Y>rimer  período  de  la  enferme- 
dad, es  constantemente  estéril  y  rara  vez  da  una  aglutinación 
franca. 

De  acuerdo  con  otros  observadores  imparciales,  el  Dr. 
Lutz  asienta:  que  el  suero  de  Sanarelli  no  ha  dado  resultados 
favorables  á  los  enfermos  que  han  sido  tratados  por  ese  méto- 
do. Su  acción  preventiva  ha  sido  nula.  Tampoco  han  sido  pro- 
tejidos los  animales  contra  los  efectos  de  inoculación.  El  sue- 
ro carece  de  poder  bactericida  y  antitóxico,  y  no  debe  reco- 
mendarse su  empleo. 

El  autor  ha  visitado  veinte  focos  independientes  de  epide- 
mia. Ha  visto  más  de  quinientos  enfermos  y  practicado  cien 
autopsias. 

Termina  diciendo:  que  "de  admitir  el  papel  etiológico  del 
B.  de  Sanarelli,  todavía  queda  mucho  por  estudiar  respecto  á 
su  transmisión  y  el  mecanismo  de  la  enfermedad.  El  trata- 
miento nada  ha  ganado  con  este  descubrimiento,  y  todavía  es 
tarea  difícil  el  modo  de  evitar  la  fiebre  amarilla." 

Los  doctores  franceses  aceptaron  el  descubrimiento  de  Sa- 
narelli, como  anteriormente  hemos  dicho,  y  los  Dres.  Proust 
y  Würtz  enviaron  un  artículo  al  Congreso  de  Indianápolis,'^' 
el  cual  fué  incluido  en  el  Informe  de  la  Comisión  para  el  estu- 

(1)  Public  Health.  Indianapolis,  1900.  Report  of  Committee  ou  the  etiology  of  ye- 
llow  fever  by  Henry  Hollberg. 


La  etiología  del  yomitO  o  fiebre  amabilla.  95 

dia  de  la  fiebre  amarilla,  que  fué  enteramente  favorable  á  la 
nueva  doctrina. 

No  obstante,  la  Comisión  Americana,  advirtiendo  la  dis- 
cordancia de  los  investigadores,  opina:  "que  la  etiología  del  vó- 
mito estaba  aun  lejos  de  haber  sido  dilucidada  de  una  mane- 
concluyente,  y  que  ning^una  medida  profiláctica  nueva  había 
resultado  de  los  estudios  recientes.  Como  antes,  es  necesario 
recurrir  al  aislamiento  y  á  la  desinfección  para  evitar  la  fiebre 
amarilla." 

Visto  el  éxito  alcanzado  por  la  Comisión  Americana  de  Cu- 
ba, el  Cirujano  General  de  los  Estados  Unidos  nombró  una 
que  se  dirigió  á  Veracruz  en  Mayo  de  1902.  Fué  formada  por 
el  Dr.  H.  B.  Parker,  del  Laboratorio  de  Higiene  de  Washing- 
ton, en  unión  de  los  Dres.  G.  E.  Beyer  y  O.  L.  Pothier,  tenien- 
do como  colaboradores  en  la  parte  clínica,  á  los  Dres.  mexica- 
nos Matienzo,  del  Río  é  Iglesias.  Inauguraron  sus  trabajos  en 
el  mismo  mes  de  Mayo  y  rindieron  su  Informe  general  en  Fe- 
brero 17  de  1903.il' 

El  objeto  cardinal  del  estudio  era  "la  identificación  y  cla- 
sificación del  organismo  específico  que  produce  la  fiebre  ama- 
rilla." Estando  muy  adelantado  el  estudio  bacteriológico,  pre- 
tendieron repetirlo  para  su  propia  información,  especialmente 
durante  el  período  en  que  la  enfermedad  es  transmisible  por 
el  mosquito.  La  sangre  fué  examinada  antes  y  durante  el  cur- 
so de  la  enfermedad,  así  como  en  la  convalecencia.  Los  teji- 
dos también  lo  fueron  histológicamente,  para  reconocer  si  con- 
tenían en  las  celdillas  ó  substancia  intercelular  algún  micro- 
organismo ó  cuerpo  extraño,  al  que  puediera  atribuirse  la  cau- 
sa del  padecimiento. 

Las  siembras  en  caldo  de  la  sangre,  fueron  estériles.  En 
un  solo  caso  obtuvieron  una  bacteria  del  género  Coli:  fué  el  de 

(1)  Eeport  of  "Working  Party  n?  1.  Yellow  Fever  Instituí.  A  study  of  tlie  etiology 
of  Tellow  fever  by  Hermán  B.  Parker,  Assist  Sar^-,  George  E.  Bayer,  act.  Assist.  Sur 
geon,  O.  L.  Pothier,  and  Aot.  Assist.  Surgeon.  Washington.  1903. 


96  Antomo  J.  Caebajal. 


un  anciano  en  el  período  agónico,  por  cuyo  motivo  no  le  die- 
ron importancia  alguna.  Los  exámenes  bacterioscópicos  de 
sangre  fresca  tampoco  denunciaron  la  presencia  de  bacterias. 

Buscaron  la  reacción  aglutinante  con  los  siguientes  baci- 
los: 1,  el  icteroides  de  Sanarelli;  2,  el  B.  typhosus;  3,  el  B.  dísen- 
tercB  de  Shiga;  4,  el  B.  Coli  communis.  Los  ejemplares  de  estas 
bacterias,  perfectamente  genuinos,  procedían  del  Laboratorio 
Higiénico  de  Washington.  Los  resultados  fueron  absolutamen- 
te negativos  en  diez  casos. 

En  cuanto  al  examen  bacteriológico  cadavérico,  hicieron 
siembras  en  los  medios  ordinarios  de  cultivo  con  productos 
tomados  del  bazo,  riñon,  hígado  y  sangre  del  corazón  de  casos 
no  complicados,  y  recogiendo  dichos  productos  una  hora  des- 
pués de  la  muerte,  su  conclusión  fué:  que  no  se  encontró  bac- 
teria alguna  con  regularidad  suficiente  para  cumplir  el  postu- 
lado de  Koch. 

En  una  autopsia,  en  la  que  encontraron  marcada  infiltra- 
ción hemorrágica  en  los  pulmones,  aislaron  un  diplococo  que 
se  tiñó  por  el  Gram,  lo  reconocieron  en  la  sangre  y  otros  ór- 
ganos, excepto  los  ríñones.  Un  mosquito  alimentado  con  la 
sangre  del  enfermo,  fué  matado  á  los  tres  días  y  se  encontró 
el  mismo  diplococo  con  restos  de  sangre  en  el  estómago. 

En  resumen,  la  sangre  y  órganos  de  los  cadáveres  .de  in- 
dividuos jóvenes  adultos,  que  habían  sucumbido  de  fiebre  ama- 
rilla típica,  no  complicada,  no  denunciaron  la  presencia  de  mi- 
cro-organismos; habiendo  sido  practicadas  las  autopsias  inme- 
diatamente después  de  la  muerte. 

Se  propusieron  entonces  estudiar  más  á  fondo  el  mosqui- 
to contaminado,  y  después  de  muy  delicadas  y  laboriosas  ma- 
nipulaciones, creyeron  encontrar  el  parásito. 

Sus  mejores  resultados  los  obtuvieron  con  mosquitos  con- 
taminados durante  el  segundo,  el  tercero  y  el  cuarto  día  de  la 
enfermedad.  Incluidos  en  parafina,  practicados  cortes  sagita- 
les en  serie  y  mediante  coloración,  de  preferencia  la  hema- 


La  KTlOLOOf  a  del  vomito  o  FIEBBB   AMARn.T.A.  97 

toxilina  ferruginosa  de  Heidenhein  y  el  moreno  Bismarck,  en- 
contraron en  el  estómago  unos  cuerpecillos  fusiformes,  aisla- 
dos y  en  grupos. 

El  nombre  genérico  que  proponen  darle  y  su  clasificación, 
son  los  siguientes  (textual): 

'^Mixococcidium  Parker  Beyer  Pothier.  1903.  Diagnóstico 
genérico.  Orden  incierto.  Hemosporidia:  Fase  esquizogónica 
desconocida.  Fase  esporogónica:  husos  de  3  á  4  /x  de  largo  por 
1¿  á  2  /¿  de  ancho,  situados  en  la  cavidad  del  estómago  y  di- 
vertículo  del  exófago  del  mosquito  que  ha  picado  á  un  enfer- 
mo de  fiebre  amarilla  á  los  3  días  de  enfermedad,  provistos  de 
núcleos.  Fase  globular:  (oocistes)  en  el  divertículo  del  exófa- 
go, envueltos  en  una  masa  albuminosa  de  origen  y  naturaleza 
desconocida.  Estos  glóbulos  se  maduran,  se  abren  y  dan  sali- 
da á  numerosos  cuerpos  ovalados  y  alargados  de  3  /x  por  2  fi 
(espoioblastos?)  que  penetran  en  las  celdillas  de  las  glándulas 
salivare?,  en  donde  quedan  en  reposo  (esporas?),  fraccionán- 
dose después  en  numerosos  y  excesivamente  pequeños  cuer- 
pecillos (esporozoitos?)" 

El  nombre  específico  que  proponen,  es  el  de  Stegomyce. 

Diagnóstico  específico:  Mixococcidium.  Habitat.  Mosquitos 
de  la  fiebre  amarilla. 

Stegomyce  fasciata,  en  Veracruz.  México.  Ejemplares.  Ti- 
pos, Colección  del  Laboratorio  Higiénico  de  los  E.  U.  Servi- 
cio de  Salubridad  Pública  y  del  Hospital  de  Marina. 

Los  autores  describen  minuciosamente  la  situación  del  pa- 
rásito y  sus  diversas  fases  de  desarrollo  en  el  estómago,  el  di- 
vertículo exofagiano  y  las  glándulas  salivares  del  mosquito. 
El  estómago  se  hipertrofia,  los  cuerpecillos  conjugados,  for- 
mando un  zigote,  atraviesan  la  pared  estomacal,  para  pasar  al 
divertículo  del  exófago,  en  donde  se  encuentran  envueltos  en 


98  Ahtonio  J.  Cabbajal. 


una  masa  de  apariencia  albuminoidea.  Allí  aumentan  de  vo- 
lumen, el  núcleo  se  fragmenta,  los  granulos  que  resultan  de 
esta  división,  crecen,  maduran,  penetran  en  las  celdillas  de  las 
glándulas  salivares,  allí  dejan  en  libertad  otros  cuerpecillos 
que  funcionan  como  esporozoitos,  los  que  finalmente  pasan  al 
conducto  salivar  mismo  para  ser  eliminados. 

Los  autores  oreen  que  todas  estas  fases  corresponden  al  ci- 
clo esporogónico  de  un  protozoario,  muy  semejante^al  de  la  Ma- 
laria, y  consideran  muy  probable,  que  debe  tener  otro  ciclo 
esquizogónico,  como  el  del  Plasmodium,  no  obstante  que  reco- 
nocen la  objeción  que  pudiera  hacerse  de  no  haberse  demos- 
trado la  presencia  de  ninguna  forma  parasitaria  en  la  sangi'e, 
pues  ellos  mismos,  y  los  Doctores  Sternberg,  Reed,  Carroll  y 
otros,  no  han  podico  descubrirlos. 

La  reproducción  experimental  de  la  fiebre  amarilla,  la  ob- 
tuvieron por  intermedio  de  dos  mosquitos  infectados,  hacién- 
dolos picar  á  un  hombre  de  26  años,  de  Jalapa,  que  fué  de  esta 
manera  inoculado  el  4  de  Septiembre.  El  día  7  tuvo  cefalalgia 
frontal,  dolores  en  los  hombros  y  rodillas,  vómitos,  inyección 
conjuntival,  hinchazón  de  las  encías,  elevación  de  la  tempe- 
ratura y  aumento  en  la  frecuencia  del  pulso,  (no  dan  la  tabla 
respectiva);  luego  sobrevinieron  hemorragias  por  las  encías, 
vómitos  negros,  icteria  y  albúmina  en  las  orinas.  El  caso  fué 
reputado  como  de  fiebre  amarilla  grave.  No  obstante,  el  en- 
fermo salvó,  y  á  fin  de  mes  estaba  completamente  restableci- 
do. Hicieron  un  estudio  bacterioscópico  y  hematológico  de  la 
sangre  y  no  encontraron  parásitos. 

En  el  experimento  núm.  2  emplearon  directamente  el  sue- 
ro de  la  sangre  del  enfermo  anterior,  con  la  cual  inocularon  á 
un  hombre  de  27  años;  el  resultado  fué  negativo  durante  los 
seis  días  que  siguieron  á  la  inyección. 

Lo  mismo  ocurrió  en  el  experimento  núm.  3,  inyectando 
1  c.  c,  de  una  mezcla  de  solución  fisiológica,  2  partes,  y  1  de 
suero,  en  lugar  de  0.1  usado  anteriormente. 


t 

La  BTioLosf a  del  vomito  ó  fíbbre  amabill  a  99 

Finalmente,  ejecutaron  un  4?  experimento  para  saber  si  el 
agua  infectada  con  mosquitos  triturados  podría  determinar  la 
enfermedad  por  la  vía  estomacal.  El  sujeto  no  tuvo  el  menor 
malestar  durante  nueve  días  que  se  tuvo  en  observación. 

Los  autores,  en  conclusión,  ratificaron  la  hipótesis  de  Fin- 
lay  j  sus  experimentos,  así  como  los  de  la  Comisión  de  la  Ha- 
bana. 

La  fiebre  amarilla  se  transmite  por  el  intermedio  del  mos- 
quito, y  creen  que  el  parásito  sea  el  que  han  descrito  con  el 
nombre  Mixococcidium  Stegomyce,  un  Protozoario. 

Ya  que  no  una  bacteria,  ó  sea  un  germen  de  naturaleza 
vegetal,  podría  creerse,  después  de  la  lectura  de  la  Memoria 
de  la  Comisión  Americana,  que  trabajó  en  Veracruz,  que  un 
Protozoario  sería  el  verdadero  virus  ó  agente  causal  de  la  fie- 
bre amarilla.  Mas  todavía  no  podemos  aceptar  esta  conclusión 
con  toda  certidumbre. 

El  año  de  1901  se  emprendieron  en  Río  Janeiro  investiga- 
ciones sobre  el  aludido  tema.  Los  Dres.  Marchoux,  Salimbe- 
ni  y  Simond,  del  Instituto  Pasteur,  de  París,  trataron  de  rec- 
tificar estos  puntos  referentes  á  la  etiología  del  Vómito.  ^^' 

Sus  investigaciones  sobre  la  sangre,  cuidadosamente  pro- 
seguidas, sin  resultado,  les  condujeron  á  admitir  que  el  micro- 
bio de  la  fiebre  amarilla  debe  pertenecer  á  esa  categoría  de 
gérmenes,  llamados  invisibles,  de  los  cuales  ya  se  conocen  al- 
gunos. 

Sus  tentativas  para  infectar  directamente  con  la  sangre 
los  diversos  animales  del  Laboratorio,  y  aun  cinco  especies  de 
monos,  fueron  vanas.  Por  lo  cual  orientaron  sus  trabajos  en 
el  sentido  de  la  transmisión  por  los  mosquitos,  confirmando 
plenamente  la  teoría. 

El  Stegomyce  fasciata  es  uno  de  los  culícidas  más  propensos 
á  ser  infectado  por  variados  parásitos.  Los  que  son  alimenta- 

1  La  fiévre  Jaune.  Rapport  de  la  Mission  Fran^aise  compossce  de  MM.  Marchoux, 
Salimbeni  et  Simond.  Aun.  de  l'Iust.  Pasteur.  Tom    XVLT,  1903. 

Nfein.  Soo.  Álzate.  México.  T.  26  (1907-1908)— 13. 


100  Antonio  J.  Cabbajal. 


dos  con  substancias  azucaradas,  presentan,  sobre  todo,  en  el 
gran  saco  de  aire,  masas  esferoides  que  se  pueden  tomar  por 
esporozoarios. 

En  los  tubos  de  Malpighi  se  encuentran  á  menudo  espo- 
roquistes,  una  gregarina,  cuyas  esporas  son  arrojadas  al  me- 
dio exterior.  Se  le  encuentra  en  su  fase  libre  en  el  tubo  diges- 
tivo y  en  el  cceloma,  en  el  insecto  perfecto,  y  aun  en  la  Pupa. 
En  ninguna  época  el  stegomym  es  capaz  de  arrojar  las  esporas 
por  la  trompa  para  inocularlas  por  medio  de  una  picadura. 

Microscoporidias.  Parásito  del  género  Nosema,  se  le  encuen- 
tra en  la  larva  y  en  el  insecto.  No  lo  han  visto  constantemen- 
te: 40  veces  sobre  300  insectos  de  Enero  á  Junio  de  1902,  y  3 
sobre  200  individuos  de  Enero  á  Junio  de  1903.  Se  le  encuen- 
tra bajo  forma  de  cuerpecillos  reniformes  y  piriformes,  que 
los  autores  llaman  esporas,  semejantes  á  las  del  Nosema  Lo- 
pMi,  en  el  tubo  digestivo,  en  los  sacos  aéreos,  en  el  cceloma, 
en  los  ovarios,  en  el  ganglio  nervioso  de  la  cabeza,  en  la  trom- 
pa, aun  en  su  interior,  ó  en  las  piezas  que  la  forman. 

Hacen  una  descripción  muy  minuciosa  de  estas  esporas, 
que  dividen  en  dos  clases;  incoloras  y  morenas  así  como  de  su 
evolución,  perteneciendo  ambas  á  la  misma  especie. 

Estos  parásitos  no  tienen  relación  de  causa  ó  efecto  con 
la  fiebre  amarilla,  como  lo  han  comprobado  por  numerosos  ex- 
perimentos. 

Sospechan  que  este  parásito  sea  el  mismo  descrito  por  los 
americanos  con  el  nombre  de  Mixosporidium  Stegomya. 

Si  esta  identificación  se  confirma  de  una  manera  precisa, 
dicen:  "ótera  á  nos  collegues  americaines  l'ilusion  qu'ils  sont 
en  faire  á  l'agent  de  la  fiévre  jaune.  Oette  opinión  qui'ls  émet- 
tent,  d'ailleurs,  sous  toutes  reserves,  nous  surprend,  d'autant 
moins  que  nous  avons  été  tentés  de  comettre  la  méme  erreiir 
les  premieres  fois  que  nous  avons  observé  le  sporozoaire  de 
Finlay."  Así  como  los  experimentos  antes  referidos  de  las  Co- 


La  etiología  del  vomito  o  fiebre  am  aeilla.  101 

misiones  de  la  Habana  y  Veracruzj  los  últimos  aumentaron  la 
suma  de  conocimientos  ya  adquiridos.  '^' 

En  cuanto  al  descubrimiento  de  la  Comisión  de  Veracruz, 
creen  que  el  Mixococcidium  Stegomya  no  es  un  protozoario,  si- 
no los  plasmodios  del  "Nosema"  que  ellos  han  descrito,  pues 
las  figuras  son  muy  semejantes  á  las  de  las  esporas  de  esa^ie- 
Irina.  ^^^ 


Resumiendo  lo  anterior,  venimos  á  la  conclusión,  que  los 
laboriosos  y  dilatados  estudios  bacteriológicos  no  han  permi- 
tido aún  conocer  con  certidumbre  el  parásito  del  vómito;  pues 
los  trabajos  más  completos  de  Sternberg  y  Sanarelli,  no  han 
sido  ratificados:  y  los  últimos,  sobre  todo,  han  encontrado  una 
oposición  imparcial,  sería  y  justificada.  Además,  si  el  bacilo 
icteroide  existiera  en  la  sangre,  que  indudablemente  es  la  mot- 
teria  virulenta,  los  mosquitos,  al  absorberla,  para  después  ino- 
cularla, contendrían  dichos  bacilos  y  nadie  los  ha  encontrado. 

Si  las  excreciones  del  enfermo,  vómitos,  orina  ó  evacua- 
ciones fueran  el  vehículo  del  germen,  estas  substancias  serían 
agente  de  transmisión,  y  está  demostrado  por  las  Comisiones 
de  la  Habana  y  la  de  Río  Janeiro,  que  solamente  los  mosqui- 
tos son  el  medio  indispensable  para  la  infección. 

Lo  único  que  con  certeza,  y  de  una  manera  ooncluyente 
está  demostrado,  es:  que  el  Mosquito  Stegomya  fasciatce  trans- 
mite la  enfermedad  de  un  sujeto  á  otro:  La  materia  virulenta 
no  es  otra  sino  la  sangre. 

La  experimentación  lo  ha  demostrado  y  los  resultados  fa- 
vorables de  las  medidas  sanitarias  que  se  han  puesto  en  prác- 
tica para  evitar  el  vómito,  basadas  todas  ellas  en  dicha  teoría, 
la  han  confirmado  plenamente  en  la  Habana  y  en  México. 

1  Aun.  del  Inst.  Pasteur,  Tom.  XVn,  1903. 

2  Loe.  cit.,  pag.  728. 


102  Antonio  J.  Carbajal. 


Como  el  descubrimiento  de  los  miembros  de  la  Comisión 
de  Veracruz  no  ha  sido  ratificado  por  la  de  Río  Janeiro,  según 
hemos  visto  por  las  descripciones  de  los  franceses,  queda  la 
duda  aún  respecto  al  esporozoario,  con  tanta  más  razón,  cuan- 
to que  nadie  lo  ha  visto  en  la  sangre,  como  ocurre  en  el  pa- 
ludismo y  en  la  hemoglobinuria,  Tristeza  ó  ranilla  del  ganado 
bovídeo,  con  el  Plasmodium  Malaria  y  el  Piroplasma  higeminum. 

No  obstante,  es  de  creer  que  sea  un  parásito  de  este  ge- 
nero el  verdadero  agente  patógeno  de  la  fiebre  amarilla. 

México,  Junio  1907. 


Hovey  ( Dr.  Edmund  Otis),  M.  íá.  A.— Present  condition  of  Mont  Pelé.  Soufñ^re 
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Tomo  V:  Homenaje  á  Linneo  en  el  Segundo  Centenario  de  su  nacimiento. 
1707-1778,  y  Memoria  1*:  Notas  micológicas  por  D.  Blas  Lázaro  é  Ibiza. 
1907.  89  7  láms. 

Manila.  Weather  Burean. — Annual  Report  of  the  Director  for  the  Year  1904. 
Part.  III.  Meteorológica!  Observations  of  the  Secondary  Stations  during 
1904.— Manila.  1907.  4? 

Miranda  y  MaiTÓn  (M. ),  M.  S.  A. — Los  terremotos  del  mes  de  Abril.  México, 
"El  Tiempo."  1907.  1  carta. 

Navarro  {Daniel  V.),  M.  S.  A. — El  Cobalto  en  el  Estado  de  Jalisco. — México 
(Mem.  Soc.  Álzate,  25;,  1907. 

New  York.  American  Institute  of  Mining  Engineers.  Transactions.  Vol.  XXXVII. 

Containing  the  Papers  and  Discussions  of  1906.— New  York.  1907.  89  pl. 

&fig. 
París  — Observatoire  de  Paris.  Rapport  annuel  par  M.  M.  Lcevy,  Directeur.  1906. 

—París.  1907.  89 

Périssé  (Lucien). — Traite  general  des  automobiles  a  pétrole.  (Encyclopédie 
Industrielle  fondee  par  M.  C.  Léchalas). — Paris.  Gauthier- Villar s.  1907. 
89  gr.  fig. 

Porter  (M.  B.),  M.  S.  A. — On  the  Roots  of  the  Hypergeometric  and  Bessel'a 
Functions.  (Am.  J.  of  Math.  XX).  1897. — Hypergeometric  Series  between 
zeroandone.  (Bull.  Am.  Math.  Soc.  III)  1897. — Sets  of  Coincidence  Points 
on  the  non-singular  Cubics  of  a  syzygetic  Sheaf.  íTrans.  Am.  Math.  Sóc. 
2).  1901.—  On  the  Differentiation  of  an  Infinite  Series  term  by  term.  (Ann. 
of  Math.  3).  1901. — On  the  Roots  of  Functions  connected  by  a  linear  re- 
eurrentrelationof  the  secondorder.  (Ann.  of  Math.  3).  1902. — Godefroy's 
Theory  of  Series.  (Bull.  Am.  Math.  Soc.  IX).  1903.— On  Functions  defined 
by  an  Infinite  Series  of  Analytic  Functions  of  a  Complex  variable.  (Ann. 
of  Math.  6).  1904, — On  a  Criterion  of  Pringsheim's  for  expansibility  in 
Taylor's  Series.  (Ann.  of  Math.  8).  1906.  —  Changeiuent  de  variable  dans 
une  intégrale  múltiple  (L'Enseign.  Math.)  1907. 

San  Femando. — Instituto  y  Observatorio  de  Marina.  Anales.  Sección  2?  Observa- 
ciones meteorológicas,  magnéticas  y  seísmicas.  Año  1906.  San  Feí'nando. 
1907.  Fol. 


Scenes  in  the  Eocky  Mountains,  and  in  Oregon,  California,  New  México,  Texas, 
and  the  Grand  Prairies;  or  Notes  by  the  way,  duiing  an  Excursión  of  three 
Years,  with  a  Description  of  the  countries  passed  through,  including  their 
Geography,  Geology,  Resources/  Present  condition,  an  the  different  na- 
tions  inhabiting  them.  By  a  New  Englander. — Philadelphia:  Carey  &  Hart. 
1846.  129 

Stopel  (Dr.  K.  Th. ) — Eine  Reise  in  das  Innere  der  Insel  Poi-mosa  und  die  erste 
Besteigung  des  Niitakayama  (Mount  Moi-rison;  Weichnachten  1898. — 
Buenos  Airee.  Deutsche  Wissenschaftliche  Ferein.  1905.  8V  Fig. 

Téllez  Pizarra  {M.),  M.  ÍS.  A. — Estudio  sobre  cimientos  para  los  edificios  de  la 
Ciudad  de  México.— México.  1907.  89 

Washington. — Commissioner  of  Education.  Report,  for  the  Year  ending  June  30, 
1905.  2  vol.  89  1907, 

Zürich. — Scliweizerisclie  Meteorologische  Central-Anstált.  Annalen.  42  Jahrgang. 
1905.  49 


Tomo  26.  Nos.  4. 

MEMORIAS  Y  REVISTA 


SOCIEDAD  científica 


¿6 


publicadas  bajo  la  dirección  de 

RAFAEL  AGUILAR  Y  SANTILLÁN, 

Secrbtakio  Gknkkai.  Pkkpktüo 

SOMMAIRE. 

(Mémoires,  feuilles  14  á  19). 


Biologie. — Sur  la  théorie  amoebienne  de  la  cellule,  par  le  Prof.  A.  L.  Herrrra, 
p.  103-108,  2  pl.  (En  franjáis).   (Pi-iameboida  teorio  de  Vcelo). 

Chimie  agricole. — Résultats  des  analyses  des  terres  arables,  par  le  Br.  F.  F.  Vi- 
llaseñor,  p.  109-114.   {Besultatoj  pri  la  analtzoj  de  plugehlaj  teroj). 

Géologie  appliquée. — Géologie  chimique  des  gisements  de  soufre  de  Mapimí, 

A 

Etat  de  Durango,  par  M.  J.  D.  Villarello,  p.  115-145.  (Hernia  Geología  de 
la  sulfuroj  de  minoj  de  Mapimi'o). 


MÉXICO 

(3?  CALLE  DE  KEVILLAGIGEDO  ÑÚM.  3). 

Octubre  1907. 

Publicación  registrada  como  articulo  de  segunda  clase  en  12  de  Febrero  de  1907 


Dons  et  noiiyelles  pnblic»tioiiR  re^ues  pendant  Septembre  et  Octobre  1907. 


Les  noms  des  donateors  sont  imprimes  en  italiques;  les  membres  de  la  Société 
sont  designes  avec  M.  S.  A. 

Association  Internationale  de  Sismologie. — Cómptes  Rendus  des  séances  de  la 
Premiére  Eéunion  de  la  Commission  Permanente  réunie  aRome  du  16  au 
20  Octobre  1906.  Rédigés  par  le  Sécretaire  general  R.  de  Kovesligetliy. — 
Budapest.  1907,  4?  {Instituto  Geológico  de  México). 

Bicliat  E.  et  Blondlot  R. — lutroduction  a  l'étude  de  rElectricité  statique  et  du 
Magnétisme.  3me.  éd.  -  Paris,  Gautliier-  Villars.  1907.  8?  figs. 

Bourguignon  (P.) — Essais  des  macliines  a  eourant  continu  et  altematif.  (Con- 
férences  faites  a  l'Ecole  Supérieure  d'Electricité). — Paris.  Librairie  Poly- 
technique  Ch.  Béranger.  1907.  8?  gr.  fig. 

Budapest. — Office  Central  de  Stasistique  du  Royanme  de  Hongñe.  Annuaire  Sta- 
tistique  Hongiois.  Nouveau  Cours.  XIII,  1905. — Budapest.  1907.  89 

Cadiat  (E.),  Dubost  ÍL. )  et  Boy  de  la  Tour  (H.) — Traite  pratique  d'électricité 
industrielle.  7me.  édition  par  H.  Boy  de  la  Tour. — París.  Librairie  Poly- 
teciinique,  Ch.  Béranger.  1907.  8?  gr.  fig. 

Cantares  en  Idioma  Mexicano. — Reproducción  facsimiliaria  del  manuscrito  ori- 
ginal existente  en  la  Biblioteca  Nacional  que  se  imprime  por  acuerdo  del 
Sr.  Gial,  D,  Manuel  González  Cosío,  Secretario  de  Fomento,  en  el  Taller 
de  Fototipia  del  mismo  Ministerio,  bajo  la  dirección  del  Dr.  Antonio  Pe- 
ñafiel,  M.  S.  A.— México.  1904-1906.  4? 

Cañizares  y  Mayano  (p], )  y  Fernández  Matbews  (A.) — Memoria  del  viaje  á  los 
Estados  Unidos  de  América  del  Norte,  realizado  en  1905,  con  motivo  del 
Vil  Congreso  Internacional  de  Caminos  de  HieiTO.  Madrid.  Memorial  de 
Ingenieros  del  Ejército.  1907.  (Memorias,  t.  XXIV,  N?  11;.  8?  láms. 

Carta  de  la  República  Mexicana  á  la  100,000?  Hoja  19  I-(M. )  (Distrito  Federal). 
2?  edición.  1907* — México.  Secretaría  de  Foniento. 

Chauvenet  (Wm.) — A  T-eatise  on  Plañe  andSpherícal  Trigonometry.  9tli  Édi- 
tion.—Philadelphia.   1878.  SV 

Christiania.  Videml:abs-Selsl-ahet.  Forhandlinger.  1906.  89— Skrifter.  1906:  I. 
Mathematisk-naturvidenskabelig  Klasse.  89  Pl.  &  Fig. — 11.  Historisk- 
filosofisk  Klasse.  89  Pl. 

Cirera  (R.),  B.  J, — Premiers  résultats  obtenus  á  l'Observatoire  de  l'Ebre. — Pa- 
ris (BuU.  Soc.  Astronom.  de  France).  1907.  89  fig. 

Coimecticut.  State  geological  and  natural  history  survey.  Bulletin  n9  8.  Biblio- 
grapby  of  the  geology  of  Connecticut.  By  H.  E.  Gregory.  Hartford,  1907. 

Dalémont  ( Julien). — La  constniction  des  machines  électriques. — Paris.  Librai- 
rie Polytechnique.  Ch.  Béranger.  1907.  89  gr.  fig.  &  pl. 


SOClETft  SCUtNTIFiyüE   "ANTONIO  ÁLZATE."   MÉMOIBBS,    T.   26. 


SUR  ü  THEOIIIE  AilOEBIElE  DE  LA  CELLÜLE, 


LIBRARV 

nhvv  york 
botánica: 

ÜARDEIN. 


PAR  LE  PROF. 


A.  L.  HEEEEEA,  M.  S.  A. 

1. — La  partie  essentielle  de  chaqué  cellule  est  probable- 
ment  une  amibe. 

2. — On  peut  supposer  que  les  amibes  ont  été  les  premíers 
organismes  apparus  sur  la  Terre.    lis  sont  les  plus  simples. 

3. — Les  monéres  de  Haeckel  sont  problématiques  et  cet 
auteur  les  a  abandonées  pour  les  Chroococcus:  les  algues  ne  saur- 
aient  étre  les  organismes  primitifs,  étant  donnée  leur  com- 
plexitó. 'EUes  ont  une  membrane  et  de  la  chlorophylle,  produits 
d'un  protoplasma  antérieur. 

4. — A  l'intórieur  de  toute  cellule  anímale  ou  végétale,  on 
trouve  un  corps  protoplasmique  (figs.  9  á  12)  nucléé,  ayant 
les  caracteres  hien  connus  des  amibes:  contractilité,  structnre,  mo- 
tilité,  courants,  ehangemeuts  de  forme,  déplacements  (noyau), 
división  directe  ou  indirecto,  contraction  par  plasmolyse,  ab- 
sorption,  nutrition,  labilité     ... 

5. — On  n'a  pas  observó  jusqu'ici  la  production  de  matiére 
organique  par  les  amibees  exposés  au  soleil.  Mais  cette  produc- 
tion me  semble  étre  une  propriété  genérale  du  protoplasma, 
due  a  l'absorption  et  a  la  catalyse.  Le  protoplasma  renfermó 
dans  des  enveloppes  opaques  (Coccidies)  a  parfois  la  faculté 
de  produire  l'amidon.  Les  parasites  et  les  auimalcules  herbi- 

Mem.  Soo.  Alaste.  México.  T.  26  <1907-ig08)— 14. 


104  A.  L.  Heeeeea. 

vores  ou  carnivores  ne  se  contenteraient  pas  de  la  petite  quan- 
tité  de  matiére  organique  qtd  peut  étre  serait  capable  de  pro- 
duir  leur  protoplasma,  tres  catabolique,  et  ils  emprunteut  la 
quantité  nécessaire  aux  alimeats.  D'autre  part,  on  trouve  des 
organismes  (nitrobaotéries)  prenant  l'azote  de  préférence  dans 
leurs  aliments,  mais  q\ú  sont  aussi  capables  de  fixer  l'azote  de 
l'air.  Je  suppose  done  que  les  amibes  primordiales  avaient  la 
facultó  de  fabriquer  la  matiére  organique  avec  les  éléments 
de  l'air  et  de  l'eau  et  que  cette  fonction  s'est  aetivée  lors  de 
la  formation  de  carapaces  ou  membranes  pigmentées  (chloro- 
pbylle). 

6. — La  chloropbylle  et  les  pigments  analogues  sont  tres 
délicats  et  ne  sauraient  apparaitre  en  dehors  d'un  protoplas- 
ma sans  membrane.  lis  sont  des  sensibilisateurs  d'une  fonc- 
tion genérale  du  protoplasma.  L'on  a  remarqué  en  efEet  l'in- 
fluence  excitante  des  rayons  chimiques  sur  tous  les  orga- 
nismos et  pas  seulement  sur  le  protoplasma  vegetal. 

7.  A.vec  les  réactifs  plasmogéniques  inorganiques  purs  on 
ne  forme,  dans  des  conditions  analogues  aux  conditions  de  la 
nature,  que  des  flocons  amoeboides,  sans  membrane  et  ayant 
peut-étre  un  noyau.  On  ne  produit  globules  semblables  aux 
ChroococcUrS  qu'  avec  des  atomisateurs,  ou  á  l'aide  d'  infiltra- 
tions  acides,  procedes  en  somme  trop  artificiéis. 

Par  contre,  aprés  évaporation  de  l'eau  de  mer  et  traite- 
ment  du  résidu  par  l'eau  distillée  on  obtient  des  flocons  silici- 
ques,  (d'argile)  de  2  á  3  ¡-i,  tremblants,  dif&cilement  observa- 
bles sans  coloration  et  ressemblant  d'une  maniere  merveilleu- 
se  aux  petites  amibes  des  eaux  croupissantes,  bourrées  de 
diatomées.  Or,  ees  flocons  se  remplissent  aussi  de  díatomées 
par  absorption  et  Pon  a  peine  á  distinguer  les  flocons  siliciques 
des  amibes,  dans  une  méme  gouttelette  d'eau  observée  au  mi- 
croscope. 

L'albumine  du  blanc  d'  oeuf,  qui  renferme  toujours  des  si- 


SüB  LA  THEOBIB  AHOEBIENNE  DE  LA  CBLLDLE.  105 


licates,  donne  encoré  des  flocons  plutót  siliciques,  sous  l'ac- 
tion  des  seis  métalliques. 

Les  corpuscules  de  Harting  ont  certes  l'aspect  de  cellules 
et  j'ai  hesitó  longtemps  avant  de  me  prononcer  dófinitivement 
sur  sa  composition,  mais  ils  donnent  toujours  un  dégagement 
de  CO"  sous  l'influence  des  acides,  ce  qui  n'arrive  pas  avec 
toutes  les  cellules.  En  outre,  ils  meurent  bientót  par  cristal- 
lisation.  lis  sont  dus  á  la  coagulation  des  colloides  albumineux 
et  siliciques  dans  le  réseau  cristallin.  ^''  Les  graisses  y  ont  une 
influence  importante. 

8. — Les  figures  1  a  12  montrent  l'óvolution  théorique  de 
l'amibe  nue  a  la  cellule,  d'uue  maniere  schómatique.  Je  n'ai 
guére  la  prétention  d'ótablir  ici  les  es  peces  et  les  transitions 
réélles,  ayant  réálisé  le  passage  entre  l'amibe  et  la  cellule.  Je 
me  préoccupe  seulement  de  démontrer  la  possibilitó  de  cette 
óvolution  au  moyen  de  types  existants  aujourd'hui. 

La  figure  1  montre  les  flocons  siliciques  du  rósidu  de  l'eau 
de  mer  traite  par  l'eau  distillée.  La  figure  2  montre  une  ami- 
be  naturelle,  selon  Gage.  On  peut  y  voir  des  dilatations  pseu- 
dopodiques  dans  la  figure  3. 

Figure  4. — Plakopus  (?)  que  j'ai  observé  dans  une  eau  crou- 
pissante.  Cette  amibe  a  des  épines  ou  pseudopodes  durcis, 
comme  une  ébauche  d'écusson.  Fig.  5.  Pseudochlamys  patella. 
L'éeusson  de  défense  n'enveloppe  pas  encoré  le  dessous.  Fi- 
gure 6.  Arcella  vulgaris.  Carapace  resistant  aux  álcalis,  colo- 
ree en  jaune  et  agissant  peut  étre  par  la  couleur  comme  un 
sensibilisateur.  Fig.  7.  Cochliopodium  pellucidum.  üue  espéce 
de  cloche  ou  carapace  a  ouverture  tres  large,  laissant  passer 
de  tres  nombreux  pseudopodes  simples  ou  ramifiés.  Fig.  8. 
Quadrida  synietrica.  La  carapace  est  percée  d'un  orífice  arron- 
di  par  lequel  sortent  un  petit  nombre  de  gros  pseudopodes.  '^' 

(1 )  On  accepte  que  chaqué  crystal  est  formé  d'un  réseau.  Les  corpuscules  de  Har- 
ting se  produisent  avec  les  cristaux  de  carbonate  de  chaux  dans  du  blanc  d'oeuf. 

(2)  Lanessan.    Protozoaires,  p.  52. 


106  A.  L.  Hkeehea. 


La  figure  9  représenterait  une  algue,  un  Protocoque  sorti 
d'une  amibe  presque  enveloppée  par  une  membrane  ou  par 
une  carapace  pigmentée.  Fig.  10.  Cellule  végétale  ronde.  Fi- 
gs.  11  et  12.  Cellules  yégétales  completes,  formées  par  une 
amibe  emprisonée  dans  une  membrane!! 

9. — On  trouve  dans  la  nature  une  multitude  de  cas  oü  les 
transitions  se  £ont  brusquement  entre  la  forme  amiboide  em- 
bryonnaire  et  la  forme  enkystée  ou  cellulaire:  Protomyxa  au- 
rantiaca,  les  spores  se  transforment  en  amibes.  Plus  fréque- 
ment  les  formes  amiboides  montrent  une  évolutíon  rapide: 
Plasmodies  des  myxomicétes,  larves  d'éponges,  Gregarina. 

10. — Le  Cycle  cellulaire  commence,  selon  Geddes,  dans  la 
phase  amiboide  et  passe  par  les  phases  ciliée  et  enkystée, 
chez  les  Protozoaires,  les  Fougéres,  les  cellules  animales  en 
general.  (Voir  le  Diagramme  du  Cycle  cellulaire.  Geddes  et 
Thomson.  L'évolution  du  sexe,  p.  172,  fig.  32,  que  nous  copions 
ici.) 

11. — Les  di  verses  formes  des  cellules  et  tissus  s'expliquent 
par  les  actions  physico-chimico-mécaniques,  ainsi  que  nous 
l'avons  dit  dans  notre  dernier  ouvrage  de  Biologie  et  Plasmo- 
génie. 

Remarques.  Les  plasmodesmes  ou  comunications  interce- 
llulaires  seraient  des  pseudopodes  modifiós.  Le  mouvement 
ciliaire,  le  tournoiement  des  inf  asoires  seraient  une  variante 
des  mouvements  amiboides  modifiés  par  la  consistance  et  les 
conditions  d'équilibre  des  cils,  des  flagellums,  des  carapaces, 
mais  obeissant  toujours  a  des  causes  osmotiques  activées  par 
le  métabolisme. 

La  cellule  est  une  colonie  de  chromidies,  de  microsomes, 
mais  cette  complication  se  trouve  aussi  chez  les  amibes,  ainsi 
que  la  complication  du  noyau  et  des  phénoménes  mitosiques. 

La  présence  des  phagocytes,  plasmod'.es,  spores  et  larves 
amiboides  partout  dans  les  étres  organisés,  implique  l'impor- 
tance  phylogónétique  des  amibes.  Tous  le  cycles  cellulaires 


SüB  LA  THEORIE  AUOEBIBNNB  DB  LA  CELLULE.  107 

consisteraient  en  la  sortie  et  la  rentrée  des  amibes  dans  des 
prisons  membraneuses,  chitineuses,  oalcaires,  silioiques 

L'évolution  des  ferments,  albumines,  graisses,  le  cliímis- 
me  et  le  métabolisme,  auvaieat  poui"  siége  les  amibes  libres  ou 
eraprisonnées. 

Observation  importante:  les  phagocytes  de  l'axolotl  en  plei- 
iie  déforraation  amiboide  peuvent  étre  déssechés  et  incineres 
lentement  dans  un  porte-objet  chauffé  par  une  lampe  á  alcool 
et  soutenu  par  une  grille  métallique  et  cela  en  conservant  leur 
forme  et  leur  structure,  avec  une  precisión  remarquable,  com- 
me  s'ils  étaient  formes  principalement  de  silicates.  Le  méme 
résultat  s'obtient  avec  les  amibes  et  j'ai  adressé  les  micro- 
photographies  des  cendres  organisées  a  divers  correspondants. 

"Boveri  est  conduit  par  son  idee  de  l'individualitó  des 
chromosomes  a  une  théorie  suggestive,  dans  laquelle  il  con- 
sidere ceux-ci  comme  des  in dividas  ayant  eu,  peut-étre,  á 
l'origine  de  la  phylogónie,  une  vie  indepéndante,  á  la  maniere 
des  monéres,  et  qui  auraient  penetré  un  autre  individu  (!!),  le 
protoplasme  cellulaire,  pour  constituer  avec  lui  une  individua- 
nte symbiotique;  il  est  possible  que,  dans  la  cellule,  d'autres 
partí  es  encoré  aient  une  origine  indepéndante.  II  tire  de  cette 
notion  nombre  d'idées  concernaut  la  représeutation  des 
qualités  des  étres  par  les  chromosomes,  &.  Toat  cela  est  tres 
des  séduisant,  mais  bien  difficile  á  conciliar  avec  l'égrenement 
chromosomes  et  la  dispersión  de  leurs  óléments  au  repos." 
{L'Année  hiologique.  Neuviéme  année.  1904,  p.  XIII). 

Les  chromosomes  n'  existent  pas  chez  les  microbes. 

La  théorie  de  l'oeuf  inorgauique  se  simplifie  plutót  si  l'on 
accepte  que  les  premiei-s  organismes-oeuEs  ont  été  des  amibes, 
le  noyau  se  formaut  par  des  concentrations  de  substance,  com- 
me dans  le  cas  de  amibes  artificielles  de  silicates  et  acide 
chlorhydrique. 

La  Chlamydomi/sca  lahyrinthuloides  découverte  par  Archer 
en  1875,   se  compose    d'une   masse  de  protoplasme  eatouré 


108  A.  L.  Hbhbbea.— Thboeík  amobbienb. 

d'une  membrane  de  cellulose:  done  vegetal.  A  certains  moments 
de  la  journée,  elle  déchire  Penveloppe,  ^échappe  sous  forme  d' 
amibe  et  se  met  á  capturer  certaines  algues  microscopiques 
qu'elle  mange  et  digérej  puis  elle  se  renferme  de  nouveau  dans 
son  enveloppe  cellulosique.  Legitime.  "Le  monde,  l'homme  et 
les  Sciences."  Port-au-Prince.  1907,  p.  51. 

México,  le  2  aóut  1907. 


SOCIÉTfi  ScrKNTIFIQOB  "ANTONIO  AXÍATK."   MÉMOIEKS,    T.    26 


POE  EL  DOCTOR 

PEDEEIOO  F.  TILLASEf  OE,  M.  S.  A. 

PROCEDENCIA.  CARACTERES  GENERALES. 

Estado  de  Jalisco  Peso  de  un  litro  de  tierra  secada 

Cantón  1°  Guadalajara  al  aire  0.95266. 

Municipalidad:  Tonalá      Agua  his:roscópiea.  13.595  por  mil. 
Pueblo:  Tololotlán  Poder  absorbente =530, 3048  por  mil. 

Hacienda  Cima  A.'^'  Reacción:  Alcalina. 

Espesor  de  la  capa  de  tierra  anali- 
zada? 
1000  de  tierra  seca  =  1013.7732  de 
tierra  húmeda. 

ANÁLISIS  FÍSICO-QUÍMICO. 

Residuos  que  que-                 Materia  orgánica  y  volátil  0.478 

daron  sobre  el  ta-                 Calcáreo 0500 

miz  de  5  mm. .  . .      4.314  Guijarros . 3.336 

Resi(^uos  que  que-                 Materia  orgánica  y  volátil  3.655 

daron  sobre  el  ta-                 Calcáreo 0.780 

miz  de  1  mm. . . .    13.138  Grava 8.703 

Agua  higroscópica'^'      -  ■  76.174 

Materia  orgánica  y  volátil  24.358 

Calcáreo.... 1.735 

gruesa*^'  100.809 

Tierra  fina               982.548  Arena:  871224      fina.  . ..  200.145 

polvosa.  544.943 

Arcilla 34.384 

1000,000  1000.000 


(1)  Esta  tierra  presenta  color  gris  plomizo;  no  tiene  masas  compactas  y  contiene 
gran  cantidad  de  restos  vegetales. 

(2)  De  donde  se  deduce  que  1000  de  tierra  fina  seca,  equivalen  á.  1033.313  de  húmeda. 

(3)  Separadas  por  tamices  de  0.5  y  0.2  de  milímetro. 


lio  I".  F.  VillaseSoe. 


ANÁLISIS  QUÍMICO. 

1000  partes  de  tierra  fina  secada  al  aire,  contienen: 

Agua  higroscópica  13.595. 

Materias  conabustibles  y  volátiles  77.313  comprendiendo: 

Ázoe  orgánico 2.740 

Ázoe  amoniacal i. 0.402 

Ázoe  nítrico 0.078 

Ázoe  total 3.220 

Elementos  solubles  en  frío  en  HCl  76.300  comprendiendo: 

Óxidos  de  hierro  y  aluminio 24.068 

Cal 2.900 

Magnesia : 0.065 

Sosa .           5.460 

Potasa.... .- 1.028 

Acido  fosfórico 0.370 

Acido  sulfúrico 0.232 

Acido  carbónico .    -  - - .  0.763 

Acido  silícico 0.180 

Cloro - 0.160 

Insolubles  en  frío  832.792  comprendiendo  sol.  en  HFl: 

Oxido  de  hierro  y  aluminio 59.794 

Cal....... - -    -.^  1.495 

Magnesia 0.217 

Sosa .-•. 5.663 

Potasa  --.^ - 0.200 

Acido  fosfórico 6.356 

Conteniendo  ácido  fosfórico  soluble  en  citrato  de 

amoníaco huellas. 


RESUMEN. 

ELEMENTOS  ASIMILABLES 

INMEDIATOS  ELEMENTOS  DE  RESERVA. 

Ázoe 3.220     Acido  fosfórico . 6.356 

Acido  fosfórico huellas.     Potasa 0.200 

Potasa 1.028     Cal 1.495 

Cal 2.900    Magnesia 0.217 

Magnesia 0.065 


Análisis  de  tcbbbas  asablbs. 


111 


PKOCEDEÍíCIA- 

Estado  de  Jalisco 
Cantón  1°  Guadalajara. 
Municipalidad:  Tonalá 
Pueblo:  Tololotlán 
Hacienda  Cima  B.'^' 


CARACTERES   GENERALES, 

Peso  de  un  litro  de  tierra  secada  al 

aire  952.66. 
Agua  higroscópica  26.981  por  1000. 
Poder  absorbente  528.530  por  1000. 
Reacción  ligeramente  alcalina. 
Espesor  de  la  capa  de  tierra  anali- 


1000  de  tierra  seca  =  1027.729  de  tie- 
rra húmeda. 


ANÁLISIS  FÍSICO-QUÍMICO. 


Residuos  que  que- 
dan sobre  el  ta- 
miz de  5  mm. 

Residuos  que  que- 
dan sobre  el  ta- 
miz de  1  mm. 


Tierra  fina 


Materia  orgánica  y  volátil      0.000 
Calcáreo        ....     ......       0.000 

0.000  Guijarros 0.000 

Materia  orgánica  y  volátil       0.613 

Calcáreo .   0.617 

2.289  Grava 1.059 

Agua  higroscópica  '^'    . .     36.923 
Materia  orgánica  y  volátil  230.481 

Calcáreo .       1.097 

gruesa  (">    43.509 

997.711  Arena  583.444    fina 51.945 

polvosa..  487.990 
ArciUa 145.766 


1000.000 


1000.000 


(1)  Esta  tierra  presenta  color  rojo  ladrillo  v  contien»  pedruzcos  sumamente  com- 
paotOB. 

(2)  De  donde  se  deduce  que  1000  de  tierra  fina,  seca,  equivalen  á  1038.430. 

(3)  Separados  por  tamices  de  0.5  y  0,2  de  milímetro. 


Hnn.  Soo.  Aliste.  Mézioo. 


T.  26  (1907-1906)— 15. 


112  F,  F.  VillaseSoe. 


ANÁLISIS  QUÍMICO. 

1000  partes  de  tierra  fina  secada  al  aire,  contienen: 

Agua  higroscópica  37.008. 

Materias  combustibles  j  volátiles  231.112  comprendiendo: 

Ázoe  orgánico 1.378 

Ázoe  amoniacal ,. 0.161 

Ázoe  nítrico 0.001 

Ázoe  total 1.540 

Solubles  en  frío  en  HCl  214.800  comprendiendo: 

Oxido  de  hierro  y  alumina ■-  . 105.896 

Cal -...,,  3.966 

Magnesia 2.178 

Sosa , 2,804 

Potasa _  0.233 

Acido  fosfórico   „ . . .  0.540 

Acido  sulfúrico 1.043 

Acido  carbónico    - 0.483 

Acido  silícico 0.640 

Cloro 0.550 

Insoluble  en  frío  en  HCl  517.080  comprendiendo:  soluble 
en  HFI.  1000.000. 

Oxido  de  hierro  y  aluminio 127.512 

Cal 1.332 

Magnesia - .  0.558 

Sosa 4.912 

Potasa   ., 2.306 

Acido  fosfórico 0.093 

Acido  fosfórico  soluble  en  citrato  de  amoníaco. . . .  0.043 


RESUMEN. 

ELEMENTOS  ASIMILABLES 

INMEDIATOS.  ELEMENTOS  DE  KESEEVA. 

Ázoe ]  .540  Acido  fosfórico 0.497 

Acido  fosfórico 0.043  Potasa 2,306 

Potasa 0.233  Cal 1.332 

Cal 3.966  Magnesia 0.558 

Magaesia 2.178 


Análisis  de  TiEsaAS  abablbb. 


113 


PROCEDENCIA. 

Estado  de  Jalisco. 
Cantón  1°  Guadalajara. 
Municipalidad:  Tonalá. 
Pueblo  Tololotlán. 
Hacienda  Cima  C. 


CARACTERES  GENERALES. 

Peso  de  un  litro  de  tierra  secada  al 
aire  1.02347. 

Agua  higroscópica  75.021  por' 1000. 

Poder  absorbente  484.075  por  1000. 

Reacción:  Neutra. 

Espesor  de  la  capa  de  tierra  anali- 
zada? 

1000  de  tierra  seca  =  1081.105  de 
tierra  húmeda. 


ANÁLISIS  FISlCO-QUIMICO. 


Residuos  que  que- 
daron sobre  el  ta- 
miz de  5  mm.. . . 

Residuos  que  que- 
daron sobre  el  ta- 
miz de  1  mm  .-  -. 


Tierra  fina 


Materia  orgánica  y  volátil  0.000 

Calcáreo 0.000 

0.000  Guijarros ........    .    ^  0.(  00 

Meterla  orgánica  y  volátil  O  089 

Calcáreo.,.,. 0.020 

0.416  Grava  _ ^. 0.307 

Agua  higroscópica*^' . . . .  35.615 

Materia  orgánica  y  volátil  87.713 

Calcáreo 0.530 

999.584                                 gruesa.  13.297 

Arena'="  448.707         fina.  64.168 

polvosa.  371.239 

Arcilla 427.022 


1000.000 


1000.000 


(1)  De  donde  se  deduce  que  1000  de  tierra  fina  seca,  equivalen  á  1036.947. 
2)    Separadas  por  tamices  de  0.5  y  de  0.2  de  milímetro. 


114  r.  F,  VuxaseSoh, 


ANÁLISIS  químico. 

1000  partes  de  tierra  fina  secada  al  aire,  contienen: 

Agua  higroscópica  35.631. 

Materias  combustibles  y  volátiles  86.660,  comprendiendo: 

Ázoe  orgánico 1.092 

Ázoe  amoniacal 0.150 

Ázoe  nítrico 0.018 

Ázoe  total 1.260 

Soluble  en  frío  en  HCl  170.700,  comprendiendo: 

Oxido  de  hierro  y  alumina 10.850 

Cal  .„. ^    0.676 

Magnesia 0.071 

Sosa 0.942 

Potasa 0.126 

Acido  fosfórico'^' 0.026 

Acido  sulfúrico 0.064 

Acido  carbónico 0.233 

Acido  silícico .... . 0.326 

Cloro •..  ■ 1.920 

Insoluble  en  frío  707.009  no  "comprendiendo  ácido  clorhí- 
drico soluble  en  HFl. 

Oxido  de  hierro  y  alumina. . . 56.030 

Cal..... 1.821 

Magnesia -      .,,.... 0.194 

Sosa ...   8.307 

Potasa ... 0.442 

Acido  fosfórico - huellas. 


EESUMEN. 

ELEMENTOS  ASIMILABLES 

INMEDIATOS.  ELEMENTOS  DE  EESEEVA. 

Ázoe  1.260  Acido  fosfórico 0.026 

Acido  fosfórico huellas.  Potasa 0.442 

Potasa 0.126  Cal 1.821 

Cal 0.676  Magnesia 0.194 

Magnesia 0.071 

(1)  Acido  fosfórico  soluble  en  citrato  de  amoníaco,  huellas. 


SooiÉTí  ScntMnFiyDE  "Antonio  Álzate."  Mémoieks,  T.  26. 


Geología  química  de  los  criaderos  de  azufre  de  Mapimí, 
Estado  de  Durango. 

POR  EL  INGENIEKO  DE  MXNAS 

JUAN  D.  VILLARELLO,  M.  S.  A. 

La  metalactología,  ó  sea  la  rama  de  la  geología  aplicada 
que  trata  de  los  criaderos  metalíferos,  se  encuentra  actual- 
mente en  una  época  de  verdadera  evolución.  Ahora,  y  en  varias 
partes  del  mundo,  muchos  sabios  se  dedican  á  la  observación 
detallada  5"  á  la  interpretación  juiciosa  de  los  hechos  observa- 
dos en  diversos  criaderos  metalíferos ;  y  á  sus  esfuerzos  y  de- 
dicación es  debido,  sin  duda,  el  rápido  progreso  alcanzado  re- 
cientemente, en  esta  rama  tan  importante  de  la  geología  apli- 
cada. Antes  eran  muy  pocas  las  teorías  aceptadas  para  explicar 
la  formación  de  los  criaderos  metalíferos ;  y  aun  cuando  mu- 
chas veces,  la  observación  detallada  de  algunos  criaderos  in- 
dicaba, que  no  eran  aplicables  á  ellos  las  teorías  genéticas 
aceptadas  como  generales,  los  partidarios  de  cada  una  de  es- 
tas teorías,  en  su  afán  de  sostenerlas  siempre  victoriosas,  des- 
preciaban los  hechos  contrarios  á  ellas,  callaban  las  observa- 
ciones desfavorables,  é  impedían  así  el  progreso  de  esta  rama 
tan  importante  de  la  ciencia  geológica.  Pero  al  fin,  llegó  la 
época  de  desechar  las  generalizaciones  absolutas  en  asuntos 


116  Joan  D.  Villaeello. 


de  geología  aplicada;  y  ahora,  cada  caso  que  se  presenta  es 
considerado  como  un  problema  local,  que  para  resolverse  ne- 
cesita la  observación  concienzuda  de  los  hechos  locales,  la  in- 
terpretación juiciosa  y  el  estudio  detenido  de  estos  hechos, 
para  llegar,  como  conclusión,  al  conocimiento  más  aproximado 
de  la  génesis  de  ese  criadero.  Singularizadas  así  las  teorías 
genéticas,  ha  podido  llegarse  á  hacer  el  estudio  pormenoriza- 
do de  la  formación  de  los  criaderos  metalíferos;. se  ha  tratado 
de  distinguir  las  diferentes  fases  de  su  mineralización;  y  se  ha 
indicado  la  posibilidad  de  la  emigración  de  las  especies  mine 
rales  primeramente  depositadas  en  ellos,  para  concentrarse 
después  en  determinadas  zonas,  diferenciándose  así  el  relleno 
de  los  referidos  criaderos.  Últimamente,  la  experimentación 
sintética  de  la  formación  de  los  minerales,  en  condiciones  de 
temperatura  y  presión  semejantes  tal  vez  á  las  que  existieron 
durante  su  formación  natural,  ha  proporcionado  una  base  más 
firme  á  las  teorías  genéticas  de  los  criaderos  metalíferos.  Mu- 
cho es  lo  que  se  publica  actualmente  sobre  metalactología ; 
muchos  son  los  observadores  científicos  dedicados  hoy  á  tan 
interesante  estudio ;  y  gracias  al  cambio  mutuo  de  ideas  entre 
estos  sabios,  mediante  la  publicación  activa  de  sus  importan- 
tes observaciones,  llegará  el  día,  tal  vez  no  lejano,  en  que  con 
gran  aproximación  pueda  indicarse  la  génesis  de  los  criaderos 
metalíferos,  con  todos  sus  múltiples  detalles. 

México,  país  hasta  ahora  principalmente  minero,  pues  su 
suelo  casi  todo  se  encuentra  enriquecido  con  criaderos  meta- 
líferos de  toda  especie  y  de  gran  valor  comercial,  se  encuentra 
por  lo  tanto  verdaderamente  interesado  en  todo  lo  relativo  á 
la  metalactología;  y  no  ha  permanecido  inactivo  en  lo  que  á  es- 
te estudio  se  refiere,  ni  se  ha  limitado  tan  solo  á  seguir  con 
atención  los  progresos  de  esta  rama  de  la  ciencia;  sino  que 
también,  aunque  no  en  gran  escala  hasta  ahora,  ha  contribui- 
do á  ese  progreso  con  muchas  observaciones  é  interesantes 
estudios.  En  efecto,  hace  varios  años  que  el  Instituto  Geoló- 


Los  OaiADEBOS  DB  AZtJFBE  DB  MAPUIt.  117 

gico  Nacional  está  llevando  á  feliz  término  estudios  encami- 
nados al  objeto  indicado;  y  también,  varios  mexicanos  inge- 
nieros de  minas  han  publicado  estudios  mineros  de  mucho 
mérito.  Todos  los  mexicanos  ingenieros  de  minas,  tanto  los 
que  abnegados  recorren  estudiando  las  escabrosas  y  ricas  se- 
rranías que  atraviesan  á  este  país,  como  los  que  con  verdadero 
empeño  procuran  el  éxito  de  las  negociaciones  mineras  á  su 
pericia  encomendadas,  todos  más  ó  menos  poseen  muy  intere- 
santes datos  relativos  á  los  criaderos  metalíferos  que  han  es- 
tudiado, todos  conocen  la  importancia  que  estos  datos  tienen 
para  el  progreso  de  la  ciencia,  y  para  bien  de  la  industria  mi- 
nera en  el  país ;  pero  por  desgracia,  somos  pocos  todavía  los 
que  nos  atrevemos  á  ])ublicar  nuestros  datos  y  nuestras  ideas, 
somos  pocos  los  que  nos  decidimos  á  presentar  nuestros  pe- 
queños trabajos  á  las  Sociedades  Científicas,  solicitando  la  gra- 
cia de  que  sean  publicados,  no  porque  los  creamos  académicos 
y  de  gran  valor,  sino  únicamente  por  saber  que  de  este  modo 
contribuimos,  con  nuestros  pobres  datos,  á  una  grande  obra 
que  significa  progreso  para  este  país.  Esto  último  explica  por 
qué  dije  antes  que,  hasta  ahora,  México  ha  contribuido  en  pe- 
queña escala  al  progreso  de  la  metalactología;  pero  creo,  y  fir- 
memente lo  espero,  que  en  un  porvenir  muy  próximo,  mis  apre- 
ciables  compañeros,  abandonando  la  antigua  costumbre  de  no 
publicar  sus  informes  mineros,  nos  darán  á  conocer  todas  sus 
interesantes  observaciones  de  los  criaderos  metalíferos  que  ha- 
yan estudiado;  así  como,  sus  ideas  relativas  á  la  génesis  de 
esos  criaderos.  Entonces,  reunidos  en  un  Congreso  Minero, 
podremos  discutir  todas  esas  observaciones,  todas  esas  ideas, 
todos  los  hechos  estudiados  en  los  criaderos  metalíferos  de  es- 
te interesante  país  minero;  y  entonces  podremos  decir  que, 
hemos  contribuido  en  gran  escala  al  adelanto  de  una  ciencia, 
de  la  cual  depende  en  mucha  parte  el  mejor  éxito  de  la  indus- 
tria minera  en  México. 

La  metalactología  ha  prestado  siempre  poderosa  ayuda  á 


118  Juan  D.  Villaeello. 


la  industria  minera,  ha  sido  su  única  y  verdadera  guía,  el  fun- 
damento único  de  la  exploración  razonada  de  los  criaderos 
metalíferos,  y  también  la  única  garantía  para  el  capital  inver- 
tido en  esa  industria  Es  cierto  que  no  puede  ser  considerada 
como  la  rama  de  una  ciencia  exacta;  pero  con  la  observación 
atenta  de  los  criaderos  ya  explorados;  con  la  interpretación 
juiciosa  de  los  hechos  generalmente  observados  en  ellos,  y  con 
la  ayuda  de  otras  ciencias,  principalmente  de  la  química,  se 
ha  llegado  á  tener  una  idea  bastante  aproximada  de  la  génesis 
de  los  criaderos  metalíferos. 

Las  teorías  genéticas  de  los  criaderos  mencionados  han 
encontrado  una  base  firme  en  que  apoyarse,  como  dije  ya,  con 
la  experimentación  sintética  que  en  estos  últimos  tiempos  se 
está  haciendo  en  los  laboratorios  de  geofísica;  y  si  antes  la 
química  no  fué  un  poderoso  auxiliar  para  la  metalactogenia, 
se  debió  esto  á  que  el  geólogo  no  sabía  química,  y  á  que  el  quí- 
mico no  estudiaba  geología.  Las  teorías  químicas  del  geólogo 
acostumbrado  solo  á  la  observación,  estaban  generalmente  en 
pugna  con  la  experimentación;  y  las  teorías  geológico-quími- 
cas  del  químico,  acostumbrado  á  experimentar  en  su  labora- 
torio, estaban  en  oposición  con  los  hechos  observados  en  la 
naturaleza. 

Una  teoría  geológico-química  para  ser  aceptable  necesita: 
estar  de  acuerdo  con  los  principios  de  la  química  y  estar  fun- 
dada en  hechos  geológicos ;  de  lo  contrario,  su  impartancia  es 
muy  secundaria  y  muy  dudosa  su  utilidad  industrial. 

En  las  siguientes  líneas  me  voy  á  ocupar  en  discutir,  no 
en  criticar,  las  dos  teorías  geológico-químicas  que  han  sido 
propuestas  para  explicar  la  génesis  de  los  criaderos  de  azufre 
de  Mapimí,  en  el  Estado  de  Durango,  é  indicaré  también  una 
nueva  teoría.  El  objeto  de  este  estudio  no  es  hacer  simple- 
mente un  ejercicio  científico,  sino  llegar  á  una  conclusión  in- 
dustrial. En  efecto,  si  de  este  estudio  pudiera  concluirse  cuál 
teoría  es  la  más  aceptable  para  explicar  la  formación  de  esos 


Loe  CBIADEB08  DE  AZnfRE  DE  ML^IUl.  119 

criaderos,  se  podría  predecir  con  grandes  probabilidades;  si  el 
azufre  continúa  en  ellos  á  gran  profundidad,  ó  si  se  encontra- 
rá solamente  en  la  parte  superficial;  y  en  el  primer  caso,  si  la 
cantidad  de  este  metaloide  aumentará  ó  disminuirá  oon  el  au- 
mento de  profundidad. 

Me  he  decidido  á  hacer  este  estudio  en  vista  de  la  impor- 
tancia que  tiene  para  México,  el  conocimiento  de  sus  recursos 
naturales  para  la  fabricación  del  ácido  sulfúrico,  ácido  que  ca- 
da día  tiene  mayores  aplicaciones,  que  es  indispensable  para 
muchas  manufacturas,  y  que  prestará  en  México  poderosa  ayu- 
da á  la  agricultura;  puesto  que  con  él,  cuando  se  obtenga  á  ba- 
jo precio,  podrán  transformarse  con  economía  los  fosfatos  tri- 
cálcicos  naturales  encontrados  ya  en  Tlalpujahua,  del  Estado 
de  Michoacán,  y  en  Concepción  del  Oro  y  Mazapil,  del  Esta- 
de  de  Zacatecas,  en  fosfato  ácido  de  cal  soluble  en  el  agua, 
compuesto  que  constituye  la  parte  esencial  de  los  superfosfa- 
tos  empleados  como  abono  en  )a  agricultura. 

Los  criaderos  de  azufre  de  Mapimí  ocupan  una  zona  bas- 
tante extensa,  algunos  han  sido  explotados  ya  hasta  cierta  pro- 
fundidad, y  en  otros  solo  existen  labrados  mineros  enteramen- 
te superficiales.  En  vista  de  esto,  y  teniendo  en  cuenta  los  mo- 
tivos antes  indicados,  creo  que  es  interesante,  y  también 
oportuno  industrialmente  hablando,  ocuparse  del  estudio  de 
esos  criaderos,  sobre  todo  en  lo  relativo  á  su  manera  de  for- 
mación. 

Para  explicarla  formación  de  los  criaderos  de  azufre  de 
Mapimí,  sólo  he  encontrado  publicadas  las  dos  teorías  geoló- 
gioo-químicas  que  voy  á  estudiar,  comenzando  por  la  más  an- 
tigua. 


La  primera  teoría  puede  expresarse  en  los  siguientes  tér- 
minos. La  eyección  de  las  rocas  Ígneas  terciarias  de  la  región 
vino  acompañada  de  aguas  termales,  que  circularon  por  las  ca- 

Mem.  Soo.  Álzate.  Mézioo.  T.  26  (1907-1908),— 16. 


120  Juan  D.  Villabello. 


lizas.  Estas  aguas  termales  cargadas  de  ácido  sulfliídrico  di- 
solvieron á  la  caliza  formando  cavidades,  las  cuales  se  relle- 
naron con  el  sulfato  de  cal,  producido  por  la  acción  del  ácido 
sulfhídrico  sobre  el  carbonato  de  cal.  El  sulfato  de  cal  así  for- 
mado, fué  descompuesto  por  la  acción  reductora  de  la  mate- 
ria orgánica  contenida  en  las  calizas,  dando  azufre,  como  re- 
sultado de  esta  reducción.  ^^' 

La  teoría  anterior  no  es  aceptable  considerándola  desde  el 
punto  de  vista  químico,  ni  está  de  acuerdo  tampoco  con  los  he- 
chos observados  en  los  criaderos  de  azufre  de  Mapimí,  por  las 
razones  qne  paso  á  mencionar. 

En  esta  teoría  no  se  hace  mención  del  oxígeno,  sino  que 
de  acuerdo  con  ella,  es  el  ácido  sulfhídrico  sólo  el  que  al  obrar 
sobre  el  carbonato  de  cal  produce  sulfato  de  cal.  Esta  reacción 
química  no  es  exacta,  pues  el  ácido  sulfhídrico  al  obrar  sobre 
el  carbonato  de  cal  produce  ácido  carbónico,  sulf hidrato  de  cal- 
cio (OaS2H2)  y  agua.  Esta  reacción  exotérmica  está  limitada 
por  la  reacción  inversa,  ó  sea,  la  descomposición  del  sulfhidra- 
to  de  calcio  por  el  ácido  carbónico,  con  formación  de  carbona- 
to de  cal  y  ácido  sufhídrico;  y  por  lo  tanto,  las  transformacio- 
nes anteriores  terminan  por  llegar  á  un  límite,  estableciéndo- 
se un  equilibrio  químico  entre  las  dos  reacciones  contrarias. 

Como  se  ve,  no  se  forma  sulfato  de  cal  por  la  acción  del 
ácido  sulfhídrico  sobre  el  carbonato  de  cal;  pero  aún  hay  más, 
no  se  produce  azufre  al  reducirse  el  sulfato  de  cal  por  la  ma- 
teria orgánica,  sin  la  presencia  del  oxígeno,  sino  que  se  forma: 
sulfuro  de  calcio  y  ácido  carbónico.  Esta  reacción  la  estudié 
ya  en  detalle,  y  está  publicada  en  la  memoria  que  titulé:  Gé- 
nesis de  los  yacimientos  mercuriales  de  Palomas  y  Huitzuco, 
en  los  Estados  de  Durango  y  Guerrero.  '^' 

Por  otra  parte,  la  teoría  anterior,  inaceptable  desde  el  punto 


1.  Bol.  Inst.  Geol.  de  México.  Núms.  4,  5  y  6,  pág.  224. 

2.  Mem.  Soo.  Antonio  Álzate.  Tom.  XIX.  (1903),  págs.  130  y  132. 


Los  CBIADBR08  PE  AZUFBE  DB  HAPIMI.  121 

de  vista  químico  por  las  razones  ya  indicadas,  está  en  contradic- 
ción con  los  hechos  observados  en  estos  criaderos  de  azufre. 
En  efecto,  si  la  formación  del  azufre  hubiera  dependido  de  la 
acción  reductora  de  la  materia  orgánica  contenida  en  las  cali- 
zas al  obrar  sobre  el  sulfato  de  cal,  la  mayor  cantidad  de  azu- 
fre se  encontraría  en  el  contacto  del  sulfato  de  cal  con  la  ca- 
liza, que  es  la  que  contiene  á  la  materia  orgánica,  es  decir,  se 
encontraría  en  los  "respaldos"  del  criadero,  y  no  en  la  parte 
central  de  este  último.  El  sulfato  de  cal  que  estuviera  en  es- 
ta parte  central  no  podía  ser  reducido,  por  la  materia  orgáni- 
ca de  la  caliza  de  los  "respaldos,"  por  no  estar  en  contacto. 
Pues  bien,  todo  lo  contrario  es  lo  que  se  observa  en  esos  cria- 
deros: la  parte  del  relleno  que  se  encuentra  junto  á  los  "res- 
paldos" está  generalmente  formada  por  yeso  cristalizado;  y  en 
la  parte  central  de  los  criaderos  ye  encuentra  la  mayor  canti- 
dad de  azufre,  hasta  quedar  constituido  el  relleno  en  esta  par- 
te por  azufre  puro  y  critalizado. 

Por  desgracia,  la  teoría  anterior  no  es  aceptable  para  ex- 
plicar la  formación  de  los  criaderos  de  azufre  de  Mapimí,  en 
vista  de  los  motivos  ya  expuestos;  y  digo  por  desgracia,  por- 
que si  fuera  aceptable  se  podría  asegurar,  de  acuerdo  con  ella, 
la  presencia  del  azufre  en  esos  criaderos  hasta  la  profundidad 
de  donde  vinieron  las  aguas  sulfhídricas,  puesto  que  estas  aguas 
y  la  materia  orgánica,  que  se  encuentra  en  las  rocas  sedimen- 
tarias de  esa  región  á  toda  profundidad,  son  las  únicas  subs- 
tancias que  se  hacen  intervenir  en  la  formación  del  relleno  de 
esos  criaderos  de  azufre. 


La  segunda  teoría  geológico-química  supone  dos  fases  en 
la  formación  de  estos  criaderos :  se  dice  que  durante  la  prime- 
ra se  formó  el  yeso  y  la  siliza  con  azufre  en  polvo  muy  fino;  y 
que  durante  la  segunda  se  depositó  el  azufre  puro  cristaliza- 


122  JüAN  D.  VILLAEELLO. 


do.'^'  Como  esta  teoría  está  muy  detallada,  me  ocuparé  de  ella 
por  partes,  para  no  incurrir  en  muchas  y  canzadas  repeticiones. 

Durante  la  primera  fase  se  supone  la  circulación  por  las 
grietas  del  terreno  de  aguas  termales  conteniendo  ácido  sulf- 
hídrico. Al  penetrar  estas  aguas  en  las  partes  superiores  de 
la  montaña  se  dice  que:  el  ácido  sulfhídrico  se  descompuso  en 
agua  y  azufre  libre;  el  azufre  en  "statu  nascendi"  se  oxidó  in- 
mediatamente y  formó  bióxido  de  azufre;  y  este  bióxido  se 
combinó  en  parte  con  el  oxígeno  y  el  agua  y  formó  ácido  sul- 
fúrico, bajo  la  presencia  de  la  substancia  orgánica  contenida 
en  la  caliza.  Este  ácido  atacó  inmediatamente  á  la  roca  de  los 
"respaldos,"  es  decir,  á  la  caliza  que  contiene  cierta  propor- 
ción de  silicatos  y  de  siliza  finamente  distribuida,  y  de  este 
ataque  resultó  la  formación  del  sulfato  de  cal  y  del  ácido  car- 
bónico. 

La  oxidación  del  ácido  sulfhídrico  contenido  en  disolución 
en  las  aguas,  ni  pasa  por  los  estados  intermedios,  que  indica 
el  autor  de  esta  teoría,  ni  llega  tampoco  al  estado  final  que  él 
menciona.  En  efecto,  dice  Wurtz  que;  la  solución  de  ácido 
sulfhídrico  se  altera  al  contacto  del  aire,  el  azufre  se  deposi- 
ta, y  pronto  la  solución  contiene  un  poco  de  ácido  sulfúrico;  ^^' 
es  decir;  que  la  mayor  cantidad  del  azufre  del  ácido  sulfhídri- 
co se  precipita,  y  sólo  una  pequeña  cantidad  se  oxida  hasta 
transformarse  en  ácido  sulfúrico.  Este  es  el  resultado  que  se 
obtiene  en  los  laboratorios,  y  es  también  el  que  se  observa  en 
la  naturaleza;  pues  las  aguas  sulfhídricas  al  salir  por  los  ma- 
nantiales, y  ponerse  en  contacto  con  el  aire,  depositan  azufre 
en  gran  cantidad,  y  es  muy  pequeña  la  del  ácido  sulfúrico  que 
se  forma  por  la  oxidación  de  este  azufre.  Como  se  ve,  es  en- 
teramente contrario  el  resultado  al  que  se  indica  en  la  teoría 
propuesta;  y  por  lo  mismo,  ésta  no  explica  porqué  junto  á  los 

1.  Guide  des  excursions  du  Xe.  Congrés  Géologique  International,  Núm.  XIX. 
(1906),  págB.  7  á  11. 

2.  Ad.  Wurtz.  Dictionnaire  de  CMmie.  (1876).  Tomo  2?,  2?  Parte,  pág.  1602. 


Los  CRIASBBOS  DB  AZUTBE  DB  MAPIMÍ.  123 

"respaldos"  del  criadero  se  encuentra  el  yeso  casi  puro;  pues 
según  ella  debería  encontrarse  en  este  primer  depósito  mayor 
cantidad  de  azufre  que  de  yeso.  Por  otra  parte,  decir  que  el 
bióxido  de  azufre  se  combina  con  el  oxígeno  y  el  agua  para 
formar  ácido  sulfúrico,  en  presencia  de  la  materia  orgánica  con- 
tenida en  las  calizas,  es  indicar  una  reacción  química  entera- 
mente contraria  á  la  verdadera.  En  efecto,  es  el  ácido  sulfú- 
rico el  que  se  reduce,  por  la  acción  de  las  materias  orgánicas 
carbonosas,  con  formación  de  bióxido  de  azufre,  ácido  carbó- 
nico y  agua.  Esta  reacción  es  empleada  en  la  industria  para 
la  fabricación  del  ácido  sulfuroso,  y  es  suficiente  para  obtener 
este  compuesto,  calentar  el  ácido  sulfúrico  con  la  materia  or- 
gánica, en  una  vasija  de  barro  ó  de  cristal.  <^' 

Continúa  el  autor  de  esta  teoría  diciendo  que :  una  vez  que 
el  ácido  sulfúrico  hubiera  desaparecido  por  haberse  combina- 
do con  la  cal  de  la  caliza,  el  ácido  carbónico  comenzó  á  com- 
binarse con  el  carbonato  de  cal  que  existía  en  exceso,  y  lo  pu- 
so en  disolución.  'La  solución  resultante  debió  disolver  á  su 
vez  la  siliza  y  los  silicatos  de  la  caliza  atacada. 

La  desaparición  del  ácido  sulfúrico,  que  supone  el  autor 
de  esta  teoría,  no  es  explicable  por  la  misma  teoría;  y  los  he- 
chos observados  en  los  criaderos  de  azufre  de  Mapimí  son  en- 
teramente contrarios  á  esta  suposición.  En  efecto,  según  la 
teoría  que  estoy  estudiando,  las  aguas  sulfhídricas  al  penetrar 
en  las  partes  superiores  de  la  montaña,  y  por  la  oxidación  del 
ácido  sulfhídrico,  se  transformaron  en  aguas  sulfúricas;  pues 
bien,  esta  transformación  no  ha  de  haberse  verificado  por  com- 
pleto sólo  á  determinada  profundidad  del  criadero,  sino  en  to- 
do el  trayecto  ascensional  de  esas  aguas  desde  el  lugar  en  que 
empezaron  á  encontrar  aire,  ó  aguas  aereadas  que  pudieran 
oxidar  al  ácido  sulfhídrico,  hasta  la  superficie  del  terreno.  En 
toda  esta  zona  de  oxidación  pudo  transformarse  el  ácido  sulf- 


1.  Wagner  y  L.  Gautier.  Chimie  Industrielle.   (1878).   Tomo  I,  pags.  4G0  y  461. 
Wurtz.  L.  c.  pág.  1615. 


124  Juan  D.  Villahbllo. 


hídrico  en  sulfúrico,  de  acuerdo  con  la  teoría  que  estudio.  Pe- 
ro esta  transformación  creo  que  debió  ser  más  completa  en  las 
cercanías  de  la  superficie  del  terreno  y  no  á  la  profundidad; 
porque  é  medida  que  las  aguas  termales  se  acercaran  más  á 
esta  superficie,  irían  encontrando  mayor  cantidad  de  aire,  y 
por  lo  tanto  la  reacción  propuesta  podría  alcanzar  mayor  ex- 
tensión. Según  esto,  y  como  esas  aguas  termales  ascendían 
continuamente,  el  ácido  sulfúrico  se  estaría  formando  también 
continuamente  en  toda  la  zona  de  oxidación,  hasta  la  superfi- 
cie del  terreno;  y  no  desaparecería  de  esta  zona  en  todo  el  tiem- 
po en  que  la  oxidación  del  ácido  sulfhídrico  se  hiciera  de  acuer- 
do con  la  reacción  indicada.  Pero  suponiendo,  sin  conceder, 
que  hasta  determinada  profundidad  concluyera  por  completo 
la  transformación  del  ácido  sulfhídrico  en  sulfúrico,  es  decir : 
que  las  aguas  termales  á  la  profundidad  eran  sulfhídricas,  á  me- 
nor profundidad  sulfúricas,  que  á  este  nivel  desaparecía  el  áci- 
do sulfúrico  al  atacar  ala  caliza  transformándose  en  sulfato  de 
cal,  y  que  desde  esta  última  profundidad  hasta  la  superficie  del 
terreno  circularon  sólo  aguas  carbónicas  conteniendo  carbona- 
to de  cal  en  disolución;  entonces,  estas  aguas  debieron  depositar 
en  la  parte  superior  de  los  criaderos  carbonato  de  cal,  calcita, 
que  debería  encontrarse  formando  parte  del  relleno  de  esos 
criaderos,  en  la  zona  superior  de  estos  últimos.  Pues  bien,  es- 
to no  se  observa  en  la  región  de  Mapimí,  allí  no  se  encuentra 
la  calcita  formando  parte  del  relleno  de  los  criaderos  de  azu- 
fre. Por  otra  parte  debo  decir  que:  el  ácido  silícico  se  disuel- 
ve en  el  agua  pura;  ^^'  y  la  siliza  en  el  agua  que  contiene  áci- 
do carbónico,  '^'  aunque  en  esta  solución  no  exista  el  carbona- 
to de  cal,  compuesto  este  último  que  el  autor  de  la  teoría  en 
estudio  parece  que  cree  indispensable,  para  la  disolución  de  la 
siliza  en  aguas  carbónicas. 


1.  Arthur  M.  Comey.  Dictionary  of  chemical  solubilities.  (1896),  pág.  360. 

2.  Id.   Id.  L.  c.  pág.  368. 


Los  CBIADBBOB  DB  AZDFBB  DB  MAPOIÍ.  125 


Continúa  la  teoría  en  los  siguientes  términos :  el  resultado 
fué  entonces,  una  solución  saturada  de  yeso  y  menos  concen- 
trada de  siliza.  Una  vez  efectuada  la  concentración  de  la  so- 
lución de  yeso,  éste  debió  precipitarse  por  el  enfriamiento,  la 
evaporación  de  las  aguas,  y  otras  causas  físicas.  Así  se  expli- 
ca porqué  el  primer  depósito  sobre  las  paredes  de  las  grietas 
se  formó  con  yeso  casi  puro.  Más  tarde  se  produjo  también  la 
saturación  de  la  solución  de  siliza.  y  entonces  se  precipitó  és- 
ta mezclada  con  el  yeso. 

Como  dije  ya,  esta  teoría  no  explica  en  realidad,  aunque 
su  autor  diga  que  sí,  porqué  el  primer  depósito  sobre  las  pare- 
des de  las  grietas  está  formado  generalmente,  en  esos  criade- 
ros, de  yeso  casi  puro;  pues  al  oxidarse  el  ácido  sulfhídrico  con- 
tenido en  una  solución,  la  mayor  parte  del  azufre  se  precipita, 
y  por  lo  tanto  este  azufre  debería  encontrarse  mezclado  con  el 
yeso,  desde  el  primer  depósito  formado  sobre  las  paredes  de 
las  grietas.  Por  otra  parte,  cuando  las  aguas  que  contienen  si- 
liza  en  disolución  circulan  por  las  grietas  de  las  rocas,  al  dis- 
minuir la  temperatura  ó  la  presión,  depositan  en  esas  grietas 
siliza  cristalizada  ó  en  forma  de  calcedonia;  ^^^  pues  bien,  en 
los  criaderos  de  azufre  de  Mapimí  no  se  encuentran  venas  de 
cuarzo  ó  de  calcedonia,  dentro  del  relleno  de  los  referidos  cria- 
deros. 

Continúa  el  autor  de  la  teoría  que  estudio  diciendo :  estos 
depósitos  formaron  sobre  los  "respaldos"  del  criadero  una  cu- 
bierta casi  impermeable,  de  suerte  que  la  materia  orgánica  con- 
tenida en  las  calizas  no  pudo  ser  arrastrada  ya  por  la  solución. 
Esta  ciicunstanoia,  y  la  diminución  de  oxígeno  en  el  aire  de 
las  grietas,  fueron  la  causa  de  que  el  ácido  sulfhídrico  no  se 
oxidara  sino  hasta  el  grado  de  formar  azufre  libre  y  agua.  El 
azufre  debió  precipitarse  en  forma  de  polvo  fino  en  los  depó- 
sitos anteriores,  formados  por  yeso  y  siliza,  y  los  cuales  se  en- 
contraban impregnados  por  el  agua  que  contenía  al  ácido  sulf- 

1.  S.  Meanier .   Les  Méthodes  de  Svnthése  en  Minéralogie,  Paris.   [1891],  pág.  31. 


126  J0AN  D.  ViLLABKIXO. 


hídrico.  Aquí  concluye,  según  esta  teoría,  la  primera  fase  de 
la  formación  de  los  criaderos  de  azufre  de  Mapimí. 

Respecto  á  lo  anterior  debo  decir  en  primer  lugar:  que  en 
esta  teoría  se  ha  cambiado  por  completo  el  papel  que  pudo  ha- 
ber desempeñado  la  materia  orgánica  contenida  en  las  calizas; 
pues  como  dije  antes,  la  materia  orgánica  no  facilita  la  forma- 
ción del  ácido  sulfúrico,  sino  que  por  el  contrario,  la  impide; 
y  por  lo  tanto,  la  ausencia  de  la  referida  materia  orgánica  no 
podía  ser  circunstancia  favorable  para  que  no  se  produjera  el 
ácido  mencionado.  Además,  suponer  que  disminuía  la  canti- 
dad de  oxígeno  contenido  en  las  grietas  de  la  caliza,  cuando 
terminaba  esta  primera  parte  de  la  formación  de  los  criaderos, 
parece  contrario  á  lo  que  en  realidad  pudo  haber  sucedido.  En 
efecto,  el  aire  debió  tropezar  sin  duda  con  mayor  dificultad  pa- 
ra descender,  por  las  grietas  de  la  caliza,  cuando  comenzó  la 
formación  de  los  criaderos,  que  cuando  terminaba  la  primera 
fase  de  esa  formación.  Al  principio,  la  circulación  de  las  su- 
puestas aguas  termales  fué  mucho  más  activa  que  al  finalizar 
esta  primera  fase;  pues,  como  se  verá  luego,  esta  teoría  supo- 
ne que  las  referidas  aguas  desaparecieron  por  completo  al  co- 
menzar la  segunda  fase  de  la  formación  de  los  criaderos.  Se- 
gús  esto,  si  disminuyó  la  actividad  en  la  circulación  ascenden- 
te de  las  aguas  por  las  grietas,  el  aire  pudo  descender  entonces 
con  menor  dificultad;  y  por  lo  tauto,  hubo  mayor  cantidad  de 
oxígeno  en  estas  grietas  al  finalizar  la  primera  fase  de  la  for- 
mación,  y  no  al  comenzar  esta  última.  Délo  anterior  se  dedu- 
ce: que  el  azufre  pudo  depositarse  en  mayor  cantidad  al  comen- 
zar, y  no  al  finalizar  esta  primera  fase;  y  que  el  ácido  sulfúrico 
pudo  haberse  forniado  en  mayor  cantidad  al  fin,  y  no  al  prin- 
cipio de  la  misma  fase.  Todo  esto  es  enteramente  contrario  á 
lo  que  se  propone  explicar  la  teoría  de  que  me  ocupo. 

Antes  de  seguir  adelante  debo  decir  que :  si  los  criaderos 
de  azufre  de  Mapimí  se  hubieran  formado  por  la  circulación 
de  aguas  termales  conteniendo  ácido  sulfhídrico,  las  reaccio- 


Los  CBIADEK08  DE  AZÜFHB  DE  MAPIMÍ .  127 

nes  químicas  habrían  sido  mucho  más  complicadas,  de  lo  que 
supone  el  autor  de  la  teoría  que  estoy  estudiando;  pues  como 
dije  antes,  el  ácido  sulfhídrico  al  atacar  al  carbonato  de  cal 
produce  sulfhidrato  de  calcio,  y  este  compuesto  entra  en  varias 
reacciones,  de  las  cuales  no  me  ocuparé  ahora,  porque  su  es- 
tudio detallado  se  encuentra  en  mi  memoria  titulada:  "Géne- 
sis de  los  yacimientos  mercuriales  de  Palomas  y  Huitzuco."'" 
Solamente  agregaré  que:  como  el  sulfhidrato  de  calcio  disuel- 
ve al  azufre  transformándose  en  polisulfuro  de  calcio;  y  que 
estos  polisulf  uros,  al  oxidarse  producen  azufre;  este  metaloi- 
de tendería  á  emigrar  de  la  profundidad  hacia  la  superficie  del 
terreno,  y  se  concentraría  en  zonas  cercanas  de  esta  superficie. 

Continúa  el  autor  de  la  teoría  que  estudio  diciendo :  Se  en- 
cuentra frecuentemente  en  el  centro  del  criadero,  azufre  puro 
criptocristalino  ó  cristalizado.  Este  azufre  no  puede  precipi- 
tarse de  soluciones;  y  no  puede  formarse  sino  por  sublimación, 
ó  por  la  descomposición  del  ácido  sulfhídrico  y  del  bióxido  de 
azufre  que  se  escapaban  en  forma  de  gas. 

Acerca  de  lo  anterior  diré:  que  no  es  exacto  que  el  azufre 
precipitado  de  soluciones  no  pueda  cristalizar;  pues  el  preci- 
pitado lechoso  de  azufre  amorfo  que  se  produce  por  la  acción 
de  los  ácidos  diluidos  sobre  las  soluciones  Je  polisulfuros  alca- 
linos ó  alcalino-terrosos,  se  reúne  primero  en  granos,  y  con  el 
tiempo  cristaliza.  '^'  Esto  que  se  observa  en  los  laboratorios  se 
produce  también  en  la  naturaleza,  y  puedo  citar  el  siguiente 
caso.  En  las  canteras  de  Woolmith,  del  condado  Monroe,  en 
la  península  de  Michigan,  brota  agua  que  contiene  ácido  sulf- 
hídrico; y  esta  agua  deposita  un  precipitado,  blanco  pulveru- 
lento, de  azufre  que  resulta  de  la  oxidación  del  ácido  sulfhí- 
drico en  solución.  Este  precipitado  adquieie  con  el  tiempo  el 

1.  Mem.  Soc.  Antonio  Álzate.  Tomo  XIX.  (1903),  paga.  113  á  130. 
3.  "Wurtz.  L.  e.  pág.  1600. 

Mem.   Soc.Alzate,  México.  T.  26  (1907-1908)— 17. 


128  Juan  D.  Villaeéllo. 


color  amarillo,  y  pasa  gradualmente  de  pulverulente  á  crista- 
lino. (1) 

Concluye  la  teoría  que  he  estudiado,  con  los  siguientes  tér- 
minos. Suponiendo  que  la  cantidad  de  agua  hubiera  disminuí- 
do,  hasta  desaparecer  por  fin  completamente,  en  tanto  que  con- 
tinuaban las  exhalaciones  de  ácido  sulfhídrico,  se  puede  ex- 
plicar fácilmente  la  formación  del  azufre  cristalizado  de  la  si- 
guiente manera.  El  ácido  sulfhídrico  en  la  zona  de  oxidación 
encuentra  al  oxígeno,  y  se  forma  agua  y  azufre  libre.  El  azufre 
en  el  "statu  nascendi"  se  combina  de  nuevo  con  el  oxígeno  pa- 
ra formar  bióxido  de  azufre;  y  éste,  al  ponerse  en  contacto  con 
el  ácido  sulfhídrico,  forma  otra  vez  agua  y  azufre  libre.  Este 
azufre  se  deposita  poco  á  poco  en  los  '^respaldos,"  formando  ca- 
pas y  también  cristales. 

Las;reacciones  anteriores,  que  aisladamente  y  en  determi- 
nadas circunstancias  son  exactas,  ligadas  como  se  encuentran 
en  esta  teoría,  representando  estados  intermedios  de  una  reac- 
ción química  que  llega  á  un  estado  final,  idéntico  á  uno  de  sus 
estados  intermedios,  sólo  pueden  considerarse  como  un  juego 
de  imaginación,  para  hacer  aparecer  el  bióxido  de  azufre  obran- 
do sobre  el  ácido  sufhídrico;  reacción  ésta  que,  según  el  autor 
de  la  teoría,  es  la  única  que  puede  producir  azufre  cristaliza- 
do. Pero,  ahora  pregunto  yo:  ¿qué  al  formarse  el  azufre  como 
resultado  de  esta  última  reacción  no  se  encuentra  en  "statu 
nascendi?"  Seguramente  que  sí;  pues  entonces:  ¿porqué  este 
azufre  no  se  oxidó  transformándose  en  bióxido,  como  el  que 
resultó  de  la  oxidación  del  ácido  sufhídrico,  cuando  este  áci- 
do se  transformó  en  agua  y  azufre  libre?  Por  otra  parte,  si  el 
agua  había  desaparecido  completamente  en  esta  segunda  fase 
de  la  formación  del  criadero,  como  lo  supone  la  teoría,  y  los 
gases  bióxido  de  azufre  y  ácido  sufhídrico  estaban  secos,  en- 

1.  W.  H.  Slierzer.  Geological  Eeport  on  Monroe  County,  Michigan.  G-eol.  Surv.  of 
Michigan.  Tomo  Vn.  (1900),  págs.  80,  212  y  213. 


Los  CBlADEBOS  DB  AZDVKE  DB  MAPUÍ.  129 

tonces  no  hubo  reacción  química  entre  estos  compuestos;  '''y 
por  lo  tanto,  no  hubo  formación  de  azufre. 

Por  todas  las  razones  anteriores,  se  puede  concluir  con  fun- 
damento que:  esta  segunda  teoría  tampoco  es  aceptable  con- 
siderándola desde  el  punto  de  vista  químico;  y  que  está  en  con- 
tradicción con  los  hechos  observados  en  los  criaderos  de  azufre 
de  Mapimí,  hechos  que  se  propuso  explicar  detalladamente,  pe- 
ro que  por  desgracia  no  pudo  conseguirlo. 

De  acuerdo  con  esta  teoría,  el  azufre  se  enconti*ará  sola- . 
mente  en  la  zona  de  oxidación  de  esos  criaderos,  es  decir,  que 
el  referido  metaloide  desaparecerá  á  una  profundidad  relativa- 
mente pequeña;  y  según  dice  su  autor,  los  criaderos  de  azufre 
de  Mapimí  se  irán  empobreciendo  á  medida  que  aumente  la 
profundidad. 

El  anterior  resultado  industrial  es  completamente  contra- 
rio al  que  se  deduce  vle  la  primera  teoría  geológico-química, 
que  estudió  antes;  y  ea  vista  de  esta  diversidad  de  resultados 
industriales,  he  creído  conveniente  indicar  una  nueva  teoría, 
como  resultado  délas  observaciones  personales  que  he  hecho 
en  esos  criaderos  de  azufre,  en  diversas  ocasiones.  Conocida 
esta  nueva  teoría,  el  lector  i)odrá  elegir  la  que  á  su  juicio  pa- 
rezca mejor  fundada. 


Los  hechos  geológicos  que  servirán  de  fundamento  á  la 
teoría  que  voy  á  indicar  son  los  que  he  observado,  tanto  en  las 
sierras  de  Banderas  y  la  Campana,  como  en  el  Puerto  del  Ja- 
boncillo, lugares  todos  en  los  cuales  se  encuentran  criaderos 
de  azufre,  y  que  están  comprendidos  en  el  Partido  de  Mapimí 
del  Estado  de  Durango. 

1.  "Wurtz.  L.  c.  pág.  1603. 


130  Joan  D.  Villabbllo. 


Los  hechos  anteriores  en  su  parte  substancial  son  los  si- 
guientes. Todos  los  criaderos  mencionados  son  de  forma  muy 
irregular;  pues  á  veces  son  venillas  angostas,  paralelas  ó  entre- 
cortadas, de  rumbo  variable,  y  otras  veces  tienen  la  forma  de 
grandes  bolsas.  Todos  estos  criaderos  "arman"  en  calizas  me- 
socretácicas,  las  cuales  se  hallan  en  bancos  gruesos,  de  color 
gris  azulado.  Las  calizas  contienen  materia  orgánica,  siliza  y 
silicatos  diseminados  en  su  masa  y  tienen  un  rumbo  medio 
Norte-Poniente.  Las  superficies  de  separación  entre  los  cria- 
deros y  la  caliza  de  los  ''respaldos,"  no  son  planas  y  bien  defi- 
nidas, sino  rugosas  y  muy  irregulares.  El  relleno  está  consti- 
tuido por  yeso,  siliza  blanca,  pulverulenta  ó  gelatinosa  y  azu- 
fre libre.  No  se  encuentran  en  este  relleno:  la  calcita,  la  ara- 
gonita,  la  anhidrita  ó  karstenita,  ni  hay  hilos  ó  venillas  de 
cuarzo  ó  calcedonia,  ni  se  encuentra  tampoco  ningún  sulfuro 
metálico.  La  estructura  del  relleno  no  es  brechosa  simple  ni 
compuesta,  no  es  en  peine,  ni  en  bandas  planas  ó  concéntricas 
bien  definidas,  sino  que  pasan  estas  insenciblemente  de  una  á 
otra.  Las  bandas  están  formadas  generalmente  por  yeso  casi 
puro,  y  á  veces  cristalizado,  junto  á  las  calizas  que  forman  los 
"respaldos;"  después  se  encuentra  el  yeso,  generalmente  pul- 
verulento con  siliza  y  azufre,  aumentando  en  esta  mezcla  las 
cantidades  de  siliza  y  azufre  á  medida  que  se  halla  más  cerca 
del  centro  del  criadero;  y  en  esta  parte  central  se  encuentra 
azufre  criptocristalino  y  cristalizado.  Aparece  también  el  azu- 
fre irregularmente  distribuido  en  diversas  partes  del  relleno, 
sobre  todo  en  las  cavidades  que  se  encuentran  en  este  relleno. 
La  "potencia"  de  las  bandas  simétricas  anteriores  es  muy  irre- 
gular, no  solo  porque  varía  mucho  como  dije  antes  el  ancho 
total  del  criadero,  sino  porque  no  todas  están  igualmente  des- 
arrolladas en  todos  los  lugares  del  mismo  criadero.  En  cambio 
en  lo  que  se  observa  más  constancia,  es  en  la  diminución  de 
las  cantidades  de  siliza  y  azufre  mezcladas  al  yeso,  á  medida 
que  esta  mezcla  se  encuentra  más  cerca  de  los  "respaldos"  del 


Loe  CBIADBR08  DE  IZDFBE  DB  MAPUUf.  131 

criadero.  La  caliza  en  estos  "respaldos"  no  ha  sufrido  el  me- 
tamorfismo conocido  con  el  nombre  de  marmorosis;  pero  se 
encuentra  en  ella  sulfato  básico  de  alumina  en  los  lugares  cer- 
canos del  criadero.  El  relleno  de  estos  criaderos  está  consti- 
tuido principalmente  por  el  yeso,  y  el  azufre  se  encuentra  re- 
lativamente en  mucha  menor  cantidad.  En  los  lugares  en  que 
se  cruzan  varias  vetillas  la  estructura  del  relleno,  en  bandas 
mal  definidas,  se  complica  algo  más. 

Es  indudable  que  los  criaderos  de  azufre  de  Mapimí  son 
epigenéticos,  es  decir,  que  se  formaron  posteriormente  á  la  ro- 
ca de  los  "respaldos,"  puesto  que  cortan  á  los  estratos  de  ca- 
liza. También  puede  decirse:  que  fué  baja  relativamente  la 
temperatura  á  que  se  formaron  esos  criaderos ;  pues  la  roca 
de  los  "respaldos"  no  presenta  metamorfismo  alguno  debido, 
ni  á  la  acción  del  calor  solamente,  ni  á  la  acción  de  vapores  á 
elevada  temperatura.  La  sulfatación  que  experimentó  la  cali- 
za transformándose  en  yeso  no  exije  elevada  temperatura,  si- 
no que  puede  verificarse  á  la  temperatura  ambiente.  ''^  Por 
otra  parte,  la  elevación  de  temperatura  produce  siempre  una 
tendencia  á  la  deshidratación,^^'  y  en  los  criaderos  de  azufre 
de  Mapimí  no  se  encuentra  la  karstenita  ó  anhydrita.  Por  úl- 
timo, la  ausencia  de  la  aragonita  indica  la  baja  temperatura  á 
la  oual  se  formaron  esos  criaderos.  *^' 

En  vista  de  los  hechos  geológicos  anteriores  creo :  que  los 
criaderos  de  azufre  de  Mapimí  se  formaron  más  bien  por  un 
procedimiento  neumatogénico  que  hidratogénico,  es  decir,  que 
más  bien  fueron  formados  por  la  acción  de  vapores  calientes 
de  agua  ó  hidrógeno  sulfurado  (ácido  sulfnídrico),  que  por 
aguas  termales  sulfurosas.  Esos  vapores,  en  relación  genética 
con  la  eyección  de  andesitas  de  esa  región,  se  escaparon  por 

(1)  A.  Daubróe.  Les  Eaux  souterraines  á  l'époque  actuelle.  París.  (1887)  pag.  69. 

(2)  S.  Meunier.  L.  c.  pag.  256. 

(3)  L.  Baldacci  e  Mazzetti,  Nota  sulla  serie  del  terreni  nella  Regione  solüfera  di 
Sioilia.  Boíl  R.  Comitato  Geol.  d'Italia.  Tomo  XI.  (1880)  pag.  18. 


132  JUAN  D.  VlLIAEELLO. 


fracturas  exokinéticas  y  de  presión,  sulfataron  y  silicificaron 
á  la  caliza  de  los  "respaldos,"  y  originaron  también  la  forma- 
ción del  azufre.  Este  metaloide  se  depositó  principalmente  en 
las  cercanías  de  las  fracturas  mencionadass,  ó  sea,  en  la  par- 
te central  de  la  masa  de  yeso  formado  por  la  sulfatación  de  la 
caliza  en  los  dos  ''respaldos"  de  las  referidas  fracturas. 

El  estudio  de  la  asociación  de  los  minerales  que  constitu- 
yen el  relleno  de  un  criadero,  es  el  procedimiento  más  acerta- 
do para  conocer  con  bastante  aproximación  cual  fué  el  méto- 
do elegido  por  la  naturaleza  éntrelos  diversos  procedimientos 
para  la  formación  de  un  criadero.  Ese  estudio  en  el  presente 
caso,  autoriza  á  decir  que  los  criaderos  de  azufre  de  Mapimí 
se  formaron  por  la  acción  del  vapor  de  agua  conteniendo  hi- 
drógeno sulfurado.  En  efecto,  no  se  encuentra  en  el  relleno  de 
esos  criaderos  ningún  sulfuro  metálico,  compuestos  que  pudie- 
ron haber  estado  disueltos  en  las  aguas  termales  mineralizan- 
tes, si  estas  hubieran  circulado  por  las  grietas  de  las  calizas 
en  las  cuales  se  formaron  los  criaderos  de  azufre ;  sulf uros  me- 
tálicos que  se  habrían  depositado  en  los  mismos  criaderos,  co- 
mo se  les  encuentra  en  los  muchos  criaderos  metalíferos  de 
esa  región.  Además,  no  se  hallan  en  ninguna  parte  del  relle- 
no incrustaciones,  formando  bandas  planas  ó  concéntricas,  ni 
cristales  desarrollados  normalmente  á  los  "respaldos"  de  los 
criaderos  de  azufre,  estructura  que  es  la  característica  de  los 
depósitos  formados  por  la  acción  de  soluciones  termominera- 
les  que  han  rellenado  cavidades  preexistentes.  No  se  encuen- 
tra una  separación  perfecta  entre  el  relleno  del  criadero  y  la 
roca  de  los  "resp  *dos,"  ni  se  encuentra  la  caliza  en  estos  úl- 
timos con  la  corrosión  característica  que  presenta  esa  roca 
cuando  ha  sido  sometida  á  la  acción  lixiviadora  de  algún  líqui- 
do. En  las  cavidades  que  existen  dentro  del  relleno  de  estos 
criaderos  no  se  enouentran  las  incrustaciones  de  cuarzo  ó  cal- 
cedonia que  forman  las  aguas  termales,  ni  se  hallan  estos  mi- 
nerales formando  hilos  ó  venas  dentro  del  relleno,  sino  que  la 


Los  CRIADEROS  DB  AZDFRS  DB  UAPIHl.  133 

siliza  se  encuentra  en  estos  criaderos  pulverulenta  ó  gelatino- 
sa y  de  color  blanco.  Por  último,  la  presencia  del  sulfato  bási- 
co de  alumina'"  en  las  partes  de  la  caliza  que  se  hallan  cerca 
de  los  criaderos  de  azufre,  compuesto  que  no  se  encuentra  en 
el  resto  de  la  roca  mencionada,  es  una  prueba  clara  de  que  esos 
criaderos  no  fueron  formados  por  la  acción  do  aguas  acidas. 
En  efecto,  el  referido  sulfato  de  alumina  es  muy  soluble  en 
los  ácidos  minerales  diluidos  y  aun  en  frío ;  <"'  y  por  lo  tanto, 
las  aguas  acidas  en  su  circulación  ascendente  no  depositarían 
sino  que  disolverían  al  referido  compuesto,  para  llevarlo  has- 
ta la  superficie  del  terreno. 

Las  razones  anteriores  me  parecen  suficientes  para  fun- 
dar la  opinión  de  que:  los  criaderos  de  azufre  de  Mapimí  no 
fueron  formados  por  la  acción  de  aguas  termominerales,  sino 
por  vapores  calientes  de  agua  é  hidrógeno  sulfurado  (ácido 
sulfhídrico).  Aceptado  esto  último,  paso  á  indicar  la  parte  quí- 
mica del  procedimiento  de  formación  de  los  referidos  cria- 
deros. 

El  hidrógeno  sulfurado,  gaseoso  y  húmedo,  en  contacto 
con  el  oxígeno  del  aire  se  oxida,  y  produce  compuestos  diver- 
sos según  sean  las  proporciones  relativas  de  los  dos  gases,  y 
la  temperatura  á  la  cual  se  verifica  la  reacción.  En  el  presen- 
te caso  debe  considerarse  al  hidrógeno  sulfurado  siempre  en 
exceso  y  en  maycr  cantidad  que  el  vapor  de  agua;  al  oxígeno 
aumentando  en  cantidad  de  la  parte  profunda  de  las  grietas 
hacia  la  superficie  del  terreno;  y  la  temperatura  un  poco  su- 
perior á  100°c. 

En  las  condiciones  anteriores,  el  hidrógeno  sulfurado  ga- 

(1)  Calcinando  la  caliza  que  se  encuentra  junto  á  los  criaderos  de  azufre  de  Mapimí 
y  tratando  por  agua  el  producto  calcinado,  se  obtiene  una  solución  que  da  las  reacciones 
químicas  de  la  alumina  y  del  ácido  sulfúrico.  La  experimentación  anterior  se  hizo  con 
caliza  de  las  minas  de  azufre  de  la  sierra  de  Banderas  perteneciente  á  Majñmí. 

(2)  Arthur  M.  Comey.  L.  c.  pag.  411. 


134 


JüAN  D.  ViLLAEELLO. 


seoso  y  húmedo,  en  su  movimiento  ascendente  por  las  grietas 
de  la  caliza,  llegó  á  ponerse  en  contacto  con  el  aire;  y  enton- 
ces, se  oxidó  en  parte  produciendo  ácido  sulfúrico,  de  acuerdo 
con  la  siguiente  reacción: 


(1)    n  H2S+4  0=H2S  04-f-(n-l)  H^S 

que  desprende 4- 188.4  caloñas,'^'  como  se  vo  por  el  siguiente 
cálculo : 


Estado  micial. 


2H4-S  =  H2S  gas,  des- 
arrolla  +4.6C. 


Estado  final. 

2Hi-S4-40=H2S04 

líquido,  desarrolla  +  1 93C. 


Diferencia:  +193.0— 4.6= -|-188.4 

Esta  reacción  exotérmica  se  verifica  aun  en  frió  con  los 
gases  húmedos;  pero  su  velocidad  es  mucho  mayor  á  tempe- 
ratura poco  elevada.*^* 

El  ácido  sulfúrico,  formado  según  la  reacción  anterior^ 
atacó  desde  luego  á  la  caliza  de  los  "respaldos"  de  las  grietas, 
y  produjo:  sulfato  de  cal,  ácido  carbónico  y  agua: 

(2)  H2S  04-f  Ca  C03=Ca  S  O4+C  O2+H2O 


(1)  La  unidad  de  medida  aceptada  en  este  estudio  es  la  gran  caloría,  y  los  datos 
ténnicos  están  tomados  de  Berthelot,  Essai  de  Mécanique  chimique  fondee  sur  la  Ter- 
mochimie.  Paris.  1879.  Tomo  I. 

(2)  "Wurtz.  L.  c.  pag.  1,603. 


Los  CRIADKHOB  DE  AZUKUK  UK  MAPIMI.  135 


reacción  exotérmica  que  desarrolla+13  calorías,  de  acuerdo 

con  el  siguiente  cálculo: 


Estado  inicial. 


2H+S+4  O^HaS  O4  líquido,  desprende:  +  193  calorías. 
Ca-fC-}-3  0=CaC03  sólido,         „  +  269.2        „ 

8uma=     H-  462.2        „ 


Estado  final. 


CaH-S-l-4  0=Ca  S  O4  sólido,  desarrolla:     320    calorías. 
C+2  0=C02gas;  „  97 

2H+0=H20  gas,  „  58.2       „ 

Suma    475.2         ,, 


Diferencia:  475.2— 462.2= +13.0  calorías. 


Por  la  acción  química  anterior,  que  se  verifica  aun  en  frío, 
la  caliza  se  transformó  en  yeso.  Esta  yesificación  se  fué  pro- 
pagando: de  las  grietas  por  donde  circuló  el  vapor  húmedo  de 
hidrógeno  sulfurado,  hacia  el  interior  de  los  dos  "respaldos" 
de  las  mismas  grietas. 

Por  otra  parte,  como  las  calizas  de  Mapimí  contienen  ma- 
teria orgánica,  el  ácido  sulfúrico  caliente,  al  atacar  á  la  caliza 
atacó  también  á  la  materia  orgánica  contenida  en  olla,  y  se  for- 
mó bióxido  de  azufre,  agua  y  ácido  carbónico. '''  El  bióxido  de 
azufre  húmedo,  que  resultó  de  la  acción  química  anterior,  se 

(1)  Wurtz.  L.  c.  pag.  1,615. 
Mem.  Soc.  Álzate.  México.  T.  26  (1907-1908),— 18. 


136  Juan  D.  Villaheixo. 


transformó  en  agua  y  azufre  libre,  al  ponerse  en  contacto  con 
el  hidrógeno  sulfurado  gaseoso  que  penetraba  por  los  "respal- 
dos" de  las  grietas  junto  con  el  ácido  sulfúrico.  Esta  última 
reacción  se  verifica  aun  á  la  temperatura  ordinaria,  cuando  es- 
tán húmedos  los  gases  mencionados.  Las  reacciones  anterio- 
res pueden  representarse  como  sigue: 

Estado  inicial.         Estado  intermedio., 

2  H2S  04-í-C=2  S  02+2  H2O+CO2 

Estado  final. 

4H2S=4H20+6S 

ó  sea: 

(3)  2H2S04+C4-4H2S=6H20+C02+6S 

reacción  exotérmica  que  desarrolla  +  41.8  calorías,  según  el 
siguiente  cálculo: 

Estado  inicial. 

2(2H+S+4  0)  =  2H2S04líquido, 

desprende :     2  X 193  =  +386.0  Calorías 
4(2H+S)=4H2Sgas  „  4  X  4.6=+  18.4 

Suma   =+404.4        „ 


Los  CBUDBBOS  DB  AZOrB£  OB  MAPUÜ.  137 


-J--3-     C— „1 


donde  cireuJaDan  ios  vaj^uxc^  ^ , 

formado  según  las  reacciones  anteriores,  debió  ser  en  mayor 
abundancia  relativa.  En  efecto,  al  penetrar  el  ácido  sulfúrico 
en  la  caliza  de  los  "respaldos"  de  las  grietas,  se  alejaba  late- 
ralmente de  estas  últimas;  y  por  lo  mismo,  se  iba  enfriando 
lentamente.  Al  enfriarse,  podía  seguir  transformando  el  yeso 
á  la  caliza,  porque  esta  reaccióu  se  verifica  aún  en  frío;  pero 
no  atacaría  ya  á  la  materia  orgánica,  reduciéndose  á  bióxido 
de  azufre;  '^'  y  por  lo  mismo,  no  se  depositaría  azufre  en  los 
lugares  á  donde  llegara  frío  el  referido  ácido  sulfúrico.  Esto 
explica  claramente  porqué  se  observa  en  los  criaderos  de  azu- 
fre de  Mapimí  mayor  cantidad  de  este  metaloide  en  el  yeso 
que  se  encuentra  en  la  parte  central  del  criadero;  cantidad  de 
azufre  que  va  disminuyendo  hacia  los  "respaldos,"  hasta  en- 
contrarse en  éstos,  generalmente,  el  yeso  casi  puro,  es  decir, 

1.  Wurtz.  L.  c.  p&g.  1615. 


136  Juan  D.  Villaebixo. 


transformó  en  agua  y  azufre  libre,  al  ponerse  en  contacto  con 
el  hidrógeno  sulfurado  gaseoso  que  penetraba  por  los  "respal- 

.dQSÍ^jdfí._la&-fiaáata«-J.uadLQ_-«r>-   -l  >;^:j^— ir-^i-i jm-j — ^-^ 


Erratas  notables. 


En  la  pág.  136  las  fórmulas  relativas  á  los  estados  inicia 
intermedio  y  final,  deben  ser  substituidas  por  las  siguientes 

Estado  inicial.        Estado  intermedio. 

2  HaS 04+0=2  S  O2+2  H2O+O  O2 
+ 
4H2S=4H20+6S 

Estado  ñnal. 


reacción  exotérmica  que  desarrolla  +  41.8  calorías,  según  el 
siguiente  cálculo: 


Estado  inicial. 


2(2H+S+4  0)  =  2H2S04líquido, 

desprende :     2  X 193  =  +  386.0  Oalorías 
4(2H+S)=4H2Sgas  „  4x  4.6=-f  18.4 


Suma   =+404.4 


Los  OBUDBBOS  DB  AZOVBK  DE  MaPIMÍ.  137 


Estado  fínaJ. 


6  [2H+0)  =  6H0O  gas,  desprende:  6X58.2  =  +349.2  caloñas. 
C  +  2  0  =  C02gas,  „  +97.0       „ 

Suma     +446.2 


Diferencia:  +446.2—404.4=  +41.8  caloñas. 

La  cantidad  de  azufre  formado  por  las  reacciones  anteño- 
res debió  ser  pequeña,  porque  es  también  pequeña  relativa- 
mente la  cantidad  de  materia  orgánica  contenida  en  las  calizas 
de  Mapimí;  pero  como  esas  reacciones  se  verificaron  dentro 
de  la  caliza,  el  azufre  debió  depositarse  íntimamente  mezcla- 
do con  el  yeso.  Además,  en  las  cercanías  de  las  grietas  por 
donde  circulaban  los  vapores  calientes,  el  depósito  de  azufre, 
formado  según  las  reacciones  anteriores,  debió  ser  en  mayor 
abundancia  relativa.  En  efecto,  al  penetrar  el  ácido  sulfúrico 
en  la  caliza  de  los  "respaldos"  de  las  grietas,  se  alejaba  late- 
ralmente de  estas  últimas;  y  por  lo  mismo,  se  iba  enfriando 
lentamente.  Al  enfriarse,  podía  seguir  transformando  el  yeso 
á  la  caliza,  porque  esta  reacción  se  verifica  aún  en  frío;  pero 
no  atacaría  ya  á  la  materia  orgánica,  reduciéndose  á  bióxido 
de  azufre;  *^'  y  por  lo  mismo,  no  se  depositaría  azufre  en  los 
lugares  á  donde  llegara  frío  el  referido  ácido  sulfúrico.  Esto 
explica  claramente  porqué  se  observa  en  los  criaderos  de  azu- 
fre de  Mapimí  mayor  cantidad  de  este  metaloide  en  el  yeso 
que  se  encuentra  en  la  parte  central  del  criader.o;  cantidad  de 
azufre  que  va  disminuyendo  hacia  los  "respaldos,"  hasta  en- 
contrarse en  éstos,  generalmente,  el  yeso  casi  puro,  es  decir, 

1.  Wurtz.  L.  c.  pág.  1615. 


238  Juan  D.  Villabeiío. 


sin  azufre  y  con  pequeña  cantidad  de  siliza.  En  la  parte  cen- 
tral del  cHadero  el  yeso  se  encuentra  pulverulento,  porque  es- 
tuvo siempre  en  contacto  con  los  vapores  sulfurosos.  ^^'  En 
cambio,  en  las  cercanías  de  los  "respaldos"  el  yeso  se  formó 
por  la  acción  del  ácido  sulfúrico  líquido  y  frío;  y  en  presencia 
del  agua  líquida,  que  resultó  de  la  condensación  de  su  vapor 
al  enfriarse,  por  haberse  alejado  lateralmente  del  trayecto  que 
seguían  los  vapores  calientes.  En  estas  condiciones  el  yeso 
pudo  cristalizar,  como  se  le  encuentra  en  los  "respaldos"  del 
criadero,  porque  no  estuvo  en  contacto  constante  con  los  va- 
pores sulfurosos,  ni  con  aguas  en  circulación.  '^' 

Por  otra  parte,  como  las  calizas  de  Mapimí  contienen  di- 
seminada en  su  masa  cierta  cantidad  de  siliza,  y  como  el  áci- 
do sulfúrico  no  ataca  á  esta  substancia,  la  siliza  pulverulenta 
quedó  diseminada  en  el  yeso  y  simplemente  mezclada  con  él. 
Además,  es  bien  sabido  que  el  vapor  de  agua  tiene  la  propie- 
dad de  disolver  á  la  siliza  para  depositarla  después,  cuando  se 
enfría  ese  vapor.  Esta  propiedad,  en  el  caso  de  que  me  ocu- 
po, permitió  tal  vez  la  emigración  de  la  siliza  de  la  profundi- 
dad hacia  la  superficie  del  terreno;  y  la  silicificación  del  yeso 
y  la  caliza,  situados  en  los  "respaldos"  de  las  grietas  por  las 
cuales  circularon  los  vapores  calientes.  Estos  vapores,  á  la 
profundidad,  pudieron  disolver  á  la  siliza  pulverulenta  que  se 
hallaba  mezclada  al  yeso;  y  más  arriba,  al  penetrar  por  la  ro- 
ca de  los  "respaldos,"  la  depositaron  al  estado  gelatinoso.  Co- 
mo estos  vapores  en  su  trayecto  lateral  por  los  "respaldos"  de 
las  grietas  se  fueron  enfriando  y  condensando  poco  á  poco,  á 
medida  que  se  alejaban  de  estas  últimas,  la  siliza  debió  depo- 
sitarse de  preferencia  en  las  cercanías  de  esas  grietas.  Así  se 
explica  porqué  U  cantidad  de  siliza  contenida  eu  el  yeso  de 

1.  M.  Cussy.  Qaelques  notes  relatives  au  sel  marin  et  aux  mines  de  soufre  en  Sici- 
le.  BvM.  Soc.  Géol.  de  Franee.   2?  Serie,  Tomo  IV,  pág.  257. 

2.  S.  Meunier.  L.  c   pág.  24. 


LOgl^IADBROS  DB  AZUFRE  DK  MAPIUI.  139 

estos  criaderos,  va   disminuyendo:  de  la  parte  central  hacia 
los  "respaldos"  de  los  mismos  criaderos. 

Por  último,  como  las  calizas  de  Mapimí  contienen  arcilla, 
aunque  en  pequeña  cantidad,  al  atacar  á  la  caliza,  el  ácido  sul- 
fúrico caliente  atacó  también  á  la  arcilla,  y  se  formó  sulfato 
de  alumina.  Este  sulfato  disuelto  en  el  ácido  sulfúrico  siguió 
el  trayecto  lateral  de  este  último;  y  al  llegar  á  los  "respaldos" 
del  criadero,  en  donde  el  ácido  sulfúrico  libre  acabó  por  desa- 
parecer transformándose  totalmente  en  yeso,  el  sulfato  bási- 
co de  alumina  se  depositó,  impregnando  á  la  caliza,  en  las  cer- 
canías de  su  contacto  con  el  criadero.  De  esta  manera  queda 
explicada  la  presencia  del  sulfato  básico  de  alumina,  alunita, 
que  se  encuentra  en  la  parte  de  la  caliza  cercana  de  los  cria- 
deros de  azufre  de  Mapimí. 

Al  transformarse  la  caliza  en  yeso  debieron  obstruirse,  en 
parte  ó  totalmente,  las  grietas  por  las  cuales  circularon  los  va- 
pores calientes  de  agua  é  hidrógeno  sulfurado,  tín  efecto,  de 
acuerdo  con  un  principio  bien  conocido:  el  volumen  del  com- 
puesto original  es  al  volumen  del  compuesto  producido,  en  ra- 
zón directa  de  sus  pesos  moleculares,  y  en  razón  inversa  de 
sus  pesos  específicos.  Según  esto,  llamando  V  y  V'  respecti- 
vamente, al  volumen  de  la  caliza  atacada  y  al  del  yeso  produ- 
cido por  ese  ataque,  la  proporción  será:  ''' 


y  .  y, . .  99.31     170.87 


2.71  ■    2.32 


y  por  consiguiente : 


y,_17a87x2JLv-198V 
~    99.31X2.32  "-'-^^ 


1.  C.  R.  Tan  Hise.  A  Treatise  on  Metamorphism.  XLVII  Mnnograplt.  U.  S.  Geol. 
Surv.  (1904).   pags.  196  y  197. 


140  Juan  D.  Vdllaebllo. 


es  decir,  que  un  metro  cúbico  de  caliza  al  transformarse  en 
yeso  ocupa  dos  metros  cúbicos.  *^'  Este  aumento  de  volumen 
debió  ocasionar:  hendeduras  en  el  yeso;  y  también,  convexida- 
des en  los  "respaldos,"  <^'  las  cuales  obstruyeron  á  las  grietas, 
total  ó  parcialmente,  durante  esta  fase  de  la  formación  de  los 
criaderos  de  azufre  de  Mapimí,  fase  que  llamaré:  de  la  sulfa- 
tación '^'  de  las  calizas  que  formaban  los  "respaldos"  de  las 
grietas,  por  donde  circularon  los  vapores  calientes  de  agua  é 
hidrógeno  sulfurado. 

La  formación  progresiva  del  sulfato  de  cal  fué  impidien- 
do, poco  á  poco,  el  contacto  directo  entre  la  caliza  y  el  ácido 
sulfúrico,  que  sin  interrupción  continuaba  formándose  por  la 
oxidación  del  hidrógeno  sulfurado  gaseoso,  de  acuerdo  con  la 
reacción  ( 1 ).  Entonces,  no  pudiendo  ya  el  ácido  sulfúrico  ata- 
car á  la  caliza,  por  falta  de  contacto  directo,  debió  obrar  sobre 
el  hidrógeno  sulfurado  que  existía  en  exceso,  reacción  quími- 
ca por  la  cual  se  produce:  agua,  bióxido  de  azufre  y  azufre  li- 
bre. '*'  El  bióxido  de  azufre  húmedo  y  en  contacto  con  un  ex- 
ceso de  hidrógeno  sulfurado,  se  transformó  desde  luego  en 
agua  y  azufre  libre.  Las  reacciones  químicas  anteriores  pue- 
den representarse  como  sigue: 

Estado  inicial.        Estado  intermedio. 

H^S  O4-I-H2S  =  2  H2O+S  Oa-fS 

Estado  final. 

2H2S  =  2H20+3S 
ó  sea: 

(4)  H2S  O4+3  H2S=4  H^O-f  4S 

1.  Bull.  Soc.  Géol.  de  France.  2?  Serie,  Tomo  IV,  p4g.  848. 

2.  H.  Coquand.  L.  c.  pág.  115. 

3.  C.  R.  Van  Hise.  L.  c.  pág.  205. 
i.  Wurtz.  L.  c.  pág.  1603; 


L&8  CBlADEBOS  DE  AZDTÍB  DE  MAPIUI  141 

reacción  química  que  desarrolla  :-|- 26  calorías,  como  so  ve  por 
el  siguiente  cálculo: 

Estado  iniciaL 

2H-f  S-f-40  =  H2S  O4  liquido,  despreode:  + 193    Calorías 

3  (2H+S)=3  H2S  gas  „      3x4.6=+  13.8       „ 

!Suma=+  206.8       „ 


Estado  final. 
4  (2H+0)=  4H2O  gas,  desprende:  4X58.2  =  +232.8  calorías. 

Diferencia. 
F.sf,aHnfinal—Est,a(íoÍTiicial=-l-2.S2-8— 206.8=4-26.0  calorías. 


En  la  pág.  140  las  fórmulas  relativas  á  los  estados  inicial, 
intermedio  y  final,  deben  ser  substituidas  por  las  siguientes: 

Estado  inicial.        Estado  intermedio. 

H2S  O4+H2S  =  2  H2O+  S  0,+ S 
+ 
2H2S  =  2H20-I-3S 

Estado  final, 
dad,  de  la  parte  central  para  Tos  "T-espaiaos"  aei  cnaunro,  «u 

donde  por  lo  general  el  yeso  no  contiene  azufre. 

La  cristalización  del  azufre  se  verifica  siempre  al  aire  libre 

ó  en  cavidades  subterráneas  que  estén  en  comunicación  con 


140  Juan  D.  Tillabello. 


es  decir,  que  un  metro  cúbico  de  caliza  al  transformarse  en 
yeso  ocupa  dos  metros  cúbicos.  '^'  Este  aumento  de  volumen 
debió  ocasionar:  hendeduras  en  el  yeso;  y  también,  convexida- 
des en  los  "respaldos,"  '^^  las  cuales  obstruyeron  á  las  grietas, 
total  ó  parcialmente,  durante  esta  fase  de  la  formación  de  los 
criaderos  de  azufre  de  Mapimí,  fase  que  llamaré:  de  la  sulfa- 
tación '^'  de  las  calizas  que  formaban  los  "respaldos"  de  las 
grietas,  por  donde  circularon  los  vapores  calientes  de  agua  é 
hidrógeno  sulfurado. 

La  formación  progresiva  del  sulfato  de  cal  fué  impidien- 
do, poco  á  poco,  el  contacto  directo  entre  la  caliza  y  el  ácido 
sulfúrico,  que  sin  interrupción  continuaba  formándose  por  la 
oxidación  del  hidrógeno  sulfurado  gaseoso,  de  acuerdo  con  la 
reacción  (1).  Entonces,  no  pudiendo  ya  el  ácido  sulfúrico  ata- 
car á  la  caliza,  por  falta  de  contacto  directo,  debió  obrar  sobre 
el  hidrógeno  sulfurado  que  existía  en  exceso,  reacción  quími- 
ca por  la  cual  se  produce :  agua,  bióxido  de  azufre  y  azufre  li- 
bre. '*'  El  bióxido  de  azufre  húmedo  y  en  contacto  con  un  ex- 
ceso de  hidrógeno  sulfurado,  se  transformó  desde  luego  en 


SLfYfíQ     TT 


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1.  Bull.  Soe.  Géol.  de  France.  2?  Serie,  Tomo  IV,  pág. 

2.  H,  Coquand.  L.  c.  pág.  115. 

3.  C.  R.  Van  Hise.  L.  c.  pág.  205. 

4.  Wurtz.  L.  c.  pág.  1603: 


Los  CRlADBBOB  DE  AZÜFáfi  DE  MAFIMÍ.  141 

reacción  química  que  desarrolla  :-|- 26  calorías,  como  so  ve  por 
el  siguiente  cálculo: 

Estado  inicial. 

2HH-S+40  =  HS  O4  liquido,  desprende:  +  193    Calorías 

3  (2H-|-S)=3  H2S  gas  „      3x4.6=+  13.8       „ 

láuma=+  206.8       „ 


Estado  final. 
4  (2H+0)=  4H2O  gas,  desprende:  4x58.2  =  +232.8  calorías. 

Diferencia. 
Estado  final— Estado  inicial=+ 232.8— 206.8=+ 26.0  calorías. 

El  azufre  producido  por  las  reacciones  anteriores  (4)  se 
depositó  en  las  partes  de  las  grietas  no  obstruidas  por  el  yeso 
V  por  las  cuales  continuaban  circulando  los  vapores  calientes. 
Se  depositó  también,  en  las  hendiduras  y  cavidades  existentes 
en  el  yeso  que  formaba  las  paredes  de  esas  grietas,  siempre 
que  estuvieran  comunicadas  con  estas  últimas. 

Lo  anterior  explica:  porqué  en  la  parte  central  de  los  cria- 
deros de  azufre  de  Mapimí  se  encuentra  principalmente  con- 
centrado este  metaloide;  y  porqué  va  disminuyendo  en  canti- 
dad, de  la  parte  central  para  los  ''respaldos"  del  criadero,  en 
donde  por  lo  general  el  yeso  no  contiene  azufre. 

La  cristalización  del  azufre  se  verifica  siempre  al  aire  libre 
ó  en  cavidades  subterráneas  que  estén  en  comunicación  con 


142  Juan  D.  Villabéllo. 


el  aire  atmosférico;  '^'  por  lo  tanto,  no  es  notable  el  que  se  en- 
cuentra en  Mapimí  azufre  cristalizado  en  las  grietas  por  don- 
de salieron  los  vapores  calientes,  grietas  que  estaban  en  comu- 
nicación con  la  superficie  del  terreno.  En  muchas  localidades 
se  encuentra  el  azufre  cristalizado  en  las  grietas  por  donde 
salen  vapores  calientes;  y  entre  otras  mencionaré:  los  criade- 
ros de  azufre  de  Kalamaki'^'  y*de  Péreta.'^'  Estos  últimos  se 
formaron  de  una  manera  semejante  á  la  que  acabo  de  indicar/*' 
En  esta  segunda  fase  de  la  formación  de  los  criaderos  de  azu- 
fre de  Mapimí,  fase  que  llamaré:  de  precipitación  principal  del 
azufre  las  reacciones  (4)  fueron  las  que  alcanzaron  mayor  ex- 
tensión. En  efecto,  el  ácido  sulfúrico  ataca  fácilmente  á  la  ca- 
liza, y  con  mayor  rapidez  á  medida  que  es  más  grande  la  ex- 
tensión de  caliza  expuesta  á  la  acción  del  ácido ;  pero  la  velo- 
cidad de  esta  reacción  disminuye  notablemente  cuando  la 
caliza  se  cubre  con  el  yeso  formado,  lo  cual  impide  su  contac- 
to con  el  ácido  sulfúrico.  ^^'  Según  esto,  la  sulfatación  de  la 
caliza  debió  alcanzar  su  mayor  amplitud  durante  la  primera 
fase  de  la  formación  del  criadero;  y  aunque  también  las  reac- 
ciones (4)  pudieron  verificarse  en  esta  fase,  su  extensión  debió 
ser  menor  que  durante  la  segunda;  porque  en  la  primera,  una 
parte  del  ácido  sulfúrico  se  empleó  en  yesificar  á  la  caliza.  El 
azufre,  que  de  acuerdo  con  las  reacciones  (4)  pudo  precipitar- 
se al  comenzar  la  formación  del  criadero,  se  depositó  también 
de  preferencia  en  las  grietas,  ó  en  las  cercanías  de  las  grietas 
por  1  asuénales  circularon  los  vapores  calientes.  Digo  esto,  por- 
que las  referidas  reacciones  alcanzan  su  mayor  extensión:  en 
caliente,  y  en  presencia  de  an  exceso  de  hidrógeno  sulfurado, 

(1]  Breislack.  Voy  ages  physiques  et  lithologiques  dans  la  Campanie 

(2)  D.  T.  Ansted.  On  Solfataras  and  Deposits  of  Sulphur  neai*  the  Istmuí?  of  Corinth. 
Quart.  Journ.  Oeol.  Soc.  of  London.  Tomo  XXIX.  1873,  pag.  363. 

(3)  H.  Coquand.  L.  c.  pag.  111. 

(4)  Id.,  id.  pags.  106-118. 

(.5)  James  Bottomley.  Memoirs  and  Proceedings  of  the  Manchester  Literary  db  Phi- 
losophical  Soeiety.  1899,  4?  Serie.  Tomo  II.  pag,  170. 


Los  CBIADEB08  DE  AZUFRE  DE  MAPlMl  143 

y  esa  temperatura  y  este  exceso  existían  principalmente,  en 
las  cercanías  de  las  grietas  por  las  cuales  circularon  los  vapo- 
res calientes  antes  mencionados. 

A  medida  que  los  vapores  anteriores  se  acercaban  ala  su- 
perficie del  terreno,  iban  encontrando  mayor  cantidad  de  oxí- 
geno en  las  grietas  por  las  cuales  ascendían.  Este  aumento  en 
la  cantidad  de  oxígeno  permitió  que  las  reacciones  (1),  (2)  y 
(4)  alcanzaran  mayor  extensión  cerca  de  la  superficie  del  terre- 
no; y  por  lo  tanto,  en  la  parte  superior  de  los  criaderos  de  Ma- 
pimí  la  sulfatación  debióa  ser  más  amplia;  y  pudo  ser  también 
relativamente  mayor  el  depósito  de  azufre.  Lo  anterior  pare- 
ce estar  comprobado  en  los  criaderos  de  Mapimí ;  pues  la  can- 
tidad de  azufre  contenida  en  ellos  disminuye  al  aumentar  la 
profundidad.  Sin  embargo,  la  desaparición  de  este  metaloide 
á  la  profundidad,  en  determinada  parte  del  criadero,  no  puede 
servir  de  fundamento  para  asegurar  que  el  azufre  uo  se  encon- 
trará ya,  al  profundizar  más  los  trabajos.  En  efecto,  e^a  zona 
estéril  puede  ser  solamente  una  parte  de  la  grieta  obstruida 
por  el  yeso,  durante  la  fase  de  sulfatación  de  la  caliza;  y  á  ma- 
yor profundidad  puede  encontrarse  el  azufre,  en  los  lugares 
por  donde  continuó  la  circulación  de  los  vapores  calientes,  du- 
rante la  segunda  fase  de  formación  de  los  criaderos  mencio- 
nados. 

La  teoría  que  he  indicado,  creo  que  explica  satisfactoria- 
mente todos  los  hechos  observados  en  los  criaderos  de  azufre 
de  Mapimí.  Sin  embargo,  esta  teoría  sólo  es  aplicable  á  la  par- 
te superior  de  esos  criaderos,  es  decir,  á  la  parte  comprendida 
entre  la  superficie  del  terreno  y  las  cercanías  del  nivel  hidros- 
tático  A  este  nivel  comienza  el  agua,  y  allí  se  encontrarán  tal 
vez  algunos  sulfuros  metálicos,  probablemente:  pyrita,  cina- 
brio, y  galena  en  pequeña  cantidad.  Este  cambio  en  la  natu- 
raleza del  criadero,  que  nada  tendría  de  raro  pues  se  ha  obser- 


144  JüAN  D.  ViLLAEELLO. 


vado  ya  en  otras  localidades/^'  será  objeto  de  algunos  párrafos 
de  una  Memoria  que  publicaré  próximamente,  con  el  siguiente 
título:  Diferentes  fases  en  la  mineraliz ación  de  los  alrededo- 
res de  Mapimí. 

Como  resultado  de  la  nueva  teoría  indicada,  pueden  for- 
mularse las  siguientes  conclusiones  científico-industriales. 


Los  criaderos  de  azufre  de  Mapimí,  son  terciarios  epigené- 
ticos,  y  "arman"  en  calizas  mesocretácicas. 

Están  en  relación  genética  con  la  eyección  de  las  andesi- 
tas  terciarias  de  la  localidad,  y  son  muy  irregulares. 

Se  formaron  por  un  procedimiento  neumatogéuico  princi- 
palmente; y  la  precipitación  del  azufre  fué  debida  á  la  acción 
del  oxígeno  del  aire  sobre  vapores  calientes  de  agua  ó  hidró- 
geno sulfurado,  vapores  que  ascendieron  por  fracturas  exoki- 
néticas  y  de  presión. 

La  mayor  cantidad  de  azufre  se  encuentra  en  la  parte  cen- 
tral de  los  criaderos,  cantidad  que  va  disminuyendo  hacia  los 
"respaldos,"  hasta  encontrarse  en  estos,  generalmente,  el  yeso 
casi  puro. 

El  azufre  se  encuentra  mezclado  con  el  yeso,  se  formaron 
en  parte  simultáneamente;  y  el  yeso  será,  por  lo  tanto,  una 
buena  guía  para  encontrar  al  azufre  en  esos  criaderos. 

La  cantidad  de  azufre  disminuye  generalmente  al  aumen- 
tar la  profundidad;  sin  embargo,  la  desaparición  de  este  meta- 
loide en  determinado  lugar  del  criadero,  no  es  indicio  de  que 
á  la  profundidad  ya  no  existe  azufre;  y  al  profundizar  más  los 
labrados  puede  volvérsele  á  encontrar,  siempre  que  continué 
el  yeso  á  la  profundidad. 

(1)  G.  F.  Becker.  Geology  of  the  Quioksilver  Deposits  of  the  Pacifio  Slope.  Xni 
Mcmoqraph,  TI.  S.  Qeol.  Surv.  pag.  253. 


Los  CRIADEBOS  DB  AZUFRE  DE  MAPIMÍ.  145 

El  azufre  se  encontrará  solamente  en  la  zona  de  oxidación 
de  los  criaderos;  y  abajo  del  nivel  hidrostático  aparecerán  pro- 
bablemente algunos  sulfuros  metálicos,  con  especialidad:  py- 
rita,  cinabrio  y  galena  en  pequeña  cantidad. 

Los  cruzamientos  de  las  grietas  y  las  zonas  agrietadas  an- 
teriormente á  la  formación  de  esos  criaderos,  serán  probable- 
mente zonas  de  enriquecimiento  en  azufre  de  los  criaderos 
mencionados. 

Méxioo,  Octubre  7  de  1907. 


Engeí-rand  (G.),  M.  S,  A.— Six  Le^ons  de  Préhistoire.  124  fig.  dans  le  tcxte. 
Avec  un  Préface  de  L.  Capitán,  Professeur  a  l'École  d'Anthropologie  de 
Paris.— Bruxelles.  1905.  lü? 

Escard(Jean). — Les  industríesélectrochimiques.  Paris.  Libraiñe  I'olytechnique, 
Ch.  Bthanger.  1907.  8'.'  gr.  fig. 

Favaro  {Antonio),  M.  S.  A. — Regesto  Biográfico  Galileiano  della  Edizione  Nazio- 
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Jüptner  (Hanns  Barón  von). — Eléments  de  Sidérologie.  Traduits  de  l'allemand 
par  E.  Poncelet  et  A.  Delmer.  3me.  partie.  Paris.  Librairie  Polytechnique, 
Ch.  Béranger.  1907.  8'.'  gr.  fig.  &  pl. 

La  Plata.  Observatorio  Astronómico.  —  Comunicaciones  elevadas  ala  Universi- 
dad con  motivo  del  viaje  hecho  á  Europa  por  el  Director,  Dr.  Francisco 
Porro  de  Somenzi.  Diciembre  1906.  La  Plata.  1907.  49 — Efemérides  del 
Sol  y  de  la  Luna  para  1907.  La  Plata.  1907.  89 


Lisboa.  Commissáo  do  Servigo  Geológico. — Carta  hypsometriea  de  Portugal.  (Se- 
gundo a  carta  chorograpMca  na  escala  de  1:100,000).  Escala  1:500,000. 
1906. 

London.  Meteorological  Commitee.  Second  Annual  Report,  for  tlie  Year  ended  31st 
Marcli  1907.  89  pl. 

Lorenzoni  (Gr. )  e  Císcate  (G.) — Differenza  di  Longitudine  fragli  Osservatcí  di 
Padova  e  di  Bologna  determinata  nel  1897.  Padova.  B  Osservatorio  Astro- 
nómico. 1907.  4V  2  Tav. 

Madrid.  Comisión  del  Mapa  Geológico  de  España.  Boletín.  Tomo  XXVIII.  (To- 
mo VIII,  Segunda  Serie  1906;.  1906.  89  Láms. 

Marroquín  y  Rivera  (M.),  M.  S.  A. — Proyecto  de  abastecimiento  y  distribución 
de  aguas  potables  para  la  Ciudad  de  México,  presentado  al  Honorable 
Ayuntamiento  de  la  misma. — México.  Secretaría  de  Fomento.  1901.  89 
láms.   (Ing.  J.  Galindo  y  Villa,  M.  S.  A. ) 

Merlot  (Julesj. — Manuel  de  l'ouvrier  mécanicien.  Guide  du  monteur. — Paris. 
Lihrairie  Polytechnique,  Ch.  Béranger.  1907.  89  gr.  fig. 

Morandi  (Luis). — Cinco  años  de  observaciones  en  el  Observatorio  Municipal  del 
Prado  (Roy  Instituto  Nacional  Físico- Climatológico).  Quinquenio  1901-1905. 
Montevideo.  1907.  49 

Napoli.  R.  Observatorio  di  Capodimonte. — Osservazioni  meteoricbe,  1906. — Varia- 
zioni  d  illa  declinazione  magnética,  1903-1904.  Nota  delDott.  F.  Contari- 
no. — SuU'altezza  delle  polveri  Vesuviane  cadute  in  Napoli  dopo  le  eruzioni 
del  22  ottobre  1822  e  dell'S  aprile  1906  e  sull'  abbasamento  súbito  dal  era- 
tere  per  le  stesse  eruzioni.  Nota  dell  Dott.  F.  Contarino.  — Osservazioni  as- 
tronomicbe,  magnetiebe  e  meteorologicbe  eseguite  nei  giorni  28,  29,  30, 
31  Agosto  e  19  Settembre  1905  in  occasione  dell'eclisse  solare  del  30  Agos- 
to. Nota  del  Dott.  F.  Contarino. — Riassunto  delle  osservazioni  meteoro- 
logicbe  fatte  nella  R.  Specola  di  Capodimonte.  1905  &  1906.  Nota  del  Dott. 
E.  &«errier¿.  —  Determiaazioni  assolute  della  Inclinazione  Magnética  ese- 
guite negli  aniii  1904,  1905  e  1906.  dal  Dott.  E.  Guerrieri,  (R.  c.  R.  Accad. 
Napoli.) 

Planche  (Jos). — Dictionnaire  Groc-Fian(jais,  composé  sur  l'ouvrage  instituía 
Thesaurus  Linguae  Graecae  de  Henri  Etienne.  .  3me.  édition,  Paris. 
1824.   89 

Ramond  {G.) — Étude  géologique  de  l'Aqueduc  du  Long  et  du  Lunain.  Nov. 
1806.  (Avec.  profil  géologique  1:25,000  et  1:  500).— et  Combes  (Paul)  fils. 
Intéressant  pbénoméne  de  "capture"  aux  environs  de  Paris.  (Assoc.  Fr. 
av.  Se.  1906).: — Dollot  (A.)  et  Combes  (Paul)  fils.  Le quadruplement  des 
voies  du  Chemin  de  Fer  du  Nord  (Ligue  de  Paris  a  Creil,  par  Cbantilly). 
(C.  R.  Congr.  Soc.  sav.  1906). 

Révillon  (L.) — Lea  aciers  spéciaux.  (Encyclopédie  scientifique  des  Aide-Mé- 
moire).  París.  Gauthier-Villars.  1907.  89 

Saiazar  (Joaquín  G.) — El  Telegrafista  Práctico.  Apuntes  sobre  telegrafía  eléc- 
trica. México.   Secretaría  de  Fomento.  1907.  It  89  y  Atlas. 

( J.  suivre). 


Tomo  26.  No.  5. 

MEMORIAS  Y  REVISTA 

DE  LA 

SOCIEDAD  científica 


íí 


Antonio  álzate 

pablicadaa  bt^o  la  dirección  de 

RAFAEL  AGUILAR  Y  SANTILLÁN, 

Seoeetabio  General  Perpetuo 

SOMMAIKE. 

(Mémoires,  feuilles  20  k  25  Revue,  feuilles  3  á  5). 


99 


Chlmie  agricoie. — Résultats  des  analysesde  terres  arables,  par  le  Dr.  F.  F.  Vi- 
Haseñor,  p.  159-170.  (Resultat(yj  pH  la  analizoj  de  plugeblaj  teroj). 

Chronologie. — Notes  compléinentaires  aux  Regles  de  Chronologie  practique,  par 
C.  It.  Órnelas,  p.  171-202.  {Plenigaj  notoj  pri  la  reguloj  de  praktika  krono- 
logio). 

Physiothérapie. — Influence  genérale  des  grandes  altitudes  sur  l'organisme  des 
tuberculeux,  par  le  Dr.  Daniel  Vergara  Lope,  p.  147-157.  (Generala  infiuo 
de  la  grandaj  altecoj  en  la  tubeJculozu  laj  organismoj). 

REVUE. — Ñécrologie:M.  Loewy,  p.  17-19. — Le  Centenaire  de  la  Société  Géologi- 
que  de  Londres,  p.  19-24. — Ccmptes  rendus  des  séances  de  la  8ociétó, 
Sept.-Nov.  1907.  p.  25-27. —  Bibliographie:  Escard,  Bichat  et  Blondlot, 
Grimshaw.  révillon.  Arnaud  et  Franche,  Weed,  Merlot,  Heise,  Jüptnei", 
Tassart.  p.  27-35. — Centenaire  de  Río  de  la  Loza,  p.  35-40. 


MÉXICO 
inv«íri=>piBKrT^ft.   idel   a-OBiBUisro   fbidefi-a.1:. 

(3?  CALLE  DE  REVILLAGIGEDO  NÚM.  3). 

Noviembre  1907. 

Publicación  registrada  como  articulo  de  segunda  ciast  en  12  da  Febrero  de  1907. 


l)ons  et  nonvelles  publicatiotts  re<jues  pendant  Septembre  et  Octobre  1907. 


Les  noms  des  donateurs  sont  imprimes  en  itáliques;  les  membres  de  la  Société 
sont  designes  avec  M.  S.  A. 

Schnabel  (C.)  —  Traite  théorique  et  pratique  de  métallurgie.  Cuivre.  Plomb. 

Argent.  Or.-2me.  édition  fraa^aise  par  le  Dr.  L.  Gaütier. — París.  lÁbraiñe 

Polyteclivique,  Ch.  Béranger.  1907.  89  gr.  fig. 
Siegel  (Gustave). — Prix  de  revient  et  prix  de  vente  de  l'énergie  électrique  sui- 

vi_'d'un  essai  de  tarification  rationnelle.   Traduit  de  rallemand  par  R.  Eilis- 

sen  et  E,  Allain-Launay. — París.   Librairie  Folytechnique,  Ch.  Béranger. 

1907.  8?. 
Stevenson  {John  J.),  M.  S.  A. — The  Carboníferous  of  the  AppalacWan  Basín. 

(Bull.  of  Geológica!  Bociety"  of  America,  Vois.  14,  15,  17  &  18.  1903-904 

&  1906-907).  89 
Stimpson  (Wm.)— Report  on  tbe  Crustácea  (Brachyura  and  Anomura)  coUected 

by  the  North  Pacific  Exploring  Expedition,  1853-1856.  (SmithsonianMis- 

cellaneous  Collections.  Vol.  XLIX,  No.  1717).— Washington.  1907.  89  pl. 

{Smithsonian  Institution) , 
Tokyo.  Earihquáke  Investigation  Committee.  Publications  (inforeinglanguages). 

Nos.  23  &  24:  Report  on  the  Greatlndian  Earthquake  of  1905,  by  F,  Omori, 

Se.  D.  1907.  89  pl. 
Ventosa  {Vicente),  M.  S.  A. — Discursos  leídos  ante  la  Real  Academia  de  Ciencias 

Exactas,  Físicas  y  Naturales  en  la  recepción  pública  del  Sr.  D.   Vicente 

Ventosa  y  Martínez  de  Velasco,  el  día  5  de  Noviembre  de  1905. — Madrid. 

1905.  89 
Washington. — Burean  of  American  Ethnology.  Twenty-fifth  Annual  Report  to 

the  Secretary  of  the  Smithsonian  Institution.  1903-904 — Washington. 

1907.  49  pl.  &  fig. 
Washington. —  U.  S.  Department  of  Agriculture.  Yearbook.  1902-1906.  89  pl. 
Washington.  U.  S.  National  Museum.  Bulletin:  50,  PartIV;  53,  Part  II;  57-59. 

— Contributions  f  rom  the  U.  S.  National  He rbarium,  Vol.  X,  Part  5. — Pro- 

ceedings.  Vol.  3:^.  1907.  {Smithsonian  Institution). 
Wéve  (Louis). — Cinématique  des  mécanismes.— París.  Lihrairie  Folytechnique, 

Ch.  Béranger.  1907.  89  fig. 
Wien.  K.  K.  Geolorjische  Reichsanstalt.  Jahrbuch.  LVÜ,  1907,  1-3.  89  Taf. 
Zacatecas.   Observatorio  del  Estado  en  el  Cerro  de  la  Bufa.  Boletín  mensual.  49 

1907. 
Ziegler  (The)  Polar  Expedition  1903-1905.  Anthony  Fíala,  Commander.   Scien- 

tífic  Results  obtained  under  the  direction  of  WíUiam  J.   Peters,  Repre- 


tJOCIÉTÉ  SCISMTIFIQDE  "ANTONIÜ  ÁLZATE."  MÉMÜIBBS,   T.  24. 


Miience  genérale  des  grandes  allitiides  sur  rorgaiiisme 
des  iémúm, 


LICRAki 
NEW  YORK 
BOTANfCAL 

OARUE^. 


Mémoire  présente  au  Heme.  Congrés  de  Physiothérapie.  á  Rorae 


PAK  LE  DOCTECTK 


DANIEL  VEEGAEA  LOPE,  M.  S.  A. 


On  a  assurément  discute  bien  des  fois  la  question  des  avan- 
tages  presentes  par  les  climats  d'altitude,  au  point  de  vue  du 
traitement  de  la  tuberculose  mais  j'ai  le  devoir  et  la  possibi- 
litó,  gráce  á  mes  études  antérieures  et  auK  eonditions  spóciale- 
ment  avantageuses  du  pays  que  j'habite,  d'insister  encoré  plus, 
d'attirer  votre  attention  sur  ce  sujet,  et  de  pénétrer  bien  plus 
profondément  dans  le  coeur  de  la  question.  D'ailleurs,  au  sujet 
de  l'importance  du  role  absolument  supérieur  que  peut  jouer 
la  raréfaction  de  Pair,  a  l'ógard  de  Paction  directe  que  ees  fac- 
teurs  exercent  dans  la  biologie  ile  l'homme  vivant  sur  les  al- 
titudes, on  ne  trouve  pas  assez  de  documents  dans  les  travaux 
classiques  pour  que  vous  puissiez  me  dispensar  d'exposer  ici 
les  résultats  que  j'ai  acquis  pendant  plusieurs  années  d'étu- 
des,  consaeróes  á  l'approfoiidissement  de  questions  si  intéres- 
santes. 


Mem.  Soo.  Aléate.  México. 


T.  26  (1907-1908)— 20. 


148  Daniel  Veeqaea  Lope. 


Ce  court  mémoire  renferme,  ainsi  qu'on  le  verra,  l'expli- 
cation  scientifique  claire,  incontestable,  de  l'action  si  remar- 
quablement  bienfaisante,  que  la  climat  d'altitude  exerce  sur 
l'individu  tuberculeux. 

Dans  des  mémoires  spéciaux  et  dans  un  livre  qui  a  obtenu 
une  trés-haute  recompense  dans  un  concours  international,  ^^' 
j'ai  demontre,  au  moyen  d'un  tres  grand  nombre  d'observa- 
tions  et  d'expórienoes,  que  l'organisme  de  Phomme  vivant  sur 
les  altitudes  est  le  siége  de  modifieations  importantes,  néces- 
sitós  par  son  adaptation  a  un  milieu  sec  et  raréfié. 

Les  appareils  respiratoire  et  circulatoire  sont  surtout  ceux 
qui  se  modifient,  et  ees  modifieations  consistent: 

1? — Dans  Paugmentation,  proportionnelle  a  l'altitude,  du 
nombre  des  mouvements  respiratoires  et  des  pulsations. 

2? — Dans  Paugmentation  proportionnelle  de  la  capacité 
respiratoire  des  poumons  et  du  sang. 

3? — Dans  V  amplitude  plus  agrande  de  l'extension  thora- 
cique. 

4? — Dans  la  densification  proportionnelle  du  sang  et  de 
tous  les  liquides  de  l'organisme. 

5? — Dans  la  diminution  proportionnelle  de  la  tensión  in- 
travasculaire  du  sang. 

Plusieurs  de  ees  phénoménes  ont  été  déjá  confirmes  par 
des  expérimentateurs  européens  et  américains  du  Nord.  Je 
vous  prie  de  consultor  Pexcellent  ouvrage  du  Docteur  Knopf, 
de  New  York,  sur  les  sanatoriums:'^'  voir  le  tableaux  des  e£- 
fets  produits  par  la  chambre  pneumatique  á  air  raréfié:  on  ve- 
rra qu'il  y  a  une  grande  ressemblance,  presque  identité,  dans 
les  phénoménes  observes.  Je  n'aurais  pu  désirer  une  confir- 

1.  Herrera  &  Vergara  Lope.—  "La  vie  8üI{  lbs  hauts  plAteadx.  " — En.  frangais. 
México,  1899.  TJu  volume  in  49,  de  792  pages.  Ouvrage  couronné  au  Coucouvs  Hodgkings 
ouvert  par  la  Smithsonian  Institutiou  de  Washington,  E,U.  A.  qui  a  eu  lieu  en  1895. 

2.  Les  Sanatoria:  Traitement  et  propliylaxie  de  la  phtisie  pulmonaire,  par  S.  A. 
Knopf.  Deuxiéme  édltion,  Paris,  1900.  TJn  volume  in-8,  aveo  illustrations.   Consultar 

l'édition  américaine,  en  anglais'  du  méme  ouvrage,  page  226. 


INFLDÉNOK  DES  ALTnTTDRS  SDR  L'OIíaANlSME  DES  TCfBBECOLKüX.  149 

mation  plus  brillante  de  mon  livre  "La  vie  sur  les  hauts  pla- 
teaux." 

II  n'est  médecin,  qui,  par  le  seul  examen  des  oinq  propo- 
sitions  citées  ci-dessus,  ne  comprenue,  sans  explication,  com- 
ment  et  de  quelle  fa^on,  nécessairement,  et  dans  un  sens  des 
plus  favorables,  le  tableau  oliuique  presenté  par  un  tubercu- 
leux,  doit  se  modifier,  surtout  dans  les  cas  de  tuberculose  pul- 
monaire. 

Le  déploiement  plus  faeile  et  plus  considerable  des  pou- 
mons;  la  circulation  plus  active  de  l'aii  et  du  sang  á  travers 
les  voies  respiratoires  et  les  cellules  pulmonaires ;  Parrivée 
dans  tous  les  tissus  de  Féconomie  d'un  sang  plus  concentré, 
c'est-a-dire,  plus  riche  á  volume  égal,  eu  hematíes  et  en  pha- 
gocytes;  la  tendance  á  la  dessication  des  muqueuses,  spécia- 
lement  de  la  muqueuse  respiratoire  sont  suffisantes  pour  dé- 
terminer  des  changements  orgauiques  extreme ments  favora- 
bles. Oes  changements  nous  expliquent,  eomment,  dans  la 
pratique  medícale  chez  nous,  sur  le  Plateau  Central  du  Mexi- 
que,  á  2,280  métres  au-dessus  du  niveau  de  la  mer,  nous  ob- 
servons  des  cas  de  tuberculose,  dans  lesquels,  il  a  suffi  aux 
patients  de  se  transporter,  des  bas  niveaux  des  cotes  á  nos  al- 
titudes, pour  que  leur  maladie  guérisse  radicalement;  a  condi- 
tion  que  les  malades  ne  soient  pas  arrivés  aux  périodes  les 
plus  avances  de  l'évolution  du  mal,  et  ne  présentent  pas  de 
complications  secondaires  graves. 

Ceux  qui,  en  Europe,  ne  donnent  pas  toute  l'importan- 
ce  que  les  climats  d'altitude  possédent  surement  pour  la  gué- 
rison  de  la  tuberculose,  et  méme  en  doutent,  commettent  une 
tres  grave  erreur.  Dans  la  plupart  des  cas  la  raison  de  cette 
erreur  saute  aux  yeux :  il  ne  leur  est  pas  donné  d'observer  des 
climats  d'altitude  sitúes  a  une  aussi  grande  hauteur  que  les 
nótres,  oü  les  effets  de  oe  faoteur  peuvent  et  doivent  se  maai- 
fester  nécessairement  au  plus  haut  degré,  saas  qu'aucun  au- 
tre  ólément  s'oppose  á  l'obtention  des  résultats. 


150  Daniel  Vergaba  Lope. 


En  effet,  il  n'y  a  qu'une  seule  chose  qui  puisse  s'opposer 
au  succés,  la  diminution  de  la  température,  sujetsur  lequelje 
reviendrai  tout-á-1'heure  car  je  dois  insister  encoré  á  cet  en- 
droit  sur  les  efÉets  qui  dépendent  de  deux  autres  facteurs  des 
climats  d'altitude  et  dont  l'action  biologique  se  montre  sur  les 
organismes,  et  produisent  les  modifications  physiologiques 
auxquelles  il  faut  attribaer  la  guórison  des  tuberculeux.  Ces 
deux  f acteurs  sont :  Vahaissement  de  la  pression  barométrique  et 
la  sécheresse  de  l'air. 

La  décompressiotí  atmosphérique  active  nous  l'avons  dit 
ci-dessus  la  circulatioii  de  l'air  dans  les  poumons.  A  México, 
par  exemple,  oü  la  pression  moyeune  de  l'air  est  de  58  centi- 
métres,  le  terme  moyen  de  respiration  par  minute  est^22,  tandis 
qu'á  Paris,  dont  la  pression  est  de  75  centimétres,  on  donne 
comme  ce  terme  moyen,  la  chiffre  de  17  par  minute.  Cherchez 
la  relation  mathématique  parmi  ces  quatre  nombres  et  vous 
trouverez  qu'ils  sont  presque  exactement  proportionnels.  Cet- 
te  méme  déoompression  de  Pair  augmente  la  capacité  respira- 
toire  des  poumons,  les  dilate,  et  oblige  les  partios  paresseuses 
á  fonctionner.  Jaccoud,  le  premier,  a  soutenu  cette  thése  et 
mes  expériences  personnelles  ne  nous  permettent  plus  d'en 
douter. 

En  outre,  la  déoompression  fait  affluer  aux  poumons  une 
plus  grande  quantité  du  sang.  On  a  observé,  que  l'air  raréfié 
améne  une  congestión  de  la  surface  cutanée  et  respiratoi- 
re,  et  qu'il  permet  ainsi  une  distribution  plus  uniforme,  dans 
les  poumons  pour  ainsi  diré,  dans  la  presque  totalité  des  orga- 
nes,  et  en  régularisant  la  circulation  de  l'air  et  du  sang,  en 
augmentant  la  superficie  ou  s'opérent  les  échanges  osmoti- 
ques,  on  eombat  par  cela  méme  la  congestión  des  parties  ma- 
lades.  II  y  a  done  une  dérivatiou  du  sang  comme  le  ferait  un 
vésicatoire  ou  une  ventouse;  seulement,  dans  ce  cas,  au  lieu 
de  se  porter  vers  le  tégument,  le  sang  se  porterait  vers  le  pou- 
mon,   des  parties  malades  aux  parties  saines,   et  tout  cela 


INFLÜBNOE  DES  ALTnDDBS  SDB  L'OBQANISUB  DBS  TüBBBOÜLBnX.  151 

nous  donne  l'explication  du  soulagement  presque  immedíat 
experimentó  par  les  phthisiques,  qnand  ils  sont  transportes 
des  bas  niveaux  aux  grandes  altitudes. 

D'ailleurs,  la  décompression  de  l'air  fait  diminuer  la  pres- 
sion  intrapulmonaire,  en  particulier,  et  la  tensión  intravascu- 
laire  du  sang;  en  general  on  peut  súrement,  par  ce  moyen, 
combattre  l'hómoptysie.  II  n'est  pas  rare  de  voir  les  malades 
victimes  de  cet  aceident,  avant  leur  dópart  des  bas  niveaux, 
arriver  au  plateau  central  deja  dólivrós  et  sans  trace  de  sang 
dans  leurs  crachats.  Le  sang  disparait  au  £ur  et  á  mesure 
qu'ils  montent  vers  le  susdit  haut  plateaux. 

L'abaissement  de  la  tensión  intravasculaire,  phónoméne 
d'ordre  physique,  auquel  sont  assujettis  tous  les  organismos 
vivant  sur  les  altitudes,  a  otó  aussi  démontró  par  nombre  d'ex- 
póriences  faites  dans  mon  laboratoire,  oü  j'ai  trouvé  que,  "  á 
conditions  égáles,  la  tensión  vasculaire  est  en  raison  directe  de  la 
pression  Mrométrique." 

Apres  ees  phónoménes  qui  sont  la  consóquence  directe  de 
la  rarófaction  de  l'air,  il  faut  cousidórer  ceux  qui  dópendent 
plus  spócialement  de  la  sócheresse  de  l'air. 

II  est  parfaitement  ótabli  que  sur  les  altitudes,  la  sóche- 
resse  de  l'air  augmente.  Or,  l'iiifluence  de  l'ótat  hygrométri- 
que  sur  la  transpiration  cutanóe  et  pulmonaire,  a  otó  l'objet  de 
recherches  dignes  da  plus  grand  intórét.  William  Edwards 
s'est  efforeó  de  prouver  que  la  transpiration  qui  s'efEectue  á 
la  surface  de  la  peau  ou  de  la  muqueuse  respiratoire,  doit  étre 
classóe  parmi  les  phónoménes  physiques,  et  peut  étre  compa- 
róe  á  ceux  que  prósentent  certains  corps  poreux  impregnes 
d'eau  et  placós  dans  les  mémes  circonstances  oíi  se  trouvent 
les  organismos  de  l'homrae  et  des  animaux  dans  les  altitudes. 
Une  sécheresse  extraordinaire  dans  l'air  provoque  le  máximum 
d'intensitó  de  la  transpiration.  Le  Docteur  Denisson,  de  Den- 
ver,  a  prouvó  aussi,  au  moyen  d'observations  et  d'expérieuces 
trés-bieu  faites,  que  par  la  transpiration  on  perd  le  double 


152  Daniel  Vkeoaea  Lope. 


d'eau  á  Denver,  ( B.  U.  A. )  á  5,350  pieds  au-dessus  du  ni- 
veau  de  la  mer,  que  dans  une  región  basse  presque  au  niveau 
de  la  mer.  Véraguth  a  demontre  aussi  par  Pexpérimentation 
la  réalisation  du  meme  phénoméne. 

On  a  prouvé  deja  que  Paugmentation  des  éléments  figures 
du^sang  est  un  des  faits  des  plus  imporfcants  et  des  plus  cons- 
tants  parmi  ceux  qui  ont  lieu  chez  les  habitants  des  altitudes. 
Les  observations  de  Moeller  á  Davos,  celles  de  Reinert  Stier- 
lin,  Wolff,  Kope,  Egger,  Viault  et  les  miennes,  á  México,  ont 
ajouté  deja  un  nombre  suffisant  de  données  sur  ce  sujet  si  im- 
portant  de  la  biologie  des  altitudes.  Eh  bien,  voici  un  phéno- 
méne directemeut  lié  á  la  sécheresse  des  altitudes,  les  expé- 
riences  que  j'ai  faites  tendent  a  le  prouver:  le  sang  perd  plus 
d'eau  sur  les  altitudes,  il  est  aussi  plus  épais,  plus  dense.  Tan- 
dis  qu'en  Europe,  et  en  general  pour  les  bommes  habitant  des 
niveaux  inférieurs,  on  a  signalé  comme  moyenne  pour  la  den- 
sité  du  sang,  de  1,058  á  1,060,  (máximum),  j'ai  trouvé  a  Méxi- 
co de  1,060  a  1,067.5,  et  comme  moyenne,  1,063.2,  le  nombre 
de  globules  rouges  par  millimétre  cube,  étantá  México  d'aprés 
mes  observations  personnelles,  de  6.500,000,  comme  moyenne. 

Or  bien,  Moeller  a  moritré  a  Davos,  comment  1' organis- 
mo des  tuberculeux  e.st  beaucoup  plus  sensible  aux  échanges 
de  la  pression  atmosphérique ;  il  suffit  d'un  léger  abaisse- 
ment  du  mercute,  pour  observer  tout-de-suite,  Paugmenta- 
tion des  hématies  dans  les  malades  du  sauatorium.  Moi,  j'ai 
montré  aussi,  comment  dans  Phomme  sain  qu'on  soumet  aux 
variations  des  pressions  obtenues  au  moyen  de  la  chambre 
pneumatique,  on  peut  faire  varier  aussi  le  nombre  des  globu- 
les rouges  dans  un  temps  tres  court,  aprés  un  délai  de  deux 
ou  trois  heures  seulement,  les  modifications  de  la  densité  du 
méme  liquide  ainsi  que  celles  de  la  tensión  intravasculaire, 
ayant  suivi  paraléllement  le  métne  cours. 

La  rapidité  selon  laquelle  se  présentent  ees  phénomenes, 
est  seulement  en  rapport/avec  la  nature  des  causes  physiques 


INTLUBMCB  DK8  ALTITDBES  S0B  L'OBOANtSMX  DBS  TDBBRODLBÜZ.  153 


qui  les  produisent.  Le  sang  perd  plus  d'eau  sur  les  altitudes, 
et  par  conséquent,  il  y  a  une  augmentation  fictive  de  tous  ses 
principes  fixes.  En  réalité,  le  nombre  de  globules  rouges  est 
le  méme,  mais  on  dirait  cependant  qu'  il  a  augmentó  si  nous 
parloiis  en  rapport  du  volume. 

Pour  la  discussion  des  expóriences  fundamentales  de  cet- 
te  thóorie,  et  tout  ce  qui  se  rattache  au  méme  sujet,  je  vous 
prie  aussi  de  consulter  mon  livre.  A  présent,  la  serie  de  faits 
sur  lesquels  j'ai  attiré  votre  attention  doivent  suffire,  je  l'espére, 
pour  expliquer  pour  quelle  raif-on  je  vous  ai  rappelé  la  vieille 
question  de  traitement  de  la  tuberculosa  par  les  climats  d'al- 
titude,  et  si,  je  suis  arrivé  au  moyen  de  l'observation  et  de  l'ex- 
périence  physiologiques,  á  trouver  la  vraie  explication  á  l'óg- 
ard  de  l'action  favorable  que  les  altitudes  exercent  sur  les  ma- 
lades  victimes  de  la  phtbi>!Íe,  je  vous  dirai  avec  le  grandClaude 
Bernard:  "La  Physiologie  doit  étre  la  base  nócessaire  d'une 
m^édecine  súre  d'elle  méme,  et  comme  toujours,  elle  est  appelée 
á  contribuer  au  bien-étre  de  l'hygiéne  et  de  la  thórapeutique." 

J'ai  dit  dans  ce  mémoire,  que  le  seul  facteur  qui  puisse 
s'opposerdans  les  altitudes  pour  obtenir  l'amélioratioa  des  tu- 
berculeux,  est  Pabaissement  de  la  tempórature  atmospliérique, 
qui  se  prodüit  au  fur  et  á  mesure  qu'on  s'éléve  sur  le  niveau 
de  la  mer.  Certas,  les  sanatoriums  européens  qui,  cependant, 
n'atteignent  pas  au-dessus  du  niveau  de  nos  vallées,  sont  pres- 
que  inhabitables  pendan!  l'hiver  pourlafoule  des  malades  dó- 
licats,  quine  peuventsanspérilaffronterle  froid  de  ees  régions. 
A  Davos,  par  exemple,  (1,550  métres  d'altitude),  pourtant  Pune 
des  stations  les  plus  róputées  de  PEurope  pour  les  bons  résul- 
tats  que  l'on  y  obtient  au  point  de  vue  de  la  guérison  de  la  tu- 
berculose,  le  froid  est  si  vif,  vous  devez  le  savoir,  que  le  ter- 
mométre  s'abaisse  parfois  á  24°  ou  30'^  au  dessous  de  zéro.  II 
ueige  en  toute  saisoil,  méme  au  mois  d'aoút.  L'ópoque  de  la 
fonte  des  neiges,  qui  commeace  vers  le  mois  de  mars,  est  une 
période  tres  dósagréable,  fort  redoutó  des  pensionnaires  du 


154  DANIEL  Vkbgash  Lopk. 


sanatorium  et,  par  contre,  au  cours  de  l'été,  la  oolonne  du  ther- 
mométre  monte  jusqu'á  plus  de  33°  centígrades.  Mais  cet- 
te  température  et  cette  variation  du  thermométre  n'exis- 
tent  jamáis  sur  les  hauts  plateaux  des  endroits  inter  tropic- 
aux,  comme  le  vaste  Plateau  Central  mexicain.  Jé  dois  insis- 
ter,  d'une  fagon  particuliére  sur  le  climat  de  ce  dernier,  parce 
qu'il  est  absolument  impossible  aux  personnes  qui  n'ont  pas 
séjourné  dans  ce  pays,  de  se  faire  une  idee  exacte  sur  ce  que 
je  dis.  L'anecdote  suivante  nous  fournit  la  preuve  de  la  véri- 
té  de  cette  derniére  afflrmation:  M.  le  Dr.  Licéaga,  qui  est 
une  de  nos  gloires  medicales,  a  México,  assistait  pendant  le 
mois  d'aoút  1890,  au  Congrés  de  la  tuberculose,  a  Ber]in^^\ 
On  sait  la  clialeur  qui  régne  en  cette  ville  pendant  la  période 
caniculaire.  Un  des  savants  europóens,  assitant  au  Congrés, 
dit  á  Mr.  Licéaga.  *'Vous,  qui  habitez  un  pays  situó  sous  le 
tropique,  sous  le  19*""^-  degré  de  latitude,  vous  devez  trouver 
qu'il  fait  tres  frais  en  comparaison  avec  la  ville  de  México,  qui 
je  suppose,  en  ce  moment  doit  ressembler  a  une  fournaise." 

"Quelle  erreur  est  la  vótre  répondit  le  Dr.  Licéaga. — 
A  México,  oú  par  contre,  il  ne  fait  jamáis  froid  pendant  l'hi- 
ver,  au  cours  des  plus  chandes  journées  de  Pannée  la  tempé- 
rature máxima  ne  dépasse  pas  ordinairemeut,  24  á  25  degrés 
centigrades;  la  moyenne  de  la  journée  ne  s'éléve  jainais  á  plus 
de  16  á  17  degrés,  c'est-a-dire,  á  la  température  moyenne  des 
jours  les  plus  agréables  de  votre  printemps  et  de  votre  au- 
tomne." — Le  savant  européen  ne  pouvait  croire  ce  qu'on  lui 
disait. 

En  effet,  dansmon  pays.  dans  la  plus  grande  partie  du  haut 
platau  mexicain,  oü  depuis  le  commemcement  d'avril  a  la  fin 
de  septembre,  on  voit  le  soleil  au  zénith,  la  moyenne  de  la  tem- 
pérature annuelle,  moyenne  déduite  des  chiffres  fournis  par 


( 1 )  Oú  il  presenta  un  tres  intéressant  rapport  sur  la  VaRée  de  México,  consideres 
comtne  station  sanitaire  ponr  les  tuberculeux. 


INFLÜENCE  DES  ALTITUDES  SDK  L'üBQANISUB  DBH  TOBBRCDLEUX.  155 

l'Observatoire  Météorologique  Central  de  México,  au  cours  de 
30  annóes  d'observations,  est  de  15°5. 

Dans  les  pays  temperes,  sitúes  par  des  latitudes  plus  bas- 
ses,  froides  en  hiver,  chaudes  en  été,  les  chiffres  correspon- 
dant  aux  moyennes  annuelles,  déduits  comme  la  moyenue  á 
México,  par  le  calcul,  ne  s'observent  presque  jamáis  dans  la 
réalitó,  II  n'en  est  pas  de  méme  a  México,  oü  la  moyenne  des 
24  heures,  pendant  toute  l'annóe  et  en*  toute  saison  est  d'en- 
viron  16°  cent. 

Ce  fait  est  déjá,  extrémement  remarquable:  mais  ce  qui 
Pest  plus  encere  c'est  que  les  moyennes  des  24  heures  ne  s'ólé- 
vent  jamáis  au  dessus  de  27°,  aux  jours  les  plus  chaudes  de 
l'année,  et  ne  s'abaissent  jamáis  audessous  de  14,  aux  jours 
les  plus  froids.  Ces  conditions  mótéorologiques  sont  si  diffó- 
rentes  de  celles  que  les  hommes  sont  habitúes  á  observer  dans 
les  pays  temperes  de  l'Europe,  qu'ils  sont  incapables  de  se  les 
représenter  s'ils  n'ont  pas  vócu  toute  une  annéeá,  México.  La 
raison  prinoipale  de  ces  conditions  exceptionnelles,  c'est  que 
la  Vallée  de  México,  si  elle  ne  voit  jamáis  le  soleil  s'éloigner 
sensiblement  de  la  verticale,  est  située,  a  pros  de  2,309  m,  au- 
dessus  du  niveau  de  la  mer,  C'est  la,  ne  l'oublions  pas,  l'alti- 
tude  des  sommets  alpestres  et  pyrónéens,  qui  restent  en  toute 
saison  couverts  de  neige.  Sons  cette  méme  latitude  au  niveau 
de  la  mer,  sur  les  bords  du  golfe  du  Mexique  ou  du  Pacifique, 
la  tempórature  reste  torride  méme  en  hiver,  et  devient  extré- 
mement pénible  a  supporter,  des  le  printemps.  Mais,  au  £ur  et 
á|mesure,  que  l'on  s'óléve  vers  l'immense  platean  central  mexi- 
cain,  la  combinaison  de  ces  deux  facteurs,  basse  latitude  d'une 
part,  altitude  du  terrain  de  l'autre,  produit  ces  singuliéres  et 
múltiples  combinaisons  climatologiques  que  l'on  rencontre  de- 
puis  la  cote  jusqu'au  platean  central,  en  parcourant  un  nom- 
bre relativement  restreint  de  kilómetros. 

Toutes  ces  données  sont  suffisantes  pour  faire  disparaitre 
la  croyance  á  l'existence  de  cet  obstacle,  l'abaissement  nui- 

Mem.  Soo.  Alíate.  México.  T.  26  (1907-1908)— 21. 


156  Danibl  Vergaea  Lope. 


sible  de  tempórature  par  la  hauteur,  puisque  nous  avons  de 
tres  grandes  altitudes  avec  ees  conditions  climatériques,  vra- 
iement  paradisiaques,  oü  les  jnalades  peuvent  s'établir  avan- 
tageusement,  et  se  promener  en  tout  teoaps  efc  saus  crainte,  au 
milieu  de  bosquets  embaumós,  baignés  dans  les  flots  d'un  so- 
leil  qui  ne  £ait  jamáis  défaut. 

II  y  a  aussi  dans  les  climats  d'altitude  d'autres  facteurs 
qui  viennenfc  contribuer  aussi  aux  bienfaits  que  peuvent  en 
retirerles  tuberculeux,  mais  ils  ont  été  déjá  parfaitement  étu- 
diós,  et  j'en  ferai  seulement  inentiou.  Je  me  rapporte  a  la  plus 
grande  luminosité  comme  conséquence  d'un  air  plus  léger  qui 
pertnet  l'arrivée  des  rayons  du  soleil  en  quantitós  plus  gran- 
des et  aux  pittoresques  paysages  qui,  par  leurs  conditions  spé- 
ciales  de  beauté  ont  été  toujours  si  renommés,  si  admires  par 
tout  le  monde,  et  servent  aussi  á  relever  les  forces  de  Pesprit. 

Comme  vous  l'aurez  remarqué,  ce  mémoire  a  euseulemeat 
pour  but,  Pexplicatioa  que  je  troave  véritable,  sur  la  fagon  dont 
les  climats  d'altitude  opérent  dans  Forganisme  des  tubercu- 
leux, et  produisent  des  changements  physiologiques  qui  amé- 
nent  toujours  un  soulagement  pour  ees  |)auvres  malades,  et 
quelque  fois  méme  leur  giiérison.  Les  observations  cliniques 
du  Dr.  Licéaga  ont  déjá  confirmé  ehez  nous  eette  action  dans 
la  pratique  journaliére,  et  il  a  presenté  ses  études  si  importan- 
tes devant  le  monde  medícale.  Par  oonséquent,  nous  ne  devons 
jamáis  mépriser  le  traitement  climatérique  de  la  tuberculosa 
par  l'altitude,  surtout,  quand  il  y  a  sur  la  terre  de  grandes  éléva- 
tions  si  avantageusement  situées  comme  la  Vallée  de  México; 
laquelle,  a  mon  tour,  et  comme  l'a  £ait  mon  sarant  maítre  a  Ber- 
lín, en  1890,  je  vous  offre  comme  une  station  idéale,  pour  y 
établir  des  sanatoriums  pour  les  phtisiques. 

Mais  loin  de  moi  l'idée  de  vous  recommander  ce  traitement 
comme  le  seul  qui  puisse  atteindre  la  guérison  de  la  maladie. 
Nous  devons  avoir  toute  notre  espoir  dans  la  sérumthérapie, 
dont  le  complet  succés  n'est  pas  tres  éloigné,  j'en  suis  pres- 
que  sur.  Dans  les  altitudes  et  au  uiveau  de  la  mer,  je  suis  un 


INFLÜKNCK  DBS  ALTITUDES  8ÜE  L'ORGANISMK  DES  TOBEKCDLKDX.  157 

partisan  decide  du  traitement  par  reclusión  dans  les  sanato- 
riums  spéciaux.  (Le  "closed  treatement"  des  Anglais). 

Comme  resume  de  ce  mémoire,  j'ail'honneur de  vous  pré- 
senter  les  suivantes  conclusions. 

consrcii.xjsioi>TS. 

1. — Les  climats  d'altitude  ont  toujours  une  action  bienfai- 
sante  et  certaine  sur  l'organisme  des  tuberculeux,  surtout, 
quand  les  eiidroits  sur  lesquels  on  cherche  cette  action,  ont 
une  altitude  tres  élevée,  et  que  les  autres  facteurs  de  ees  cli- 
mats: temperatura,  etc.,  sont  aussi  favorables  que  celles  qu'of- 
re  la  Vallée  de  México. 

II. — Cette  action  bienfaisante  dópend  de  l'influence  direc- 
to que  Paltitude  exerce  sur  l'organisme  de  l'homme  vivant  dans 
les  altitudes,  développant  des  modifications  importantes,  néces- 
sités  par  son  adaptation  a  un  milieu  sec  et  raréfié.  Les  appa- 
reils  circulatoire  et  respiratoire  sont  surtout  ceux  qui  se  mo- 
difient,  et  ees  modifications  consistent : 

A.  Dans  l'augmeatation,  proportionnelle  á  l'altitude,  du  nom- 
bre des  mouvements  respiratoires  et  des  pulsationes. 

B.  Dans  l'augmentation,  proportionnelle  aussi,  de  la  capacité 

respiratoire  des  poumous  et  du  sang. 

C.  Dans  l'amplitude  plus  grande  de  l'extension  thoracique. 
B.  Dans  la  densification  propordonnelle  du  sang  et  de  tous  les 

liquides  de  l'organisme. 
F,  Dans  la  diminution  proportionnelle  de  la  tensión  intravas- 

culaire  du  sang. 

III. —  Sans  cesser  de  faire  usage  des  austre  traitements 
conseillés  jusqu'á  présent  comme  les  plus  útiles,  nous  devons 
recommauder  aux  malades  de  tuberculoso,  leur  établissement 
dans  les  sanatoriums  des  grandes  altitudes,  et  s'il  n'ótait  pas 
possible,  recourirá  l'application  de  baias  de  pression  á  air  ra- 
réfié, dans  la  chambre  pneumatique. 

Ootobre  1907. 


SOCIÉTE  SCIBNTIKICJDK  "ANTONIO  ALZATB."   MÉMOIEKS,    T.    26 


RESULTADOS  DE  LOS  ANÁLISIS  DE  TIERRAS  ARABLES, 


POK  EL  DOCTOE 


FEDEEIOO  r.  TILLASEÑOR,  M.  S.  A. 


PROCEDEIíCIA. 

Estado  de  Guanajuato 
Distrito:  Apaseo 
Municipalidad:  Apaseo 
Hacienda  Mayorazgo  1. 


CARACTERES  GENERALES. 

Peso  de  un  litro  de  tierra  secada 
al  aire  1  k.  222,496. 

Agua  higroscópica.  34.678  por  mil. 

Poder  absorbente =488, 127  por  mil. 

Reacción:  Neutra. 

Espesor  de  la  capa  de  tierra  anali- 
zada? 

1000  de  tierra  seca  =  1035.962  de 
tierra  húmeda. 


ANALIÍálS  FÍSICO-QUiMICO. 


Residuos  que  que- 
daron sobre  el  ta- 
miz de  5  mm. .  . , 

Residuos  que  que- 
daron sobre  el  ta- 
miz de  1  mm. . . . 


Tierra  fina 


0.000 

Materia  orgánica  y  volátil  0.917 

Calcáreo 0.274 

6.885  Grava 5.694 

Agfua  higroscópica*^'   ...  43.277 

Materia  orgánica  y  volátil  100.635 

Calcáreo 1.927 

(gruesa<'>  15.894 

993.115  Arena:  601.977  I  fina 18.087 

(  polvosa.  567.996 

Arcilla 245.299 


1000,000 


1000.000 


( 1 )  De  donde  se  deduce  que  1000  de  tierra  fiaa  seca,  equivalen  á  1045. 503  de  húmeda. 

(2)  Separadas  por  tamices  de  0.5  y  0.2  de  milímetro- 


160  F.  r.  VillaseSoe. 


ANÁLISIS  QUÍMICO. 

1000  partes  de  tierra  fina  secada  al  aire,  contienen: 

Agua  higroscópica  43.577. 

Materias  combustibles  y  volátiles  144.909  comprendiendo: 

Ázoe  orgánico 0.328 

Ázoe  amoniacal 0.070 

Ázoe  nítrico - 0.162 

Ázoe  total 0.560 

Parte  soluble  en  frío  en  ácido  clorhídrico  91.650  compren- 
diendo: 

Óxidos  de  hierro  y  aluminio 2.948 

Cal 0.932 

Magnesia 0.345 

Sosa •. 0.195 

Potasa 0.002 

Acido  fosfórico*^'. ... 0.009 

Acido  sulfúrico 0.032 

Acido  carbónico 0.623 

Acido  silícico 0.102 

Cloro 0.140 

Parte  insoluble  en  frío  en  ácido  clorhídrico  719.864  com- 
prendiendo sol.  en  ácido  fluorhídrico: 

Oxido  de  hierro  y  aluminio 104.351 

Cal 0.119 

Magnesia 2.281 

Sosa 19.239 

Potasa  .      ._„ 20.444 

Acido  fosfórico 0.115 

(1)  Conteniendo  ácido  fosfórico  soluble  en  eitrato 

de  amoníaco 0.003 

EESUMEN. 

ELEMENTOS  ASIMILABLES 

INMEDIATOS  ELEMENTOS  DE  RESEEVA. 

Ázoe 0.560    Acido  fosfórico 0.121 

Acido  fosfórico 0.003     Potasa 20.444 

Potasa 0.002     Cal 0.119 

Cal 0.932    Magnesia 2.281 

Magnesia 0.345 


Análisis  db  tiebras  abablbs. 


161 


PEOCEDENCIA- 

Estado  de  Guanajuato. 
Distrito  Apaseo. 
Municipalidad:  Apaseo 
Hacienda  Mayorazgo  2 


CARACTERES   GENERALES, 

Peso  de  un  litro  de  tierra  secada  al 
aire  1  k.  278.496. 

Agua  higroscópica  78.807  por  mil. 

Poder  absorbente  609.083  por  mil. 

Rt^acción  ligeramente  alcalina. 

E.^pesor  de  la  capa  de  tierra  anali- 
zada? 

1000  de  tierra  seca  =  1085.541  de  tie- 
rra húmeda. 


ANÁLISIS  FÍSICO- QUÍMICO. 


Residuos  que  que- 
dan sobre  el  ta- 
miz de  5  mm. 

Residuos  que  que- 
dan sobre  el  ta- 
miz de  1  mm. 


Ti 


ierra  nna 


Materia  orgánica  y  volátil  0.052 

Calcáreo    0.022 

0.530  Guijarros 0.456 

Materia  orgánica  y  volátil  0.772 

Calcáreo 0.044 

9.142  Grava 8.326 

Agua  higroscópica  '*'  ...  52.778 

Materia  orgánica  y  volátil  89.387 

CMm  1  991  1  Arenoso ....  1.327 

calcáreo  i.y-i  |  j^^paipable.  0.594 

gruesa  <''  29.528 

990.328  Arena  690.541    fina 30.077 

polvosa. .  630  936 

Arcilla 255.701 


1000.000 


1000.000 


(1)  De  donde  se  deduce  que  1000  de  tierra  fina,  seca,  equivalen  á  1056.294. 

(2)  Separados  por  tamices  de  0.5  y  0.2  de  milímetro. 


162  I".  JF.  VnxASESoB. 


ANÁLISIS  QUÍMICO. 

1000  partes  de  tierra  fina  secada  al  aire,  contienen: 

Agua  higroscópica  53.294. 

Materias  combustibles  y  volátiles  103.100  comprendiendo: 

Ázoe  orgánico , .    , 1.697 

Ázoe  amoniacal , 0.112 

Ázoe  nítrico 0.011 

Ázoe  total 1.820 

Parte  soluble  en  frío  en  ácido  clorhídrico  103.100  compren- 
diendo: 

Oxido  de  hierro  y  aluminio 42.217 

Cal 8.831 

Magnesia 2.723 

Sosa 2.128 

Potasa 0.053 

Acido  fosfórico  (1) 0.030 

Acido  sulfúrico 1.068 

Acido  carbónico - 0.275 

Acido  silícico 1.190 

Cloro 0.320 

Parte  insoluble  en  frío  en  ácido  clorhídrico  753.324  com- 
prendiendo sol.  en  ácido  fluorhídrico; 

Oxido  de  hierro  y  aluminio 27.621 

Cal 0. 146 

Magnesia , ..  0.110 

Sosa 1.599 

Potasa  2.713 

Acido  fosfórico 0,301 

(1)  Conteniendo  acido  fosfórico  soluble  en  citrato 

de  amoníaco 0.016 

EESUMEN. 

ELEMENTOS  ASIMILABLES 

INMEDIATOS.  ELEMENTOS  DE  RESERVA. 

Ázoe 1.820     Acido  fosfórico 0.315 

Acido  fosfórico 0.016     Potasa 2,712 

Potasa 0.053     Cal 0.146 

Cal 8.831     Magnesia 0.110 


Magnesia 2.723 


Anausis  dk  tikrras  arables. 


163 


PROCEDENCIA- 

Estado  de  Guanajuato. 
Distrito  Apaseo. 
Municipalidad:  Apaseo 
Hacienda  Mayorazgo  3 


CARACTERES   GENERALES, 

Peso  de  un  litro  de  tierra  secada  al 
aire  1  k.  145466. 

Agua  higroscópica  33.854  por  mil. 

Poder  absorbente  554.986  por  mil. 

Reacción:  Neutra. 

Espesor  de  la  capa  de  tierra  anali- 
zada? 

1000  de  tierra  seca  =  1033.970  de  tie- 
rra húmeda. 


ANÁLISIS  FÍSICO-QUÍMICO. 


Residuos  que  que- 
dan sobre  el  ta- 
miz de  5  mm. 


r  000 


Residuos  que  que- 
dan sobre  el  ta- 
miz de  1  mm. 


Materia  orgánica  y  volátil       0.516 

Calcáreo ....       0  220 

8.190  Grava 7.454 


Agua  higroscópica  '"    . .     43.875 
Materia  orgánica  y  volátil  184.875 


Calcáreo  1,785 


Arenoso . . 
Impalpable. 


0.711 
1.074 


gruesa  <"     17.779 

Tierra  fina  991.810  Arena  536.123    fina 16.363 

polvosa..  501.981 
Arcilla    225.340 


1000.000 


1000.000 


(1)  De  donde  se  deduce  que  1000  de  tierra  fina,  seca,  equivalen  á  1046.298  de  húmeda. 

(2)  Separadas  por  tamices  de  0.5  v  0,2  de  milímetro.  » 


Mem.  Soo.  Alsate.  Méxioo. 


T.  26  (1907-1908)— 22. 


164  F.  F.  VillaseSoe. 


ANÁLISIS  QUÍMICO. 

1000  partes  de  tierra  fina  secada  al  aire,  contienen: 

Agua  higroscópica  44.237. 

Materias  combustibles  y  volátiles  186.577  comprendiendo: 

Ázoe  orgánico ; 2.781 

Ázoe  amoniacal 0.140 

Ázoe  nítrico 0.019 

Ázoe  total 2.940 

Parte  soluble  en  frío  en  ácido  clorhídrico  96.100  compren- 
diendo: 

Óxidos  de  hierro  y  aluminio 37.100 

Cal...._. 8.893 

Magnesia 3.633 

Sosa „ 1.133 

Potasa 0.065 

Acido  f osf órico'^\     ... 0.056 

Acido  sulfúrico , 0.274 

Acido  carbónico 4.767 

Acido  silícico 1,006 

Cloro 0.160 

Parte  insoluble  en  frío  en  ácido  clorhídrico  673,086  com- 
prendiendo sol.  en  ácido  fluorhídrico: 

Oxido  de  hierro  y  aluminio 22.077 

Cal 0.014 

Magnesia 0.242 

Sosa 9.154 

Potasa  . . 2.692 

Acido  fosfórico 0,000 

(1)  Conteniendo  ácido  fosfórico  soluble  en  citrato 

de  amoníaco 0.018 

RESUMEN. 

ELEMENTOS  ASIMILABLES 

INMEDIATOS  ELEMENTOS  DE  RESERVA. 

Ázoe 2.940    Acido  fosfórico.    ...  0.038 

Acido  fosfórico 0.018     Potasa  2.692 

Potasa 0.065     Cal.     0.014 

Cal , 8.893     Magnesia    0.242 


Magnesia 3.633 


Análisis  db  tixbkas  arables. 


165 


PROCEDENCIA.  CARACTERES  GENERALES. 

Estado:  Veracruz.  Peso  de  un  litro  de  tierra  secada  al 

Cantón:  Córdoba.  aire:  1  k.  04832. 

Municipalidad:  Córdoba.  Agua  hidroscópica:  26.7  por  mil. 
Hacienda:  San  Migueli-  «Poder  absorbente:  394.420  por  mil. 
to  A.  Reacción:  neutra. 

Espesor  de  la  capa  de  tierra  anali- 
zada: ? 
1000  de  tierra  seca= 1027.432  de  tie- 
rra húmeda. 


ANÁLISIS  FÍSICO-QUÍMICO. 


Re.siduos  que  que- 
dan sobre  el  ta- 
miz de  5  mm. 


0.000 


Residuos  que  que- 
dan sobre  el  ta- 
miz de  1  mm. 


Materia  orgánica  y  volátil       0.110 

Calcáreo 0.132 

2.550  Grava 2.308 


Agua  higroscópica '^^ 15.161 

Materia  orgánica  y  volátil  194.99G 


Tierra  fina 


Arenoso       2.295 
Impalpa- 
ble....      0.598 
Gruesa'-'    29.855 
Fina. .  - .     49.855 
(Polvosa.  271.158 
Arcilla 442.923 


Calcáreo  2.893 


997.450  Arena  341.477 


1000.000 


1000.000 


meda. 


(1)    Pe  donde  se  deduce  que  1000  de  tierra  fina  seca  eqnivalen  á  1015. 42r)  de  hú- 


(2)    Separadas  por  tamices  de  0.5  y  0.2  de  milímetro. 


166  F/F,  VillabkSob. 


ANÁLISIS  químico. 

1000  partes  de  tierra  fina  secada  al  aire,  contienen: 

Agua  higroscópica  15.200. 

Materias  combustibles  y  volátiles  197.500,  comprendiendo: 

Ázoe  orgánico 1.915 

Ázoe  amoniacal 0.168 

Ázoe  nítrico 0.017 

Ázoe  total ' 2.100 

Parte  insoluble  en  frío  en  ácido  clorhídrico  192.700  com- 
prendiendo : 

Oxido  de  hierro  y  alumina 177.760 

Cal 0.849 

Magnesia 0.122 

Sosa 0.193 

Potasa - 0.012 

Acido  fosfórico'^' 0.077 

Acido  sulfúrico 2.245 

Acido  carbónico 1.290 

Acido  silícico 1.360 

Cloro 0.120 

Parte  insoluble  en  frío  en  ácido  clorhídrico  594.600  com- 
prendiendo sol.  en  ácido  fluorhídiico. 

Oxido  de  hierro  y  alumina 145.577 

Qal 7.492 

Magnesia. . ".'.'. ^V.V.'-'. .    '. . *  1  ^ ! "  ! !! !! !!  ¿324 

Sosa -  - .- 37.459 

Potasa 5.114 

Acido  fosfórico 0.030 

(1)  Conteniendo  ácido  fosfórico  soluble  en  citrato 

de  amoníaco 0.009 

EESÜMEN. 

ELEMENTOS  ASIMILABLES 

INMEDIATOS.  ELEMENTOS  DE  RESERVA. 

Ázoe 2.100  Acido  fosfórico .....  0.068 

Acido  fosfórico 0.009  Potasa 5.114 

Potasa 0.012  Cal 7.492 

Cal -    -  -  0.849  Magnesia 8.324 


Magnesia 0.122 


Análisis  de  tierras  arables. 


1G7 


PROCEDENCIA.  CARACTERES  GENERALES. 

Estado  de  Veracruz.  Pe.so  de  un  litro  de  tierra  secada 

Distrito:  Córdoba  al  aire  1  k.  15462. 

Municipalidad:  Córdoba  Agua  higroscópica.  15.3  por  mil. 
Hacienda  San  Miguelito  8  Poder  absorbente:  474,080  por  mil. 
Reacción:  Neutra. 
Espesor  de  la  capa  de  tierra  anali- 
zada? 
1000  de  tierra  seca»  1015.538  de 
tierra  húmeda. 


ANÁLISIS  FÍSICO-QUÍMICO. 

Residuos  que  que  •           Materia  orgánica  y  volátil  1.402 

daron  sobre  el  ta-                 Calcáreo    : 1.G74 

miz  de  5  mm....    44.610  Calcáreo    41.534 

Residuos  que  que-  Agua  higroscópica'*'   —  4.176 

daron  sobre  el  ta-  Materia  orgánica  y  volátil  3.866 

miz  de  1  mm. .  - .    55.908  Grava 47.866 


Tierra  fina 


(  arenoso .       0.090 
Calcáreo  1.169  <  impalpa- 

(      ble...       1.079 
(gruesa*-'    62.972 

899.482  Arena:  428.392  ]  fina 66.644 

(polvosa.  298.776 
Arcilla 314.090 


1000,000 


1000.000 


(1)  De  donde  se  deduce  (lue  1000  de  tierra  fina  seca,  Oíiiii  valen  á,  K{2.028de  húmeda. 

(2)  Sepai'adas  por  tamices  de  ü.O  y  0.2  de  uiilimetro. 


168  F.  E.  VuxaseSoe. 


ANÁLISIS  QUÍMICO. 

1000  partes  de  tierra  fina  secada  al  aire,  contienen: 

Agua  higroscópica  31.034. 

Materias  combustibles  y  volátiles  141.300  comprendiendo: 

Ázoe  orgánico 1.055 

Ázoe  amoniacal 0.182 

Ázoe  nítrico 0.023 

Ázoe  total 1.260 

Parte  soluble  en  frío  en  ácido  clorhídrico  1 36.500  compren- 
diendo: 

Oxido  de  hierro  y  aluminio 16.762 

Cal 0.112 

Magnesia 0.093 

Sosa í 0.139 

Potasa 0.112 

Acido  fosfórico  (1) ...  0.080 

Acido  sulfúrico 0.237 

Acido  carbónico 0.177 

Acido  siKcico 0.556 

Cloro  ........: •-. 0.150 

Parte  insoluble  en  frío  en  ácido  clorhídrico  691.166  com- 
prendiendo sol.  en  ácido  fluorhídrico; 

Oxido  de  hierro  y  aluminio. 154.683 

Cal 8.372 

Magnesia 0.149 

Sosa 50.731 

Potasa 5.529 

Acido  fosfórico No  hay. 

(1)  Conteniendo  acido  fosfórico  soluble  en  eitrato 

de  amoníaco 0.009 

RESUMEN. 

ELEMENTOS  ASIMILABLBS 

INMEDIATOS.  ELEMENTOS  DE  RESERVA. 

Ázoe ]  .260  Acido  fosfórico   - .    . .  0.071 

Acido  fosfórico 0.009  Potasa 5,529 

Potasa. 0.112  Cal 8.372 

Cal    0.121  Magnesia ..  0.149 

Magnesia 0.093 


Análisis  db  ttebras  arables.  160 


PROCEDENCIA.  CARACTERES  GENERALES. 

Estado  de  Veracruz.  Peso  de  un  litro  de  tierra  secada  al 

Cantón  Córdoba.  aire  1  k.  00838. 

Municipalidad:  Córdoba.  Agua  higroscópica  14.5  por  1000. 
Hacienda  San  MiguelitoC  Poder  absorbente  512.160  por  1000. 

Reacción:  Neutra. 

Espesor  de  la  capa  de  tierra  anali- 
zada? 
1000  de  tierra  seca  =  1014.713  de 
tierra  húmeda. 


ANÁLISIS  FISICO-QUIMICO. 

Residuos  que  que- 
daron sobre  el  ta- 
miz de  5  mm. . . .      0.000 
» 

Residuos  que  que-  Metería  orgánica  y  volátil       O  582 

daron  sobre  el  ta-  Calcáreo.    . , 0.372 

miz  de  1  mm  .   . .      3.164  Grava 2.210 

Agua  higroscópica'*'  ...  22.721 

Materia  orgánica  y  volátil  188.801 

( Arenase.  0.176 
Calcáreo  0.469  s  impalpa - 

(      ble . . .  0.293 

( gruesa'"  50.910 

Tierra  fina               996.836  Arena  313.410  ]  fina  ... .  78.869 

(  polvosa .  183.631 

Arcilla 471.435 


1000.000  1000.000 


(1)  De  donde  se  deduce  que  1000  de  tierra  fina  seca,  equivalen  á  1023.325  húmeda. 
2)    Separadas  por  tamices  de  0.5  y  de  0.2  de  milímetro. 


170  F.  r.  ViLLASKÑOE.— Análisis  de  tibebas  abablbs, 


ANÁLISIS  QUÍMICA. 

1000  partes  de  tierra  fina  secada  al  aire,  contienen: 

Agua  hidroscópica.  22.794. 

Materias  combustibles  y  volátiles  189.400  comprendiendo: 

Ázoe  orgánico 3.514 

Azee  amoniacal - 0.252 

Ázoe  nítrico 0.014 

Ázoe  total 3.780 

Parte  soluble  en  frío  en  ácido  clorhídrico  199.800  compren- 
diendo: 

Oxido  de  hierro  y  aluminio - . .  36.795 

Cal 0.140 

Magnesia , 0.002 

Sosa 0.204 

Potasa 0.028 

Acido  fosfórico  (1)  -  - 0.026 

Asido  sulfúrico 0.048 

Acido  carbónico 0.040 

Aciso  silícico 1.566 

Cloro 0.100 

Parte  insoluble  en  frío  en  ácido  clorhídrico  588.006  corfi- 
prendiendo  sol.  en  ácido  clorhídrico: 

Óxidos  de  hierro  y  aluminio 95.022 

Cal 7.056 

Magnesia 0.941 

Sosa 5.174 

Potasa 0,188 

Acido  fosfórico No  hay, 

(1)  Conteniendo  ácido  fosfórico  soluble  en  citrato 

de  amoníaco 0.005 

RESUMEN. 

ELEMENTOS  ASIMILABLES 

INMEDIATOS.  ELEMENTOS  DE  RESERVA. 

Ázoe 3.780  Acido  fosfórico 0.021 

Acido  fosfórico 0.005  Potasa 0.188 

Potasa 0.028  Cal 7.056 

Cal 0.140  Magnesia 0.941 

Magnesia...' 0.002 


SOCIÉTÉ  SCIKNTintíDB   "ANTONIO  ÁLZATE."   MÉMOEBKS,  T.  26. 


Notas  comptaentarias  á  las  "Breves  reglas  de  Cronología  practica," 

POR  EL  PEESBITEKO 

CALIXTO  DEL  E.  OENELAS,  M.  S.  A. 

Que  también  las  ciencias  nacen,  crecen  y  se  desarrollan, 
es  una  verdad  palmaria  que  nadie  puede  negar.  Precisamente 
en  nuestros  días,  vemos  como  las  ciencias  naturales  se  desa- 
rrollan admirablemente,  así  como  la  filosofía  en  la  floreciente 
Grecia  de  otro  tiempo. 

Pero  en  medio  de  ese  maravilloso  concierto,  encontramos 
á  la  ciencia  cronológica,  aunque  inseparable  de  la  Historia  y 
de  la  Astronomía,  que  se  le  llama  ciencia  obscura,  un  cam- 
po abrupto,  é  inaccesible,  y  respetables  autores  están  de 
acuerdo  en  decir,  que  la  cronología,  aun  está  en  pañales.  Y 
por  cierto  que  ha  tenido  una  infancia  no  solo  secular  sino  mi- 
lenaria, con  una  confusión  de  diversos  cómputos  de  cronolo- 
gías que  cada  nación  presenta  la  suya  con  mil  sinuosidades  ó 
cuestiones  problemáticas  tan  intrincadas,  que  hasta  hoy  día 
no  se  pueden  resolver. 

Esto  ha  hecho  que  los  científicos  modernos  perdiendo  to- 
da esperanza,  y  como  último  recurso  han  apelado  á  la  Geolo- 
gía y  á  la  Arqueología  en  busca  de  la  edad  del  mundo,  ya  que 
ni  de  los  códices  más  antiguos  del  Egipto,  ni  de  la  misma 
Mem.  Soo.  Álzate.  México.  T.  26  (1907-1908),— 23. 


172  C.  E.  Oenelas. 


Biblia  han  podido  arrancar  una  edad  cronológica  y  exacta  del 
hombre  sobre  la  tierra. 

¿Acaso  este  cúmulo  de  dificultades  sean  las  que  impidan 
la  vida  y  el  desarrollo  de  la  'Cronología,  para  que  llegue  á  su 
más  elevado  apogeo  y  desempeñe  el  importantísimo  papel  que 
debe  en  el  teatro  de  las  ciencias,  como  la  antorcha  soberana 
de  la  Historia? 

Veamos  en  com'untolas  dificultades  y  precicemos  los  pun- 
tos más  culminantes. 

La  Cronología  Bíblica,  aun  en  la  misma  ciencia  se  ha  teni- 
do¡[por  la  más  cierta  quizá  hasta  hoy,  para  único  punto  de 
apoyo  respecto  de  la  edad  del  hombre,  como  veremos  adelan- 
te. Antiguamente  la  Cronología  Bíblica,  se  le  creía  incluida 
en  la  revelación  divina;  pero  actualmente  los  exógetas  mo- 
dernos dicen  clara  y  terminantemente,  que  de  los  libros  de 
Moisés,  no  se  desprende  una  perfecta  cronología.  El  Padre 
Juan  Mir  en  su  obra  de  la  creación,  3^  edición,  tomo  II,  cap. 
XLV  dice: "que  las  genealogías  bíblicas  no  son  conti- 
nuas, sino  discontinuas,  que  faltan  fechas  numéricas  en  el 

catálogo  de  las  generaciones."  Más  adelante  dice: ¿"qué 

será  si  se  llega  á  reconocer  que  las  tablas  cronológicas  de  la 
Biblia,  están  incompletas  y  mermadas?  Que  desde  Adán  has- 
ta Abraham,  apenas,  disponemos  de  ramas  sueltas  y  mutila- 
das, tales,  conviene  á  saber,  cuales  eran  menester  y  no  más" 

"  que  hay  razones  para  sospechar  que  en  la  Biblia  se 

omiten  generaciones" "á  causa  de  las  omisiones  que  pue- 
dan suponerse " 

El  esclarecido  Hougó  dice:  "La  Biblia  en  ningún  lugar 
afirma  que  el  mundo  tenga  cuatro,  cinco  ó  seis  mil  años  (A.  C); 
nosotros  somos  los  que  hemos  creído  poder,  con  ayuda  del 
cálculo,  llegar  á  estos  guarismos,  que  al  fin  expresan  sumas 
cuyos  sumandos  no  tenemos  enteramente  conocidos."  Según 
esto, — dice  el  Padre  Mir, — no  hay  cronología  bíblica,  es  decir, 
contenida  material  ó  formalmente  en  la  escrituras;  lo  que  sí 


:NotAS  Á  las  BEOLAS  DB  CBONOLOOfA.  173 

hay,  es  grandísima  variedad  y  confusión  de  cómputos  hechos 
por  los  escriturarios  con  el  ai'tificio  de  sus  sistemas;  cómputos 
sujetos  á  discusión  é  inciertos  por  resultar  de  combinaciones 
dudosas,  etc." 

Mortillet,  dice:  "La  Biblia,  ese  aclamado  fruto  de  la  revela- 
ción y  depósito  de  toda  verdad,  ha  sembrado  grandes  discordias 
entre  los  cronólogos,  de  suerte  que  no  han  podido  entenderse 
acerca  del  tiempo  transcurrido  desde  la  creación  de  Adán  has- 
ta el  Nacimiento  de  Cristo."  Y  en  seguida  dice  el  Padre  Mir: 
— "¿Qué  culpa  tiene  la  Biblia  de  las  discordias  de  los  cronó- 
logos? 

En  el  mismo  capítulo  dice  el  P.  Mir: ....  "la  tolerancia  de 
la  Iglesia  en  tanta  diversidad  de  cálculos  dan  luz  y  persuación 
para  concluir  fundadamente  que  es  incompleta  y  mermada  la 
cronología  bíblica." 

También  dice:  "No  puede  ponerse  en  duda,  repetimos,  en 
que  la  cronología  bíblica,  vaga,  incierta " 

Por  el  estilo,  mucho  se  dice  que  no  hay  continuidad  en  la 
narración  de  los  hechos  y  en  las  genealogías  de  los  libros  sa- 
grados. 

En  mi  humilde  concepto,  solo  es  una  la  dificultad  ^funda- 
mental  de  tanta  cuestión;  solo  un  problema  y  es:  encontrar  la 
edad  del  hombre  sobre  de  la  tierra. 

De  la  dificultad  de  este  problema  nacen  otros  dos  más  y 
son:  1?  jDe  la  falta  de  solución  de  este  problema  de  la  edad 
del  mundo  se  infiere  que  no  haya  cronología  bíblica?  2?  ¿Hay 
ó  no,  discontinuidad  y  falta  de  fechas  en  las  genealogías  bí- 
blicas? 

Aunque  no  es  mi  propósito  tratar  cuestiones  tan  delica- 
das, guardando  aquel  consejo  de  San  Agustín  que  dice:  "Serva- 
ta  semper  moderatione  piae  gravitatis  nihil  credere  de  re  obs- 
cura temeré  debemus"  (P.  Mir,  Creación,  tomo  II,  pág.  462), 
me  limitaré  á  hacer  de  paso  varias  observaciones: 

Primera. — No  son  los  problemas  ni  la  solución  de  ellos  los 


174  C.  R.  Oenelab. 


que  constituyen  la  vida  de  una  ciencia,  sino  sus  principios  só- 
lidos é  incontrovertibles.  Luego,  por  la  falta  de  fsolución  de 
uno  ó  más  problemas  no  podemos  inferir  la  no  existencia  de 
una  ciencia.  Luego  porque  se  ignora  la  edad  del  mundo  que 
constituye  un  problema,  no  puede  inferirse  que  no  haya  cro- 
nología bíblica. 

Segunda, — Como  la  revelación  divina  está  velada  por  la 
incomprensibilidad  de  la  sabiduría  infinita,  hasta  hoy,  no  le  ha 
sido  dado  al  hombre  entresacar  y  distinguir  la  ci;onología  sa- 
grada que  necesariamente  debe  desprenderse  de  los  libros  de 
la  Biblia,  como  obra  perfectísima  del  Creador.  También  los 
raudales  de  luz  divina,  deslumhran  al  hombre  para  demostrale 
su  incapacidad.  Si  en  el  mundo  corpóreo  nos  encontramos  ro- 
deados de  la  realidad  material  y  ésta  misma  es  un  conjunto 
de  misterios  para  el  hombre;  nuestro  mismo  organismo  y  nues- 
tra vida  es  un  misterio  en  todas  sus  funciones.  Pues  ¿qué  di- 
remos de  la  revelación  divina  nacida  de  la  fuente  inagotable 
de  Sabiduría  infinita?  Solamente  la  ignorancia,  dice  con  razón 
M.  Hebert,  es  capaz  de  imaginar  que  la  ciencia  humana  es 
todopoderosa. 

Entonces  ¿qué  culpa  tiene  la  Biblia  de  la  incapacidad  del 
hombre? 

Tercera. — Ahora,  si  por  el  más  ó  menos  conocimiento  de 
hechos  históricos,  ó  de  la  subrepción  de  tiempo  y  de  genealo- 
logías,  etc.,  se  mide  ó  se  manifiesta  la  vida  y  desarrollo  de  una 
ciencia  ¿qué  diremos  de  la  ciencia  Astronómica?  ¿cuánto  le  fal- 
ta por  conocer?  Hasta  hoy  no  le  ha  sido  dado  al  hombre  ras- 
gar con  su  pupila  ese  zafir  hermoso  del  firmamento  para  con- 
tar siquiera,  esa  pléyade  infiinita  de  mundos  sidéreos  y  cam- 
pear por  aquellos  arcanos  de  luz,  para  contemplar  de  cerca 
las  grandiosas  maravillas  y  las  bellezas  del  Soberano  Artífi- 
ce. 

Si  del  pequeño  planeta  la  luna  todos  los  días  estudian 
los  astrónomos:  el  fondo  de  sus  mares,  sus  cráteres  volcánicos 


Notas  á  las  bbolab  de  cbonoloqía.  175 

y  sus  montañas,  sin  que  hasta  hoy  tengan  un  conocimiento 
claro  de  ella;  qué,  por  ésto  debieran  esclamarlos  astrónomos. 
¡No  hay  Astronomía! 

Pues  ¿por  qué  ignoramos  la  solución  de  un  problema,  po- 
demos decir,  no  hay  Cronología? 

Cuarta. — De  la  discontinuidad  de  las  listas  genealógicas: 
¿qué  razones  tienen  los  exégetas  modernos  para  demostrarlo? 
Ninguna  prueba  que  tenga  positividad  y  evidencia  necesarias 
nacen  de  razones  puramente  negativas  ó  hipotéticas,  de  temo- 
res y  sospechas,  y  ni  éstas  cree  el  Padre  Mir,   sean  evidentes 

como  se  desprende  de  sus  palabras,  que "hay  razones  para 

sospechar"  Más  adelante.. .  ."de  las  omisiones  que  puedan  supo- 
nerse" en  fin,  todas  las  razones  que  tuvieren,  vagan  más  en  la 
incertidumbre  que  aun  la  misma  cronología  sagrada;  pues  és- 
ta por  más  problemas  que  presente,  y  dificultades,  de  hecho 
existe  formada  y  basada  en  la  verdad  de  hechos  históricos,  de 
fechas  y  lugares,  etc.  Ahora  ¿que  de  los  temores  y  sospechas, 
deberemos  inferir  una  consecuencia  cierta  y  positiva?  El  Car- 
denal Macella  exclama:  "Yo  no  entiendo  porqué  han  de  po- 
nerse al  abrigo  de  semejantes  efugios,  cuando  tenemos  pa- 
tente y  á  la  vista  un  camino  derecho  que  podamos  seguramen- 
te seguir.  Porque  á  cuantos  atribuyen  al  genero  humano  in- 
definida ancianidad,  podemos  decirles:  vuestras  razones  nada 
prueban  ni  concluyen  el  intento,  luego  no  es  posible  apartar- 
nos de  la  referida  cronología." 

Pues  de  hecho,  se  han  inventado  muchos  sistemas,  pero 
ninguno  ha  arrancado  el  aplauso  unánime  de  los  exégetas  mo- 
dernos, ni  tienen  el  visto  bueno  de  la  conciencia,  todos  ellos 
han  muerto  eclipsados  por  el  sol  explendoroso  de  la  misma 
ciencia. 

El  Padre  Mir  dice:  "Si  es  fácil  arbitrar  sistemas  no  es  si- 
no muy  arduo  apoyarlos  en  razones  macizas;  que  el  piélago  de 
la  hipótesis  es  anchuroso  pero  malo  de  vadear  y  muy  expues- 
to á  peligro  de  naufragio.  Los  exégetas  católicos  tienen  bien 


176  C.  R.  Obnbls. 

consultados  y  examinados  todos  los  códices,  tienen  vistos  y 
pasados  los  senos  del  vasto  mar  de  las  Escrituras;  y  así  no  es 
creible  que  anden,  tocando  á  la  suma  de  años  tan  errados  y 
mentirosos  como  la  arrogante  interpretación  quiere  suponer." 

Quinta. — En  fin,  si  porque  se  acusa  á  la  cronología  bíbli- 
ca de  incompleta  y  mermada,  que  nonos  dala  edadexactadel 
mundo,  se  infiere  que  no  hay  cronología  bíblica,  esto  mismo 
entonces,  se  podría  inferir  de  la  cronología  universal  de  todos 
los  pueblos,  porque  ni  la  cronología  Egipcia  nos  la  suministra; 
más,  como  la  cronología  es  ciencia,  vendríamos  á  concluir,  no 
hay  ciencia  cronológica;  lo  cual  sería  un  absurdo. 

Pues  como  antes  he  dicho,  la  ciencia  cronológica  descan- 
sa y  tiene  vida  por  sus  sólidos  principios;  basta  la  edad,  los 
hechos  y  las  genealogías  que  le  suministra  la  historia,  aunque 
fuera  un  número  de  años  supuesto,  ahí  se  desarrollaría  y  vivi- 
ría la  cronología.  Las  matemáticas,  aun  en  una  cantidad  su- 
puesta^ aplican  sus  reglas  y  principios;  allí  demuéstrase  la  vida 
de  uDa  ciencia  exacta.  Por  lo  tanto  la  cuestión  de  la  edad  del 
mundo,  aunque  se  relaciona  con  la  ciencia,  pero  interesa  más 
á  la  historia  que  á  la  ciencia,  pero  frecuentemente  se  confun- 
den las  cuestiones  puramente  históricas  con  las  cronológicas 
6  viceversa. 

Sexta. — Ni  del  silencio  de  la  Iglesia  en  cuestión  tan  ardua 
creo  que  se  infiere  lo  incompleto  y  mermado  de  la  cronología 
bíblica,  ni  sería  esta  la  única  conclusión,  y  sí  creo  qué  fuera 
la  menos  lógica;  porque  aun  en  los  puntos  de  dogma,  la  Igle- 
sia ha  guardado  silencio  por  siglos  enteros,  y  jamás  lo  ha  guar- 
dado porque  los  haya  juzgado  faltos  de  pruebas;  pues  al  fin 
de  tanto  estudio  y  tanta  controversia  los  ha  definido  dogmas 
de  fó. 

La  Iglesia  católica,  según  yo  entiendo,  ha  recibido  de  sus 
agniógrafos  ó  exégetas  sagrados  los  diversos  cómputos  de  los 
Hebreos,  de  los  Samaritamos  y  de  los  setenta;  y  ella  sigue  con 
prudencia  el  de  Natal  Alejandro,  que  concede  al  mundo  la  edad 


Notas  k  las  beqlas  de  OB6NOLoaíA.  177 

de  cuatro  mil  años  hasta  Jesucristo.  Pero  guarda  silencio,  aun- 
que una  pléyade  de  hombres  sapientísimos  le  siguen,  tanto  exé- 
getas  sagrados  como  profanos,  sin  embargo,  ella  se  precave  de 
dar  un  fallo  en  cuestión  lan  ardua  y  delicada,  y  solo  la  ha  pues- 
to ante  el  tribunal  de  la  ciencia  para  que  ella  le  forme  el  pro- 
ceso más  riguroso  á  la  cronología  sagrada;  y  después  la  Igle- 
sia forme  sus  conclusiones  y  defina  conforme  á  la  ciencia  y  á 
la  revelación,  cuál  sea  la  edad  del  mundo. 

Repito,  no  ha  sido  mi  ánimo  tratar  cuestiones  tan  delica- 
das y  menos  contrariar  en  lo  más  mínimo  el  dicho  y  las  opiniones 
de  autores  respetabilísimos,  apenas  sobrecogido  del  temor  que 
inspira  un  asunto  tan  serio,  me  atrevo  á  dar  mis  observacio- 
nes, en  cuanto  que,  dicha  cuestión  se  relaciona  con  la  ciencia 
así  como  para  demostrar,  que  en  el  gran  problema  de  la  edad  del 
mundo,  ni  la  discontinuidad  de  las  genealogías  déla  Biblia,  ni 
lo  intrincado  de  las  listas  de  las  dinastías  del  Egipto,  ni  las  de 
todos  los  pueblos,  son  un  obstáculo  para  la  vida  y  el  desarro- 
llo, de  la  cronología  en  general,  porque  descansa  en  sus  sóli- 
dos principios  y  no  en  el  más  ó  menos  conocimiento  de  fechas 
históricas. 

Entonces  ¿cuál  puede  ser  la  causa  del  más  completo  ma- 
rasmo en  que  por  tanto  tiempo  ha  permanecido  la  ciencia 
cronológica? 

Para  penetrar  en  las  tinieblas  hay  que  llevar  antorchas, 
luces  indeficientes  é  ir  quitando  los  escollos  y  los  tropiezos. 

Pues  para  penetrar  por  la  cronología  en  que  hay  tanta 
obscuridad,  hay  que  establecer  muchas  reglas;  éstas  serán  las 
luces  que  no  faltarán  y  así,  ir  disipando  los  errores  que  son 
los  que  verdaderamente  impiden  su  vida  y  desarrollo.  Así  lle- 
gará á  crearse  un  nuevo  horizonte  y  una  nueva  aurora  en  el 
cielo  de  la  cronología;  entonces,  se  presentará  esta  ciencia  her- 
mosa, llena  de  vida  y  de  luz,  sin  las  sinuosidades  que  hasta 
hoy  presenta. 

Aunque  no  seré  yo  quien  señale  los  errores  de  una  ciencia 


178  C.  R.  OBNjSXAfl. 

como  es  la  cronología,  soy  un  neófito  sin  la  instrucción  sufi- 
ciente, solo  con  un  amor  decidido  por  ella. 

Sin  embargo,  con  la  antorcha  de  la  ciencia  misma  iremos 
penetrando  á  ese  santuario,  hasta  hoy  casi  inaccesible,  dejan- 
do en  sus  puertas  y  llevando  en  la  mano  una  luz,  una  enseña 
de  verdad,  que  nos  sirva  de  guía  en  cuestión  tan  delicada. 

Aunque  el  hombre,  hasta  hoy,  no  haya  podido  arrancar  de 
los  libros  sagrados  una  cronología  exacta,  sin  embargo.  Dios, 
siendo  infinitamente  providencial,  no  abandonó  al  hombre  en 
lo  alto  del  piélago  de  su  revelación  sin  dejar  una  barquilla  pa- 
ra conducirlo  á  puerto  seguro  de  verdad. 

Será  hasta  hoy  un  lampo  de  luz  quizá  imperceptible  y  de 
escaso  valer  ante  los  cronólogos,  pero  en  medio  de  tanta  va- 
riedad de  cómputos  y  del  pánico  introducido  en  el  mundo  cien- 
tífico por  tan  contrarias  y  desfavorables  opiniones,  hay  que 
apelar  á  cuantos  medios  estén  al  alcance  para  abrirnos  brecha 
y  salir  avantes  en  la  ciencia  haciendo  un  esfuerzo  sobrehumano. 

El  libro  del  Grénesis  nos  refiere  que  Dios  verificó  la  crea- 
ción del  Universo  en  seis  días,  y  que  el  séptimo  descanzó;  és- 
te fué  el  Sábado,  santificado  por  el  pueblo  judío,  como  Dios 
lo  había  ordenado. 

De  aquí  podemos  inferir,  que  si  el  día  séptimo  fué  Sábado, 
el  primero  fué  Domingo,  conforme  al  orden  hebdomadario  que 
hemos  conocido;  ya  lo  dije  en  mis  ''Breves  reglas  de  Cronolo- 
gía práctica." 

Pues  yo  entiendo,  que  el  sagrado  escritor,  Moisés,  ya  que 
se  le  considere  inspirado  por  Dios,  ó  con  todo  el  conocimiento 
de  las  ciencias  naturales  que  hasta  hoy  se  ha  alcanzado,  co- 
mo el  sabio  Ampére,  no  cabe  duda,  que  todo  lo  escribió  por 
mero  peso  y  medida,  nada  superfino,  nada  defectuoso.  Por  con- 
siguiente; esa  división  septenaria  bajo  cualquier  sentido  que 
se  le  considere'^'  y  la  referencia  del  Sábado  como  séptimo  día 

(1)  Trato  únicamente  de  probar  que  el  primer  día  de  los  4,000  añes  antes  de  J.  C. 
fué  Domingo;  más  no  en  manera  alguna  del  sentido  de  los  días  ezaméñcos  ó  sea  de  la 
acepción  de  la  palabra  "yom." 


Notas  A  las  beqlas  db  chonologIa.  179 

no  están  por  demás  y  hay  que  hacer  aplicación  de  la  ciencia  y 
veremos  si  están  ó  no  en  la  más  perfecta  armonía. 

Así  es  que,  por  lo  pronto,  podemos  asentar  esta  verdad, 
segiín  el  texto  sagrado  y  es:  que  el  primer  día  de  vida,  ó  en  el 
que  comenzó  á  vivir  el  Universo,  fué  Domingo,  según  ésto  des- 
de luego  podemos  infeiñr  que  para  saber  cuál  délos  cómputos 
sea  el  más  exacto,  una  de  las  condiciones,  si  no  es  la  principal 
que  debe  tener,  es  que  haya  comenzado  en  Domingo,  y  este 
día  debe  estar  en  rela^íión  con  el  día  presente  en  que  vivimos,  se- 
gún el  cómputo  de  los  años  de  las  semanas,  días  y  fechas  res- 
pectivas. 

En  el  curso  de  este  estudio,  probaré  hasta  donde  me  sea 
posible,  que  entre  los  cómputos  de  los  Samaritanos,  el  de  los 
Hebreos  y  el  de  los  Setenta;  el  de  Natal  Alejandro,  Marco  An- 
tonio, CappelH,  etc.,  es  el  único  que  debió  comenzar  en  Domin- 
go, y  es  el  que  concede  al  mundo  cuatro  mil  años  de  existen- 
cia desde  la  creación  hasta  Jesucristo. 

Este  es  el  cómputo  más  seguido  aun  por  los  exégetas  pro- 
fanos. 

Además:  el  segundo  punto  fundamental,  en  el  cómputo 
de  los  tiempos  es  la  fecha  del  nacimiento  de  Jesucristo;  este  es 
el  punto  más  culminante  de  la  historia  sagrada,  que  mira  tan- 
to al  origen  como  al  ocaso  del  mundo;  que  parece  confundirse 
con  el  primero  de  los  cuatro  mil  años  porque  precisamente  en 
esta  fecha  nació  Jesucristo;  pero  no,  porque  esta  fecha  se- 
para á  la  Era  antes  de  Cristo  de  la  Cristiana  que  comenzó  en 
su  nacimiento. 

Contamos  además  con  el  ingenioso  período  Juliano  com- 
puesto por  el  célebre  José  Escaligero  que  encierra  tanta  pre- 
cisión y  sabiduría  que  ha  sido  un  faro  luminoso  y  norte  segu- 
ro en  la  solución  de  los  problemas  y  cómputo  de  los  tiempos. 

Pero  luego  ocurre  esta  pregunta: 

¿Por  qué  teniendo  los  Cronólogos  en  las  manos  y  ante  los 
Mem.  Soo.  Álzate.  México.  T.  26  (1907-1908),— 24. 


180  C.  K.  Órnelas. 


ojos  esta  antorclia,  andan  en  tanto  desacuerdo  en  la  solución 
de  diversos  problemas? 

I  Acaso  depende  de  que  el  Período  Juliano  sea  poco  eficaz, 
ó  depende  de  los  cronólogos?  Ciertamente  no  parece  sino  que 
dicho  Período  Juliano  no  ha  sido  bien  comprendido  ó  que  los 
científicos  no  se  han  penetrado  bien  de  muchas  cuestiones  ó 
puntos  que  aparecen  de  bien  poca  importancia.  Pero  hay  que 
tener  en  cuenta  que  en  cuestión  de  números,  no  hay  parvedad 
de  materia  que  pueda  despreciarse;  porque  de  una  sola  unidad 
ó  del  modo  de  contar,  resulta  un  error  imperdonable.  Así  es 
que  hay  mucho  que  estudiar,  que  explicar  y  que  ir  poniendo 
cosa  por  cosa  en  su  lugar,  comenzando  precisamente  por  lo  más 
pequeño. 

Hay  otros  varios  períodos  menores  ó  pequeños,  como  son 
los  ciclos  lunar,  solar  é  indicción  romana  que  de  la  multiplica- 
ción de  estos  ciclos  resultó  el  Período  Juliano  de  7,980  años. 
Así  también  hay  otras  muchas  reglas  que  la  ciencia  ha  inven- 
tado. 

Después  de  sentadas  estas  preliminares  ya  podemos  entrar 
en  materia.  Repito,  no  vengo  á  enunciar  errores,  vengo  a  pre- 
sentar las  demostraciones  que  resultan  de  mis  ensayos,  por 
vía  de  aplicación  ó  notas  á  mis  estudios  de  "Breves  reglas  de 
cronología  práctica,"  basado  en  el  supuesto  de  que  el  mundo 
haya  coatado  cuatro  mil  años  hasta  Jesucristo.  Una  vez  vistas 
mis  pruebas  y  soluciones  conforme  á  mi  nuevo  sistema  de  in- 
vestigaciones cronológicas,  ó  sean  las  reglas  que  esta  Socie- 
dad conoce,  y  que  hace  siete  años  publicó  en  sus  Memorias, 
comprobando  cada  día  más,  la  facilidad,  brevedad  y  precisión 
para  resolver  cualquier  problema,  aún  en  diez  segundos  de  mi- 
nuto, ya  después  vosotros  formaréis  vuestras  concluisones. 

Nota  primera. — En  mi  tratadito  de  "Breves  reglas  de  Bro- 
matología  práctica,"  página  30  dije:  "De  paso  diré  que  en  el 
curso  de  veintiocho  años  que  forman  el  ciclo  solar,  sucede  que 
al  cabo  de  los  cinco,  de  los  seis,  de  los  once  y  luego  otra  vez  de 


Notas  á  las  beqlas  db  obonología.  18] 


los  seis  años,  el  1?  de  Enero  comienza  en  igual  día  de  la  se- 
mana. 

Ciertamente:  No  es  necesario  esforzarse  uno  para  probar 
esta  verdad. 

El  año  de  1901  comenzó  en  martes,  después  de  seis  años 
el  1907  comenzó  en  martes  y  así  el  1918  y  el  1924.  De  suerte 
que,  en  un  período  de  28  años,  cuatro  veces  comienza  Enero 
en  igual  día  de  la  semana,  y  14  ó  15  en  un  siglo,  (véase  el  cua- 
dro cronológico).  Todos  los  años  que  están  en  un  sector,  co- 
mienzan en  igual  día,  en  el  curso  de  un  siglo. 

Algunos  cronologistas  afirman  que  solo  cada  28  años  se 
verifica  esta  coincidencia.  Mendoza  y  Romero  en  su  obra  in- 
titulada "Cronología  Universal"  pág.  59  dicen:  "Ciclo  solar  ó 
terrestre  es  un  período  de  28  años,  al  cabo  de  los  cuales  el  año 
comienza  por  los  mismos  días." 

El  padre  Cappelletti  en  su  "Tratado  Elemental  de  Cosmo- 
grafía," pág.  136,  dice:  "El  ciclo  solar  actualmente  viene  á 
constar  de  cuatro  veces  el  período  de  los  Hebreos,  á  saber,  de 
28  años,  es  decir,  que  si  antes,  al  cabo  de  siete  años  empeza- 
ba Enero  por  el  mismo  día,  ahora  sucede  esto  solo  después  de 
28  años." 

Nota  segunda :  Frente  á  la  pág.  34  do  las  breves  reglas  es- 
tá una  tabla  llamada  de  las  eras,  estableciendo  gráficamente 
la  diferencia  exacta  de  la  Era  verdadera  y  la  vulgar.  Por  lo 
tanto,  probaré  la  necesidad  que  hay  de  expresar  en  cual  de  las 
dos  está  basada  la  solución  de  un  problema,  que  se  relacione 
con  ellas;  sin  esta  distinción  resultaría  ambigua  y  quizá  con- 
tradictoria. 

Nota  tercera, — Ibidem.  pág.  59,  dije:  "710  años  antes  de  la 
creación,  se  comenzó  á  contar  el  Período  Juliano  y  por  consi- 
guiente Jesucristo  nació  el  4710  del  mismo  Período  Juliano." 

Nota  cuarta. — Ibidem.  pág.  41,  dice:  Podemos  infeiir  que  el 
día  primero  del  mundo  fué  Domingo. 


182  C.  R.  Oenblas. 


Noixi  quinta.' — Solución  del  problema  del  año  en  que  murió 
Alejandro  el  Grande. 

Nota  sexta. — En  el  mismo  tratado  antes  citado  pág.  33  dije: 
'^Tercero:  que  del  nacimiento  del  Salvador,  al  principio  de  la 
Era  vulgar  solo  hay  cuatro  años  de  diferencia  ó  sean  tres  años 
intermedios. 

Probaré  que  para  el  cómputo  de  los  tiempos  y  la  solución 
de  problemas  que  se  refieren  á  antes  del  nacimiento  de  Cristo 
se  deben  contar  cuatro  años'de  diferencia,  y  desde  el  primer 
año  de  la  Era  vulgar,  solo  deben  contarse  tres.    " 

La  solución  de  este  problema  será  la  llave  para  la  solución 
de  los  contenidos  en  las  cuatro  notas  anteriores,  quedando 
desvanecidas  todas  las  dificultades  que  treen  consigo. 

Fijémonos  bien  y  planteemos  el  problema: 

Si  cuatro  años  son  de  diferencia  de  la  Era  Cristiana,  con 
el  error  de  Dionisio  "el  pequeño"  ó  sea  con  la  Era  vulgar,  ¿Des- 
de este  primer  año  se  deben  contar  los  mismos  cuatro  años? 
No  señores,  cualquiera  que  fuese  el  número  de  años  del  error, 
se  debe  contar  un  año  menos.  Una  sola  unidad  es  bastante 
para  traer  en  continua  contradicción  á  los  cronologistas,  de 
donde  resulta  muclias  veces  que  la  oscuridad  de  la  cronología 
depende  del  artificio  de  una  mala  computació-n.  Por  consiguien- 
te si  cuatro  años  son  los  del  error  en  la  Era  vulgar,  se  deben 
contar  solo  tres. 

Pruébese:  Según  la  cronología  sagrada,  Jesucristo  nació 
el  año  cuatro  mil  del  mundo,  habiendo  comenzado  "el  Exiguo" 
á  contar,  cuatro  años  después,  así  es  que  el  4004  lo  contó  por 
1?  de  la  Era  vulgar,  y  solo  quedaron  sin  contar  el  4001,  el 
4002  y  el  4003;  pues  si  contamos  al  4004  poi  1?  de  la  Era  vul- 
gar y  4?  del  error,  resulta  contado  dos  veces,  flotando  por  de 
cirio  así  en  la  superficie  de  todos  los  problemas,  una  unidad 
que  impide  el  acuerdo  y  la  uniformidad  de  los  cronólogos  en 
la  solución  de  ciertos  problemas. 

El  año  1?  de  la  Era  vulgar  propiamente  hablando,  es  el  4° 


XOTAS  Á  LAS  BBQLAS  DE  OBÓNOLOOfÁ.  183 

de  la  Era  verdadera,  y  si  al  1"  de  la  Era  vulgar  le  agrega- 
mos 4  años  como  pretenden  los  cronologistas,  resulta  ser  el  5° 
de  la  Era  verdadera  y  no  el  cuarto.  De  otro  modo,  decimos : 
1-f  3=4,  los  mismos  de  diferencia  y  solo  contados  tres. 

Dije  "propiamente  hablandc/'  porque  el  año  4000  fué  el  que 
se  contó  por  1°  de  la  Era  verdadera,  pero  del  cuatro  mil  al 
cuatro  mil  uno,  se  cuenta  un  año  solo,  pues  si  contamos  4000 
por  1?  de  la  Era  verdadera,  en  todo  caso  quedarían  solo  3999 
años  antes  de  Cristo  y  no  4000  y  entonces  sí  eran  cinco  años 
los  del  error  y  se  contarían  4  años,  pero  sería  no  darles  á  los 
años  el  lugar  que  les  corresponde,  y  entrañarían  serias  difi- 
cultades. 

EJEMPLO. 

Era  verdadera    I*""-  año  4000  (de  la  Oración),  último  del  siglo. 
2°     „    4001  „  1° 

3--     „    4002  „  2° 

4"     „    4003  „  3° 

„  „  5°     „    4004  „  4°  del  error  y  1° 

de  la  Era  vulgar. 

En  una  palabra,  en  ordeu  progresivo  de  los  siglos,  el  4001 
fué  el  1°  de  la  Era  verdadera  y  entonces  el  1°  de  la  Era  vul- 
gar fué  el  4004,  cuarto  del  siglo.  En  orden  al  nacimiento  de 
Jesucristo,  el  4000  fué  el  primero  de  la  Era  verdadera  y  el  5 
fué  el  1?  de  la  Era  vulgar  como  se  ve  en  el  ejemplo  anterior. 

Pero  de  todas  maneras,  solo  quedaron  sin  contar  tres  uni- 
dades del  1?  al  3?  ó  del  segundo  al  cuarto  años. 

Luego  si  al  principio  de  la  Era  vulgar  decimos:  1-f 3=4, 
así  debemos  contar  siempre  1902-1-3=1905.  1846-1-3=1849, 
1907+3=1910. 

Bergnier  en  su  Diccionario  Teológico  dice :  "Esto  además 
de  lo  que  se  acaba  de  leer,  es  pues  lo  que  adelanta  4  años  en 


184  C.  K.  Oenels. 

la  Era  vulgar:  de  suerte  que  en  vez  de  decir  ahora  1846  que 
se  cuentan  según  la  Era  vulgar  ó  común  deberemos  contar 
1850  desde  la  verdadera  época  del  nacimiento."  Esto  según 
hemos  visto,  no  es  exacto. 

Otra  demostración  de  que  solo  3  años  deben  contarse.  Al 
año  4004  le  correspondió  el  A?  número  2  por  haberse  comen- 
zado á  usar  un  año  antes,  por  consiguiente,  si  decimos:  1907+ 
1=1908-5-19  =  8.  Este  es  el  áureo  número  del  presente  año. 

Ahora,  me  supongo  que  todos  los  cronologistas  están  de 
acuerdo  en  la  data  que  he  visto  en  el  calendario  de  Galván,  de 
que  el  presente  añe  de  1907  es  el  6620  del  Período  Juliano  por 
que  6,620  divididos  por  19  nos  dan  el  mismo  áureo  número  8. 
Los  6620  se  componen  de  710  del  Período  Juliano  antes 
de  la  creación,  4000  antes  de  Jesucriáto,  3  años  del  error,  y 
1907+4000+3+710=6620. 

Claro  es,  que  si  á  1907  aumentamos  4  y  no  3,  resulta  una 
unidad  más  en  el  áureo  número  y  no  el  8  que  es  el  propio 
de  este  año. 

Aunque  de  aquí  se  podría  objetar  lo  siguiente:  que  siendo 
709  años  del  Período  Juliano  de  antes  de  la  creación  y  no  710 
daría  igual  resultado  aumentando  4  años  del  error  y  no  daría 
el  mismo  áureo  número  8.  Esto  querría  decir,  ó  que  el  error 
habría  sido  de  5  años  y  por  eso  se  contaban  4  años,  ó  que  el 
Período  Juliano  comenzó  á  contarse  709  años  antes  de  la  crea- 
ción. Y  no  puede  ser  ni  lo  primero  ni  lo  segundo.  Porque  se- 
gún el  texto  sagrado  del  Génesis,  se  desprende  como  antes  he 
dicho,  que  el  primer  día  del  mundo  fué  Domingo,  y  en  la  ma- 
yor parte  de  los  pueblos  reconocen  este  día  como  el  primero, 
en  orden  á  los  siete  días  que  componen  la  semana;  y  poniendo 
el  Domingo  como  el  primer  día  de  los  4000  años  de  la  Crea- 
ción resulta  esta  solución  conforme  con  el  Período  Juliano  ó 
sea  con  la  ciencia. 

Luego  si  decimos  que  el  Período  Juliano  comenzó  709  años 
antes  de  la  creación  y  no  710,  resulta,  que  el  4710  comenzó  en 


Notas  i  las  beglas  de  chonolqqía.  185 

Sábado  y  no  en  Domingo,  y  el  séptimo  día  habría  sido  viernes 
y  no  sábado,  lo  cual  no  está  conforme  con  la  ciencia  como  ve- 
remos en  seguida.  Además:  está  probado  que  el  áureo  núme- 
ro 8  le  tocó  al  primer  año  de  los  4000  antes  de  Cristo  y  para 
saber  cual  es  el  del  presente  año,  tenemos  que  aumentar  7  uni- 
dades y  así  5907+ 3-1-7 =5917-^-19= 8,  el  mismo  A°  n?  y  si 
aumentamos  una  unidad  más,  no  da  la  solución. 

Nota  séptima. — Vamos  á  ver  si  científicamente  hablando, 
el  período  de  años  que  llevamos  contados  desde  la  creación  co- 
menzaron en  Domingo. 

Creo  probado  que  en  la  Era  vulgar  no  podemos  contar  más 
de  3  años  del  error  de  Dlonis,io:  por  lo  tanto  del  principio  del 
mundo  á  esta  fecha  son  59J9  años,  hasta  el  día  31  de  Diciem- 
bre de  1906. 

Si  nos  ponemos  á  computar  el  número  de  días  de  los  4000 
años  de  la  creación  y  los  1907  de  la  Era  vulgar  con  los  3  años 
del  error  de  Dionisio,  ateniémlonos  á  lo  que  refiere  la  Historia 
3'  según  el  modo  de  contar  de  los  pueblos  antiguos,  no  acaba- 
ríamos nunca.  Pero  una  vez  que  por  medio  dei  Período  Ju- 
liano hemos  alcanzado  á  saber  que  estamos  en  el  año  6620,  es- 
tos años  deben  estar  corajíletos  con  el  número  de  días  que  les 
corresponde,  según  el  orden  establecido  por  Dios  y  el  conoci- 
miento que  la  ciencia  nos  proporciona;  según  esto,  computa- 
remos los  días  que  componen  4008  de  la  creación,  un  año  an- 
tes de  la  Era  vulgar,  según  la  ciencia  en  conformidad  con  la 
Historia.  Pues  una  es  la  ciencia  cronológica  y  otra  es  la  His- 
toria: ésta  nos  da  fechas  históricas  únicamente  y  la  cronología 
las  preceptúa  y  ordena.  Mas  como  el  mejor  modo  de  contar 
los  años  según  la  cienaia  es  ajustado  al  Calendario  Gregoria 
no  que  es  hasta  hoy  lo  más  perfecto  que  está  en  uso  y  confor- 
al  Período  Juliano,  así  contaremos. 

En  la  pág.  63  de  "Breves  reglas,  etc.,"  dejé  asentado  que 
el  Período  Juliano  comenzó  en  Lunes,  según  esto  computare- 
mos las  días  de  710  años  del  Período  Juliano  antes  de  la  crea- 


186  C.  K.  Obnblas. 


ción,  multiplicando  710  por  365  días  que  tiene  el  año.  Ahora, 
como  en  el  Calendario  Gregoriano,  cada  400  años  el  último  es 
bisiesto,  resulta  que  en  7  siglos,  6  tienen  24  días  bisiestos  y 
solo  uno  tiene  25,  más  dos  días  de  los  dos  años  bisiestos  de 
los  4?  y  8?  de  los  10  más  de  los  700.  Así  decimos:  710X36= 
259,150.  Ahora,  seis  siglos  por  24.  6X24=^144,  más  los  25  del 
siglo  cuarto,  más  los  dos  del  4°  y  del  8°  años,  259, 150 +144 + 
25  +  2=259,821^7=3,745  semanas  y  Vt. 

Es  decir,  como  el  710  años  antes  de  la  creación  comenzó 
en  Lunes,  desde  este  día  debe  contarse  la  semana  hasta  el  Do- 
mingo, por  eso  es  que  dividida  la  cantidad  poi  siete  días  da 
el  número  de  semanas  y  7?  ó  sean  6  días  más,  que  contados 
desde  Lunes,  el  sexto  es  Sábado,  último  día  de  los  710  años  an- 
tes de  la  creación.  Luego  otro  día,  1?  de  los  4000  antes  de  Cris- 
to, fué  Domingo. 

De  la  misma  manera  computaremos  los  4000  años  de  la 
creación  hasta  Jesucristo  más  los  tres  años  antes  de  la  Era 
vulgar  que  comenzó  en  sábado;  así  es  que  el  último  día  de  los 
4003  años  del  mundo  fué  viernes. 

Haremos  el  cómputo  4003x365  =  1.461,095.  Ahora  40  si- 
glos entre  4=^10+25=250  días  bisiestos  de  10  siglos  bisiestos 
más  30  de  24  días  bisiestos,  30X24=720  y  1  día  bisiesto  del  año 
4003  para  que  el  4007  que  fué  el  4°  de  la  Era  vulgar  le  corres- 
pondiera ser  bisiesto,  y  otro  día  que  se  forma  en  el  curso  de 
3600  años.  Por  lo  tanto:  1.461,095  +  250+720+2=1.461,067 
días  de  4003  años.  Ahora,  1.461,067-=-7=28,623  semanas  y  ^|^ 
ó  sean  6  días.  Como  los  4,003  comenzaron  en  Domingo  debe 
contarse  la  semana  desde  Domingo,  Lunes,  Martes,  Miércoles, 
Jueves  y  Viernes;  seis  días;  el  viernes  fué  el  último  de  los  4003 
años  del  mundo,  otro  día  Sábado,  fué  el  1?  de  Enero  del  pri- 
mer año  de  la  Era  vulgar,  4?  del  error.  Consúltense  las  "Bre- 
ves reglas,"  pág.  31  y  todos  los  cronólogos  están  conformes 
en  que  Sábado  fué  el  1?  (de  Enero)  de  la  Era  vulgar. 


Notas  á  las  reglas  dk  cbonoloqIa.  187 

Hagamos  igual  ensayo  con  los  1906  años  que  se  cuentan 
hasta  el  31  de  Diciembre  del  presente  año. 

Antes  diré  que  el  calendario  que  nos  rige  tiene  un  día  de 
diferencia  con  el  Calendario  Gregoriano,  si  nos  hnbiera  regi- 
do al  menos  desde  Jesucristo,  por  ejemplo,  al  año  de  uno  de 
este  siglo  le  correspondía  haber  sido  1?  de  Enero,  lunes  y  no 
martes.  Véase  la  tabla  milenaria  Gregoriana  en  las  "Breves 
reglas,"  por  ejemplo  en  la  segunda  columna  de  las  dominica- 
les en  la  línea  horizontal  901  su  dominical  es  G.  y  debía  haber 
comenzado  en  lunes.  Este  mismo  día  debía  haber  sido  el  1? 
del  presenté  siglo. 

Y  respecto  de  este  Calendario  Gregoriano,  con  el  cómpu- 
to que  hago,  hay  de  diferencia  no  uno  sino  dos  días;  así  es  que 
resulta  ser  día  último  de  Diciembre  del  año  de  1906,  no  lunes 
ni  domingo,  sino  sábado.  Por  lo  tanto  en  mi  cómputo  respecto 
del  día  en  que  comenzó  1901,  hay  dos  días  de  diferencia,  y  res- 
pecto del  día  en  que  debiera  de  comenzar  hay  un  día;  después 
de  hecho  mi  cómputo  daré  la  razón  de  esta  diferencia. 

Así  y  en  todo  conforme,  saldrá  el  cómputo  de  días  de  1906 
años;  19  siglos  divididos  por  4  son  cuatro  bisiestos.  4x25= 
100.  Ahora  15x25:=360.  Ahora  1906  X  365 =696, 150 -fl  día 
bisiesto  del  4"  año  de  este  siglo  son  697,151  días-í-7  =  9945  se- 
manas y  un  día.  Como  el  1"  de  la  Era  vulgar  fué  sábado  con- 
taremos la  semana  de  sábado  á  viernes,  luego,  si  resulta  un 
día  más  le  corresponde  al  sábado  ó  lo  que  es  lo  mismo,  día  úl- 
timo de  Diciembre  de  19C6  en  lugar  de  lunes  que  fué.  Esta 
diferencia  de  dos  días  es  la  prueba  de  la  exactitud  de  mi  cóm- 
puto, como  y  según  las  razones  que  expondré  en  seguida,  del 
porqué  de  esta  diferencia. 

Es  bien  sabido  que  en  la  corrección  Juliana,  suponiendo 
que  haya  sido  el  3960,  como  opinan  algunos.  Sosígenes,  fijó  el 
Equinoccio  de  Primavera  el  25  de  Marzo.  Desde  entonces  co- 
menzó á  regir  el  Calendario  Juliano. 

También  es  cierto  que  los  padres  del  Concilio  de  Nicea 

Mem.  Soc.  Álzate.  México.  T.  26  (1907-1908),— 25. 


188  C.  R.  Órnelas. 


fijaron  el  Equinoccio  el  21  de  Marzo  desde  el  año  de  325  de  la 
Era  vulgar. 

Cierta  es  también  la  diferencia  de  este  Calendario  con  el 
Grregoriano,  ó  lo  que  aquel  se  atrasa.  Por  consiguiente,  con 
bastante  razón  de  la  corrección  Juliana  al  Concilio  de  Nicea 
había  ya  un  atraso  de  consideración,  pues  según  esto,  supone 
muchos  antes  la  corrección  Juliana;  pero  haciendo  á  un  lado 
esta  cuestión,  sabido  es  que,  en  2,000  años  hay  de  atraso  en 
el  Calendario  Juliano  15  días  ó  cerca  de  3  en  400  años.  De  la 
corrección  Juliana  al  Concilio  de  Nicea  habían  transcurrido 
cerca  de  400,  había  ya  dos  días  y  horas  de  diferencia. 

Ahora  del  Concilio,  325  al  1582  habían  transcurrido  1250 
años  y  por  lo  tanto,  respecto  del  Equinoccio  había  10  días  de 
diferencia  y  como  el  único  punto  de  divisa  que  tuv^  la  Iglesia 
fué  fijar  el  Equinoccio  en  21  de  Marzo,  solo  se  descontaron  10 
días,  pero  respecto  del  Calendario  había  12  y  no  10:  pues  es- 
tamos en  el  último  siglo  de  los  2,000  de  la  Corrección  Juliana 
y  solo  tenemos  trece  días  de  diferencia  ¿dónde  están  los  otros 
dos  días?  Los  tiene  aun  ei  Calendario  Juliano. 

Así  es  que,  si  en  lugar  de  contar  el  viernes  5  de  Octubre 
de  1582  por  15  se  hubiera  contado  por  17  entonces,  el  sábado 
29  de  Diciembre  de  1900  y  del  1906,  hubiera  sido  31  y  no  29, 
ó  lo  que  es  igual  el  1°  de  Enero  de  1901  y  1907  hubiera  sido 
domingo  conforme  al  Calendario  Gregoriano,  y  no  martes  co- 
mo lo  fueron  dichas  fechas. 

Entonces  el  Equinoccio  hubiera  quedado  fijo  el  23,  sería 
el  mismo  día  pero  contado  por  23  en  lugar  de  21;  pero  es  jus- 
tamente 23.  De  tal  suerte  que  hoy,  día  2  de  Septiembre  debe- 
ría ser  4  del  mismo,  descontados  esos  dos  días. 

Esta  es  la  razón  porque  mi  cómputo  da  el  resultado  ya  co- 
nocido. 

Ahora,  sumemos  los  tres  cómputos  de  710  años,  el  de  los 
4,003  y  de  los  1906,  ó  sea  el  número  de  días  que  los  compusie- 


lIOrAS  Á  LAS  BKOLAS  DE  CRONOLOGÍA.  189 


ron,  según  la  ciencia:  259,321+1.462,066+696,151  =  2.417,538 
(lías  en  6620  años  del  Período  Juliano. 

El  Calendario  de  Galván  pone  2.417,567—2.417,538=39 
días  de  diferencia. 

He  aquí  un  cómputo  tomado  no  solo  de  la  Historia  sino 
de  la  ciencia,  y  que  está  en  el  más  perfecto  acuerdo  con  la 
misma  Historia. 

Luego  el  primer  día  de  los  4,000  antes  de  Jesucristo  fué 
domingo. 

Luego  según  este  cómputo  es  más  probable  que  de  las  Sa- 
gradas Escrituras  se  desprenda  una  cronología  perfecta,  que 
el  que  haya  discontinuidad  en  las  listas  genealógicas,  y  fal- 
ta de  fechas  numéricas. 

Nota  octava. — ¿En  qué  año  del  Período  Juliano,  á  los  cuán- 
tos de  la  creación  y  cuántos  años  antes  de  Cristo  murió  Ale- 
jandro el  Grande? 

Según  todo  lo  dicho  hay  que  expresar  con  claridad  si  la 
solución  del  problema  en  el  tercer  punto  se  refiere  al  nacimien- 
to de  Cristo  ó  al  primer  año  de  la  era  vulgar. 

O  de  otra  manera:  queda  demostrado  que  hay  Era  verda- 
dera y  Era  vulgar,  con  4  años  de  diferencia  una  de  otra,  y 
cuando  se  dice  antes  de  Cristo,  yo  entiendo,  antes  de  su  na- 
cimiento ó  sea  de  la  Era  verdadera  y  no  antes  de  la  Era  vul- 
gar. 

César  Cantú  en  su  "Historia  Universal,"  tomo  7?,  pág  8 
dice:  —  Que  el  primer  año  de  la  Era  vulgar  fué  el  4.714  del 
Período  Juliano;"  y  este  año  según  el  mismo  autor,  corres- 
ponde al  776  de  la  primera  Olimpiada.  Luego  4  años  antes,  el 
4,710  del  Período  Juliano  fué  el  772  de  la  primera  Olimpiada 
ó  sea  el  4,000  del  mundo. 

Por  lo  tanto,  si  Jesucristo  nació  el  4°  año  de  la  193  Olim- 
piada, multiplicadas  por  4  decimos:  193x4=772  años.  Además 
los  cronologistas  é  historiadores  están  de  acuerdo  en  que  Ale- 


j^go  C.  E.  Órnelas. 


jandro  el  Grande  murió  el  año  4390  del  período  Juliano,  que 
fué  el  1°  de  la  114  Olimpiada,  que  multiplicando  113X4  =  452. 

Admitidos  estos  puntos  de  apoyo,  pasaremos  á  resolver 
el  problema,  de  cuántos  años  antes  de  la  Era  verdadera,  y  cuán- 
tos antes  de  la  vulgar  murió  Alejandro. 

Si  Jesucristo  nació  el  4710  del  Período  Juliano,  que  co- 
rresponde á  los  4000  del  mundo  y  á  los  772  de  la  primera  Olim- 
piada, decimos:  4710—772-3938.  A  esta  cantidad  agregamos 
los  452  de  las  113  olimpiadas,  3938+452  =  4390.  Ahora  resta- 
mos de  4710—4390  =  320.  Luego  murió  Alejandro  á  los  4390 
del  Período  Juliano,  á  los  452  años  de  la  primeía  olimpiada  y 
á  los  320  antes  de  Cristo,  de  su  nacimiento  ó  sea  de  la  Era 
verdadera. 

Ahora  resolveremos  el  mismo  problema  según  la  Era  vulgar: 
Como  hay  4  años  de  diferencia  de  una  á  otra  Era  ya  no  deci- 
mos 4710  sino  4714,  ni  772  sino  776.  4714— 776 =3938 -|- 452 
=4390  del  Período  Juliano.  Pero  ahora  decimos:  4714—4390 
=324  años  antes  de  la  Era  vulgar  y  no  antes  de  Cristo.  Lue- 
go Alejandro  el  Grande  murió  el  320  antes  de  la  Era  verdade- 
ra y  324  antes  de  la  Era  vulgar. 

Cesar  Cantú.  "Historia  Universal,  tomo  7"  pág.  8=^  resuel- 
ve así  el  problema: 

"El  primer  año  de  la  Era  vulgar  fué  el  4714  del  Período 
Juliano:  por  consgiuiente,  si  se  nos  dice  que  la  1*^  Olimpiada  co 
rresponde  al  año  776  antes  de  Cristo,  restando  776  de  4714  se 
tendrá  el  año  3938  del  Período  Juliano.  Divídanse  sucesiva- 
mente, 3938-r-19,  por  28  y  15,  resultará  que  en  dicho  año  habrán 
sido  5  el  ciclo  lunar,  18  el  ciclo  solar  y  8  la  indicción:  Ale- 
jandro murió  en  el  año  1?  de  la  114  Olimpiada,  ó  el  113x4= 
452  después  de  la  primera  Olimpiada;  á  lo  que  corresponde  con 
el  Período  Juliano  3938  -f  452  =  4390.  Para  referirse  á  la  ICra 
vulgar,  se  resta  4390  de  4714,  y  se  halla  que  la  muerte  de  Ale- 
jandro ocurrió  en  el  año  324  antes  de  la  Era  Cristiana." 

Nota  novena. — Resueltas  todas  las  dificultades  anteriores 


Notas  k  las  rkolas  di  cbonolooía.  101 

tenemos  ya  un  campo  bastante  amplio  para  resolver  un  pro- 
blema de  palpitante  importancia  y  seriamente  debatido  por 
los  historiadores  y  los  cronologistas  y  es  en  qué  fecha  murió 
Jesucristo. 

Ya  en  mis  "Breves  reglas,"  pág.  62  dejé  suscintamente 
comprobado,  que  Jesucristo  murió  el  viernes  19  de  Marzo  del 
año  34  de  la  Era  vulgar  y  la  Pascua  ó  Resurrección  fué  el  Do- 
mingo 21  del  mismo. 

Según  el  método  de  Gauss,  el  Padre  Cappelletti  resuelve 
que  la  Resurección  se  verificó  el  domingo  28  del  mismo,  así  es 
que  7  días  antes  fué  domingo  ó  sea  el  21.  No  cabe  duda  que 
lo  fué  también  según  mis  reglas  y  mi  cu  adro, cronológico. 

Expuse  la  razón  de  que  el  plenilunio  marcial  se  verificó 
el  jueves  18  de  aquel  mes  y  año  dichos,  de  conformidad  con  el 
texto  sagrado' 

Y  ahora  mi  propósito  es  ampliar  y  confirmar  mis  pruebas 
y  mi  resolución. 

Veremos,  no  según  la  ciencia  astronómica  (porque  no  soy 
astrónomo),  sino  por  medio  de  los  ciclos  y  período  que  la  cro- 
nología pone  nuestras  manos,  como  la  regla  ó  norte  más  segu- 
ros que  hasta  hoy  conocemos;  que  el  plenilunio  de  la  luna  de 
Marzo  del  año  34  de  la  Era  vulgar,  78  de  JuHo  César,  4747  del 
Período  Juliano,  fué  el  jueves  18  de  Marzo,  puesto  que  la  epac- 
ta  nos  da  la  edad  de  la  luna, 

Y  ahora  vengo  á  probar  que  XXVI  fué  la  epacta  del  año 
34  de  la  Era  vulgar. 

Demos  principio:  si  no  con  una  precisión  astronómica,  pe- 
ro sí  es  cierto  que  la  epacta  de  cualquier  año,  nos  da  la  edad 
de  la  luna. 

Admitida  esta  verdad,  es  cierto  que  multiplicando  el  cielo 
solar  28,  por  el  ciclo  lunar  19,  resulta  la  cantidad  de  532  años, 
y  aunque  no  se  quiera,  al  ciclo  solar  corresponden  Jos  siete 
días  de  la  semana  en  combinación  con  las  letras  dominicales; 
así  como  el  ciclo  lunar  está  en  íntima  correspondencia  con 


192  C.  E.  Órnelas. 


el  ciclo  epactal,  de  tal  suerte  que  después  de  532  años,  coin- 
ciden el  mismo  áureo  mímero,  la  misma  epacta,  ciclo  solar,  la 
misma  dominical  y  principia  el  año  en  igual  día  de  la  semana. 

Este  ciclo  de  532  años,  después,  he  visto  que  fué  el  mismo 
que  inventó  Victorio  Aquitano,  y  aunque  se  ha  tenido  pOr  im- 
perfecto, pues  que  Dionisio  el  Exiguo  quizo  perfeccionarlo  po- 
niéndolo de  533  años.  (Asilo  dice  el  P.  J.  Gomar.  Diccionario 
de  Ciencias  Eclesiásticas,  Tomo  8,  pag.  58 j.  Sin  embargo,  en 
mis  demostraciones  se  verá  que  coinciden  perfectamente  to- 
dos los  ciclos  que  he  citado  con  los  días  de  la  semana.  Aunque 
después  de  la  Corrección  Gregoriana  se  tienen  que  descon- 
tar ó  más  bien  aumentar  á  las  epactas,  los  días  de  diferencia 
que  hay  con  el  Calendario  Juliano,  habiendo  sin  embargo  al- 
gunas veces,  diferencia  de  2  unidades. 

Pues  bien:  la  prueba  de  que  la  epacta  del  año  34,  en  cues- 
tión, fué  XXVI,  su  áureo  número  16,  su  ciclo  solar  15,  su  le- 
tra dominical  C  y  comenzó  en  viernes;  es  que  después  de  cada 
período  de  532  años,  se  ha  venido  verificando  el  mismo  fenó- 
meno cronológico.  Así  es  que,  año  34-|-532  =  566:  busquemos 
el  áureo  número.  Como  este  se  comenzó  á  usar  un  año  antes 
de  la  Era  vulgar,  decimos:  566  -|-l=567-í-19  =  16.  El  áureo  nú- 
mero 16  en  el  Calendario  Juliano,  corresponde  siempre  á  la 
epacta  XXVI;  luego  fué  la  misma.  El  ciclo  solar  se  comen- 
zó 9  años  antes  de  la  misma  Era,  y  decimos:  566-f9  =  575 
-f  28  =  15.  En  las  "Breves  reglas  de  Cronología"  pág,  32  cons- 
ta que  la  dominical  del  año  501  de  la  Era  vulgar  fué  G.  la  sép- 
tima de  las  comparativas;  más,  como  en  el  presente  siglo  la  ci- 
fra 66  se  encuentra  en  el  sector  núm.  6  letra  B.  y  la  séptima 
de  las  dominicales  de  este  sector  es  C.  luego  fué  la  misma  del 
año  34,  y  comenzó  en  viernes  y  el  19  de  Marzo  fué  también 
viernes  y  la  epacta  nos  da  el  plenilunio  en  el  mismo  día. 

Siguiendo  este  procedimiento,  en  los  siguientes  períodos 
se  verá  igual  resultado,  aumentando  532  a,sí:  5664-532=1098. 
-)-532==  1630-1-532  =  2162.   líaoste  año  descontando  los  días 


Notas  A  LAg  eeqlas  db  cronou>oía.  193 

de  diferencia  del  Calendario  Juliano  se  encuentra  el  mismo 
día  viernes  y  la  misma  letra  dominical,  aunque  en  la  epacta  á 
pesar  de  aumentar  los  días  de  diferencia  resultan  dos  unida- 
des más. 

Todo  lo  dicho  viene  á  probar  en  mi  concepto  que  la  epac- 
ta del  año  34  fué  XXVI  y  que  si  hay  que  creer  en  este  ci- 
clo, con  el  áureo  número,  que  están  conformes  con  el  Período 
Juliano,  hay  que  concluir  que  esta  epacta  nos  da  con  una 
exactitud  cronológica  la  edad  de  la  luna  en  el  año  34  de  la  Era 
vulgar,  y  entonces  es  cierto  que  el  plenilunio  de  Marzo  fué  el 
jueves  18,  luego  la  Resurrección  fué  el  21  del  mismo.  Por  lo 
tanto,  cualquiera  otra  fecha  en  que  se  quiera  colocar  la  muer- 
te del  Salvador  se  tendría  primero  que  probar,  que  el  jueves 
víspera  de  su  pasión  fué  el  plenilunio  de  Marzo. 

De  todas  las  demostraciones  expuestas  podemos  formar 
las  siguientes  conclusiones: 

Pritnera. — Que  no  son  los  problemas  difíciles  ni  sus  solu- 
ciones los  que  impiden  la  vida  y  el  desarrollo  de  las  ciencias 
cronológicas,  sino  algunos  puntos  que  necesitan  aclararse,  de 
la  cronología  misma. 

Segunda. — Que  no  solo  cada  28  años  sino  4  veces  en  este 
período  y  14  ó  15  en  100  años,  el  mes  de  Enero  comienza  en 
igual  día  de  la  semana. 

Tercera. — Que  el  Período  Juliano  se  debe  contar  710  años 
antes  de  la  creación  y  que,  por  lo  tanto,  Jesucristo  nació  el 
año  4710  del  Período  Juliano  y  4714  fué  el  1?  de  la  Era  vul- 
gar, y  el  776  de  la  1^  Olimpiada. 

Cuarta. — La  necesidad  que  hay  de  distinguir  la  Era  vulgar 
de  la  verdadera  en  la  solución  de  los  problemas. 

Por  lo  cual,  Alejandro  el  Grande  murió  24  años  antes  de  la 
Era  vulgar  y  20  antes  de  Cristo. 

Quinta. — Que  siendo  4  años  del  error  de  Dionisio  el  peque- 
ño en  la  solución  de  problemas  y  cómputos  de  los  tiempos, 


194  C.  K.  Oenblas.— Notas  A  las  heglas  de  ceonolosia. 

desde  el  primer  año  de  la  Era  vulgar  se  deben  contar  solo  3 
y  no  4  años. 

Sexta. — Que  el  día  1°  de  los  4000  años  antes  de  Jesucris- 
to fué  domingo. 

Séptima. — Que  según  mis  reglas,  mis  ensayos  y  mis  demos- 
traciones, resulta  que  Jesucristo  murió  el  viernes  19  de  Mar- 
zo del  año  34  de  la  Era  vulgar;  37  de  la  Era  verdadera;  el 
4747  del  Período  Juliano  y  78  déla  Corrección  del  Calendario 
Juliano. 


sentative  of  the  National  Geographic  Society  in  charge  of  scientific  woi-k. 
Edited  by  John  A.  Fleming.  Published  under  the  auspices  of  the  Natio- 
nal Geographic  Society  by  the  Estáte  of  William  Zierjler.  Washington,  D. 
C.  1907.  4?  pl.  &  maps. 

DoHs  et  nonveiles  pnblications  reines  pendaut  Novenibre  1907. 


Les  noms  des  donati-iirs  sont  impriméa  en  italiques;  les  membres  de  la  Société 
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riorvn.  Adiectis  figui-is  aeneis.  Editio  secunda  in  gratiam  botanopMlarvn 
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tuto Médico  Nocional. — México,  Secretaría  de  Fomento.   1902.  49  837 


Phiüppi  (Dr.  Eodulfo  Amando)— Biografía  del (1808  -1904)  por  Bernardo 

Gotschlich.— Santiago  (Chile).  1904.  89  1  retrato  y  láms. 

Post  J.  et  Neumann  B. — Traite  complot  d'analyse  chimique  appliquée  aux  es- 
sais  industriéis.  2me.  éd.  fran§aise  par  le  Dr.  L.  Gautier.  T.  II,  1er.  fase. 
— Paris,  A.  Hermann.  1908.  89  gr.  figs.  6  fr. 

Silvestri  (F.),  M.  S.  A. — Contribuzioni  alia  conoscenza  degli  insetti  dannosi  all'- 
olivo  e  di  quelli  che  non  essi  hanno  rapporto.  La  tignola  deU'olivo. — Por- 
tiei  (Boíl,  del  Laboratorio  di  zool.  gen.  e  agraria  della  R.  Scuola  Sup. 
d' Agrie.)  1907.  89  fig. 

Terrés  (Dr.  José).— Medios  adecuados  para  evitar  el  desarrollo  de  la  tuberculo- 
sis. Conferencias  destinadas  especialmente  al  profesorado  de  las  escuelas 
primarias,  y  tomadas  taquigráficamente  por  la  Srita.  Concepción  Ortiz  y 
algunas  de  sus  discípulas.  Edición  de  la  Academia  N.  de  Medicina. — Mé- 
xico. 1907.  89 

Washington,  Smithsonian  Institution.  Annual  Report  of  the  Board  of  Regents. 
For  the  Year  ending  June  30,  1906.-1907,  89  Fig.  &  pl. 

Washington.  índex-Catalogue  of  the  Library  of  the  Surgeon  General's  Office,  U. 
S.  Army.  2d.  Series.  Vol.  XII.  1907.  49 

Weed  (Walter  Harvey).— The  Copper  Mines  of  the  World. — New  York.  1907. 


Tomo  26.  No.  6. 

"  MEMORIAS  Y  REVISTA 

DE  LA 

SOCIEDAD  científica 


¿¿ 


Antonio  ^lz:ate 

publicadas  bajo  la  dirección  de 

RAFAEL  AGUILAR  Y  SANTILLÁN, 

Secretario  Genérate  Perpetuo 
—  —  ^  • — ' 

HOMMAIRE. 

(Mémoires,  feuilles  26  á  31  Revue.  feuille  6). 


99 


Construction- — Nouvelle  théorie  statique  des  constiuctions,  par  M.  R.  Mallén, 
p.  195-235.  {Nova  teorio  statika  pri  la  Jconstruajoj). 

Physiothérapie. — Note  sur  un  cas  de  radiodermite  du  cuir  chevelu  avec  lepous- 
se  complete  des  cheveux,  par  le  Dr.  R.  E.  Cicero,  p.  237-241.  {Noto  pri 
lazo  de  radiodermito  de  la  liara  hauto  kun  plena  falo  da  haroj). 

REVUE. — Séance  du  2  Décerabre  1907,  p  41. — Bibliographie:  Post  et  Neuraann, 
Cadiat,  Dubost  et  Boy  de  la  Tour.  Wéve,  Deinoulin,  Bourguignon.  Zie- 
gler  Polar  Expedition,  Observatoire  de  Toulouse  et  Montessus  de  Ballore, 
p.  42-47. — Notes  diverses,  p.  48. 


MÉXICO 

(3»  CALLE  DK  REVILLAGIGEDO  NÚSÍ.  3). 

Diciembre  1907. 

Publicación  registrada  como  artículo  de  segunda  clase  en  12  de  Febrero  de  1907 


Dons  et  noarelles  pnblicattons  reQnes  pendant  Décembre  1907. 


Les  noins  des  donatenrs  sont  imprimes  en  itaUques;  les  membres  de  la  Société 
aoBt  designes  areo  M.  S.  A. 

Abbadia  íObservatoire  d'). — (Institut  des  France.  Académie  des  Sciences).  Ob- 
servations  faites  au  Cercle  Meiidien  par  MM.  Verschaffel,  Lahourcade, 
Sougarret,  Bergara,  Sorreguieta  et  Groiilart.  Publiées  par  M.  1'  abbé  Ver- 
schaffel. Tomes  I  á  IV,  1899-1904.— Hendaye  fB.  P.)  1903-1906.  4? 

Albany,  N.  Y.  New  York  State  Museuvi.  Bulletins  110-113  &  116.  1907.  8?  pl. 

Batavia.  Royál  Magnetvcal  and  Meteorological  Observatory. — Clouds  observations 
at  Batavia.  Frequency  of  different  fonns  of  clouds  during  1903-1905. — 
Air-pressure,  temperature,  humidity  and  wind  on  days  of  brigM  sunshi- 
ne  1889-1906  by  W.  Van  Bemmelen. — List  of  magnetic  disturbances  re- 
corded  at  tbe  Batavia  Observatory  during  the  period  1880-  1899  by  W. 
Vau  Bemmelen.  (Appendix  I,  II  &  III  to  Ooservations,  Vol.  XXV^III, 
1905).  Batavia.  1907.  Fol. 

Bacquillon  ,H.)—Etude  botaniqueet  pliarmacologique des Xanthoxy lees.  Thé- 
se  pour  r  obtention  du  diplome  de  docteur  de  1'  Université  de  Paiis  (Phar- 
macie).  Pans.  1901.  8'.'  Figs.  {Dr.  D.  Vergara  Lope,  M.  S.  A  ) 

Bucuresti.  Institutului  Geologic.  Anuarul.  Vol   1.  Fase  1-a.  19'!/.  8?  gr.  tab. 

Cohn  (Dr.  Lassar).  La  Química  en  la  vida  corriente.  Doce  conferencias.  Tra- 
ducción de  C.  D.  — Paiís-México,  Librería  de  Bouret    1908.  8?  Figs. 

Connaissanee  des  temps  ou  des  mouvements  celestas,  pour  le  raéridieu  de  Paris, 
á  l'usage  des  astronomes  et  des  navigateurs,  pour  1'  au  á  1909,  puhlié  par 
le  Bureau  des  Longitudes. — París,  Janvier  1907.  8?  gr. 

De  Bilt.  Institut  Météorologique  Royal  des  Pays-Bas. — Annuaire.  .57me.  aniiée. 
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Gallé  P  H.— Cyelone  in  the  Arabian  Sea.  Oetober  18  th -Nov.  4  th  1906— iC. 
Nederlandsch  Meteorologisch  Institut.  Mededoelingen  en  Verhandelinger. 
5.— Utrecht.  1907.  89  1  ],l 

Gelder  ( Gerad  de). — De  berekeuing,  de  bouw  en  het  Kabelnet  der  Gem-ente 
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bleteuse.  II.  Ijes  Gastrotriches  normaux.  ICI.  Les  Gastrotriches  aberran ts. 
(O.  R.  Soe.  de  Biologie).  1904. — L'Évolution  des  sciences  biologiques. 
íRev.   ¡J^cieiit.;  1905. 


SOOIÉTÍ!  SCIBNTIlfiqOB   "ANTONIO  ALZATB."  MÉMOrBB»,  T.  26. 


NUEW  teoría  estática  DE  LAS  CONSTRUCCIONES; 

"De  los  momentos  virtuales,"  y  sistema  de  construcciones 
•n  Cemento  Armado  "El  Fénix." 

POK  EL  tNGENIEKO 

RAFAEL  MALLÉN. 


LiURARY 
NEW  YORK 

BOTA  NIC  AL 
ÜARÜBN. 


I.  —  Preliminares. 

1. — Como  una  consecuencia  de  la  ley  del  progreso  que  no.s 
ha  impuesto  la  Naturaleza,  no  podemos  irnos  acercando  á  la 
verdad  absoluta  en  nada,  sino  muy  poco  á  poco,  y  creyendo 
sin  embargo  á  cada  paso  dado  haberla  alcanzado  ya;  y  de  don- 
de resulta  que  la  negación  de  una  teoría  lejos  de  ser  un  golpe 
infamante  á  sus  autores  es,  por  todo  lo  contrario,  su  verdade 
ra  glorificación,  puesto  que  ello  significa  que  se  rinde  culto  á 
su  talento,  cuidando  de  que  sus  frutos  no  se  atrofien.  Casi  to- 
da la  física  de  Newton  ha  sido  reformada;  y  sin  embargo, 
Newton  sigue  siendo  el  mismo. 

2. — Venimos  pues  ahora  á  delatar  como  errónea  á  la  teo- 
ría del  "Eje  Neutro"  en  la  Estática  de  las  Construcciones,  ante 
la  autoridad  científica  más  prestigiada  de  nuestra  Patria,  ante 
la  Sociedad  Científica  '"Antonio  Álzate,"  y  á  la  cual  tuvimos 
antes  el  honor  de  pertenecer,  habiéndola  dejado  por  haber  sa- 
lido largo  tiempo  del  País;  pues  no  hay  tal  eje  neutro,  y  por 
lo  tanto,  esa  teoría,  como  todas,  solo  ha  sido  un  paso  á  otras 

Mem.  Soo.  Álzate.  México.  T.  26  (1907-1908)— 26. 


196 


BA.FAEL  MáLLÉN. 


superiores,  y  cumplida  su  misión  debe  ya  pasar  á  la  historia, 
con  todos  los  honores  con  que  van  pasando  á  ella  todos  nues- 
tros ideales  de  transición. 

3. — Pero  como  si  bien  nada  es  más  fácil  que  decir  lo  que 
otros  dicen,  y  por  lo  cual  abundan  tanto  ya  los  autores  de  re- 
producción que  se  empieza  á  necesitar  la  selección  en  las  bi- 
bliotecas, lo  difícil  es  hallar  verdades  nuevas,  aunque  adquiri- 
dos los  principios  que  exponemos  uno  á  uno  y  prácticamente  en 
una  serie  de  evoluciones,  como  puede  verse  por  nuestros  fo- 
lletos anteriores,  es  probable  que  al  reunirlos  para  formar  al 
fin  una  nueva  teoría  lógica,  coherente  y  sólida,  cometamos  al- 
gunos errores;  y  para  ellos  pedimos  la  indulgencia  de  los  pe- 
ritos, y  aun  su  cooperación  para  corregirlos  si  se  acepta  en  ge- 
neral lo  que  se  propone. 

II. — Sobre  el  eje  neutro, 

4. — El  carácter  distintivo  de  la  verdad  es  la  sencillez,  por- 
que ella  no  necesita  que  se  le  testifique,  bastándole  su  simple 
exposición  al  talento  para  que  la  acepte;  y  en  consecuencia,  he 
aquí  la  fácil  explicación  de  la  no  existencia  del  eje  neutro: 


Figura  1. 

5.  —  Si  contra  dos  muros  a  y  b,  fig.  1,  empotramos  una 
viga  a  b,  el  eje  neutro  será  ee',  según  la  teoría  que  rebatimos, 
y  descargada  la  viga  e  é  será  una  línea  recta,  ó  al  menos  sen- 
siblemente recta,  si  la  viga  es  corta.  Pero  si  á  esa  viga  pone- 
mos sobre  el  centro  una  carga  P,  fig.  2,  tomará  la  forma  allí 


ÍÍÜIVA  TEOBIA  KSTlTICA  DE  LAS  CONaTBDCCIONKS. 


197 


indicada  j  e  é'  ja.  no  será  una  línea  recta,  sino  la  línea  curva 
ei  éx\  y  entonces  la  Geometría  nos  dice:  e^e^'^ee^;  6  sea:  No 
hay  tal  capa  de  fibras  invariables;  ni,  en  consecuencia,  tal  eje 
neutro. 


JíMgura  2. 


6. — Sin  embargo,  mucho  se  acerca  á  la  verdad  la  teoría 
del  eje  neutro,  y  por  eso  ha  sido  suficiente  hasta  la  fecha;  pe- 
ro como  con  el  mayor  progreso  vienen  mayores  exigencias  y 
para  satisfacerlas  mejor,  más  próximas  á  lo  absoluto  han  de 
ser  nuestras  verdades,  puesto  que  la  perfección  es  el  objetivo 
hacia  el  cual  marcha  la  humanidad,  resulta  que  tal  teoría  ya 
no  basta  por  dos  razones  de  suma  importancia: 

1* — La  Economía  Política  protesta  ya  contra  los  excesivos 
coeficientes  de  seguridad  en  las  construcciones,  porque  4**'' 
2,  3,  4,  5  y  hasta  10  veces  los  espesores  calculados,  y  para 
estar  seguros  de  la  resistencia,  es  gastar  2,  3,  4,  5  y  hasta  10 
veces  más  de  lo  estrictamente  necesario;  y  no  podremos  satis- 
facer á  la  Economía  Política  reduciendo  el  coeficiente  de  se- 
guridad á  un  mínimuu,  sino  cuando  conozcamos  la  verdad 
á  un  máximun. 

2" — Y  la  otra  razón  es,  la  de  que  urgidos  por  las  necesi- 
dades del  progreso,  nos  vamos  atreviendo  á  construir  con  nue- 
vos materiales,  y  algunos  de  ellos,  como  el  cemento  y  el  vidrio, 
tan  diferentes  de  la  madera  y  el  fierro  y  desempeñando  no 
obstante  sus  mismas  funciones  algunas  veces,  que  cada  vez 


198 


Eavael  Mallén. 


se  hace  más  necesario  conocer  la  verdad  lo  más  exactamen- 
te posible,  para  aplicar  bien  á  cada  caso  y  material  su  fórmu- 
la especial. 

7. — Aún  no  se  ha  generalizado  una  estática  especial  para 
el  cemento  armado,  y  deducida  de  la  general,  como  era  de  es- 
perarse; y  esto,  sobre  estarlo  deteniendo  en  su  progreso  y  no 
obstante  ser  el  sistema  del  porvenir,  por  el  próximo  agotamien- 
to del  fierro,  está  indicando  precisamente  la  existencia  de  al- 
gún vicio  en  la  Estática  General  de  las  Construcciones:  Y  es- 
te vicio  no  es  otro,  que  el  de  la  errónea  y  seductora  concep- 
ción del  eje  neutro;  porque  si  fuera  exacta,  lo  repetimos,  al 
generalizarla  para  los  concretos,  sus  indicaciones  serían  co- 
rrectas. 

III. — Teoría  de  los  *' Momentos  Virtuales." 

8. — En  sustitución  á  la  teoría  del  eje  neutro,  proponemos 
pues  la  de  los  "  momentos  virtuales; "  y  la  cual  pasamos  á  ex- 
poner: 

9, — Si  en  un  muro  A,  ^p 
fig.  3,  empotramos  una 
pieza  a  e\  y  que  por  aho- 
ra y  por  sencillez  supon- 
dremos de  sección  rectan- 
gular, y  si  la  cargamos 
con  el  peso  P,  en  el  extre- 
mo, resultará: 

1? — Que  las  molécu- 
las, ''no  las  fibras,"  cerca 
de  a,  trabajarán  por  trac- 
ción. 

Fig.  3. 

2? — Que  las  próximas  á  a',  lo  harán  por  compresión. 

3" — Que  si  ceden  las  de*  a,  la  viga  caerá  girando  sobre  a' . 

4? — Que  si  ceden  las  de  a'  la  viga  caerá  girando  sobre  a. 


KOEVA  TEORÍA  ESTÁTICA  DE  LAB  CONSTRUCCIONES.  199 

5° — Que  e  e',  será  no  el  "eje  neutro,"  sino  el  de  "transi- 
ción," entre  lo.s  esfuerzos  por  tracción  y  por  compresión;  y  cu- 
yo eje  de  transición  hasta  hoy  llamado  de  las  fibras  invaria- 
bles, y  hasta  hoy  también  indiferente  casi  de  llevarse  en  cuen- 
ta con  la  madera  y  el  fierro,  en  el  cemento  armado  tiene  una 
importancia  capital,  como  lo  vamos  á  ver. 

6" — Que  ese  eje  ó  "plano  de  transición,"  dividirá  á  la  sec- 
ción de  superficie  S  del  sólido  en  dos  complementarias:  s,  pa- 
ra trabajar  á  la  tracción;  y  s',  á  la  compresión. 

7° — Que  si  s  y  s'  tienen  sus  centros  de  tensión,  por  ejem- 
plo, en  o  y  o'  al  principio  de  i^na  carga  P,  al  aumentar  ésta,  y 
existiendo  la  compresibilidad  de  la  materia,  ésta  se  comprime 
de  a'  á  Ci,  avanzando  ei  hacia  ee',  hasta  llegar  allí  á  la  ruptu- 
ra, y  que  así,  o'  es  el  centro  de  los  momentos  en  la  compre- 
sión; pasando  cosa  semejante  en  la  tracción,  cuyo  centro  de 
los  momentos  es  o,  para  que  trabaje  la  compresión. 

8° — Qae  si  son  h  y  W  las  resistencias  de  la  materia  á  la 
tracción  y  compresión,  como  promedios  geométricos  para  to- 
da la  sección  en  s  y  s'  y  aplicados  esos  promedios  en  o  y  o', 
las  resistencias  de  estas  secciones  serán  s  Je  y  s'  k',  respecti 
vamente  á  la  tracción  y  compresión  directas  ó  según  e  e' . 

9° — Que  en  tal  virtud,  y  si  /¿  y  li'  son  los  brazos  de  palan- 
ca, cou  los  centros  de  rotación  en  o  y  o',  s  Je  h  y  s'  Je'  1i'  serán  los 
"momentos  virtuales,"  ó  aparentemente  de  resistencia  exis- 
tiendo el  fenómeno  de  la  elasticidad  de  la  materia,  y  que,  co- 
mo veremos  más  tarde,  modifica  esta  primera  expresión  de  los 
momentos;  y  que  se  debería  de  tener  en  fin,  para  «1  equilibrio, 

s  Je  Ji  =  s'  Je'  Ji'  =  Pl 1. 

si  la  elasticidad  referida  no  existiera. 

10. — Que  existiendo  la  elasticidad,  la  extensión  y  compre- 
sión van  avanzando  de  e,  y  e/,  hacia  el  plano  de  transición  e  e' ; 
y  al  reunirse  gj  y  eí  allí,  en  ee',  aparecerá  el  fenómeno  del  ex- 


200  Eatabl^Mallén. 


truj amiento,  arrastrando  en  direcciones  opuestas  á  las  seceio 
nes  de  compresión  y  de  tracción. 

11? — ^Y  en  fin,  que  en  ese  "momento  crítico,"  todo  el  sóli- 
do habrá  entrado  en  tensión;  y  que,  en  consecuencia,  e  e'  será 
el  eje  de  todo  el  sistema  de  las  fuerzas  en  juego,  y  sobre  ello  se 
deben  de  establecer  para  las  resistencias  de  s  y  s'  las  ecuacio- 
nes condicionales  del  equilibrio  contra  P;  Con  un  el  plano  de 
transición;  pero  no  fijo  como  se  supone  al  eje  neutro,  sino  va- 
riable con  las  cargas,  y  con  los  coeficientes,  "no  solo  de  re- 
sistencias á  la  tracción  y  compresión,  sino  también  de  aleja- 
miento y  compenetración  de  las  moléculas." 

12, — Como  una  transición  de  la  teoría  del  eje  neutro,  ésta 
la  recuerda;  pero  con  estas  diferencias  radicales : 

1^ — En  la  teoría  del  eje  neutro,  como  inspirada  en  lo  anti- 
guo por  el  estudio  sobre  piezas  de  madera,  como  lo  indica  el 
empleo  de  la  palabra  "  fibras, "  se  supone  que  hay  fibras  for- 
mando el  sólido,  y  dispuestas  á  lo  largo  de  su  longitud  como 
en  líneas  continuas  de  tensión,  independientes  unas  de  otras 
lateralmente,  no  influenciándose  á  sus  costados  ni  siquiera 
por  el  fenómeno  del  frotamiento;  y  en  esta  de  los  momentos 
virtuales,  como  revelada  por  el  cemento  se  admiten  moléculas 
yuxtapuestas  por  su  recíproca  atracción  en  todos  sentidos.  La 
nueva  teoría  está  pues  más  de  acuerdo  con  la  constitución  po- 
sitiva de  la  materia;  y  en  consecuencia,  aceptada  y  desarrolla- 
da debidamente,  se  marchará  á  la  unidad  científica,  más  fácil- 
mente con  ella  que  con  la  del  eje  neutro. 

2^ — En  la  teoría  del  eje  neutro,  y  de  longitud  invariable 
este,  sobre  él  está  el  centro  de  los  momentos  de  resistencia  de 
la  sección;  y  en  la  de  los  momentos  virtuales,  el  equilibrio  de 
estos  momentos  se  establece  fuera  del  eje  de  transición,  por 
ser  variable  con  las  cargas,  y  ascendiendo  al  extradés;  y  se  es- 
tablece la  ecuación  condicional,  en  la  posición  inicial  del  eje,  ó 
supuesta  sin  sobrecarga  anormal  la  pieza. 

3'' — En  la  teoría  del  eje  neutro,  se  supone,  y  se  supone  ló- 


NüKVA  TBORÍ A  ESTÍTICA  DE  LAS  CONSTRUCCIONES. 


201 


gicamente  dada  la  hipótesis  de  la  constitución  del  sólido  por 
líneas  de  tensión,  que  las  fibras  en  ese  plano  del  eje  neutro 
colocadas,  no  trabajan  al  flexionarse  la  pieza;  en  la  de  los  mo- 
mentos virtuales,  aún  diremos  que  negamos  tal  neutralidad 
de  la  materia  al  trabajo  allí,  en  el  llamado  eje  neutro,  sino  que 
también  trabaja,  haciéndolo  por  el  fenómeno  llamado  de  "es- 
trujamiento:" Pues  las  secciones  de  tracción  y  compresión 
tienden  á  resbalar  la  una  sobre  la  otra  en  direcciones  opues- 
tas, y  precisamente  sobre  ese  plano,  y  lo  cual,  no  obstante  no 
llevarse  hasta  hoy  en  cuenta,  para  el  fierro  y  la  madera,  tiene 
en  el  cemento  armado  una  importancia  suma. 

4^  y  última;  y  la  más  importante:  En  la  teoría  del  eje  neu- 
tro, nos  conformamos  con  que  la  suma  de  los  momentos  de  re- 
sistencia de  las  secciones  por  tracción  y  compresión,  haga  equi- 
librio al  momento  flexionante  de  la  carga,  sin  preocuparnos 
gran  cosa  de  que  tales  momentos  se  hagan  ó  no  equilibrio  recí- 
proco; y  en  la  de  los  momentos  virtuales,  tal  equilibrio  recípro- 
co es  una  condición  esencial  á  la  resistencia,  suponiendo  en  la 
ecuación  condicional  pai'a  él,  que  bajo  la  carga  P,  fig.  3,  los 
efectos  de  la  tracción  y  compresión  que  llegan  hasta  e'  y  e/, 
vienen  á  reunirse  sobre  el  plano  de  transición  e  e',  y  á  la  vez 
cada  uno  de  esos  momentos  debe  ser  capaz  por  sí  solo  de  re- 
sistir al  momento  de  la  carga. 


Figura  4. 


202  Rafael  Mallén. 


13, — El  olvido  de  esta  última  condición,  no  tiene  conse- 
cuencias graves,  sino  muy  raras  veces,  para  la  madera  y  el 
fierro,  por  tenerse  para  tales  materiales  h  =  Je',  con  muy  gran- 
de aproximación,  y  darse  siempre  un  fuerte  coeficiente  de  se- 
guridad; pero  él  lia  sido  de  muy  funestas  consecuencias  para 
el  cemento  armado,  tanto  porque  para  élk  j  1c'  son  muy  dife- 
rentes, cuanto  porque  en  su  lucha  contra  los  sistemas  comu- 
nes de  construcción,  más  que  á  la  mecánica  ha  pedido  hasta 
hoy  su  consejo  á  la  economía  vulgar,  reduciendo  más  que  sus 
enemigos,  y  empíricamente  como  ellas,  el  coeficiente  de  segu- 
ridad. 

14. — Se  ve  ahora  fácilmente,  que  como  para  los  concretos 
se  tiene,  en  general  Je'  =  10  Je,  y  no  casi  Je  =  Jef,  como  para  el 
fierro  y  la  madera,  ni  como  una  muy  tosca  aproximación  se 
les  puede  aplicarles  la  teoría  que  rebatimos  con  simples  mo- 
dificaciones; y  respecto  á  la  duda  que  pueda  quedar  sobre 
esta  última  aserción,  ó  sea,  de  si  tales  momentos  se  deben  ó 
no  sumar,  es  cosa  muy  fácil  de  aclarar  por  la  simple  fig.  4. 

15. — 8i  suponemos  en  el  muro  M  un  albortante  fijo  A  C, 
llevando  una  polea  metálica  en  C,  y  que  de  R  fija  al  muro  sal- 
ga una  varilla  metálica  R  c  sobre  la  polea,  y  llevando  el  peso 
P,  claro  es :  Que  para  el  equilibrio  se  debe  tener  R  =  P,  si  lla- 
mamos R  á  la  resistencia  de  la  varilla;  que  C,  se  halla  some- 
tido á  una  tensión  P;  y  por  último,  que  ambas  barras  metáli- 
cas R  c  y  A  C,  deben  de  ser  de  igual  sección,  en  el  fierro  y  pa- 
ra el  supuesto  en  él  de  A;  =  Je'.  Y  si  ahora  soldamos  la  varilla 
á  la  polea,  la  pieza  R  c  C  A  no  será  sino  otra  pieza  del  todo 
comparable  á  la  de  la  fig.  3,  haciendo  la  barra  R  c  las  veces  de 
zona  de  tracción  y  la  A  C  las  de  la  zona  de  compresión,  y  es- 
tando ambas  sometidas  á  la  tensión  P;  y  ambas,  en  momen- 
tos conjugados,  equilibrando  al  momento  de  flexión  P  1. 

16. — Esta  es  pues  la  disyuntiva: 


^DBVA  TEORÍA  BSTJlTICA  DE  LAS  CON8TRnCCIONE8.  203 

Para  el  eje  neutro,  con  le  =  k'  y  sus  consecuencias  h  =  h' 
y  h  +  h'  =  B.,  resulta, 


Pl=~b h'  k  +~ ^ ^^ "  ^'  =6-^  ^'  ^1 


6  para  los  momentos  virtuales,  siendo  s  j  s'  las  secciones, 

Pl  =skx  H=  s'k'  X  H 

y  debiéndose  de  tener, 

s  =bh;  s'  =  bh',  y  s+s'  =  S, 

y  siendo  h  y  h'  las  distancias  del  plano  de  transición  al  extradés 
é  intradós,  como  en  la  teoría  del  eje  neutro,  y  H  \sl  distancia 
de  los  centros  de  tensión  por  compresión  y  por  tracción,  y.  va- 
riando la  posición  de  ese  plano  con  la  carga,  al  compenetrar- 
se con  ella  las  moléculas  que  trabajan  por  compresión;  porque 
por  esta,  ese  plano  avanza  á  la  zona  de  tracción  al  aumentar 
la  carga.  El  centro  de  teasióu  por  compresión  al  contrario, 
se  retira  más  y  más  del  de  tracción  marchando  al  intradós, 
fig.  3;  y  así,  van  cambiando  á  cada  incremento  de  P,  los  ele- 
mentos h,  h'  y  H.;  cuyo  último  valor  va  creciendo  con  P. 

17. — Completando  la  teoría,  diremos  que  autoaes  hay,  y 
que  antes  nosotros  lo  creíamos  con  ellos,  que  se  puede  refor- 
zar la  zona  de  compresión  con  un  herraje;  pero  que  no  hay 
tal  cosa,  por  lo  siguiente: 

No  se  debe  de  atender  solamente  á  la  i'esistencia  de  la  ma- 
teria á  un  esfuerzo  dado,  sino  también  á  su  capacidad  para 
transmitir  tal  fuerza;  y  siendo  esta  capacidad  de  transmisión 
ó  sensibilidad  por  decirlo  así,  mayor  en  el  fierro  que  en  el  con- 
creto, á  causa  de  su  mayor  cohesión,  es  evidente  que  recibien- 
do él  las  tensiones  por  el  intermedio  del  concreto,  resulta  que: 

Mem.  Soc.  Alaate.  México.  T.  26.  (1907-1908)— 27. 


204  Kafael  Mallén. 


Si  al  concreto  se  da  una  escuadría  suficiente  para  resistir  una 
carga,  sale  sobrando  el  herraje;  y  si  no,  se  desagrega  el  con- 
creto antes  de  la  carga  máxima,  cambia  el  brazo  de  palanca 
del  herraje,  y  éste  cede. 

18, — Se  debe  pues  aceptar  como  principio  radical:  A 
la  compresión,  hacer  trabajar  al  concreto  solo;  y  á  la  tracción 
al  herraje,  no  calculando  al  concreto  que  lo  envuelve  sino  co- 
mo una  camisa  que  lo  libre  de  la  oxidación  por  la  humedad 
del  aire,  y  por  lo  cuat  en  las  costas,  tal  camisa  debe  de  ser  im- 
permeable, ó  con  mezclas  de  1  X  2,  lo  menos,  y  de  2  cm.  de 
grueso  la  capa,  ó  más. 

19. — Si  así  no  se  hace,  los  penetrará  el  aire  húmedo  y  sa- 
litroso del  mar,  y  esto  hará  que  se  formen  costras  de  óxido 
sobre  el  herraje,  y  las  cuales  rompiendo  la  capa  de  concreto 
lo  descubran;  como  ya  se  empieza  á  observar  en  algunas  obras 
de  Veracruz  con  vigas  de  fierro  I,  mal  revestidas  con  mezclas 
de  cemento  ó  de  cal,  muy  pobres  en  aglomerante, 

20. — Ya  hemos  dicho  que  las  grietas  no  comprometen  la 
estabilidad  de  las  obras  en  cemento  armado,  mientras  el  he- 
rraje se  halle  en  buen  estado  y  bien  anclado,  pero  si  de  nin- 
guna manera  se  quieren  tolerar,  entonces  ningún  fierro  debe 
de  sufrir  una  tensión,  por  tracción,  superior  á  la  de  1,000  ki- 
logramos por  cm.  ^,  según  cálculos  en  nuestras  experiencias 
personales,  y  para  fierros  colocados  de  2  á  3  coa.  del  intradós; 
y  lo  cuaUiepende  de  que  los  alargamientos  del  fierro  bajo  esas 
tensiones  ya  correspondan,  seguramente,  á  una  separación  tal 
en  las  moléculas  del  concreto,  que  ya  con  ella  se  rompe  su 
cohesión. 

21. — Pero  en  obras  baratas,  y  guiados  por  estas  mismas 
indicaciones,  claro  es  que  no  hay  inconveniente  en  llegar  á  k 
=  1,600  kilogramos  X  cm.  ^,  que  es  el  limite  de  la  elasticidad 
para  el  fierro,  y  si  las  grietas  se  presentan,  cubrirlas  con  la 
pintura  del  decorado. 

22. — Estas  cifras  dan  los  coeficientes  lógicos  de  seguri- 


Nueva  tbobIa  estática  de  las  constrocciones.  205 


dad,  para  el  cemento  armado  y  para  sus  cargas  permanentes; 
porque  siendo  su  resistencia  á  la  tracción  de  3,800  kilogramos 

3  800 
X  cm.-,  ese  coeficiente  resulta:    De  i"7)Qñ  =  3,  8,   para  las 

3  800 
grandes  obras;  y  de  T^gñn  =  2,  5  para  las  pequeñas  ó  baratas. 

23. — Sobre  estos  mínimos  seguros  ya,  el  Ingeniero  puede 
en  cada  caso  aumentarlos  hasta  donde  juzgue  conveniente, 
según  el  objeto  de  la  obra,  su  tráfico,  cuidado  con  que  se  pue- 
da contar  para  su  conservación,  etc.,  etc. 

24. — Establecido  todo  lo  anterior,  fácil  es  ver  ahora,  que 
si  en  una  viga  de  cemento  sin  herraje  y  bajo  una  carga  P,  apa- 
recen las  grietas  hasta  c'  fig.  2,  y  que  si  con  un  pequeño  in- 
cremento en  P  ya  se  rompe,  la  carga  para  el  equilibrio  está 
antes  de  P,  pero  muy  cerca  de  este  valor;  y  que  así,  c'  es  como 
el  límite  de  la  zona  de  tracción. 

25. — Ahora  bien,  auxiliada  la  zona  de  tracción  con  el  he- 
rraje, ya  con  este  cambia  el  brazo  de  palanca  de  los  mo- 
mentos :  y  es  evidente  también,  que  cambia  á  cada  cambio 
del  valor  de  la  carga,  porque  la  reacción  de  la  pieza  será  pro- 
porcional á  ella;  y  de  allí  el  nombre  de  "momentos  virtuales" 
que  hemos  dado  á  tales  inomentos.  Más  claro  aún:  A  la  cai'- 
ga  P  se  oponen  las  resistencias  s  hj  s'  h',  y  si  cambia  P,  re- 
sulta que  shj  s'  Je'  también  deben  de  cambiar,  porque  no 
siendo  iguales  k  y  k',  si  las  secciones  son  s  y  s'  al  aumentar 
P  aumentará  más  la  de  la  menor  tensión  entre  k  y  k';  desalo- 
jándose el  plano  de  transición. 

26. — Habiendo  tantas  teorías  sobre  el  cemento  armado,  y 
buscando  á  nuestra  vez  la  verdadera,  consideramos  que  según 
la  fig.  2,  la  máxima  fatiga  de  la  viga  está  en  el  centro,  y  en- 
tonces para  determinar  su  extensión  reforzamos  allí  el  herra- 
je en  algunas  y  á  extensiones  diferentes;  y  probadas,  resultó 
lo  siguiente:  La  parte  reforzada  permanecía  recta  é  intacta; 


206  Sai'Ael  Mallén. 


la  viga  se  flexionaba  solamente  en  sus  extremos;  la  ruptura  es 
hacía,  apoyadas  las  vigas  y  con  la  carga  en  el  centro,  lejos  del 
centro,  en  las  cabezas  de  los  refuerzos;  y  en  fin,  en  las  ruptu- 
ras, se  levantaban  capas  de  concreto  en  el  extradós,  como  se 
indica  en  c  c'  c" . 

27. — Como  siempre,  la  experiencia  ha  sido  la  reveladora 
de  la  verdad,  diciéndonos  que  en  lugar  del  plano  neutro  ó  de 
fibras  invariables,  y  en  donde  se  dice  que  la  materia  no  traba- 
ja, existe  el  de  transición,  y  en  el  cual  se  efectúa  precisamen- 
te uno  de  los  trabajos  más  fuertes  que  se  operan  en  el  seno 
de  un  sólido  sujeto  á  la  flexión;  pues  allí  se  aplican  íntegras, 
y  en  direcciones  opuestas,  las  tensiones  de  tracción  y  com- 
presión, y  para  producir  el  estrujamiento. 

28. — Dado  un  sólido  bajo  una  fuerza,  no  hay  pues  en  él 
parte  alguna  que  permanezca  indiferente  en  la  lucha  del  todo 
para  resistir  ó  trasmitir  á  la  fuerza,  sino  que  trabaja  toda  la 
materia  que  lo  constituye  entre  los  puntos  de  apoyo  y  de  apli- 
cación; y  lo  cual  aun  es  un  paso  más  á  la  unidad  científica  á 
que  marchamos,  y  según  ese  criterio  nada  permanece  ni  pue- 
de permanecer  ocioso. 

29. — Y  en  efecto,  sometida  al  peso  P  la  viga  de  la  fig.  2,  pe- 
ro estando  apoyada  solamente,  así  se  observó  la  marcha  de  su 
ruptura  en  las  varias  experiencias:  Primero,  apareció  la  grieta 
Ci  bajo  una  de  las  cabezas  del  herraje  de  refuerzo,  y  desde  el  in- 
tradós; á  un  incremento  de  P,  subió  la  grieta  más,  rebasando  á 
ese  herraje  como  unos  dos  ó  tres  milímetros;  á  otro  incremento 
subió  hasta  contra  el  herraje  común;  y  por  último,  á  otro  y  pa- 
ra la  ruptura  que  entonces  se  verificó,  la  grieta  dio  casi  un 
salto  rebasando  á  ese  herraje  común  sobre  unos  2  cm.,  y  fué 
detenida  en  su  carrera  ascendente  al  saltar  la  costra  ce" ,  de- 
bida al  estrujamiento  según  c  c" .  Esa  costra  se  rompió  en  o, 
saltando  hacia  c";  y  en  o  dejó  ea  el  estrados  de  la  viga  la  se- 
ñal del  apachurramieato  por  compresión,  indicada  por  una  lí- 
nea de  pequeñas  caspas. 


NüKVA  TBORÍA  ESTÁTICA  DE  LAS  CON8TBDCCIONKS.  207 

30. — Al  saltar  la  costra  c  c",  cayó  la  viga  resbalando  sobre 
sus  apoyos  doblándose  el  herraje  común  en  donde  terminaba 
el  de  refuerzo;  y  el  cual  conservó  á  la  viga  recta  é  intacta,  en 
todo  en  lo  que  él  se  extendía. 

31. — Ninguna  zona  de  una  pieza  cargada,  permanece  pues 
sin  tensión,  sino  que  ésta  se  va  repartiendo  por  toda  ella,  in- 
vadiéndola y  saturándola  de  tensión  por  todas  sus  moléculas 
y  á  medida  que  sea  resistida,  y  rompiendo  su  cohesión  por  las 
líneas  de  menor  resistencia  cuando  sea  menor  que  la  tensión,  y 
produciéndose  entonces  la  fractura  según  la  resultante  de  to- 
das las  fuerzas  en  acción :  Manife.stándose  en  grietas  por  aquí; 
más  allá  por  apachurramientos;  entre  las  zonas  de  ambos  es- 
fuerzos por  grietas  horizontales  indicando  el  estrujamiento;  si 
todos  estos  esfuerzos  son  resistidos,  tendiendo  á  producirse  el 
esfuerzo  cortante  en  las  cabezas  de  las  vigas  y  sobre  los  pla- 
nos de  empotramiento;  si  este  esfuerzo  es  resistido,  compri- 
miendo los  muros;  y  en  fin,  si  aun  estos  resisten  comprimien- 
do el  terreno. 

32. — Hay  pues  que  atender  á  todos  los  fenómenos  en  jue- 
go, y  si  hasta  hoy  no  se  ha  llevado  en  cuenta  el  estrujamien- 
to para  la  madera  y  el  fierro,  es  porque  la  resistencia  á  la  trac- 
ción y  compresión  de  estos  materiales,  y  más  con  los  fuertes 
coeficientes  de  seguridad  empleados,  le  son  notablemente  su- 
periores, y  satisfechas  esas  tensiones  se  estaba  seguro  de  re- 
sistir al  estrujamiento.  De  allí  el  no  poderse  formular  todavía 
una  teoría  para  el  cemento  armado,  queriendo  aplicarle  los  mis- 
mos principios  que  se  aplican  al  fierro  y  la  madera  sin  más  que 
con  pequeñas  modificaciones  de  adaptación;  siendo  así,  que  lo 
que  se  necesita  es  una  reconstrucción  completa  aún  de  la  mis- 
ma Estática  General. 

33. — Para  proseguir,  hilando  bien  las  ideas,  recordemos  si- 
quiera sea  á  grandes  rasgos,  cómo  se  establece  la  ecuación  de 
equilibrio  en  la  teoría  del  eje  neutro,  fig.  3;  y  puesto  que  en 
parte  la  vamos  á  emplear,  para  determinar  k  h  ens  h  Ji=s^  N  k. 


208  Bafabl  Mallén. 


34. — Aceptados  el  centímetro  y  el  kilogramo  como  uiiidr- 
des  de  distancia  y  de  tensión,  y  el  eje  neutro  como  el  centro 
de  los  momentos  para  las  resistencias  de  las  secciones  s  j  s', 
y  estando  sobre  él  también,  en  su  intersección  con  el  plano  de 
empotramiento,  el  centro  del  momento  flexionante  P  Z  de  la 
carga  P,  se  establece  que  ese  momento  debe  ser  equilibrado 
por  la  suma  de  los  momentos  de  resistencia  de  s  y  s'. 

35. — Ahora  bien,  y  en  la  misma  teoría  del  eje  neutro,  al 
pretender  girar  el  sólido  sobre  el  plano  de  empotramiento,  fig. 
3,  las  fibras  más  fatigadas  tanto  por  tracción  como  por  com- 
presión son  las  más  lejanas  al  eje  neutro,  y  por  esto  no  se  de- 
ben de  rebasar  en  ellas  las  tensiones  Je  j  Jc^;  y  en  consecuen- 
cia, para  cada  zona  de  tensión  se  debe  de  satisfacer  á  tal  con- 
dición. 

36. — Claro  es,  pues,  dada  la  teoría  de  la  neutralidad,  ó  de 
la  no  fatiga  de  la  materia  en  ese  eje  referido,  que  allí,  aunque 
capaz  la  materia  de  las  tensiones  Je  j  h'  no  proporciona  ningu- 
na reacción  contra  P,  y  que  así,  si  se  toma  e  =1  cm.  por  uni- 
dad de  distancia,  á  las  distancias  e,  2  e,  3  e, ei  j  siendo 

Ci  para  la  zona  de  compresión  la  distancia  de  la  fibra  más  le- 
jana al  eje  neutro,  las  tensiones  para  esa  zona,  y  para  el  patín 
6=1  cm.,  serán 


— Je, Je, Je, — ^-Je,  por  la  compresión, 

^1  6i  Ci  Cj 


—  A;',    Je\    — —  Jc\    — L-  Je',    por  la  tracción^ 


y  con  esto  los  momentos  serán,  y  sumándolos  de  una  vez. 


Nueva  tbobía  estática  de  las  construcciones.  209 


^X  e  +  i^Ax  2e  +-M_x  3e  -f  ....^LÍ^X  e^; 


37. — Así  pues,  se  deberá  tenor,  con  e^  —  n  e, 


P  I  = (1  -[-  '2"-  -\-  3"^  -\- n^  e^;)  por  la  compresión. 


.  H f  J^  -j-  ^^  +  <^^  + ^^  ^^-J  por  la  tracción. 


38.— Pero  como  í-  +  5^  -f-  5=+  . . . .  ^2=%^**+^^  (^w+J), 


í  X  -2  X  á 

aun  resulta,  que  con  k  =  k'  para  la  madera  y  el  fierro,  y  por  lo 
tanto  también  con  e  =  e'  =  J  A,  si  es  /»  el  peralto  de  la  pieza,  y 
de  una  vez  para  un  patín  cualquiera  b,  y  sumando  ambas  ex- 
presiones, ya  iguales,  se  deduce, 


Pl=lA^{í¡h+l){h-\-l} 2. 


39. — Esta  fórmula  difiere  de  la  clásica;  pero  si  en  el  cálcu- 
lo infinitesimal  se  pone  dx  =  0,  para  pasar  al  límite  siendo  dx 
la  magnitud  elemental,  y  en  la  ecuación  anterior  se  tiene  dx  =  l 


210  Bafabl  Malií;n. 


en  los  términos  ^  h  -^  Ij  h  -\-  1,  bien  se  puede  poner  en  ella,  y 
en  esos  términos,  l  =  dx  =  0,  para  pasar  de  las  fibras  de  1  cm  - 
de  sección  á  las  de  sección  O,  ó  k  las  líneas  de  tensión,  y  en- 
tonces ya  queda,  despejando  á  P, 


p=  1  bh'Jc. 


61 
y  cuya  fórmula  es  la  usual. 

40. — Por  lo  demás,  hemos  recurrido  á  la  Algebra  y  la  Geo- 
metría solamente,  tanto  por  sencillez,  como  principalmente  en 
obsequio  de  los  no  muy  versados  en  el  cálculo  diferencial,  y 
para  poner  este  estudio  al  alcance  de  los  más;  y  con  cuyo  fin 
lo  completaremos  con  solo  tales  elementos,  para  que  pueda  ser- 
vir en  las  aplicaciones  de  la  nueva  teoría,  aun  á  los  neófitos  en 
el  cemento  armado.  Y  entre  tanto,  nótese  que  la  asignación 
del  valor  de  dx  no  es  arbitraria,  sino  particular  á  cada  proble 
ma,  y  de  lo  cual  pronto  daremos  aquí  mismo  un  ejemplo  prác- 
tico. 

41. — Y  no  debe  de  olvidarse  que  el  presupuesto  dx  =  O, 
significa  que  k  y  ^'  deben  de  medirse  para  secciones  muy  pe- 
queñas, y  tanto  más  pequeñas  cuanta  más  exactitud  se  quie- 
ra; pues  por  ejemplo,  en  máquinas  muy  finas  ó  débiles  que  se 
quieran  construir,  para  calcular  la  resistencia  de  las  piezas  se 
deben  de  emplear  ébJc  j  k'  no  para  el  cm  ^  sino  para  el  mm^, 
para  que  en  las  secciones  irregulares,  calculándolas  también 
al  milímetro,  se  llegue  á  resultados  más  exactos  y  se  pueden 
reducir  los  espesores  á  lo  indispensable.  Pero  á  la  vez,  es  ne- 
cesario ver  si  los  coeficientes  de  resistencia  convienen  al  va- 
lor elegido  para  dx. 

42. — Si  tal  exactitud  puede  parecer  exagerada  para  el  ce- 
mento armado,  porque  en  último  caso  bastará  con  aumentar 
el  coeficiente  de  seguridad,  reflexiónese  que  para  las  mayores 


NOKVA  TEORÍA  ESTXTICA  DE  LAB  CONSTRUCCIONES.  2ll 

necesidades  del  futuro,  se  presentarán  casos  en  los  cuales  tal 
rigor  se  haga  indispensable;  como  por  ejemplo:  Para  el  de  la 
navegación  aerea;  y  en  cuyos  vehículos,  á  semejanza  que  en 
las  aves,  cada  órgano  debe  tener  una  resistencia  máxima  ba- 
jo un  peso  mínimo. 

43. — En  la  teoría  de  los  momentos  virtuales  no  se  deben 
pues  de  sumar  los  momentos  de  las  resistencias  por  tracción 
y  compresión,  sino  que  cada  uno  de  ellos  debe  de  hacer  equi- 
librio al  otro  y  á  la  vez  al  momento  flexionante;  ó  sea,  se  de- 
be de  tener,  siendo  H  la  distancia  de  los  centros  de  tracción 
y  de  compresión, 


kb  H""       Jc'bW-    _  p  ^ 


12  13 


44. — En  el  cemento  armado,  y  según  lo  expuesto,  se  debe 
pues  hacer  abstracción  completa  de  la  resistencia  del  con- 
creto á  la  tracción,  y  establecer  la  ecuación  de  equilibrio,  entre 
el  herraje  y  la  zona  de  compresión,  y  cuyo  principio  se  haya  en 
la  generatriz  más  alta  del  herraje,  ó  en  donde  termina  el  fie- 
rro; y  por  lo  cual,  si  llamamos  r  al  radio  del  redondillo  del  he- 
rraje, ó  la  distancia  del  centro  del  herraje  al  principio  de  la 
zona  de  compresión,  b  al  patín  de  esta  y  e  á  su  peralte,  la  ecua- 
ción de  equilibrio  entre  estos  elementos  será,  con  Jcyk', 


^'^  (r+§e)=lj^X  ^e=Pl 5. 


J^        V      .    ^    /  Í5 


45. — De  esta  ecuación  doble  se  deduce: 

Mem.   Soo.Alzate,  Móxioo.  T.  26  (1907-1908)  -28. 


212  * 


Eafael  Mallén. 


36  Pl 


\7tk{3r^2é) 


-\- 


6  Pl 


2bJc' 


Para  el  peralte  total  de  una  viga,  se  tomará,  en  centíme- 
tros, y  dando  siempre  2  cm.  de  grueso  á  la  capa  de  concreto 
bajo  el  herraje,  en  el  intradós, 


h  =  3r  -i-  e  +  2. 


46. — No  parece  necesario  demostrar  que  el  centro  de  pre- 
sión se  encuentre  á  los  §  del  peralte  e  de  la  zona  de  compre- 
sión, pero  como  hubo  ya  quien  lo  negara,  por  de  pronto  al  me- 
nos, creemos  conveniente  hacer  notar,  sencillamente,  fig.  5, 
y  para  evitar  vacilaciones,  que  si  sobre  una  línea  a0  obran  las 


Fig.  5. 


Nukva'tkorIa  éstAtica  dk  las  construcciones.  213 


fuerzas  paralelas  p,  2p,  3p,  y  cuya  ley  siguen  las  tensiones  de 
que  nos  ocupamos,  párrafo  36,  y  uniformemente  espaciadas, 
y  se  van  buscando  los  resultantes  de p  bástala  última  que  se 
quiera  considerar,  siempre  se  bailará  que  tales  resultantes  pa- 
san á  los  §  de  la  distancia  considerada  á  partir  del  punto  a;  y 
esto  bacemos  notar,  porque  e  ó  r  se  pueden  asignar  á  priori, 
en  el  cemento  armado;  y  sobre  todo  r,  por  depender  del  ra- 
dio r,  ó  lado  a  de  la  sección,  de  los  fierros  del  comercio,  y  de 
entre  las  cuales  está  uno  obligado  á  elegir.  Sin  embargo,  con 
esta  teoría  siendo  r  la  incógnita,  no  bay  desperdicio  alguno  de 
fierro,  como  sucede  frecuentemente  con  la  del  eje  neutro,  á 
causa  de  las  vaguedades  á  que  da  lugar  al  aplicarla  al  cemen- 
to armado. 

47. — Aun  falta  llevar  en  cuenta  al  fenómeno  del  estruja- 
miento, generalmente  olvidado  para  el  fierro  y  la  madera;  y 
para  esto,  para  asignar  un  límite  inferior  á  &,  y  de  una  mane- 
ra lógica,  es  necesario  tener  en  cuenta  las  enseñanzas  de  la 
experiencia,  y  por  las  cuales  bemos  visto  que  las  costras  que 
saltan  debido  á  ese  fenómeno,  y  cuando  se  presenta,  c  c", 
fig.  2,  tienen  casi  siempre  la  inclinación  de  unos  15  á  20°  con 
el  eje  longitudinal  de  la  viga,  y  siéndole  paralela  en  los  pri- 
meros elementos  de  la  fractura,  que  se  verifica  escalonada  ba- 
cía el  estrados;  y  de  cuyos  datos  se  puede  partir,  para  intro- 
ducir el  fenómemo  en  los  cálculos. 

48, — En  efecto,  ese  zigzag  con  sus  primeros  elementos  pa- 
ralelos al  eje  de  la  viga,  y  empezando  sobre  el  plano  de  tran- 
sición, claro  está  diciendo  que  la  fractura  seguiría  por  todo 
ese  plano,  si  no  se  le  opusiera  el  resto  de  la  materia;  y  que  así, 
para  que  el  fenómeno  no  se  presente  ni  siquiera  iniciándose 
en  lo  más  leve,  es  necesario  que  la  resistencia  Je"  del  concreto 
al  estrujamiento  y  por  cm^,  y  sobre  la  "línea  de  estrujamien- 
to," que  se  baila  en  c'  borizontal  y  normal  á  e  e',  y  sube  con 
este  centro  al  aumentar  la  carga,  sea  suficiente  al  esfuerzo  de 
ésta. 


214  Kafael  Mallén. 


49. — Así  las  cosas,  al  aumentar  la  carga,  c '  va  pues  subien- 
do á  medida  que  el  concreto  se  comprime,  y  que  de  c'  á  c"  au- 
menta la  compenetración  de  las  moléculas,  ó  el  estrechamien- 
to de  sus  distancias ;  y  de  donde  se  deduce  que  en  el  iiltimo 
instante  de  las  resistencias,  y  si  todo  está  bien  calculado  y  bien 
hecho,  c'  se  confundirá  con  c/,  y  los  momentos  virtuales  pa- 
sarán á  ser  momentos  conjugados  cediendo  la  resistencia  al 
llegar  á  ese  límite,  puesto  que  se  habrá  llegado  en  el  estrados 
al  límite  de  A;', 

50. — Entonces  &,  en  el  equilibrio  de  la  tracción  y  compre- 
sión, y  magnitud  del  patín  de  la  viga  supuesta  de  sección  rec- 
tangular, viene  á  ser  precisamente  la  magnitud  de  la  línea  de 
estrujamiento;  y  no  debiéndose  de  rebasar  en  ella  á  ^",  por- 
que no  puede  transmitir  el  esfuerzo  sin  desalojarse  resbalan- 
do sobre  el  plano  de  transición,  y  á  lo  cual  no  se  debe  de  lle- 
gar, resulta  que  su  brazo  de  palanca  respecto  al  herraje  será 
§  e,  y  que  así,  la  ecuación  de  equilibrio  será, 


y  de  donde 


&=1Z1 10. 

21"  e 


51. — Fácil  es  ver  que  este  valor  de  &,  no  se  necesita  en  to- 
do el  peralte  de  la  viga;  y  por  esto  es  que  nosotros  lo  reduci- 
mos hacia  el  intradós  dando  á  la  sección  la  forma  de  un  tra- 
pecio, como  lo  venimos  haciendo  desde  hace  algún  tiempo, 

52. — Y  ahora  es  el  tiempo  de  ver  que  dx,  para  estrujamien- 
to, debe  ser  la  magaitud  á  la  cual  cede  el  concreto  bajo  tal 


NUETA  TBOBIa  estática  de  lab  CONSTRnCCIONES.  215 


esfuerzo  sin  trasmitir  parte  alguna  de  él  al  resto  de  la  masa. 
Por  ejemplo:  Si  hechas  tablitas  de  1, 2,  3  centímetros  de  grue- 
sas, y  rompiéndolas  por  estrujamiento  se  nota  que  en  las  de 
]  y  2  cms.,  la  ruptura  es  casi  plana  y  normal  á  las  caras  de  las 
tablitas,  y  en  la  de  3  ya  d«^ja  un  borde  al  lado  opuesto  á  la 
fuerza  que  la  rompió,  clai-o  es  que  dx  =  2  cm.  Para  mezcla  de 
1X2,  parece  que  se  tiene  dx  =  l,3  cm. 

53. — Respecto  al  herraje  múltiple,  lo  creemos  inferior  al 
unitario;  porque  siendo  las  varillas  casi  rigurosamente  unas 
verdaderas  líneas  de  tensión,  para  que  al  deformarse  las  vigas 
bajo  las  cargas  todas  las  varillas  trabajasen  á  igual  tensión,  sería 
preciso  colocarlas  muy  exactamente  concéntricas,  y  esto  es  al- 
tamente difícil  en  la  práctica. 

54. — Por  lo  demás,  claro  es  que  de  usarse  varias  varillas, 
en  las  más  lejanas  no  se  debe  de  rebazar  á  i;  y  que  esto  se 
conseguirá,  multiplicando  en  cada  una  á  k  para  hallar  la  resis- 
tencia que  dará,  por  la  relación  de  su  distancia  al  centro  de 
los  momentos  elegido,  con  la  distancia  á  ese  mismo  punto  de 
las  varillas  más  lejanas,  y  luego  tomando  suj  momentos  y  sus 
sumas,  para  equilibrar  al  momento  de  flexión  P  Z  de  la  carga, 
y  al  de  compresión  ^\l>  eX^  exJc'  del  concreto. 

55. — Para  techos  comunes,  siendo  por  lo  regular  pequeña 
la  sección  de  tales  varillas,  en  toda  ella  se  puede  suponer  cons- 
tante k  k;  j  por  igual  razón,  no  se  puede  establecer  preferen- 
cia alguna  sobre  las  formas  circular  ó  cuadrada;  Son  pequeñas; 
y  cerca  del  O  todo  tiende  á  confundirse,  á  dar  iguales  resul- 
tados. 

56. — En  el  techo  del  sistema  nuestro  anterior  al  presente, 
y  probado  en  la  Escuela  Nacional  de  Ingenieros,  de  la  Capi- 
tal, en  1903,  con  más  de  6,000  kilogramos  por  metro  cuadrado, 
y  sin  caer  ni  aun  con  esa  carga,  la  sección  de  las  varillas  del 
herraje  era  circular  en  uaas  y  cuadrada  en  otras,  y  no  se  notó 
diferencia  ninguna  en  sus  efectos;  y  habiendo  sido  muy  bien 


216  Rafael  Mallén. 


examinadas,  puesto  que  se  pupieron  exprofesamente  así  por 
por  vía  de  estudio. 

57. — Por  último,  sobre  la  ecuación  de  equilibrio:  Parece 
que  los  momentos  conjugados  deben  ser  los  empleados  para 
calcular  la  estabilidad,  pero  esto,  lo  repetimos,  solo  es  una  apa- 
riencia; pues  con  ellos,  con  los  momentos  conjugados,  los  bra- 
zos de  palanca  serían  mayores  que  con  los  momentos  virtua- 
les, y  así  resultarían  menores  las  escuadrías,  y  desde  luego  más 
débiles,  y  entonces  el  herraje  cedería  más  fácilmente,  y  el  cen- 
tro de  rotación  para  él  subiría  muy  rápidamente  hasta  el  es- 
trados de  la  viga. 

58. — "Los  momentos  conjugítdos,  son  pues  el  límite  de  los 
virtuales;"  y  solamente  se  deben  usar,  en  casos  como  el  de 
la  fig.  6,  través  de  fierro  ó  madera  formadas  con  vigas  con  cru- 
ceros, y  en  general,  y  aun  en  el  cemento  armado,  cuando  estén 
perfectamente  definidos  los  centros  de  tracción  y  compresión, 
y  que  no  puedan  variar  sin  la  ruptura  de  la  pieza. 

59. — ^Por  ultimo,  sobre  esta  parte  de  la  teoría:  Notemos  que 
ella  permite  hacer  muy  grandes  través  en  cemento  armado, 
para  puentes,  pasaderas,  y  otros  usos  industriales,  y  con  el 
herraje  completamente  descubierto,  fig.  6,  preservándolo  con 
la  pintura;  y  con  lo  cual  las  piezas  aun  resultarán  más  ligeras 
y  esbeltas,  y  hasta  podrán  hacerse  por  fracciones,  con  dovelas 
de  concreto. 

60. — En  este  caso,  el  centro  de  los  momentos  virtuales  es- 
tará en  la  clave;  pues  el  caso  equivaldrá  á  una  gran  viga  en  la 
cual  se  hubiesen  presentado  grietas,  y  para  quitarlas,  quitado 
todo  el  concreto  inútil  á  la  resistencia. 

61. — Respecto  al  círculo  de  fierro  entre  el  tirante  y  la  cla- 
ve, fig.  5,  tendría  por  objeto,  así  como  con  otros  ornatos,  dar 
al  tirante  una  gran  tensión,  lo  menos  de  1,000  kilogramos  por 
cm^;  y  aunque  apareciesen  grietas  sobre  el  piso  del  puente,  y 
porque  algo  se  levantase  al  restirar  el  tirante.  Aun  agrietada 


NüKVA  TEOEÍA  ESTÍTICA  DB  LAS  CONSTBÜCCIONKS. 


217 


la  clave  de  parte  á  parte,  resistiría  su  carga  perfectamente; 
pues  así  lo  hemos  confirmado  en  vigas  de  estudio. 

62,  —  Para  completar  esta 
teoría,  recorreremos  los  princi- 
les  casos  del  modo  de  fijar  las 
vigas  y  de  cargarlas: 

1? — El  momento  fleccionan- 
te  en  la  fig.  3,  es  P  1;  pero  si  la 
carga  está  unifórmente  repartida,  fig.  7,  como  la  suma  de  los 
momentos  de  las  componentes  p,  p,  p,  ,es  igual  al  mo- 
mento de  la  resultante  P,  y  esta  pasa  por  ^  I,  su  momento  se- 
rá ^  P  I,  Y  se  tendrá. 


Fig.  6. 


¿  Pl  =  shJc  =  s'  hJc\ 


6  bajo  la  forma  más  usual, 


Z)—      ^  S  rl  fe  11. 


teniendo  s  j  h  las  significaciones  que  antes  hemos  visto. 


Fig.  7. 


218 


Eapael  Mallén. 


P=p-i-p+. 


P  l=p  a-\-p.  2  a-\-p,  3  a+ . 


La  resistencia  de  la  pieza  es  pues  doble  en  este  caso  que 
en  el  anteriorj  y  así,  sobre  este  particular  no  hay  diferencia 
alguna  entre  la  vieja  y  la  nueva  teoría. 

2? — Si  la  pieza  está 
apoyada  en  sus  dos  extre-  f  —  /> 
mes,  fig.  8,  las  reacciones 
en  sus  extremos  son  ¿  P; 
y  como  puede  suponerse  á 
la  pieza  empotrada  en  su 
centro  o,  y  solicitada  en 
sus  extremos  por  las  f  uer- 


Fig.   8. 


zas  ¿  P,  se  ve  que  cada  rama  tendrá  la  resistencia  de  la  pieza  en 
el  caso  anterior,  y  el  doble  en  toda  ella,  y  que  por  lo  tanto  ^  P 
se  puede  llevar  hasta  P,  y  la  carga  en  el  centro  á  2  P. 
Se  tendrá  pues. 


P= 


2  shh 
I 


12; 


y  si  la  carga  está  uniformemente  repartida, 


P= 


4  s  hJc 
I 


.18. 


Nueva  tboeía  estática  de  las  consteücciones. 


219 


3". — Si  la  pieza  está  empotrada  en  sus  dos  extremos  y  car- 
gada en  el  centro,  fig.  9,  se  puede  suponer  como  antes,  empo- 
trada en  el  centro  O,  y  luego  cada  una  de  las  dos  mitades  por 
sus  puntos  de  inflección  i  é  i';  pues  ello  equivale,  fig.  10,  á  que 


ip  ■, 


Fig.  10. 

cada  de  esas  mitades  se  halle  empotrada  en  un  muro,  y  el  ele- 
mento central  en  o\  Iguales  Pi,  P2,  P3,  y  P4,  resulta  que  Pi  y  P2, 
hacen  converger  á  las  secciones  respectivas  de  la  pieza  al  pun- 
to de  inflección  ¿,  y  los  P2  y  P4,  á  sus  partes  respectivas 
sobre  que  obran,  á  ¿'. 

La  resistencia  de  la  viga  será  pues,  en  este  caso,  para  cada 
una  de  esas  partes  lo  mismo  que  en  el  caso  de  la  fig.  8,  y  por 
tanto  para  toda  la  viga, 


P= 


I 


14 


Y  si  está  uniformemente  cargada,  y  por  razones  análogas 
á  las  dadas  en  el  caso  primero,  de  la  fig.  8, 

Mem.  Soo.  Alíate.  México.  T.  26.  (1007-1908)— 29. 


220 


Eafabl  Mallén. 


p= 


8sh   k 

I 


15. 


63. — Se  habrá  notado  que  ea  el  último  caso,  se  presupone 
que  los  puntos  de  inflección  están  al  ¿  y  f  de  la  longitud  de 
la  viga;  y  que  así,  para  que  los  hechos  estén  de  acuerdo  con 
los  cálculos,  es  necesario  encorvar  las  varillas  según  tal  con- 
dición. 

64. — Peí  o  aun  haremos  notar,  que  las  vigas  probadas  em- 
potradas en  sus  dos  extremos  y  cargadas  uniformemente,  casi 
siempre  se  nos  han  roto,  á  causa  del  esfuerzo  cortante,  y  á 
unos  30  om.  de  los  planos  de  empotramiento,  y  de  lo  cual  se 
deduce  el  trazo  siguiente  para  el  herraje;  y  que  es  el  que  no- 
sotros usamos,  fig.  11. 


Fig.  11. 


NüKVA  TEORÍA  KSTAtICA  DE  LAS  CONSTEDCCIONES.  221 

65. — Esto  es,  dado  el  claro  I,  se  le  resta  el  doble  de  30  cm. 
ó  de  la  distancia  de  ruptura  á  los  planos  de  empotramiento,  y  ¿ 
del  resultado  es  la  mitad  de  la  cuerda  c  del  arco  central,  admi- 
tiendo circular  la  curva,  como  en  la  teoría  del  eje  neutro,  y  lo 
cual  basta  como  aproximación  para  el  caso,  por  hacercarse  mu- 
cho, en  efecto,  á  tal  forma;  después,  calculada  la  viga  según 
la  carga  que  se  le  asigne,  y  así  conocido  su  peralte  efectivo, 
ó  sin  los  aplanados  con  cuyo  único  objeto  es  revestir  al  herra- 
je, en  el  intradós  y  extrados,  párrafo  42,  y  que  sia  tales  reves- 
timientos será, 

h=f+  e   16; 

y/'  será  la  flecha.  Con  c  y  f,  y  restituyendo  á  I,  ya  se  tiene 
pues, 

32/        "•'' 

y  en  centímetros  todo. 

66. — En  cuanto  á  los  ojos,  figura  11,  se  doblan  en  calien- 
te, y  tienen  por  objeto,  pasarles  unos  cruceros  de  fierro  para 
el  anclaje,  y  del  cual  nos  ocuparemos  después;  respecto  á  la 
longitud  (fig.  11,)  para  el  empotramiento,  y  contada  desde  el 
paramento  del  muro,  será  la  mayor  posible,  cuatrapeando  las 
cabezas  de  las  vigas,  si  las  hay  en  ambos  lados  del  muro;  y  si 
está  muy  delgado,  poniendo  á  tope  las  cabezas,  pero  uniendo 
sus  cruceros  de  anclaje,  de  cada  dos  vigas  á  tope,  con  eslabo- 
nes de  fierro. 

67. — Antes  de  concluir  esta  parte  de  nuestra  exposición, 
diremos  que  en  los  cálculos  hemos  hecho  absoluta  omisión 
del  coeficiente  de  elasticidad  E,  para  los  concretos,  debido  á 
su  infinita  "variabilidad":  Infinita,  decimos,  porque  con  todos 
los  elementos  iguales,  como  las  barricas  de  cemento  por  cien- 
tos á  la  mano,  la  arena  en  la  playa  del  mar,  el  agua  de  éste, 


222  Rafael  Maixén. 


con  los  mismos  obreros,  y  hasta  con  nuestra  personal  y  directa 
vigilancia,  siempre  lo  hemos  hallado  sin  embargo  muy  dife- 
rente, hasta  de  una  batida  á  la  siguiente;  y  por  lo  cual  se  de- 
duce que  los  varios  elementos  de  confección,  de  traspaleo,  du- 
ración de  éste,  apisonado,  etc.,  lo  hacen  variar  notablemen- 
te. 

68. — Pero  esto  no  importa,  porque  él  queda  tácitamente 
llevado  en  cuenta,  no  tomando  para  el  fierro  más  que  k=1000 
kilogramos  por  cm^;  pues  con  este  límite,  como  límite  de  elas- 
ticidad para  el  fierro,  y  en  obras  de  importancia,  ó  k=1600pa- 
ra  las  baratas,  ya  hemos  dicho  que  se  puede  estar  seguro  de 
no  rebasar  los  límites  de  elasticidad  de  los  concretos,  para 
que  no  aparezcan  grietas  en  el  primer  caso,  y  para  que  ape- 
nas se  inicien  en  el  segundo. 

69. — Por  último,  perlas  pruebas  hechas  en  la  Escuela  Na- 
cional de  Ingenieros,  á  que  antes  nos  hemos  referido,  y  cuyo 
certificado  oficial,  consta  en  la  pág,  73  del  folleto  descriptivo 
de  nuestro  sistema  anterior  de  construcción  en  cemento  arma- 
do, se  vé  que  las  grietas  no  aparecen  en  las  vigas  bien  hechas 
de  1 X  2  y  fuertemente  apizonadas,  sino  más  allá  de  una  flecha 
mayor  del  milésimo  del  claro;  y  esto,  con  cualquiera  herraje 
que  se  use  se  observa,  explicándose  el  fenómeno,  por  el  prin- 
cipio á  que  hemos  aludido,  de  la  Mecánica  general,  sobre  la 
independencia  de  los  efectos  de  las  fuerzas,  y  que  aplicado  al 
cemento  armado,  hace  que  el  fierro  y  el  concreto  solo  puedan 
llegar  á  sus  límites  máximos  de  resistencia,  estén  asociados  ó 
no. 

70. — Si  hay  veces  que  en  los  concretos  con  herraje  no  se 
notan  grietas,  aun  pasado  ese  límite  de  elasticidad  para  el  fie- 
rro, no  es  como  algunos  autores  creen,  porque  en  ese  límite 
se  refuerce  con  el  herraje  el  coeficiente  E  del  coücreto,  sino 
porque  muy  bien  repartidos  los  esfuerzos  al  llegar  al  límite, 
en  vez  de  una  grieta  visible  se  forman  muchas  invisibles  al 
ojo  desnudo,  pero  que  con  un  atento  examen  descubre  el  mi- 
croscopio. 


NüKVA  TEORÍA  B8TÁTI0A  DE  LAS  C0N8TRÜCCTONE8.  223 

71. — Sobre  este  particular,  creemos  que  hay  un  prejuicio 
en  la  Ciencia;  y  que  es:  El  de  suponer  que  desde  que  se  apli- 
ca á  un  prisma  una  fuerza  sobre  su  eje,  y  por  pequeña  que 
sea,  hay  extensión  ó  contracción  en  el  prisma;  y  lo  cual  duda- 
mos, á  reserva  de  que  se  ha^au  estudios  experimentales.  Por 
ahora  dudamos,  porque  pensando  en  estos  fenómenos  ha  ve- 
nido á  nuestra  mente  este  recuerdo:  En  los  Estados  Unidos 
y  en  una  fábrica  de  modelos  vimos  que  para  ostentar  lo  bien 
que  los  hacían,  tomaban  dos  placas  planas  de  fierro,  y  juntán- 
dolas hasta  expulsar  el  aire,  la  presión  atmosférica  las  rete- 
nía juntas  con  gran  fuerza,  la  de  esa  presión,  \hora  bien:  Si 
para  separarlas  era  necesario  la  fuerza  F,  que  se  podía  cal- 
cular según  las  superficies  en  contacto  y  la  presión  baromé- 
trica en  el  instante  de  la  prueba:  ¿Antes  de  llegar  al  esfuerzo 
F  había  ya  sepai-ación? ¡No!  Porque  entonces  penetra- 
ría el  aire  entre  ellos,  y  se  despegaría  antes  de  llegar  á  F. 

Luego:  ¿Si  es  F  la  fuerza  de  cohesión  molecular,  antes  de 
llegar  á  F:    Hay  ó  no  hay  separación  de  las  moléculas ? 

Este  es  un  problema  que  importa  mucho,  no  solamente  al 
cemento  armado,  sino  á  la  Ciencia  toda;  pero  como  solamen- 
te se  puede  resolver  con  pruebas  delicadas  y  costosas,  lo  de- 
jamos á  las  Academias. 

Pero  de  existir  el  fenómeno,  "'de  la  no  alteración  mole- 
cular antes  de  vencer  á  su  cohesión,"  coma  "nada  se  crea  ni 
se  pierde,"  ni  "nada  se  puede  hacer  sin  gasto  de  energía,"  re- 
sulta que  las  primeras  tensiones  se  gastan  en  la  extensión  y 
compresión  de  las  primeras  capas  solamente,  al  intradós  y  es- 
trados de  las  piezas;  y  que,  en  consecuencia,  y  de  ser  cierta 
esta  sospecha,  repetimos,  aún  se  tendrá  en  este  nuevo  fenó- 
meno una  nueva  armonía  en  pro  de  la  teoría  de  los  momen- 
tos virtuales.  Pues  entonces,  con  mayor  razón  aun  se  debe  de 
renunciar  al  eje  neutro;  porque  no  será  un  eje,  sino  una  zona 
la  neutra;  pero  solo  en  los  primeros-  momentos  de  la  carga,  y 
marchando  después  á  su  encuentro  las  zonas  de  tracción  y 


224  Rafael  Mallén. 


compresión,  al  reunir  en  el  plano  de  transición,  señalarán  la 
máxima  resistencia  de  la  pieza  de  una  manera  permanente; 
indefinida,  ó  hasta  que  causas  del  todo  ajenas  á  la  carga  le  al- 
teren su  naturaleza  ó  manera  de  ser.  Será  éste,  el  caso  de  las 
piezas  antiguas  de  exageradas  dimensiones. 

IV. — MANIPULACIÓN  DEL  CEMENTO  ARMADO. 

72. — Siendo  el  hombre  el  mismo  en  la  Ciencia,  '^que  en  la 
Religión,  en  Sociología,  y  en  cualesquiera  otra  actividad  co- 
mo en  ellas,  en  el  cemento  armado  también  se  fanatiza;  y  de 
allí  ha  resultado  el  prejuicio  de  que  siendo  el  mejor  de  los  sis- 
temas de  construcción,  es,  no  obstante  el  más  fácil,  barato  y 
rápido  de  todos. 

73. — El  cemento  armado  es  pues,  y  en  efecto,  el  mejor  de 
todos  los  sistemas  de  construcción,  pero  en  cambio,  no  es  tan 
sencillo,  ni  tan  barato,  ni  tan  rápido,  como  sus  idólatras  lo 
oreen;  pues  al  contrario,  él  necesita  obreros  aptos,  un  sobres- 
tante inteligente,  y  una  asidua  vigilancia  del  mismo  ingenie- 
ro director  de  los  trabajos.  Ponerse  á  trabajar  el  cemento  ar- 
mado sin  previa  y  cuidadosa  preparación,  y  sin  un  programa 
definido  hasta  sobre  la  misma  sucesión  en  que  se  deben  de  des- 
arrollar las  operaciones,  para  no  deformar  las  partes  frescas 
con  sobre-cargas  prematuras,  y  no  andar  improvisando  mol- 
des, pisones,  cinceles,  y  hasta  de  los  peones  un  herrero  que 
corte  y  doble  las  varillas,  es  un  error  que  solamente  se  conci- 
be por  los  neófitos  que  aún  somos  todos  los  Ingenieros  en  el 
cemento  armado.  Pues  no  olvidamos,  que  aún  no  hay  una  teo- 
ría sobre  él  umversalmente  reconocida  y  aceptada,  si  no  como 
la  verdadera,  al  menos  como  la  mejor. 

Vamos  pues  á  ocuparnos  ahora,  de  tres  grandes  y  muy 
importantes  detalles  en  la  práctica  de  este  sistema  de  cons- 
trucción: 

74. — Anclajes. — Los  concretos  de  cemento  no  se  "pegan" 


Nueva  teoría  estática  de  las  construcciones. 


225 


al  fierro  como  hasta  hoy  lo  afirman  los  autores;  al  menos  en 
general,  puesto  que  aun  no  hemos  visto  uno  solo  que  lo  nie- 
gue; sino  que,  comprimiendo  las  varillas  por  su  fuerza  de  trac- 
ción, las  "agarran,"  por  decirlo  así. 

Coja  quien  guste  un  cuchillo  de  mesa,  por  ejemplo  y  lim- 
piándolo bien,  ponga  sobre  una  hoja  un  pegoste  de  mezcla  de 
ciMnent-o,  y  aguardando  á  que  esté  bien  seco  arránquelo;  y  en- 
tonces, y  repitiendo  muchas  veces  la  experiencia,  verá  que 
tal  fenómeno  no  existe. 

75 — Puede  creerse,  y  así  lo  creen  muchísimos,  que  lo  mis- 
mo os  pegarse  que  agarrarse;  pero  no  hay  tal  cosa,  fig.  12:  En 
efecto:  Si  el  fierro  se  pegara  al  concreto,  al  alargarse  la  varilla  y 
bajo  una  fuerza  P,  y  proporcionalmente  á  ella,  según  su  coe- 
ficiente de  elasticidad  E=200.000  kgXcm^,  y  por  el  cual  un 
metro  de  varilla  bajo  un  kg,  se  alarga  O^OOOOOOS,  y  en  el  om^ 
de  sección,  resultaría  que  al  alargarse,  formándosele  en  el  cen- 
tro de  su  longitud  la  garganta  correspondiente,  ó  estrechamien- 
to, el  concreto  lo  seguiría,  y  por 
lo  tanto,  le  ayudaría  con  su  cohe- 
sión estando  aquí  pegadas  las  mo- 
léculas del  concreto  al  fierro  y  á  la 
vez  con  las  del  resto  del  concreto, 
y  no  simplemente  yuxtapuestas,  y 
por  lo  cual,  en  el  caso  de  estar  pe- 
gadas, el  fierro  recibiría  ese  auxi- 
lio del  concreto  para  resistir  á  los 
esfuerzos  de  tracción;  pero  si  no 
hay  tal  pegadura,  sino  una  simple 
yustaposición,  y  agarrando  el  con- 
creto al  fierro  solamente  por  su 
»)  contracción,  y  obrando  esta  fuer- 

P^    j2  ^^  P*^^  ®^  fenómeno  de  frotamien- 

to, que  se  puede  suponer  de  fierro  contra  fierro,  por  la  capa 


226  Eafael  Mallén. 


de  óxido  de  fierro  que  se  forma  y  siempre  dejan  las  varillas 
sobre  el  concreto  resbalando  sobre  ella,  el  concreto  quedará 
sin  deformarse,  ni  ayudar  al  fierro,  y  éste  saldrá  libremente  y 
luchando  con  su  propio  y  solo  esfuerzo. 

76. — De  ahí  la  necesidad  de  los  cruceros  c  c',  para  los 
anclajes;  y  por  lo  cual  es  necesario  calcularlos  bien. 

77. — ^^Siendo  r  el  radio  del  crucero  cé,j  I  su  longitud,  el 
rectángulo  2r  I  será  el  de  resistencia  á  la  salida  de  la  varilla 
solícita  por  P,  y  si  oni.  =j?,  es  la  profundidad  del  anclaje  y  W 
la  resistencia  del  concreto,  al  estrujamiento,  la  superficie  de 
trabajo  del  prisma  engendrado  por  2r  Z,  y  si  saliese,  sería 
(4r+2  í)  p,  y  su  resistencia  (4r+2  1)  p  k";  y  por  lo  cual  se  de- 
be de  tener, 


P=(4r+2  l)pJc", 


y  de  aquí, 


-^"  (4r+2  Z)r  •■^■•■-'"^ 

78. — Pero  no  es  esto  todo,  sino  que  también  se  necesita 
que  el  crucero  no  se  doble  bajo  las  reacciones  ¿  /*,  fig.  12,  apli- 
cadas á  la  mitad  de  sus  brazos,  y  cuya  condición  dará  á  su  se- 
milongitud  dado  su  radio,  á  éste  si  aquella  se  da,  ó  en  fin,  ip, 
si  esta  se  quiere  tomar  por  incógnita. 

79. — En  todos  casos,  convienen  cruceros  gruesos  y  profun- 
damente anclados;  y  siendo  tan  barato  este  detalle,  poco  im- 
porta pecar  en  su  longitud. 

80. — Al  ahogar  con  mezcla  á  estos  cruceros,  son  indispen- 
sables dos  condiciones:  Juntar  con  fuerza  el  crucero  contra 
la  vuelta  de  la  varilla,  para  que  desde  las  primeras  tensiones 
que  esta  sufra  bajo  las  cargas,  empiece  el  crucero  á  trabajar; 
y  además,  poner  allí  mezcla  aun  más  rica  en  cemento  que  en 


N0KVA  TROBIA  ESTÁTICA  DK  LAS  CONSTRDCCIONKS.  227 


el  resto  de  la  obra,  y  para  darle  al  crucero  la  posible  estabili- 
dad repartiendo  mucho  su  esfuerzo  sobre  la  masa  que  debe  de 
ayudarlo. 

81. — Respecto  á  las  varillas,  no  creyendo  en  el  fenómeno 
rebatido  desde  1905,  en  ese  año  patentamos  el  "fierro  ranura- 
do,"  que  consiste  en  imprimir  á  las  varillas,  una  serie  de  ranu- 
ras normales  á  su  longitud,  para  repartir  mejor  los  esfuerzos; 
y  á  cuyo  fierro  nos  referimos  en  la  página  10  de  nuestro  folle- 
to impreso  entonces,  "Sistema  Mallén  de  Arquitectura."  De 
paso,  conste  pues,  que  tal  fierro  nos  pertenece,  según  puede 
verse  en  el  certificado  de  novedad  de  la  Oficina  de  Patentes, 
pág.  10  de  ese  folleto;  y  lo  cual  decimos,  como  una  protesta 
á  su  empleo  en  el  país  sin  nuestro  permiso:  Pues  lo  hemos 
visto  desembarcar  en  Tampico,  y  sí  bien  f  u»^ra  de  aquí  lo  pue- 
den hacer  y  usar,  por  no  haberlo  patentado  en  el  extranjero, 
aquí  nadie  tiene  el  derecho  de  explotarlo  sin  nuestra  autori- 
zación, y  en  consecuencia,  esperamos  de  la  honorabihdad  de 
los  importadores  que,  dada  esta  noticia,  procedan  con  la  debi- 
da corrección,  y  para  lo  cual  nos  ponemos  á  sus  órdenes. 

82.  —Mezcla  y  concretos. — Salvo  en  remiendos,  en  toda  obra 
de  cemento  armado  debe  hacerse  éste  con  batidoi'as  mecáni- 
cas, á  mano  ó  con  motor,  según  la  magnitud  de  la  obra;  pues 
el  batido  con  pala  no  solamente  resulta  muy  caro,  sino  tam- 
bién muy  defectuoso,  y  por  lo  cual  consideramos  á  este  deta- 
lle como  uno  de  grande  importancia,  y  digno  de  Bgurar  como 
elemento  de  la  misma  Estática  de  la  construcción  en  cemento 
armado,  puesto  que  de  él  depende  que  se  realicen  los  princi- 
pios aceptados. 

83. — Con  nuestros  obreros  y  trabajando  á  la  mano,  seis 
hombres  apenas  han  podido  batir  2  metros  en  la  jornada  de  8 
horas,  y  teniéndolo  todo  al  pie  de  la  obra;  bien  que  haciendo 
trabajo  bueno.  Con  nna  batidora  á  mano,  hemos  visto  hacer 
6  metros  al  día,  y  por  solamente  4  hombres. 

^.—Bellenos. — Respecto  á  los  rellenos,  siempre  deben  ha- 

Mem.   Soc.AJaate,  México  T.  26  (1907-1908; —30. 


228  Safakl  Maulen. 


cerse  por  capas  y  cuatrapeándolas;  porque  si  de  los  dos  mo- 
dos de  la  construcción  de  un  muro  formando  un  circuito  ce- 
rrado, ya  por  capas  horizontales  ó  bien  por  gajos  verticales, 
se  calculan  sus  espesores,  se  hallará  que  la  generación  por 
gajos  los  requiere  mayores:  Y  lo  cual,  interpretado  filosófica- 
mente para  los  rellenos  y  por  lo  que  á  la  ejecución  se  refiere, 
es  una  indicación  de  que  se  debe  de  procurarse  huir  de  tal  ge- 
neración por  gajos,  no  vaciando  el  concreto  dentro  de  los  mol- 
des formando  montones,  sino  al  contrario,  repartiéndolo  por 
capas  delgadas, 

85. — Soldaduras  de  los  concretos. — Respecto  á  la  unión  de  un 
concreto  nuevo  con  otro  ya  viejo;  es  necesario  reconocer  que 
^;  nunca  es  perfecta,  y  que  en  consecuencia,  en  toda  pieza  tra- 

bajando  a  la  tracción  debe  procurarse  hacerla  de  una  sola  ba- 
tida; pues  de  lo  contrario  las  juntas  de  unión  de  un  día  para 
otro,  en  la  reanudación  de  los  trabajos,  serán  otras  tantas  frac- 
turas bajo  los  grandes  esfuerzos. 

86. — Y  esto  se  explica  fácilmente  (una  vez  que  á  fuerza  de 
desengaños,  se  ha  visto  uno  obligado  á  descubrirlo).  El  fra- 
guado del  cemento  al  formar  los  concretos  no  es  más  que  una 
combinación  química  con  la  sílice  de  la  arena  en  presencia  del 
agua,  como  lo  demuestra  el  calor  desarrollado  en  su  seno  mien- 
tras él  se  verifica;  y  por  lo  tanto,  y  empezando  esa  combinación 
desde  que  se  pone  el  agua  á  la  revoltura,  y  no  terminando  ca- 
si sino  hasta  los  siete  días  y  del  todo  como  al  año,  resulta  que 
cuando  sobre  una  masa  de  concreto  con  el  fraguado  ya  en  pro- 
ceso se  pone  otra  fresca,  ya  encuentra  á  la  primera  más  ade- 
lantada en  su  combinación,  y  no  concordando  los  movimien- 
tos ^moleculares,  la  perfecta  adherencia  es  imposible. 

87. — Para  corregir  en  lo  posible  tal  defecto,  nosotros  em- 
pleamos dos  artificios: 

]?  Para  pisos,  los  dividimos  en  secciones  cuyos  límites  á 
priori  aceptamos  que  serán  después  otras  tantas  grietas,  y  si 
es  posible,  si  el  piso  se  ha  de  rayar,  hacemos  coincidir  á  tales 


NüKVA  TKOBÍA  ESTÁTICA  DE  LAS  CONSTRUCCIONES.  229 

juntas  con  algunas  rayas;  y  ya  hecho  el  fraguado,  reabrimos 
esas  grietas  al  cincel  y  á  1  cm.  de  ancho,  y  las  rellenamos  con 
mezcla  de  uno  por  uno,  casi  seca  y  muy  bien  apretada,  y  lavan- 
do antes  las  grietas  con  una  escobeta  y  lechada  de  cemento 
solo,  para  quitar  á  las  superficies  una  capa  de  cal  y  sílice  que 
se  les  forma,  y  la  cual  aun  impide  más  la  soldadura  de  un  con- 
creto nuevo  con  otro  viejo. 

2?  Y  para  rellenos  de  una  grande  y  uniforme  resistencia, 
al  concluir  el  trabajo  de  la  tarde  sembramos  clavos  en  su  su- 
perficie, fresca  aún,  y  saliendo  algo  sus  cabezas;  y  por  la  ma- 
ñana siguiente,  para  reanudar  el  trabajo,  lechadeamos  como 
queda  dicho  para  las  grietas,  barriendo  fuertemente  con  una 
escoba  y  lechada  de  cemento. 

88. — Estos  dos  procedimientos,  los  hemos  empleado  en  el 
faro  de  Isla  de  Lobos.  El  primero,  para  el  piso  de  cemento 
de  la  casa;  y  el  segundo,  para  unas  dos  grandes  cisternas,  de 
3,6x2x1x1,8  =  13  m'-  en  números  redondos. 

89.  —  Respecto  alespaciamiento  de  los  clavos,  lo  calculamos 
como  sigue: 

Sean:  I  su  longitud;  p,  el  perímetro  de  su  seecióo,  un  poco 
arriba  de  su  centro;  y,  el  perímetro  de  su  cabeza;  c  y  c',  las  lon- 
gitudes de  las  partes  enterrada  y  libre,  y  teniéndose  c^-c'=l; 
h,  la  resistencia  del  fierro,  1000  kilogramos  por  cm^;  h\  la  trac- 
ción del  cemento,  y  que  será  la  fuerza  con  que  comprima  el 
clavo;/,  en  fin,  el  coeficiente  de  fricción  del  concreto  contra  el 
fierro,  y  que  se  puede  tomar  de  fierro  contra  fierro,  0,13,  pues- 
to que  los  fierros  en  el  cemento  armado  y  al  resbalar  en  el  con- 
creto siempre  dejan  una  capa  de  óxido  de  fierro. 
Con  estos  datos  resulta: 

1?  pe,  superficie  lateral  del  agujero  hecho  por  el  clavo;  p 
c  k,  la  fuerza  del  concreto  que  lo  detendrá;  y  p  c  kf,  la  fuerza 
efectiva  que  de  allí  resulta. 

2"  p'  c',  superficie  del  agajero  que  haría  la  cabeza  del  cla- 
vo si  este  se  saltase;  j?'  c'  k',  la  fuerza  del  concreto,  que  se  opon- 
dría á  la  salida  del  clavo. 


230  Rapabl  Maixén. 


3?  Igualando  pues  los  dos  valores  anteriores,  resulta: 
p  c  'kf='P^  é  A;';  y  que  con  c-\-d=l  nos  da, 


p'  W  t 


19 


4?  Seguros  de  que  las  dos  partes  del  concreto  cojen  al  cla- 
vo con  igual  fuerza,  si  su  sección  en  donde  se  midió  el  perí- 
metro p  c  s  s^  su  resistencia  será  5  Je;  j  entonces,  si  es  Je,  la  re- 
sistencia del  concreto  á  la  tracción,  j  s'  =  a^  la  superficie  de  ese 
concreto  que  tenga  una  resistencia  igual  á  la  del  clavo,  resul- 
tará, s  A;=a^  A;,  y  de  aquí, 


•=v- 


s  Je 


.20 


para  el  espaciamiento  del  clavo. 

90. — Respecto  á  la  calidad  del  cemento  nada  creemos  ne- 
cesario decir;  pero  sí  haremos  notar  que  no  es  raro  hallar  pe- 
queños grumos  en  la  masa,  ó  cemento  con  un  principio  de  fra- 
guado, y  lo  cual  se  debe  probablemente,  á  su  empaque  en  días 
brumosos  y  con  mucha  humedad  ambiente,  en  los  países  del 
Norte.  Y  como  hemos  visto  algunas  veces  emplearlo  así,  ha- 
remos notar,  y  como  fácilmente  puede  verificarlo  quien  guste 
que  si  no  se  toma  la  precaución  de  cernirlo,  en  la  misma  mez- 
cla, y  pasando  la  cuchara  de  albañil  sobre  ella,  se  verá  que 
quedan  vetas  de  cemento  puro  á  causa  de  tales  grumos;  y  lo 
cual  implica  que  no  desbaratándolas  se  disminuirá  notable- 
mente la  resistencia  del  concreto. 

91. — Llamamos  "forjado"  en  un  concreto,  á  cierto  estado 
que  toma  á  los  6,  8  ó  10  minutos,  según  su  piase,  en  el  cual 
ya  pierde  su  "plasticidad,"  reconociéndose  esto,  porque  si  se 
le  quiere  cambiar  de  forma  ''se  desmorona,"  y  dejamos  lapa- 
labra  ''fraguado,"  á  su  estado  cuando  ya  no  se  desmorona  si- 
no que  se  quiebra;  y  esta  clasificación  hacemos,  para  hacer 
observar:  que  no  se  debe  trabajar  sobre  las  partes  frescas. 


NUBVA  TBORÍA  ESTÁTICA  DE  LAS  CON8TROCCIONBS.  231 


sino  cuando  han  fraguado,  para  que  no  se  deformen;  y  que  ya 
la  soldadura  no  es  perfecta  después  del  forjado,  y  por  lo  cual 
cuando  tal  perfección  se  necesite,  se  deben  arreglar  los  mol- 
des para  un  solo  relleno,  ó  poner  el  claro  si  se  hacen  varias 
batidas. 

92. — Moldes. — Aparte  de  la  necesidad  de  que  los  moldes 
para  el  cemento  armado  sean  fuertes  y  bien  hechos,  es  nece- 
sario tomar  dos  precauciones  en  su  manejo: 

1?  Calcularlos  para  que  el  apisonado  no  los  flexione,  y  re- 
sulten los  paramentos  alabeados.  Para  esto  se  puede  tomar 
como  dato  medio,  que  la  fuerza  ejercida  por  la  masa  contra  ta- 
les moldes  con  un  pisón  común  y  un  hombre  de  fuerza  media 
es  de  un  gramo  por  centímetro  cuadrado  en  toda  la  extensión 
de  la  zona  á  que  el  efecto  del  golpe  se  extiende,  y  que  es  de 
unos  25  cm.  de  radio,  para  concretos  de  mediana  compacidad 
y  de  cuyo  dato  se  puede  partir  para  calcular  las  partes  elemeii- 
tales  de  los  moldes  en  su  extensión  y  grueso,  y  según  las  dis- 
tancias de  los  puntos  de  apoyo  que  se  considere  como  fijos,  ó 
indeformables  bajo  el  pisón.  Esto  es:  Calculada  la  superficie 
s  del  molde,  y  el  número  n  de  golpes  de  pisón,  que  en  el  relle- 
no recibirá  el  concreto,  se  tendrá  P  =  w.5,  en  gramos,  como  fuer- 
za acumulada,  y  para  calcular  la  flecha  de  la  tabla;  ó  asig- 
nado/, calcular  el  grueso  de  esa  tabla. 

2°  Que  no  quede  ningún  aguj-^  o  de  escape  de  mezcla,  pues 
por  allí  escuirirá  el  agua  y  arrasti  á  al  cemento,  producién- 
dose verdaderas  vetas  pobres  en  él,  y  que  serán  más  tarde  las 
líneas  de  fractura. 

93. — Antes  de  concluir,  y  llevándose  poco  en  cuenta  hasta 
hoy  el  esfuerzo  de  estrujamiento  y  la  resistencia  contra  el  de 
los  concretos,  creemos  conveniente,  y  como  siempre  en  obse- 
quio de  personas  versadas  en  la  materia,  hacer  notar  que  él 
tiene  cierta  afinidad  con  el  esfuerzo  cortante  y  por  lo  cual  hay 
que  cuidar  de  no  confundirlos.  En  el  esfuerzo  de  estrujamien- 
to, las  dos  partes  que  tienden  á  separarse  se  comprimen  fuer- 


232  ,  Kafael  Maixén. 


te  y  recíprocamente,  como  por  ejemplo,  la  zona  de  tracción 
con  la  de  compresión  en  una  viga  que  se  flexione  bajo  una  car- 
ga, mientras  que  en  los  esfuerzos  de  tracción,  una  parte  per- 
manece fija  y  la  otra  tiende  á  separarse. 

94. — Siendo  este  punto  muy  importante  al  calcular  las  vi- 
gas, terminaremos  haciendo  notar  que  el  esfuerzo  cortante  que 
las  rompe  por  sus  cabezas  bajo  una  carga  exagerada  y  uni- 
formemente repartida,  se  debe  de  contrarrestar  por  la  resis- 
tencia á  la  tracción,  bajo  una  línea  cuya  dirección  media  es  de 
45°  con  el  eje  de  la  viga;  pues  poco  más  ó  menos,  así  se  nos 
rompieron  todas  las  vigas  en  la  cámara  de  estudio  á  que  antes 
nos  hemos  referido,  y  en  la  mayor  parte  de  las  que  después 
hemos  probado  con  carga  uniformemente  repartida. 

95. — Esta  grieta  nace  como  á  los  30  cm.  del  plano  de  em- 
potramiento, y  dirigiéndose  á  él  del  estrados  al  intradós.  De 
esta  manera,  y  con  el  patín  y  peralte  de  la  viga,  así  como  con 
su  coeficiente  de  resistencia,  fácil  será  calcular  su  sección  pa- 
ra resistir  á  este  esfuerzo  y  poner  á  sus  diversos  elementos  en 
armonía;  pues  como  en  la  figura  10  queda  supuesto  el  equilibrio 
en  cada  uno  de  sus  cuatro  elementos,  en  los  extremos  se  tiene 
el  caso  de  la  figura  3,  y  por  lo  tanto  si  son  &,  ^  y  yfc  el  patín,  el 
peralte  y  la  resistencia  de  la  sección,  en  la  hipótesis  de  que  no 
se  flexione  la  pieza  bajo  la  carga,  sino  que  se  rompa  como  si  la 
cortasen  por  presión,  se  tendrá  á  cada  extremo  el  peso  ¿  P, 


1       hhJc 

P      eos  45°' 

y 

de 

at^uí, 

muy 

próximamente, 

P=3lhh     . 

21 

96, — Como  se  ve,  en  todo  rigor  cada  parte  de  una  viga  de- 
bería de  tener  escuadras  y  herraje  diferentes;  pero  no  siendo 
ello  práctico  por  costoso,  calculadas  todas  las  secciones  se  de- 
be elegir  la  más  resistente. 


N0EVA  TEORÍA  ESTÁTICA  DE  LAS  OQNSTBDCCIONES.  233 

97. — En  cuanto  al  modo  de  fractura  señalado,  él  no  es  más 
que  una  consecuencia  de  la  estructura  granular  del  concreto; 
porque  si  en  un  muro  con  él  cede  algún  tramo  por  faltarle  el 
cimiento,  por  ejemplo,  la  sección  que  caería  tendría  la  forma 
de  un  arco  en  su  contorno,  y  del  cual  no  sería  más  que  un  ele- 
mento la  fractura  de  la  viga  á  sus  cabezas. 

98. — Por  lo  que  á  las  aplicaciones  de  nuestro  sistema  de 
construcción  importa,  y  por  lo  que  á  nosotros  hace,  aun  cre- 
emos conveniente  hacer  notar,  que  en  un  empotramiento  solo 
se  llega  á  un  resultado  satisfactorio  cuando  las  cabezas  de  las 
vigas  forman  parte  íntima  del  muro;  y  que  así,  en  el  cemento 
armado,  al  ahogarlas  cabezas  de  las  vigas  con  los  rellenos  pa- 
ra formar  los  muros,  deben  de  lechadearse  bien  y  de  llevar  un 
anclaje  proporcionado  á  las  cargas,  formado  por  varillas  que 
entran  en  los  muros  de  apoyo  y  se  ligan  á  las  de  las  vigas. 

99. — Por  lo  demás,  en  casas  de  varios  pisos  tales  anclajes 
no  son  necesarios,  bastando  el  peso  de  los  muros  y  techos  su- 
periores, pero  si  se  ponen  citarillas  al 'techo  de  un  solo  piso,  y 
con  solo  ellas,  sin  anclaje,  se  quiere  hacer  el  equiUbrio,  enton- 
ces su  peso  p  con  la  mitad  \  a  del  empotramiento  a,  por  brazo 
de  palanca,  debe  de  hacer  equilibrio  al  momento  de  la  mitad 
de  la  carga,  y  tenerse  J  í*X  J  l=\  Pi  Y  con  lo  cual 
^  P  l=pX^  a,  y  de  donde. 

y  con  lo  cual  dada  la  carga,  el  grueso  del  muro,  el  claro,  el  es- 
paciamiento  de  las  vigas  y  la  densidad  del  concreto,  se  puede 
ya  determinar  la  altura  de  la  citarilla.  Así  lo  hicimos  en  el  fa- 
ro de  Isla  de  Lobos,  con  anclaje  las  vigas,  pero  sin  llegar  las 
varillas  hasta  los  cimientos;  pues  habiendo  quedado  en  el  cen- 
tro de  un  bosque,  por  citarilla  se  le  puso  un  simple  ornato  á 
su  frente. 

100. — Antes  de  concluir,  recomendamos  á  los  que  nos  hon- 


234  Rafael  Mallén. 


ren  con  su  atención  aplicando  esta  teoría  y  nuestro  sistema  de 
construcción  en  cemento  armado,  que  nunca  hagan  nada  sin 
determinar  antes  personalmente  los  coeficientes  de  resistencia 
de  los  varios  concretos  que  vayan  a  emplear;  pues  los  datos 
que  proporciona  el  Comercio  generalmente  son  inexactos,  exa- 
gerándolos. Con  unas  cuantas  marquetas  de  prueba  mientras 
se  hacen  los  trabajos  preparatorios,  y  rompiéndolas  según  los 
coeficientes  que  se  busquen,  aplicándoles  las  fórmulas  del  ca- 
so en  cada  prueba,  se  obtienen  resultados  tan  exactos  prácti- 
camente y  dado  el  coeficiente  de  seguridad,  que  no  vale  la  pe- 
na perder  más  tiempo  que  el  de  tales  pruebas  buscando  datos 
más  exactos,  á  no  ser  que  se  trate  de  grandes  obras. 

101. — Finalmente  se  habrá  notado  que  nada  hemos  dicho 
sobre  el  momento  de  inercia;  pero  ello  es  porque  no  lo  hemos 
necesitado,  ni  se  necesita  para  la  Estática. 

102.  —  En  efecto:  Al  estudiar  en  mecánica  el  movimiento 
circular,  y  para  éste,  ''se  llama  momento  de  inercia,  á  la  masa 
de  un  cuerpo  multiplicado  por  el  cuadrado  de  la  distancia  de 
su  centro  de  gravedad  á  su  centro  de  rotación,"  y  por  analo- 
gía, en  Estática  dan  los  autores  clásicos  ese  mismo  nombre, 
"momento  de  inercia,"  á  la  sección  de  las  zonas  por  compre- 
sión y  tracción  multiplicadas  por  sus  peraltes,  y  lo  cual  es  un 
error  muy  grave; 

1?  Porque  entre  una  "masa"  y  una  "sección"  media  una 
distancia  enorme:  la  primera  es  un  cuerpo;  y  la  segunda,  una 
simple  concepción,  y  que  no  puede  por  lo  mismo  desarrollar 
como  la  masa  ninguna  fuerza,  y  menos  fuerza  viva,  en  la  ro- 
tación de  la  pieza  en  el  supuesto  de  que  ésta  caiga. 

2?  Porque  esa  lejana  analogía,  del  producto  de  la  sección 
por  el  cuadrado  de  su  peralte,  ni  siquiera  resulta  como  una 
condición  del  movimiento,  sino  precisamente  de  la  condición 
de  que  éste  no  se  verifique,  y  expresada  en  la  ecuación  de  equi- 
librio; y  por  lo  que  tal  coincidencia,  no  es  más  que  casual. 

3°  Porque  ese  cuadrado  del  peralte,  no  es  tampoco  "la  dis- 


NtJSVA  TSOBÍA  KSTATICA  DE  LAS  CONSTBUOCIONBS.  235 

tanda  del  centro  de  gravedad  de  la  sección  al  eje  neutro,"  si- 
no de  éste  al  límite  exterior  de  la  sección;  y  por  lo  cual  seme- 
jante analogía  apenas  se  reduce  á  la  presencia  del  cuadrado 
de  una  distancia  contada  desde  el  eje  neutro:  Y  cuyo  eje,  de 
paso,  ya  hemos  visto  que  tampoco  existe. 

4?  y  último. — Porque  el  momento  de  inercia,  para  estable- 
cer la  condición  de  equilibrio  y  siendo  este  equilibrio  estático, 
y  no  dinámico,  nada  tiene  que  hacer  en  su  expresión;  y  menos 
cuando  precisamente  se  renuncia  al  peso  de  la  materia  que 
constituye  á  la  viga,  para  simplificar  los  cálculos,  y  por  su  pe- 
quenez ante  las  cargas:  Y  con  lo  cual  tácitamente  se  renuncia 
á  la  influencia  del  momento  de  inercia  sobre  ella,  aún  en  el 
caso  de  que  existiera, 

103. — Como  pudiera  alegarse,  que  al  considerar  toda  la  pie- 
za dicho  queda  que  se  lleva  en  cuenta  si  no  su  masa  al  menos 
su  volumen,  á  nuestra  vez  diremos  que  I,  su  longitud,  que  in- 
terpreta á  ese  "toda  la  pieza,"  entra  en  las  fórmulas  finales  pa- 
ra el  cálculo  P.  precisamente  dividiendo  á  la  sección  y  no  mul- 
tiplicándola, y  por  lo  cual,  según  las  reglas  de  la  homogenei- 
dad, el  resultado  es  una  línea  y  no  un  volunten  que  pudiera 
tomarse  por  la  masa,  si  no  con  lógica  siquiera  sí  con  sus  apa- 
riencias; y  que,  por  lo  visto,  sólo  se  reducen  á  la  presencia  de 
^^  en  la  expresión  del  momento  de  resistencia  de  la  sección. 

104. — No  hay  pues  en  Estática  tal  momento  de  inercia  y 
como  la  precisión  en  el  lenguaje  es  la  base  de  ia  Ciencia,  ya  es 
tiempo  de  empezar  siquiera  en  ella,  á  ser  lo  más  riguroso  que 
podamos  en  él.  De  otra  manera,  la  Torre  de  Babel  dividirá  á 
los  sabios;  y  la  Ciencia,  lejos  de  ser  el  primer  peldaño  para  lle- 
gar la  orden  social  perfecto  del  futuro,  será  el  laberinto  de 
Creta  en  donde  ni  ellos  mismos  se  puedan  encontrar. 

Demos  pues  siquiera  en  ella,  y  como  un  preludio  para  ha- 
cerlo más  tarde  en  el  lenguaje  social:  un  nombre  á  cada  cosa; 
y  á  cada  sentencia  una  sola  significación. 

Veracrua,  1907. 
Mem.  Soo.  Abnte.  México.  T.  26.  (1907-1908)— 31. 


SOCI&TB  ScncNnriQUB  "Antonio  Ajlzate."  BiÉMomis,  T.  20- 


Note  Sur  u  cas  de  radioilerinite  tres  intense  dü  cÉ  chevelu 

ayec  repousse 

eoflipléte  des  cheyeiix  chez  une  enfant  atteinte  de  tricliopliytie. 


Mémoire  presenté  au  n*""«  Congrés  International  de  Physiothérapie. 

P^  LB  DB. 

KIOAEDO  E.  OIOEKO,  M.  S.  A., 

Professeur  á  la  Faculte  de  Médecine  de  México. 

Pour  peu  que  l'on  ait  traite  des  cas  de  trichophytie  de  la 
tete,  on  sait  tres  bien  combien  cette  maladie  est  rebelle.  Aussi 
g'a  été  un  des  plus  beaux  triomphes  de  la  Physiotérapie  que 
le  traitement  de  cette  maladie  au  moyen  des  rayons  X  et  l'on 
doit  étre  particuliérement  obligé  á  Mr.  le  Dr.  Sabouraud  qui 
plus  que  personne  a  conduit  cette  méthode  de  traitement  á  un 
degré  de  perfection  remarquable.  Les  regles  qu'il  a  posees 
pour  l'appliquer  sont  si  bien  déterminées,  ont  été  basées  sur 
des  observations  si  nombreuses  et  si  precises  que  l'on  doit  con- 
sidérer  comme  une  faute  de  ne  pas  s'y  teñir  rigoureusement. 
Quant  á  moi,  j'avoue  franchement  que  je  ne  me  suis  decide  á 
traiter  mes  cas  de  trichophytie  parlarontgenothérapie  que  le 
jour  üü  j'ai  eu  en  mon  pouvoir  le  chromoradiométre  de  Holzk- 
necht,  cette  autre  émiuence  de  la  rontgeuologie. 


238  RlCAEDO  E.  ClCBEO. 


Ce  n'est  done  pas  d'un  cas  de  ma  pratique  personnelle  dont 
je  vais  m'occuper,  car  je  n'ai  jamáis  piovoqué  de  la  radioder- 
mite  et  quoique  ma  statistique  ne  fasse  que  commencer,  ellem'a 
demontre  que  les  regles  de  Mr,  8abouraud  ont  la  forcé  des  vé- 
rités  mathématiques.  Le  fait  que  je  vais  relater  appartint  á 
un  collégue,  le  Dr.  Jofre,  qui  avait  le  meilleur  cabinet  d'élec- 
tricité  médicale  qu'il  y  ait  jamáis  eu  a  México  et  qui,  malheu- 
reusement  pour  la  science,  mourut  eacore  jeune,  an  mois 
d'  Avril  dernier. 

Voici  le  cas: 

L'enfant  P.  D.,  de  9  ans,  filie  d'un  illustre  confrére,  fut 
atteinte  vers  la  fin  de  l'annóe  derniére  de  trichophytie  vulgai- 
re  du  cuir  chevelu.  Mon  confrére  me  fit  l'honneur  de  me  la 
montrer  et  d'en  appeler  á  mon  opinión  au  sujet  du  traitement 
par  les  rayons  X.  Naturellement  celle-ci  fut  tout  a  fait  favo- 
rable, non  seulement  parce  que  je  le  connaissais  théoriquement 
mais  encoré  parce  que  je  savais  que  le  Dr.  Jofre  avait  guéri 
deux  enfants  que  j'avaís  traites  avant  par  les  procedes  classi- 
ques  sans  ob teñir  autre  chose  qu'une  amélioration  tres  lente 
comme  c'est  la  regle  avec  ees  proeédés-lá,  et  que  plus  tard 
j'avais  remis  directement  entre  ses  mains  deux  autres  enfants 
de  ma  diéntele.  Le  su^ícés  fut  complet  aussi  dans  ees  deux 
autres  cas;  néanmoins  j'avertis  le  Dr.  D.  que  j'avais  quelque 
aprehensión  au  sujet  du  procede  que  le  Dr.  Jofre  suivait  car 
j'avais  eu  Poccasion  de  le  voir  travailler  lors  du  deuxiéme  cas 
que  je  lui  avais  confié  et  j'avais  vu  qu'il  s'écartait  trop  des  re- 
gles du  Dr.  Sabouraud  qui  avaient  déjá  été  publióes  a  cette 
époque.  Je  oraignais  la  radiodermite  sur  laqueile  l'opinion  de 
Mr.  Sabouraud  est  si  formelle  et  si  terrible:  ^'Toute  radiodermi- 
te, méme  légére"  dit  cet  auteur,  ''enfraine  au  cuir  chevelu  Válopécie 
définitive  presque  ioujours  complete"  Je  regrettais  alors  plus  que 
jamáis  que  Pagent  de  la  Kny  Scheerer  Co.,  de  New  York,  qui 
m' avait  fourni  tres  peu  de  teraps  avant  un  bon  appareil  pour 
les  applications  de  rayons  X  et  les  courants  de  haute  tensión 


ÜM  CAS  OB  BADIODBBUITB. 


et  de  haute  f  róquence  n'eút  pu  me  proourer  de  suite  le  chromo- 
radiométre. 

Ainsi  done  l'enfaat  fut  traitée  par  le  Dr.  Jof re.  Je  ne  sau- 
rais  entrer  dans  les  tniauties  de  sa  technique  car  je  ne  la  con- 
nus  pas  dans  tous  ses  dótails  mais  voici  les  points  essentiels 
du  traitement  et  de  ses  résultats  d'aprés  les  donnes  que  le 
Dr.  D.  m'a  obligeamment  fournies. 

Le  traitement  par  les  rayons  X  commenga  vers  le  milieu  du 
mois  de  Février.  Les  séances  fureut  journaliéres  et  d'une 
durée  de  5  minutes  chaeune.  L'ampoule  était  appliquóe  á  une 
certaine  distance  du  sommet  de  la  tete  sans  aucune  protee 
tion.  On  voit  que  la  technique  était  bien  imparfaite.  Vers  la 
cinquiéme  sóauce  un  órythéme  comengaá  faire  son  apparitioa. 
L'opératpur,  i!  faut  le  dir«,  n'y  attacha  pas  d'importance  et  con- 
tinua les  séances.  Ce  u'est  que  vers  la  dixiéme  que  les  cheve- 
ux  commencérent  á  tomber;  Pon  fit  cependant  encoré  cinq  au- 
tres  séances  jusqu'á  compléter  le  nombre  de  15.  La  radioder- 
mite  alia  augmentant  en  étendue  et  en  intensité;  elle  envahit 
outre  la  tete,  le  front,  les  joues  et  la  nuque,  elle  devint  exuda- 
tivo et  desquamative,  se  couvrant  de  squames  et  de  croútes. 
Le  pére  de  l'enfant  tout  éploré,  me  la  montra  dans  cet  état;  l'a- 
lopécie,  il  n'y  a  pas  a  diré,  était  complete;  elle  a£Eectait  la  for- 
me d'une  calvitie  tres  étendue  surlaquelle  la  radiodermite  était 
f  ortement  développée,  la  dépassant  le  tous  cotes.  Le  désespoir 
du  péve  était  immense,  d'autant  plus  qu'il  avait  lu  la  t3rrible 
phrase  du  Dr.  Sabouraud  que  j'ai  transcrita;  mon  opinión,  que 
j'émis  timi'lement  fut  cependant  qu'il  pouvait  y  ivoir  quelque 
espoir  de  voir  la  repousse  et  ce  qui  me  le  faisait  croire  c'était 
que  par  cipar-láeuvoyait  quelque  minee  cheveu  erratique  dans 
la  plaque  alopéeique  et  en  y  regardant  attentivement  a  la  lou- 
po  on  apercevait  les  orifices  correspondant  aux  follicules  pi- 
leux.  Ceci  se  passait  vers  la  fin  du  mois  de  Mars.  Je  communi- 
quai  mon  vague  espoir  au  Dr.  D.,  que  crutsans  doute  que  mon 
objet  était  seulement  d'amoindrir  sa  peine  de  pére  pendant 


240  RlCAEDO  E.  CiCSBO. 


un  certain  temps,  que  je  ne  luí  manifestáis  mon  opinión  un  peu 
rassurante  que  par  suite  d'un  sentiment  d'amitié  pour  ne  pas  trop 
l'affliger  du  premier  coup.  Moi-méme,  je  me  méfiais  beaucoup, 
car  l'opinion  du  Dr.  Sabouraud  est  si  formelle,  queje  craignais 
de  me  fáire  des  illusions.  Tout  le  mois  d'Avril  et  le  eommen- 
cement  de  Mai  se  passérent  et  la  radiodermite  n'était  pas  fini 
et  mon  vague  espoir  ótait  loin  de  devenir  une  réalité.  Le  Dr.  D. 
avait  Pobligeance  de  me  montrer  son  enfant  de  temps  en  temps. 
Mais  vers  la  fin  de  Mai,  il  n'y  avait  plus  de  radiodermite  sur  les 
parties  glabros  oü  elle  s'était  étendue  et  sur  le  cuir  chevelu  elle 
était réduite aune  fine  desquamation  En  méme  temps  ww/míZíí- 
vet  commengaitárecouvrir  toute  lapartie  alopéciée.  On  peut  bien  com- 
prendrela  joie  aveelaquelie  nous  vímes  ceduvet;  le  Dr.  D.  avait 
des  tressaillements  dans  son  coeur  de  pére  et  quant  á  moi,  j'a- 
vais  la  satisfaction  de  voir  mon  pronostic  confirmé,  d'avoir  fait 
uneobservationclinique  exacte,  de  ne  pas  avoir  donnó  de  vains 
espoirs,  d'étre  sur  que  ce  n'était  pas  sous  l'influence  d'un  sen- 
timent d'amitié  et  de  pitié  que  j'avais  émis  mon  opinión  mais 
sur  une  observation  vraiement  scientifique.  Des  ce  jour  la  re- 
pousse  alia  de  plus  en  plus  ferme  et  au  mois  de  Juillet,  alors 
que  j'écris  cette  note,  elle  est  complete;  les  cheveux  sont  drus, 
vigoureux,  touffus,  méme  plus  qu'avant;  c'est  Pimpression  du 
pére  et  des  soeors  de  Penfant,  surtout  au  vértex  oü  la  radio- 
dermite £ut  plus  intense  et  il  n'y  a  sans  doute  qu'á  attendre 
quelques  mois,  que  les  cheveux  aient  suffisamment  orú  pour 
que  Penfant  puisse  montrer  avec  ostentation  sa  tres  belle  che- 
velure! 

Voici  maintenant  quelle  est  pour  moi  Pinstruction  qui  se 
dégage  du  cas  que  je  viens  de  rapporter.  II  n'y  a  aucun  doute 
que  la  radiodermite  doit  étre  crainte  et  qu'  il  est  iiiutile  de  la 
provoquer  quand  il  ne  s'agit,  comme  c'est  le  cas  dans  le  traite- 
ment  des  trichophyties  que  de  produire  une  alopécie  tem- 
poraire;  pour  moi,  je  me  tieas  et  me  tiendrai  toujours,  sauf  en 
cas    qu'un   plus   graud  perfeotiounement  (  chose    difficile  a 


Un  oás  de  badiodbbmitb.  241 


attendre)  vienne  plus  tard,á  la  teclinique  si  precise  et  bien 
étudiée  du  Dr.  Sabouraudet  c'estce  que  je  eonseillerai  átous 
les  techniciens;  mais  aux  cliniciens  auxquels  des  cas  pour- 
raient  se  présenter  oü  la  radiodermite  aurait  fait  son  appa- 
ñtion  je  leur  dirai:  II  faut  faire  un  amendement  á  la  proposi- 
tion  de  M.  Sabouraud  au  sujet  du  danger  des  radiode  rmites; 
elle  ne  doit  pas  revétir  la  forme  d'une  proposition  universe- 
lle  car  ce  genre  de  propositions  sont  détruites  par  un  seuPcas 
s'en  éloignant;  il  faut  se  comporter  dans  chaqué  cas  particulier 
en  vrai  clinicien  et  baser  son  pronostic  sur  les  conditions  par- 
ticuliéres  du  cas  individuel,  mais  sans  oublier  qu'il  n'y  a 
peut-étre  pas  au  monde  un  módecin  qui  ait  autant  d'expó- 
rience  á  ce  sujet  que  le  Dr.  Sabouraud,  dont  l'opinion  est 
indubitablement  basóe  sur  un  grand  nombre  de  faits,  et 
dont  la  proposition  pourrait  tres  bien  revétir  cette  forme: 
"Towfe  radiodermite,  méme  légére,  doit  étre  crainte;  elle  risque  énor- 
mément  d'entrainer  pour  le  cuir  chevelu  Valopécie  définitive  presqtte 
toujours  complete" 

México,  JuiUet  1907. 


Grenoble. — Faculté  des  Sciences  de  1'  Université.  Travaux  du  Laboratoire  de 
Géologie.  1905-1907,  Tome  VIII,  1er.  frase.  8?  pl.  (Prof.  W.  Küian,  M. 
S.  A.) 

Guillemin-Tarayre  (E  ) — Description  des  ánciennea  possessions  mexicaines  du 
Nord. — Paris  (  Mission  Scientifique  du  Mexique  et  de  1'  Amérique  Cén- 
trale). 1871.  Fol.  pl. 

Hayn  (Fríedrich). — Selenographisclie  Koordinaten.  III.  Abhandlungen. — I<eip- 
zig  (K.  Sachs.  Ges.  efsr  fViss.  Abhandlungen.  Math.-Phys  Kl.  XXX.  Bd. 
No.  l;.  1907.  8?  1  Taf. 

Interson  (G.  van),  Jun. — Matbematisclie  und  mikroskopiscb-anatomische  8tu- 
dien  über  Blatts'ellungen  nebst  Betrachtungen  über  den  Schalenbau  der 
Miliolinen.  Jena.  1907.  8?  Fig.  (Technische  Hoogeschool.  Delft). 

Liceaga  (José  María  de). — Adiciones  y  rectificaciones  á  la  Historia  de  México 
que  escribió  D.  Lucas  Alaman. — Gnanajuftto.  Imp.  de  E.  Serrano.  1868. 
1  vol.  8'.'  632  págs. 

Linneo  en  España.  Homenaje  á  Linneo  eo  su  segundo  centenario.  1707-1907. — 
Zaragoza.  Sociedad  Aragonesa  de  Ciencias  Naturales.  1907.  1  Vol.  8'.'  láms. 

London.  British  Museum  {Natural  History). — General  Guide.  llth  Edition. 
1906.  111.— Guide  to  au  Exhibition  of  the  Oíd  Natural  History  Books, 
illustrating  the  origiii  and  progress  of  the  study  of  Natural  History  up  to 
the  time  of  Linnaeus.  1905. — Books  and  Portraits  illustrating  the  History 
of  Plaut  Classification  exhibited  in  the  Department  of  Botany.  190().  Me- 
morials  of  Linnaeus.  A  CoUeciion  of  Portraits,  Manuscripts,  Specimens 
and  Books  exhibiled  to  commemorate  the  Bieentenary  of  his  Birth.  1907. 
— Guide  to  the  Fossil  Reptils.  Amphibians,  and  Fishes  in  the  Dept.  of 
Geology  and  P.ilaontology.  8th  edition.  1905.  111. — Guide  to  the  Fossil. 
Invertebrate  Animáis  in  the  Dept.  of  Geology  and  Palneontology.  1907. 
111. — Guide  to  the  Gallerie.s  of  Mammals  (other  thau  üngulates)  in  the 
Dept  of  Zoology.  8th  Edition.  1906.  111;  Guide  to  the  great  Game  Ani- 
máis (Ungulata)  in  the  Dept.  of  Zoology.  1907.111. — Guide  to  the  Gal- 
lery  <>f  Reptilia  and  Araphibia  in  the  Dept.  of  Zoology.  1906.  TU. — List 
of  the  Biitish  Seed-i'lantsand  Ferns.  Dept.  of  Botany.  1907. — Catalogue 
of  theLepidopter.t  Phalaenae.  Vol.  VI.  Catalogue  of  the  Noctuidaeby  Sir. 
George  F.  Hampson.  Bart   1906.   J'exte  and  Plates. 

Manila,  fleather  Burean.  Annual  Kei»ort  of  the  Director,  for  the  yer  1905.  Part. 
I.  4'.'  1907. 

Meudou.  Observatuire  d' .Aslronomie  Phy.úque  de  Par'ii,.  Aiinaloü  publiés  par  J. 
.lansse  .  Tome  II. — Paris.  190  i.  4'.' 

Monhius  (Willy).— Zur  Theorie  des  Regenbogens  uud  ihrer  experiraentellen 
Prüfung. — Leipzig  {K.  Sachs.  Ges.  der  Wiss.  Abhandlungen  Math-Phys. 
Kl.  XXX.  Bd.  No   II).  1907.  8?  Fig. 

Moiitessus  de  Ballore  (Comte  F.  de,  M.  S.  A. — La  Science  Séismologique.  Les 
tremblements  de  terre.  Avec  une  Préface  de  M.  Ed.  Suess,  Associé  étran- 
ger  (le  l'Institut. — l'aris.  Librairie  Armand  Colin.  1907.  1  vol.  8'.'  fiít.  & 
].l.  16  fr. 


París.  École  Folytecfinique.  Journal,  ile.  séríe.  lime.  Caliier.  190G.  4? 
Paríp.  Ohsírvatoire  de  Parü. — Atlas  photograpbique   de   la  Lune  exécuté  par 
MM.  M.  Ijcewy  et  P.  Puiseux.  9iue.  fascicule  comprenant  1?  Etudes  sur 
la  topographie  et  la  constitution  de  Pecoree  lunaire  (suite),  29  Planche 
i-  Image  obtenue  au  foyer  du  grand  équatorial  coudé.  39  Planches  XLYIIt 
á  Lili.  Héliogravares  d'aprés  les  agrandissements  sur  verre  dfí  quatre 
clicliés  des  années  1900,  1^02,  1903  et  1904. — Catalogue  photograpMque  du 
Ciel.  Coordonneées  rectilignes.  Tome  II.  Zone+22o  a+240  1907.  49  {Mi- 
nistére  de  V Instruction  Publique  et  des  Beaux-Árts>. 
Pfeffer  (W.) — Untersuchungen  über  die  Entstehung  der  Sehlafbe-weguTigen 
der  Blattorgane. — Leipzig  {K.Sachs.  Ges,  der  Wiss  Abbandlungen,  Math. 
Phys.  Kl.  XXX.  Bd.  No.  III).  1907.  89  Fig. 
Quer  ( Josepb). — Flora  Española,  ó  Historia  de  las  plantas  que  se  crían  en  Espa- 
ña   Tomo  I.  Madríd.  1762.  89  láms. 
Revista  Histórica  Mexicana. — Publicación  mensual.  C.  D,  López,  Director.  To- 
mo I.  nos.  1  y  2,  Oct.  y  Nov.  1907.— México.  89 
S.  Paulo,  iluseu  Paulista. — Catálogos  da  Fauna  Brazileira.  Vol.  I.  As  Aves  do 
Brazil  {,elo  Prof.  Dr.  A.  von  Ihering  e  R.  vonlhering. — S.  Paulo  1907.  89 
Stockholm.  Sveriges  Geologiska  Undersókning .  Afhandlingar  ocb  uppsatser   Ser. 
C.  N:o  201-203.— A arsbok.  1907.  Motsvarande  N:o  204-208  af  Ser.  C.  (Aí- 
bandlingar  ocb  Uppsatser).  89  Taf. 
Strambio  (Dott.  Gaetano).  June. — La  Pell^gra  i  Pellagroloci  e  le  Amministra- 
zioni  Publiche.  Saggi  di  Storia  e  di  Critica  Sanitaria. — Milano,  1890.  89 
(Omaggio  della  Famiglia  Strambio). 
Toulouse.  Observatoire  Astronomique,  Magnétique  et  Météorologique.  Aúnales.  To- 
me VII  renfermant  une  partie  des  travaux  exécutés  jusqu'en  190fi,  sous  la 
direction  de  M.  B.  BaiUaud.  —Toulouse.   1907,  49— Bulletin  de  la  Com- 
mission  Météorologique  du  Dép.  de  la  Haute  -Garonne.  I,  1905,  fase.  5. — 
1907.  49. 
Treleage  (  JVm.),  M.  S.  A. — Agave  macroacantha  and  allied  Euagaves.  —  Additions 
to  the  Genus  Yucca. — St.  Louis,  Mo.  (Ann.  Rep.  Missouri  Bot.  Garden. 
18).   1907.  89  pl.  - 

Vergara  Lope  (Dr.  Daniel),  M.  S.  A. — Influence  gónéi'ale  des  grandes  altitudes 
surl'organismedestuberculeux.  México  (Mem.  Soc.  Álzate,  t.  26),  1907.89 
Washington.  U.  S.  Dept.  of  Agriculture.  Weather  Burean.  Report  of  the  Chief 

of  the  Weather  Burean.  1905-1906.  49 
Wien,  K.  Akademie  der    Wissenschaften.   Sitzungsberichte.    Mathematisch-Na- 
turwissenschaf tlicíe  Klasse.  CXV.  Band.  Abteilungen  I,  lia,  Ilb  und  HI. 
1906.  4  Vol.  89  Taf.  u.   Fig. — Mitteilungen  der  Erdbeben-Kommission. 
N.  P.  No.  XXXr   1906  89 


Tomo  26.  No.  7. 

MEMORIAS  Y  REVISTA 

DB  LA 

SOCIEDAD  científica 


(4 


Antonio  álzate" 

publicadas  bajo  la  direooión  de 

RAFAEL  AGUILAR  Y  SANTILLÁN, 

Secretario  General  Perpetuo 


SOltIMAIRE. 

(Mémoires,  feuilles  31  k  36*  Eevue,  feuille  7). 


Anthropologle- — Les  vaiiations  de  la  taille  humaine,  le  giganto-infantilisme  et 

racromégalisme,  par  M.  G.  Engerrand,  p.  261-276.  {La  vanado  de  la  ho- 

malteco,  le  ¡jir/anto-infaneco  kaj  l'akromegaleco). 
Biologie. — Siir  les  phénoménes  de  la  vie  apparente  observes  dans  les  émulsions 

de  carbonate  de  chaux  dans  la  sílice  gélatineuse,  par  M.  A.  L.  Herrera,  p. 

277-279.  {Pri  lafenomenoj  de  sajna  vivo  ohservataj  en  la  emulsioj  de  karho- 

nato  de  kalko  en  gelatina  silíko). 
Histoire. — Note  histoiicjue  sur  la  China  Poblana,  par  M.  R.  Mena,  p.  243-247. 
OcéanograDhie. — Températures  de  l'eau  de  la  nier  entre  Veracruz  et  le  Detroit 

de  Florida,  par  le  Dr.  G.  W.  von  Zahn,  Revue,  p.  51-56. 
Physiquft. — La  photographie  des  couleurs  a  México,  parM.  R.  Mena,  p.  281-284. 

(La  fotoí/rafado  je  la  koloroj  en  Meksiküjo). 
Travaux  oub'ics. — Les  travaux  d'approvisionnernent  d'eaux  potables  pour  la 

Ville  de  México,  par  M.  J.  Galindo  y  Villa,  p.  249-259.  (  Vizito  de  la  pro- 

visaj  laborajoj  de  drink^blaj  akvoj  por  la  Meksika  urbo). 
REVUE. — Comptes  rendus  des  séances:  Janvier  1908,  p.   49. — Bibliographie: 

Memento  du  Chimiste  par  A.  Haller  et  Cb.  Girard,  p.  50. 


MÉXICO 

(3?  CALLE  DE  REVILLAGIGEDO  IHÍM.  3). 

Enero  1908. 

Publicación  registrada  como  articulo  de  segunda  clase  en  12  de  Febrero  de  1907 


Dons  et  nouvelles  pnblications  reines  pendant  Janvier  1908. 


Les  nomB  des  douateurs  sont  imprimes  en  üaliques;  les  memores  de  la  Société 
son  desiffnés  avec  M.  S:  A. 


Agamennone  (G.),  M.  S.  A. — Sopraun  focolare sísmico  nei  dintorni  di S.  Vittorino 
di  Roma  (presso  Tivoli).— Modena  (Boíl.  Soc  Sism.  Ital.).  1904.  89— Ori- 
gine probabile  dei  fenomeni  sismici  del  basino  del  corso  inferiore  dell' 
Aniene  e  dei  terremioti  in  genérale. — Modena.  (Bol!.  Soc.  Sism.  Ital.) 
1097.  89 
Agenda  Oppermann  á  l'usage  des  Ingénieurs,  Architectes,  etc.  1908.  Paiis.  Li- 

brairie  Polyteclinique,  Ch.  Béranger.  3  fr, 
Amegltino  (Florentino),  M.  S.  A.— Notas  preliminares  sobre  el  Tetraprotbomo  Ar- 
gén tinus.  Un  precursor  del  hombre  del  Mioceno  superior  de  Monte  Her- 
moso.— Buenos  Aires  (Anales  del  Museo  Nacional.)  1907.  89  figs. 
Annuaire  por  Tan  1908,  publié  par  le  Burean  des  Longitudes.  Avec  des  notices 

scientifiques.  Pñx:  1  fr.  50  c. — París,  Gautlúer-ViUars.  189 
Blancarnoux  (Paul). — Le   Mécanicien  industriel.  Manuel  pratique. — París  H. 

Dunod  et  E.  Pinat,  éditeurs.  1907.  89  820  pages,  400  fig.  12  fr. 
Borchers  (W. ). — Les  fours  électriques.    Production  de  charleur  au  moyen  de 
l'énergie  électríque  et  construction  des  fours  électriques.  Edition  frau- 
gaise  publié  d'aprés  la  deuxiéme  édition  allemaínde  par  le  Dr.  L .  Gautier. — 
París  et  Liége  Libraiñe  Polytechnique  Ch.  Béranger.  1908.  89  gr.  292.  fig. 
15  fr. 
Bunau-Varíll    (Ph.). — Le  Detroit  de  Panamá.  Documents  relatifs  á  la  solution 
parfaite  du  probléme  de  Panamá. — París.  H.  Dunod  et  E.  Pinat,  éditeurs. 
1907,  1  vol.  gr.  in-8   305  i^ages,  fig.  et  une  pl.  10  fr. 
Gambon  (V.). — Fabrication  des  coUes  animales. — Paris.   H.  Dunod  et  E.  Pinat. 

éditeurs.  1907.  89  216  pages,  50  ñg.  6  fr. 
Oirera  (E.)  y  Balcells  (M.),  8.  J. — IJna  reciente  perturbación  cósmica.  La  acti- 
vidad solar  y  sus  relaciones  con  el  magnetismo  terrestre.  Teorías  sobre  la 
causalidad  solar.  Observatoio  del  Ebro,  Tortosa. — Barcelona  (Revista  Co- 
mercial "Progreso").  1907.  49  figs. 
Cuadros  estadísticos  é  Informe  del  procurador  de  Justicia,  concernientes  á  la 
criminalidad  en  el  Distrito  Federal.  1906, — México  1907.  49  [Secretaría  de 
Instrucción  Pública  y  Bellas  Artes). 
Demangeon  (A.). — L'industríe aurif^re  en  Colombie. — Paris.  H.  Dunodet  E.  Pi- 
nat, éditeurs.  1907   89  232  pages,  fig.  ü  fr. 
Gréographie  Genérale  du  Departement  de  l'Hérault,  publiée  par  la  Société  Lan- 
guedocienne  de  Géographie.  Montpellier.  89  pl.  1905. 


SociÉTÉ  SciKimnyüE  "Antonio  Alsiatk."  Mémoibbs,  T.  26. 


i.  If  5  PAR  Y 

LA  CHINA  POBLANA.  üakol^. 


Apunte  histórico. 

POR  EL  Lie. 

R.  MENA,  M.  S.  A. 


Al  Sr.  D.  Teodoro  A.  Dehesa, 
Gobernador  del  Estado  de  Vera- 
cruz. 


Siempre  tuve  por  asunto  digno  de  estudio  y  de  investiga- 
ción, el  origen  de  estas  dos  palabras:  China  Poblana,  por  lo  que, 
cuando  estuve  en  la  ciudad  de  Puebla,  di  principio  á  mis  labo- 
res y  escuchando  aquí  leyendas,  recojiendo  allá  notas  y  visi- 
tando Iglesias,  el  día  más  inopinado,  me  encontré  en  la  de  la 
Compañía,  con  la  tumba  de  la  mismisíma  China  Poblana. 

Inmediatamente  á  la  izquierda  de  la  puerta  que  comunica 
el  presbiterio  con  la  Sacristía  y  empotrada  en  la  pared,  hay 
una  pequeña  lápida  con  la  inscripción  siguiente: 


Hem.  Soo.  Alsato.  Méxioo.  T.  26  (1907-1908)— 32. 


244  B.  Mena. 


D.  O.  M. 

Condít  Hic  tumulus 

Venerandam  in  Ohristo  Virginem 

Catharinam  de  San  Juan. 
Quam  Mogor  mundo  Angelopolis 

coelo  dedit. 

Postquam 

Per  virtutem  omnium  cumulum  Deo 

imprimís  ominibusque  dilecta 

Regio  sanguini  illustris  Servitute 

tamen  pauper  &  humiles 

Vixit  annos  LXXXII 

Obitus  eius  magna  populi  &  oleri 

Aclamatione  fuit  ipso  per  vigilio 

triunfus 

San ....  R . .  num  Anno  MDCLXXXVIII 
Inscripción  que  traduzco  así: 

"Dios,  Bueno,  Grande. 

Guarda  este  sepulcro  á  la  venerable  en  Cristo,  Catarina 
"de  San  Juan,  á  quien  el  Mogol  dio  á  la  tierra  y  Angelopolis 
"al  cielo.  Por  un  cúmulo  de  todas  las  virtudes,  fué  amada  pri- 
"ramente  de  Dios  y  también  de  los  hombres.  Ilustre  por  su 
"real  prosapia,  fué  sin  embargo  pobre  y  humilde  por  esclavi- 
'*tud.  Vivió  82  años.  Su  muerte  por  gran  aclamación  del  clero 
"y  del  pueblo,  fué  un  verdadero  triunfo  desde  la  víspera. 

"Santo  Reino  Año  de  1688." 

La  lápida  que  es  de  piedra  calcárea  amarillenta,  tiene  la 
forma  de  un  cuadrilongo  que  no  puede  ser  medido  exactamen- 
te, por  estar  muy  embutido  ea  el  muro;  la  inscripción  corre  pa- 
ralela al  lado  mayor  y  fué  seguramente,  obra  de  un  mal  lapi- 


La  Chima|Poblaná  245 


daño;  en  el  hueco  de  las  letras,  se  advierte  algo  de  pintura 
negra  y  en  las  tres  que  encabezan  la  inscripción,  rojo  y  oro. 

El  sitio  actual  de  la  lápida,  no  es  aquel  en  que  fué  inhuma- 
da la  China,  pues  la  inhumación  tuvo  lugar  en  la  bóveda  que 
está  en  el  respaldo  de  Nuestra  Señora  del  Pópulo  en  la  Iglesia 
mencionada;  de  ahí  fueron  transladados  los  restos,  al  piso  de  la 
Sacristía,  de  donde  los  transladó  al  lugar  que  hemos  descripto, 
el  Superior  de  los  Jesuítas  en  Puebla,  Sr.  Mas,  á  quien  entre- 
visté. 

Dice  el  Sr.  Mas,  que  al  pavimentar  la  Sacristía,  se  encontró 
con  varias  sepulturas  y  entre  ellas  esta  en  que  nos  ocupamos 
y  que,  como  las  otras,  tuvo  que  transladar;  que  se  conservan 
de  la  "china"  algunos  huesos  largos,  que  son  pequeños,  y  el 
cráneo,  de  cortas  dimensiones,  de  frontal  huido  y  givas  parie- 
tales prominentes;  que  la  lápida  que  hoy  existe,  es  la  misma 
que  cubría  el  sepulcro  primitivo. 

Como  se  verá,  la  estatura  de  la  (7^¿wa  fué  poco  menos  que 
mediana  y  su  cráneo  denuncia  un  origen  oriental. 

jCómo  llegó  á  Puebla  una  descendiente  del  Gran  Mogol? 
Vamos  á  explicarlo: 

Durante  el  Virreinato  del  Excelentísimo  Sr.  D.  Tomás  de 
la  Cerda  y  Aragón,  pululaban  los  piratas  en  los  mares  de  Nue- 
va España;  Dampier  y  Towunley,  de  nacionalidad  inglesa,  ha- 
bíanse hecho  temibles  en  las  costas  del  Pacífico  y  á  tanto  lle- 
garon en  audacia,  que  pretendieron  tomar  el  puerto  de  Aca- 
pulco:  de  ahí  fueron  rechazados  é  hicieron  rumbo  á  Manila, 
en  la  travesía  toparon  con  un  buque,  chino,  según  creyeron  y 
lo  abordaron  y  robaron :  alhajas,  telas  y  dinero  fué  el  botín  de 
los  piratas;  Towunley  se  apoderó  además,  de  una  dama  noble, 
que  viajaba  por  recreo  y  que  se  decía  ser  princesa,  y  descen- 
diente del  Gran  Mogol,  su  nombre  era:  Mir-rá. 

Llegados  á  Manila  los  piratas,  Towunley  vendió  como  es- 
clava á  la  Princesa  del  Mogol  y  la  hubo  un  mercader  que  en 
las  famosas  naos,  llegaba  frecuentemente  á  Acapuleo;  trajo 


i.^246  R.  Mbna. 

consigo  á  Mir-rá  y  la  vendió  á  un  comerciante  de  la  Puebla 
de  los  Angeles,  al  Capitán  Don  Miguel  Sosa,  quien  á  la  sazón 
se  encontraba  en  Acapulco;  concluidos  sus  asuntos  pudo  el  Ca- 
pitán, llevando  consigo  á  la  real  esclava,  regresar  á  Angelópo- 
lis,  adonde  no  se  hablaba  sino  de  la  "China." 

El  Capitán  Sosa  dio  libertad  á  su  esclava  y  la  hizo  bauti- 
zar en  la  Iglesia  del  Santo  Ángel  Analco  con  el  nombre  de 
Catarina  de  San  Juan;  el  Cura,  Dr.  D.  Francisco  Valdés  y  Sie 
rra,  asociado  de  Sor  María  de  Jesús  Tomellín,  enseñó  el  idio- 
ma español  á  Catarina  y  la  instruyó  en  la  religión  cristiana. 
Ardiente  en  su  nueva  fé,  consagróse  á  visitar  y  á  socorrer  á 
los  pobres,  habiendo  llegado  en  diversas  ocasiones  á  despojar- 
se de  sus  ropas  para  remediar  á  los  menesterosos,  entre  quie- 
nes se  hizo  altamente  popular  por  virtuosa  y  caritativa. 

La  China  Poblana,  como  la  llamaba  el  pueblo,  vestía  de  zan- 
gala de  vivos  colores  durante  los  meses  calurosos  y  templados 
y  en  el  invierno,  de  ásperas  telas  de  lana  ó  de  cabralj  en  el 
calzado,  conservó  siempre  la  forma  del  que  llevara  cuando  fué 
capturada, 

Enfermó  al  fin,  la  "china"  y  es  probable  que  haya  falleci- 
do de  agotamiento  nervioso. 

Desde  antes  de  morir,  fué  constantemente  visitada  por  las 
clases  más  humildes,  y  una  vez  muerta,  fueron  las  Comunida- 
des, los  Canónigos  y  los  Regidores  quienes  se  disputaron  el 
honor  de  llevarla  en  hombros  á  la  Compañía,  San  Ignacio  ó  el 
Espíritu  Santo,  que  con  todos  estos  nombres  era  conocido  el 
templo  de  los  Jesuítas;  se  hicieron  grandes  honras  fúnebres, 
en  las  que  el  P,  D.  Francisco  Aguilera,  pronunció  el  elogio  de 
la  finada,  que  murió  en  olor  de  santidad,  según  el  decir  de  las 
buenas  gentes  de  aquel  entonces.  '-^'^ 

Con  la  desaparición  de  la  "China  Poblana"  acabó  el  ángel 
bueno  de  las  clases  desheredadas  de  la  Puebla  de  los  Angeles; 

(1)  La  oración  del  P.  Aguilera  fué  impresa,  pero  no  me  fué  dable  encontrar  un 
solo  opúsculo. 


La  China  Poblana.  247 


pero  el  pueblo  siempre  grato,  siempre  noble  y  siempre  grande 
conservó  la  memoria  de  su  Santa,  la  imitó  en  el  vestir  y  de  ahí 
el  origen  de  las  "Chinas"  que  dierou  con  frecuencia,  asunto  y 
fatiga  á  las  plumas  de  Fidel,  de  Juvenal  y  de  Facundo. 

Aun  existe  en  Puebla  una  Calle  de  las  Chinitas,  nombre 
popular  que  rememora  á  Mir-rá,  á  Catarina  de  San  Juan.  En 
el  Museo  de  la  misma  ciudad,  se  conservan  trajes  auténticos 
de  la  buena  época  de  las  "chinas  poblanas"  ( fines  del  siglo 
XVIII  y  primera  mitad  del  XIX).  '^' 

El  segundo  vendedor  de  Mir-rá,  y  el  Capitán  Sosa,  fueron 
incuestionablemente  quienes  la  llamaron  china;  pero  si  aten- 
demos á  su  nombre  y  descendencia,  bien  claros  en  la  lápida,  re- 
sulta, que  ella  era  de  la  India,  pues  en  esta  fué  jefe  el  Gran  Mo- 
gol y  no  en  la  China. 

México,  Noviembre  de  1907. 


^  m%^  » 


(1)  Hubo  "chinas"  enriquecidas  que  hicieron  del  traje  humilde,  un  traje  de  gran 
lujo,  y  asi  la  zangala  faé  sustituida  por  la  seda,  y  los  bordados  y  broches  de  las  zapatillas, 
por  brillantes,  que  en  las  de  los  trajes  del  Museo,  fueron  arrancados  antes  de  vender  al 
establecimiento  aquellas  prendas. 


SOOIÉTÉ  SCIBNTIFIQDB  "ANTONIO  AUSATB."  MÉUOIBEe,   T.   26. 


visita  i  las  obras  de  provisiío  de  aguas  potables 
para  la  Ciudad  de  México, 


POE  EL  INQENIEEO 


JESÚS  GALINDO  Y  VILLA,  M.  S.  A. 


I. 

ANTECEDENTES. 


El  agua  es  la  savia  de  las  poblaciones.  Es  al  par  alimen- 
to y  bebida. 

Proust  asienta  que  el  agua  forma  parte  de  todos  nuestros 
órganos;  y  que  no  somos — dice  Borden — más  que  una  acumu- 
lación, una  especie  de  niebla  espesa  encerrada  en  varias  veji- 
gas. 

Algún  higienista  ha  escrito  también  que  el  Jiombre  es  lo 
qtte  come,  pudiendo  asegurarse  que  el  hombre  es  lo  que  bebe;  con- 
cepto que  pudiera  parecer  exagerado  sobre  la  importancia  de 
la  clase  de  agua  que  se  ingiere,  pero  que  es  de  inmenso  valor 
si  se  reflexiona  que  el  agua  forma  casi  un  75  por  ciento  de  las 
substancias  que  componen  el  mísero  cuerpo  humano.  Luego  es 
fácil  comprender  cuan  grave  es  la  necesidad  de  que  la  prin- 
cipal materia  de  que  estamos  formados  sea  de  buena  calidad. 


250  J.  Gaundo  y  Villa. 


De  primer  orden  ha  sido,  por  lo  mismo,  en  todos  tiem- 
pos, y  lo  es  todavía,  el  problema  de  surtir  de  agua  potable  á 
las  poblaciones;  con  razón  se  denomina  á  ésta  e\  precioso  liquido. 

No  es  mi  propósito  hacer  historia  de  diccionario  enciclopé- 
dico, ni  remontar  esta  somera  reseña  á  tiempos  anteriores  á 
los  actuales,  para  poner  de  relieve  el  gran  cuidado  que  tuvie- 
ron los  moradores  de  Tenochtitlan  para  surtirse  de  aguas  crista- 
linas que  circulaban  por  dos  admirables  cañerías  de  cal  y  can- 
to, "la  una  ocupada  por  la  corriente,  y  la  otra  en  prevención 
para  cuando  había  necesidad  de  limpiar  la  que  estaba  funcio- 
nando", según  escribía  Cortés  en  1520  al  Emperador  Carlos  V; 
ni  tampoco  describir  con  viva  frase  aquellas  grandes  cons- 
trucciones coloniales,  que,  á  semejanza  de  los  erguidos  acue- 
ductos que  llevaban  sus  límpidas  aguas  á  la  vieja  Roma,  cons- 
taban de  dilatadas  y  costosas  arquerías  desparecidas  á  nues- 
tra vista,  para  ser  substituidas  por  tuberías  subterráneas  que, 
si  es  verdad  que  protegen  el  agua  dentro  de  la  Capital,  el  lí- 
quido llega  á  ésta  enturbiado,  á  causa  de  su  largo  paso  por 
conductos  abiertos;  y  es  notorio  que  en  épocas  de  lluvias,  en 
vez  del  agua  que  llamamos  delgada  recibimos  lodo  para  beber  y 
para  lavarnos. 

En  tales  condieions,  no  era  posible  que  continuara  la  Ciu- 
dad de  México  surtiendo  á  sus  habitantes,  ya  en  número  de 
400,000,  con  agua  de  mala  calidad,  circulante  por  un  a  defectuo- 
sa red  de  cañerías  ó  por  acueductos  no  cerrados  y  sin  protec- 
ción alguna. 

¿Y  cómo  lograr  introducir  agua  potable  y  pura,  y  cómo 
acrecentar  el  caudal?  Este  fué  el  problema  que  se  presentó  á 
la  consideración  de  la  Corporación  Municipal. 

Afortunadamente,  no  faltaron  hombres  de  buena  volun- 
tad que  pusieron  sus  talentos  y  sus  luces  al  servicio  de  una 
causa  de  tan  alta  importancia.  Bien  merece  un  elogio  since- 
ro, en  este  particular,  nuestro  querido  amigo  el  Dr.  D.  Anto- 
nio Peñafiel.  Él  fué  el  primero  que  inició  en  detenido  estudio, 


Una  visita  á  i  a»  obra»  dk  provisión  dk  agüas  potables.  251 


que  corre  impreso,  '"  ia  idea  de  traer  á  la  Capital  las  aguas  de 
los  manantiales  de  Xoehimilco,  cuya  potabilidad  había  sido 
demostrada  por  el  an.'uisis  químico. 

Comprometido  el  Tesoro  del  Ayuntamiento  por  las  ince- 
santes atenciones  municipales,  habíale  faltado  el  poderoso  au- 
xilio del  Grobierno  Federal,  que  en  tiempos  aciagos  apenas  te- 
nía fondos  para  cubrir  las  más  apremiantes  atenciones  del 
momento;  y  hubo  de  c^sperarse  á  esta  época  de  paz  y  de  bien- 
estar económico,  pavii  pmprendnr  nna  obra  de  alientos  y  que 
por  su  misma  importancia  requería  el  cuantioso  desembolso 
de  varios  millones  de  pesos.  Ante  todo,  era  muy  importante 
para  la  Capital  concluir  las  obras  del  desagüe  del  Valle,  y  rea- 
lizar la  construcción  de  su  nueva  red  de  atargeas,  para  librar- 
la de  los  incalculables  daños  que  sufría  con  las  anegaciones 
anuales  de  sus  calles  en  tiempo  de  lluvias,  y  aun  de  las  inun- 
daciones que  la  amenazaban,  y  que  en  otras  épocas  habían  cau- 
sado muy  serios  estragos. 

Por  eso  hasta  1900,  la  Corporación  inició  formalmente  el 
estudio  de  la  trascendental  cuestión  de  la  provisión  de  aguas 
para  todos  los  servicios  y  en  13  de  Noviembre  de  ese  año,  apro- 
bó el  contrato  con  nuestro  consocio  el  señor  Ingeniero  D.  Ma- 
nuel Marroquín  y  Rivera,  para  la  formación  de  un  proyecto 
general  de  servicios  de  aguas,  que  debería  comprender  estos 
puntos: 

1° — Cantidad  y  calidad  de  las  aguas  que  producen  los  ma- 
nantiales que  pertenecen  á  la  Ciudad  de  México,  así  como  los 
que  conviniera  adquirir,  para  que  la  dotación  sea  de  500  litros 
por  habitante; 

2° — Trazo  de  las  obras  de  captación  y  conducción  de  las 
aguas  que  ahora  tiene  la  Ciudad; 

3? — Obras  necesarias  para  la  captación  y  conducción  de 
las  aguas  que  conviniera  adquirir; 

Memoria  sobre  las  aguas  potable.s  de  la  Capital  de  México.  Tip.  Secretaría  de 
omento.  1884,  y  Mem.  Soc.  Álzate,  T.  XI,  1897,  p.  251. 

Mem.  Soo.  Alwte.  México.  T.  26.  (1007-1008)— 33. 


252  J.  GrALINDO  Y  ViLLA. 


4? — Caídas  aprovechables  para  fuerza  motriz; 

5° — Filtración  y  purificación  de  las  aguas  potables; 

6° — Examen  del  proyecto  del  Director  de  Aguas  para  la 
distribución  en  la  Ciudad; 

7? — Bosques  que  fuera  conveniente  adquirir  para  la  con- 
servación de  los  manantiales. 

El  señor  Marroquín  se  puso  inmediatamente  á  dar  cum- 
plimiento á  su  contrato;  y  sin  tregua  operó,  ora  en  el  campo, 
ora  en  el  gabinete,  con  un  cuerpo  de  ingenieros  muy  compe- 
tente, y  un  grupo  de  alumnos  próximos  á  recibir  sus  respec- 
tivos títulos  de  ingenieros  civiles. 

Vasto  era  el  terreno  que  se  debería  explorar,  y  aparte  de 
los  reconocimientos  llevados  á  cabo  más  allá  de  los  confines 
del  SW.  del  Valle  de  México,  en  la  zona  estudiada  se  compren- 
dió, principalmente,  un  conjunto  de  80  kilómetros  de  trazos  y 
otros  35  kilómetros  de  líneas  auxiliares  para  completar  la  to- 
pografía de  los  planos.  En  el  estudio  de  las  aguas  de  Xochi- 
milco,  se  llevó  una  línea  de  15  kilómetros  por  encima  de  las  lo- 
mas de  Tacabaya  y  San  Ángel,  basta  cerca  de  los  manantia- 
les de  Peña  Pobre,  qae  se  abandonó  por  consideraciones  eco- 
nómicas. En  todas  estas  líneas  de  trazos  y  auxiliares,  se  bizo 
una  topografía  minuciosa  en  una  faja  de  más  de  200  metros 
de  anchura,  y  secciones  transversales  de  terreno  cada  20  metros. 

También,  aunque  por  procedimientos  menos  exactos  en 
cuanto  á  los  ángulos  y  la  topografía,  pero  con  precisión  en 
cuanto  al  perfil,  se  practicó  un  reconocimiento  de  la  línea  de 
conducción  para  las  aguas  del  río  de  Tlalnepantla,  que  tiene 
una  longitud  de  12  kilómetros. 

Aparte  de  todas  estas  operaciones,  se  hicieron  medidas  de 
agua,  numerosos  reconocimientos  con  aneroide,  etc.,  labor 
muy  grande  si  se  tiene  en  cuenta  el  corto  plazo  que  tuvo  el 
señor  Marroquín  para  sus  trabajos.  Concluidos  éstos,  dicho 
entendido  Ingeniero  presentó  al  Ayuntamiento  un  extenso  es- 
tudio, en  21  de  Julio  de  1901,  que  se  sometió  al  examen  de 
una  Cojaisión  compaesta  de  los  señores  Ingenieros  D.  Gil- 


Uaa  visita  á.  las  obbas  dk  provisión  ds  aguas  potables.  253 

berto  Montiel  Estrada,  entonces  Regidor  de  Aguas,  D.  Luis 
Espinosa,  D.  Alberto  Robles  Gil,  D.  Roberto  Gayol  y  D.  Ed- 
mundo Girault,  agregándose  á  ella  para  sólo  cuestiones  higié- 
nicas, el  Dr.  D.  Nicolás  Ramírez  de  Arellano;  si  bien  es  cier- 
to que  dado  el  actual  estado  de  la  Ciencia,  no  es  lícito  al  In- 
geniero Civil  desconocer  las  más  elementales  cuestiones  de 
Higiene  Pública,  como  en  el  caso  actual. 

El  proyecto  del  señor  Marroquín  fué  aceptado  con  algu- 
nas modificaciones,  y  esencialmente  consta  de  las  siguientes 
obras  fundamentales: 

Primera:  Captación  de  las  aguas  de  los  manantiales  de 
Xochimilco; 

Segunda:  Construcción  del  acueducto  de  Xochimilco  á 
México; 

Tercera:  Depósito  ó  tanques  de  almacenamiento  en  las  lo- 
mas del  Molino  del  Rey; 

Cuarta:  Distribución  en  la  Capital; 

Para  poder  libremente  dar  cima  al  proyecto,  la  Secreta- 
ría de  Comunicaciones  cedió  á  la  Municipalidad  de  México  los 
manan tiatiales  de  Xochimilco. 

Sería  largo,  y  además  quedaría  fuera  de  los  límites  que 
me  propongo  dar  á  esta  breve  reseña,  detallarlos  estudios  del 
señor  Marroquín,  y  traer  á  la  memoria  los  no  menos  intere- 
santes del  señor  Peñafiel.  Basta,  en  mi  concepto,  dejar  apun- 
tado lo  anterior. 

No  tocó,  empero,  al  Ayuntamiento  de  la  Capital,  llevar  á 
feliz  término  estas  obras  transcedentales:  concluida  su  secu- 
lar gestión  administrativa,  en  30  de  Junio  de  1903,  coaforme 
á  preceptos  legales,  el  Ejecutivo  Federal  nombró  en  Julio  si- 
guiente, de  acuerdo  con  la  Ley  de  Organización  Política  y 
Municipal  del  Distrito,  de  26  de  Marzo  del  propio  año,  una 
Junta  Directiva,  que  se  encargara  de  la  ejecución  del  pro^-ec- 
to  del  señor  Marroquín,  Junta  que  hasta  la  fecha  funciona, 
teniendo  como  Presidente  al  señor  Licenciado  D.  José  Yves 
Limantour. 


254  L-  Gaundo  y  Villa. 


¿Y  en  qué  estado  se  encuentran  los  trabajos,  y  qué  se  ha 
realizado  hasta  el  presente?  Un  grupo  de  miembros  de  la  So- 
ciedad Científica  "Antonio  Álzale"  acaba  de  saberlo,  exami- 
nando de  visu  todas  las  obras,  en  la  mejor  compañía:  en  la  de 
nuestro  distinguido  consocio  el  señor  Marroquín  director  ge 
neral  de  ellas,  y  uno  de  los  fundadores  de  la  propia  Sociedad 
"Álzate." 

11. 

NUESTRA  VISITA  Á  LAS  OBEAS. 

Eran  las  nueve  de  la  mañana  del  11  de  Octubre  último, 
cuando  nos  reuniamos  en  el  hoy  amplio  paradero  de  Dolores, 
contiguo  al  Bosque  de  Chapultepec,  las  siguientes  personas, 
todas  de  la  "Álzate:"  D.  Rafael  Agidlar  Santillán,  nuestro  Se- 
cretario Perpetuo;  D.  Manuel  Francisco  Alvarez;  D.  Carlos 
Burckhardt,  del  instituto  Geológico;  D.  Antonio  J.  Carbajal, 
actual  Presidente  de  la  Sociedad;  D.  José  C.  Haro,  D.  Fede- 
rico Lentz,  químico;  D.  Manuel  Marroquín  y  Rivera;  D.  Ra- 
món Mena;  D.  Jorge  Méndez;  D.  Macario  Olivares;  D.  Gabriel 
M.  Oropesa;  D.  Alejandro  Prieto,  antiguo  Gobernador  de  Ta- 
maulipas;  D.  Francisco  M.  Rodríguez,  ex-Subdirector  del  Mu- 
seo; D.  Enrique  Schulz,  D.  Juan  Villarello,  Subdirector  del 
Instituto  Geológico;  D.  Paul  Waitz;  los  jóvenes  D.  Francisco 
Carbajal  y  D.  Fernando  Urbina,  armados  de  cámaras  fotográ- 
ficas, y  el  que  esto  escribe. 

Una  flamante  locomotora  de  las  Obras  de  Provisión,  re- 
molcaba un  cómodo  y  muy  pintado  tren  de  verano:  esperában- 
se las  órdenes  de  marcha,  una  vez  instalada  la  impaciente 
caravana,  pictórica  de  buen  humor  y  ávida  de  contemplar 
en  detalle  cuanto  iba  á  presentarse  á  nuestra  vista.  Al  fin,  15 
minutos  después,  la  máquina  lanzando  al  viento  su  penacho 
de  humo  de  carbón  de  piedra,  que  huale  á  trabajo,  á  indus- 
tria y  á  progreso,  ascendía  por  amplias  curvas  de  acero  por 
las  lomas  del  Molino  del  Rey;  la  vía  férrea  va  por  el  antiguo 


UNA  VI8ITÁ  k  LAB  OBRAS  ÜE  FBOVtSION  DB  AGUAS  POTABLES.  250 

Camino  de  Madereros,  pasa  por  las  inmediaciones  meridiona- 
les del  Rancho  de  la  Hormi<^a;  entra  por  unas  callejas  de  un 
barrio  de  Tacubaya,  y  derechamente  sube  por  la  cuesta  hacia 
el  Norte;  cruza  el  ferrocarril  de  Cuernavaca,  y  se  .ietiene  cer- 
ca de  los  grandes  receptáculos  actualmente  en  construcción. 
Más  al  Poniente,  aparecen  las  blancas  y  extensas  bardas  del 
Panteón  de  Dolores. 

Cuatro  serán  los  inmensos  tanques  de  almacenamiento  y 
distribución,  localizados  en  este  elevado  sitio,  con  relación  al 
plano  de  la  Capital:  hoy  en  dia  está  para  concluirse  uno  de 
éstos,  y  muy  adelantado  otro.  Cada  receptáculo  es  circular, 
de  100  metros  de  diámetro  y  9  de  profundidad,  con  capacidad 
para  50,000  litros;  de  suerte  que  los  cuatro  podrán  contener, 
reunidos,  y  en  un  momento  dado,  200,000  litros  de  agua,  que 
podrá  también  renovarse  luego,  á  fin  de  que  el  líquido  esté 
el  menor  tiempo  posible  en  los  depósitos. 

Para  toda  la  estructura  de  estos  vasos  gigantescos,  se  ha 
empleado  el  material  de  moda,  que  tantas  ventajas  presen- 
ta en  esta  clase  de  construcciones:  el  cemento  armado.  Son 
de  éste,  el  revestimiento  general  y  las  384  columnas  de  cada 
depósito,  que  sostendrán  la  techumbre,  también  de  cemento 
para  que  los  tanques  queden  completamente  cubiertos.  La 
comunicación  se  hará  por  el  centro,  mediante  una  torre  octa- 
gonal que  se  alza  en  medio  de  cada  depósito,  dispuesta  de  tal 
suerte  que  por  la  parte  inferior  de  ella  penetrará  el  agua;  por 
la  media  se  ventilará  el  vaso,  y  por  la  parte  superior  se  vi- 
gilará. Además,  la  torre  servirá  para  entrar  al  interior  del 
tanque  y  poder  limpiarlo  ó  hacer  en  él  las  reparaciones  que 
se  necesiten. 

Los  receptáculos  se  comunicarán  entre  sí  por  medio  de 
compuertas;  y  se  hallarán,  los  cuatro,  sensiblemente  á  50 
metros  sobre  el  nivel  medio  de  la  Ciudad  de  México,  lo  que 
asegura  para  lo  futuro  el  ascenso  del  agua  hasta  las  azoteas 
de  todos  los  editicios,  sin  necesidad  de  bombeo. 


256  J-  Galindo  y  Villa. 


Cerca  de  estas  obras  hay  en  explotación  una  mina  de  are- 
na, de  excelente  calidad.  El  cemento  se  hace  allí  mismo  con 
unas  mezcladoras,  para  aplicarlo  in  situ.  Un  puente  girato- 
rio de  hierro  montado  sobre  el  primer  receptáculo,  facilita  el 
trabajo  de  los  operarios. 


Vistas  las  obras,  nos  regresamos  á  nuestro  tren  especial, 
que  nos  condujo  por  el  mismo  camino,  hasta  los  talleres  esta- 
blecidos en  la  Condesa,  y  en  los  cuales  resalta  el  espíritu  or- 
ganizador y  disciplinado  del  Director  de  las  obras. 

Después,  el  tren  siguió  su  marcha  acelerada  rumbo  al  Sur, 
y  atravesado  el  río  de  la  Piedad,  se  detuvo  á  corta  distancia 
de  su  cauce.  Aquí  se  ha  ejecutado  una  obra  importante  que 
tiene  por  objeto  poder  escapar  el  agua  del  acueducto  á  un  ca- 
nal, cuando  sea  menester:  consta  de  un  departamento  de  com- 
puertas por  donde  pasa  el  acueducto.  De  éste  visitamos  un 
tramo:  es  todo  de  cemento  armado,  de  sección  ovoide,  de  Im. 
90  de  altura  y  de  Im.  80  en  su  mayor  anchura,  con  un  espesor 
de  Om.  18  en  la  bóveda  y  de  Om.  30  en  la  cuneta;  descansa  so- 
bre cimiento  mamposteado  y  drenado.  A  cada  333  metros  de 
distancia,  se  levanta  sobre  el  acueducto  una  columna  hueca  ó 
chimenea,  cubierta  en  su  extremidad  superior  por  una  reja;  es- 
tas columnas  sirven  para  ventilar  el  acueducto,  marcan  la  cifra 
kilométrica  correspondiente,  y  están  provistas,  lateralmente 
al  zócalo  sobre  que  descansa  el  fuste,  de  unas  compuertas  y 
pozos  para  penetrar  al  conducto. 

El  ferrocarril  de  las  Obras  sigue  poco  más  ó  menos  el  tra- 
zo del  mencionado  acueducto.  Este  tiene  su  punto  de  llegada 
al  ¡5W.  de  la  Capital,  en  la  Condesa.  La  vía  sigue  de  frente 
hasta  Coyoacán;  después  pasa  por  San  Antonio,  cerca  del  cual 
se  encuentra  una  iutet-esante  instalación  para  quebrar  piedra 
del  Pedregal,  que  visitamos  á  nuestro  regreso;  cruza  la  calza- 


TJNA  visita  k  LAS  OBBA8  DE  PB0VI810N  DB  AQÜA8  POTABLES.  257 

da  y  la  vía  eléctrica  de  Tlalpan,  y  se  dirige  directamente  al  S  E. 
hasta  los  manantiales  de  La  Noria  y  de  Natívitas,  término  de 
nuestra  agradable  excursión. 

Rápida  avanzaba  nuestra  locomotora,  no  sin  dejarnos  re- 
crear en  el  bello  panorama  que  se  extendía  ante  nuestra  vista: 
la  pintoresca  orografía  de  esa  región  privilegiada  del  Valle,  se 
delineaba  con  sus  contornos  poderosos,  su  tupida  vegetación 
arbórea,  y  el  blanco  caserío  de  los  pueblos  tendidos  en  las  fal- 
das. La  serranía  del  enhiesto  Ajusco  limitaba  el  horizonte  por 
el  SW,  y  Merliodía,  mientras  que  por  nuestra  izquierda  se  des- 
tacaba ese  curioso  grupo  de  pequeñas  eminencias  aisladas  de 
San  Nicolás,  Santa  Catarina  y  la  cortada  Caldera.  Debió  ha- 
ber sido  incomparable  esa  región  de  nuestro  Valle,  cuando  se 
reclinaba  en  el  fondo  de  la  natural  depiesión  del  terreno,  el 
límpido  espejo  de  los  lagos  de  Chalco  y  Xochimilco,  hoy  trans- 
formados. Apenas  de  este  se  conserva  una  débil  imagen  de 
las  verdes  chinampas 

Al  fin  llegamos  á  la  antigua  hacienda  de  la  Noria,  más 
allá  de  Tlalpan  y  de  Tepepan,  y  sobre  el  camino  carretero  pa- 
ra Xochimilco. 

El  acueducto  construido  marca  en  Li  Noria  19  kilómetros 
desde  este  punto  á  la  Condesa. 

18  pozos  se  han  abierto  para  conducir  el  agua  de  los  ma- 
nantiales al  depósito  de  cemento  armado  construido  en  La  No- 
ria, y  que  acaba  de  terminarse.  Este  depósito  consta  de  tres 
departamentos :  uno  de  vertedores,  otro  de  pozos  profundos 
( central )  y  el  tercero  de  bombas.  Los  pozos  producen  al  re- 
dedor de  300  litros  de  agua  por  segundo;  y  del  depósito  el  lí- 
quido entra  al  acueducto  que,  por  gravedad,  lo  conducirá  has- 
ta la  planta  de  bombas  de  la  Condesa,  que  á  su  vez  lo  eleva- 
rán á  los  receptáculos  del  Molino  del  Rey,  y  de  aquí  se  distri- 
buirá por  la  futura  red  de  tuberías  al  interior  de  la  Ciudad. 

Después  de  La  Noria,  donde  todos  rodeábamos  al  Sr.  Ma- 
rroquín  para  escuchar  con  atención  sus  interesantes  explica- 


258  J.  G ALINDO  Y  Villa. 


ciones,  seguimos  en  nuestro  carro  rumbo  á  Natívitas,  donde 
llegamos  á  las  12  y  20m. 

Natívitas  está  situado  al  pie  de  las  eminencias  que  bordan 
por  el  Sur  las  márgenes  meridionales  del  lago  de  Xochirailco, 
en  sitio  pintoresco  y  ameno.  Sus  ráanantiales  son  de  aguas 
purísimas  y  transparentes:  diversas  monedas  arrojadas  al  fon- 
do, se  distinguen  con  toda  claridad  al  través  de  la  espesa  ca- 
pa líquida.  Están  ya  captados,  y  producen  700  litros  por  se- 
gundo. 

En  este  lugar  y  en  un  senador  donde  pocos  días  antes  el 
Ministro  Americano  Mr.  Root  había  comido,  almorzamos  ale- 
gremente. Después  se  inició  la  vuelta  á  la  Metrópoli. 


Hasta  esta  fecha,  se  lleva  gastada  en  estas  importantes 
obras  la  considerable  suma  de  unos  $3.000,000  en  números 
redondos,  segmi  informes  del  Sr.  Marroquín,  y  falta  todavía 
otro  pico  considerable  de  unos  $2.000,000,  sin  contar  con 
las  obras  de  entubaeión  total  y  sus  accesorios,  en  la  Capital; 
que  en  tiempo  no  remoto  volverá  á  sufrir  algunas  molestias  y 
la  ruptura  de  sus  pavimentos,  pero  á  cambio  de  los  incalcula- 
bles beneficios  de  que  gozarán  los  habitantes,  al  contar  con 
agua  abundante  limpia  y  pura,  y  con  el  suficiente  caudal 
de  líquido  para  todos  los  usos  requeridos  por  una  gran  Ciu- 
dad. 

Con  estas  obras,  habrá  una  provisión  normal  de  500  litros 
por  habitante,  calculando  una  población  de  medio  millón  de 
almas,  actualmente  recibe  cada  persona  de  100  á  150  litros 
diarios.  La  Ciudad  podrá,  pues,  aumentar  su  dotación  con  las 
aguas  de  Xochimilco,  en  2,300  litros  por  segundo,  únicamente 
de  estos  manantiales. 

Ahora  México  recibe  unos  35,000  litros  por  minuto;  Xo- 
chimilco producirá  150,000  litros  por  minuto,  con  la  perspec- 


UNA  VISITA  Á  LAS  OBRAS  DE  PROVISIÓN  DE  AGUAS  POTABLES.  2f>9 


tiva  de  poder  recoger  mayor  volumen,  una  vez  practicada  la 
captación  del  agua  de  los  demás  veneros  del  Sur.  Las  aguas 
que  hoy  entran  á  México  provienen  de  385  manantiales  de  va- 
rio producto,  principalmente  de  Salazar,  Río  Hondo,  el  Desier- 
to, Los  Leones,  Santa  Fe  y  Chapultepec;  sin  contar  con  los 
1,517  pozos  artesianos  que,  á  su  vez,  dan  23,834  litros  por  mi- 
nutb,  según  datos  que  abarcan  hasta  el  día  de  hoy. 

Despréndese  de  todo  lo  anterior,  que  el  refuerzo  de  Xochi- 
milco,  en  las  espléndidas  condiciones  en  que  recibiremos  ol 
precioso  líquido,  será  de  vital  importancia.  Para  ello,  el  Gobier- 
no Federal  no  omite  sacrificio  ni  gasto  alguno. 

Hay  pues,  que  batir  palmas.  Ajeno  á  la  lisonja,  y  sobre 
todo  á  la  lisonja  en  público,  no  me  haré  sospechoso  al  tributar 
mis  ovaciones  á  nuestro  consocio  el  Sr.  Marroquín,  trabajador 
modesto,  inteligente  y  entendido,  que  con  tan  singular  acier- 
to va  llevando  á  su  término  semejantes  obras;  en  medio  de  es- 
ta paz  bendita  que  ha  derramado  sobre  nuestra  Patria  queri- 
da una  lluvia  incesante  de  bienes. 

México,  4  de  NoTiembre  de  1907. 


Mem.    Soo.Alaate,  México  T.  26  (lOOT-lfCSj-SÍ. 


íjOClfiTÉ  SCIKNTWKiDK   "ANTONIO  ALÜATK.'     MÉMOIKKS,    T.   26. 


Les  variations  de  la  taille  liümaioc,  le  giganto-infaolilisíiie 
et 


G.  ENGEEKAND.  M.  S.  A. 

La  taille  humaine  varíe  daus  des  proportions  relativement 
considerables  bien  qu'elle  n'  atteigue  pas  les  extremes  que 
l'esprit  populaire  et  la  science  d'une  autre  époque  ont  voulu 
lui  attribuer. 

On  a  l'habitude  de  diré  que  la  moyeaae  de  la  hauteur  des 
hommes  a  diminué  depui.s  les  teraps  anciens  et  lorsqu'on 
désire  faire,  á  cet  égard,  une  comparaisou  que  l'on  croit  dóci- 
sive,  on  ne  manque  pas  de  citer  les  armures  du  Moyen-Age 
qui  auraient  recouvert  des  corps  autrement  robustes  que  les 
nótres.  Or,  c'est  lá  une  erreur  qui  repose  sur  les  idees  total- 
ment  fausses  que  nous  donne  l'histoire,  telle  qu'elle  est  en- 
seignée,  sur  l'évolution  des  sociétés.  Au  Moyen-Age,  ceux 
qui  portaient  les  armures  vivaient  dans  des  conditions  relati- 
vement hygióniques;  á  dófaut  de  travail,  le  pillage  et  l'exploi- 
tation  des  paysans  leur  procuraient  une  nourriture  abondan- 
te  et  comme  ils  se  mariaient  entre  eux,  l'ólévation  de  la  taille 
se  conservait.  Le  populaire  d'alors  n'aurait  jamáis  pu  porter 
les  armures  du  seigneur;  miserable,  ran^onné  saus  meroi.  as 
treint  á  untravail  rude  et  sans  repos,  vivant  dans  d'horribles  ta- 


262  Gr-  Enqkeeand. 


niéres,  il  est  aisé  de  comprendre  que  la  moyenne  de  sa  taille 
devait  étre  tres  faible,  caractéristique  que  conservaient  les 
intermariages.  Par  conséquent,  la  moyenne  de  la  taille  d'une 
caste  privilégiée  au  Moyen-Age  ne  peut  nullement  nous  £ai- 
re  conclure  a  une  dégénerescence  de  l'espéce  humaine  á  cet 
égard. 

Les  préjugés  populaires  ont  leurs  racines  dans  des  faits 
mal  observes  et  mal  interpretes.  Daus  plusieurs  óglises  d'Eu- 
rope  '^'  ily  a  des  ossements  enormes  qui  sont  veneres  avec  fer- 
veur  comme  ayant  appartenu  á  des  saints.  Ailleurs,  les  mé- 
mds  ossements  lorsqu'ils  sont  extraits  du  sol  qui  les  renferme 
sont  attribués  á  Teutobochus,  par  exemple.  On  sait  mainte- 
nant  que  ce  sonb  des  restes  d'animaux  de  la  période  quater- 
naire  et  du  Tertiaire  supérieur,  élephants  fossiles  (Elephas  me- 
ridionalis  l:!^esti,  antiquuus  Falo.,  primigenius  Blum.  etc.),  a  des 
rhinoceros  {Bhinoceros  MercJd  Jáger,  tichorrhinus  Fisch.  etc.)  á 
des  hippopotames  fHippopotamus  major  Falc  etc.)  ^^' 

Ces  données  font  comprendre  combien  il  était  facile  á  l'o- 
pinion  populaire  d'étre  trompee  sur  nos  ancétres  d'autant 
plus  que  des  savants  eux  mémes  ne  craiguaient  pas  de  publier 
sur  ce  sujet  des  travaux  qui  sont  bien  plus  des  dissertations 
que  des  observations.  La  célebre  dispute  de  Riolan  et  de  Ha- 
bicot  á  propos  des  ossements  de  Romans  (Dauphiné)  est  bien 
connue.  En  1718,  c'est-á-dire  il  n'y  a  pas  deux  siécles,  Henrion 
présentait  á  PAcadémie  des  Inscriptions,  une  note  que  Pon 

(1)  A.  Cracovie,  notamment.  "Rappelons  a  titred'  exemple,  le  cas  cité 
par  von  Zittel:  on  venere  a  A-^aleuce  comme  une  relique  de  Saint  Christo- 
plie,  la  dent  molaire  d'nn  mammoutli"  J.  Finot:  Le  préjugé  des  races.  Paris 
1905,    P.  155. 

(2)  Les  traditions  et  les  légendes  nous  monti'ent  combien  est  enra- 
cinée  dans  le  populaire  1' opinión  que  nos  ancétres  furent  des  géants.  Ra- 
ppelons seulement  les  titans,  fils  de  la  Terre,  escaladant  le  ciel  et  axissi 
ces  géants  de  bois  et  de  cartón  que  l'on  proméne  dans  certaines  occasions 
á  Douai,  a  Lille,  a  Mons,  á  Bruxelles,  a  Metz,  a  Dunkerque,  a  Bayeux,  á 
Barcelone  et  ailleurs  encoré. 


LK8  VABIATION8  DK  LA.  TAILLB  HDMAÍNK.  263 

qualifiait  d'admirable  et  dans  laquelle  il  prétendait  dómontrer 
que  les  tailles  de  quelques  personnages  du  passé  avaient  étó 
les  suivantes; 

Adam     40%95  Moise 4"222 

Eve , SS'^éTS  Hercule 3"'248 

Noó 33"372  Alexandre l'"948 

Abraham   On^Qé  J.César 1"'620 

II  est  facíle  de  comprendre,  qu'au  contraire,  la  taille  hu- 
maine  doit  avoir  augmenté,  les  couditions  hygiéniques  actue- 
lles  étant  incomparabloment  supérieures  aux  anciennes.  La 
préhistoire  peút  d'ailleurs  nous  apporter,  h,  cet  égard,  des  ren- 
seignements  peu  nombreux,  il  est  vrai,  mais  qui  ne  sont  pas 
sans  valeur.  Ainsi  la  race  humaíne  la  plus  ancienne  connue, 
celle  de  Neandertal  ou  de  Spy  avait  une  taille  qui  variait 
probablement  entre  1"55  et  V"60,  alors  que  la  moyenne  ac- 
tuelle  de  Phumanité  «st  de  l^'GS.  ^" 

On  connait  oependant  un  certain  nombre  de  cas  indivi- 
duéis qui  montrent  combien  la  taille  peut  s'éloigner  grande- 
ment  de  la  moyenne  surtout  sous  Pinfluence  de  causes  pa- 
thologiques.  L'Empereur  Maximin  avait  2™50,  un  Ecossais 
2"i62,  le  Finlandais  Cajanus  2™83  et  enfin  les  savants  mentio- 

(1)  On  sait  qu'on  peut  reconstituer,  k  peu  prés,  la  taille  par  la  men- 
suratio  des  os  longs.  Ainsi; 

TailIe:=long  du  fémur        x  3,66  chez  Thomme  TRollet. 
,,     =    ,,      ,,  ,,  X3,71     ,,    la  femme  j  Mensuration 

,,     =   ,,     de  rhumérus  X  5,06    ,,    l'liomme    )  des  os  longs. 
„     =   ,,      ,,  ,,  x5,22    ,,   la  femme    (^Lyon  1889 

Consulter: 

P.  Topinard;  Procede  de  mensuration  des  os  longs  dans  le  hut  de  re- 
constituer  la  taille.  Bull.  Sté  Anthr.  Paris  1885,  P,  73. 

J,  Rahon.'  Becherches  sur  les  ossement  shumains  anciens  et  prehistori- 
ques  en  vue  de  la  reconstitution  de  la  taille.  Móm,  Sté,  Anthr,  Paris  1893, 
P.  403. 

A,  Dastre;  The  Stature  of  Man  atvarious  EpocJis.  Ann.  Report  Smith. 
Inst.  for  1904.  P.  517-532. 


G.  ÜNQBBBAHD. 


nnent  le  cas  d'un  Russe  nommé  Louchkinn,  qui  aurait  atteint 
une  hauteur  de  2™99.  II  est  regrettable  qu'un  fait  aussi  ex- 
traordinaire  soit  sígnale  sans  que  Pon  donne,  en  méme  temps, 
les  moyens  de  vérifier  cette  assertion.  Quoi  qu'il  en  soit,  et  le 
cas,deCajanus  ótant  consideró  comme  certain,  nous  nous  trou- 
vons  en  présence  de  déformations  purement  pathologiques 
sur  lesquelles  nous  reviendrons  plus  loin. 

Les  cas  de  nanisme  sont  tout  aussi  nombreux.  Nous 
nous  contenterons  d'en  signaler  quelques-uns  puisque  nous 
n'avons  pas,  pour  le  moment,  l'intention  d'approfondir  ees 
questions.  Jeffery  Hugdson  avait  O'^SG,  á  20  ans,  le  General 
Mite  O'^dO,  á  19  ans,  Lilie  Edwards,  0^45  á  16  ans,  et  enfin 
un  nain  citó  par  Buffon  avait  0"^43,  probablement  á  l'áge  adul- 
te.  II  y  a  évidemment  á  distinguer  difEórentes  formes  de  na- 
nisme, détails  dans  lesquels  nous  ne  pouvous  entrer  ici.  Nous 
rappelerons  seulement  que  Manouvrier  a  exprimé  fort  claire- 
ment  les  rapports  probables  entre  le  nanisme  et  la  micro- 
cóphalie.  ^^^ 

Les  variations  raciales  de  la  moyenne  de  la  taille  sont  elles 
mémes  remarquablement  étendues.  Les  limites  extremes  se- 
raient  de  1™38  pour  des  Akkas  et  de  1"'79  pour  les  Ecossais 
de  Galloway.  Le  premier  chifEre  se  rapporte  á  un  groupe  de 
pygmóes  africains  dont  on  retrouve  les  analogues  avec  une  tai- 
lle un  tant  soit  peu  plus  ólevóe  aux  Andamans  (Mincopies),  dans 
la  péninsule  malaise  (Sakays,  Sómangs  etcj,  aux  Philippiues 
(Aetas..)  etc.  '^'  Ce  méme  groupe  a  d'ailleurs  otó  representé 

(1)  Manouvrier;  Sur  le  nain  Auguste  Tuaillon  et  sur  le  nanisme  sim- 
ple, avec  ou  sans  mierocéphalie.  Bull.  Sté.  Anthr.  Paris  1896.  P.  264-290  (voir 
spécial.  p.  287).  Ce  nain  vient  justement  de  mourir.  L.  Manouvrier:  Oiser- 
vations  sur  quelques  nains.  ídem  1897.  P.  654. 

(2)  L.  de  Quatrefages.  Les  pygmées. — Paris  1887. 

Hellmutli  Panckow:  Uier  Zwergvolker  in  AfriJca  und  Süd  Asien. 
Zeitschr.  Gesellsch.  f .  Erdk.  zu  Berlín.— 1892.  P.  75. 

A.  Grubauer:  Ein  Besuch  hei  den  Ureinwohnem  Innermalakkas. — 
Petenn.  Mitt.  1905.  P.  271. 


Les  vabiatiokb  db  la  taqxb  hühainb. 


parmi  les  populations  nóolithiques  de  l'Europe  céntrale.  Le 
second  chiffre  est  suivi  de  prés  par  les  Patagons,  dont  la  mo- 
yenne  est  de  1™78. 

II  ne  faudrait  d'ailleurs  pas  croire  que  ees  tnoyennes 
puissent  toujours  donner  une  bonne  idee  de  l'aspect  des  po- 
pulations auxquelles  elles  s'appliquent.  Les  écarts,  en  ceci, 
sont  quelquefois  extraonlinaires.  Sur  537  Iroquois,  Gould  a 
constaté  un  ócart  de  36  centimétres,  sur  147  Neo  Zélandais, 
Thomson  trouve  46  centimétres,  sur  59  Lapons,  Mantegazza 
releve,  3S  centimétres.  <^' 

W.  L.  H.  Duckwoi'th:  Note  on  a  Skull  of  an  Andaman  Islander. 

Sonie  anthropological  Results  of  the  Skeat  Ex- 
pedition  to  the  Malay  Península. 
Note  on  a  Shull  labelled  "  Soemangschcklel" 
"Bukit-Sapi"  upper  Perak  1902;  nozo  in  the 
Museum  of  the  Boyal  College  of  Surgeons. 
Les  ti'ois  notes  in  "Studies  from  tlie  anthro- 
pological LaboratSry  of  the  anatomy  School 
of  Cambridge.''— Cambridge  1904-P.  237-259. 

J.  Morgan:  Negritos  de  la  peninside  malaise.  l'Homme  1885 

V.  Jacques:  Les  nains-Bu\l.  et  Mém.  Sté.  Anthr.  Bruxelles  1897-98 

Sievers:  Die  Zwergvolker  in  Afrika:  Achtundwanzigster  Ber.  der  Ober- 
hess.  Gesellsch.  f.  Nat.  ixnd  Heilk.  1892.  P.  114 

L.  Lapicque:  La  race  negrito  et  sa  distribution  géographique.  Ann.  de 
Géogr.  1896.  P.  353 

Blumentritt:  Beitráge  zur  Kenntniss  der  Negritos -Zeitschx.  Ges.  Erdk 
zu  Berlin  1892.  P.  63 

W.  Alian  Reed:  Negritos  of  Zamhales.  Ethnol.   Surv.  Publ.  Vol. 

n.  p.  1. 

H.  H.  Johnston;  The  Pygmies  of  the  Great  Congo  Forest:  Rep.  Smith. 

Inst.  for  1902-P.  479-491 
Luschan  (F.  von):  Vorstellung  ron  sechs  Pygmaen  vom  /íuri-Zeitschr 

für  Ethnologie-1906-I  P.  716 
Müller  (K):  Pygmaensage  in  Ja^ja n-Zeitschr.  für  Ethnologie.  1906  etc, 

etc. 
(2)  E.  Pittard.  Ethnologie  de  la  péninsule  des  Balkans.  Le  GIobe-Mémoi- 
res.  Tome  43— Sept.  1904— P.  72 


266  Gr.  Engeeeand. 


La  taille  n'obeit  pas  seulement  au  facteur  race  mais  elle 
subit  l'influence  du  milieu  d'une  fagon  tres  nette. 

Certains  des  végétaux  européens  transportes  au  Brésil  s'y 
accroissent  considérablement. 

L'influence  de  la  lumiére  sur  le  développement  des  plan- 
tes est  également  bien  connue.  Oes  deux  observations,  faites 
sur  des  étres  oü  le  phénoméne  est  beaucoup  plus  facilement 
perceptible  conduisent  á  des  conclusions  vraies  pour  les  ani- 
maux  et  pour  Phomme.  '^' 

Le  role  de  Palimentation,  á  cet  égard,  est  tout^a-fait  évi- 
dent.  Certaines  substances  comme  l'alcool,  lorsqu'ellessontab- 
sorbées  abondamment  et  réguliérement,  abaissent  la  taille. 
PlusieursvillagesdeNormandie,  oüla  consommation  del'alcool 
est  enorme,  sont  incapables  de  fournir  un  conscrit.  Les  petits 
chiens,  á  la  mode,  sont  obtenus  gráce  a  des  patees  alcolisées. 

Par  contre,  les  hommes  dont  l'alimentation  est  nórmale 
augmentent  de  taille  en  un  laps  de  temps  naturellement  assez 
considerable.  Cela  se  voit  bien  dans  les  quartiers  oü  intervien- 
nent  diverses  conditions  hygiéuiques  meilleures.  "A  Paris, 
dans  le  XX^""^  arrondissement,  celui  de  Ménilmontant,  la  tai- 
lle moyenne  est  de  1™657  alors  qu'elle  s'éléve  á  1™660  dans  le 
VIIP'"^  celui  de  l'Elysée".  <'' 

(1)  Geoffroy-Saint  Hilaire  (I):  Beckerches  zoologiques  et  physiologi- 
ques  sur  les  variations  de  la  taille  chez  les  animaux  et  dans  les  races  humai- 

nes.  Mém.  presentes etc  á  1'  Ac.  des  Se.  etc.  1832-T.  III.  P.  503.  Ad. 

Kemna:  La  taille  des  animaux.  Ann.  Sté  roy.  malac.  et  zool.  de  Belg. 
(Btdl.  des  séances)^1903.  T.  XXXIX-P.  LI— LXXXI. 

(1)  Gr.  Lagneau:  Inflvence  des  milieux  sur  la  race.  Modifications  mé- 
sologiques  des  caracteres  ethniques  de  notre  population.  Bull.  Sté  d'Anthr. 
París  1895-P.  147. — Sur  5134  enfants  (6  á  14  et  19  ans),  toutes  choses 
égales,  la  taille  est  plus  grande  de  5  á  6  centimétres  et  le  poids  supérieur 
de  2  a  5  kgs.  dans  la  classe  aisée.  La  valeur  absolue  du  périmétre  thoraci- 
que  serait  également  plus  faible  de  3  cents  chez  les  pauvres:  E.  Rletz: 
Das  Wachsthum  Berliner  Kinder  wahrendder  Sclmljalire — Archiv  für  Anthr. 
Neue  Folge — 1903 — P.  30.  Consulter  aussi:  E.  Pittard:  Infiuence  dni  milieu 


Les  tariations  du  la  taille  homaine.  267 

Dans  un  méme  quartier,  on  pent  remarquer  l'influence  de 
métiprs  insaluV)res  sur  la  répartition  de  la  taille  (}<er1illon). 
L'aí^saiiiissement  d'une  región  peut  avoir  une  inflnence  facile 
á  coniprendre.  Le  relevement  de  la  stature,  en  Hollande,  dans 
de  semblarles  condltions,  a  éié  sígnale  par  Carlier. 

La  (liíférfnce  entre  la  taille  moyetme  de  l'homme  et  de  la 
femme  qni  est  de  12  centimétres '^'  tendrait  á  ís'atténuer  lá 
oü  la  vie  de  la  ffmtne  peut  relativement  se  comparer  h.  celle 
de  l'homme.  Ce  serait  le  cas  pour  les  familles  des  multimilliou- 


naires  araericatns. 


(2) 


Diffó  ents  auteurs  ont  encoré  fait  intervenir  des  modifica- 
tions  ó(?onomiques,  córame  la  création  d'une  ligne  de  chemin 
de  fer,  par  les  avantages  matériels  qu'elle  apporte,  dans  l'aug- 
mentation  de  la  taille  *^'  mais  le  fait  est  discutable  et  dis- 
cute. <*' 

Le  milieu  góolngique,  dans  certains  cas,  serait  nettement, 
par  ses  variations  favorables  ou  dóEavorables  á  la  culture  des 
plantes,  en  relation  avec  la  taille  humaine.  Dans  le  dóparte- 
ment  de  l'Aveyron,  les  terrains  siliceux  sont  habites  par  des 
varietés  d'honime  et  do  montón  de  petite  taille  et  d'ossature 
gréle  tandis  que  dan^  la  régions  ealeaire,  l'un  etl'autre  ont  une 
taille  tres  superieure  et  un  squelette  massif.  '^' 

fféograpliique  sur  le  développement  de  Ja  taille  humaine.  C.  R.  Ac,  íác.  1906- 
T.  143-P.  1186.  Le  travail  suivaut,  plus  ancien,  es4  également  a  lire:  F. 
Tapiñar (1:  Etiide  sur  Ja  taille  considérée  suivant  Váye,  le  sexe,  Vindividu,  le 
milieu  et  les  races.  Rev.  d'Antlir.  1876.  T.  IV— P.  34-83 

(1)  Chiffre  donné  par  P.  Topinard:  Eléments  d' Anthropologie  gené- 
rale Paris  1885. — P.  45í)  et  accepté  par  J.  Deniker:  JRaces  et  peuples  de  la 
Terre.— Paiis  1900.  P.  40 

(2)  J.  Finot.  Loco  cit.  P.  151 

(3)  Collignon:  íi' Anthropologie  au  conseil  de  réiúsion — Bull.  8té 
Anthr.  Paris  1^90.  P.  764. 

(4)  Zaborowoski,  Manouvriei,  G.  de  ilortület. — Bull.  Sté.  Anthr. 
Paris.  1895  P.  152.  et  153. 

(5)    Durand  (de  Gros):  Action  des  milieux  géologiques  dans  l'Aveyron — 
Bull.  í5oc.  Anthr.  Paris  1868— P.  135,  188,  228. 

Mem.  Soo.  Álzate.  Méxioo.  T.  26  (1907-1908)— 35. 


G.  Engeeeand. 


II  s'en  faut  de  beauronp  que  Pon  ait  démele  la  part  qui 
revient  á  chaqué  facteur  dans  la  réalisatioa  de  la  tai'le.  Que 
d'incounues  encoré  et  que  de  causas  d'^M-reurs!  L'áije  des  pa- 
rents  a  aussi  son  influence.  '^'  Giuffriila  Ruegen  propose, 
d'autre  part,  d'ajouter  auK  deux  facteui'S,  race  et  milieu  un 
troisiéme  qu'ilnomme  endogamie  lócale,  par  lequel,  les  maria 
ges  répétés  entre  gens  de  roéme  famille  abais^eraient  la  taille 
des  enfants.  '^^  Biologiquement,  cefait  est  parfaitement  connu. 

D'ailleurs,  n'oublions  pas  qu'il  s'agit  ici  de  la  taille  considó- 
róe  "en  bloc"  mais  que  deux  hommes  de  mérne  taille  peu- 
vent  avoir  chaeun  une  composition  tres  diferente  de  celle-ci 
mais  nous  laissons  de  cóté,  dans  ce  travail,  les  questions  an- 
thropometriques,  pour  lesquels  nous  renvoyons  á  un  travail 
tres  complet.  <^' 

Un  £ait  sur  lequel  l'attention  n'a  pas  été  suffisamment 
attirée  jusqu'á  maintenant,  c'est  celni  de  la  taille  des  nou- 
veaux-nés  dans  les  différentes  races.  Voici  un  tableau  quidon- 
ne  quelques  chiffres  intér^^ssants  á  ce  point  de  vue  mais  qui 
ne  peuvent  pas  étre  considóiés  comme  définitifs. 

Gar^ons  Pilles 

Atmamites 47 -t™  461°^ 

E/Usses  de  St.  Pétersbourg 477  473 

Allem.  de  Cologne 486  484- 

Amér.  de  Boston -  490  482 

Anglais 497  491 

Franjáis  de  Paris    499  492^^' 

(1)  Béla  Révesz:  Der  Eínflass  des  Alters  der  Mutter  aicf  d<r  Kor2}er- 
?iohe.—Avch..  für  Anthr.  Bd  IV.  H.  2  u.  o.— Aussi  dans  A.  F.  A.  S.  1906. 
P.  160. 

(2)  Giufí:rida--Rii,uL':eri:  Cause  probabile  di  la  bassa  statnra  in  Italia 
Ai-ch.  di  Psichiatria  Vol.  XXIV,— Pase.  V-VI. 

(3)  L.  Maiiouvrier:  Eti.'.de  aur  les  raj¡ports  en  general  et  sur  les  frinci- 
jtales  propoHions  du  corps.  Mém.  Sté  Anthr.  Paris  Tome  II.  (H  eme  Serie) 
3e  Fase.  202  pages. 

(4)  L.  Deniker.  loe  cit  P.  31, 


Les  VAEIATIONS  DE  LA  TAILLE  HDMAINE.  269 


Comme  nous  n'avons  nullement  l'intention  d'étudier  la 
taille  tl'une  fagon  détailióe  inais  seulomaut  do  rappoiei'  cer- 
tains  t'aits,  uoas  aborderons  inaiuteuant  rótuJe  des  variations 
pathologiques  de  la  tailie  dans  le  sens  du  gigantisme. 

# 

Le  livre  récent  de  MM.  P.  E.  Launois  et  P.  Roy  intitulé: 
Eludes  biologiques  sur  les  yéants  '^*  a  été  une  contributioii  t'on- 
dauíeiitUeá  la  coimaissaace  de  ees  phóaojtiéues  si  curieux 
au  poiut  de  vue  authiopologique. 

Le  prote.-seui-  Btissaud  a  dit  qu'oa  devenait  góant  par 
"arrét  de  devoloppeineut".  L'oxpi'ession,  toute  paradoxale 
qu'elie  paraisse,  coiTespoad  á  la  réalitó  des  t'aits.  Pour  cela, 
il  sut'tít  de  rappeler  de  quelle  maniere  se  produit  la  crois- 
sance. 

La  croissance  longitudinale  se  f ait  gráce  á  l'activité  génó- 
ratriee  des  carcilages  de  conjagaisoa  c'est-á-dire  des  disques 
de  ce  tissu  qai  sópareab  les  diaphyses  des  ópiphyses,  Cette 
aotivitó  dpaae  naissance  á  da  tissu  osseux  qai  augmente  la 
loügueur  de  i'os.  Cest  la  ce  que  l'oa  uomme  l'ostóogenése  en- 
chondrale. 

La  croissance  transversale  se  róalise  par  l'activité  da  pé- 
rioste  d'oü  le  nom  qui  lai  est  donné  d'ostéogenése  périostique. 
Comme  ia  taille,  a  l'état  nórmale  ne  s'accruit  pas  indéfini- 
ment  mais  qu'elle  parait  géuéralement  ñxée  aux  environs  de 
vingt-cinq  aus,  il  t'aut  en  conelure,  qu'á  cet  age,  les  cartila- 
ges  de  conjugai-son  doivent  avoir  cessé  de  t'onctionner.  Un 
examen  montre  tacilment  en  eííet  qu'ils  se  sont  ossifiés. 

íSi  par  coutre,  la  tadie  cuniinue  a  s'acoi'oitre  au  delá  des  li- 
mites acceptées,  en  fait  d'ág^,  nous  devrous  en  conelure  qu'il 
ya  contiuua'ion  de  i'ostéogfnése  enchondrale  on  persistance 
de  la  macroplastie  nórmale.  Nous  devrons  done  retrouver,  se 

( 1)   París  1904  (Masson j  Ce  travaLl,  du  plus  haut  intérét  esfc  la  base 
des  notes  qui  suiveut. 


270  (i.  Enqehraní). 


maintenant,  les  cartilages  de  conjagaison  et  nous  seroas  au- 
torisés  á  diré  qu'il  ya  arrét  de  développement. 

La  cessation  de  l'ostéogenése  enchondrale  ne  se  fait  pas 
en  méme  temps,  pour  tous  les  os  longs.  La  variabilité  indivi- 
duelle  pour  ce  qui  concerne  Pépoque  de  la  soudure  des  épi- 
physes  aux  diaphyses  est  d'ailleurs  tres  grande  et  les  auteurs 
sont  loin  d'étre  d'accord  sar  eette  époque.  L=*s  chiffi'es  que 
Pon  donne  devront  done  toujours  ébre  consideres  comme  non 
entiérement  satisfaisauts,  tant  qu'on  n'aura  pas  approfondi 
un  sujet  aussi  important  á  plusieurs  puiuts  de  vae.  Pour 
Racnbaud  et  Renaud,  tout  est  finí  á  la  colonue  vertébrale  á  30 
ans  tandis  que  pour  Sappey  c'est  a  25  ans! 

Ex)oque  de  soudure  des  épiphyses  au  corps  de  Vos  '^' 
Corps  vertébraux  (Épiphyses  sup.    et   infér.    dorso-lombai- 

res) 22  a  26  ans 

Premiére  vertebre  saoróe  á  deuxiéme 25  a  26 

Clavicule-Extrómitó  interne 20  á  25 

fCoracoide 14  á  17 

r\        1  i.      1  Acromion 17  á  1 8 

Omoplate  <!^  q^.i^é  giéooide 19  a  20 

l^Epiphyse  marginales  iuf.  et  post....  22  a  24- 

f  Épiphyses  supérieure 21  a  25 

TT       .         J  fCundyle,    trachée 

numeras    <;  ^piphyse  iuf.   J  et  tub.  ext 15  a  16 

i^                            l^Tubérosi té  interne  16  á  17 

P    1-  í  Extrémité  super 12  á  19 


Cubitus 


infer 18  a  25 

{ 


Extrémité  super 14  a  1 9 

Ínter 21  á  24 


f Reunión  des  trois  point-í  primitifs..  15  á  18 

Os  coxal     ■{  Foints  compitímeiitaires  diver.s  ....  14  a  28 

(^Extrémité  margínale  supérieure.  . .  15  a  16 

(í)    P.  Topinard:  loe.  cit.  P.  1028 


Les  variations  de  la  taille  homainb.  271 

-p,/  (  Evctréinitó  super    16  á  22    ,, 

(  ,,  ínter 2o  a  Jo    „ 

m-u-  í  Extrémitó  supí^r 18  á  24   „ 

Tibia  <  •   h  ir  -   iQ 

(  „  ínter. lo  a  lo    „ 

p/        '         (  Extrémité  super IH  a  22    „ 

^^'^^^^'       \  ,,  iuter   18ái9   „ 

Calcaueum 16  á  18   „ 

Les  caracteres  da  s:is?antism'=i  patholog'qae  peuv^ent  étre 
tres  bien  rendas  á  l'aid-í  d-^  l'.)b<ei'vation  d'na  cas  d-:)  giginto- 
iiifantilisme,  celui  da  "gran.l  Charles,"  ótudié  par  divers  au- 
teurs  í^' 

Le  sajet  est  iió  de  parents  petifcs  (l™45  et  1™48),  ses  fré- 
res  et  soe  ir-;  soat  ógaleineut  petits.  Son  poids,  a  sa  naissance, 
aurait  été  de  21  livres  '^'  A  11  ans,  il  eút  une  liévre  typhoide 
A  2L  ans,  il  a  ImSti,  a  21  aus,  (18JJ),  l^Jl.  Aa  régiuieut,  son 
appótit  était  extraorJinaire  aa  poiut  qa'ou  düt  lui  donaer 
deux  doubles  rations  et  daax  pains  regleinentaires  par  joar. 
II  ótait  vigoareax.  País  sa  manifeáteat  de  violentes  dou- 
leurs  daus  les  jatnbes  et  dans  la  tete,  il  perd  ses  torces  et  s'a- 
maigrit.  La  produetion  d'un  gena  valgum  l'oblige  á  s'aider  de 
béquilles;  ce  n'est  plus  qa'aa  infirme. 

L'accroissement  a  continué: 

A  25  ans,  il  a 1™96 

27  l'^Qf) 

>'  -"       >>      i) j.    va 

)>  ^9     >>     >»     2'"ü3 

.,30     „     „     2-04 

(1)  G.  Papillault:  Mode  de  croissance  diez  un  géant.  Bull.  Soc.  Anthr. 
Paris  18J6.  P.  426.  cJaitoat  P.  E.  Lauuois  et  P.  Roy  loe.  cit. 

(2)  La  coutradicitiou  eutie  les  reuseiiíueineut,  qu'il  a  doaués  a  L. 
Capitán  et  aux  autres  observateard  font  qu  on  ue  peut  accorder  grande 
confiance  a  ce  diré. 

L.  Capitán:  Frésentation  d'un  géant.  Bull.  Soc.  Anthr.  Paris  1899  P. 
381. 


272  Gr.  Engbeband. 


Quand  on  a  cessó  de  l'observer,  il  grandissait  encoré.  II  y  avait 
done  .á  an  phónoinéiie  compiéteineiit  anormal  qai  ue  pouvait 
s'expliquer  que  par  la  peisistance  des  cartilages  de  conjugai- 
sou,  per-sistance  que  l'examen  radiographique  viut  prouver 
de  la  t'agaa  la  plus  óv^ideute. 

Mais  Pexameu  de  ce  sujet  montre  d'autres  caracteres  du 
plus  haut  interét.  Les  organes  sexuels  sont  ceuxd'un  garlón 
de  quiuze  ans.  Le  penis  est  peu  dévtíloppé,  les  testicules 
sout  rudituentaires,  la  préstate  est  absenta,  les  puils  sont 
presque  nuls,  il  y  a  impuissaiioe.  A  notir  c^^p-ndant  que  la 
voix  tíst  nórmale.  La  tígure  est  ceile  d'un  jeune  gai9un. 

Or,  c'est  justemeut  sur  le  sqaelette  des  euuuques  que 
nous  remarquous  la  non  soudure  de  nombreux  cartilages  de 
conjugaison  ainsi  d'autre  part  que  le  grand  allong  jmeut '^' 
des  membres  particuliérament  des  iuférieuis.  caractére  que 
nous  retrouvons  cbez  le  "graud  Cíiarlos"'^'  L'appareuce  juvó- 
nile  tout  comme  les  modiíioatious  dans  les  relaiions  propor- 
tionnelltís  des  membres  se  montrent  tres  bien  aussi  chez  les 
Skoptzi.  '^' 

(1)  Les  segments  distaux  étant  plus  développés  que  les  proximaux. 

(2)  Le  bassin  du  géant  du  Aiuseum  de  Paris  rap^eile  le  pelvis  fe- 
minin,  d'aprés  R.  Verneau,  autre  caractére  intéressant. 

(3)  Les  Skoptzi  sont  une  secte  russe  d'hommes  et  de  femmes  qui 
se  chátrent  plus  ou  moins  complétement  pour  arriver  a  un  grand  état  de 
puretó  Elle  parait  avoir  poar  inventeur  le  paysan  André  Ivanov  qui,  en 
1771,  chátra  lui--méine  treize  disciples.  Un  de  ceux--ci,  tífelivanov,  est 
consideré  par  les  a^leptes  comme  le  tils  de  Dieu  qui  reviendra  pour  cas- 
trer  tout  le  monde  quand  le  nombre  des  lákoptzi  aura  at^eint  le  chiífre  de 
144.000.  Au  commeucemeut,  on  enlevait  les  testicules  fia  clef  de  l'enfer) 
et  une  partie  du  scrotum  a  liaide  d'uu  í'er  chaulió  au  rouge.  Ensuite,  on 
employa  lerasoir  ou  d'autres  mayens.  C'est  lála"  premierepuriáCd.tion" 
qui  donne  seulement  le  droit  de  monter  le  cheval  ¡ne  (Apocalypse)  La 
deuxiéme  consiste  á  eulever  la  verge  (Ciet:  de  labime,  celui--ci  étant  le 
vaginj;  alors  on  a  le  di'oit  de  monter  le  chrval  blanc  Ciiez  la  femme,  il  y  a 
ablation  d'un  mamelón  ou  de  deux  puis  d'uue  partie  ou  de  la  totaiité  des 
seins,  puis  réseotion  dea  petites  lévres  et  du  clitoris,  enñn  des  grandes  lé- 


LE8  VARIATIONS  de  la  TAILLK  HDMAINB.  273 

Les  animaux  castres  m'^ntr«i,t,  également  la  non  soudure 
des  epiphysos  Ch-z  la  truie,  il  n'y  a  JMmais  ossification  com- 
plete des  os  longs.  A  quitre  ans,  le  boBíf  présente  le  méme 
caractére  alors  que  l'ossifi catión  des  ca'tilages  de  conjugai- 
son  est  déjá  comp  éte  chnz  le  taureau  á  dnux  ans.  Le  bceuf 
montre  de  méine  un  allous^einent  caraetéristiqne  des  meni- 
bres  postérieurs  j»ar  rapport  au  taur<^au.  Des  observations 
analogUHS  ont  étó  fait«s  sur  des  chiens. 

L'pxamen  du  cráne  montre  un  ressaut  postlambdoidien 
que  l'on  retrouve  fréquemm'-nt  chez  les  géants.  L'observa- 
tion  radiographique  p<^rmet  de  mettre  en  évidence  l'énorme 
dévelo|)p6ment  de  la  selle  turcique  correspondant  á  une  hy- 
pertrophie  de  l'hypojthyse  également  tres  genérale  dans  le  gi- 
gantisme  (44  cas  sur  48  autopsies  de  géants  cu  d'acroméga- 
liques  d'aprés  Wuods  Hutchinson)  '^'  et  sur  laquelle  nous  re- 
viendrons. 

Te's  sont  les  caracteres  du  giganto-infantilisme,  determi- 
né par  l'hyperostéog''nése  enchondrale  qui  n'est  elle  méme 
que  l'exagé:ation  de  la  macroplastie  nórmale.  De  nombreux 
cas  bien  observes  et  resumes  dans  le  livre  des  auteurs  sur 
lesqnels  nous  nous  appuyons  corroborent  d'une  fagon  tres 
sati^faisante  les  déductions  théoriques  exposées  plus  haut  á  la 
suite  de  l'étude  du  'grand  Charles". 

Mais  le  gigantismo  simple  ne  tarde  pas  á  se  compliquer 

vres.  II  y  a  encoré  d'autres  mutilations.  Ces  pauvres  gens,  qui  sont  góné- 
ralment  excellents,  ont  été  chassés  de  Russie.  Les  hommes  exercent  la 
profession  de  cochers  a  Bucarest,  oü  on  les  reeonnait  souvent  a  leur  figu- 
re juvénile.  Beaucoup  de  travaux  ont  paru  sur  cette  secte.  tíignalons  seu- 
lement:  E.  Pelikan:  Gericutlich-medicinische  Untersunlmngeii  über  das 
Skopzenthum  in  Russland.  1876  et  un  rnémoire  tres  interessant,  surtout 
au  point  de  vue  anlhroporaé trique,  de  E.  Pittard:  Les  Skoptzys.  Modifica- 
tions  anthropométriques  upportées  par  le  castration.  BuU.  de  la  Sté  des  Scien- 
ces de  Bucarest.  ]  903 

(1)  cité  par  P.  E.  Launois  et  P.  Roy. 


274  üT.ENaKEEAND. 


d'acromégralie,  ^^'  hypertrof  hie  et  deformaron  qui  porte  sur 
certaines  parties  du  s-quelette  et  aussi  sur  les  parties  molles, 
face,  n<'Z,  langne,  vergt^,  mains,  pieds  etc.  Les  organes  inter- 
nes f  euvent  en  étre  affeetés;  ainsi,  par  exemple,  Hans  le  cas 
que  Dous  allors  étndier,  ily  avait  vérilable  splanchnonnófialie. 

Cette  affection  est  l'entrée  en  s(  ene,  en  ce  qui  concerne  le 
squelette,  d'une  nouvelle  bypeíactivité,  l'hyperostéogenése  pé- 
riostique  qui  n'est  que  l'exagération  morbide  de  l'euryplastie 
nórmale. 

Le  tambour-major  K..  ..,  dont  l'obsenyation  minutieuse 
est  relatée  par  nos  auteurs,  appartient  á  une  famille  oü  les 
grandes  tailles  sont  fréquentes.  A  18  ans,  il  a  1^76;  a  21  ans, 
il  a  2™12.  Conome  la  taille  de  1"76,  a  18  ans,  n'est  pas  absolu- 
ment  gigantesque  alors  qu'elle  atteint  2"! 2  en  trois  ans  ce  qui 
est  un  accroissement  considéiable,  nous  devons  en  conclure 
que  le  trouble  qui  s'est  produit  dans  sa  "macroplastie"  a  de- 
butó aux  environ  de  18  ans  ou  aprés.  Ceci  est  fortement  appu- 
yé  par  la  constatation  que  les  organes  génitaux  sont  normaux. 
Du  fait  que,  marié  il  n'a  pas  d'enfants,  on  ne  peut  pasinférer 
qu'il  soit  infécond. 

La  déformation  acromégalique  parait  avoir  été  tres  rápi- 
do chez  lui.  La  tete  est  celle  du  poHchinelle  avec  mentón  en 
galoflie,  nez  arqué,  enfoncement  des  fosses  temporaUs,  sail- 
lie  des  prommettes,  yirotubérance  occipitale  etc.  Lfsdoigts 
sont  gros  et  de  la  n  eme  largeur.  Le  sujet  est  rfipidnaent  at- 
teint de  diverges  affections.  II  a  des  nnaux  de  tete,  est  atteint 
du  díabete  et  finalement  meurt  dans  des  crises  épileptiformes 
(né  en  18G6,  morten]9l2.) 

L'aulopsie  de  K.  .  .faite  parles  mémes  savants  observa- 
teurs,  est  du  plus  haut  inteiét.  Le  ciáne  est  considérablement 

(1)  Un  travai]  récert  de  M.  BuFchan  (article  Jh-omegalie  m  Eeal-- 
Encycl.  der  ge^arnteD  Hei]ls-uride--4.  Avñ)  dcpDant  une  bibliographie.  P. 
306,  complete  de  la  queslion  de  1900,  (á  la  suite  de  celle  de  SternLerg)  jus- 
qu'á  1905,  j'y  renvoie  le  lecteur. 


Lb8  vabiations  db  la  tauxk  hdmainx.  275 


et  inégalement  épaissi.  il  y  a  un  grand  dóveloppement  des  si- 
nus  frontaux.  L'encóphale  est  ordinaire  mais  le  corps  pituitai- 
re,  énormótnent  grossi,  porte  une  tumeur  considerable  qui  pe- 
netre á  l'iutórieur  du  cerveau.  Nous  avon.s  vu  la  fréquence  de 
l'hypertrophie  hypophysaire  dans  le  gigantisme.  Elle  est  sou- 
vent  assez  forte  pour  exercer  une  pression  sur  le  chiasma  des 
nerfs  optiques  ce  qui  explique  que  des  troubles  visuels  se  cons- 
tatent  souvent  chez  les  acromégaliques.  La  méme  hypertro- 
phie  par  sa  pression  sur  le  tuber  cinereum  provoquerait,  si  l'hy- 
pothése  de  Loeb  est  vrai,  le  diabéte  également  constaté  chez 
les  góants  et  préeisemeut  dans  le  cas  présent. 

II  est  tout-á-fait  inutile  de  poursuivre  par  Pexamen  d'au- 
tres  cas  puisque  les  personnes  qui  veulent  approfondir  cette 
ótude  ont  á  lire  les  ouvrages  récents  de  P.  E.  Launois  et  P. 
Roy  et  de  G.  Buschan, '"  Mon  point  de  vue  est  ici  purement 
théorique. 

Notons  seulement  que  l'acromégalie  ne  se  manifesté  que 
quand  la  macroplastie  ou  l'hypermacroplastie  sont  cléfinitive- 
ment  enrayées  par  la  soudure  des  cartilages  juxtaépiphy- 
saires.  ^ 

Les  relations  entre  le  gigantisme  et  l'acromégalie  parai- 
ssent  done  clairement  mises  en  lumiére  par  les  travaux  ré- 
cents. 

Ajoutons  encoré,  fait  bien  interessant,  que  plusieurs  au- 
teurs  (parmi  lesquels  l'Allemand  Freund  et  PAnglais  Cam- 
pbell) ont  vu  dans  l'acromégalie  une  évolution  régressive  vers 
le  type  anthropoide. 

Le  role  joué  par  certaines  glandes,  dans  l'accroissement 
du  corps,  voit  préciser  de  plus  en  plus  son  importance  déjá 
appreciée  d'ailleurs. 

L'hypertrophie  de  l'hypophyse  dans  le  gigantisme  est  un 
fait  hautemeut  intéressant  puisque  nous  savons  d'autre  part 
que  son  ablation  entraine  un  moindre  développement  de  la 

(1)  loe.  cit. 

Mem.   SocAiíate.  México.  T.  26  (1907-180»)— 36 


276  G.  Engkeeaiíd. 


taille.  Chez  le  géant  K  . . ,  elle  atteignait  un  poids  de  31  gr. 
et  ótait  modifiée  dans  sa  structure. 

Pour  la  thyroide,  les  constatations  sont  analogues.  On 
connait  les  expériences  sur  des  animaux  ayant  subi  l'ablation 

de  cet  organe.  La  thyroide  de  K pesait  dix  f ois  son  poids 

normal. 

Le  thymus  persiste  on  bien  entre  en  reviviscence  ainsi 
que  cela  a  oté  observé  chez  des  acromégaliques. 

Enfin  le  role  de  la  sécrétion  interne  des  glandes  sexuelles 
apparait  considerable  á  la  suite  des  modifications  squeletti- 
ques  constatées  chez  les  castres  on  chez  les  individus  dont 
les  organes  génitaux  ne  se  développent  pas. 

Pour  finir  ees  quelques  considérations,  il  ne  sera  peut- 
étre  pas  mauvais  de  rappeler  les  tentatives  qui  ont  été  faites 
pour  augmenter  la  taille  humaiiie  par  des  croisements  en- 
tre individus  de  hauteur  exceptionnelle.  Frédéric  Guillaume, 
enbon  despote,  contraignait  au  mariage  ceux  qui  paraissaient 
aptes  á  lui  donner  des  grenadiers  géants.  Plus  réoeniment 
un  brave  rentier  rouennais  qui  croyait  bon  d'augmenter  la 
taille  des  Franjáis — voilá  une  forme  imprévue  de  nationalis- 
me — laissait  a  sa  cité  natale  une  somme  d'argent  destinée  á 
doter  des  couples  de  géants.  Heureusement  que  dame  Nature 
a  decreté  Finaptitude  á  la  reproduction  de  ees  anormaux. 


México,  1907. 


tiOClBTÉ  SOIENTOriQCB   "ANTONIO  AI2ATB."  MÉMOXBIES.    T.   26. 


Sur  les  phénooiénes  de  vie  apparente  observes  daos  les  émulsions 
de  carbonate  de  chaux  daiis  la  sílice  gélatineuse 


PAR  LE  PR0FE8SEUK 

A.  L.  HEEEEEA.  M.  S.  A. 


A  Mr.  le  Professeur  Léon  de  Rosny,  fondateur 
de  l'Alliance  Scientifique  Universelle. 

Diverses  considórations  m'ont  suggóré  l'idée  de  répéter 
l'expérience  classique  de  Rainey  et  Harting,  avec  la  sílice  co- 
lloíde  et  le  carbonate  de  chaux,  substances  existant  partout 
dans  la  nature  inorganique. 

Technique.  Dans  une  boite  pour  couvre-objets  on  met  30 
grammes  de  silice  colloide  á  0.8  ou  0.6  pour  100.  On  prepare 
cette  silice  avec: 

Silicate  de  potasse  á  40  B 10  c  c. 

Eau  distillée 50  c.  c.       , 

D'autre  part:  Acide  chlorhydrique 5  c.  c. 

Eau 50  c.  c. 

On  mélange  peu  a  peu  et  en  agitant  et  on  dialyse  pen- 
dant  doux  ou  trois  jours  jusqu'á  non  précipitation  par  le  ni- 
trate  d'argent  et  jusqu'á  limpidité  parfaite  des  écailles  obte- 
nues  par  la  dessication  de  la  silice,  vues  au  microscope. 


278  A.  L.  Herebea. 


On  ajoute  aux  30  grammes  de  sílice  mis  dans 
la  boite  pour  couvre-objets:  Chlorure  de 
calcium  fondu 1  gramme. 

Bicarbonate  de  soude  pur 1  gramme. 

Les  seis  devront  étre  mis  a  une  distance  de  1  eentimétre. 
Aprés  quelques  lieures  on  observera  au  microscope  les  flocons 
foiinés.  Bien  entendu,  la  silice  et  les  solutions  seront  filtrées 
et  stérilisées  a  160  degrés,  une  ou  deux  fois. 

Bésumé  des  resultáis.  Pseudo-eellules  nuclées  présentant 
tous  les  aspects  de  la  karyokinése  et  ses  variations  et  ano- 
malies.  División  indirecte  des  pseudo-cristaux.  Toute  espéce 
de  formes  amiboides  en  mouvement  et  déformation  lente, 
pendant  plusieurs  jours.  Structure  spbérulaire  du  protoplas- 
ma,  membranes  granuleuses.  Formation  de  tétraédres  (sarci- 
na).  Psendo-infusoires  ciliés.  Pseudo-streptococcus,  etc. 

Probablement  les  résultats  de  Harting,  Rainey,  Dubois, 
Burke,  Kuckuck,  sontdusauximpurétés  terreuses  et  siliciques 
des  albumines,  gélées,  seis,  bouillons,  graisses  employés  par 
ees  observateurs.  Les  amibos  de  Bütschli  au  carbonate  de 
potasse  et  Kuile  vieillie,  ainsi  que  mes  oléates,  métapbosphate 
de  chaux  (graisseux)  et  cristaux  mous,  sont  aussi  dus  aux 
cristaux  des  impurétés  des  réactifs,  ne  pouvant  pas  se  former 
dúment  au  sein  de  la  silice  colloide,  selon  les  anciennes  ob- 
servations  de  Slack.  La  preuve  en  est  evidente: 'les  cristaux 
se  réforment  dans  la  silice  diluée.  Les  acides  attaquent  le  car- 
bonate de  chaux  et  il  en  reste  des  charpentes  siliciques  géla- 
tineuses,  prenant  les  anilines.  Les  amibes  se  formeront  par 
l'émulsiou  des  cristaux  de  carbonate  de  chaux  les  plus  petits 
dans  la  silice,  celle-ci  se  eoagulant  dans  la  surface  des  cris- 
taux, selon  les  anciennes  observations  de  Grraham,  et  se  cons- 
tituant  de  la  sorte  un  parfait  appareil  osmotique  rempli  aus- 
sitót  de  protoplasma  calcaire.  Fréquemment  on  observe  de 
cristaux  grands  remplis  de  petit  cristaux  á  moitié  gonflés. 
Quant  aux  impurétés  organiques,  elles  existent  certes  et  Pon 


Mem.  Soc.  "Álzate. 


T.  2(i,  PL.   V. 


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SociAté  Scatmrmat  "Ahtokio  Aleatk."  Mámoibes,  T.  26. 


ures  organoides  de 

daos  sílice  colloide  ou  daos  bouillons. 

Planches  V  et  VI. 

Figs.  1  á  12  et  14  selon  A,  L.  Herrera;  figs.  13,  15,  16,  17 
et  18  selon  Kuckuck  (de  San  Pétersbourg). 

1.  Pseudo-cellules  (le  calcite  en  sílice  colloide.  Les  granu- 
les colloidaux  de  sílice  s'emparent  des  ions  et  se  coagulent  et 
impregnent  de  calcite. — 2.  Solutions  faibles;  figures  plus  fines. 
— 3.  Globules,  membranes,  pseudo-amíbes  en  mouvement, 
raitose. — 4.  Pseudo-spores  nuclées. — 5.a.  Squelette  silicique 
avec  quelques  corpuscules  non  attaquós  par  la  solution  acide. 
— 6.  Action  plus  intense  de  la  solution  acide  enlevant  le  car- 
bonate calcaíre  et  laissant  le  squelette  silicique. — 7.  Figures 
cellulaires  en  évolution  et  croissance,  attaquées  par  un  acide 
faible  en  les  figs.  8  et  10. — Fig.  9.  Quelques  globoides  en  dé- 
hiscence. — Fig.  10.  Pseudo-cellules  á  noyau  rófringent,  atta- 
quées par  un  acide. — 11  et  12.  Croissance  et  raitose. — 13.  Mó- 
rula.— 14.  Globoides  á  la  lumiére  polarisée. — 15.  Mitose  ob- 
servée  par  Kuckuck. — 16,  Coupes  des  globoides. — 17  et  18. 
Colonies  de  corps  de  baryum.  Dans  toutes  les  figures  on  re- 
marque que  la  forcé  de  cristallisation  a  été  vaincue  par  l'in- 
terposition  des  granules  oolloides.  Or,  la  forme  crístalline  est 
une  des  propriétés  les  plus  intimes  et  importantes  des  corps. 


yiFM.    SOC.     ■ALZATK. 


T.  26.  PL.   Vi. 


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SUK  LB8  PBÉNOMBKKS  DB  LA  VIB  APPABBNTE.  279 


trouve  des  mycéliums,  des  monadiens  dans  les  préparations 
anciennes,  mais  les  graisses,  les  albumines  renferment  des  tra- 
ces de  sílice  colloide  qui  apparait  dans  les  cendres.  II  faut 
étudier  l'influence  d«  ees  impuretés,  quoique  l'huile  ne  donne 
pas  des  résultats  spócifiques  avec  le  carbonate  calcaire.  Les 
amibes  ainsi  formóes,  dans  la  sílice,  ont  exactement  l'aspect  des 
amibes  uaturelles.  Dans  les  plasmodies  naturels  on  a  trouvé 
un  excés  de  carbonate  de  chaux.  Probablement  les  étres  vivants 
sont  formes  d'émulsions  diverses  de  carbonate  de  chaux  dans  la  sili- 
ce  gélatineuse  et  dans  les  matieres  organiques  absorbées  ou  secretees^. 

Technique  simpUfiée. 

Eau  distillée  conservé  dans  flacons  de  verre  et  ayant 

une  trace  de  silicates 300  ce. 

Chlorure  de  calcium  pur 0.10 

Bícarbonate  de  sonde 0.10 

On  ajoute  les  seis  h  l'eau.  On  separe  les  flocons  amiboides 
par  décantation.  On  filtre  si  les  flocons  sont  trop  consistants 
et  ou  ajoute  les  seis,  répétant  la  filtration  jusqu'  á  obtenir  des 
amibes  d'une  grande  réfringence  f-t  mobilité  (X  400  d.) 

México,  le  2  janviev  1908. 


SOCIÉTÉ  SOIBUTingUB   "AMTOOTO  ALBATB."   M.ÉMOIRB8,  T.  26. 


LA  FOTOGRAFÍA  DE  LOS  COLORES  EN  MÉXICO 

POK  EL  Lie, 

KAMON  MENA,  M.  S.  A. 

La  fotografía  de  los  colores  es  en  estos  momentos  la  cues- 
tión palpitante  en  los  principales  centros  científico^s  del  mun- 
do, y  cabe  á  México  la  satisfacción  de  haber  podido  resolver 
los  problemas  de  técnica  operatoria  á  que  dan  lugar  nuestra 
atmósfera  y  nuestra  luz.  Es,  pues,  de  un  asunto  nuestro,  de 
lo  que  vengo  á  hablaros  en  esta  sesión. 

En  Julio  del  año  que  acaba  de  pasar,  los  lares.  Lumiére 
de  Lyon,  lanzaron  al  mundo  su  descubrimiento  de  placas  au- 
tocromas  y  en  Octubre,  eran  ensayadas  por  un  reducido  gru- 
po de  artistas  y  de  aficionados,  me  refiero  á  los  Sres.  Cassou- 
Ingeniero  Martínez  y  Guillermo  Peñafiel,  fotógrafo,  quienes 
bien  pronto  quedaron  convencidos  de  que  las  instrucciones 
de  los  Sres.  Lumiére,  no  daban  resultado  en  México:  dedicá- 
ronse entonces  á  buscar  el  por  qué  y  esto  constituye  su  in- 
vento en  la  fotografía  de  los  colores;  pero  para  describirlo, 
necesito  entrar  un  tanto  al  terreno  histórico-técnico. 

Desde  la  primera  mitad  del  siglo  XIX,  viene  preocupan- 
do la  fotocromía,  pero  no  es  sino  en  1896  cuando  Lanchester 
hace  las  primeras  pruebas  verdaderamente  científicas  por  el 
procedimiento  espectral,  y  tres  años  después,  expone  Wood 
el  procedimiento  de  las  redes  de  difracción.  Dos  años  habían 


282  -         R.  Mena. 


transcurrido  del  siglo  actual,  cuando  Neuhauss  y  Worel  en- 
sayaron su  sistema  por  decoloración.  En  1903  y  1906  toma 
gran  incremento  el  sistema  espectral;  en  1904  da  Lumiére  su 
invento  de  la  fotocromía  por  elementos  yuxtapuestos  granu- 
lares y  en  1907,  fabrica  y  emplea  sus  placas  autocromas. 

Olvidábamos  el  procedimiento  de  Lippmann  que  fué  un  pa- 
so de  importancia  en  1905:  se  trataba  de  la  fijación  de  imáge- 
nes interferenciales  en  capas  de  gelatina  bicromatada. 

Volviendo  al  sistema  actual,  diré  que  consiste  en  fécula 
de  patata  sumamente  dividida  por  máquinas  especiales;  de  di- 
cha fécula  se  toman  tres  porciones  y  se  coloran  con  los  tres  co- 
lores complementarios  de  los  tres  primarios  bien  conocidos;  á 
cada  porción,  se  le  da  uno  de  esos  colores,  las  porciones  se 
mezclan  y  aplican  sobre  el  cristal  por  medio  de  una  máquina 
que  aplana  y  prensa  á  fin  de  no  dejar  intersticios;  así  el  color, 
es  cubierto  con  un  barniz  impermeable  al  agua  y  sobre  el  bar- 
niz, se  pone  una  emulsión  pancromática  de  gelatiao-bromuro 
de  plata.  Tales  son  las  placas  autocromas. 

Entre  otras  muchas,  dan  los  fabricantes,  las  siguientes 
instrucciones: 

La  placa  debe  ser  colocada  en  el  chassis  con  el  cristal 
hacia  el  objetivo  y  la  preparación  será  cubierta  con  un  cartón 
negro. 

Las  lentes  deben  ser  incoloras. 

Las  lentes  deben  llevar  antepuesta  ó  pospuesta  una  pan- 
talla que  proporciona  la  casa 

La  exposición  debe  ser  en  la  forma  siguiente: 

F.  3 0.15  segundos 

F.4 0,2 

F.  5 0.4 

F.  8 ,---. 1.0 

F.9 1.3 

F.  10 1.6 


La  Fotografía  de  los  colores. 


F.  12 2.2  segundos 

F.  14 3.0 

F.  16 4.0 

F.18 5.0 

F.20 6.3         „ 

F  representa  la  parte  útil  de  lente  en  centímetros  ó  la 
relación  entre  la  lente  y  el  diafragma. 

Para  las  manipulaciones  de  desarrollo,  inversión  de  la 
imagen,  etc.,  aconsejan  los  Sres.  Lumiére  10  baños. 

Tiempo  es  ya  de  ver  lo  que  han  hecho  los  Sres.  Cassou, 
Martínez  y  Peñafiel: 

Han  descubierto  la  substancia  colorante  de  la  fécula. 

Han  reducido  el  cuadro  de  exposición  á  ¿  de  tiempo  en 
esta  ciudad  y  en  una  mitad  en  lugares  de  altui'as  de  25G0  m. 

Han  reducido  notablemente  el  número  de  baños;  pues  en 
muchos  casos  bastan  tres  y  se  barniza  para  la  conservación 
indefinida  de  la  placa  y,  más  bien  dicho,  del  color. 

Han  suprimido  el  alcohol  á  uno  de  los  baños. 

Montan  las  placas. 

Y  han  descubierto  que  cuando  la  placa  resulta  azul,  se 
pasó  de  tiempo  y  que  cuando  resulta  verde,  le  faltó  tiempo. 

Han  hecho  finalmente  dos  descubrimientos  más,  sin  el  co- 
nocimiento de  los  cuales,  es  imposible  obtener  éxito  en  Méxi- 
co, pero  dar  á  conocer  esto  valdría  tanto  como  poner  al  alcan- 
ce de  todos,  lo  que  mucho  trabajo,  tiempo  y  dinero  ha  costa- 
do á  los  tres  inteligentes  amigos  que  bondadosamente  nos  lle- 
varon á  su  laboratorio  sin  ocultarnos  absolutamente  nada. 

Últimamente  he  visto  á  los  expresados  señores  tomar  fo- 
tografías á  colores  acaso  en  menos  tiempo  que  el  empleado  éu 
los  procedimientos  ordinarios  de  fotografía 

Por  de  contado,  que  los  colores  solamente  han  sido  fija- 
dos en  cristal,  pues  del  papel  ocúpanse  ya  los  inventores  de 
las  placas. 

Mem.  Soo.  Álzate.  México.  T.  26  ( 1907-1908)— 36.  * 


284  E.  Meka.— La  Fotogeafí a  de  los  coloeks. 

Calcúlese  el  prodigioso  número  de  aplicaciones  que  en 
las  ciencias  tenga  la  fotografía  en  colores. 

El  Sr.  Presidente  de  la  República  ha  visto  ya  la  pruebas 
y  estuvo  considerando  la  importancia  del  invento;  el  fué  quien 
manifestó  la  aplicación  á  la  Medicina  y  á  la  enseñanza. 

Es  consolador,  señores  consocios,  consolador  para  la  Pa- 
tria, que  su  primer  mandatario,  se  interese  en  los  grandes  in- 
ventos de  este  siglo. 

Os  presento  dos  placas,  de  las  que,  una  queda  á  esta  So- 
ciedad. 

El  inventor  mismo  desconfía  de  la  bondad  de  sus  placas 
fuera  de  París  y  así  es  como  no  quizo  enviarlas  á  la  casa  Pho- 
to Supply  de  esta  ciudad  que  giró  1500  francos  para  tal  ob- 
jeto. En  dicha  casa  se  exhibe  ya  una  placa  de  18  por  24  y  que 
es  obra  de  los  mismos  Sres.  Martínez,  Cassou  y  Peñafiel. 

Si  he  fatigado  vuestra  atención,  dispensadme  en  gracia 
de  la  importancia  del  asunto. 

México,  Enero  6  de  1908. 


Haller  (A.)  et  Girard  (Ch.). — Memento du Chimiste  (ancien  Agenda  du  (Jhimis- 
te).  París.  H.  Dunod  et  E.  Pinat,  éditeurs.  1907.  8?  -XX  758  pages.  Car- 
tonné  12  fr. 

Heii'man  (Ed.). — L'automobilea  essence.  Principes  de  construction  etoalculs. — 
París  et  Liége.  Librairie  Polyterhnique,  Ch.  Béranger.  1908.  89  gr.  fig.  12 
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Hrdlicka  (Ales). — 8keletal  Remains  sugesting  ov  attribnted  to  earíy  Man  in 
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Hubert  (Paul). — Ananas.  Plautatioas,  eutretien,  fruits,  récolte,  conservation, 
devis  raisonnés,  conserves,  produits  industriéis,  étude  genérale,  exporta- 
tion,  commeice.  avenir. — París.  H.  Dunod  et  E.  Pinat,  éditeurs.  (Biblio- 
théque  pratique  du  Colon.)  1908.  8?  192  pags  52  figs.  5  fr. 

Lallemand  {Cli.) — Cercle  azimutal  réitérateur  a  microscopes  et  á  lectures  direc- 
tos.— Regle  logaritlimique  á  calculs  avec  échelles  fractionnés  du  Service 
technique  du  Cadastre. — París.  (C.  R.  Assoc.  Fr.  pour  l'avanc.  des  scien- 
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Leduc  (E.) — Sur  la  constitution  intime  des  calcaires.  (BuUetin  du  Laboratoire 
d'essais  mécaniques,  physiques,  chimiques  et  de  machines  du  Conserva- 
toire  National  des  Arta  et  Métiers  No.  10).  Pai-is.  Librairie  Polyíechnique, 
Ch.  Béranger.  1907.  89  4  pl.  et  38  tableaux.  20  fr. 

Leal  (Mariano),  M.  S.  A. — El  clima  y  régimen  pluviométrico  de  la  ciudad  de 
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la  Secretaiía  de  Fomento.  1907.  49 

México. — Ingtituto  Geológiro.  Parergones.  Tomo  II,  nos.  1,  2  y  3.  1907.  89  láms. 

Nobel  (Les  Prix)  en  1905. — Stockholm  (Jcad.  R.  des  Sciences).  1907.  89  pl. 

Pellegrin  (J. )  et  Cayla  (V.) — Zoologie  appliquéeen  France  et  aux  (Jolonies.  (Bi- 
bliothéquednConducteurdetravauxpublics) — París.  H.  Dunod  et  E.  Pi- 
nat, éditeurs.  1907.  1  vol.  gr.  in-l*),  614  pages,  281  fig.  12  fr. 

Prescríptions  de  l'Association  des  Electriciens  AUemands  pour  l'exécution  des 
eentralles  de  distríbution  d'énergie  électrique.  Regles  d'exécution.  Tra- 
duites  de  Talleinande  par  E.  Allain-Launay. — París.  Librairie  Polytechni- 
que,  Ch.  Béranger.  1908.  129.  3  fr. 

Pütz  (Orto).  Ingénieur  des  Mines  diplomé. — Le  remblayage  á  l'oau.  Traduitde 
i'alleraand  |)ar  Jules  FrauQois,  Ingénieur  des  Mines. — París  et  Liéo^e.  Li- 
brairie Polyíechnique,  Ch.  Béranger.  1908.  89  44  fig.  5  fr. 

Rennes. — Travaux  scientifiques  de  V  Univer»ité.  Tome  IV.  1905.  89 

Shei-zer  (WiUiam  Hittell),  Ph.  D. — Glaciers  of  the  Canadian  Rockiesand  Selk- 
irks  (Smithsoniau  Contributions  to  Knowledge.  No.  1692  Pai-t  of  Vol. 
XXXIV).  Washington.  1907.  49  xn-135  pp.  42  pl.  {Smithsoniau  Lnstitu- 
tion). 

Tacubaya.  Observatorio  Astronómico  Nacional.  Annuarío  para  1908. — México.  Tip. 
Secretaría  de  Fomento.  1907.  129 

Tassart  (L  -O.) — Exploitation  dupétrole:  Historique,  extraction,  sondages,  géo- 
graphie  et  géologie,  recherches  des  gítes,  exploitation  des  gis  ements,  chi- 


mié,  théoriesdelaformation. — París  B^,  DunodetE.  Pinat,  éditeurs.  1908. 

1  vol.  gr.  in-8,  726  gages,  310  fig.  &  17  pl.  35  fr. 
Toronto  (University  of)  Studies. — Biological  Series.  No.  6. — Papers  from  the 

Chemical  Laboratories.  Nos.  66-72. — Papers  from  the  Physical  Labora- 
tories Nos.  20  &  21. 
Truchot  (P.) — Les  Pyrites  (Pyrites  de  fer,  pyrites  de  cuivre). — París.  A.  Dunod 

et  E.  Pinat,  éditeurs.  1907.  89  VIll-348  pages,  77  figs.  1  carte.  9  fr. 
Washington.  U.  S.  National  Museum. — Report  on  the  progress  and  condition  for 

the  Year  ending  June  30,  1907.  89  pl. 
Zi-ka-wei.  Observatoire  Magnétíque,  Météorologique  et  Sismologique. — Bulletin  des 

observations.  Tome  XXXI.  1905.  Fase.  A.  Magnétisme  terrestre.  Chang- 

hai.  1907.  49 


La  Bibliothéque  de  la  Société  (Ex-Mercado  del  Volador),  est  ouverte  au 
public  tous  les  jours  non  feries  de  4  h.  a  7  h.  du  soir. 

Les  "Mémoires"  et  la  "Revue"  de  la  Société  paraissent  par  cahiers  íu  89  de 
64  pags.  tous  les  mois. 

La  correspondance,  mémoires  et  publications  destines  ala  Société,  doivent 
étre  adressés  au 

Secrétaire  general  k 
Palma  13.— MÉXICO.— (Mexique). 

Les  auteurs  sont  seuls  responsables  de  leur  éerits. 
'     Les  membres  de  la  Société  sont  designes  avec  M.  S.  A. 


Tomo  26.  No.  8. 

MEMORIAS  Y  REVISTA 


SOCIEDAD  científica 


44 


A_ritonio  ^lz:ate 

publicadas  bajo  la  dirección  de 

RAFAEL  AGUILAR  Y  SANTILLÁN, 

SECRETAKIO   GKNKKAIí    l'KKPKTDO 

( Mémoiies,  feuilles  37  á  40;  Revue,  feuilles  8  et  9). 


99 


Blologie. — Les  phénoménes  de  la  télégonie  et  de  la  xénie  sont-ils  inexpüeables  '/ 
par  M.  G.  Engerrand.  p.  285-295. 

Projet  d'un  Institut  International  de  Biolo,a;ie  genérale  et  de  Plasmogénie 

Univeiselle  par  le  Dr.  Jules  Félix,  p.  297-304. 

Physique  du  Globe. — Observations  magnétiques  et  niétéorologiqas  faites  daiis 
le  Cerro  de  San  Miguel,  D.  F.,  par  M.  If.  Moreno  y  Anda.  p.  305-316. 

REVUE. — Compte  renda  de  la  séance  du  3  Février  1908,  p.  58. —  The  Ame- 
rican Society  of  Civil  Engineers  to  all  its  Mexican  brethren.  greeting  and 
thanks,  p.  59-60. — Bibliographie  des  ouvrages  de  Vulitch,  Hubert.  Blan- 
carnoux.  Piitz,  Truchot,  Bunau-Varilla,  IMuuville.  Eiffel  Bureau  of  Ame- 
rican Ethnologie.  Demaugeon.  Bureau  des  Longitudes.  Borchers.  Clau- 
del  &  Darles,  Cambon,  Congrés  Géologique  Intei'national.  p.  60-69  — 
Nécrologie:  Le  Colonel  A.  Laussedat  (avecportrait),  p.  69. — XVIe.  Coii- 
gi'és  International  des  Américanistes.   Vienne.    1908,  p.  70-72. 


MÉXICO 

(3?  CALLE  DE  REVILLAGIGEDO  NÚM.  3). 

Febrero  1908. 

Publicación  registrada  como  articulo  de  segunda  clase  en  12  de  Pobrero  de  I9C7 


Dons  et  nouvelles  pnblications  reines  pendant  Férrier  1908. 


Les  noms  des  donateurs  sont  imprimes  en  italiques;  les  membres  de  la  Société 
son  designes  avec  M.  S:  A. 

Aubin  (J.  M.  A.) — Notice  suv  une  coUection  d'antiquités  mezicaines  (Peiatu- 
res  et  Manuscripts).  Paris.  1851.  89  {Le  Duc  de  Loubat,  M.  S.  A.) 

Bonnet  (Amédée).— Reoherclies  sur  i'anatomie  comparée  et  le  développement 
des  Exodidés. — Paris-Lyon.  1907.  89  fig.  et  pl.  ( Université  de  Lyon.  An- 
uales. Nouv.  serie.  I.  Bciences,  Médecine.  Fase.  20). 

Clark  (Hubert  Lyman). — The  Apodous  Holotliurians.  A  Monograph  of  the  Sy- 
naptidae  and  Molpadiidae  including  a  Report  on  the  Representatives  of 
these  Families  In  the  CoUeetions  of  the  U.  S.  National  Museum.  (Smith. 
Contr.  to  Knowledge.  No.  1,723.  Part  of  Vol.  XXXV).  Washington. 
Stnithsonian  Institution.  1907.  49  pl. 

Eiffél  (Cr. ),  M.  8.  A. — Recherches  experimentales  sur  la  résistance  de  l'air  exé- 
cutées  a  la  Tour  Eiffel. — Paris.   1907.  1  vol.  in-4,  pl. 

Gralissard  de  Marignac  (J.  C.) — Oeuvres  completes  publiées  hors  serie  sous  les 
auspices  de  la  Société  de  Physique  et  d'Histoire  Naturelle  de  Genéve  par  E. 
Ador.  2  vol.  gr.  in-8,  ñg.  &  pl.  Tome  I,  1840-1860.  Tome  II,  1860-1887. 
Geneve. 

Gorini  (Prof.  Dr.  Constantin) ,  M.  S.  A. — Les  bactéi'ies  productrices  d'acide  et  de 
présui  e  en  rapport  avec  l'hygiéne  de  la  traite.  Lierre  (Rev.  gen.  du  Lait) 
1907. — Studi  sulla  fabbricazione  razionale  del  formaggio  di  grana.  Roma 
1906-1907.  Le  applicazioni  microbiche  all'industria  lattiera  al  Terzo  Con- 
gresso  Internazionale  di  Latteria  allA  ja.  Roma  (BuU.  Min.  di  agrie,  ind. 
e  comm.)  1907.  89 

Granada.  Observatorio  de  Cartuja,  dirigido  por  Padres  de  la  Compañía  de  Jesús. 
Eclipse  total  de  Sol  del  30  de  Agosto  de  1905.  Observaciones  hechas  en 
Carrión  de  los  Condes  (Palencia).  Granada.  1905.  89  láms. 

Hovey  {JEdmund  Otis),  M.  S.A. — The  Foyer  CoUection  of  Meteorites.  (American 
Museum  of  Natural  History.  Guide  Leaflet  No.  26.  Dec.  1907).  New  York. 
89  pl. 

Ihering  (H.  von). — Les  moUusques  fossiles  du  Tertiaire  et  du  Crétacé  supérieur 
de  l'Argentine.  Buenos  Aires  (Museo  Nacional.  Anales.  S.  III,  t.  VII). 
1907.  89  pl.  &  fig. 

Lallemand  {Ch.) — Rapport  general  sur  les  nivellements  de  precisión,  exóeutós 
dans  les  cinq  parties  du  Monde. — Rapport  sur  les  travaux  du  nivellement 
general  de  la  France,  1904-1906. — Raport  sur  la  mesure  des  mouvements 
du  sol  dans  les  régions  sismiques.  au  moyen  de  nivellements  répétés  á  de 


SOOIÉTli  SOIKNTIFIQDE   "ANTONIO  AiaATK."  MÉMOIRK8,    X.   26. 


Les  phénoHiéiies  de  la  lélégoÉ  et  de  la  xénie 
sont-ils  inexplicables? 

,  PAK 

G.  ENGEKKAND,  M.  S.  A. 

II  y  a  bien  longtemps  que  les  phónoménes  de  tólógonie  et 
de  xénie  '^'  ont  préoccupó  les  savants  et  qu'on  a  tentéd'  en  don- 
ner  une  explication  dont  le  moindre  défaut  á  étó  de  varier 
aveo  chaqué  auteur.  On  pourrait  done  considérer  comn.e  par- 
faitement  inutile  de  revenir  sur  le  méme  sujet  si  des  expó- 
riences  récemment  faites  par  Y.  Delage,  á  la  suite  de  calles 
de  Loeb,  ne  permettaient  d'espérer,  á  leur  égard,  une  inter- 
prétation,  sinon  parfaite,  du  moins  entrant  dans  le  domaine 
de  la  possibilité. 

Les  faits  mémes  sur  lesquels  s'appuient  ceux  qui  croient 
que  les  regles  de  la  fécondation  ne  sont  peut-étre  pas  aussi 
fixes  qu'on  l'afflrme,  sont  bien  conuus.  Je  me  permettrai  ce- 
pendant  d'en  rappeler  quelques-uns  d'une  part  parce  que  les 
observations  auxquelles  ils  ont  donné  lieu  sont  dispersóes  dans 
divers  recueils,  d'autre  part  pour  la  raison  que  notre  société 

(1)  Nous  dirons  xénie,  au  singulier,  avoc  M.  Y.  Delage,  bien  que  ce 
soit.une  traduction  de  l'allemand  xenien. 

Mem.  Soo.  Álzate.  México.  J.  26  (1907-1008)— 37. 


NENV  YORK 


286  Ge.  Enobbband. 


réunit  des  membres  cultivant  les  branehes  les  plus  varieos  de 
la  Science  et  que  par  conséquent  une  bonne  partie  d'entre  eux 
ne  connait  probablement  pas  le  sujet  que  je  dósire  sucQÍnte- 
ment  traiter  ici. 

Nons.pourrons,  sans  difficulté  me  semble-t-il,  reunir  les 
phéaoméues  de  télógonie  et  de  xénie  qui  son  susceptibles  d'iine 
me  me  explí  catión. 

On  entend  par  télógonie,  l'influence  qué  peut  avoir  un  má- 
le,  fécondant  une  femelle,  sur  les  produits  de  la  méme  feme- 
lle  avec  un  autre  mále.  La  xénie,  c'est  l'influence  de  l'embryon 
sur  les  organes  qui  1' envoloppent,  ceci  pouvant  étre  pris  dans 
un  sens  fort  étendu. 

Les  phénoménes  se  rattachant  á  la  xénie  sont  ceux  qui 
peuvent  étre  appuyés  sur  le  plus  grand  nombre  d'observations 
prósentant  les  apparenoes  de  la  certitude.  Le  régne  vegetal 
noíis  en  fournira  immédiatement  des  exemples. 

II  y  a  longtemps  que  les  cultivateurs  évitent  de  placer 
leurs  melons  prés  de  varietés  de  ees  fruits  dont  le  goút  est 
inférieur  parce  que,  affirment-ils,  il  en  résulterait  une  iufluen- 
ce  nefasto  sur  leurs  produits.  Nous  ne  savons  pas  si  des  expé- 
riences,  á  cet  égard,  ont  été  effectuées  par  des  savants,  mais 
il  est  bien  probable  qae  oes  dires  oomportent  une  part  de  vó- 
rité. 

Fréquemment,  nous  remarquons,  dans  les  ópis  de  maís,  des 
grains  de  eouleurs  différeutes.  Oes  variations  se  produisent  so- 
lón certaiues  regles  que  nous  n'avons  pas  a  etudier  ici  mais  ellos 
sont  incontestableraent  dues  á  ce  que  la  fócondation  a  été 
opórée  par  du  pollón  d'espéces  dont  les  graines  avalen t  une  au- 
tre couleur  que  cellos  normales  de  la  plante  fécohdée  II  y  a 
done  la  une  inflaence  directo  et  semblant  tres  clairo  de  l'em- 
bryon  sur  le  fruit. 

Parmi  les  autres  cas  de  xénie  on  peut  en  citer  plusjeurs 


Les  FHÉN0MENB8  D>  há.  TÉLÉOONIK.  287 


reunís  par  Ch.  Darwin.'*'  Laxton,  en  fécondantle  GrandPois 
sucre  par  le  pollen  du  Pois  á  Cosses  pourpres  a  obt^nu  une  cos- 
se  nuancóe  de  pourpre  sur  une  certaíne  éteudue.  De  plus,  la 
cosse  ótait  épaisse  comme  eelle  de  la  seconde  variété  alors  que 
dans  la  premiére,  elle  est  toujours  minee  -  or,  depuis  vingt  ans 
que  Laxton  cultivait  le  Grand  Pois  sucre,  il  Ji'avait  jamáis  ob- 
servé ees  apparences  á  titre  de  variations  aecidentelles.'^' 

Le  plus  beau  cas  est  celui  que  rappoite  Darwin,  d'aprés 
Gallesio.  Celui-ci  "en  fécondant  des  fleurs  d'oranjjer  par  du 
pollen  de  eitronnier  obtint  une  orange  dont  la  peau  était  tras- 
formée  sur  une  bande  longitudinale  en  zeste  de  citrón  reeon- 
naissable  á  tous  ses  caracteres  de  couleur,  d'aspect  et  de 
goút"í=^' 

O.  J.  Maximowicz  fécnndant  réciproquement  Lilium  túbi- 
ferum  L.  et  Lilium  dauricum  Gawl,  obtint  chez  le  premier  une 
capsule  de  la  forme  du  second  et  vice-versa. '*' 

Je  citerai  encoré  un  cas  ^mpruntó  a  Pulliat  et  pnblié  par 
F.  X.  Lesbre. '^'  Lorsqu'un  croiseune  vigae  blanche  avec  une 
vigne  noire  oa  réciproquement,  il  arrive  que  Pon  obtienne  sur 
une  méme  pied : 

a)  des  grappes  blánche-*,  des  grappes  noires  et  de  grappes 
roses. 

6)  sur  certaines  grappes,  des  grains  Manes,  des  grains 
noirs  et  des  grains  roses. 

(1)  Ch.  Darwin.  De  la  variation  des  animaux  et  des  plantes  á  l'état  do- 
mestique. Paris  1879-1880. 

(2)  Cité  par  Y,  Delage:  La  structure  du  protoplasma  et  les  théories  sur 
l'hérédité  et  les  grands  prohlémes  de  la  Biologie  genérale.  Paris  18Ü5-P.  234. 

(3)  Y.  Delage-Loco  cit.  P.  234.  On  connait  aussi  les  cas  de  pómme- 
poire. 

(4)  Y.  Delage.  Loe.  cit.  P.  233. 

(5)  P.X.  Lesbre:  Contribution  á  l'étude  de  la  télégonie  ou  imprégnation 
de  la  femelle  par  un  premier  géniteur,  mésallianne  initiale,  héréditéfraternelle. 
Bull.  Sté.  Antlar.  Lyon  T.XV-1896  -P.  37-47  avee  discussion  P.  47-49  et 
104-106. 


288  Gr.  Bmobbband. 


c)  des  grains  pies,  c'est-á-dire  sur  lasquéis,  se  trouvent 
associées  deux  ou  trois  couleurs  (loe.  cit.  P.  40). 

Or,  la  méme  plante  montrera  la  méme  apparence  l'annóe 
suivante,  en  Pabsence  de  tout  croissement  nouveau  et  une 
bouture  et  méme  un  semis  perpétueront  la  varióte  obtenue 
(P.  41). 

Telles  sont  les  meilleurs  cas,  autant  que  je  sache,  que  Pon 
puisse  citer  eu  faveur  d'une  inñuence  bien  nette  exercée  par 
Pembryon  sur  le  fruit.  Tous  ees  cas  sont  cependant  suscepti- 
bles d'une  objection  que  Pon  ne  pouvait  manquer  de  leur  op- 
poser,  c'est  qu'il  s'agirait  la  de  variations  ataviques.  Nous  pen- 
sons  bien  qu'il  est  impossible  de  nier  ees  derniéres  dans  de 
nombreux  phónoménes  bien  connus,  mais  il  paraitra  peu  pro- 
bable que  ees  variations  concordent  toujours  aussi  exactement 
avec  ce  que  Pon  peut  attendre  de  Pinfluence  que  Pon  fait  agir. 
O.  vom  Rath  cite  cependant  un  exemple  de  cette  coneordance 
admirable  étudió  et  sur  lequel  nous  reviendrons.  II  est  nóan- 
moins  impossible  de  eonclufe  de  cela  au  rejet  de  tous  les  faits 
que  nous  venons  d'énumerer  et  nous  croyons  que  Pinfluence 
de  Pembryon  sur  ses  enveloppes  naturelles  est  sufi&samment 
bien  établie  pour  que  nous  puissions  posser  maintenant,  en 
les  expliquant,  aux  phénoménes  de  tólégonie  observes  dans  la 
serie  anímale. 

L'iufluence  d'un  premier  mále  sur  les  produits  de  la'feme- 
lle  fócondée  par  lui,  avec  d'autres  males  est  admise  pour  ainsi 
diré  sans  conteste  par  les  éleveurs.  Par  contre,  les  savauts 
sont  loin  d'étre  tous  de  cet  avis  et  ils  insistent,  ajuste  raison, 
pour  que  de  semblables  observations  soient  eutouróes  de  tou- 
tes  les  garanties  désirables.  Je  ne  puis  songerá  rappeler  tous 
les  faits  oonnus;  j'en  citerai  seulement  quelques-uns. 

Une  tvuie  (Giles)  est  saillie  par  des  verrats  de  sa  race  et 
donne  des  petits  noirs  et  blancs  comme  elle.  Couverte  par  uu 
sanglier,  elle  donne  des  mótis:  De  nouveau  féoondé  par  un 


Lbs  pbínombnbs  db  la  téléoonik.  289 

verrat  de  sa  race,  elle  a,  dans  sa  portee,  des  petils  a  robe  mar- 
ron  uniforme.'" 

Darwín  rapporte  le  cas  d'une  ehienne  de  raoe  turque,  sans 
poils.  qni  saillie  par  un  épagrneul  donna  des  raétii*,  les  nns 
sans  poils  comme  elle,  les  autres  a  poils  courts.  (youverte  plus 
tard  par  un  chien  ture  de  sa  race,  elle  donna  des  petits  á  peau 
nue,  de  puré  race  tnrque  et  des  analogues  aux  premiers  mótis, 
á  poils  courts. '"' 

Une  chienue  d'Artois  fócondée  par  un  mátin  áyeux  vairons 
et  plus  tard  par  un  mále  de  sa  race  eüt  aveo  lui  un  petit  á  yeux 
vairons.  <^' 

Une  ehienne  de  chasse,  de  race  puré,  couverte  une  premié- 
re  fois  par  un  bouledojEjue  et  une  seconde  par  un  mále  de  mé- 
me  race,  eút  un  bouledo^ue  dans  sa  portee  et  encoré  dans  les 
cinq  ou  six  portees  suivantes.  '*' 

Les  jumenis  ayant  serví  á  produire  des  mulets  donnent 
qnelquefois  avec  un  étaloii  des  poulains  ayant  certains  carac- 
teres de  l'áne:  oreille«  lonjíues,  croupe  aiiiguleuse.  pieds  étroits, 
cbátaignes  postérieures  rudimentaires  ou  nuiles.  ''' 

Le  cas  le  plus  célebre,  parmi  les  animaux  est  celui  de  la 
jument  de  lord  Morton.  '^^ 

Une  jument  árabe  saillie,  en  1815  par  un  couagga  donna 
un  hybride.  Couverte  ensuite  par  un  étalon  noir,  de  méme 
sang  qu'elle,  elle  fit  en  1817,  puis,  en  1818,  deux  petits  qui 
avaieut  autant  de  ressemblance  avec  le  eouagga  que  s'ils  eus 

(i;  Y.  Delage:  loe.  cit.  P.  231. 

(2)  Y.  Delage:  loe.  cit.  P.  231.  X.  Lesbre:  loe.  cit.  P.  37. 

(3)  X.  Lesbre:  loe.  cit.  P.  37. 

(4)  Mathis.  BuU.  «té.  Anthr.  Lyon-T.  XV.  1896-P.  48 

(5)  X.  Lesbre.  Loe.  cjt.  P.  37. 

(6)  A.  Morton:  A  communication  on  a  ungular  fact  in  Natural  RiiUyry. 
PhiloB.  Trans.  of.  Royal  Sy.  1821.-III.  P.  20-22. 


290  Gr-  íEnqkeeand. 

sene  eu  Vie  de  saug  de  eet  animal.  En  1823,  elle  fit  encoré 
uu  petit  qui  rappelait  le  premier  pére.  Les  poulains  portaient 
des  taches  foncées  dissóminées,  des  bandas  noires,  l'nne  le 
long  de  Póchine,  les  autres  sur  les  épanles  et  snr  les  parties 
postérieures  des  jambes,  comme  le  couagga.  Enfin,  de  méme 
que  cet  animal,  ils  avaient  une  criniére  rude  et  dressée. 

Gette  observation  étant  déjá  ancienne  a  donné  lieu  á  de 
nouvelles  expérieuces  faites  par  J.  Cossar-Ewart.  Ce  savant 
livre  uue  ponette  noire  de  West  Highland,  á  un  zébre  de 
Burchrll,  dans  la  gónéalogie  de  laquelle  on  ne  trouve  aucun 
individu  zébré.  Cette  unión  produit  un  hybride  ayant  les  ca- 
racteres du  pére  et  de  la  mere  avec  des  zébrures  tres  mar- 
quées.  Couverte  ensuite  par  un  chaval  ai-abe  a  robe  grise,  elle 
donna  un  poulain  á  robe  baie  foncée  uniforme  qui,  aprés  sept 
jours,  se  montra  pourvu  de  zébrures  tres  nettes.  Elle  produi- 
sit  encere  trois  poulains,  ne  presen tant  pas  ce  caractére,  avec 
le  méme  étalon.  '^' 

Les  cas  tires  de  l'espéce  humaine  offrent  naturellement 
un  tres  vif  intórét  mais,  comme  nous  le  verrons,  ils  prétent 
facilement  le  flanc  a  la  critique. 

Des  blauches  mariées  d'abord  a  des  négres  auraient  donné 
par  unión  avec  des  blancs,  des  enfauts  présentant  des  carac- 
teres negroides. 

La  veuve  d'un  hypospade  a  donné  avec  un  second  mari, 
normal  celui-lá,  des  garQons  hypospades  dont  deux  auraient 
transmis  ce  défaut  á  leurs  descendants. 

La  veuve  d'un  sourd-muet,  ayant  eu  avec  lui   un  enfant 

(1)  L'auteur  a  conclu  á.  ratavisme,  á  la  fin  de  ses  observations:  J.  Cossar- 
Ewart:  The  Panyenick  experiments  London  1899-Voir  aussi:  The  Veteri- 
nian  LXIX-P.755-769-Le  compte  rendu  de  cette  observation  ainsi  que 
rindication  de  ees  deux  notes  bibliograpMques  sont  tires  de:  R.  Anthony: 
A  propog  de  la  TeUgonie.  Bull.  et  Móm.  Sté.  Anthr.  París  1900-P.   19-37. 


Les  phénoubnes  db  la  téléoonib,  291 

sourd-muet  eíit  d'un  second  mari,  normal,  un  enfant  sourd- 
muet. 

L'objection  que  font  á  tous  ees  cas,  les  savants  qui  n'ad- 
mettent  pas  la  télégonie,  c'est  qu'ils  peuvent  s'expliquer  par 
une  évolution  atavique. 

O.  vom  Rath  '^'  en  cite  un  exemple  fort  remarquable.  Deux 
chats  venus  de  Tunisie  á  Badén  en  1887,  ófcait  Pune  nórmale, 
aiors  que  l'autre,  le  chat,  prósentait  une  oreille  atrophiée.  En- 
semble,  ees  deux  animaux  firent  des  petits  entre  lesquels, 
dans  chaqué  portee,  se  trouvait  un  jeune  á  oreille  atrophiée. 
Le  mále  fut  castré  Avec  des  males  allemands  norraaux,  la  fe- 
melle  produisit,  á  chacjue  portee,  un  sujet  anormal,  C'était 
itn  magnifique  cas  de  télégonie.  L'auieur  cependant,  aprés  des 
recherches  attentives,  constata  qu'il  s'agissait  \h.  d'un  eouple 
appartenant  á  un  grupe  de  chats  ehez  lesquels  cette  tendan- 
ce  ótait  héréditaire;  dans  le  cas  présent,  le  caractére  se  trouvait 
á  l'état  latent  chez  la  femelle. 

Le  méme  auteur  fait  remarquer  qu'on  n'a  jamáis  signalé 
qu'une  femelle  couverte  par  un  mále  de  race  supérieure,  puis 
par  un  autre  de  race  inférieure  ait  alors  donné  des  jeunes  pré- 
sentant  des  caracteres  du  premier. 

Nous  ne  voyons  pas  que  ceci  soit  une  objeetion  péremp- 
toire.  D'autre  part,  le  cas  de  vom  Rath  prouve  avec  quelle 
prudence  il  faut  conclure  á  la  télégonie  mais  ne  demontre  pas 
l'impossibilité  de  celle-ci. 

En  ce  qui  concerne  la  jument  de  Morton,  le  fait  que  l'on 
admetgénéralement  que  Pancétre  des  équidés  devait  avoir  une 
robe  zébrée  semble  donner  da  poids  a  Fobjeotion  de  Fatavisme. 
Cependant,  il  n'est  pas  demontre  que  cette  robe  ait  été  ainsi, 
d'autre  part,  piiisque  ce  retour  en  arriero  est  rare,  d'oú  vient 
qu'on  le  constata  sur  trois  portees  successives,  avec  des  peres 

(1)  O.  vom  Bath:  Un  pneudo-caíi  de  télégonie  Revue  scientifique  1895. 
P.  714-718. 


292  G.  Engbbbamd. 


différents.  Les  zébrures  étaient  fort  nettes  alors  que  dans  les 
faits  d'atavisme,  elles  sont  pales.  Ce  sont  surtout  les  chevaux 
gris  pommelé  chez  lesquels  on  constate  cette  évolution  ré- 
gressive,  ce  qui  n'ótait  pas  le  cas,  Eufin,  les  jeunes  avaient 
aussi  la  criniére  rude  et  dressée  du  eouagga. 

Pour  l'espéce  liumaiue,  d'autres  questions  sout  en  jeu  et 
on  peut  tonjours  se  défier  de  ce  qui  est  dit  par  des  personnes 
qui  peuvent  avoir  intérét  á  cacher  quelque  évenement.  Peut 
étre  pourrait-on  faire  des  expérienees,  dans  certaines  condi- 
tions  avec  des  individus  attachant  de  l'importance  á  la  connais- 
sance  de  la  vérite  seientifique.  '^' 

Nous  disions  au  debut  de  cette  note  que  les  théories  des- 
tinées  á  expliquer  les  phónoménes  de  télégonie  sont  nombreu- 
ses.  Nous  n'en  rappellerons  que  quelques-unes  (D'aprés  T. 
Delage). 

Buffon  croyait  á  l'influence  de  l'imagination.  II  pensait 
que  si  une  femme  durant  Pacte  sexual  imagine  avec  forcé  l'i- 
mage  d'un  premier  mari,  ses  nouveaux  enfants  pourraient 
avoir  quelque  caractére  de  celui-ci.  Sous  cette  forme,  il  sem- 
ble bien  que  l'opinion  de  BuflEon  ne  concorde  pas  avec  une 
réalité  possible.  Les  caracteres  moraux  ayant  cependant  pour 
substratum  nécessaire  des  caracteres  physiques,  il  est  incon- 
testable que  les  modifications  qui  ont  pu  se  réaliser  dans  le 
moral  d'une  femme  au  contact  d'un  premier  mari  se  transmet- 
tront  dans  une  mesure  tres  faible  sans  doute  mais  qui  parait 
difficilement  niable  á  des  enfants  nés  d'un  second  mariage. 
C'est  ainsi,  comme  le  dit  Papillault  que  "  le  premier  homme 
avec  qui  une  femme  aura  con<}u  (cette  derniére  condition  ne 
parait  pas  indispensable  ici)  reste  le  collaborateur  obligó  de 
ceuxqui  pourront  la  rendre  mere  dans  la  suite"  {Bull.  StéAntkr. 
Paris  1900.  P.  37).  D'ailleurs,  l'influence  que  je  sígnale  en  ce 

(V)  On  a  opposé  a  la  télégonie  un  grand  nombre  de  faits  négatifs  (sur- 
tout Sansón)  mais  ce  ne  sont  que  des  faits  négatifs. 


Las  PHÉNOMENKS  DB  I.A  TÉI.ÉOONIB.  293 

moment  rentre  dans  le  cadre  general  des  influences  dii  rai- 
lieu  sur  l'individa  qui  n'est  le  résultat  des  qualitós  liérédi- 
taires  que  durant  le  stade  oeuf  mai^  <iui  des  les  debuts  de  la 
división  jnsqu'a  la  mort  verra  se  modifier  son  capital  héredi 
taire  par  les  apports  extórieurs. 

Weissmann  '^'  pense  á  la  fécoudation  incompléte  d'oeufs 
non  múrs  cequ'on  pouvaitcroire  complétement  impossible  tant 
que  l'on  se  refusait  á  admettre  que  la  fécondation  pouvait  se 
faire  sans  le  concours  de  spermatoz  Ades  (il  n'est  pas  question 
ici  de  la  parthénogénése  au  sens  ordinaire  du  mot  mais  des 
expériences  de  Loeb  et  Dela<;e). 

Ryder  fait  intervenir  le  métabolisme  general  de  l'individu 
et  la  réperoussion  des  variations  sur  les  organes  sexuels. 

Spencer  admet  l'influence  du  foetus  métis  sur  la  mere.  '^' 

Pour  Turnar,  la  modification  porte  sur  les  oeufs  non  múrs 
par  les  échanges  nutritifs  entre  elle  et  son  foetus. 

Romanes  suppose  que  la  substan-ie  du  sperme  serait  ab- 
sorbée  par  les  oeufs  et  les  modifierait. 

Bard,  Darwin,  Haacke  expliquent  la  télógonie  par  des 
théories  qui  se  rattachent  á  l'hypothése  des  gemmules  mais 
alors  eomme  ledit  Delage,  on  ne  s'explique  pas  pourquoi  elle 
se  manifieste  si  rarement. 

Bouchard,  Cornevin,  etc.  croient  á  l'influence  du  foetus.  Cl. 
Bernard  á  une  modification  de  l'ovaire. 

La  nettetédes  phénoménes  de  xénie  dans  lerégne  vegetal 
'nous  conduit  a  admettre  que  c'est  véritablement  le  foetus  qui 
modifiel'organisme  maternel.  Cette  opinión  qui  a  déjá  étó  dé- 
fendue  par  divers  auteurs  n'a  pas  rencontré  d'objection  sóri- 
euse.  On  sait  bien  par  exemple  que  l'embryon  peut  vacciner 

Cl)  Weissman:  Das  Kei.mplnsma  lena  1892,  et  en  réponse  aux  objec- 
tions  de  Spencer:  Die  ahnacht  des  Natvrznchtung — 1893. 

(2)  H.   Spencer:    The  inadequací/ of  natural  selection   Contemp.   Re- 
view.  1893. 

Mera.  Soc.  Álzate.  México.  T.  20.  (1907-1908)--38 


294  G.  ^.Engebband. 

l'organisme  maternel  contre  la  syphilis.  Papillault  f  ait  obser- 
var que  dans  l'union  d'une  bruñe  avec  un  blond,  le  foetus 
blond  auravt  amené  une  certaine  dépigmentatioa  de  la  mere. 
Enfin  quand  on  adnaet  que  cerfcaines  femmes  se  portent  mieux 
aprés  une  parturition,  cela  ne  pourrait-il  s'expliquer  par  cette 
influence  de  l'embryon  et  dans  le  cas  contraire  ne  serait-ce  pas 
le  pére  qu'il  fraudrait  soigner.  ^^' 

Le  Dr.  Ohapuis  observa  une  pigeonne  qui  fécondée  par  un 
bouland  et  puis  par  un  pígeon  de  sa  race  donna  alors  un  bou- 
land.  '=" 

On  se  récria  disant  que  par  suite  du  court  sójour  de  l'em- 
bryon dans  le  corps  de  la  mere  il  ne  pouvait  y  avoir  eu  l'influ 
ence  du  premier.  En  supposant  qu'il  en  soit  ainsi,  c'est  que  le 
sperme  peut modifier  ógalement  les  organes  sexuels  de  lame- 
ré et  cela  ne  peut  surprendre  quand  on  songe  a  l'influence  con- 
siderable des  sécrétions  sexuelles  dans  l'organisme.  Le  cas  cité 
par  HermannC.  Bumpus,  '^'  d'aprés  Balmanselon  lequel  les 
oeufs  pondus  par  une  femelle  d'oiseau  fécondée  par  un  mále 
d'espécedifEérenteressemblent  souvent  parleur  coloration  aux 
ceufs  de  l'espéce  á  laquelle  appartient  le  mal }  ne  peut  s'ex- 
pliquer  que  par  une  moiification  des  parois  de  l'oviducte  par 
le  sperme  ou  par  xénie. 

Done  les  faibs  que  nous  v^nons  d'étu  lier  et  ceux  que  ae 
raanquerait  pas  de  signaler  un-)  observation  attentive  peuvent 
en  general  tres  bien  K'expliquer[)ar  Tinflaence  de  l'embryon  sur 
l'organisme matemnlle, c'est-a-dire  par  héréditéfraternélle.  Sans 
doute,  y  a-t-il  un  départ  á  préciser  entre  certains  de  ees  faibs 
et  d'autres  pour  lesquels  il  faut  voir  une  influence  du  sperme 

(1)  Papillault.  loe.  cit.  P.  35. 

(2)  Le  Pigeon-Voyageuv  hirje — 18(35  (cité  par  Ch.  Darwin). 

(3)  Fucts  and  Theories  of  Telejonij,  The  American  Naturalist.  Déc. 
1899 — Cité  par  R.  Anthony,  loe.  cit.  p.  31. 


Leb  fhénohenes  de  la  téléoomk,  295 

luí  méme  sur  les  organes  sexueU  inateraels  et  par  suite  sur 
l'individu  tout  entier.  II  nous  parait  tres  probable  que  les  cu- 
r¡«íuses  expórieuces  <ie  Delage  qui  otit  déjá  montré  combien 
les  phénoménes  de  la  fócondation  sont  plus  complexes  qu'on 
ne  l'imajíiuait,  permettront  de  détorrainer  sous  quelle  forme 
cette  influence  se  fait  sentir.  Les  ititerprétations  sonttoujonrs 
relativos  et  ce  qui  était  aberrant  hier  sera  pent  -étre  normal 
demain. 

México,  VM7. 


SOCIKTK  SCIK.MIKIyUK   "ANTONIO   ALZATK."  MÉM0IBK8,    X.   2tí. 


I^rojrf  (l'uii  Instituí  liiíematioíial  de  Biologio  iiéiiérale 
et  (le  Plasifloánie  Oiiiverselle, 


PAE  LE  DOCTEUR 


JULES  FÉLIX,  M.  S.  A. 
Profesaeur  á  rUniversité  Nouvelle  de  Bruxelles. 

Le  XIX  siécle  a  été  le  siécle  des  spécialités  scientifiques: 
gráce  á  la  raéthode  experiméntale  4ans  tous  les  domaines  de 
l'activitó  humaiae,  des  laboratoires  ont  été  créés  partout,  et 
les  progrés  des  sciences  naturelles  ont  étonné  le  monde  par 
les  découvertes  scientifiques  qui  ont  fait  connaitre  et  ont  pu 
expliquer,  méme  tres  simplement  á  tous,  les  phénoménes  les 
plus  mystérieux  de  l'Univers. 

L'inconnaissable  et  les  mystéres  d'autrefois,  qui  furent  la 
base  du  dogmatismo  et  du  mysticisme,  sont  devenus,  gráce  á 
l'observation  et  l'expéiiuientation,  le  cognoscible,  et  les  limites 
immenses  de  Piuconnu  se  rétrecissent  chaqué  jour  de  plus  en 
plus  de  van  t  les  découvertes  incessantes  de  la  scienoe  experi- 
méntale. 

Les  lois  de  l'éternel  et  leurs  applications  á  Pindustrie,  au 
commerce,  á  l'hygiene  publique  et  privée  et  á  la  sociologie, 
ouvrent  á  l'humanité  des  horizons  nouveaux  et  lui  font  entre- 
voir,  dans  un  avenir  procbain,  le  régne  de  la  science  positivo, 
préparant  le  bonheur,  la  liberté  et  la  paix  universelle  par  l'in- 
ternationalisme  et  la  solidarité  humaine.  Tout  ce  qui  existe 


298  Jdlks  Félix. 


aujourd'hui  releve  de  la  science  positive  et  experiméntale,  dont 
les  rayons  lumineux  et  vivifiants,  comme  ceux  du  soleil,  éelai- 
reiit  le  monde,  franchissent  les  espaces,  et  passent  á  travers 
les  continents  et  le^  océans  pour  montrer  á  tous  les  humains 
dans  leurs  plus  vif  éclat  et  leur  marche  triomphale,  la  venté 
et  la  ju^tice.  La  physique,  la  chimie,  Pastroiiomie,  la  paléon- 
tologie,  la  géologie  et  la  biologie  ^ODtaujourd'hul  des  sciences 
soeurs  et  solidaires.  Le  perfectionnement  de  l'outillage  des 
observatoires  et  des  laboratoires  uous  font  découvrir  la  syn- 
thése  universelle  de  tous  les  étres,  minéraux,  végétaux  et  ani- 
maux,  dans  leur  transt'ormatiou  perpétuel  et  dans  leur  évolu- 
tion  constante,  et  l'harmonie  de  la  nature,  dont  les  trois  régnes 
se  confondent  dans  un  seul  régne,  c'est-á-dire,  la  vie  univer- 
selle. 

Cette  vie  universelle,  qui  paraissait  naguére  encoré  une 
émanation  surnaturelle  et  parüculiere  a,  chaqué  étre  ou  chaqué  in- 
dividu,  n'estplus  aujourd-hiii  que  la  resultante  de  Vactivité  physico- 
chimique  du  protoplasma  universel,  c'est-á-dire,  de  PEther  iofini 
qui  anime  et  penetre,  par  réactions  physico-chimiques,  tout 
ce  qui  existe,  et  dans  lequel  naissent,  vivent  et  meurent  en  se 
transformant  sans  cesse  tous  les  étres  (formes  cadavériques  des  solu- 
tions  protoplas ¡ñiques  d'aprés  Herrera)  pour  consíituer  VUnivers 
éternel  et  incréé,  évoluant  par  sa  perpetuelle  gravitation  moléculaire. 

Voilá,  me  parait-il,  le  vaste  champ  du  grand probléme  de  la 
biologie  genérale  et  de  la  plasmogénie  universelle,  tel  qu'il  doit  étre 
posé  dans  le  monde  scientiíique  et  d'aprés  les  lois,  les  décou- 
vertes  et  les  innombrables  travaux  de  tant  de  savants,  eounus 
ou  inconnus,  des  chimistes,  des  physiciens,  des  géologues,  des 
astronomes,  des  naturalistes  et  des  biologistes,  qui  ont  illustré 
le  XVIII*  et  le  XIX^  siécles.  II  serait  impossible  de  citer  les 
noms  de  tous  les  savants  et  de  tous  les  pionners  des  sciences 
naturelles,  qui  gráce  á  la  méthode  experiméntale,  mise  en  hon- 
neur  et:  en  pratique  dans  les  sciences  qui  se  rapportent  á  la 
physiologie  et  á  la  biologie  par  l'iUustre  Claude  Bernard  (1813- 


PbOJET  don  INSTITDT  DK  BlÜLOGlK.  299 


1878)  qni,  dis-je,  ont  contribné  dans  toutes  les  branehes  de 
l'activité  s*^i.Bntifique  á  soiid^ir  le  mystére  de  la  vie  universelle 
et  á  en  pénétrer  les  oritfines  et  les  fonctions.  Mais  pen'lant 
que  tous  ees  travailleui's  intellectuels  parviennent  dans  leurs 
laboratoires  particuliers  á  la  solution  des  problémes  les  plus 
ardus  et  aiix  déconvertes  les  plus  étonnantes  jetaut  une  vive 
ciarte  sur  les  mystérieux  phéiioménes  de  la  vie  universelle  et 
les  lois  de  l'unité  de  la  matiére  et  de  róternelle  harmonie  dans 
la  nature,  la  société,  l'hua^anité  toute  ent'ére  ignoraieut  ees 
travaux  admirables  et  les  conséquences  importantes  et  prodi- 
gieuses,  qui  doivent  en  résulter  pour  la  prospérité  des  nations 
et  le  bonheur  des  peuples,  par  Poríjanisation  d'une  humanité 
nouvelle,  basée  exclusivement  sur  la  soience  positivo,  sur  la 
solidante,  le  travail  et  la  paix  mondiale.  Toutes  les  eonnais- 
sanees  et  ees  découvertes  étaient  point  dans  le  domain  public. 
Parfois  méme  les  travaux  les  plus  i emarquables  et  les  plus 
impf>rtants  des  pionners  ob>^curs  de  la  scienee  experiméntale 
n'ont  pu  arriver  á  la  notoriété  publique,  et  l'on  a  vu  méme  sou- 
vent  les  novateurs  scientifiques  conspires,  méme  persecutés 
et  honnis  par  le  monde  seientifique  offieiel.  Quoiqu'il  en  soit, 
la  scienee  experiméntale  á  tracé  sa  route  lumiueuse  et  belle  á 
travers  les  brouillards  épais  de  l'obsicurantisme  et  les  nauí^es 
noirs  du  dogmatismo  et  du  doctriuarisme  séculaires.  Les  tra 
vaux  de  Lavoi^er,  de  Dumas,  de  Haeckel,  de  Harting,  de 
Berthelot,  d^-  Huxley,  de  W.  Crookes,  de  Norman  Lockyer, 
de  Moissan,  do  Curie,  de  Gustave  Lebon,  d'Armand  Gautier, 
de  Charles  Moureu,  de  TJhomson,  de  Ramí^ay,  de  Benedikt,  de 
Traube,  de  Effront,  de  Moureux,  da  Richet,  de  Foveau  de 
Courmelles  et  de  tant  d'autres  ont  ouvert  une  voie  nouvelle 
aux  Sciences  biologiques  et  sociologiques. 

Les  travaux  de  Ven  Schroen,  de  Harting,  de  Leduc,  et 
particulierement  déla  forraation  spoatanée  d'organoides  dans 
les  Solutions  minerales,  et  du  role  de  la  sílice,  colloide  univer- 
sel,  dans  l'organisation  des  étres,  faites  par  notre  ami  Herrera 


300  JDLBS  PÉLII. 


le  savant  et  infatigable  professeur  á  l'Ecole  Nórmale  de  Mé- 
xico, dont  le  remarquable  ouvrage:  ^^NoUons  de  Biologie  et  ae 
plasmogénie  comparées"  traduit  en  frangais  et  pavfait'^ment  com- 
menté  par  Mr.  G.  Renaudet,  fera  époque,  ouvrent  l'ére  d'nne 
conception  scientifique  et  philosophique  noavelle  de  l'Eternité 
de  l'ünivers  organisé,  de  l'ünité  de  la  matiére  dans  tous  ses 
Etats  allotropique  et  naoléculaires,  et  de  la  vie  universelle. 

Ce  sont  ees  considérations  qui  nous  ont  fait  comprendre 
l'importance  de  rassembler,  de  classer,  de  syntéti.ser  en  une 
oeuvre  unique,  tous  les  travaux  relatifs  á  la  biologie  et  á  la 
plasmogénie,  helas,  trop  peu  connus  aujourd'hui,  trop  souvent 
méme  méconnas  et  trop  éparpillés  dans  le  monde  des  savants 
et  des  intellectuels.  C'est  ce  qui  nous  a  engagé  á  éfcudier  le 
projet  de  la  création  d'iin  Institut  International  de  Biologie 
genérale  et  de  plasmogénie  universelle,  que  nous  avons  l'hon- 
neur  de  vous  présenter. 

L'oeuvre  que  nous  avons  conque  estimmense  et  peut  pa- 
raitre  au  premier  abord  impossible  et  irréalisable.  Certaitis 
esprits  doctrinnaires  ou  timorés  ne  voudront  pas  en  compren- 
dre l'utilité^ou  en  exagéreront  les  diífióultés.  A  ceux  qui  m'ont 
fait  observer  qu'il  était  un  peu  tard  pour  moi,  á  68  ans,  de  son 
ger  á  la  réalisation  d'un  projet  aussi  grandioso,  j'ai  répondu 
que  ma  personnalité  était  quantité  négligeable  devant  Pavenir 
de  l'oeuvre  réservée  á  de  plus  jeunes,  animes  de  la  méme  foi 
scientifique  et  de  la  méme  résolution,  et  qui  si  au  temps  du 
bon  Lafontaine  les  octogénaires  plantaient,  il  était  bien  permis 
á  un  séptuagénaire  de  semer  la  boníie  graine  au  XX^  siécle 
pour  préparer  aux  jeunes  les  moissons  d'or  de  la  science  posi- 
tivo et  experiméntale. 

Voilá  pourquoi  j'expose,  avec  pleine  confiance  dans  Pave- 
nir,  mon  projet  d'Institut  interoational  de  biologie  et  de  plas- 
mogénie universelle.  Le  XIX.^  siécle  a  vu  naitre  une  scienco 
nouvelle:  la  Biologie  experiméntale  et  la  plasmogénie  genérale. 
Son  importance  est  considerable  au  point  de  vue  scientifique, 


Phojkt  u'n.N  iNsriTCT  dk  Jíioloqie.  301 


philosopíque  écononnique,  moral  et  social.  II  esl  done  néces- 
saire  de  pouvoir  rassembler,  condenser,  classer  tous  les  tra- 
vaux  qui  s'y  rattachent  et  qui  sont  trop  peu  connus  ou  trop 
óparpillós  et  doiit  la  sj-nthése,  l'harmonie  sont  indispensables  á 
l'étude  complete  des  phénoménes  de  la  vie  universelle  et  a 
l'application  sociale  des  lois  qui  les  régissent. 

Les  relations  scientifiques  doivent  devenir  Internationales, 
dans  l'intérét  du  nrogrés,  dn  bien-étre  social  et  de  la  paix  uni- 
verselle. Pour  atteindre  ce  but  il  faut  creer  un  organismo  in- 
ternationál  oü  tous  les  savants  et  tous  les  intellectuels  dési- 
reux  de  s'instruire  et  de  connaitre  la  science  de  la  vie,  puissent 
se  reunir,  «'instruir  mutuellement,  échanger  leurs  idees,  leurs 
connaissances,  leurs  travaux,  avec  la  plus  grande  facilité  et  la 
liberté  la  plus  complete.  CVst  a  Vlnstítut  International  que  tous 
pourront  communier  sous  les  auspices  de  la  science  libre  et  in- 
depéndante.  Mais  comme  la  plupart  des  savants  et  des  intellec- 
tuels, avides  de  s'instruire  et  d'enseigner,  sont  généralement 
pauvres  ou  tres  peu  aisés,  il  faut  avant  tout  que  Plnstitut  In- 
ternational de  Biologie  et  de  Plasmogénie  po^séde  des  »eve- 
nus  annuels  considerables,  pour  les  aider  á  vivre  et  pour  l'ins- 
titution  et  Pentretien: 

1?  Des  Laboratoires; 

2°  Des  musées; 

3?  Des  bibliothéques; 

4?  Pour  la  rémuneration  convenable  du  personnel  et  des 
savants,  qui  viendront  chaqué  année,  ácertaines  periodos,  don- 
ner  des  cours  ou  des  conférences  sur  leurs  travaux,  leurs  dé- 
couverts  et  les  résultats  de  leurs  études. 

5?  Pour  aidei  par  des  subsides  et  des  bourses  d'études  aux 
voyages,  aux  étudiants  par.vres,  de  toutes  les  parties  du  mon- 
de, qui  viendront  faire  lours  études  á  l'Institut  international 
et  qui  seront  la  pépiniére  du  profossorat  mondial. 

6?  Pour  faire  les  f rais  des  publieations  des  travaux  de  l'Ins- 
titut consignes  dans  une  revue  périodique,  et  aider  á  la  diffu- 
sion  universelle  des  sciences  biologiqnes  appliquées  á  l'écono- 
mie  sociale. 

Mem.  So«.  Alznte.  México.  T.  24  (1007  1908).-  39 


302  ,         Jdlf.s  Félix, 

Pour  arriver  a  reunir  chaqué  annóe  les  sommes  conside- 
rables nécessaires  á  l'Institut  International,  il  suffirait  du  con- 
cours  general  de  toutes  les  personnes  et  de  tous  les  pouvoirs 
publics  qui  s'intéressentá  l'instruction  etá  l'éducation  du  mon- 
de par  la  diffusion  des  sciences  naturelles,  dans  l'intérét  du 
bonheur  de  l'humanitó,  sans  aueune  distinction  de  classes,  de 
castes  ou  de  nationalités,  C'est  pour  cela  que  je  voudrais  que 
l'Institut  de  Biologie  et  de  plasmogénie  jouisse  de  la  plus  gran- 
de indópendance  et  de  la  plus  complete  autonomie,  c'est-á-dire 
qu'il  soit  absolument  International,  a  l'exemple  et  sous  les  aus- 
pices  de  PAlliance  Sci  en  ti  fique  üniverselle  fondee  á  Paris,  en 
1876,  par  Mr.  Léon  de  Rosny,  Péminent  orientaliste,  profes- 
seur á  la  Sorbonne,  dans  le  but  de  faciliter  les  relations  des  hom- 
mes  de  seience  disseminós  dans  toutes  les  contrós  du  globe; 
de  leur  assurer  dans  leurs  voyages  aide  et  protection  pour  la 
poursuite  de  leurs  recherches  et  de  leurs  études,  et  de  leurfour- 
nir  les  moyens  d'entrer  en  relations  immédiates  avecles  savants 
les  artistes,  les  littérateurs,  et  de  procurer  tous  les  renseigne- 
ments  útiles  á  leurs  travaux. 

Combien  n'existe-t-il  pas  au  monde  de  personnes  riches, 
des  millonaires  et  des  milliardaires  qui  pourraient,  s'ils  vou- 
laient,  s'intéresser  á  l'Institut  Internationnal,  lui  accorder  cha- 
qué année  une  portion  notable  de  superflu  de  leurs  richesses 
et  de  leurs  revenus. 

Pourquoi  les  richissimes  américains  ne  partageraient-ils 
pas  les  trop  nombreux  millions  qu'ils  donnent  aux  Universités, 
deja  trop  riches,  et  n'en  donneraient-ils  pas  une  petite  portion 
á  l'Institut  International  de  Biologie? 

Et  si  par  le  monde  des  gens  aisés  il  y  avait  seulement  cent 
mille  personnes  qui  s'engageraient  a  lui  donuer  chaqué  année 
deux  francs,  l'Institut  International  se  trouverait  assuré  d'un 
revennu  annuel  de  deux  cent  mille  francs.  II  ne  serait  done 
pas  si  difficile  de  creer  cette  oeuvre  grandiose  et  unique  au 
monde,  si  par  l'intermediaire  des  comités  de  PAlliance  Scien- 


Pkojkt  d'on  Institdt  du  BioLoaiK.  30i] 

tifique  Universelle,  l'opinioo  publique  devendrait  sympathlque 
á  l'oeuvre  et  luí  assurait  pécuniairementl'existence.  Quant  á 
l'orgauisation  technique  et  administrative  de  l'oeuvre  mondia- 
le  á  creer,  elle  me  parait  tres  simple  et  tres  facile.  La  direc- 
tion  et  l'orgauisation  genérale  scientifique  et  technique  des  la- 
boratoires  seraient  con fi ees  á  Mr.  A.  L.  Herrera  et  auraient 
leur  siége  á  México.  Pas  n'est  besoin  de  dótailler  ici  les  móri- 
tes  de  Mr.  Herrera  et  les  titres  seientiñques  qui  dósignent  sa 
haute  et  sympathique  persotmalité  á  l'honneur  de  ees  fonc- 
tions. 

La  Belgique  me  parait  par  sa  situation  géographique  cén- 
trale, son  caractére  de  ueutralité  politique,  tres  favorable  á  de- 
venir le  siége  de  PAdministration  céntrale  de  l'Institut  Inter- 
national. Une  avantage  encoré,  c'est  que  Bruxelles  ótant  le 
siége  de  l'LTniversitéNouvelle  et  Internationale,  fondee  il  y 
a  14  ans,  sur  le  principe  de  l'indépendance  et  de  la  liberté  ab- 
solue  de  Penseignement  des  sciences,,  et  étant  frequentée  as- 
sidument  par  un  graud  nombre  d'étudiauts  et  de  professeurs 
étrangers,  qui  vienneut  de  toutes  les  parties  du  monde  pour 
s'instruire  et  pour  enseigner,  l'Institut  International  de  Bio- 
logie  et  de  plasmogénie  se  trouverait  dans  un  milieu  scientifi- 
que eosmopolite  favorable  á  sa  réputation  et  á  son  succés. 
L'Institut,  tout  en  conservant  son  entiére  autonomie  et  son 
indépendance  scientifique,  économique  et  administrativo,  pour- 
rait  méme  étre  affilié  á  Püniver^ité  Nouvelle  de  Bruxelles, 
comme  le  sont  déjá: 

1°  L'Institut  de  Géographie  fondé  par  Elisée  Reclus  et  di- 
rige par  Mr,  Paul  Reclus,  son  neveu,  et  ses  collaborateurs: 
Mesdames  Dumesnil,  Willers  et  Sochaczevska;  Messieurs  J. 
Boons,  Maes,  Patesson  et  Schoonaers. 

2?  L'Institut  des  Fermentations  dirige  par  Mr.  le  Dr.  Ef- 
front. 

3?  L'Extension  universitaire  de  Belgique,  Société  absolu- 
ment  indépendante  de  Püniversité  Nouvelle,  sous  la  Presiden- 


304  Joles  Félix.— Puo-jet  d'un  In.-^titut  uk  BioLoaid;. 

ce  da  Sénateur  Houzeau  de  Le  Haie  et  de  Mr,  Piraron,  mem- 
bre  de  la  Chambre  des  Representan fcs  et  toas  deax  Professeurs 
á  l'Université  Nouvelle  de  Bruxelles. 

Telles  sont  les  grandes  lign es  et  les  bases  fondaraentales 
da  projet  de  l'Iustitat  interuational  de  Biologie  genérale  et  de 
Plasmogénie  universelle,  que  j'ai  l'honneur  de  soumettre  á  l'ap- 
préciation  da  Comité  central  de  l'AUiance  Scientifiqae  üni- 
verselle  de  México. 

La  science  positive  et  experiméntale  sera,  en  Pan  deux 
mille,  la  religión  inondiale,  par  ce  que  la  Biologie  et  la  plas- 
mogénie appliqaées  a  la  sociologie  scéleront  définitivement 
par  la  solidarité  bamaine,  la  fraternité  des  peuples,  l'union  des 
nations  et  la  paix  aniverselle. 

Voilá  pourquoi  l'Institat  doit  étre  international. 


SOCIKTE  SOlBINlIKKiüK  "ANTONIO  A.l,i!ATB."   MÉM0IBK8,    T.   20 


Oljservaciooes  masióticas  v  meteorológicas  en  el  Cerro 

o  t  o 


(le  San  Miguel,  I). 


M.  MORENO  T  ANDA,  M.  S.  A. 

En  la  primera  quincena  de  ¡Septiembre  del  año  de  1903,  se 
me  presentó  una  oportunidad  propicia  para  efectuar  algunos 
estudios,  especialmente  magnéticos,  en  una  de  las  elevadas 
montañas  que  circundan  el  hermoso  Valle  de  Móxicoj  oportu- 
nidad debida  á  la  bondadosa  invitación  que  recibí  de  mi  ami- 
go el  Sf.  Ingeiiieio  Pedro  C.  ¡Sánchez,  adjunto  de  la  Comisión 
Geodésica,  para  que  con  el  carácter  de  auxiliar  en  los  trabajos 
de  triangulación  que  en  el  vértice  del  Cerro  de  San  Miguel, 
iba  á  emprender,  lo  acompañara  en  la  acordada  expedición. 

Concedido  el  pesmiso  para  mi  separación  temporal  del  Ob- 
servatorio Astronómico,  por  el  entonces  Director  interino,  Sr. 
Rodríguez  Rey,  de  grata  memoria,  me  ocupé  desde  luego  en 
el  arreglo  del  material  científico  que  habría  de  llevar,  de  acuer- 
do con  el  plan  trazado  de  antemano  y  que  comprendía  obser- 
vaciones de  magnetismo  terrestre  y  meteorología. 

Para  el  amante  de  los  estudios  de  la  física  terrestre,  los  dos 
puntos  del  programa  no  dejaban  de  tener  sus  atractivos:  el  pri- 
mero, por  tratarse  de  determinaciones  en  una  altitud  muy  ra- 
ras veces  visitada  con  instrumentos  magnéticos  que  funciona- 


306  M.  MoBENO  Y  Anda. 


rían  como  en  una  estación  fija;  el  segundo,  porqué  bajo  todos 
conceptos  es  siempre  interesante  la  recolección  de  datos  en  las 
grandes  montañas,  allí  donde  ante  su  magestuosa  y  severa 
grandiosidad  el  espíritu  experimenta  sublimes  ira  presioiies;  allí, 
donde  se  comprende,  porque  se  palpa,  el  papel  regulador  que 
ellas  desempeñan  "en  el  proceso  físico  de  importantes  meteo- 
ros, tan  poco  apreciado  por  el  habitante  de  las  llanuras  ó  des- 
conocido casi  en  lo  general. 

Hechos  todos  los  preparativos,  el  día  8  de  Septiembre  á  las 
7  de  la  mañana,  salimos  por  la  vía  del  Ferrocarril  Nacional,  el 
que  dejamos  en  la  estación  de  Salazar,  continuando  luego  en 
caballos  el  resto  de  la  jornada,  y  cerca  de  las  3  de  la  tarde  nos 
encontrábamos  en  el  cómodo  y  abrigado  alojamiento  que  de 
antemano  se  nos  había  dispuesto  en  la  propia  cima  del  Cerro 
de  San  Miguel. 

En  la  enhiesta  cumbre  que  por  algunos  días  íbamos  á  ha- 
bitar, existe  una  pieza  octogonal,  abovedada,  capilla  que  data, 
según  refieren,  de  la  época  en  que  los  frailes  Carmelitas  edifi- 
caron el  antiguo  Convento  del  Desierto;  de  construcción  muy 
sólida,  pero  que  ya  empieza  á  sentir  la  mano  destructora  del 
tiempo. 

En  el  interior  de  dicha  capilla,  de  unos  S^XS"",  se  colocó 
una  amplia  tienda  de  campaña;  el  piso  quedó  cubierto  con  grue- 
sa alfombra  de  mullida  gramínea,  y  para  templar  el  rigor  de  las 
bajas  temperaturas  que  en  la  noche  y  en  la  madrugada  se  de- 
jan allí  sentir,  una  estufa  nos  envolvía  en  sus  cálidos  eflu- 
vios. 

El  Cerro  de  San  Miguel,  de  forma  piramidal  y  rugosos  con- 
tornos en  el  sentido  de  la  altura,  se  halla  aislado  de  sus  veci- 
nos por  dos  profundas  depresiones  en  cuyo  accidentado  fondo, 
ora  agitadas  é  impetuosas  en  rápidos  ó  saltos  de  mayor  ó  me- 
nor cuantía,  ora  serenas  y  tranquilas  en  remansos  de  aparente 
inmovilidad,  corren  las  cristalinas  aguas  del  río  de  la  Magda- 
lena, en  la  del  Sur,  y  la  de  los  Leones  en  la  del  Septentrión. 


ObsKKV ACIONES  EN  EL  CERRO  DE  84N  MiQUEL-  307 


Al  Poniente  y  á  pocos  pasos  de  la  parte  posterior  de  la  ca 
pilla,  un  hermoso  crestón  de  acantiladas  andesitas  se  cierne 
sobre  uu  gran  precipicio  de  escasos  300  metros,  á  cuyos  pies 
saltan  las  bulliciosas  aguas  del  arroyo  de  los  HongQs  que  van 
á  verterse  en  el  río  de  la  Magdalena. 

Desde  la  cúspide  del  Cerro,,la  vista  goza  de  un  panorama 
encantador:  al  Oriente  la  extensísima  planicie  en  que  se  asien- 
ta la  ciudad  de  México,  orlada  por  la  cinta  de  plata  que  á  lo 
lejos  figura  el  lago  de  Texcoco,  teniendo  por  fondo  la  sierra 
en  que  descuellan  los  niveos  penachos  de  los  dos  grandes  vol- 
canes; al  Sur  la  gigantesca  mole  del  Ajusco;  al  Oeste  el  Valle 
de  Toluca  y  al  Norte  las  rugosidades  y  quebradas  de  la  sierra 
de  Monte  Alto. 

Y  en  aquel  tan  vasto  escenario  de  incomparable  hermosura 
cuanto  variado  detalle  que  recreando  la  absorta  mirada  trae 
al  cansado  cerebro  por  rutinaria  y  perenne  labor  con  aires  pu- 
ros, oxigenados  y  vivificantes,  renuevos  de  vitalidad  ó  ideas 
sanas  y  justas  acerca  de  las  grandes  bellezas  que  por  doquier 
ostenta  la  pródiga  naturaleza. 

En  efecto,  en  aquella  altura,  en  plena  región  de  los  pinos, 
aspirando  auras  embalsamadas  y  fortificantes,  el  observador 
menos  atento  encuentra  sobrados  motivos  para  gozar  en  la 
contemplación  de  las  bellezas  naturales.  Los  cerros  limítrofes, 
de  abruptas  pendientes,  cubiertos  de  feraz  vegetación  tropi- 
cal, cuyo  color  verdinegro  se  interrumpe  á  trechos  para  mos- 
trar ya  uTi  claro  de  bosque  que  permite  ver  en  apretadas  filas 
los  troncos  de  los  pinos  y  oyameles;  ya  un  peñasco  aislado  de 
grandes  proporciones,  que  asoma  su  cenicienta  cabeza  cirnién- 
dose  sobre  el  abismo,  y  allá  en  una  hondonada  y  descollando 
entre  el  ramaje  de  la  obscura  selva  los  derruidos  muros  del 
edificio  monacal  que  fundara  la  piedad  de  Melchor  de  Cuéllar. 
Y  luego,  más  abajo,  en  el  panorama  oriental,  extensos  lome- 
ríos qyie  van  perdiendo  gradualmente  en  altura  hasta  ir  á  se- 
pultarse en  los  confines  del  Valle,  ostentando  en  algunos  de 


308  M.  MoHENo  Y  Anda. 


SUS  declives  risueños  pueblecillos  que  con  sus  frondosas  arbo- 
ledas y  caserías  de  techos  rojos  prestan  mayor  encanto  al 
paisaje. 

Al  SE.,  ó  mejor  dicho  en  el  segmento  limitado  por  el  se- 
gundo cuadrante  del  horizonte,  los  conos  truncados  de  los  va- 
rios volcanes  que  existen  en  esa  región  proyectándose  sobre  el 
manchón  obscuro  que  forma  el  pedregal  de,  San  Ángel. 

Al  Sur  la  gigantesca  mole  del  Ajusco  que  tocada  por  los 
postreros  rayos  del  Sol,  en  las  tardes  de  atmósfera  transparen- 
te, se  nos  mostraba  con  los  detalles  que  á  aquella,  distarciala 
vista  podía  alcanzar:  frentones  acantilados  apoyados  en  ver- 
tiginosas pendientes,  barrancos  sinuosos  de  bordes  desgarra- 
dos, caballetes  ascendentes  en  cuyos  flancos  la  vegetación  ar- 
bórea va  paulatinamente  escaseando;  y  arriba,  más  arriba  y 
destacándose  sobre  el  fondo  azul  pálido  de  la  bóveda  celeste, 
el  contorno  deprimido  de  la  escueta  y  solitaria  cima. 

Al  W,  y  después  de  ir  rasando  sobre  montañas  de»altura 
decreciente,  la  vista  va  á  perderse  en  el  extenso  Valle  de  To- 
luca,  mostrando  el  curso  del  río  Lerma;  la  ciudad  capital  en- 
vuelta en  la  sutil  gasa  de  las  nieblas  bajas  y  allá  en  el  fojido 
el  majestuoso  Nevado  y  las  ramificaciones  que  de  él  parten, 
limitando  el  horizonte. 

Y  es  en  aquella  modesta  construcción,  en  aquel  improvi- 
sado observatorio  de  montaña  que  se  eleva  á  cerca  de  4,000 
metros  sobre  el  nivel  del  mar;  envueltos  casi  constantemente 
en  las  densas  nieblas,  que  bajo  condiciones  especiales  se  for- 
man en  el  fondo  de  las  cañadas  y  que  arrastradas  luego  por  las 
corrientes  aéreas  ascendentes  van  á  posarse  en  las  alturas,  don 
de  permanecimos  8  días  haciendo  las  observaciones  cuyos  re- 
sultados constan  en  esta  memoria. 

La  siguiente  nota,  que  se  ha  servido  comunicarme  el  Sr. 
Ing.  Pedro  C.  Sánchez,  dará  idea  de  la  situación »y  caracteres 
geológicos  del  Cerro  de  San  Miguel. 

"El  Cerro  de  San  Miguel  se  encuentra  situado  al  WSW.  de 


Observaciones  rn  el  cbrho  db  san  Migde(..  309 


la  Ciudad  de  México,  correspondiendo  próximamente  al  vértice 
formado  por  la  unión  de  las  sierras  de  las  Cruces,  Monte  Alto 
y  Ajusco.  Las  dos  primeras  limitan  el  Valle  por  el  W.  tenien- 
do la  dirección  NW.-SE.,  y  la  tercera  lo  cierra  por  el  SW.  con 
un  rumbo  casi  del  W.  al  K. 

La  constitución  geológica  de  las  primeras  es  exclusivamen- 
te andesítica  mientras  que  la  tercera  en  su  mayor  parte  está 
formada  por  basaltos  sobrepuestos  eu  corrientes  de  distintos 
espesores. 

La  estructura  de  los  cerros  de  las  Cruces  y  Monte  Alto, 
hace  suponer  que  su  emergencia  se  verificó  por  grietas,  en  tan- 
to que  la  de  Ajusco  tuvo  lugar  á  favor  de  los  innumerables  co- 
nos ó  volcanes  que  tan  característico  sello  dan  á  la  región. 

.  Como  no  es  nuestro  ánimo  entrar  en  detalles  geológicos, 
para  nue.stro  objeto  basta  señalar  los  rasgos  anteriores,  mar- 
cando la  importancia  de  la  toba  que  cubre  los  flancos  de  estas 
serranías  hasta  llegar  al  Valle.  En  la  región  del  W.  y  SW.  no 
hay  cenizas  volcánicas,  materia  abundantísima  en  el  S.  y  SE." 

PRIMERA  PARTE. 
Ma^ietismo  Terresti'e 

,  A  espaldas  de  la  Capilla  y  á  pocos  pasos  del  crestón  ande- 
sítico,  coloqué  el  magnetómetro  en  su  tripié  con  el  propósito 
deliberado  de  no  removerlo  de  allí  una  vez  determinados  los 
valores  de  ciertas  constantes,  pues  temí,  como  en  efecto  suce- 
dió, que  el  mal  tiempo  no  permitiera  repetir  algunos  de  ellos. 
Así,  para  el  meridiano  geográfico,  sólo  pude  hacer  una  ob- 
servación del  Sol  en  las  primeras  horas  de  la  mañana  del  día 
11,  sirviéndome  del  espejo  de  pasos  que  para  este  objeto  tiene 
el  magnetómetro;  y  como  en  el  radio  visual  del  telescopio  del 
instrumento  no  habíx  una  señal  que  sirviera  como  punto  de 
mira,  con  el  azimut  encontrado  determinó  la  línea  verdadera 

Mem.  Soo.  Álzate.  México.  T.  24  (1907-1908)  -40 


310  M.  MOKENO  Y  AKDA. 


N.-S.  en  el  círculo  horizontal,  la  que  se  tomó  como  constante 
en  todos  los  días  de  observación. 

Pongo  en  seguida  los  datos  suministrados  por  dicha  obser- 
vación del  Sol. 

Cerro  de  San  Miguel. 

e^=:19o  16' 06"  A  =  99o  19' 17" 

Sep  1.1  de  1903. 

Hora  del  Paso  Lectura  del  Circulo. 

7h  l2»'22^5     134oi4'50" 


13  29.0  136  46  40 

15  14.5  134  27  50 

16  09  .5  133  58  35 

17  34.5  134  40  40- 

18  37.5  134  12  50 

20  03.0  134  52  00 

21  34.5  134  25  40 


Media 7  16  53.13     134  19  53 

¿it  =  _  6  35.44 


7  10  17  .69 
Con  estos  datos  y  haciendo  uso  de  las  conocidas  fórmulas 

eos  ^  {a  +  b)       '^ 

rr    1  /  A      T>\     sen  A  {a — h)    ,  -.  ^ 

Ig  i  [A — B)  = f-^ — r^coí  A  C 

^  ^  sen  ^  {a-\-h)       ^ 

A  =  ii{A+B)-\.^{A-B) 

Obtengo  para  azimut  del  Sol  en  el  momento  de  lá  obser- 
vación 


OBSKIlVACtONES  KN  KI.  CKUflO  DE  SAN  MlOUlCL.  311 

^=91o32'40" 

Lectura  del  círculo  al  Sol  =  134oi9'53" 
Azimut-   91  32  40 


Ángulo  con  el  N  =  225052'33" 
—180  00  00 


Meridiano  geográfico  .sol)re  el  (•irculo=45<^52'33" 

Cou  este  valor  45^52'33"  correspondiente  á  la  línea  meri- 
diana N.-S.  sobre  el  círculo  azimutal  del  instrumento,  hice  to- 
das las  reducciones  de  la  declinación  como  en  seguida  se  ve: 

Sep.  10  á  2  p.  m. 

Meridiano  magnótico=53°13'45" 
„        geográfico  =45  52  33 


D.=  7o2l'12" 

Sep.  11  á  8  a.  m. 

Meridiano  magnético  =  53"^14'00" 
„         geográfico  =45  52  33 


D.=   102V21" 
Sep.  11  á  2  p.  m. 

Meridiano  magnético  =  53O08'05" 
„         geográfico  =45  52  33 


D.=  7oi5'32" 
Sep.  12  á  8  á.  m. 

Meridiano  magnético  =  53°1 2'15" 
„        geográfico  =45  52  33 

D.=  7oi9'42" 


312  yt-.  MoftKNo  T  Anda. 


Sep.  12  á  2  p.  m. 

Meridiano  magnético  =  53o04'4:3" 
„         geográfico  =45  52  33 


Sep.  13  á  8  a.  m. 

Meridiano  magnéiico  =53°09'4ü" 
„         geográfico  =45  52  33 


D.=  7oi7'07" 

Sep.  13  á  2  p.  m. 

Meridiano  magnético  =53°06'10" 
„        geográfico  =45  52  33 


D.=  7oi3'37" 
Componente  horizontal  {H} 

Para  determinar  este  elemento  seguí  el  método  usual  de 

. ,  M 

las  desviaciones  que  dan  la  relación^g.  y  las  oscilaciones  con 

las  que  se  obtiene  el  producto  M  H. 

El  día  10  de  Septiembre  hice  una  serie  completa  de  ángu- 
los de  desviación  á  30  y  40  centímetros  de  distancia  el  imán 
desviador,  cuyos  datos  figuran  en  seguida: 

Sep.  10-1903. 
Observaciones  de  desviación. 

í~L±a(   ^"  16™  a.  ni.     í' =7  5^705 
ti  —  í'.-iu  )  ^//  _.  g  7  \ 


Ob^ksvaciones  en  bl  cebrq  de  s&n  MionRL-  313 

á30. 

Imán  al  E. 

Polo  N.  al   E 60o45'40" 

al  W 49  54  00 

Imán  al  W. 

Polo  N.  al  W 49o32'00 

al   E 60  44  50 

á40. 
< 

Imán   al  E. 

PoloN.  al   E 57oi8'00 

alW 52  36  20 

Imán  al  W. 

Polo  N.  al  W 52o27'50 

al    E 57  07  30 

Calculando  la  semi-diferencias  medias,  resulta 

W30   =5O31'08" 
M40  =2  20  20 

que  representaif  los  ángulos  de  desviación  á  la  distancia  de  30 
y  40  centímetros.  Con  estos  datos  y  haciendo  las  correcciones 
necesarias  por  inducción,  temperatura  y  distribución  del  mag- 
netismo en  las  barras  suspendida  y  y  desviadora,  obtengo  los 

m 


siguientes  valores  para  la  relación^ 


314 


M.  MoitENo  Y  Anda. 


m. 


H 


á30 3.12099 


!^á40 3.12101 

H 

El  promedio  de  estas  dos  cantidades,  3.12100,  lo  aplico  co- 
mo constante  en  el  cálculo  de  las  oscilaciones  del  que  se  de- 
duce el  valor  de  H.  * 

Oscilaciones. 

El  período  ó  duración  de  1  oscilación,  se  determinó  midien- 
do los  tiempos  que  tardaba  el  imán  en  hacer  100  oscilaciones  de 
la  manera  que  con  toda  claridad  explica  el  siguiente  ejemplo: 

Sep,  10-1903. 


h  =10  02.9) 
h'  =10  1L6  5 


lO'-Ol 


:   =19.6  ) 

:'  =20.2  í 


19.9 


Movimiento  aparente  del    Duración  de  100       MoTimiento  aparente  del        Duración  de  100 
imán  de  E.  á  W.  oscilaciones.  imán  de  W.  á  E.  oscilaciones. 


Oscilaciones. 

Oscilaciones. 

0... 

.2•"53^8... 

....       5.... 

3nP.8     

10... 

.3  29.8... 

...     15.... 

3  48  .0     

20... 

.4    5.5... 

....     25.... 

4  23.5     

30... 

.4  41  .5... 

....     35.... 

5  00.0     

40... 

.5  17.5... 

....     45.... 

5  35  .5     

ObSBEV ACIONES  EN  KL  CERRO  DK  SAN  MiQUEL.  315 


Movimiento  aparente  del        DuiRcicin  lio  100        Movimiento  aparente  del        Duración  de  100 
imán  de  E.  á  W.  osciincioniv  imán  de  W.  A  E.  oecllacionea. 

Oscilaciones.  Oscilaciones. 

50....  5  54.5  55  ...  6  11.5 

100..     8  54.5  6"'00\7  105...  9  11.5  5'"59^7 

110  ...   9  30.0  6  00.2  115...  947.5  559.5 

120.... 10    5.5  6  00.0  125...  1024.0  600.5 

130.... 10  42.0  6  0). 5  135...  1100.0  6  00.0 

140.... 11  18  0  6  00.5  145....  1135.5  6  00.0 

150 „             „  155 — .  „               „ 

1*  serie 6'"00^398 

2=^     „ 5  59  940 

Promedio 6"'O0M69 

Duración  de  100  oscilaciones.  ....     6"'00M69 
1  oscilación 3^6017 

Pongo  en  seguida  los  principales  resultados  obtenidos  en 
cada  día  de  observación. 


Sep.  11. 

h  =9  24.8)   Q  ^(.r  t  =20.1  ) 

h'  =^  34.1  f  -^  ^-^-^  f  =23.5  í 


21.8 


Duración  de  100  oscilaciones 5°'59°.08 

„  1  oscilación 3 .5908 

Efecto  90°  de  tensión  =  3'47 
Se  repite  la  observación. 

Duración  de  100  oscilaciones 5"'59\41 

,,  1  oscilación 3 .5941 


316  M.  MoKENO  T  Anda. 


iáep.  12. 

h   =9.30)  g,3,,  t  =8.7) 

/í'==9.39í  ^  "^^    ^-  ""•  f  =9.0/ 


8.9 


Duración  de  100  oscilaciones 5"'58'.48 

,,  1  oscilación 3.5848 

Se  repite  la  observación. 

h   =9H8">  t  -fio4 

Duración  de  100  oscilaciones 5™58°51 

,,  1  oscilación 3.5851 

«ep.  13. 

h  =9''24"'6  ^  =709 

Duración  de  100  oscilaciones 5"58^  .35 

„  1  oscilación 3  .5835 

Se  repite  la  observación. 

h  =9^36™8  t  =7.8 

Duración  de  100  oscilaciones 5™58'.34 

„  1  oscilación 3 .5834 

El  valor  de  una  oscilación,  corregido  por  temperatura,  tor- 
sión é  inducción,  como  lo  expresa  la  fórmula  relativa. 


longs  intervalles.  (C.  R.  des  séance&  de  la  Conféreuce  genérale  de  l'Assoc. 
géod.  intern.  Budapest,  Sept.  1906).  Leyde.  1907.  49  pl. 

Madison.  TTisconsin  Geolvjical  and  Natural  History  Survey.  BuUetins  XVI  (1907), 
XVII  (1907)  &  XVIII  (1906).  8?  pl. 

Manville  (O.)  Docteur  es  sciences. — Les  découvertes  modernes  en  Physique. 
Leur  théorie  et  leur  role  dans  l'hypotliése  de  la  constitution  électrique  de 
la  matiére. — París.  Librairie  Scientijique  A.  Eermann.  89  figs.  1908.  5  fr. 

Marseille.  Cotnmission  de  Météorulogie  des  Bouches-du-Rhóne.  BuUetin  annuel. 
25me.  année.  1906-1907.  49 

México.  Sociedad  Geológica  Mej-kana.  Boletín.  Tomo  II.  1906.  89  láms. 

Míttheilungen  eínes  jungen  Bayevs  (Franz  Altenbach  geb.  den  28  Oct.  1803) 
über  dessen See-und Land  Keisen  Ton  Hamburgnach  Mexiko,  &.  &.  Einen 
Gonneru  und  Freuden  zur  Erineiung.  Míinchen,  1827.  Jos.  U.  Finsterlin. 
189  .55  S.  Portrait. 

New  York.   American.  Mane uin  o/ Xatural  Histor;/.  BuUetin.  Vol.  XXIII.  1907.  89 

Righi  (A.) — La  teoría  moderna  de  los  fenómenos  físicos.  Radioactividad.  Iones, 
Electrones.  Versión  española  de  la  edición  francesa  por  el  Dr.  B.  E.  Cice- 
ro, M.  S.  A. — México.  1907.  189  (Edición  de  la  Gaceta  Médicf  "t. 

Rivera  {Br.  Aijusiiu),  M.  8.  A. — Discurso  sobre  el  Teatro  pronunciado  en  el  Tea- 
tro Rosas  Moreno,  en  la  fiesta  de  la  conclusión  del  mismo  teatro  el  día  ti 
de  Auosto  de  1907.  Lagos.  1907,  89 

Rouen. — ObservatoirePopulaire.  BuUetin.  Année  1907.  ^°  {Mme.  Dorothea  Isaac 
Boherts,  M.  S.  A.) 

yt.  Pétersbourg.  Comité  Géologique.  Mémoires,  Nouvelle  Serie,  16,  21  23-27,  29, 
31  &  33— Bulletins,  t.  XXIV,  1-10;  XXV,  1-9. 

Smithsoniayí  Miscellantus  CoUections.  Quarterly  Issue.  Vol.  IV,  Part  3  (Vol.  L., 
No.  1772).  Washington.  Smithsonian  Institution.  1907.  89  pl. 

Sobral  (G.),  de  la  Real  Sociedad  Geográfic-a.  Canal  de  Panamá.  Madrid.  1908.  12° 

Traveller  (The  Modern). — A  popular  Description,  Geographical,  Historical,  and 
Topographical,  of  the  various  Countries  of  the  Globe.  London.  J.  Dun- 
car.  1824-1826.  189  pi.  Arabia,  Colombia,  Pallestine,  Russia,  Spain  &  Por- 
tugal (2  vol.)  &  Syria  &  Assia  Minor  (2  vol.)  8  t. 

Vulitch  (Vladimir  de). — Les  produits  industriéis  des  goudrons  de  houilles  et 
leurs  applications.  (Encyclopédie  Scientifiqíie  des  Aide-Mémoires).  Pa- 
rís, Gau{hier-  Villars.  1908.  89  2  fr.  50. 

Washington.  Commissioner  of  Education.  Report  for  the  Year  ending  June  30, 
1906.— V^ol.  1.  1907.  89 


Dons  et  nourelles  publications  reQues  pendant  Mars  1908.  I 


Les  noms  des  donatenrs  sont  imprimes  en  italiques;  les  membres  de  la  Sooiété 
soBt  designes  avec  M.  S.  A. 


Almanaque  Náutico  para  el  año  de  1909  calculado  de  orden  la  Superioridad,  e: 
el  Instituto  y  Observatorio  de  Marina  de  San  Fernando.  1907.  89 

Aretowiski  (Henryk). — Plan  de  voyage  déla  Seconde  Expédition  Antarctique Bel 
ge.  Bruxelles.  1907. — Programme  scientifique  de  la  Seconde  Expédition" 
Antarctique  Belge.  Bruxelles.  1907. — Variations  de  longue  durée  de  divers 
phénoménes  atmosptiériques.  (Bull.  Soc.  Belge  d'Astron. )  1907. — De  l'in- 
fluence  de  la  Lune  sur  la  vitesse  du  vent  aux  sommets  du  Saentis,  du 
Sonnblick  et  du  Pike's  Peak.  (Bull.  Soc.  Belge  d'Astron.)  1907. — Varia- 
tion  des  amplitudes  des  marclies  diurnes  de  la  tempera  ture  au  sommet  du 
Pike's  Peak.  (Bull.  Soc.  Belge  d'Astron.)  1908. 

Baratía  {Mario),  M.  S.  A. — Sulle  receuti  trasformazioni  del  Delta  del  Po  (1893- 
1904).  Firenze  (Rev.  Geogr.  Ital.;  1907. — Le  nuove  costruzioni  in  Ca- 
labria dopo  il  desastroso  terremoto  áell'  8  settembre  1905.  Modena  (Boíl. 
Soc.  Sism;  Ital.;  1908.  Tav.  ; 

Bauer  (L.  A.),  M.  S.  A. — Hunting  the  Magnetic  Pole  (Van  Norden  Magazine^^i 
Nov.  1907). — Department  of  Terrestrial  Magnetism  of  tlie  Carnegie  Ins- 
titution  of  Washington.  Annual  Report  of  the  Director.  1907.  (Year  Book 
No.  6),  pl.  10  &  11. — The  relation  between  "Potential  Temperature"  and 
"Entropy."  (Physical  Review)  Feb.  1908. 

Cambridge,  Mass.  Astronomical  Observatm-y  of  Harvard  CoUege.  Annals.  Vol.  XXIX, 
Part  I.  1907.  Vol.  LIX,  N?  I.  Vol.  LX.  Nos.  VI- VIII.  Circulars  132-135. 
— 62d  Annual  Report  of  the  Director  for  the  Year  ending  Sept.  30,  1907. 

Carta  General  de  la  República  Mexicana  á  la  100,000^  Hojas  ll-I-(Y),  11-III-(H, 
I)  y  14-1-  (C.)  Comisión  Geográñco-Exploradora.  1907. — México.  Secreta- 
ria de  Fomento. 

Cattell  (J.  McKeen). — American  Men  of  Science.  A  Biographical  Directory. 
New  York.   1906.  8'"  ' 

Claudel  (J.)  et  Darles  (G.) — Formules,  tables  et  renseignements  usuels.  Partie 
pratique  de  rAide-mémoire  des  Ingénieurs,  architects,  etc.  Onziéme  édi 
tion  par  G.  Dariés.  Paris.  H.  Dunod  et  L.  Pinat,  éditeurs.  1907.  2  vol.  gr 
in-8.  30  fr. 

Congrés  Géologique  International. — Compte  Rendu  de  la  Xéme.  Session.  W 
xico.  1906, — México.  Imp.  Secretaría  de  Fomento.  1907.  2  vol.  gr.  in 
fig.  &  pl. 


OBSKKVACIONK!»  BN  KL  CUUKO  UK  san  MlGDKt,. 


317 


T-'  =  Tr(l+^M/(/-A,)-~"|';  ) 


Se  convierte  en  el  siguiente: 

Sep.  10 log.  T-  =  l. 10012  log.T  =  0  55456  T=8.5S5f) 

„  II 1.10589  0.55299  3.5727 

„  „ 1.10562  0.55281  3.5712 

„  12   1.10836  0.55418  3.5825 

,.  „ 1.10830  0.55115  3.5S22 

„  13 1.10835  0.55418  3.5825 

„  „ 1.10831  0.55416  3.5823 

Con  el  log.  r-  K,  variable  con  la  temperatura  de  la  barra, 
y  el  de  T^,  encuentro  en  seguida  el  producto  MH,  haciendo 


LIBRARY 
r4EW  YORK 
GOTANICAL 

üaKüEN. 


T- 


T^K 


m2 


MH 


Sep. 

10  

3.24528 

1.10912 

2.13616 

11 

3.24530 

1.10589 

2.13941 

11 

3.24533 

1.10562 

2.13971 

12 

3.24516 

1.10836 

2.13680 

i2 

3.24516 

1.10830 

2.13686 

13 

3.24515 

1.10835 

2.13680 

13 

3.24515 

1.10881 

2.13684 

Del  cociente  de  H  M  por-rj-resultará  inmediatamente  H' 


Mom.  Soo.  Álzate.  Aréxico. 


T.  24  (1907-1908). -41 


318  M.  MOKBNo  s  Anda. 


Sep.  10 W  log.  =  9.01516 

„  11 • 9.01841 

„  11..... 9.U1871 

„  12 9.01580 

,.  12,... 9  01586 

„  13 9.01580 

„  13 9.01584 

Por  último  haciendo 

obtendré  111  o. s  liesde  luego  el  valor  de  la  componente  H. 

LogH  H. 

Sep.  10 9.50758  0.32180 

„  11 9.50921  0.32301 

„  11 9.50936  0.32312 

„  12 9.50790  0.32203 

„  12 9.50793  0.32206 

„  13, 9.50790  0.32203 

.,  13 9.50792  0.32205 

Inclinación. 

Las  medidas  de  este  ángulo  fueron  hechas  con  un  inclinó- 
metro  construido  por  Fauth,  modelo  de  Kew,  q>ie  se  colocaba 
en  un  viejo  tronco  de  pino  mandado  cortar  á  la  altura  conve- 
niente. 

El  instrumento  cuenta  con  una  sola  aguja,  por  lo  que  ha- 
cía dos  series  completas  de  observaciones,  como  si  se  hubiera 
tratado  de  dos  agujas. 


Observaciones  en  el  cedro  dk  san  Migdel. 


319 


No  obstante  esto  al  calcular  posteriormente  los  resultados, 
aparecen  diferencias  algo  fuertes  en  las  inversiones  de  la  agu- 
ja sobre  su  eje  y  entre  la  primera  y  la  segunda  imanación,  por 
lo  que  creo  que  hay  algún  defecto  en  dicho  eje. 

Sin  merecerme  plena  confianza  pongo  en  seguida  los  re- 
sultados obtenidos: 


la.  SERIE. 

2a.   SEEIE. 

Hora. 

Polos  I.                  Polos  D. 

Polos  U. 

Polos  I. 

Sep.  10 

9.27 

45.58.15    47.58.49 

47.43.00 

45.42.34 

„     11 

. 

8.55 

45.58.23    48.00.30 

47.48  34 

45  53,30 

„     13..    .. 

8.50 

45.54.45    4712.41 

la.  Serie. 

47.41.45 

2a.  Serie. 

45.50.19 

Sep 

10 

46o53'32 

46o42'47 

jy 

11 

. 59  27 

5102 

»> 

13 

3343 

46  02 

Resumiendo  los  prineipalos  resultados,  formo  la  siguiente 
tabla: 


Declinación. 


s  a.  m.                    2  p.  m.  Media.              Variación. 

Sep.  10 7o21'12"  .• 

„   11 7o21'27"  7  15  32  7oi8'29"  5'55" 

„   12  7  19  42  7  12  10  15  56   7  32 

„   12 7  17  07  7  13  37  15  22   3  30 


320  M.  MOKENO  Y  ANDA, 


Componente  horizontal. 
H. 


Hora        Temperatura.     Duración  de 
oscilucidn. 


H 


Sep.  10 10^07'^  19^9  3^5856  0.32180 

■„  11 9  29  218  3.5720  0.32306 

„  12 935  8  9  3.5823'  0.32204 

„  13........       925  7  8  3.5824  0.32204 

Momento  mag- 
nético del 
imán 

Sep.  10 425.19 

„   11 426.85 

„   12 425.52 

„   13 425.50 

Inclinación. 

Sep.  10........-......: 46'^48'10" 

„      11 5515 

„      13 , 3952 


Los  resultadt)S  obtenidos  en  el  Cerro  de  San  Miguel,  con- 
siderados así  aisladamente,  no  pueden  dar  más  que  una  idea 
general  del  estado  magnético  en  la  altitud  de  que  se  trata. 

Sin  embargo,  como  tenemos  observaoione.s  hechas  en  Cua- 
jimalpa,  estación  situada  á  unos  1000  metros  abajo  del  vórtice 
de  San  Miguel,  y  en  el  flanco  oriental,  digamos  así,  de  la  refe- 
rida montaña;  haciendo  una  comparación  entre  ambos,  podre- 
mos tal  vez  formarnos  un  juicio  acerca  de  los  primeros. 


OB-íEaV ACIONES  K.V  BL  CEKflO  DK  SiN  MlQUEL-  321 


Es  verdad  que  las  observaciones  no  fueron  simultaneasen 
uno  y  otro  lugar,  pues  el  14  d«  Septiembre  desceudi  del  cerro 
y  el  15  hice  las  de  Cuajiinal|)a.  Pero  ateniéadonos  á  las  cur- 
vas del  magaetógrafo  de  este  último  lugar,  que  no  acusan  nin- 
gún cambio  de  importancia  ea  los  días  antei lores,  podemos  dar 
como  sentado  que  el  campo  terrestre  se  mantuvo  uniforme  y 
por  lo  mismo  que  los  resultados,  como  obtenidos  en  un  esta- 
do medio  de  calma  magnética,  son  perfectamente  compara- 
bles. 

Declinación. 

D 

En  Cuajimalpa 7o23'2 

„  San  Miguel 7  16  6 


Dif.  =  +  6'6 

Componente  horizontal. 
H 

Rn  Cuajimalpa 0.32874 

„  San  Miguel 0.32221 


DiF.  =  +      0  00650 

Componen ie  vertical. 

Z 

En  Cuajimalpa 0.32624 

„  San  Miguel O  34311 


Dif.  =  +      0.01687 


322  M.  MoHENo  y  Anda. 


Intensidad  total. 

T 

En  Cuajimalpa 0  46315 

„  San  Miguel 0.47080 

Di£.  =  — 0.00765 

Por  lo  anterior  se  ve  que  la  declinación  y  la  componente 
horizontal  fueron  menores  en  San  Miguel;  y  que  la  componen- 
te vertical  y  la  intensidad  total,  por  el  contrario,  alcanzan  va- 
lores más  altos: 

Difiriendo  apenas  las  posiciones  geográficas  de  las  dos  lo- 
calidades, pues  San  Miguel  se  encuentra  á  unos  5' — de  latitud 
y  á  1™10*^+  de  longitud,  respecto  de  Cuajimalpa,  las  discre- 
pancias que  notamos  no  se  explican  entonces  por  un  cambio  tan 
insignificante  en  la  posición  relativa  de  las  dos  estaciones,  sino 
por  causas  locales  en  San  Miguel,  que  como  se  ve  claramente 
vienen  á  modificar  el  valor  absoluto  de  los  tres  elementos.  De 
otra  maupra,  sin  la  existencia  de  dichas  causas,  la  comparación 
nos  habría  dado,  y  eso  sólo  en  el  valor  de  la  intensidad  total,  di- 
ferencias debidas  únicamente,  á  la  difeiencia  de  altitud,  que 
aunque  no  demostrado  plenamente  todavía,  ciertas  observa- 
ciones hechas  en  diferentes  montañasj  parece  que  acusan  una 

diminución  en  el  campo  magnético  terrestre  igual  á  r-rjr  por  . . 

1000  metros  de  desnivel  próximamente.  ^ 

1  "Conforme  á  la  teoría  de  un  imán  central  parece  que  el  campo  te- 
rrestre no  puede  disminuir  de  un  modo  tan  rápido,  pues  como  cada  una  de 
las  componentes  están  en  lazón  inversa  del  cubo  de  la  distancia  r  al  centro, 


M.  MORBNO  Y  AKDA.  2ZZ 


Por  lo  que  respecta  á  la  decUnaí'ión  é  inclinación,  tratán- 
dose de  un  campo  utiit'orme,  no  hay  razón  p^ra  que  se  modi- 
fiquen con  la  altura,  pae>to  que  <liclios  d  )s  elnmentos  sólo  dan 
la  direcición  de  la  fuerza  ma:;tiética  terr-^st  e;  el  1?  su  azimut 
y  el  2?  el  ángulo  que  «-lia  forma  sobre  el  horizonte. 

Así  pues,  atendienilo  únicamente  á  la  intensidad  total,  ya 
hemos  visto  que  el  valor  en  San  Miguel  excede  en  O  00765  al 
de  Cu;ijiiiial{ia;  es  decir,  que  en  un  desnivel  justo  de  1000  me- 

Q 

tros  hay  un  aumento  de  Tñññ  ^^  ^^^  ^^^^  ^^  desacuerdo  con  la 

teoría  y  las  observaciones  de  montaña  de  que  habla  el  ilustre  sa- 
bio francés  á  que  antes  me  reft^rí.  Desacuerdo,  por  otra  parte, 
perfectamente  ex|-licable  si  ¡^e'tiene  en  cuenta  que  la  inclina- 
ción, elemento  qun  entra  en  el  cálculo  de  T,  es  2°  mayor  en 
la  estación  de  San  Miguel  que  en  la  de  Cuajimalpa.  En  efecto 
las  observaciones  dan 


EnSan  Miguel 46o47'8 

„  Cuajimalpa 44  4C  9 

— 2O00'9 


su  vaiiación  relativa  para  la  altitud  ó  r,  es — 3  — l-Puesto  que  el  radio  me- 

r 

dio  de  la  tierra  es  6371  km,  la  diminución  del  campo  no  pasará  de 


¿^=¿5=0.00047 


para  una  altura  de  1000  metros;  mienti'as  que  las  observaciones  de  monta- 
ña, á  que  antes  hago  referencia,  indican  una  fracción  casi  10  veces  mayor." — 
Mascart.  Traite  de  Alagaótisme  Terrestre,  pág.  342. 


324  Observaciones  en  el  cebbo  de  San  Migoel. 


Y  como  T  no  se  determina  directamente  por  medio  de  los 
instrumentos,  sino  por  la  fórmula 


r=   « 


eos  I 


A  H  menor  y  eos.  de  I  mayor,  el  cociente  indefectiblemen- 
te tiene  quo  ser  más  alto  que  donde  H  mayor  y  eos.  de  I  me- 
nor, como  expresan  los  resultados  de  las  observaciones  que 
han  servido  para  hacer  la  comparación. 

Ahora  bien  suponiéndole  á  I  en  San  Miguel,  un  valor  igual 
al  de  Cuajimalpa  y  calculando  Z  y  T  con  la  H  del  primero,  en- 
contramos: 

Z 

En  Cuajimalpa 0.32624 

„  San  Miguel 0.H1979 


+  0.00645 

T 

En  Cuajimalpa 0.46315 

„   San  Miguel 0.454l0 


+  0.00915 

En  este  caso  han  cambiado  los  signos  de  las  diferencias, 
pero  la  diminución  es  tan  fuerte  que  se  aleja  todavía  de  lo  ob- 
servado en  otros  lugares. 

Por  lo  expuesto  podemos  concluir  que  nuestras  observacio- 
nes en  San  Miguel  están  afectadas  por  una  causa  local,  cuya 
influencia  se  manifiesta  palpablemente  en  los  elementos  obser- 
vados y  en  las  componentes  que  de  ellos  se  deducen. 


Observaciones  en  el  ckruo  de  san  Migdei.,  325 


¿Dicha  eauüH  reside  en  las  andesitas  superficiaU'S  que  cu- 
bren toda  aquella  región,  en  rocas  interiores  de  niaíjnetismo 
propio  ó  inducido  por  el  campo  terrestre,  ó  bien  en  alguna  falta 
de  continuidad  en  la  estructura  de  las  capas  geológicas!  Según 
la  clasificación  de  Rücher  y  Thorpe  ¿el  cerro  de  San  Miguel 
es  un  pieo  magnético,  puesto  que  la  componente  vertical  Z  es 
máxima  con  relación  á  la  del  plano  inferior? 

Difícilmente  podríamos  contestar  á  cuestiones  que  están 
fuera  de  nuestro  alcance  y  ni  siquiera  podremos  precisar  si  la 
anomalía  se  localiza  en  el  solo  cerro  de  San  Miguel,  por  faUade 
datos  magnéticos  en  la  zona  que  éste  compiende. 

Por  otra  parte,  ¿de  la  anomalía  comprobada  debe  deducir- 
se que  las  observaciones  de  San  Miguel  no  son  de  utilidad? 
Creemos  todo  lo  contrario,  pues  en  los  estudios  de  la  física  del 
globo,  en  general,  y  del  magnetismo  terrestre,  en  particular, 
es  indispensable  tomar  nota  de  todos  los  accidentes  que  de  al- 
gún modo  perturban  determinada  ley  general,  por  que  ellos 
pueden  ser  un  guía  precioso  que  conduzca  á  la  solución  de  va- 
rios é  importantes  problemas. 


SEGUNDA  PARTE. 

.  METEOROLOGÍA. 

Dos  termómetros  hipsométricos,  un  psicrómetro  y  termó- 
metros de  máxima  y  mínima,  fueron  los  únicos  instrumentos 
de  que  hice  uso  en  esta  expedición. 

Los  dos  primeros,  provistos  como  estaban  de  sus  respecti- 
vas calderas,  se  obrervabau  simultáneamente  á  cada  hora  en 
el  interior  de  nuestro  alojamiento. 

Mem.  Soo.  Álzate.  México.  T.  24  (m07-in08).-  43 


¿>26  M-  MOHKNo  Y  Anda. 


El  psicrómetro  y  los  termómetros  de  máxima  y  mínima 
quedaron  instalados  fuera  de  la  capilla,  á  la  sombra  de  un 
abrigo  improvisado  con  ramas  do  pino  y  techos  de  zacate  Con 
éste,  y  en  una  gran  extensión,  se  cubrió  también  la  superficie 
desnuda  del  terreno. 

En  las  tablas  que  siguen  figuran  los  resultados  de  las  ob- 
servaciones practicadas  los  días  9,  10,  11,  12  y  13  del  expre- 
sado mes  de  Septiembre,  para  la  inteligencia  de  cuyos  datos 
basta  con  una  ligera  explicación. 

La  primera  columna  contiene  las  indicaciones  dadas  por 
uno  de  los  termómetros  hipsométricos,  es  decir,  la  temperatu- 
ra de  ebullición  del  agua. 

La  segunda,  marca  la  presión  atmosférica  correspondiente 
á  aquella  temperatura,  pero  aplicada  ya  la  corrección  que  se 
le  determinó  á  dicho  termómetro  hipsométrico. 

La  tercera,  cuarta  y  quinta,  expresan  las  indicaciones  del 
psicrómetro  y  el  enfriamiento  producido  por  la  evaporación. 

La  sexta  y  séptima,  dan  el  valor  'del  estado  higrométrico 
del  aire,  ó  sea  la  tensión  del  vapor  de  agua  y  la  humedad  re- 
lativa, obtenido  por  cálculo  directo  de  las  fórmulas, 

Tensión=F=/— 0.00079  H.  (í—í') 

A  H  le  he  dado  el  valor  medio  de  todas  las  presiones  ob- 
servadas, que  resulta  ser  489"™5L 


Hntiieda'l 


Tensión    máx.    con'espondiente  á  t, 


Observaciones  kn  kl  ceuko  de  san  Miguel. 


327 


Sep.  9. 


Terini 

Jnietro 

Hora. 

T. 

V. 

Seco. 

Húm. 

Dif. 

p. 

H. 

~ 

nmi 

o 

~¡~ 

0 

mni 

9.. 

88.30 

491.58 

6.8 

6.5 

0.3 

7.1 

92 

10 

27 

91.01 

6.2 

6.1 

0.1 

7.0 

99 

11 

26 

90.82 

•7.1 

6.7 

0.4 

7,2 

95 

12 

26 

90.82 

7.9 

7.6 

0.3 

7,7 

96 

1 

25 

90.64 

8.2 

7.7 

0  5 

7.6 

94 

2.. 

22 

90.07 

8.3 

7.7 

0.6 

7.6 

93 

3 

20 

89.69 

8.2 

7.7 

0.5 

7.6 

94 

4.. 

21 

89  88 

7,0 

6.9 

0.1 

7.4 

99 

5  . 

22 

90.07 

7.0 

6.7 

0.3 

7.2 

96 

6 

.. 

6.2 

6.2 

0.0 

7.1 

100 

9  . 

24 

90.45 

5.3 

5.3 

0.0 

6.6 

100 

Temperatura  máxima  =  9°2 


Sep.  10. 


Teriridmotro. 

Hora. 

T. 

p 

Spco. 

Húm. 

Dif. 

p. 

II. 

o 

mni 

0 

111  ni 

7. . 

88.21 

489.84 

5.6 

5.5 

01 

6.7 

99 

11.. 

19 

89.50 

13.2 

11.4 

18 

9.3 

83 

2.. 

13 

88  37 

9.6 

8.2 

1.4 

7.6 

85 

6.. 

12 

88.19 

6.2 

5.5 

0.7 

6.5 

92 

8.. 

15 

88.75 

5.7 

4.4 

1.3 

5.7 

84 

9.. 

20 

89.69 

6.0 

5.5 

0.5 

6.6 

94 

;í28  il-  MORKKO  Y  Anda. 


Temperatura  máxima  =  14.1 
mínima  =    3.3 


0 

se.   = 

10.8 

8ep.  IJ. 

Termómetro. 

^^ 

Hora. 

T. 

p. 

Seco.    . 

Hum. 

Dit: 

Y. 

H. 

o 

mrví 

~ 

~ 

~ 

nim 

7.. 

88.16 

488.94 

7.0 

5.3 

1.7 

6.0 

80 

8-. 

17 

89.13 

10.3 

7.8 

2.5 

6.9 

74 

11.. 

12.9 

8.9 

40 

6.9 

63 

12.. 

20 

89.69 

11.9   ■ 

9.0 

2.9 

7.4 

72 

2.. 

15 

88.75 

8.6 

7.2 

1.4 

7.1 

h4 

3.. 

9.8 

7.4 

2.4 

67 

75 

5.. 

..... 

8.4 

6.8 

1.6 

6.7 

82 

6.. 

12 

88.19 

6.8 

6.4 

04 

7.0 

96 

8.. 

15 

8875 

6.0 

5.5 

05 

6.6 

94 

9.. 

18 

89.31 

5.9 

5.8 

01 

6.8 

99 

Temperatura  máxima  =  14°3 
mínima  =     3  2 


Ose.  =  lioi 

Sep.  12. 


Terir 

únietro. 

Hora, 

T. 

y. 

Seco. 

Húm 

Dif. 

p. 

H 

o 

mm 

o 

o 

o 

ir.m 

J  .  . 

88.14 

488.56 

5.0 

4.9 

0.1 

6.4 

99 

8.. 

15 

88.75 

6.0 

6.0 

0.0 

7.0 

100 

9.. 

17 

89.13 

6.0 

6.0 

00 

7.0 

100 

10.. 

8.6 

8.0 

0.6 

7.8 

94 

11.. 

7.7 

7.0 

0.7 

7.2 

92 

OS'^BaV ACIONES  BN  BL  CEBRQ  DB  S&N  MlQUBL. 


329 


T. 

p. 

Termo 
Seco. 

metro. 

p 

Hora. 

Húm. 

H 

3 

ratn 

0 

0 

o 

mm 

12.. 

88.16 

8S.94 

8.0 

7.6 

0.4 

7.6 

96 

2 

12 

S8  19 

6.2 

6.0 

0.2 

6.9 

97 

3.. 

8.2 

7.4 

0.8 

7.4 

91 

5  . 

10 

87.81 

6.8 

6.4 

0.4 

7.0 

95 

6   . 

6.5 

63 

0.2 

7.0 

97 

7. . 

U 

88.56 

5.5 

5.3 

0.2 

^^ñ 

97 

8.. 

...... 

5.2 

5.1 

0.1 

6.5 

97 

9.. 

16 

88.94 

4.8 

4.6 

0.2 

6.3 

94 

Temperatura  máxima  =  9^9 
„  mínima  =  39 


0 

.-c.  = 

=  6O0 

Sep.  13. 

Termómetro. 

Hor». 

T. 

p. 

Seco. 

Húm. 

Dit 

p. 

H. 

o 

mm 

o 

o 

~ 

mm 

7.. 

88.13 

488.37 

32 

32 

0.0 

5.7 

100 

8. 

4.0 

3.3 

0.7 

5.5 

91 

10. 

8.2 

6.5 

1.7 

6.6 

81 

2. 

06 

87.06 

9.9 

8.1 

18 

7.4 

81 

3. 

.   .  - 

7.0 

6.7 

0.3 

7.2 

96 

4. 

10 

87.S1 

5.4 

5.1 

0.3 

6.4 

96 

6. 

13 

88.37 

5.2 

4.5 

0.7 

6.0 

90 

7. 

4.0 

2.8 

1.2 

5.1 

84 

8. 

4.5 

1.9 

2.6 

4.2 

67 

9. 

20 

89.69 

4.8 

1.2 

3.6 

3.6 

56 

Temperatura  máxima  =  12°5 
mínima  =29 


Ose.  =    906 


330  M.  Moreno  y  Anda 


Examinaiido  las  cifras  de  los  anteriores  cuadros,  no  lla- 
mará, por  cierto  la  atención  el  f-ií^nificado  real  de  a'gunas  de 
ellas,  siendo  el  que  corresponde  auna  altitud  cercana  á  los  4,0.30 
metros.  En  efecto,  las  indicaciones  barométricas,  por  ejemfdo, 
dado  el  consideralde  desnivel  que  hemos  salvado  entre  el  Va 
lie  y  la  cima  del  Cerro,  aparecen  con  una  ditninución  ptóxirna 
á  ItO  milímetros  r»-spec!to  á  las  r^gistradas  oimultáneatiieiite 
en  el  Observatorio  Mf-teorológico  Central. 

Sin  embargo,  con  el  objeto  de  pr»  eisar  ciertas  parfcif^ulari- 
dades  que  de  por  A  presentan,  y  que  no  seiá  por  demás  deje- 
mos-consignadas  en  este  estu<iio,  VH.tnos  á  analizarlas  un  poco 
en  detalle  á  reserva  de  que  otros  trabajos  más  minuciosos  y 
completos  nos  permitan'  vjiificar  ó  comprobar  ésta  que  damos 
como  primera  aproximación. 

Tomando  como  punto  de  comparación  los  datos  que  á  las 
horas  correspondientes  nos  proporciona  el  Observatorio  Me- 
teorológico Central,  y  calculando  por  un  procedimiento  gráfico 
la  distribución  media  horaria  de  la  presión  y  la  temperatura 
desde  las  7  de  la  mañana  hasta  las  9  de  la  noche  en  el  cerro 
de  San  Miguel,  encontramos  en  primer  lugar  que  el  deí^niyel 
barométrico  P— F',  si^^ue  una  marcha  inversa  á  la  diferencia  de 
las  temperaturas  t-t',  lo  que  tenía  naturalmente  que  suceder, 
puesto  que  el  peso  de  la  capa  de  aire  comprendida  entre  las 
dos  estaciones  representa  la  diferencia  de  presión,  y  como  di- 
cha capa  va  disminuyendo  en  densidad  á  medida  que  aumenta 
la  temperatura,  de  aquí  que  el  desnivel  sea  mayor  en-las  pri- 
meras horas  de  la  n. anana,  bajo  al  mediodía  y  suba  de  nuevo 
con  el  enfriamiento  nocturno. 

Pjs  saoido  que  la  variación  diurna  del  barómetro,  con  am- 
plitud decreciente  del  Ecuador  á  los  Polos,  y  que  se  traduce 
por  un  primer  mínimo  en  la  madrugada,  un  primer  máximo 


Observaciones  en  el  ckrbu  de  San  Miqoel.  331 


hacia  las  9  de  la  mañana,  un  seguudo  mínimo  al  derredor  de 
las  3  de  la  tarde  y  un  sef^undo  máximo  entre  las  10  y  12  de  la 
noche,  conserva  svis  caracteres  cjAneralps  hasta  una  altitud  cer- 
cana á  ios  3,000  metros;  pero  más  allá  de  pste  nivel  sufre  una 
modificación  notable  consistente  en  que  sólo  presenta  dos  ex- 
tremos, un  mínimum  entre  \a<  4  y  las  6  d^  la  mañama  y  un  má 
ximum  hacia  las  9  de  la  noche,  s*^gún  lo  comprueban  las  ob 
servaciones  barométrica'^  hechas  en  f\  Montn  Blanco  ,pn  dos 
estaciones  situadas  á  3021  y  4^59  motros  do  altitud. 

Pups  bien,  el  cerro  de  San  Mitfael,  cuya  cima  se  eleva  á 
unos  3800  metros,  está  ya  dentro  de  este  réisfimen  de  variación 
y  no  obstante,  en  ninc^uno  de  lo^  5  días  que  duraron  nue-tras 
observaciones,  encontramos  la  más  ligca  traza  de  una  marcha 
semejante.  Más  bi'-n  parece  ser  paralela  á  la  observada  en  el 
Valle,  distitíguiéndose  en  un  liirero  dt^-talle.  que  su  amplitud  es 
de  1™™4  menor.  En  efecto,  mietitras  en  el  Observatorio  Meteo- 
rológico Central  la  diferencia  entre  los  extremos  ma'utino  y 
vespertino  es  de  2"'"'84.  en  San  Miguel  sólo  es  de  1"""43,  lo  que 
indica  que  la  curva  de  la  variación  diurna  se  deprime  aseme- 
jándose á  la  que  corresponde  á  la  latitud  de  35°  próxima- 
mente. 

Por  1"  que  respecta  á  la  temperatura  del  aire,  el  cálculo  de 
las  medidas  correspondientes  á  los  cinco  días,  da  lo  siguiente: 


Sep.     9 
..       10. 


México. 

San  Miguel. 

Dif. 

17.3 

7.2 

10.1 

15  1 

7.7 

7.4 

15.6 

8.1 

7.5 

15.8 

6.0 

9,8 

17.6 

5.7 

11.9 

„    11 

„       12.    . 
„       13... 

Media 16.3  6.9  9.4 


332  M.  MoBENo  T  Anda. 


Notaremos,  desde  luego,  que  no  hay  correspondencia  en  los 
cambios  que  de  un  día  á  otro  presenta  la  temperatura  de  Mé- 
xico, tomada  como  punto  de  comparación;  resultado  nada  ex- 
traño en  verdad,  puesto  que  se  trata  de  dos  lugares  separados 
por  una  distancia  horizontal  de  cerca  de  40  kilómetros  y  en 
condiciones  enteramente  disímbolas:  uno  en  pleno  valle  y  el 
otro  en  el  vértice  de  una  gran  montaña;  el  termómetro  de  Mé- 
xico, fuera  de  otras  causas  accidentales,  influenciado  f  or  la 
aglomeración  de  la  ciudad'^*  y  el  de  San  Miguel  por  la  evapo- 
ración y  las  reacciones  químicas  consiguientes  á  los  fenómenos 
vitales  de  una  abundante  vegetación.  Así  se  explica  que  las 
diferencias  entre  las  temperaturas  medias  de  cada  día  discre 
pen  hasta  á^5. 

Careciendo  de  datos  horarios  completos  en  el  vértice  del 
cerro,  no  podríamos  precisar  la  marcha  de  la  variación  diurna 
de  la  temperatura;  sin  embargo,  á  juzgar  por  las  observaciones 
hechas  desde  las  7  de  la  mañana  á  las  9  de  la  noche',  parece 
que  el  máximum  del  día,  línico  extremo  que  encontramos  en 
ese  período,  se  anticipa  á  la  hora  en  que  ordinariamente  se  ve- 
rifica en  el  Valle. 

Estudiando  ahora  el  abatimiento  termoraétrico  entre  las 
dos  estaciones,  los  resultados  vienen  á  confirmar  lo  que  ya  ha- 
bíamos notado  en  nuestra  expedición  al  Tlaloc  '^'  y  que  está 
enteramente  conforme  con  la  naturaleza  misma  del  fenómeno 
y  las  circunstancias  en  que  se  produce:  una  diminución  de  la 
temperatura  inversamente  proporcional  á  la  marcha  de  la  onda 
diurna,  es  decir,  muy  lenta  en  las  horas  de  mínima  y  rápida  en 

1  Conforme  á  un  estudio  comparativo  entre  la  temperatura  de  Méxi- 
co y  la  de  Tacubaya  (publicado  hace  ya  algunos  años  en  las  Memorias  de 
la  Sociedad  Científica  "Antonio  Álzate"),  y  considerada  ésta,  por  las  con- 
diciones de  la  localidad  como  la  temperatura  rural  del  Valle,  resulta  que 
aquélla  es  1°4  más  alta. 

(2)  "Decrecimiento  de  la  temperatura  con  la  altitud."  Memorias  y 
Revista  de  la  Sociedad  "Antonio  Álzate,"  tomo  XIX,  pág.  137. 


Observaciones  kn  kl  cerro  de  san*  Miqdel,  3B3 


las  de  máxima.  En  efecto,  hacienflo  el  cálculo  para  las  3  horas 
típicas  de  observación,  7  de  la  mañana,  2  de  la  tarde  y  9  de  la 
noche,  encontramos  como  distancia  vertical  para  que  la  tem- 
peratura disminuya  P,  las  siguientes  cifras: 


•  A  7  a.  m    527 

A  2  |..  ni.... 122 

A  9  p.  m 174 

Dadas  los  condiciones  de  abundancia  de  agua  y  vegetación 
rica  y  exhuberante,  no  es  de  extrañar  el  estado  higromófcrico 
vecino  de  la  saturación  que  en  general  indican  las  observacio- 
nes. Las  corrientes  de  aire  que  suben  del  Valle  de  México, 
más  frías  á  medida  que  van  ascendiendo,  al  internarse  entre 
las  cañadas  de  la  Sierra  condensan  el  vapor  acuoso  que  en  es- 
tado ijivisible  se  encuentra  en  suspensión  y  dan  origen  á  las 
nieblas  muy  densas  que  por  días  enteros  cubren  toda  aquella 
región,  así  coaao  á  la  formación  de  nubes  de  los  tipos  inferiores. 

Basada  en  tan  corto  número  de  datos,  la  discusión  que  an- 
tecede carece  del  rigor  que  prestan  las  serios  prolongadas  de 
observaciones,  y  por  esto  decía  al  principio  que  la  presentaba 
como  una  primera  aproximación.  Ojalá  y  conforme  á  mis  de- 
seos y  disponiendo  de  mejores  elementos,  pueda  más  tarde 
hacer  un  estudio  bien  documentado  respecto  al  clima  en  nues- 
tras grandes  montañas. 


Aunque  ya  en  1897-98  la  Comisión  Hidrográtlca  creada^por 
el  Ayuntamiento  de  la  Ciudad  de  México  y  purista  bajo  la  di- 
rección del  señor  Ingeniero  Guillermo  B.  y  Puga,  por  nivela- 
ción trigonométrica  había  determinado  la  altura  del  Cerro  de 

Mera.  Soo.  Ah.aU;.  Méxiou,  T.  2()  (l!l(l7-l!)(líii  -  43 


534  M.  Moreno  y  Anda. 


San  Miguel,  con  el  fin  de  dar  una  aplicación  práctica  á  mis  ob- 
servaciones iiipsométrica^  y  estudiar  de  paso  la  distribución 
horaria  de  una  diferencia  de  nivel  obtenida  por  medio  del  ba- 
rómetro, he  emprendido  el  cálculo  de  dicha  altura  empleando 
las  observaciones  hechas  en  el  cerro  y  las  correspondientes  ve- 
rificadas en  los  Observatorios  de  México  y  Tacubaya. 

Dije  antes  que  la  presión  en  San  Miguel  se  observó  por  me 
dio  de  dos  termómetros  hipsomótricos:  uno  marcado  con  el  n° 
44762,  N  &  Z,  perteneciente  al  Observatrrio  Astronómico,  y 
el  otro  sin  indicación  de  su  procedencia,  comprado  en  la  casa 
de  Calpini  Sucs.,  de  la  propiedad  de  la  Comisión  Geodésica;  y 
que  cada  uno  de  ellos  tenia  su  aparato  de  ebullición  de  mane- 
ría  que  pudieron  observarse  simultáneamente. 

Dichos  termómetros  fueron  comparados  con  prolija  aten- 
ción antes  y  después  del  viaje  con  el  gran  barómetro  normal 
del  Observatorio  Astronómico;  y  á  juzgar  por  los  resultados 
obtenidos,  el  44762  por  su  bondad  acreditada  en  anteriores  ex- 
pediciones, parece  no  sufrió  alteración  alguna,  y  por  consi- 
guiente los  valores  que  de  sus  lecturas  se  deducen  para  el  ce- 
rro, deben  representar  la  verdadera  presión  en  aquella  altitud. 
En  cuanto  al  termómetro  sin  marca,  dada  la  inferior  calidad 
de  su  construcción,  no  puede  afirmarse  en  absoluto  que  haya 
marchado  mal;  sin  embargo,  acusa  diferencias  que  vienen  á 
justificar  el  estudio  y  rectificación  que  más  adelante  hago 
de  él. 

Antes  de  dar  á  conecer  el  resultado  de  las  comparaciones, 
debo  advertir  que  al  hacer  éstas  con  el  barómetro  de  mercu- 
rio, tuve  en  cuenta  la  influencia  que  sobre  la  columna  baromé- 
trica ejerce  la  variación  de  la  gravedad  con  la  altitud,  calculan- 
do la  corrección  por  medio  de  la  fórmula 


H|l-*f)=H-'l^H 


Observación i£s  ew  el  ckkku  dk  san  Miuuki..  335 


en  la  que 

H  es  la  presión  observada. 

Te  un  coeficiente  que  en  el  caso  de  una  meseta  elevada  co- 
mo es  la  de  México,  tiene  por  valor  Vé- 

z  la  altitud  del  lugar,  y 

R  el  radio  de  la  tierra  igual  á  6367888  metros,  cuyo  loga- 
ritmo es  6.8039613. 


Con  los  valores 


z  =  2300  metros. 
H  =    584  milímetros. 


resulta 


.         =  _  ü"^'"26 


que  se  aplicó  á  todas  las  presiones,  previamente  reducidas  á  0° 
y  corregidas  del  error  instrumental,  que  sirvieron  para  hacer 
la  comparación  los  de  dos  termómetros, 

TERMÓMETRO  NÚMERO  44762. 
Corrección  en  milímetros. 

Antes  del  viaje —  0.88 

Después  del  viaje —  0.77 

Media  =  —  0.825 

Se  ve  que  está  enteramente  conforme  la  corrección  deter- 
minada antes  con  la  que  resulta  después. 


Ü3G  ^-  MuKENu  Y  Anua. 


TERMÓMETRO  SIN  MARCA. 
Corrección  en  milímetros. 

Antes  del  viaje +  16.02 

Después  del  viaje -}-  15.64 

En  el  cerro  y  aplicando  al  44762  la  corrección  media 
— 0.825,  el  termómetro  anónimo  da  como  diferencia  el  valor 

+  15^"^21<i' 

La  corrección  en  San  Miguel  difiere  0™"'81  de  la  obtenida 
en  Tacubaya  antes  de  la  expedición;  y  aun  tomando  el  prome- 
dio dé  ésta  y  la  determinada  al  regreso,  que  resulta  un  poco 
menor,  todavía  la' primera  es  0'"™62  más  baja,  por  lo  que  las 
presiones  relativas  á  las  lecturas  d«l  termómetro  en  cuestión, 
corregidas  con  cnalquiera  de  los  dos  valores,  son  siempre  in- 
feriores á  las  suministradas. por  el  44762.  Con  fundamento, 
podemos,  pues,  inferir  que  el  aludido  termómetro  adolece  de 
algún  defecto  variable,  por  lo  menos  en  la  parte  de  la  escala 
que  comprende  las  presiones  observadas  en  Tacubaya  y  la  ci- 
ma de  la  montaña,  es  decir,  entre  los  87°  y  ios  92°. 

De  las  varias  causas  de  error  á  que  están  sujetas  las  lec- 
turas hechas  con  los  termómetros  hipsométricos^.^'  mencionaré 
las  siguientes: 

(1)  Las  cifras  que  representan  las  correcciones  son  promedios  de  va- 
rias lecturas,  cuyo  número  es: 

Antes 11 

Después '.  -.       2 

En  el  cerro 37 

(2;  Me  refiero  aquí  á  los  termómetros  de  uso  corriente,  pues  los  muy 
delicados  que  se  construyen  en  estos  tiempos,  se  estudian  y  corrigen  por 


Ub.^e;ívaciones  k.s  kl  cehuq  dü  s\n  Migdkl-  337 

aj  Variación  del  cero  debida  á  un  cambio  en  el  volumen 
primitivo  del  depósito. 

bj  Falta  de  correspondencia  entre  las  divisiones  de  la  es- 
cala y  capacidades  ig;iales  del  tubo  capilar. 

cj  Falta  de  exactitud  al  estimar  la  posición  del  extremo 
de  la  columna  mercurial. 

Esta  última  causa  es  de  difícil  eliminación,  si  conforme  á 
la  costumbre  seguida  basta  ahora  entre  nosotros,  se  emplea 
una  lente  de  mano  para  hacer  las  lecturas.  En  efecto,  como 
tales  lentes  tienen  un  campo  visual  muy  amplio  y  la  dirección 
de  los  rayos  no  es  suficientemente  fija,  se  está  expuesto  á  co- 
meter errores,  que  en  determinados  cases  pueden  ser  de  im- 
portancia, teniendo  presente  que  en  la  escala  ordinaria  de  los 
termómetros  hipsométricos  1  centesimo  de  grado  equivale  á 
unos  2  décimos  de  milímetros  en  la  escala  barométrica.^^' 

La  única  manera  de  evitar  los  errores  de  lectura,  es  va- 
liéndose de  un  anteojo  unido  al  aparato  de  abullición  y  pro- 
visto de  micrómeti'o  ó  simplemente  de  un  hilo  de  araña  con 
el  que  se  estiman  las  fracciones  de  división. 

las  vaiiacioaes  del  cero,  del  intervalo  fundamental  y  del  calibre;  por  el 
efecto  de  las  fuerzas  capilares,  por  la  falta  de  sensibilidad  y  por  la  parte 
de  ia  columna  que  sobresale  del  aparato  de  ebullición. 

El  Observatorio  Astronómico  últimamente  ha  adquirido  tres  de  estos 
instrumentos  cuyo  estudio  fué  hecho  en  la  oficina  de  Pesas  y  Medidas  de 
Francia. 

(1)  Un  observador  ejercitado  puede  hacer  las  lecturas  ala  simple  vis- 
ta con  una  incertidumbre  de  =  0.1  en  los  termómetros  comunes,  y  de 
^  0.01  en  los  hipsométricos.  Con  el  empleo  de  la  lente,  la  incertidumbre 
debe  ser  mayor  sin  duda  alguna. 

y  cuando  se  tiene  poca  costumbre  de  leer  termómetros,  con  toda  se- 
guridad el  error  puede  ser  de  consideración. 

Conociendo  por  propia  experiencia  lo  difícil  que  es  hacer  buen  uso  de 
las  lentes  de  mano,  en  las  últimas  veces  que  me  he  servido  del  termóme 
tro  hipsométrico,  la  estimación  de  las  fracciones  ha  sido  hecha  á  la  sim 
pie  vista. 


338  M.  MoKENo  y  Anda. 


Respecto  á  las  otras  dos  causas  de  epror,  tratándose  como 
ya  dije  da  termómetros  hipsométricos  de  uso  corriente,  la 
primera  puede  considerarse  como  constante  y  la  segunda  va- 
riable, con  las  desigualdades  de  la  división  y  del  tubo  ca- 
pilar. 

El  valor  que  á  dichos  dos  errores  corresponde,  se  deter- 
mina fácilmente  siempre  que  se  disponga  de  varias  correc- 
ciones obtenidas  en  distintos  puntos  de  la  escala  termomé- 
trica. 

Como  en  el  caso  del  termómetro,  objeto  de  este  estudio, 
sólo  contamos  con  dos  comparaciones,  una  en  el  Observatorio 
Astronómico  y  la  otra  en  la  cima  del  cerro,  la  corrección  va- 
riable que  resulbe  debe  referirse  únicamente  á  las  divisones 
comprendidas  entre  92°  y  87°  de  la  escala,  que  fueron  las  tem- 
peraturas anotadas  en  uno  y  otro  lagar. 

Los  datos  de  la  comparación 

Bardmetro.  Hipsómetro.  Corrección. 

8an  Miguel 489"'"26    474"""05     +  15'"'"21 

Tacubaya......     583     99     567     97     +16     02 

nos  suministran  dos  ecuaciones  de  la  forma 


a  -\-  })  y  ■=  fi 

en  la  que 

c,  es  la  corrección  total  para  el  punto  de  la  escala  cuya  in 
dicación  es  y 

a,  una  constante  fija,  relativa  al  desalojamiento  del  cero. 

b,  la  constante  propia  al  calibre  y  división  de  la  escala. 
Sustituyendo  los  datos  encontrados.  Jas  dos  ecuaciones 

quedan  expresadas  así: 


OBSERVACIONES  EN  KL  CKBBO  DB  SAN  MlSDEL.  339 


a-\-b  474.05  =  +  15.21 
a  -r  b  583.99  =  +  16.02 

lio  í'.nya  resolnciÓTi  obtenomop: 

a=   11.72 
b  =    0.00737 

La  fórmula  que  expre.sa  la  ley  del  error,  será  entonces: 

C  =  11"""72  + 0"""00737?/ 

que  aplicada  á  cualquier  punto  de  la  escala  hipsométrica  den- 
tro d^  los  límites  de  que  aates  hice  mérito,  permite  convertir, 
así  rectificadas,  las  indicaciones  del  termómetro  sin  marca,  á 
las  que  proporcionó  el  44762. 

Por  lo  tanto,  podemos  concluir  que  los  datos  de  la  pre- 
sión atmosfénca  observados  en  el  cerro  de  San  Miguel,  son  lo 
suficieatemente  precisos  para  hacerlos  figurar  al  lado  de  sus 
correspondientes  del  Valle  en  el  cálculo  de  la  diferencia  de 
nivel. 


El  problema  de  la  determinación  de  alturas  por  medio  del 
barómetro,  que  nació,  puede  decirse  con  el  célebre  descubri- 
miento de  Pascal  y  estudiado  después  por  Halley,  Newton  y 
Delue,  no  fué  establecido  en  toda  su  complexidad  sino  hasta 
que  el  genio  del  gran  Laplace  dio  la  fórmula  general  que  lleva 
su  nombre. 

Es  curioso  observar  á  este  respecto,  y  que  da  idea  de  la 
tendencia  humana  á  imponer  §iempre  lucubraciones  propias, 


340  M.  MoBENTo  T  Anda. 


aunque  ellas  estén  basadas  en  principios  ya  sentades  y  admi- 
tidos, que  la  mayoría  de  las  naciones  civilizadas  tienen  fórmu- 
las barométricas  amparadas  con  el  nombre  de  sus  principales 
geómetras,  '  y  de  aquí  el  sin  número  de  tablas  que  para  sim- 
plificar los  cálculos  ban  sido  propuestas.  Basta  fijar  la  vista  en 
cualquiera  de  las  puVjlicaciones  especialistas,  y  encontraremos, 
desde  luego,  ya  las  del  fundador,  digámoslo  así,  de  la  nivela- 
ción barométrica,  Laplace;  ó  bien  las  de  Bessel,  las  de  Rübl- 
raann,  de  Guido  Grassi,  de  Radau,  Delcros,  Babinet  y  otras 
más  que  sería  cansado  enumerar. 

Y  entre  la  diversidad  de  fórmulas  como  se  han  dado,  ¿hay 
,  alguna  que  resuelva  satisfactoriamente  y  en  todos  los  casos  el 
problema  de  la  nivelación?  ¿Con  cuál  de  ellas  se  obtienen  re- 
sultados que  representen  la  verdadera  distancia  vertical  entre 
los  puntos  en  que  el  barómetro  fué  observado"? 

Partiendo  de  datos  que  en  general  están  afectados  por  múl- 
tiples cansas,  y  de  hipótesis  que  difícilmente  pueden  tener  ve- 
rificación práctica  rigurosa,  no  es  exajerado  afirmar  que  nin- 
guna de  las  fórmulas  propuestas  hasta  ahora  conduce  al  cono 
cimiento  exacto  de  la  diferencia  de  alturas  entre  dos  ó  más 
lugares. 

Es  verdad  que  si  con  unos  mismos  datos  calculamos  una 
diferencia  de  nivel  empleando  las  distintas  fórmulas  que  exis- 
ten, los  resultados  podrán  ser  poco  discrepantes  ó  aun  estar  de 
acuerdo;  pero  esto  no  arguye  bondad  en  las  fórmulas  ni  mucho 
menos  que  el  valor  encontrado  sea  el  verdadero,  sino  que  como 
todas  ellas  están  basadas  en  un  supuesto  estado  medio  de  la 
capa  atmosférica  comprendida  éntrelos  dos  lugares  cuyo  des 
nivel  se  trata  de  encontrar,  en  determinadas  circunstancias 
será,  sin  duda,  indiferente  el  uso  de  cualquiera  de  las  aludidas 
fórmulas. 

Angot,  uno  de  los  meteorologistas  contemporáneos  de  más 

(1)  Nosotros  en  México  contamos  con  la  del  señor  Ingeniero  Francis- 
co Díaz  Covarrubias. 


Observaciones  en  el  cbhbo  de  sak  Mioüel.  841 

bien  sentado  y  merecido  renombre,  en  una  interesantísima  Me- 
moria iSoire  la  fórmula  barométrica,  '  después  de  demostrar  la 
complexidad  del  problema  y  discutir  detalladamente  la  que  se 
conoce  como  dada  per  Laplace,  que  corresponde  al  caso  más 
sencillo  en  que  la  temperatura  y  demás  elementos  se  suponen 
constantes  en  toda  la  capa  de  aire  considerada,  llega  á  las  si- 
guientes conclusiones: 

Que  propiamente  hablando  no  hay  una  fórmula  barométri- 
ca, sino  ur.a  infinidad  de  fórmulas  correspondientes  á  cada  una 
de  las  diversas  hipótesis  que  pueden  hacerse  sobre  las  leyes  de 
variación  de  la  temperatura,  de  la  humedad  y  la  pesantez  con 
la  altura. 

Que  todas  estas  fórmulas  parten  del  supuesto  de  que  el  aire 
está  en  equilibrio  estático,  es  decir,  que  se  desprecia  la  influen- 
cia que  sobre  la  presión  pueden  tener  los  movimientos  de  la 
masa  fluida. 

Que  la  verificación  de  la  fórmula  barométrica  es  imposi- 
ble, porque  para  ello  es  preciso  el  conocimiento  riguroso  que 
no  poseemos,  de  las  leyes  de  variación  de  aqiiellos  elementos. 

Que  la  fórmula  barométrica  debe  ser  considerada  como  un 
medio  para  calcular  aproximadamente  las  alturas,  sin  que  sea 
dable  valuar  la  aproximación  obtenida,  ni  designar  las  causas 
de  error  debidas  al  aire  en  movimiento.  Sin  embargo,  advierte 
que  teniendo  en  cuenta  las  condiciones  múltiples  que  en  un 
momento  dado  se  representan  en  la  atmósfera,  en  muchos  ca- 
sos podrá  aumentarse  la  exactitud  de  las  medidas. 

Por  último,  Angot  da  como  definitiva  la  siguiente  fórmula: 


Z-18400  [  1  -f  ^(^-2^°)j  ( 1  -f-  a*)  log  I" 


1  Annales  du  Burean  Ceutral  Météorologique  de  France.  Anuée  1896. 
Mémoires,  pág.  159-1898. 

Mem.  Soo.  Álzate.  México.  T.  26  (1907-1908). -44 


342  M.  MOEBNO  Y  Anda. 


es  la  que 

ha,  es  la  altura  del  barómetro  en  la  estación  inferior  cuya 
altitud  es  Zo 

h,  la  altura  del  barómetro  en  la  estación  superior  cuya  di- 
ferencia de  nivel  con  la  primera  es  Z. 

R,  el  radio  de  la  tierra. 

^,  el  coeficiente  que  entra  en  la  fórmula  que  da  el  decreci- 
miento de  la  gravedad  con  la  altura. 

a,  el  coeficiente  de  dilatación  del  aire,  igual  á  0.00367. 

0,  la  temperatura  corregida  por  latitud  y  humedad. 

Valiéndome  de  esta  fórmula  es  como  he  calculado  la  dife- 
rencia de  nivel  entre  el  Valle  y  la  cima  del  cerro  de  San  Mi- 
guel. Y  sin  entrar  en  todos  los  pormenores  que  consigna  el  au- 
tor acerca  de  la  significación  precisa  y  el  valor  de  las  diferentes 
cantidades  que  ella  representa,  sólo  haré  mención  de  uno  que 
otro  detalle  necesario  para  la  inteligencia  del  cálculo  aritmé- 
tico. 

Como  la  columna  mercurial  del  barómetro  está  sujeta  á  los 
cambios  de  la  gravedad  con  la  altura,  á  las  presiones  de  Ta- 
cubaya  y  México  se  ha  aplicado  la  corrección  que  resulta  de 


R 


que  vimos  ya  en  anteriores  páginas.  > 

Con  respecto  á  las  indicaciones  de  San  Miguel,  que  fueron 
observadas  con  termómetros  hipsométricos  cuya  columna  no 
es  influenciada  por  las  variaciones  de  la  pesantez,  sólo  corre- 
gidas de  los  errores  instrumentales,  representan  desde  luego 
las  tensiones  máximas  del  vapor  de  agua  correspondientes  á 
las  temperaturas  de  ebullición. 

Al  número  que  representa  la  temperatura  media  de  la  capa 


Observaciünks  bn  kl  okrro  db  San  Miqdel.  342 


aérea,  comprendida  entre  los  dos  lugares,  se  agregan  las  co- 
rrecciones por  latitud  y  humedad,  así: 


d  =  .^»+ -^  0.71  eos  2  A  -f  51.36  -^  +  /-    * 
¿  hf,  h 


^,  la  latitud;  4,  Á  J  K,  la  temperatura,  la  tensión  del  vapor  y 
la  presión  en  la  e"stación  baja;  í,/y  h,  las  cantidades  corres- 
pondientes en  la  estación  alta. 

El  cálculo  de  la  altura  Z  se  hace  entonces  de  la  manera  que 
en  seguida  se  explica: 

Determinados  los  valores  de  /¿o,  h  y  0,  la  formula  queda 


Z=(1840Ülog.;to— 18400 log./i)(l  +  «^)  í  1-1-^  (2'  +  2Z) 

*  Véase  dÍRCusión  de  la  fórmula.  Loe.  eit,  pág.  167. 

0.00259     o., 
=0. /I 


a377E.  MZ?=102.72 


y  como 


de  aquí 


E  =  -}    -^1+    -/- 
1>      h  h 


5lo36/o    +    51.36    -4- 


344  M.  Morkno'y  Anda. 


Haciendo 

Zi  =  (18:400  log.  /ío  —  18400  log  h) 

tendríamos  una  primera  altura  aproximada  Zj  que  sería  la  ver- 
dadera siempre  que  la  temperatura  fuera  igual  á  0°,  y  si  se  hi- 
ciera caso  omiso  del  último  factor  relativo  á  la  variación  de  la. 
gravedad. 

Corrigiendo,  pues,  por  temperatura,  tendremos 

Z2  =  Zi  (  1  -f  «  ^)  =  Zi  +  a  Zi  ^ 

Z2  será  la  altura  ya  corregida  por  la  dilatación  de  la  capa 
aérea  que  media  entre  las  dos  estaciones,  á  influencias  de  la 
teraperatiira  6. 

Finalmente,  por  jnedio  del  término  de  corrección 


Z  =  Z.(l  +  (Í^l^))==Z3  + 


7c  Z  (Z  +  2  0o) 
2R 


en  función  de  Z2  y  ^0.  altitudes  de  las  «los  estaciones,  llegare- 
mos al  valor  defiditivo  de  Z. 

ün  ejemplo  tomado  del  expediente  origidal,  dará  idea  bien 
precisa  de  la  secuela  de  estos  cálculos. 

Diferencia  de  altura  entre  el  Cerro  de  San  Miguel 
y  el  Observatorio  A.  Nacional. 

Altitud 2327  metros. 

Latitud 190  24' 


OBSBRVACIONBg  BN  BL  CBBRO  DB  SAN  MfOOBL,  345 


Datos  directos  de  la  observación: 


Tentiün 
Presióiu      Terapcrsturft.     del  vapor. 


Tacubaya 583.23      20.2      10.6 

San  Miguel ....490.07        8.3        G.7 

1?  Cálculo  de  la  temperatura  0. 


4+   t 14.25 

2 

Latitud +  0.55 

51.36^    -f  0.92 

41.36-^ +  0.77 

e +  16.49 

2"  Cálculo  de  la  altura. 


i«ánni^„j.  isdnni^^j.  i  583.23 14091.45 

18400  iog  /»o— 18400  log  h  |  409  07 12700.74 

Z,  =  1390.71 


1000  60.56 

Corrección  de  temperatura  por  16.49  y  <(      .300  18.17 

90  5.46 

0.7  0.05 

,  •  84.24     84.24 

Zo  =  1474.95 
Corrección  por  ^«=2327  y  Zo=1475  1.41 

Z  =  1476.36 


346  M.  MORKKO  Y  ANDA. 


Debo  hacer  constar  que  aunque  Angot  en  su  Memoria  ci- 
tada da  unas  tablas  que  contienen  todos  los  elementos  que  en- 
tran en  la  determinación  de  Z,  en  este  trabajo  sólo  he  emplea- 
do la  que  da  los  valores  de 


18400  log  K  —  18400  log  h 

En  todo  lo  demás  he  hecho  el  cálculo  directo  por  medio  de 
las  fórmulas  respectivas,  con  el  único  fin  de  evitar  los  peque- 
ños errores  que  se  cometen  siempre  que  se  trata  de  muchas 
interpolaciones. 

Pongo  en  "i^eguida  todos  los  resultados  que  arroja  la  nive- 
lación. 

I 

Diferencia  cíe  altura  entre  el  cero  del  barómetro  del  Observatorio 
A  stronómico  y  la  cima  de  San  Miguel. 

7  a.  m.  2  p   m.  O  p,  ra. 

in.in.in. 

Sep.     9 1476.36  1465.71 

10..        1473.26  1501.08  1461.60 

11..        1477.43  1474.64  1474.86 

12..        1480.42  1484.08  1489.75 

13..        1489.72  1518.84  1471.67 
14..        1476.42 

Considerando  únicamente  los  días  que  tienen  completas  las 
tres  observaciones,  resultan  los  siguientes  valores  medios: 

Media  diurna. 

Sep.  10 1478.7 

11 1475.6 


Observaciones  en  rl  cerro  db  s&n  Mioubl-  347 

12 1484.8 

13 1493.4 

Media 1483.1 

Media  de  las  horas. 

A  7  a.  m 1480.2 

A  2  p.  m 1494.7 

A  9  p.  m 1474.5 

Media 1483.1 


Dijerencia  de  altura  entre  el  cero  del  barómetro  del  Observatorio 

Meteorológico  Central  y  la  cima  del  San  Miguel. 

Sep.  9 

9''  a.  m 1504.2 

10 1512.6 

11 1515.3 

12 1511.7 

1"  p.  m 1512.0 

2 1517.8 

3 1511.8 

4 1507.3 

5 1501.1 

'9 1498.4 

Sep.  10 

7 1500.2 

11 1544.7 

2 1535.7 


348  ü.  MOKENO  T  AlTDÁ. 


6 1520,4 

8 1518.6 

9 1499.3 

Sep.  11 

7. 1528.2 

8 1539.6 

12 1541.4 

2 1536.4 

6 1526.4 

8 1530.9 

9 1521.4 

Sep.  12 

7 1524.4 

8 1531.5 

9 1536.1 

12 1544.8 

2 1533.2 

5 1544.2 

7 1532.8 

9 1530.4 


Sep.  13 

m 

7 1527.5 

2 1573.7 

4 1545.0 

6 1535.2 

9 1527.6 


Obsebtaoionbs  bn  bl  obbro  db  ban  Misüel.  349 


Sep.  14 

7 1517.2 

Besumen. 

m 

Según  todas  las  observaciones 1525.8 

Suprimiendo  la  del  día  13  á  2  p.  m 1524.5 


Según  las  7  a.  m.  2  y  9  p.  in. 


7  a.  m 1519.50 

2  p.  m 1539.36 

9  p.  m 1515.42 


Media 1524.  8 

Adoptamos  este  último  valor  para  hacerlo  comparable  con 
el  de  Tacubaya. 

Los  desniveles  referidos  tanto  á  Tacubaya  como  á  México, 
acusan  muy  bien  la  influencia  de  la  temperatura,  manifestada 
con  un  aumento  en  las  horas  de  máxima  y  una  diminución  en 
las  de  abatimiento  de  la  columna  termométrica;  circunstancia 
que  debe  tenerse  presente  siempre  que  en  la  determinación  de 
alturas  se  haga  uso  de  los  procedimientos  barométricos. 

Ahora,  examinando  un  poco  los  resultados  individuales,  se 
notan  desde  luego  algunas  discordancias,  ya  en  los  relativos  á 
las  diferentes  horas  de  un  mismo  día,  ya  en  los  promedios  que 
de  éstos  se  deducen;  los  que  s^  explican,  con  toda  verosimili- 
tud, por  la  diversidad  de  condiciones  que  en  un  momento  dado 
puC'len  existir  en  la  capa  atmosférica  que  media  entre  dos  lu- 
gares separados  por  no  escasa  distancia  horizontal.  En  efecto, 

Mena.  Soo.  Álzate.  México.  T.  26  (1907-1908)- 45 


350  M.  Moreno  y  Anda. 


mientras  la  región  inferior  puede  encontrarse  dentro  de  una 
área  de  alta  ó  baja  presión,  modificada  así  por  los  efectos  de 
tal  estado  anómalo,  y  la  superior  quedar  fuera  de  ella,  ó  vice- 
versa; ó  bien  que  las  dos  estaciones  queden  situadas  sobre  dos 
líneas  igobáricas  distintas,  sin  mucbo  esfuerzo  se  comprende 
que  alterados  entonces  parcial  ó  totalmente  lo?  elementos  que 
entran  en  el  cálculo  de  la  diferencia  de  nivel,  el  resultado  tie- 
ne que  modificarse  y  discrepar  más  ó  menos  según  que  las  cau- 
sas accidental  el-;  hayan  obrado  con  mayor  ó  menor  intensidad. 
Infiérese  de  lo  dicho,  que  en  esta  clase  de  nivelaciones  es  di- 
fícil que  todos  los  resultados  sean  concordantes,  de  manera  que 
el  promedio  general  se  considere  exento  de  errores. 

Para  fijar  la  altitud  del  Cerro  de  San  Miguel  referida  á  los 
Observatorios  de  Tacubaya  y  México,  hago  las  siguientes  ope- 
raciones: 

m 

Desnivel  con  Tacubaya 1483.1 

Altitud  de  Tacubaya. 2327.3 

Altitud  de  San  Miguel. 3810.4 

Desnivel  con  México . . , 1524.8 

Altitud  ¿e  México 2280.0 


Altitud  de  San  Miguel. ..'... 3804.8 

Promediando  las  dos  cantidades,  tendremos: 

3807'°6 

Según  la  nivelación  trigonométrica  de  la  Comisión  Hidro- 
gráfica, resulta  para  altitud  del  San  Miguel,  la  cantidad 

3799™4 


Observaciunbs  en  el  cebbo  de  San  Migdbl.  351 

Para  comprobar  si  nuestras  medidas  merecen  alguna  con- 
fianza, recurramos  á  una  nivelación  que  con  observaciones  ba- 
rométricas de  6  años  hicimos  entre  los  observatorios  de  México 
y  Tacú  baya.  ^ 

La  nivelación  actual  da: 

San  Miguel— México L524.8 

San  Miguel— Tacubaya 1484.1 

Tacubaya — México 41.7 

Nivelación  antigua: 

Tacubaya — México 40.9 

Diferencia — 0.8 

Este  resultado  no  puede  menos  que  considerarse  como  sa- 
tisfactorio si  se  tiene  en  cuenta  que  la  nivelación  antigua  se 
hizo  con  promedios  mensuales  de  6  años  de  observaciones  co- 
rrespondientes, y  que  la  actual  no  es  más  que  el  valor  que  se 
deduce  de  unas  cuantas  determinaciones. 

Por  otra  parte,  debe  también  tenerse  presente  que  esta  úl- 
tima fué  verificada  en  una  época  del  año  en  que  debido  á  las 
condiciones  normales  de  la  presión  durante  el  Estío,  las  dife- 
rencias de  nivel  calculadas  con  ellas  resultan  mayores  que  las 
que  se  obtienen  en  la  Primavera  y  el  Otoño,  así  como  las  de 
todo  un  año  normal  de  observaciones. 

Para  concluir  y  desechando  en  el  valor  final  los  decímetros 
que  no  tienen  significación  real  y  hasta  las  unidades  que  bien 
pueden  considerarse  dentro  de  los  errores  del  procedimiento 
barométrico,  adoptamos  como  altitud  del  cerro  de  San  Miguel 
la  cantidad  de  3800  metros. 

Tacubaya,  Junio  de  1906. 
1  Véase  Boletín  del  Observatorio  A.  Nacional.  Tomo  I,  pág.  152. 


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Tomo  26.  No.  10. 

MEMORIAS  Y  REVISTA 


SOCIEDAD  CIENTÍFICA 


¿6 


A_ntonio  ^lz;ate 

publicadas  bajo  la  dirección  de 
RAFAEL  AGUILAR  Y  SANTILLÁN, 

Skcbbtario  Gknkual  Pkrpktüo 


SOMMAIKE. 

(Mémoires,  feuilles  46  a  51.) 


99 


Géologie. — Les  gisements  fossiliféres  de  la  Vallée  de  Oaxaca,  par  M.  C.  Comatti, 

p.  353-358,  pl.  XV. 
Météorologie.— Les  tempétes  d'  hiver,  par  M.  S.  Díaz,  p.  359-368,  pl.  XVI -XVIII. 
Pathologie. — Ethiologie  de  la  fiévre  jaune,  sous  le  point  de  vue  de  sa  transmis- 

sion  pai'  le  moustique,  par  1-?  Dr.  A.  J.  Carbajal,  p.  369-395. 
Physique  du  Globe. — Lesphénoménesélectriques  observes  pendant  les  <lerniers 

tremblements  de  terre,  par  M.  L.  G.  León,  p.  397-400. 


MÉXICO 

(3?  CALLE  DE  REVILLAGIGEDO  NÜM.  3). 

Abril  1908. 

Publicación  registrada  como  articulo  de  segunda  clase  en  12  de  Febrero  de  1907 


Ooiis  et  uouvelles  pnblications  reines  pendant  Arril  1908. 


Les  noms  des  donataurs  sont  imprimes  en  italiqxies;  les  membres  de  la  Société 
son  designes  avec  M.  S.  A. 


Association  Géodésiqtie  International.  Comptes  rendus  des  séancps  de  la  Quinzié- 
me  Conférence  Genérale  reunie  a  Budapest  du  20  au  28  Septembre  1906. 
Rédigós  pai'  le  Secrétaire  perpétuel  H.  G.  Van  de  Sande  Bakhuyzen  1er. 
Volume:  Proces-verbaux  et  Rapports  dea  Delegues  sur  les  travaux  géodé- 
siques  aoomplis  dans  leurs  pays.  Avec  20  cartes  et  pl. — Berlin-Leyde. 
1908.   4? 

Berlín.  K.  Preuss.  Meteorologisohes  Instituí.  Veróft'entlicliungen.  Nr.  1908.  Ei-geb- 
nisse  der  Beobaclituiigen  an  der  Stationen  II.  und  III.  Ord.  im  Jahre  1902 
von  V.  Kremser.  4?  1907.  Mit  1  Kavte  (1:2.750,000). 

Branca  (/>>•.  W.),  M.  8.  A. — Die  Anwendung  der  Rontgenstrahien  in  der  Pa- 
láontologie.  Berlín  (Abh.  K.  Ak.  Wiss.)  1906.  4'.'  Taf .— Vorlaufiger  Be- 
richt  über  die  Ergebnisse  der  Trinil-Expedítion  der  Akademísclieij  Jubí- 
laums-Stiftungder  Stadt  Berlín.  (Sitzb.  K.  Ak.  Wiss.)  1908.  89— Fossíle 
í'iugtiere  una  iiirweru  ues  Fiugvermógens.  Berlín  (Abh.  K.  Ak.  Wiss.) 
1908.  89  Píg. 

Branca  {Dr.  W.),  M.  S.  A.,  uudFraas  (Prof.  Dr,  E.) — Die  Lagei'ungsverháltnís- 
se  Bunter  Breceie  and  der  Bahnlínie  D.  nauworth-Treuehtlingen  und  íhre 
Bedeutungfür  dasReísproblem.  Nebst  eínem  Beitrage  von  Dr.  W.  Schíit- 
ze.— Berlín  (Abh.  K.  Ak.  Wiss.)  1907.  4?  1  Taf. 

Briet  (Luden). — Le  Bastín  supéríeur  du  Rio  Vero  (Haut  Aragón, — Espagne). 
Chateau-Thíerry  (Anuales  Soc.  Hist  et  Archéol.)  1908.  89  pl. 

Brown  (Barnum). — The  Conard  Fissure,  A  Plei^-iocene  Bone  Deposit  in  Nor- 
thern Arkansas:  with  descríptíons  of  two  new  genera  and  twenty  new 
specíes  of  Mammals.  JSTew  York.  Feb.  1908.  49  pl.  {American  Museum  of 
Natvral  History.  Memoirs.  Vol.  IX,  Part  IV). 

Carta  General  de  la  República  Mexicana  ala  100,000?  Hoja  11-III-N.  Comisión 
Geográfico-Exploradora.    1907.  México.    Secretaría  de  Fomento, 

Colombia:  being  a  Geographícal,  Statistical,  Agricultural,  Commercial,  and  Po- 
litical  Account  of  that  Country  adapted  for  the  general  reader,  the  mer- 
chaut,  andtheoolouist. — Londoa:  Baldwin,  Cráiook,  and  Joy.  1822.  2  vol. 
89  Map.  &  2  portraits. 

Eiffel  (G.).  M.  S.  A. — Atlas  Météorologique  pour  l'année  1906  d'aprés  víngt- 
deux  stations  franc^aises.  -París.  L.  Mai'etaux.  1907.  Fol. 


SociETE  SciKNTiFiQDK  "Antonio  Alzatk."  Mémoires,  T.  36 


LOS  ÍAClillENTOS  MUñm  DEL  Ullí  E  OMACA, 


LIBRA«V 
NEW  VORK 
BOTANÍCAL 

(i  A  ROEN 


rOK  EL  PKOF. 


0.  OOÍíZATTI,  M.  S,  A. 

Si  en  alas  de  la  imaginación  nos  transportamos  á  las  pos- 
trimerías de  la  edad  terciaria,  por  la  que  atravesó  nuestro  pla- 
neta, presenciaremos  un  panorama  muy  distinto  del  que  esta- 
mos acostumbrados  á  admirar. 

En  aquel  tiempo  la  gran  Cordillera  de  los  Andes  no  había 
surgido  aún  del  seno  de  los  mares,  y  las  aguas  delq^  Océanos 
Atlántico  y  Pacífico  entremezclábanse  íntimamente  en  un  gran 
beso  convulsivo  al  través  de  la  región  que  constituye  hoy  el 
Istmo  de  Tehuantepec  y  que  en  aquella  época — muy  lejana  ya, 
si  se  cuenta  en  años  el  espacio  de  tiempo  desde  entonces  trans- 
currido, pero  bastante  próximo  á  nosotros,  geológicamente  in- 
terpretada— hallábase  cubierta  todavía  por  el  líquido  elemento. 

Entre  los  hechos  que  apoyan  en  gran  manera  la  opinión  que 
antecede  se  encuentra  la  observación  de  algunos  naturalistas 
encaminada  á  demostrar  que  numerosas  producciones  mari- 
nas, vegetales  y  animales,  delascoslas  orientales  del  Continen- 
te Americano  tropical,  son  específicamente  idénticas  ó  casi 
idénticas  á  las  producciones  similares  délas  costas  occidenta- 
les, fenómeno  que, — dentro  de  la  teoría  de  la  descendencia  con 
modificación — no  puede  explicarse  más  que  por  la  suposición 
de  que  ambos  mares  estuvieron  comunicados  alguna  vez  al 
nivel  de  la  América  Istmeña. 


Mem.  Soc.  Álzate.  Méxiec 


T.  26  (1907-1908>— 46. 


354  C.  CONZATTI. 

A  la  sazón,  en  el  Viejo  Mundo  tenía  lugar  el  penúltimo  gran 
cataclismo  experimentado  por  nuestro  globo,  consistente  en  el 
levantamiento  del  sistema  de  los  Alpes  y  quién  sabe  si  tam- 
bién del  Himalaya.  Posible  es  que  semejante  catástrofe  haya 
contribuido  á  un  cambio  más  ó  menos  sensible  en  las  condi- 
ciones físicas  del  planeta,  como  parece  indicarlo — entre  otras 
cosas — !a  gran  diferencia  existente  entre  la  temperatura  de  la 
edad  terciaria  que  concluye  y  la  de  la  cuaternaria  que  comienza. 
En  aquélla  todo  es  vida  y  lozanía;  en  ésta,  por  el  contrario,  to- 
do es  desolación  y  muerte.  El  calor  que  es  vida,  en  la  una;  el 
frío  que  es  muerte,  en  la  otra. 

La  flora  y  la  fauna  estrictamente  tropicales  que  en  la  edad 
terciaria  poseen  las  florestas  del  Canadá  y  del  Labrador,  de  la 
Rusia  y  de  la  Siberia,  con  sus  gigantescos  mamíferos  que  pe- 
rezosamente pasean  á  la  sombra  de  esbeltas  y  elevadas  Palme- 
ras, de  frondosos  y  arborescentes  Heledlos,  quedaron  poco  me- 
nos que  totalmente  aniquiladas  en  estas  latitudes  al  iniciarse, 
con  el  período  glacial,  la  edad  cuaternaria,  y  sus  pocos  restos  tu- 
vieron que  buscar  refugio  emigrando  hacia  climas  más  benig- 
nos que,  cuando  menos  parcialmente,  hallaron  en  los  países 
ecuatoriales,  so  pena  de  correr  la  misma  suerte  que  sus  con- 
géneres. 

Pero,  á  pesar  de  esta  emigración,  numerosas  especies  y  no 
pocos  géneros,  lo  mismo  vegetales  que  animales,  se  extinguie- 
ron íntegramente  sin  dejar  progenie  á  medida  que  el  frío  au- 
mentaba, y  ésta  debió  haber  sido,  sin  duda,  si  no  la  única,  sí 
la  principal  causa  de  la  completa  desaparición  de  los  colosales 
hervíboros — Mastodontes,  Elefantes,  Caballos,  Binocerontes,  Lla- 
mas, Bisontes — que  en  este  período  pululaban  por  el  Anáhuac. 
Porque  para  la  extinción  absoluta  de  una  especie  cualquiera 
no  es  forzoso  invocar  grandes  cataclismos:  basta  para  ello  que 
por  algún  tiempo  cambien  las  condiciones  físicas  de  la  región, 
una  gran  sequía,  por  ejemplo,  ó  el  descenso  de  unos  cuantos 
grados  en  la  temperatura  del  ambiente,  y  la  especie  desapare 


Los  YACIMIENTO»  KOblLlhíCKOS  DKL  VALLK   UK  OAXACA.  355 


cería  ineludiblemente,  imposibilitada  como  está  para  propor- 
cionarse el  sustento  indispensable.  Y  si,  en  las  condiciones  su- 
sodichas, la  especie  aludida  es,  vervigracia,  alguno  de  los  gran- 
des mamíferos  mencionados,  el  peligro  de  la  extinción  para  él, 
no  obstante  su  poderosa  fuerza  física,  y  acaso  en  virtud  de  ella 
misma,  será  mucho  mayor,  en  cuanto  que  la  cantidad  de  ali- 
mento que  necesite  para  vivir  estará  en  razón  directa  de  su 
mole. 

Sin  embargo,  la  extinción  del  caso  concreto  á  que  hacemos 
referencia  bien  pudo  determinarla  el  último  cataclismo  habido 
en  la  tierra:  pretendemos  aludir  al  levantamiento  de  la  Cordi- 
llera -de  los  Andes  que  tuvo  lugar  en  la  edad  cuaternaria  y  coin- 
cidió con  la  aparición  del  Etna  y  el  Vesubio,  hecho  que  tal  vez 
explica — en  parte  por  lo  menos — las  misteriosas  relaciones  que 
á  veces  se  ha  creído  existen  entre  ios  volcanes  déla  Península 
Italiana  y  los  de  la  Cordillera  Andina. 

Los  yacimientos  fosilíferos  de  estos  colosos  de  nuestra  fau- 
na prehistórica  no  escasean  en  la  República,  siendo  frecuentes 
en  los  depósitos  terciarios  y  post-pUocenos  de  ambas  costas,  y 
también  de  mesas  y  mesetas  del  interior.  Los  pertenecientes 
al  último  grupo — post  -pliocenos  6  cuaternarios — casi  siempre  se 
encuentran  en  terrenos  de  aluvión  ó  acarreo. 

Que  nosotros  sepamos,  en  el  Valle  de  Oaxaca  sólo  dos  yaci- 
mientos de  esta  naturaleza  se  han  descubierto  hasta  la  fecha, 
ambos  agotados  ó  poco  menos  actualmente,  uno  correspon- 
diente á  la  vecina  Hacienda  de  Guadalupe,  en  un  tajo  natural 
de  terreno  manifiestamente  cuaternario,  originado  por  aveni- 
das sucesivas  del  Jalatlaco,  y  el  otro  perteneciente  á  un  barran- 
quito  situado  á  corta  distancia  del  pueblo  de  San  Pablo  Etla. 

De  este  último  lugar  son  los  fósiles  qne  aparecen  en  el  gra- 
bado adjunto,  de  los  cuales  procuraremos  dar  una  sucinta  idea. 
I,  —Representa  una  vértebra,  cuyo  pésimo  estado  de  con- 
^servación  dificulta  en  gran  manera  decidir  á  qué  región 'de  la 
columna  pertenezca.  Mide  10  cms.  en  su  diámetro  lateral. 


356  C.  CONZATTI. 

,  2. — Pieza  muy  deteriorada,  imposible  de  determinar.  Pre- 
senta como  particularidad  notable  dos  perforaciones  naturales 
asimétricas,  distantes  9J  cm.  de  centro  á  centro  una  de  otra. 

3. — Probablemente  es  una  vértebra  caudal.  El  diámetro  la- 
teral de  su  cuerpo  mide  9  cm. 

4. — Es  una  pieza  completa  y,  bastante  bien  conservada. 
Mide  31  centímetros  de  longitud  y  presumimos  que  represen- 
ta una  falange. 

5. — Astrágalo  (?)  completo,  muy  bien  conservado,  con  su- 
perficies articulares  perfectas.  Mide  27  centímetros  de  largo. 
Su  peso  es  de  2,480  gramos. 

6. — Tibia  izquierda  (?)  bien  conservada,  de  53  centímetros 
de  longitud. 

7. — Calcáneo  izquierdo.  (?)  Mide  38  centímetros  de  largo 
y  61  de  perímetro  en  el  borde  de  la  superficie  articular.  Pesa 
4,960  gramos  y  está  perfectamente  conservado.  Esta  y  la  nú- 
mero 5  son  las  piezas  más  interesantes  de  la  colección. 

8. — Húmero  (?)  muy  deteriorado. 

9. — Fragmento  de  costilla.  Mide  55  milímetros  de  ancho. 

Decir  á  qué  animal  ó  animales  pertenecieron  los  fósiles  en 
cuestión  es  sumamente  difícil  para  nosotros,  si  se  atiende  á 
nuestra  falta  de  experiencia  en  estos  trabajos  y  también  á  la 
circunstancia  que  no  obstante  las  minuciosas  pesquisas  prac- 
ticadas en  el  lugar  del  hallazgo  no  pudimos  encontrar  ni  la 
más  pepueña  porción  de  sistema  dentario  que  es,  come  saben 
todos,  el  que  suministra  los  caracteres  genéricos  y  específicos 
de  más  valor  para  la  clasificación  en  este  caso.  En  consecuen- 
cia nos  abstendremos  de  ello  mientras  no  estemos  en  posesión 
de  mejoreá  datos  que  nos  permitan  decir  algo  con  probabili- 
dades de  acierto. 

Por  lo  demás  cuando  se  piensa  en  lo  singularmente  favo- 
rables que  deben  haber  sido  en  este  Valle  las  condiciones  de 
vida  para  plantas  y  animales  durante  los  diferentes  sistemas 
^ei  terciario — tenida  cuenta  de  su  privilegiada  situación  geo- 


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Los  YACIMIKNTOS  FOSIÜFaUOS  DEL  VALLE  DE  OAXACA.  357 


gráfica — es  cosa  que  admira  ver  la  extremada  esterilidad  de 
las  capas  sedime3ntarias  de  todas  las  estribacioues  derivadas 
de  los  macisos  que  lo  circundan.  En  este  caso  se  encuentran 
los  contrafuertes  de  Las  Sedas,  Monte  Albán,  San  Antonio 
de  la  üal,  El  Fortín  y  San  Felipe,  por  entre  los  cuales  corre 
tranquilo  el  Atoyac  que,  á  la  sazón  y  cuando  el  rey  de  la  na- 
turaleza no  había  hecho  aún  su  aparición  en  este  suelo,  ali- 
mentaba con  sus  aguas  la  laguna  que  ocupaba  toda  la  parte 
meridional  del  propio  Valle.  (Véase  "Historia  de  Oaxaca"  por 
el  P.  Gay). 

Consideramos  que  la  ausencia  casi  absoluta  de  restos  or- 
gánicos en  dichas  capas  se  debe  principalmente  al  pronuncia- 
do metamorfismo  que — cual  más  cual  menos — han  sufrido  to- 
das al  través  de  los  tiempos,  como  por  otra  parte  parece  evi- 
denciarlo su  manifiesto  estado  de  cristalización. 

A  veces,  sin  embargo,  suelen  encontrarse  en  ellas  impre- 
siones incompletas  ó  deterioradas  en  diversos  grados,  aunque 
patentes,  de  organismos  que  fueron  y  que  revelan  muy  clara- 
mente su  origen;  pero  este  es  un  caso  bastante  accidental  y 
del  todo  insuficiente  para  que  sea  posible  establecer  con  tan 
exiguo  auxilio  el  lugar  que  á  tales  huellas  corresponde  eu  la 
serie  sucesiva  de  los  pisos  geológicos. 

La  verdad  es  que  á  este  respecto  faltan  en  absoluto  las  ob- 
servaciones, y  mientras  estas  no  se  hagan  seguiremos  perma- 
neciendo en  el  campo  de  las  conjeturas  y  en  la  más  completa 
ignorancia  de  la  naturaleza  que  nos  cerca, 

Y  este  resultado,  así  como  otros  muchos  estrechamente 
relacionados  en  particular  modo  con  la  Minería  y  la  Agricultu- 
ra, principales  fuentes  de  nuestra  futura  prosperidad,  solo  po- 
dremos obtenerlo  cuando  en  uuestros  establecimientos  de  en- 
señanza, lo  mismo  primaria  que  superior — abandonando  ruti- 
nas perniciosas — consigamos  dedicar  atención  más  prolija  al 
estudio  de  las  Ciencias  físico-naturales,  único  medio  propia- 
mente práctico  y  eficaz  para  cultivar  y  desarrollar  en  nuestros 


358  C.  CONZATTI.— Los  YACIMIENTOS  FOSILÍFEEOS  DEL  VAIXE  DK  (AXACA. 

educandos  ese  espíritu  de  observación  y  experimentación  que 
ha  permitido  suprimir  las  distancias  por  medio  del  vapor  y  de 
la  electricidad;  fijar  las  imágenes  por  medio  de  la  fotografía; 
reproducir  el  sonido  con  fidelidad  pasmosa  por  medio  del  fo- 
nógrafo, y  enriquecer  las  artes,  las  industrias,  las  ciencias  to- 
das con  un  sinnúmero  de  descubrimientos  é  invenciones  que 
tantas  comodidades  nos  proporcionan  y  que  constituyen  la  ca- 
racterística sobresaliente  de  la  vida  actual. 

Oaxaca  de  Juárez,  Febrero  de  1908. 


SOCIÉTÉ  SCIENTIFIQDE  "ANTONIO  ÁLZATE."  MÉMOIBBS,   T.  26. 


Primeros  pasos  en  la  Meteorología  de  precisión, 

POR  EL  presbítero 


SEVEEO  DÍAZ,  M.  S.  A. 


Director  del  Observatorio  Meteorológico  del  Seminario  Conciliar    . 
de  Guadal  ajara. 

En  mi  opúsculo  titulado  •"Estudios  de  Meteorología  Mexi- 
cana" he  analizado  los  diferentes  fenómenos  de  nuestra  atmós- 
fera buscando  para  ellos  una  explicación  ó  por  lo  menos  una 
interpretación  científica  de  acuerdo  con  las  enseñanzas  de  la 
Meteorología  moderna.  Paso  en  revista,  por  orden  cronológi- 
co, en  nuestro  año  meteorológico,  desde  el  fenómeno  del  frío 
que  comienza  con  el  nacimiento  de  dicho  año,  hasta  el  de  las 
lluvias  otoñales  que  lo  cierran;  y  encuentro  en  todos  ellos  ade- 
más de  la  explicación  que  nos  da  perfecta  cuenta  de  todas  las 
circunstancias  de  que  se  revisten,  otros  caracteres  de  sucesión 
tan  marcados,  tan  lógicos  que  es  fácil,  descubiertos  los  prime- 
ros, esperar  los  siguientes  que  vendrán  con  matemática  pre- 
cisión después.  Y  este  resultado  no  ha  podido  menos  que  es- 


360  Skvkeo  Díaz. 


timularme  á  continuar  por  esta  vía  que  se  inicia  fecunda,  y 
que  por  lo  mismo,  para  mí,  augura  ya  la  solución  del  magno 
problema  de  la  previsión  del  tiempo,  no  en  las  probabilidades 
de  que  se  revisten  ahora  sino  con  aquella  certeza  que  parece 
ser  exclusiva  de  las  ciencias  matemáticas.  Y  tanto  más  me 
entusiasma  este  resultado,  cuanto  que  sé  qug  todos  los  meteo- 
rologistas dignos  de  este  nombre,  consideran  incierto  el  tiem- 
po que  sobrevendrá  no  de  aquí  á  un  mes  ni  á  ocho  días,  sii-.o 
para  el  día  siguiente,  según  algunos  párrafos  que  cito  en  la 
obra  mencionada. 

El  carácter  déla  obrita  á  que  hice  referencia  no  me  per- 
mitió entrar  en  el  desarrollo  completo  de  mis  ideas;  tan  solo 
me  limité  á  enunciar  los  hechos  recogidos  en  un  lenguaje  que 
se  prestara  á  una  más  llana  y  perfecta  inteligencia  aun  de  per- 
sonas no  versadas  mucho  en  la  técnica  meteorológica;  casi 
quice  hacer  una  obra  popular;  y  era  que  desde  entonces  pen- 
sé en  nuestra  querida  Sociedad  "Álzate,"  que  ha  sabido  abri-v 
gar  en  su  seno  casi  maternal,  todas  las  tentativas  de  origina- 
lidad que  en  el  orden  científico  tiempo  ha  se  producen  en  sue- 
lo mexicano.  Me  propuse  entonces  hacer  la  demostración 
científica  de  lo  que  allí  consignaba  como  hechos  de  observa- 
ción, estudiando  en  detalle  y  descendiendo  hasta  el  resorte  ín- 
timo que  les  da  carácter  y  su  ser.  Ahora  pues  me  presento 
oon  más  confianza  que  temor,  no  porque  crea  que  traigo  en  es- 
te escrito  la  evidencia,  sino  más  bien  por  la  perspectiva  de  una 
cordial  acogida  de  parte  de  mis  ilustrados  consocios,  cuya  be- 
nevolencia es  para  mí  desde  hace  tiempo  conocida,  alta  y  gra- 
tamente sentida.  Hoy  más  que  en  ninguna  ocasión  siento  en 
mí  la  convicción  de  que  nos  encontramos  aquí  en  el  seno  de  una 
familia  donde  hacemos  unas  todas  nuestras  ilusiones,  perspec- 
tivas ó. esperanzas. 

Comienzo,  pues,  por  indicar  que  ahora  me  ocupo  de  los 
temporales  de  invif^rno,  ampliamente  expuestos  en  mis  "Estu- 


Un  tbmpoeal  dk  invierno.  361 


dios"  y  á  donde  remito  ó  mis  oyentes  en  obvio  de  largas  ó  in- 
útiles repeticiones.  Tan  solo  para  fijar  los  términos  de  lo  que 
cae  baja  la  presente  demostración,  diré  que  un  temporal  de 
invierno  es  un  fenómeno  que  comprende  tres  partes  extricta- 
mente  ligadas,  de  modo  que  puesta  la  primera  con  tocios  sus 
caracteres,  necesariamente  vendrán  las  otras  dos,  la  última  de 
las  cuales  es  una  Uuvia  que  viene  con  certeza  seis  ó  hasta  diez 
días  después.  La  primera  parte  del  fenómeno  presenta  estos 
tres  caracteres:  baja,  muy  baja  presión ;  cielo  enterameuite  des- 
pejado, y  fría,  muy  fría  la  temperatura,  la  mínima  quizá  del 
año.  Si  en  un  invierno  hemos  encontrado  un  día  con  estas  cir- 
cunstancias, es  segurísimo  que  al  día  siguiente  soplará  débil- 
mente el  viento  norte  y  se  acentuará  el  frío,  no  por  un  descen- 
so más  notable  sino  por  la  continuidad  de  su  acción,  y  por  la 
tarde  veremos  un  velo  de  Ci.s  con  base  en  el  horizonte  y  que 
manda  al  cielo  largas  fajas  de  Ci . .  Este  velo  se  extenderá  más 
y  más  en  los  siguientes  días  en  que  sube  la  presión  pasando 
por  las  especies  A.  s.  y  A.cu.  gradualmente  hasta  que  con  una 
mínima  presión,  la  siguiente,  que  es  relativa  tan  solo,  viene  el 
Nimbus.  No  es  raro  también  que  á  los  caracteres  de  la  pri- 
mera parte  del  fenómeno,  se  añada  un  viento  algo  intenso 
del  SW. 

Debemos  igualmente  advertir  que  siempre  lo  hemos  obser- 
vado es  estos  lugares  casi  inmediatos  á  la  costa  del  Pacífico: 
quizá  aquí  nomás  se  observe  esto;  pero  será  siempre  de  inte- 
rés que  se  dé  un  llamamiento  á  los  meteorologistas  mexicanos 
para  que  nos  ilustren  en  este  orden  de  ideas  ya  que  en  ellos 
se  cifra  el  progreso  de  nuestra  Meteorología. 

Pues  bien,  el  día  12  de  Diciembre  de  1907  fué  uno  de  esos 
días  descritos  arriba  con  los  caracteres  de  la  primera  parte  del 
temporal  de  invierno:  el  cielo  era  enteramente  despejado,  in- 
tensos, intensísimos  los  vientos  australes,  considerablemente 
baja  la  presión  no  tanto  como  en  otros  fenómenos  que  he  es- 
tudiado; y  á  la  "mañana  siguiente  un  frío  intenso,  el  mayor  del 

Mem.  Soo.  Alaate.  México.  T.  26.  (1907-19C8)~^7. 


362  Sktbho  piAZ. 


año  se  dejaba  sentir  de  modo  que  el  termómetro  á  sombra  to- 
maba el  valor  de  4°!  que  es  para  nosotros  muy  baja  sin  ser 
extrema.  Á  la  intemperie  fué  1°  bajo  cero.  La  mínima  baro- 
métrica del  12  fué  de  629"'"47  siendo  la  media  .general  de  635"^™. 
Estábamos  pues  en  el  centro  de  acción  de  un  temporal  de  in- 
vierno, no  tan  marcado, ni  tan  intenso  como  lo  hubiera  desea- 
do; pero  como  estos  fenómenos  son  raros  y  me  interesaba  to- 
mar tiempo  y  adelantar  estas  demostraciones,  me  apresuré  á 
estudiarlo  y  he  aquí  el  resultado  de  este  estudio. 

(La  prensa  nos  dice  que  en  el  Estado  de  S.  Luis  Potosí,  el 
viento  del  12  tomó  alarmantes  proporciones). 

Qué  debía  ser  pues  lo  que  caía  bajo  el  estudio?  Si  ya  co- 
nocía yo  lo  que  tendría  que  venir  según  lo  asentado  antes,  se- 
gún lo  escrito  en 'mis  "Estudios,"  según  la  continuada  obser- 
vación de  más  de  12  años  en  estas  zonas,  qué  podría  esperar 
de  nuevo  para  traer  á  esta  Sociedad?  Ciertamente  que  no  se 
trataba  de  venir  aquí  con  nuevas  cifras  que  siempre  tendría 
el  carácter  de  enojosa  repetición,  con  nuevas  descripciones 
fuera  de  las  que  ya  he  hecho  hasta  el  cansancio  en  otras  oca- 
siones y  parece  no  han  llamado  la  atención  de  los  meteorolo- 
gistas; era  necesaria  la  prueba  sujestiva,  la  que  habla  á  los 
ojos,  la  que  es  irrefutable  porque  mejor  consigna  el  hecho  y 
no  podía  encontrar  otra  que  la  fotografía.  Tenía  la  seguridad 
(nótese  seguridad  meteorológicamente  hablando)  de  que  sobre- 
vendría un  Nimbus,  la  nube  de  lluvia,  el  objeto  de  los  afanes 
de  todos  los  meteorologistas  por  adivinarla  tras  de  los  obscu- 
ros horizontes  de  la  mañana  de  la  Meteorología  cubierta  por 
las  nieblas  de  las  confusas  teorías  que  apenas  nacen  en  esta 
ciencia;  el  tal  Nimbus  no  aparecería  de  improviso  habría  de 
prepararlo  una  larga  serie  de  formas  nubosas  que  entreveía 
ya  en  mi  horizonte  comenzando  por  los  finos  Ci.  y  continuan- 
do por  los  A.  s,,  los  A.cu.  hasta  el  Nimbus;  pues  á  retratarlos 
me  dije,  y  ahora  me  presento  con  el  contingente  de  esta  labor 
que  ha  venido  una  vez  más  á  confirmar  estas  previsiones  y  de- 


Un  tkmporal  dk  invibrno.  363 


jarlas  como  un  monumento  de  un  desarrollo  nuboso  matemá- 
ticamente previsible.  ¡Ojalá  que  la  Sociedad  '"Álzate"  acoja 
como  suyo  este  que  considero  como  un  triunfo  en  el  estado 
actual  de  la  Meteorología. 

Así  pues,  pasados  los  días  13  y  14  en  continuo  cielo  des- 
pejado con  baja  presión,  viento  regular  del  SW  y  temperatu- 
ra baja  también,  el  domingo  15  á  las  4  p.  m.  asomó  en  el  NW 
el  esperado  banco  de  A.s.  que  teniendo  su  base  en  el  horizon- 
te mandaba  hasta  cubrir  todo  ese  cuadrante,  unos  Ci.  desga- 
rrados: no  se  pudo  tomar  fotografía.  El  viento  dominante  era 
todavía  occidental,  pero  hizo  entrada  ya  al  NE.  á  medio  día. 
El  día  16  se  extendió  el  velo  por  todo  el  cielo  aunque  ligero  y 
desgarrado  aun:  el  viento  oriental  sopla  toda  la  mañana,  el  ba- 
rómetro toca  su  máxima.  El  17  el  A.s.  está  perfectamente  for 
mado;  y  como  es  difícil  fotografiarlo  esperamos  la  hora  de  la 
puesta  del  sol  en  que  resaltan  tan  bien  la  forma  y  constitución 
de  líís  nubes  obteniendo  la  prueba  que  figura  con  el  núm.  1. 
El  barómetro  empieza  á  bajar,  por  la  noche  se  ve  halo  lunar 
en  el  velo  que  ha  disminuido  en  densidad. 

Hermoso  fué  el  día  18.  La  mañana  despejada  y  fresca  so- 
lo dejaba  ver  al  SE.  unos  nacientes  A. cu.  Entre  10  y  11  a.  m. 
el  cielo  se  revistió  de  hermosí.«íimas  nubes,  que  he  visto  siem- 
pre caracterizar  á  este  período  de  la  evolución  descendente 
del  Ninibus:  ya  eran  finísimos  y  rizados  Ci.,  ya  placas  tersas 
de  Ci.s  con  bordes  del  Ci.cu.,  ya  amplias  y  bien  formados  A. cu. 
y  en  pleno'zenit  á  medio  día  se  notaba  una  como  efervescen- 
cia de  caprichosas  y  hermo.sísimas  nubes  que  se  teñían  con  los 
colores  del  iris  en  irregular  y  magnífica  combinación:  nadie  que 
sea  amante  del  cielo  puede  dejar  de  impresionarse  ante  tanta 
variedad  y  hermosiira.  Tengo  recogidos  muchos  documentos 
de  tan  característicos  estados  meteorológicos  que  en  ocasión 
oportuna  expondré  y  discutiré:  ese  día  tomé  cuatro  pruebas. 
Las  señaladas  con  los  nums.  2a  y  2b  eran  un  característico  y  clá- 
sico A. cu.  que  nacía  apenas:  en  toda  la  tarde  los  glóbulos  que 


364  Severo  Díaz. 


lo  formaban  se  unían  entre  sí  y  las  sombras  se  desprendían 
dando  origen  á  un  apretado  y  doble  velo  de  aspecto  ame- 
nazador que  no  dejó  de  producir  su  ligera  precipitación  á 
las  9  p.  m.  El  19,  siete  días  después  de  la  gran  mínima  ba- 
rométrica fué  todo  ocupado  en  el  desarrollo  del  Nimbus:  de  8 
á  9  a.  m.  lloviznó  en  regular  cantidad;  y  el  aspecto  general  del 
velo  que  envolvía  nuestro  cielo  fué  el  de  un  Nimbus  que  se 
hacía  y  deshacía  dejando  ver  en  los  intervalos,  aborregados 
gruesos  de  buen  aspecto  y  de  intensa  constitucrón.  Utilizando 
siempre  el  crepúsculo  tomé  la  fig.  núm.  3  que  da  idea  de  lo 
que  digo.  El  día  20  continuó  más  denso  aun  el  Nimbus  de  lo 
que  da  idea  la  fig.  núm.  4.  El  barómetro  continúa  bajando.  El 
24  es  más  débil  la  formación,  y  el  22  solo  quedan  ligeros  Ci.  5'* 
y  última  fotografía:  hay  plena  mínima,  lo  que  nos  dice  que  viene 
en  seguida  otro  fenómeno  semejante  de  menor  intensidad. 

Tales  son  los  hechos  objetivamente  representados,  y  que 
se  han  desarrollado  en  matemática  sucesión,  como  ya  se  es- 
peraban. Dejo  á  la  ctmsideración  de  mis  ilustrados  consocios 
las  trascedentales  consecuencias  que  ellos  sugieren  y  me  con- 
gratulo en  esperar  un  fallo  favorable  respecto  de  lo  que  sig- 
nifican para  la  demostración  que  me  propuse  hacer.  Pero  quie- 
ro ocupar  un  poco  más  su  atención  para  entrar  en  especulacio- 
nes meteorológicas  que  quizá  arrojen  una  luz  sobre  tan  im- 
portante objeto.  Yo  me  atrevo  á  afirmar  que  estos  fenómenos 
se  deben  observar  en  casi  toda  la  extensión  de  la  Sierra  Ma- 
dre Occidental  y  en  algunos  puntos  de  la  Mesa  Central;  y  su 
causa  en  mi  concepto,  estriba  en  los  centros  de  baja  presión 
que  se  mueven  á  lo  largo  del  amplio  territorio  de  los  Estados 
Unidos  de  W.  á  E.  Sin  embargo  como  el  fenómeno  es  de  lar- 
ga duración,  mayor  sin  duda  que  la  que  se  necesita  para  ex- 
perimentar en  estas  regiones  la  influencia  de  dichos  centros, 
siempre  he  creído  que  son  dos,  el  primero  de  los  cuales  cau- 
sa la  mínima  del  origen  y  el  segundo  la  mínima  del  Nimbus. 
Voy  á  evidenciarlo. 


Mem.  íáoc.  Antonio  Álzate. 


Tomo  26,  Lám.  XVI. 


Fi<r.  1. 


Fie.  2  a. 


Mem.  8oc.  Antonio  Álzate. 


Tomo  2G,  LÁm.  XVII. 


Píl'.  2  h. 


Fig.  3. 


Mem.  Soc.  Antonio  Alza  ir 


Tojvio  2(i.  Lam.  XVIJI. 


Fiíí.  4. 


Un  tkmpobal  de  invierno.  365 


Supongamos  que  tenemos  un  centro  de  baja  presión  en 
territorio  de  los  Estados  Uuidos  muy  próximo  á  nuestras  fron- 
teras; la  lín^a  del  gradiajite  barométrico  es  muy  aproximada 
mente  S.  á  N.  y  la  tangente  isobárica  W.  á  E.,  el  viento  pues 
será  SW.,  tanto  jnás  intenso  cnanto  más  enérgico  sea  el  cen- 
tro ó  más  inmediato  á  nosotros  se  encuentre.  Tendremos  tam- 
bién baja,  muy  baja  presióii.  Después  de  1  á  3  días  el  centro 
habrá  traspuesto  el  territorio  norteamericano,  en  Tejas  y  en 
los  Estados  del  S.  E.  de  E.  U.  habrá  los  clásicos  nortes  que 
se  internarán  en  el  Golfo  soplarán  con  rudeza  en  Veracruz  y 
en  el  litoral  mexicano  viniendo  á  afe'itar  también,  conforme 
la  experiencia  lo  dice,  á  nuestras  regiones  trayendo  consigo 
las  bajas  temperaturas,  las  profundas  mínijuas  termométricas 
que  siguen  inmediatamente  á  nuestros  profundos  descensos 
barométricos^  en  invierno.  Algunas  veces  coexisten,  pero  en 
lo  general  las  mínimas  del  termómetro  siguen  á  las  de  la  pre- 
sión: se  comprende  que  esto  es  explicable  con  facilidad. 

Kl  ingreso  de  los  nortes  y  su  permanencia  en  nuestra  at- 
mósfera además  de  purificarla  y  secarla  á  causa  de  sus  con- 
diciones de  baja  temperatura  y  sequedad  relativa,  (quizá  en 
Veracruz  ocasionarán  lluvias),  determinarán  en  ella  un  es- 
tado meteorológico  excepcional  que  se  caracterizará  por  las 
supradichas  condiciones,  dando  lugar  á  que  el  siguiente  cen- 
tro de  baja  presión  que  lanza  vientos  que  penetran  en  esta  at- 
mósfera, vayan  formando  nubes  paulatinamente  descendentes 
según  la  mayor  aproximación  de  dicho  centro:  estaremos  en- 
tonces en  pleno  temporal  que  se  estacionará  cuando  el  según 
do  centro  esté  próximo  á  nosotros,  para  retirarse  á  poco  y  de- 
terminará otros  nortes  de  una  relativa  menor  importancia.  En 
cuanto  á  la  presencia  de  ese  segundo  centro  no  encontramos 
dificultad  alguna  por  ser  de  notoria  evidencia  la  continuidad 
y  casi  simultaneidad  de  ellos  en  el  territorio  de  la  nación  ve 
ciña.  Tengo  en  preparación  la  demostración  de  estos  impor- 
tantes puntos. 


366 


Severo  Díaz 


La  explicación  ahora  de  esas  formaciones  nubosas  paula- 
tinamente descendentes  viene  lógicamente  á  deducirse  de  lo 
expuesto.  Se  sabe  que  según  el  criterio  de  la  nomenclatura 
internacional  de  nubes,  á  cada  altura  corresponde  una  forma 
especial  de  nubes:  desde  los  Ci.  hasta  los  Stratus,  tenemos 
una  escala  de  formas  en  la  correspondiente  de  alturas;  si  pues 
el  centro  se  acerca  á  nuestro  cielo  y  sus  vientos  se  mezclan 
con  nuestra  atmósfera,  cuanto  más  próxima  esté,  más  baja 
será  la  formación  y  pasaremos  de  este  modo  por  toda  la  esca- 
la de  las  nubes.  Sea,  en  efecto,  «,  h,  c,  la  porción  de  arco  que 
une  á  nuestro  lugar  a  en  la  superficie  de  la  tierra,  con  el  cen- 
tro c  de  baja  presión;  la  tangente  en  c  alcanzará  nuestro  cie- 
lo en  su  punto  a'  que  estará  en  la  región  de  los  Ci.  Si  lleva- 
mos las  tangentes  a'  c',  a"  c",  se  tocarán  sucesivamente  las 
regiones  a',  a",  que  pertenecerán  á  los  A.   s.,  á»  los  A.  cu.,  á 

los Nimbus.  Las  fotografías  adquieren  de  este  modo 

una  plausible  explicación. 


He  concluido  por  ahora  mi  propósito,  entiendo  que  mis 
ilustrados  consocios  se  habrán  interesado  por  estos  fenóme- 
nos, quizá  característicos,  de  nuestra  atmósfera  y  que  permi- 
tirán plantar  y  resolver  sobre  bases  firmes,  sobre  las  bases  de 
los  hechos  minuciosamente  comprobados,  el  deseado  proble- 
ma de  la  previsión  matemáticamente  segura  del  tiempo.  Una 
vez  más  hay  que  convenir  en  que  nuestra  atmósfera,  nuestra 
clásica  atmósfera  tropical,  en  que  tan  sólo  de  lejos  se  tocan 
las  influencias  de  la  dinámica  meteorológica,  tiene  la  clave  de 


Un  TBMPOKAIi  DB  WTIERNO.  367 


aquella  regularidad  de  las  energías  físicas  del  planeta.  Las  re- 
glas meteorológicas  fallan  en  las  zonas  templadas,  porque  la 
inmediata  influencia  de  los  centros  los  envuelven  en  las  com- 
plicaciones de  su  confusa  dinámica;  pero  acá,  bajo  este  sol  que 
todo  lo  abrasa,  que  limplia  y  purifica  la  atmósfera  se  ven  me- 
jor los  perturbadores  ramales  de  los  nebulosos  centros  y  su 
acción  t?s  más  clara,  más  lógico  su  desarrollo  y  previsible  su 
perturbador  efecto. 

Yo  he  encontrado  estos  fenómenos  espaciados  en  todos 
nuestros  inviernos:  casi  ninguna  formación  de  nubes  me  llega 
intempestivamente,  las  lluvias  están  á  mi  alcance  y  creo  que 
más  tarde  daré  para  ellas  un  orden  de  sucesión;  pero  es  nece- 
sario dejar  bien  establecidas  las  primeras  demostraciones,  y 
hoy  que  traigo  la  primera,  me  congratulo  anticipadamente  do 
poder  así  servir  á  mi  patria  y  al  buen  nombre  de  esta  ya  ilus- 
tre y  bien  conocida  ¡Sociedad  "Álzate." 

Notas  extraídas  de  las  Cartas  del  tiempo  del  Observatorio 
Central  de  México. 

Diciembre  10.  Se  observa  descenso  de  la  presión  en  la  re- 
gión norte  de  la  Baja  California. 

Diciembre  11.  El  descenso  de  la  presión  iniciado  ayer  se 
ha  propagado  á  todo  el  país  acentuándose  «en  los  Estados  de 
la  frontera. 

Diciembre  12.  íSe  inicia  un  fuerte  ascenso  de  la  presión  en 
la  región  norte  de  la  Vertiente  del  Pacífico;  en  el  resto  del 
país  continúa  descenso  barométrico  que  se  acentúa  en  la  re- 
gión norte  de  la  Vertiente  del  Golfo.  Soplan  vientos  austra- 
les. Avisos  á  los  puertos:  Vientos  australes  fuertes  prevale- 
cerán hoy  en  las  costas  de  Tamaulipas,  mañana  soplará  en  las 
mismas  costas  norte  algo  fuerte  y  frío.  Aviso  de  onda  fría: 
Onda  fría  intensa  se  sentirá  del  . .  (está  borrado  el  origi- 

nal) en  la  Sierra  Madre  Occidental  y  en  puntos  altos  de  los 
Estados  de  la  frontera  norte. 


368  '  Severo  Df az.— TJn  tempoeal  de  invibhno. 

Diciembre  17.  Ayer  se  inició  un  descenso  de  la  presión 
que  se  ha  propagado  á  casi  todo  el  país  acentuándose  en  la  re- 
gión norte  de  la  Vertiente  del  Golfo. 

Nota. — El  norte  anunciado  el  día- 12  sopló  en  los  puertos 
del  Golfo  con  la  intensidad  anunciada;  pero  fué  de  corta  du- 
ración. Onda  fría.  La  onda  fría  se  sintió  moderada  en  las  zo- 
nas altas  de  la  Mesa  Central,  en  el  resto  del  país  continúa  des- 
censo barométrico. 

Diciembre  19.  La  carta  del  tiempo  trae  sombra  de  lluvia 
en  la  Mesa  Central  y  Vertiente  del  Golfo. 

Diciembre  20.  La  presión  está  en  descenso  en  casi  todo  el 
país,  se  observa  ascenso  en  la  Vertiente  del  Pacífico.  «Con 
excepción  del  norte  de  la  República  todo  el  territorio  está 
sombreado  de  lluvia. 

Diciembre  21.  Continúa  la  presión  en  descenso  en  casi 
todo  el  país;  se  observa  ascenso  en  la  Vertiente  del  Pacífico. 
La  indicación  de  lluvia  es  general,  pero  escasa. 

Guadalajara,  Febrero  3  908. 


SOCIETÉ  SCIKNTIFIQÜK   "AMONIO  ALZATK."   MÉMOIBBS,   T.   26. 


etiología  de  la  fiebre  aíarilla  o  vomito  prieto, 

Considerada  desde  el  punto  de  vista 
de  su  transmisión  por  la  picadura  del  mosquito, 

POB  EL  DOCTOK 

ANTONIO  J.  OAEBAJAL,  M.  S.  A. 

Desde  el  año  de  1884,  el  Dr.  Patrick  Matison  había  sospe- 
chado que  el  paludismo  podía  transmitirse  por  intermedio  de 
los  mosquitos,  hipótesis  que  también  habían  sostenido  King 
(1883),  Koch  y  Laverau  (1884).  La  demostración  experimen- 
tal de  este  hecho  importante,  fué  adquirida  por  los  experi- 
mentos de  R.  Ross  (1895).'"  Ya  desde  1880,  P.  Manson  ha- 
bía demostrado  la  transmisión  de  la  Filarla  por  el  mosquito. 

En  1898  quedó  sancionada  la  doctrina  relativa  al  paludis- 
mo, en  una  comunicación  dirigida  por  el  mismo  Manson  ante 
el  Congreso  de  la  Asociación  Módica  Británica,  verificada  en 
Edimburgo, 

Un  distinguido  médico  cubano,  el  Dr.  C.  Finlay,  tuvo  la 
misma  idea  respecto  á  la  Fiebre  Amarilla,  y  emitió  la  hi- 
pótesis desde  el  año  de  1881,  de  que  esta  enfermedad  po- 

(1)  Mosquito  bi'igades  and  how  to  organizo  them  by  R.  Rosa,  1895, 
Mem.  Hw.  Aléate.  México.  T.  26  (lBO7-in08)— 48. 


370  Antonio  J.  Caebajal. 


dría  tener  este  origen,  con  cuyo  motivo  escribió  una  memo- 
ria/^' 

Este  notable  trabajo  merece  algo  más  que  una  breve  men- 
ción histórica.  Al  terminar  su  lectura,  por  tercera  vez,  me 
ocurrieron  varias  reflexiones,  siendo  la  más  importante  desde 
los  puntos  de  vista,  no  sólo  práctico  ó  de  aplicación,  sino  cien- 
tífico ó  especulativo,  la  siguiente:  cuánto  tiempo  y  cuánto  di- 
nero, cuántas  laboriosísimas  y  estériles  inveátigaciones  se  hu- 
bieran economizado,  si  se  hubiesen  tomado  en  consideración 
las  conclusiones  á  que  el  autor  había  llegado  desde  1881,  á 
propósito  del  modo  de  transmisión  de  la  fiebre  amarilla. 

Pero  no  anticipemos,  y  veamos  cuáles  eran  hace  veinti 
cinco  años  las  ideas  del  Dr,  Finlay  sobre  la  etiología  del  "vó- 
mito prieto"  ó  fiebre  amarilla. 


"El  asunto  de  este  trabajo,  dice  el  Dr.  Finlay  en  la  memo- 
ria citada,  nada  tiene  que  ver  con  la  naturaleza  ó  la  forma  en 
que  puede  existir  la  causa  morbígena  de  la  fiebre  amarilla:  me 
limito  á  admitir  la  existencia  de  una  causa  material  transpor- 
table que  podrá  ser  un  virus  amorfo,  un  germen  animal  ó  ve- 
getal, una  bacteria,  etc.,  etc.,  pero  no  constituye,  en  todo  caso, 
un  algo  tangible,  que  ha  de  comunicarse  del  enfermo  al  hom- 
bre sano,  para  que  la  enfermedad  se  propague.  Lo  que  me 
propongo  estudiar  es  el  medio  por  el  cual,  la  materia  morbíge- 
na de  la  fiebre  amarilla,  se  desprende  del  cuerpo  del  enfermo 
y  se  implanta  en  el  hombre  sano.  La  necesidad  de  admitir 
una  intervención  extraña  á  la  enfermedad  para  que  ésta  se 

(1)  El  mosquito,  hipotéticamente  considerado  como  agente  de  trans- 
misión de  la  Fiebre  Amarilla,  por  el  Dr.  Carlos  Finlay,  Miembro  de  núme- 
ro de  la  Keal  Academia  de  Ciencias,  de  la  Sociedad  de  Estudios  Clínicos  de 
la  Habana  y  déla  "Sociétó  Scienti  fique  de  Bruxelles,"  Habana,  14  de  Agos- 
to de  1881. 


Etiología  de  la  Fiebbk  Amarilla.  371 

transmita,  resulta  de  numerosas  consideraciones,  algunas  de 
ellas  formuladas  ya  por  Rush  y  Humboldt  á  principios  del  si- 
glo, y  confirmadas  luego  por  observaciones  más  recientes.  La 
fiebre  amarilla,  unas  veces  atraviesa  el  Océano  para  ir  a  pro- 
pagarse á  ciudades  muy  distantes  y  de  condiciones  meteoro- 
lógicas muy  diferentes  de  las  del  foco  de  donde  ha  provenido 
la  infección;  mientras  quo,  en  otras  ocasiones,  la  misma  en- 
fermedad deja  de  transmitirse  fuera  de  una  zona  epidémica 
estrecha,  por  más  que  la  meteorología  y  la  topografía  de  los 
lugares  circunvecinos  no  revelan  diferencias  que  expliquen 
ese  comportamiento  tan  diverso  de  la  misma  enfermedad,  en 
dos  localidades  al  parecer  iguales.  Admitida  la  ingei-encia  ne- 
cesaria de  un  agente  de  transmisión,  que  explicara  las  anoma- 
lías señaladas,  es  claro  que  sobre  ese  agente  abría  de  recaer 
la  influencia  de  todas  las  condiciones  hasl.a  ahora  reconocidas 
como  esenciales  para  que  la  fiebre  amarilla  se  propague.  No 
era,  pues,  posible,  buscar  ese  agente  entre  los  microzoarios  ni 
los  zoófitos,  porque  en  esas  categorías  ínfimas  de  la  naturale- 
za animada,  poco  ó  nada  influyen  las  variaciones  meteorológi- 
cas que  más  suelen  afectar  el  desarrollo  de  la  fiebre  amarilla. 
Para  llenar  esta  primera  consideración,  fué  preciso  ascender 
hasta  la  clase  de  los  insectos,  y  teniendo  en  cuenta  que  la  fie- 
bre amarilla  está  caracterizada  clínica,  y  también,  según  tra- 
bajos recientes,  histológicamente  por  lesiones  vasculares  y  al- 
teraciones físico-químicas  de  la  sangre,  parecía  natural  bus- 
car el  insecto  que  hubiese  de  llevar  las  partículas  infectantes 
del  enfermo  al  hombre  sano,  entre  aquellos  que  penetran  has- 
ta el  interior  de  los  vasos  sanguíneos,  para  chupar  la  sangre 
humana.  En  fin,  en  virtud  de  consideraciones  que  fuera  ocio- 
so repetir,  llegué  á  preguntarme  si  no  sería  el  mosquito  el  que 
transmite  la  fiebre  amarilla." 

Continúa  el  autor,  después  de  breve  digresión  sobre  la  im- 
portancia que  tienen  las  nociones  de  la-  Historia  Natural,  so- 
bre el  estudio  y  adelanto  de  las  ciencias  módicas,  con  la  dis- 


372  Antonio  J.  Cakbajal. 


tribución  geográfica  de  los  mosquitos,  que  se  hallan  disemina- 
dos por  todas  latitudes,  y  no  son  especiales,  como  algunos 
creen,  á  las  regiones  tropicales.  Nótase,  sin  embargo,  la  pre- 
ferencia que  tienen  á  extenderse  en  los  continentes,  antes  que 
en  las  islas.  En  México,  Juan  de  Grrijalva,  al  ocupar  la  isla 
que  llamó  San  Juan  de  Ulúa,  el  año  de  1518,  tuvo  que  edificar 
sus  chozas  en  los  más  altos  médanos  de  arena,  para  huir  de  la 
importuuidad  de  los  niosquitos.  En  Cuba,  el  autor  estudió  dos 
especies  de  mosquitos  y  da  su  descripción  zoológica,  así  como 
la  de  sus  hábitos  y  costumbres,  con  bastante  minuciosidad,  es- 
pecialmente en  lo  que  se  refiere  á  la  fecundación,  picada  y  aova- 
ción  ó  postura  de  huevos,  que  constituye,  dice  "el  ciclo  inelu- 
dible, dentro  del  cual  habrá  de  girar  la  existencia  del  mosquito." 
Insiste  en  la  descripción  anatómica  de  la  trompa  y  las  lancetas, 
de  la  vaina,  es  decir,  de  todo  el  aparato  que  sirve  para  la  pun- 
ción de  la  piel  y  absorción  de  la  sangre,  y  demuestra  cuan 
apropiado  es  para  producir  una  inoculación  intravasqular, 
transportando  la  materia  virulenta.  Explica  por  la  inverna- 
ción de  los  mosquitos,  ciertos  casos  de  reproducción  de  epide- 
mias de  fiebre  amarilla,  en  localidades  que  eran  consideradas 
inmunes,  y  sin  que  hubiere  precedido  importación  de  nuevos 
mosquitos,  con  cuyo  motivo  recuerda  las  palabras  del  Dr. 
Taschenberg:  "las  hembras  fecundadas  de  la  última  genera- 
ción, invernan  en  los  más  diversos  escondrijos,  principalmen- 
te en  las  cuevas  de  las  casas,  para  luego  propagar  su  especie 
en  la  siguiente  primavera."  Así  se  podría  explicar  cómo  pue- 
de ser  transmitido  á  larga  distancia  el  germen  del  vómito,  que 
un  mosquito,  después  de  haber  picado  á  un  enfermo,  puede  ser 
transportado  en  la  ropa,  en  una  maleta  de  viaje  ú  otro  objeto. 
¿De  qué  medios  podría  valerse  el  mosquito  para  comunicar 
la  fiebre  amarilla,  si  esta  enfermedad  fuese  realmeiite  trans  • 
misible  por  la  inoculación  de  la  sangre!  se  pregunta  el  autor. 
"Lo  más  natural,  dice^  es  pensar  en  la  sangre  virulenta  que 
el  mosquito  ha  chupado,  y  que  puede  ascender  á  5  y  hasta  7  ú 


ETIOLOSÍ A^DB  LA  FlEBHK  AMARILLA.  373 

8  milímetros  cúbicos;  los  mismos  que,  si  el  mosquito  muriese 
antes  de  haberlos  digerido,  quedarían  en  excelentes  condicio- 
nes para  conservar  durante  largo  tiempo  sus  propiedades  in- 
fectantes." 

En  cuanto  á  la  patogenia  el  Dr.  Finlay  compira  la  fiebre 
amarilla  cá  una  fiebre  eruptiva.  Este  es,  á  mi  juicio,  uno  de  los 
puntos  más  débiles  de  la  Memoi'ia  citada,  que  por  el  momen- 
to no  me  propongo  analizar,  y  por  lo  mismo,  no  la  expondré, 
sino  paso  de  largo  para  llegar  á  lo  más  esencial,  que  se  resu- 
me en  dos  puntos:  el  primero,  la  teoría  de  la  transmisibilidad 
de  la  fiebre  amarilla;  el  segundo  la  comprobación  experimen- 
tal. 

Primero:  "Tres  condiciones  serán,  pues,  necesarias  para 
que  la  fiebre  amarilla  se  propague:  1.*  Existencia  de  uu  enfer- 
mo de  fiebre  amarilla,  en  cuyos  capilares  el  mosquito  pueda 
clavar  sus  lancetas  é  impregnarlas  de  partículas  virulentas, 
en  el  período  adecuado  de  la  enfermedad.  2^  Prolongación  de 
la  vida  del  mosquito  entre  la  picadura  hecha  en  el*  enfermo  y 
la  que  debe  producir  la  enfermedad;  y  3^  Coincidencia  de  que 
sea  an  sujeto  apto  para  contraer  la  enfermedad,  alguno  do  los 
que  el  mismo  mosquito  vaya  á  picar  después." 

Esta  es  la  teoría  que  el  autor  apoya  en  los  siguientes  he- 
chos: 

1°  En  la  Habana  las  epidemias  que  han  causado  mayores 
estragos,  han  coincidido  siempre  con  las  tres  condiciones  enun- 
ciadas. 

2?  La  fiebre  amarilla  no  fué  conocida  en  la  raza  blanca  si- 
no después  del  descubrimiento  de  América,  y  es  opinión  tradi- 
cional que  en  Veracruz  ha  existido  dicha  enfermedad  desde 
que  arribaron  por  pi-imera  vez  los  españoles,  quienes  señala- 
ron la  presencia  de  los  mosquitos  en  San  Juan  de  Ulúa. 

3°  Las  razas  más  expuestas  á  contraer  el  vómito,  son  aque- 
llas que  más  sufren  de  las  picaduras  por  los  mosquitos. 

4°  Las  condiciones  meteorológicas  que  más  favorecen  el 


374  Antonio  J.^Cabbajal. 


desarrollo  de  la  fiebre,  son  las  mismas  que  aumentan  el  núme- 
ro de  dichos  insectos. 

5°  Los  límites  en  altura,  hasta  donde  se  observa  la  fiebre, 
son  los  mismos  que  corresponden  á  cierta  especie  de  mosqui- 
tos. 

6?  Las  importaciones  de  la  enfermedad  por  un  navio,  co- 
mo el  caso  atribuido  al  vapor  "Plymouth,"  se  explican  por  la 
invernación  de  los  mosquitos,  que  después  de  haber  picado  á 
algún  enfermo,  conservaran  ul  germen,  y  saliendo  de  su  letargo 
picaran  á  alguna  persona  no  inmune. 

Segundo.  La  prueba  experimental. 

Observación  núm.  1. — F.  B.,  individuo  sano,  no  aclimata- 
do, fué  picado  por  un  mosquito  que  previamente  se  había  he- 
cho picar  á  un  enfermo  de  vómito  al  5?  día  de  enfermedad  y 
que  falleció  al  7?  día.  Al  9?  día  comenzó  á  sentirse  mal;  y  5 
días  después  entró  al  hospital,  con  una  fiebre  amarilla  benig- 
na, perfectamente  caracterizada  por  el  ietero  y  la  presencia 
de  la  albúmina  en  la  orina,  la  cual  persistió  desde  el  3°  al  9? 
día. 

Observación  núm.  2. — A.  L.  C,  individuo  sano,  fué  pica- 
do por  un  mosquito  que  había  extraído  sangre  de  un  caso  de 
vómito  grave  al  4?  día;  la  segunda  picada  la  efectuó  al  6°  de  la 
primera.  Cinco  días  después  entró  el  sujeto  al  hospital,  con 
fiebre,  doloies  fuertes  de  cabeza  y  de  cintura,  inyección  de  la 
cara.  El  mal  duró  tres  días  y  no  se  observó  albúmina  en  la  ori- 
na. Fué  diagnosticado  el  caso  de  fiebre  amarilla  abortiva,  por 
el  médico  del  hospital. 

Observación  núm.  3. — D.  L.  F.,  individuo  sano,  fué  pica 
do  por  un  mosquito  dos  días  después  de  haber  picado  á  un  en- 
fermo grave  de  fiebre,  al  tercer  día  de  enfermedad.  A  los  cin- 
co días  presentó  síntomas  de  fiebre  amarilla  ligera,  sin  albú- 
mina. Fiebre  amarilla  abortiva. 

Observación  núm.  4. — D.  Gr.  B.,  fué  picado  por  un  mos- 
quito dos  días  después  de  haberlo  hecho  á  un  enfermo  grave, 


ETIOLOOtA  DE  LA  FlEBBE  AHABILLA.  375 

al  5"  día  de  enfermedad,  y  que  murió  al  día  siguiente.  A  los 
15  días,  el  individuo  manifestó  que  hacía  6,  venía  padeciendo 
dolores  de  cabeza,  inapetencia  y  malestar  general.  Tuvo  una 
fiebre  ligera,  y  luego  que  desapareció,  continuaron  solo  por  al- 
•  gunos  días  los  dolores  de  cabeza. 

Observación  núm.  5. — I.  C,  fué  picado  por  un  mosquito 
dos  días  después  de  haberse  llenado  de  sangre  en  el  brazo  de 
un  enfermo  al  5?  día  de  vómito.  Estuvo  dos  días  enfermo  du- 
rante el  9?  y  10°  después  de  la  inoculación,  pero  no  fué  obser- 
vado á  causa  de  lo  leve  de  la  enfermedad. 

Hecho  este  breve  resumen  de  las  observaciones,  pasemos 
al  final,  que  son  las  conclusiones. 

1"  Queda  comprobado  que  el  Culex  mosquito,  pica  por  lo 
regular  varias  veces  en  el  curso  de  su  existencia,  no  tan  solo 
cuando  su  primera  picada  ha  sido  accidentalmente  interrum- 
pida, sino  también  cuando  ha  podido  saciarse  por  completo, 
transcurriendo  en  este  caso  dos  ó  más  días  entre  sus  picadas. 

2"  Como  quiera  que  la  disposición  de  las  lancetas  del  mos- 
quito, se  adaptan  muy  bien  á  retener  partículas  que  se  encuen- 
tran suspendidas  en  los  líquidos  que  el  insecto  ingiere,  no  pue- 
de negarse  la  posibilidad  de  que  un  mosquito  conserve  en  sus 
lanfíetas  '^'  partículas  del  virus  contenido  en  una  sangre  enfer- 
ma, y  con  él  mismo  inocule  á  las  personas  á  quienes  en  lo  su- 
cesivo vaya  á  picar. 

3"  La  experimentación  directa  para  determinar  si  el  mos- 
quito puede  transmitir  la  fiebre  amarilla,  se  ha  reducido  á  cinco 
tentativas  de  inoculación,  con  una  sola  picada,  y  estas  dieron 
por  resultado:  un  caso  de  fiebre  amarilla  benigna,  pero  perfec- 
tamente caracterizada  con  albuminuria  é  ictero;  dos  casos  ca- 
lificados de  fiebre  amarilla  abortiva  por  los  facultativos  de  asis- 
tencia, y  dos  de  fiebres  efímeras  ligeras,  sin  carácter  definido. 

(1)  O  en  sus  órganos  internos,  como  las  glándulas  salivares,  etc.  (No- 
ta del  autor). 


376  Antonio  J.  Cabbajal. 


De  lo  cual  se  infiere,  que  la  inoculación  por  una  sola  picada 
no  es  suficiente  para  producir  las  foimas  graves  de  la  fiebre 
amarilla,  debiéndose  aplazar  el  juicio  respectivo  á  la  eficacia 
de  la  inoculación,  para  cuando  sea  posible  experimentar  en 
condiciones  absolutamente  decisivas,  esto  es,  fuera  de  la  zona 
epidémica. 

4*  Si  llegase  á  comprobarse  que  la  inoculación  por  el  mos- 
quito no  tan  solo  puede  reproducir  la  fiebre  amarilla,  sino  que 
es  el  medio  general  por  el  cual  la  enfermedad  se  propaga,  las 
condiciones  de  existencia  y  de  desarrollo  de  ese  díptero,  expli- 
carían las  anomalías  hasta  ahora  señaladas  en  la  propagación 
de  la  fiebre  amarilla,  y  tendríamos  en  nuestras  manos  los  me- 
dios de  evitar,  por  una  parte,  la  extensión  de  la  enfermedad, 
mientras  que,  por  otra  parte,  podrían  preservarse  con  una  ino 
culación  benigna,  los  individuos  que  estuviesen  en  aptitud  de 
padecerla. 

Hasta  aquí,  la  memoria  del  Dr.  Finlay,  que,  como  se  aca- 
ba de  leer,  marcaba  á  los  investigadores  un  nuevo  derrotero  : 
la  experimentación  en  seres  humanos  por  medio  de  los  mos- 
quitos, con  el  objeto  de  averiguar  si  podían  ó  no  trasmitir  el 
padecimiento,  en  cuyo  caso  se  llegaría  á  demostrar  que  la  san- 
gre era  la  materia  virulenta,  punto  capitalíoimo. 

No  obstante,  se  esforzaron  los  sabios  en  buscar  directamen- 
te el  supuesto  microbio,  y  ya  hemos  visto  en  el  escrito  ante- 
rior''^'  que  los  Dres.  Freyre,  Carmona,  Sternberg,  Sanarelli  y 
otros  más,  se  empeñaron  en  esta  fal?a  vía,  sin  lograr  otl-a  co 
sa  que  retardar  la  ratificación  del  descubrimiento  primordi;d. 

Veamos  cómo  se  llegó  á  esta  sanción,  y  por  qué  medios  se 
obtuvo. 


(1)  La  etiología  del  vómito,  considerada  desde  el  punto  de  vista  bac- 
teriológico, p.  81-102  del  preseüte  tomo. 


ETIOLOOIA  DR  la  PlItBRE  AüABILLA.  377 


Con  ol  objeto  de  continuar  lo.s  estudios  sobre  la  patoge- 
nia de  la  Fiebre  Amarilla,  fué  nombrada  la  Comisión  dti  Mó- 
dicos Americanos,  que  se  dirigió  á  la  Habana  y  comunicó  el 
resultado  dr  sus  investigaciones  el  año  de  1900.  (The  etiology 
of  Yellow  Fever.  A  {)reliminary  Note  by  W.  Reed,  M.  D.,  Sur- 
geon,  U.  ¡S.  A.  and  James  CarroU,  M.  D:,  A.  Agrámente,  M. 
D.  and  Jesse  A.  Lazear,  M.  D.,  A.  Ass.  Surgeon,  U.  S.  A.) 

Después  de  laboriosas  investigaciones  bacteriológicas,  so 
llegó  á  la  conclusión  de  que  el  bacühis  icteroides  de  Sanarelii, 
no  tiene  relación  causal  con  la  tíebre  amarilla,  y  que  cuando 
existe,  se  debe  considerar  como  un  germen  accesorio  ó  secun- 
dario. Se  propusieron  estudiar  experimentalmente  la  transmi- 
sión poi  los  mosquitos,  de  acuerdo  con  la  hipótesis  de  Finlay, 
con  tanta  más  probabilidad  de  éxito,  cuanto  que  á  ello  les  in- 
vitaban, los  brillantes  trabajos  de  Ross  y  los  médicos  italia- 
nos, sobre  la  propagación  de  la  malaria,  de  que  antes  he  hecho 
mención.  El  Dr,  Finlay  había  escrito,  además  de  la  nota  que 
he  extractado  en  los  puntos  principales,  numerosos  trabajos, 
cuya  bibliografía  anotaré  más  adelante. 

Las  opiniones  del  Dr.  Finlay,  pueden  resumirse  en  lo  si- 
guiente : 

Primero:  Reproducción  de  la  enfermedad  en  su  forma 
benigna,  por  la  picadura  del  mosquito,  dentro  de  un  período 
de  5  á  25  días,  transcurrido  desde  la  contaminación  á  perso- 
nas susceptibles. 

Segundo:  Inmunidad  parcial  ó  completa  contra  la  fiebre 
amarilla,  cuando  no  se  han  producido  manifestaciones  pato- 
lógicas después  de  la  inoculación.  (Medical  Record,  Mayo  27 
de  1899). 

Los  Médicos  Americanos,  experimentaron  sobre  11  indi- 

Mem.  Soo.  Álzate.  México.  T.  26  (1907-19U8)- 49. 


378  Antonio  J.  Caebajal. 


viduos,  no  inmunes.  E\  mosquito  empleado  fué,  en  todos  ca- 
sos, el  Culex  fasciatus  (Fahricius).  Se  obtuvieron  9  resultados 
negativos  y  2  positivos. 

De  éstos,  uno  fué  el  mismo  Dr.  Carroll. 

Observación  ]  ^  Este  médico,  de  46  años  de  edad,  fué  pi- 
cado por  un  mosquito  el  27  de  Agosto  de  1900;  previamente 
había  picado  á  cuatro  enfermos  de  fiebre  amarilla.  El  día  29 
en  la  tarde,  se  sintió  indispuesto  y  el  31  fué  áJa  cama.  La  en- 
fermedad consistió  en  calentura,  abatimiento,  inyección  ocu- 
lar, icteria  y  albúmina  en  la  orina.  El  estudio  de  la  sangre  no 
demostró  la  existencia  de  los  parásitos  del  paludismo;  la  enfer- 
medad duró  7  días,  aparte  de  la  incubación,  y  el  sujeto  se  res- 
tableció. 

Observación  2^.  Americano,  de  24  años  de  edad,  inocula- 
do por  un  mosquito.  Calentura,  hemorragias  por  las  encías, 
icteria,  albúmina  en  la  orina.  La  enfermedad  fué  grave  y  el 
enfermo  sanó. 

Observación  3^  El  Dr,  Lazear  fué  picado  accidentalmente 
por  un  mosquito,  y  como  lo  había  sido  antes  por  otro  que  creía 
contaminado,  no  temió  malos  resultados,  y  esperó  á  que  el 
mosquito,  que  tenía  en  el  dorso  de  la  mano,  se  retirara  espon- 
táneamente. El  resultado  fué  fatal,  pues  á  los  cinco  días  so- 
brevinieron los  síntomas  de  la  fiebre  amarilla,  con  icteria  y 
albúmina  en  la  orina:  el  paciente  sucumbió  el  día  25;  12  días 
después  del  piquete  y  7  del  principio  del  mal. 

Los  autores  concluyen  asentando:  que  el  mosquito  sirve 
de  huésped  intermediario  al  parásito  de  la  fiebre  amarilla. 

El  año  siguiente  de  1901,  los  Dres.  Reed  y  Carroll,  dirigios- 
ron  al  Congreso  de  Búffaló,  otro  escrito,  titulado :  ''  The  pre- 
ventiou  of  Yellow  Fever."  (Public  Health  Papers  Reports. — 
Tomo  27,  pág.  1130— 1901  j. 

Comienzan  por  recordar  sus  anteriores  Memorias  "The 
etiology  of  Yellow  Fever,"  "An  additioual  note.  Journal  of 


KtiologIa  de  laIFibbrb  Amarilla.  379 

American  Medical  Assn.  Feb.  1901."  "Experimont  Yellow 
Peveí'.  American  Medical  A.ssn.  July  1901." 

Como  resultado  de  todas  sus  investigacione.s,  asegura»i  ya 
dp  una  manera  positiva,  que  la  propagación  de  la  fiebre  ama- 
rilla se  verifica  por  intermedio  del  mosquito  Stegomya  Fascuda 
nombre  dado  recientemente  por  Theobald  al  CuUx  fasciata,  y 
que  la  teoría  del  contagio  por  los  excreta  del  enfermo,  sus 
ropas  ú  objetos  eontaminado.s,  se  ha  desvanecido  complf^ta- 
mente,  Biirst  like  a  bubhle,  "como  revienta  una  burbuja  de  ja- 
bón," ante  los  experimentos  efectuados.  Por  esta  razón,  se 
fijan,  sobre  todo,  en  el  estudio  del  mosquito,  su  distribución 
geográfica,  sus  costumbres,  la  fecundación  y  postura  de  hue- 
vos, la  influencia  de  la  temperatura,  etc.,  etc.;  así  como  las  me- 
didas {)rofilácticas  que  se  deben  poner  en  vigor  para  evitar  la 
propagación  de  la  enfermedad  cuando  ha  sido  importada;  y 
más  especialmente  las  que.  con  aste  fin,  deberán  adoptarse  en 
su  país. 

Habiéndose,  pues,  logrado  la  comprobación  expAnmental, 
evidente,  de  la  teoría  de  Finlay,  el  Consejo  de  Salubridad  d»> 
la  Habana,  aprobó  el  plan  propuesto  por  la  Comisión  presidi- 
da por  el  Dr.  Reéd  y  el  Dr.  Gorgas,  dando  cuenta  de  ello  en 
una  Memoria  titulada:  *'The  results  of  Yellow  Fever  Sanita- 
tion  ín  Habana,  (\iba,  for  the  year  1901  up  to  September  car- 
ried  Olí  upon  the  bases  that  the  Stegomya  mosquito  is  the  solé 
merns  of  its  transmission  by  W.  C.  Gorgas'  M.  D.  Mayor  «fc 
Surgeon  U.  H.  Army."  Chief  >Sanitary  Office.  Habana,  Cuba, 
F*ubUc  Health  Reports  1901.  vol.  26,  pág.  130. 

No  entraré  en  los  detalles,  ya  muy  conocidos,  de  la  mane- 
ra como  se  realizan  esas  medidas  profilácticas  para  evitar  la 
contaminación  por  los  mosquitos,  por  ser  asunto  extraño  á  mi 
objeto.  El  resultado  obtenido  en  la  Habana,  se  hizo  sentir 
«lesde  luego,  pues  la  mortalidad  descendió  de  una  manera  brus- 
ca, según  los  datos  coniunieados  ^mr  el  autor.   Efectivamente, 


380  Antonio  J.  Cabbajal. 


las  defunciones  ocurridas  desde  el  mes  de  Abril,  hasta  el  fin 
de  Agosto,  fueron  las  siguientes: 

Año  1897 603  defunciones. 

.     1898 40 

„     1899 18 

„     1900 89 

„     1901 3 

Una  segunda  Comisión  Americana,  formada  por  ios  üres. 
Parker;  Beyer  y  Pothier,  vino  á  México  y  se  fijó  en  Veracruz, 
durante  varios  meses  del  año  de  1902.  Ya  he  dado  noticia  en 
mi  artículo  anterior,  de  lo  infructuoso  que  fueron  sus  investi- 
gaciones bacteriológicas,  y  algo  he  dicho  acerca  del  parásito 
que  encontraron  en  los  mosiiuitos;  voy  ahora  á  referir  sus  ex- 
perimentos. 

Observación  núm.  1.  A.  G.,  herrero,  nativo  de  Jalapa,  de 
26  años  de  edad:  ha  residido  en  Teocelo,  pueblo  situado  en  el 
monte;  nunca  ha  estado  en  la  Costa.  Vino  á  Veracruz,  y  acep- 
tó la  proposición  que  se  le  hizo  de  sujetarse  á  un  experimento. 
Se  le  encontró  sano  y  se  le  alojó'''  en  un  cuarto  bien  acondi- 
ciotiado  para  evitar  que  fuese  picado  por  algún  mosquito.  Se 
examinaron  la  sangre  y  la  orina. 

Examen  de  sangre : 

Hemacias 4.     650.     000 

(rlóbulos  blancos 6.     355 

Hemoglobina 80% 


(1)  Repoi't  of  Working  Party  n?  1.  Yellow  Fever  Institute.  A  Sfcudy 
of  the  Etiology  ot  Yellow  Feveí'  by  Hei-raann  B.  Parker,  Ass.  Surg. ,  George 
E.  Beyer,  Ac.  Ass.  iSurg.,  O.  L.  Pothier,  Ae.  Ass.  Surg.  Mareh  1903. 


KTioLOdíA  UB  LA  FiKSRB  Amarilla.  :3gi 


A.  Linfoeitos.  por  cienío.' 19.4 

B.  Mononueleares  <;raiuies,  por  ciento....  S.K 

C.  Polinucleares,  por  ciento 07.4 

1).  Eosinofilos,  por  ciento 4  4 

La  orina  nada  presentó  de  particular. 

Al  día  siguiente  de  sn  arribo,  fué  picado  por  un  mosquito, 
el  4  do  Septiembre,  á  las  9.30  a,  m.  Este  mosquito  había  chu- 
pado la  sangre  á  un  enfermo  de  vómito,  el  día  18  de  Agosto, 
á  las  8  a.  m.,  y  cuarenta  y  una  y  tnedia  horas  después  del  ca- 
losfrío, el  caso  nra  grave  El  mosquito  fué  alimentado  duran- 
te veintidós  días  con  agua  azucarada. 

La  temperatura,  el  pulso  y  el  estado  del  paciente,  fuei*o?i 
observados  á  las  8  a.  m.  y  4  p.  m.  hastgi  el  G  de  Septiembre. 
Al  día  siguiente,  el  7.  á  la><  11  a.  m.,  el  enfermo  no  tiene  ape- 
tito, á  las  11,30  se  queja  de  dolores  vagos  en  los  hombi'os  y 
las  rodillas  y  acusa  cefalalgia  frontal.  A  la  I  p.  m.  los  dolores 
se  hacen  más  intensos  y  sobrevienen  calosfrío  y  náusea.  La 
temperatura  es  37^8,  y  el  pulso  98.  Han  transcurrido  74  horas 
desde  la  picadura  hasta  el  inomento  en  que  vino  la  <',efalalgia. 
Algunos  vómitos  se  repitieron  el  día  siguiente:  el  pulso  y  la 
temperatura  subieron  rápidamente,  aparecieron  inyección  con- 
juntival  y  congestión  en  las  encías.  El  conjunto  de  síntomas 
era  el  de  la  fiebre  amarilla  grave.  El  enfermo  fué  debilitán- 
dose gradualmente;  la  icteria  se  hizo  aparente  y  las  encías  san- 
graban; vino  el  vómito  negro  característico;  la  oi'ina  era  albu- 
minosa y  llegó  á  tener  5!f  gramos  por  litro,  y  bajó  á  4  por 
litro  el  día  19:  la  temperatura  volvió  ese  día  á  la  normal:  es 
decir,  que  auró  11  días.  El  ejifermo  estuvo  sumamente  grive 
y  se  restableció  á  fin  del  mes. 

El  día  8  de  Septiembre  se  aplicaron  varios  mosquitos  en 
los  puños  para  que  chu|»aran  sangre  y  se  contaminaran;  va- 
rias veces  se  le  extrajo  sangre  para  f^studio;  pero  no  se  encon- 
tró naila  especial. 


382  ANTONIO  J.  Cabbajal. 


Este  caso  demostró  conclAyentemeiite,  qiie  la  fiebre  ama- 
rilla se  transmite  por  la  picadura  <le  un  mosquito  previamen- 
te infectado. 

Observación  núm.  2.  Hombre  de  27  años,  zapatero,  de  Ja- 
lapa, fué  inoculado  con  suero  de  la  sangrre  tomada  de  la  vena 
del  caso  anterior»  El  suero  fué  diluido  con  dos  volúmenes  de 
S"lución  fisiológica  y  el  todo  filtrado  á  través  de  un  Berkefeld- 
SeempH,  0.1  ce.  de  la  mezcla  El  experimento  fué  considera- 
do negativo,  porque  después  de  seis  días  no  apareció  síntoma 
alguno.  Sin  émbarejo,  desde  el  11°  día  sobrevinieron  cefalal- 
gia, dolores  en  las  rodillas  y  tobillos  y  calentura,  pero  no  hu- 
bo vómitos,  albúmina  en  la  orina,  ni  otros  síntomas.  Además 
no  era  de  admitir  que  la  inculjación  hubiera  tardado  11  días. 

Observación  núm.  3.  A.  C,  de  21  años,  de  8an  Antonio, 
Tlaxcala,  fué  inoculado  con  1  c.c.  dfl  suero  que  se  empleó  en 
el  caso  núm.  2,  el  día  9  de  Septiembre.  Hubo  una  ligf^ra  reao- 
ción  de  37°6  al  día  siguiente,  sin  otra  novedad.  Después  d^ 
10  días  regresó  el  sujeto  á  Jalapa,  de  donde  había  venido.  El 
resultado  fué  negativo. 

Observación  núm.  4.  P.  L.,  de  22  años,  nativo  de  Celaya, 
nunca  ha  estado  en  la  Costa.  El  día  11  de  Septiembre  se  le  dio 
á  beber  aí;ua,  en  donde  se  habían  triturado  4  mosquitos  infee. 
tadps,  del  mismo  lote  que  sirvñó  para  el  primer  experimento. 
Ningún  síntoma  sobrevino  y  el  resultado  fué  completamente 
negativo. 

La  Comisión  Americana  de  Veracruz,  demostró  experi 
mentalmente,   que  el  mosquito  Stegomya  transmite  la  fiebre 
amarilla. 

Inútil  es  decir  que  se  tomaron  todas  las  precauciones  ne- 
cesarias para  evitar  las  causas  de  error;  los  individuos  no  eran 
inmunes,  se  colocaban  en  cuartos  á  prueba  de  mosquitos,  es 
decir,  que  no  podían  entrar  á  picar  al  sujeto  en  estudio,  etc., 
etc. 

El  resto  del  informe  de  dicha  Comisión,  trata  extensameu- 


ETIOLnnrA  DE  T.A  FlBBRE  AMARILLA.  3S3 


to  de  los  mosquitos  que  se  encontraron  y  clasificaron  en  Ve- 
racruz,  que  fueron  catorce  especies,  así  como  de  la  técnica  inAs 
apropia'la  para  hacer  el  estudio  histológico  de  los  mosquiíos, 
así  como  de  las  lesiones  que  se  supone  produce  el  Miaococi- 
d'mm  encontrado  y  los  caracteres  de  éste,  del  cual  he  dado  por- 
menores en  mi  aiiterior  artículo. 

En  1901,  emprendió  sus  investiiíaciones  sobre  la  causa  de 
la  fiebre  amarilla  la  Comisión  francesa,  enviada  á  Río  Janeiro 
por  el  Instituto  Pasteur,  de  París,  y  con.stituida  por  los  Dres. 
Marchoux,  Salimbeni  y  Siraond. 

8us  investigaciones  sobre  la  sangre,  cuidadosamente  per- 
seguidas, sin  resultado,  los  condujeron  á  admitir  que  el  micro- 
bio de  la  fiebre  amarilla,  debe  pertenecer  á  esa  categoría  de 
gérmenes,  llrimados invisibles,  ó  ultramicroseópicos,  de  los  cua- 
les ya  se  conocen  algunos.  Sus  tentativas  para  infectar  direc- 
tamente, con  la  sangra  de  los  enfermos,  los  diversos  animales 
de  laboratorio  y  aun  cinco  especies  de  monos,  fueron  infruc- 
tuosas. 

(Anuales  de  l'Institut  Pasteur. — Noveuibre  19ü8. — Vol. 
XI,  page  665). 

Después  de  numerosos  experimentos  y  dejando  ya  á  un 
lado  los  estuilios  bacteriológicos  propiamente  tales,  llegaron  á 
las  siguientes  conclusiones: 

Primera:  el  suero  de  la  sangre  de  un  enfermo,  al  tercero 
día  de  enfermedad,  es  virulento.  Al  cuarto  día  ya  no  contiene 
virus,  aun  cuando  la  fiebre  sea  elevada. 

Segunda:  el  suero  virulento  inyectado  en  cantidad  de  '/',„ 
c.c.  bajo  de  la  piel,  puede  producir  la  enfermedad.  Aplicado 
simplemente  este  virus  en  una  escoriación  de  la  piel,  no  la  pro 
duce. 

Tercera:  el  virus  contenido  en  el  suero  de  la  sangre. 

La  Comisión  francesa,  formada  por  los  Dres.  Marchoux, 
Simond  y  Salimbeni,  enviada  por  el  Instituto  Pasteur,  según 


384  Antonio  J.  Cakbajal. 


dije  en  mi  anterior  artículo,  '^'  se  dirigió  á  Río  Janeiro  en  1901 
y  se  propuso  determinar: 

1?  Si  el  mosquito  Stegowtya  es  en  la  naturaleza  el  agente 
de  transmisión  de  la  Hebre  amarilla,  y  si  es  el  único  medio 
para  que  se  verifique. 

2"  Las  condiciones  que  favorecen  su  aparición,  multiplica- 
ción y  desaparición. 

3?  Qué  condiciones  se  necesitan  para  que  el  mosquito  se 
infecte  y  pueda  transmitir  la  enfermedad. 

4"  Por  cuáles  medios  puede  el  hombre  protegerse  contra 
el  mosquito  infectado. 

Consideraron  como  suficientemente  demostrativos  los  ex- 
perimentos verificados  en  la  Habana  y  San  Paolo  (no  hemos 
hablado  de  los  segundos  por  falta  de  documentos),  y  citan  con 
elogio  un  trabajo  del  Dr.  Hilario  Geova,  titulado  "Les  mous- 
tiches  et  le  Fiévre  Jaune"'^'  publicada  en  el  Bulletin  medical 
Octubre  12  de  1901,  y  por  lo  mismo  dirigieron  sus  investiga- 
ciones en  sentido  de  ampliar  nuestros  conocimientos  sobre 
otros  puntos  importantes.  No  obstante,  provocaron  infeccio- 
nes directamente  con  mosquitos,  como  en  la  observación  2''I 

Experimento  núm.  1.  Adulto  que  recibió  1  ce.  de  suero 
tomado  cinco  horas  antes  de  un  caso  benigno  de  fiebre  amari- 
lla al  tercero  día  de  la  enfermedad.  A  los  5  días  y  5  horas  el 
sujeto  fué  atacado  de  fiebre,  que  evolucionó  como  la  amarilla 
benigna.  Este  hecho  comprobó  que  el  virus  circula  en  la  san- 
gr.)  al  tercero  día. 

Experimento  núm.  2.  Adulto  picado  por  dos  mosquitos  in- 
fectados hacía  46  días  por  un  caso  de  vómito  al  2"  día.  A  los 
3  días  18  horas  sobrevino  la  fiebre  amarilla  y  fué  grave. 

(1)  La  Etiología  de  la  fiebre  amarilla.  Loe.  cit. 

(2)  La  Fiévve  Jaune.  Rapport  de  jMission  Fran^aise  compossée  du 
MM.  Marchoux,  Salimbeni  et  Bimond,  Ann.  de  l'Inst.  Pastear.  Tom.  XVII. 
1903,  pág,  680  y  siguientes. 


Etiolooia  dk  la  Firbbe  Amarilla.  385 

Experimento  núm.  8  Adulto.  Se  le  inyectaron  sucesiva 
mente  5  c.c.  de  suero  calentado  á  5b°c.  durante  20  minutos. 
A  los  5  días  se  inyectaron  10  c.c.  de  suero  calentado  10  minu- 
tos, y  7  días  después  se  le  inyectó  í^angre  de  un  caso  grave  de 
fiebre  amarilla  al  tercero  día.  Fué  atacado  de  la  liebre  á  los 
12  días  y  dos  horas  y  tuvo  un  carácter  benigno. 

Otros  dos  experimentos,  hechos  también  con  suero,  so  hi- 
cieron igualmente  para  conocer  los  efectos  preventivos  ó  inmu- 
nizantes del  suero.  Y  además,  otros  que  creo  inútil  citar,  y  aun 
los  mismos  autores  no  los  detallan. 

Inútil  es  decir  que  tomaron  todas  las  precauciones  do  ri- 
gor y  operaron  con  individuos  inmunes.  Sus  conclusiones  fue- 
ron: 

1*  La  fiebre  amarilla  no  se  transmito  en  la  naturaleza,  ni 
por  el  contacto  directo  con  el  enfermo  ó  sus  excreciones,  ni  por 
el  de  otros  objetos. 

2"  Dicha  transmisión  se  efectúa  por  la  picadura  de  los  mos- 
quitos, y  en  Río  Janeiro  la  única  especie  que  puede  hacerla 
es  el  Stegomya  fasciata. 

3*  Esta  transmisión  sólo  so  verifica  de  día,  antes  de  que 
el  Sol  so  oculte  bajo  el  horizonte. 


En  cuanto  á  los  otros  asuntos  que  fueron  motivo  de  nume- 
rosos experimentos,  quedaron  establecidas  las  conclusiones 
siguientes: 

Primera:  El  suero  de  un  enfermo,  al  3?  día  es  virulento  y 
debe  de  serlo  al  4",  aun  cuando  exista  calentura. 

Segunda:  La  cantidad  de  '/lo  de  c.c.  inyectado  bajo  de  la 
piel  basta  para  producir  la  enfermedad;  esta  cantidad  es  in- 
ofensiva apKcada  sobre  la  piel  despojada  de  su  epidermis. 

Tercera :  El  virus  del  suero  de  la  sangre  del  enfermo,  atra- 

Mem.  Soc.  Alsate.  México.  T.  26.  (1907-1908)-- 50. 


386  Amtonio  J.  Caebajal. 


viesa  la  bujía  F  de  Ohamberland  sin  dilución.  Y  en  las  mis- 
mas condiciones  no  filtra  á  través  de  la  bujía  B. 

Cuarta:  el  suero  virulento  conservado  al  aire,  á  una  tem- 
peratura de  20°  á  30°  c,  es  inactivo  á  las  48  horas. 

Quinta:  en  la  sangre  desfibrinada,  conservada  bajo  de  acei- 
to de  vaselina,  á  una  temperatura  de  24°  á  39°  o.,  el  germen 
de  la  fiebre  amarilla  está  vivo  al  cabo  de  5  días.  A  los  8  ya 
no  es  activo. 

Sexta:  el  suero  virulento  pierde  su  actividad,  calentado  á 
55°  c,  durante  5  minutos. 

Séptima:  una  inyección  preventiva  del  suero  anterior,  co- 
munica una  inmunidad  relativa  que,  seguida  de  la  inoculación 
de  una  pequeña  cantidad  de  virus,  puede  ser  completa.  Una 
inmunidad  relativa  se  puede  obtener  con  la  inyección  de  san- 
gre desfibrinada,  conservada  en  el  laboratorio  bajo  aceite  de 
vaselina  durante  8  días. 

Octava:  el  suero  de  un  convaleciente,  posee  propiedades 
netamente  preventivas.  Esta  inmunidad  es  apreciable  todavía 
ai  cabo  de  26  días.  Este  suero  también  parece  gozar  de  pro- 
piedades terapéuticas. 

Novena:  Como  lo  han  demostrado  Reed,  Carroll  y  Agrá- 
mente, la  fiebre  amarilla  sé  produce  por  la  picadura  del  8te- 
gomya  fasciata:  para  lo  cual,  el  insecto  de  haber  sido  previa- 
mente infectado,  absorbiendo  sangre  de  un  enfermo  atacado 
de  fiebre  amarilla*  diirante  los  tres  primeros  días  de  la  enfer 
medad. 

Décima:  El  piquete  no  comunica  fatalmente  la  enferme- 
rlad,  y  cuando  esto  ocurre  no  proporciona  la  inmunidad,  con- 
tra una  inoculación  virulenta. 

Undécima :  El  mosquito  infectado  no  es  peligroso  sino  des- 
pués de  un  intervalo  do  12  días  por  lo  menos,  transcurrido  des- 
de que  chupó  la  sangt-e  virulenta,  y  estando  más  peligroso 
cuanto  más  tarde  pique,  á  partir  del  momento  en  que  fué  in- 
fectado. 


ETlOLOGfA  DE  LA  FtKBRE  AMARILLA.  387 

Undécimaprimera:  La  picadura  de  dos  mosquitos  infecta- 
dos, puede  producir  una  enfermedad  prave. 

Undéeimasegunda:  En  la  región  de  Río  Janeiro,  así  como 
de  Cuba,  ningún  otro  culícida  produce  la  enfermedad  del  Ste- 
gomya  fasciata. 

Undécimatercera:  El  oontacto  con  el  enfermo,  sus  exo-efn 
ú  objetos  de  otra  naturaleza,  son  incapaces  de  transmitir  el 
padecimiento,  pues  la  única  manera  de  ocasionar  la  enferme- 
dad, aparte  de  la  picadura  por  el  mosquito,  es  la  inoculación 
en  los  tejidos  de  un  individuo  sensible,  de  la  sangre  proceden- 
te de  un  enfermo  y  recogida  durante  los  ti*es  primeros  días  de 
la  enfermedad. 

ündécimacuarta:  La  fiebre  amarilla  no  puede  afectar  ca- 
rácter cantagioso,  sino  en  las  regiones  en  donde  existe  el 
Stegomya  fasciata. 

ündécimaquinta:  La  ))rofilaxis  de  la  fiebre  amarilla,  de- 
be apoyarse  compUtamente  en  las  medidas  que  se  dolten  to- 
mar para  impedir  la  picadura  del  Stegomifn  fasciata  al  bomi.i-e 
enfermo  y  al  sano. 

Undócimasexta:  El  pi'ríodo  de  incnbaeión  suele  ]>rolon- 
garse  hasta  13  días. 

Undécimaséptima:  El  Stegomya  fasciata  T^wede  ree\h\r  co- 
mo parásitos,  hongos,  levaduras  y  es|)orozoarios.  Ninguno  de 
estos  parásitos  tiene  relación  con  la  fiebre  amarill;.». 

ündécimaoctava:  Ni  en  la  sangre,  ni  en  el  mosquito,  pn 
do  descubrirse  el  agente  causal  de  la  enfermedad.*'' 

Los  autores  ejecutaron  sus  experimentos  en  27  hombres 
y  abandonaron  completamente  las  experimentaciones  en  los 
animales  de  Laboratorio,  tal  vez  tomando  en  consideración 
que  la  enfermedad  no  se  obst^vva  de  una  manera  f'spontánf-a 
en  los  animales  domésticos  y  que  era  inútil  proseguir,  sigwien- 

(1)  Annales  de  Tlnstitut  Pasteur.— Novembre  17,  1903,  page  1930. 


388  AntoníoJ.  Cabbajal 


«lo  este  método,  que  ya  había  fracasado,  tanto  en  sus  manos, 
o.omo  en  las  de  otros  experimentadores. 

Por  su  parte,  el  Dv.  James  Carrol],  presentó  una  nota  que 
se  publicó  en  1903,  con  el  títnlo  de  "The  etiology  of  Yellow 
Fever.  An  addendum,  vol.  29,  página  407.  Public  Health  pa- 
pers  andreports,  1903." 

I.  El  estado  fusiforme  de  los  llamados  mixococcidium  Ste- 
gomya,  de  Parker,  Beyer  y  Pot.hier,  no  tiene  relación  con  la 
fiebre  amarilla. 

II,  Este  organismo  parece  ser  un  hongo  y  no  un  protozoa- 
rio.  En  su  face  fusiforme,  única  en  la  que  se  encuentra  con 
alguna  constancia  en  el  mosquito,  presenta  los  botoiies,  vacuo 
los  y  esporas,  así  como  las  propiedades  de  coloración  de  los 
blastomicetos.  íáe  encuentra  con  regularidad  en  los  mosquitos 
machos  y  hembras  «^ue  han  sido  alimentados  con  plátanos  ma 
duros  ó  pasados,  á  los  cuales  se  ha  añadido  algún  cultivo  puro 
de  levadura  silvestre. 

III.  No  se  ha  encontrado  dicho  organismo  en  mosquitos 
del  género  Stegomya  que  han  picado  á  enfermos  de  fiebre  en 
el  primer  período  de  la  enfermedad  y  han  sido  solamente  ali- 
mentados con  sangre,  agua  y  azúcar.  Esta  conclusión  concier- 
ne á  los  mosquitos  que  han  reproducido  la  enfermedad  en- los 
seres  humanos. 

Para  terminar  esta  exposición  de  todos  los  trabajos  que 
han  llegado  á  mi  noticia,  sobre  el  asunto  de  este  escrito,  debo 
mencionar  la  sanción  pública  que  ha  obtenido  este  notable  des- 
cubrimiento en  el  último  Congreso  do  la  Habana,  verificado 
en  Enero  de  1905. 

Esta  Asamblea  f  né  presidida  por  el  mi.smo  Dr.  Carlos  Piu- 
lay,  quien  tuvo  la  satisfacción  de  presenciarla. 

El  Dr.  B.  Lee,  leyó  una  nota  titulada:  "A  tribute  to  Carlos 
Piíday  for  his  distinguished  services  to  Science  and  humanity 
in  the  mode  of  propagation  of  Yellow  Fever,"  y  pronunció  las 
siguientes  frases: 


ETIULOatA  DB  LA  FlJiBBB  AMARILLA.  389 

"Los  nombres  de  Reed,  del  heroico  Carroll  y  del  mártir  La- 
znar,  de  Gorgas  y  Guiteras,  deben  inscribirse  ií^nalmonte  en 
el  blasón  que  conmemorará  este  episodio  histórico  de  la  medi- 
cina, en  Cuba;  pero  no  es  menos  grande  el  honor  á  quien  es 
deudora  «le  la  inspiración  primera  y  que  paciento  y  valerosa 
mente  ha  sostenido  su  tesis  durante  largos  años  de  lucha  y 
murmuraciones  y  burlas." 


México,  que  proQura  con  efrande  anhelo  utilizar  los  adelan- 
tos asombrosos  de  la  ( -iencia,  particularmentH  en  lo  que  á  la 
higiene  se  refiere,  como  lo  atestigua  la  admirable  campaña  que 
se  emprendió  contra  la  Poste  bubónica  y  fué  coronada  r>ou  el 
éxito  más  lisonjero,  no  podía  permanf*cer  on  la  inacción,  tra- 
tándose de  h\  fiebre  amarilla,  enfermedad  endémica  en  el 
puerto  principal  de  nuestro  país,  Veracrnz,  en  donde  desde  ha- 
ce siglos  se  encuentra  el  foco  más  virulento;  pero  que  también 
se  extiende  á  otras  ciu<lades  como  Córdoba  y  otras  pobiaeionH.s 
del  mismo  Estado  y  de  los  vecinos.  Así  fué  como,  á  la  mayor 
brevedad,  el  Consejo  Superior  de  Salubridad  de  México  y  por 
iniciativa  de  su  digno  y  esclarecido  Presidente,  el  Sr.  Dr.  E. 
Licéaga,  se  dio  á  conocer  los  trabajos  verificados  en  la  Haba- 
na por  la  Comisión  Americana,  y  las  medidas  profilácticas  que 
se  deberían  emplear  para  impedir  la  propagación  dn  la  fiebre 
amarilla,  en  una  Memoria  publicada  en  1902.  En  el  año  si- 
guiente, el  Supremo  Gobierno  (Agosto  de  1903)  aprobó  el  pro 
yecto  que  el  mismo  Dr.  E.  Licéaga  dirigió  á  la  Secretaría  de 
Gobernación,  en  el  cual  propuso  un  verdadero  plan  de  "De- 
fensa contra  la  fiebre  amarilla,"  y  comprendía  la  Organiza- 
ción de  un  Servicio  Sanitario  especial  para  combatir  la  enfer- 
medad en  Veracrnz  y  que  debía  realizar  los  siguientes  precep- 
tos higiénicos. 

1"  Evitar  la  formación  de  pantanos. 


390  Antonio  J.  Caebajal. 


2°  Darles  corriente,  siempre  que  sea  posible,  ya  sea  por  el 
drenaje  ó  haciéndolos  desaparecer  por  medio  del  relleno. 

3°  Destruirlas  larvas  de  los  mosquitos,  principalmente  por 
el  uso  del  petróleo. 

4°  Evitar  que  se  desarrollen  los  mosquitos  en  los  depósi- 
tos de  agua  tapando  éstos  con  una  red  fina  de  alambre  ó  con 
tapas  de  madera. 

5?  Evitar  la  picadura  de  los  mosquitos,  colocando  en  las 
puertas  y  ventanas  de  las  habitaciones,  un  doble  alambrado, 
tupido,  y  haciendo  uso  del  pabellón  ó  mosquitero. 

Para  llevar  á  cabo  un  programa  tan  complicado,  aunque  á 
primera  vista  parece  sencillo,  era  necesario  contar  con  todos 
los  recursos  pecuniarios  y  de  personal  idóneo;  así  como  con  el 
apoyo  de  las  autoridades  y  la  cooperación  misma  del  público. 
Todo  ello  se  ha  ido  consiguiendo  gradualmente,  mediante  la 
activa  é  ilustrada  gestión  del  Consejo  de  Salubridad.  Con  es- 
te fin  fueron  redactadas  por  el  Sr.  Dr.  Licéaga,  varias  Memo 
rias  y  fueron  perfeccionándose  los  detalles  del  programa  pri- 
mitivo, según  las  enseñanzas  que  la  experiencia  sugería. 

En  1903  se  publicó  un  nuevo  plan  de  campaña  contra  la 
fiebre  amarilla,  más  vasto  que  el  primitivo,  aunque  fundado 
siempre  en  los  mismos  principios.  Siendo  importante,  como 
antes  dijimos,  la  cooperación  de  las  autoridades  locales,  de  los 
médicos  que  ejercen  en  lugares  en  donde  existe  ó  puede  des- 
arrollarse la  fiebre  amarilla  y  de  los  gerentes,  empleados  su- 
periores y  Módicos  de  las  Empresas  de  Ferrocarriles,  de  los 
Hacendados  y  Agricultores  y  del  público,  se  publicaron  circu- 
lares ó  Instrucciones  para  ilustrar  la  opinión  pública  y  empe- 
ñarla á  la  i'ealización  de  tan  noble  objeto,  cual  es  el  de  extin- 
guir una  enfermedad  que  ha  sido  una  remora  para  el  bienes- 
tar y  progreso  de  Veracruz  y  las  otras  poblaciones,  en  que,  ya 
de  una  manera  endémica  ó  epidémica,  existe. 

Transcurridos  dos  años,  ya  pudo  (^1  Sr.  Dr,  Licéaga  anun- 


Etiología  dk  la  Fiebre  Auarilla.  391 


ciar  anto  el  (.Congreso  Iligienista  de  Bo.ston,  veriHcado  eu  1'JÜ5, 
los  notables  resultados  obtenidos  en  nuestio  país. 

En  el  año  de  1904,  se  presentaron  en  varias  poblaciones 
do  los  Estados  de  Voracruz,  Yucatán  y  Oaxaca,  Go5  casos  dv 
de  vómito  con  197  defunciones,  y  en  el  año  de  1905,  de  Enero 
á  Agosto,  solamente  ocurrieron,  en  los  mismos  Estados,  70  ca 
sos  con  33  defunciones. 

En  la  Memoria  referida,  hace  una  exposición  detallada  de 
la  manera  cómo  se  pra<^tican  en  México: 

1?  El  aislamiento  del  enfermo. 

2"  La  desinfección  de  las  habitaciones  ocupadas  por  el  en- 
fermo. 

3"  La  destrucción  de  las  larvas  de  los  mosquitos. 

4°  La  asistencia  á  los  enfermos,  incluyendo  las  visitas  do 
observación. 

Termina  cou  las  siguientes  frases:  "Comparando  las  cifras 
de  casos  registrados  en  el  afao  anterior,  con  los  de  la  iictual  hay 
una  diferencia  de  565,  como  resaltado  de  la  campaña  hecha 
durante  este  período  de  tiempo." 

"Por  todo  lo  expuesto  se  verá  el  éxito  alcanzado  hasta  aho 
ra  en  México,  en  la  lucha  contra  la  Fiebre  Amarilla,  y  la  se- 
guridad de  que,  en  porvenir  no  lejano,  la  enfermedad  quedará 
detiuitivamente  extinguida,  como  lo  ha  sido  en  la  I«la  de  Cuba." 


Como  se  ve  por  todo  lo  referido,  ha  quedado  comprobada 
la  hipótesis  del  Dr.  Pinlay,  no  sólo  por  los  experimentos  do  las 
(/omisiones  de  la  Habana,  Veracruz  y  Río  Janeiro,  sino  por  los 
excelentes  resultados  que,  tanto  en  la  Habana  como  en  Méxi- 
co, han  dado  las  medidas  prolilácticas  basadas  en  esta  teoría, 
que,  como  la  del  paludismo,  se  puede  reputar  como  una  ver- 
dad definitivamente  adquirida  para  la  Ciencia. 

No  terminaré  este  escrito  sin  dar  las  más  expresivas  gra- 


392  Antonio  J.  Cabbajal. 


oias  á  mi  buen  amigo  el  Sr.  Dr.  J.  E.  MpnjaTaz,  por  la  ama- 
ble (let'ereucia  con  que  se  sirvió  proporciouarme  todos  los  do- 
cumeutos  que  me  han  servido  para  redactarlo. 

Bibliografía  de  los  trabajos  del  Dr.  Fiulay, 
tomada  de  la  Memoria  del  Dr.  B.  Lee. 

1881. — Extract  from  tlie  Pi'otocol  of  Session  held  Feb.  18, 
by  the  Washington  Sauitary  Conferenee.  Jan.  and  Febr.  1881. 
— See  Dr.  Coronado  y  Pamphlet  (Dr.  Carlos  Finlay  and  his 
theory  Engl.  Text.) 

1882. — Patogenia  de  la  Fiebre  Amarilla,  Anales  de  la  Aca- 
demia de  Ciencias  de  la  Habana.  Vol  XIX,  pág.  160. 

1883.  Sur  une  nouvelle  theorie  de  la  fiévre  jaune.  Arch. 
de  medie,  naval,  Paris,  vol.  XXXIX,  pags,  67,  90,  307. 

1884.— Fiebre  Amarilla  experimental  comparada  con  la 
'natural  benigna.  Reimpresa  por  la  Sociedad  de  Estudios  Clí- 
nicos (1904)  y  con  un  apéndice  del  autor,  en  el  cual  su  refie- 
ren todos  los  experimentos  de  inoculación  practicados  desde 
1900. 

1886. — Yellow  Feber,  its  transmission  by  meaus  of  the 
Culex  mosquito.  American  Journal  of  medical  Sciences  Oct. 
1886,  pag.  295. 

1891. — luoculation  for  Yellow  Fever  by  means  of  con- 
taminated  mosquitoes.  Amer.  Jour  of  Med.  Science.  Sep. 
1891. 

1893. — Climatological  factors  concerning  the  productiou 
and  expread  of  Yellow  Fever.  Forwarded  to  Dr.  L.  B.  Hay- 
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Exposition  as  a  contribution  to  the  Congress. 

1894.— Yellow  Fever  inmunities  Med.  Jour  Nov.  1894. 

1898. — A  plausible  method  of  vaccination  agaiast  Yellow 
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Etiología  de  la  Fiebre  Amakilla.  393 

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1901.— Epidemología  primitiva  de  la  Fiebre  Amarilla.  Cró- 
nica Médico-Quirúrgica  de  la  Habana. 

1902. — Is  the  mosquito  the  only  Agent  from  which  Yellow 
Fever  is  transmitted'?  Trans.  of  the  First  General  Intern.  Con- 
vention  of  the  American  Republics  held  iu  Washington,  D.  C. 
Dic.  24,  1902,  pag.  67. 

1902.— Method  of  stamping  out  Yellow  Fever  suggested 
since,  1899.  .Read  before  the  Couference  of  State  and  Provin- 
cial Boards  of  Health.  New  Haven,  Connecticut.  Oct.  28, 1902. 
(Med.  Phila.  March.  1903). 

1903. — An  inedit  Paper  of  Dr.  Finlay,  preliminare  note 
by  Dr.  Juan  Gaiteras  transmission  of  Yellow  Fever  by  the 
Culex  Mosquito  dated  1891.  (See.  Revista  de  Medicina  tropi- 
pical.  Jul.  1903.  Eugl.  text,  pag.  132-143). 

1903. — New  Aspects  of  Yellow  Fever  etiology  read  at  31 
annual  meeting  of  the  American  Public  Health  Association. 
Oct.  29,  1903.  The  Journal  Amer.  Med.  Ass.  Feb.  13,  1904. 

1904. — Yellow  Fever  Histcrical  Sketch.  Its  etiology  and 
mode  of  propagation  in  reference.  Hand  book  of  the  Med. 
Science,  1904,  vol.  VIII,  pag.  322-332. 


Mem.  Soo.  Álzate.  México.  T.  26  (1907-1908)- 51. 


394  Antonio  J.  Cabbajal 


BIBLIOORAFIA  MEXICAÍÍA. 

1902. — Publicaciones  del  Consejo  Superior  de  Salubridad 
de  México,  por  el  Dr.  E.  Licéaga. 

Instrucciones  para  precaverse  de  la  Fiebre  Amarilla  y  de 
las  intermitentes  ó  paludismo.  México,  1902. 

1903. — "Nuevo  plan  de  campaña  contra  la  Fiebre  Amari- 
lla." México,  Noviembre  13  de  1903. 

I.  "Defensa  contra  la  Fiebre  Amarilla."  México,  Julio 
1°  de  1903. 

II.  La  Fiebre  Amarilla,  Memoria  leída  en  la  reunión  de 
la  Asociación  Americana  de  Salubridad  Pública,  verificada  en 
Boí5ton,  Mass,  E.  ü.  A.,  del  25  al  29  de  Septiembre  de  1905, 
por  el  Dr.  Eduardo  Licéaga,  Delegado  de  la  República  Me- 
xicana. 

III.  1905. — Instrucciones  á  los  Señores  Gerentes,  Em- 
pleados Superiores  y  Médicos  de  las  Empresas  de  Ferrocarril 
que  tienen  por  objeto  contribuir  á  los  trabajos  emprendidos 
por  el  Consejo  Superior  de  Salubridad,  para  combatir  la  Fie- 
bre Amarilla  y  procurar  su  extinción  en  la  República,  Noviem- 
bre, 1905. 

IV.  Circular  á  los  Señores  Médicos  que  ejercen  en  las 
localidades  en  donde  existe  y  puede  desarrollarse  la  Fiebre 
Amarilla.  Noviembre,  1905. 

V.  Instrucciones  para  defenderse  de  la  Fiebre  Amari- 
lla, é  impedir  la  propagación  de  esta  enfermedad,  Noviembre 
1905. 

VI.  Circular  á  las  autoridades  locales  de  las  poblaciones 
en  donde  existen  la  Fiebre  Amarilla  y  la  Malaria,  ó  donde  pue- 
dan desarrollarse  estas  enfermedades.  Noviembre,  1905. 


Etiología  de  la  Fiebke  Amarilla.  395 


VII.  Instrucción  á  los  Médicos  y  Agentes  Sanitarios  del 
servicio  contra  la  Fiebre  Amarilla,  Diciembre,  1905. 

VIII.  Instrucciones  á  los  Señoras  Hacendados  y  Agricul- 
tores de  la  República  Mexicana,  por  medio  de  las  cuales  pue- 
den ayudar  eficazmente  á  combatir  el  de.'^ari'olio  do  la  propa- 
gación de  la  Fiebre  Amarilla.  Noviembre  de  1905. 


^   m9^  » 


SOClf'.TÉ  SCIKNTIFtQÜE  "ANTONIO  ÁLZATE."  MÉMOIKBS,   T.   26. 


Los  íeooíoeiios  eléctricos  observados  duraote  los  ffliraos  teniWores, 


POR  EL  PKOF. 


L.  G.  LEÓN,  M.  S.  A. 

Durante  el  temblor  ocurrido  en  la  nbclie  del  domingo  14 
de  Abril  de  1907,  muchas  personas  tuvieron  ocasión  de  obser- 
var un  fenómeno  en  extremo  curioso  que'  consistió  en  que  de 
diversos  puntos  del  horizonte  se  levantaban  unas  luces  á  ma- 
nera de  relámpagos  que  llegaban  hasta  cerca  del  zenit  desapa- 
reciendo súbitamente  para  volver  á  aparecer  momentos  des- 
pués. 

No  tuve  yo  la  oportunidad  de  observar  dichos  curiosos  fe- 
nómenos, pero  voy  á  citar  las  relaciones  de  dos  personas  que 
me  merecen  entera  fe. 

La  Srita.  Dolores  Pérez  Muro,  que  vive  en  esta  capital,  en 
la  calle  del  Hospicio  de  San  Nicolás  N°  17,  tan  pronto  como 
empezó  el  temblor  salió  á  la  calle  y  se  estacionó  con  otras 
personas  en  el  crucero  de  las  calles  de  Vanegas  y  de  la  citada 
calle  del  Hospicio  de  San  Nicolás.  Como  en  esos  momentos  se 
apagó  la  luz  d) la  calle,  la  ciudad  (juedó  sumida  en  la  más  pro- 
funda obscuridad  lo  que  favoreció  la  observación  del  fenómeno 
admirable.  Nos  refiere  la  Srita.  Pérez  Muro  que  todo  el  tiem- 
po que  duró  el  temblor  el  relampagueo  fué  constante,  tenien- 
do las  luces  un  color  anaranjado. 

La  Sra.  D^  Refugio  Barragán  de  Toscano,  antigua  profe- 
sora de  la  Escuela  Normal,  me  dice  que  encontrándose  sola  en 


398  L.  G.  Lkon. 

SU  casa,  dejó  abiertas^las  puertas  de  madera  de  las  ventanas 
con  objeto  de  levantarse  alas  primeras  luces  de  la  aurora.  Con 
los  movimientos  ocasionados  por  el  temblor  despertó  la  Sra. 
Barragán  y  dice  que  lo  que  más  le  impresionó  fué  la  luz  ana- 
ranjada que  se  desprendía  á  intervalos  del  horizonte  y  que  ilu- 
minaba fantásticamente  su  habitación. 

En  el  temblor  ocurrido  en  la  noche  del  jueves  2ó  de  Marzo 
próximo  pasado  se  observaron  fenómenos  luminosos  anál-ogos. 
Yo  me  encontraba  en  una  visita  y  en  el  momente  del  temblor 
varias  personas  nos  situamos  en  una  puerta  que  comunica  con 
■  un  pasadizo  provisto  de  un  tragaluz.  Fué  á  travez  de  los  vi- 
drios de  ese  tragaluz  por  donde  pude  percibir  el  constante  re- 
lampagueo de  color  rojizo  anaranjado. 

Antes  de  exponer  alguna  teoría  aceptable  para  explicar  el 
fenómeno  en  cuestión  recordaremos  un  experimento  de  física 
sitado  por  Gastón  Planté  en  su  intei'esaute  obra  titulada:  "Los 
fenómenos  eléctricos  de  la  atmósfera."  Supongamos  un  vaso 
lleno  de  agua  destilada  en  la  que  se  ha  introducido  de  ante- 
mano el  electrodo  negativo  de  una  batería  de  800  pares  secun- 
darios. Si  se  aproxima  la  superficie  del  líquido  el  electrodo  po- 
sitivo, antes  de  que  salte  la  chispa  se  ve  que  el  líquido  se  eleva 
en  forma  de  cono.  Realmente  es  el  mismo  experimento  veri- 
ficado por  los  académicos  de  Florencia  y  que  consistió  en  acer- 
car una  barra  de  cristal  frotada  á  la  superficie  de  una  peque- 
ña vasija  conteniendo  aceite:  el  aceite  saltaba  en  diminutos 
chorros.  La  única  diferencia  consiste  en  que  en  el  experi- 
mento de  Planté  se  hace  uso  de  una  corriente  eléctrica  de  alta 
tensión. 

Considerando  á  la  tierra  como  un  cuerpo  electrizado  en  to- 
da su  masa  y  encontrándose  frente  á  frente  de  nubes  podero  - 
sámente  electrizadas  se  establece  una  tensión  considerable  en- 
tre dichas  nubes  y  las  masas  líquidas  que  existen  debajo  de  la 
costra  terrestre. 

Los  temblores  de  tierra  ocurridos  sobre  las  costas  del  Me- 


Fenómenos  obsebtados  durante  los  últimos  temblores.  399 

ditercáneo,  en  Francia  y  en  Italia  en  el  mes  de  Febrero  de  1887 
fueron  acompañados  de  fenómenos  eléctricos  y  de  perturba- 
ciones magnéticas  de  gran  intensidad.  Se  concibe  según  el  ex- 
perimento citado  antes,  que  nubes  de  gran  extensión  y  fuerte- 
mente carinadas  de  electricidad  puedan  ejercer  sobre  la  masa 
fundida  que  se  encuentra  abajo  de  la  delgada  costra  terrestre 
efectos  de  atracción  bastante  intensos  para  producir  un  débil 
raovimif^nto  en  la  ma^a  licuada  y  como  resultado  dé  ésto  deter- 
minar dislocar>ion(^s  de  la  costra  terrestre. 

No  cabe  duda  que  la  electricidad  atmosférica  es  una  fuer- 
za muy  caprieho>:a  y  que  no  siempre  tiene  su  máximo  de  inten- 
sidad; sus  manifestaciones  no  se  producen  sino  cuando  ese 
agente  físico  está  temporalmente  acumulado  en  un  lugar.  Y  si 
con  la  electricidad  artificial  que  producimos  con  nuestras  má- 
quinas poderíos  obtener  poderosos  efectos  mecánicos  y  calorífi- 
cos fácilmente  se  comprende  la  extremada  potencia  que  puede 
desarrollar  la  electricidad  atmosférica,  fuerza  notablemente  su- 
perior á  la  que  nuestros  aparatos  pueden  producir. 

Resulta  de  lo  anterior  que  la  electricidad  acumulada  en 
una  gran  masa  de  nubes,  y  este  hecho  está  perfectamente  re- 
conocido como  ocurrente  en  las  regiones  ecuatoriales  y  tropi- 
cales donde  la  evaporación  es  muy  abundante,  puede  ser  causa 
directa  de  algunos  temblores,  pero  suponiendo  que  ésto  no  sea, 
sí  creo  que  pueda  admitirse  que  esas  luces  fantásticas,  que  por 
cierto  jamás  han  estado  acompañadas  de  truenos  se  deban  á 
una  verdadera  descarga  lenta  ó  sea  una  serie  de  efluvios  entre 
las  nubes  poderosamente  electrizadas  y  la  capa  líquida  situa- 
da abajo  de  la  costra  terrestre. 

Debo  hacer  notar  que  tanto  en  el  temblor  del  14  de  Abril 
de  1907  como  en  el  del  26  de  Marzo  próximo  pasado,  el  cielo 
ha  estado  enteramente  nublado  y  por  nubes  del  tipo  nimbus 
que  como  se  sabe  son  nubes  bajas  y  por  lo  tanto  de  influencia 
más  eficaz  bajo  el  punto  de  vista  eléctrico. 

Para  terminar  indicaré  cómo  obtuve  el  seismograma  que 


400     L-  G-  León — Fenómenos  obsekvados  durante  los  últimos  tembloees. 

fué  publicado  por  el  Imparcial  y  el  Diario  de  esta  ciudad,  po- 
cos días  después  del  temblor  del  26  de  Marzo  próximo  pasado. 

El  seismógrafo  que  empleo  fué  inventado  por  el  Sr,  Pbro. 
D.  Gustavo  Heredia,  S.  J.  miembro  de  esta  sociedad,  miem- 
bro de  la  Real  Sociedad  Astronómica  de  Londres  y  Director 
del  Observatorio  del  Colegio  Católico  de  Puebla. 

El  aparato  se  compone  de  una  varilla  de  fierro  con  delica- 
da suspensión  á  la  Cardan;  la  varilla  sostiene  en  su  parte  in- 
ferior una  esfera  de  latón  llena  de  plomo  y  que  lleva  en  su  par- 
te inferior  una  pequeña  hélice  de  alambre  muy  delgado  de 
bierro.  La  extremidad  del  alam.bre  apoya  suavemente  sobre 
un  disco  de  cristal  muy  bien  nivelado  y  cubierto  con  una  capa 
de  humo  producida  por  la  combustión  de  un  pequeño  trozo  de 
alcanfor.  Al  producirse  el  temblor  el  péndulo  oscila,  la  punta 
del  espiral  del  alambre  marca  en  la  capa  de  humo  la  huella  del 
movimiento  y  después  la  lámina  de  cristal  hace  veces  de  nega- 
tiva para  sacar  todas  laspositivas  que  se  desee  sobre  papel 
sensibilizado. 

México,  4  de  Mayo  de  1908. 


Emmons  (George  T.)— The  Chilkat  Blanket.  New  York.  Dec.  1907.  49  pl.  {Ame- 
ñcan  Museutn  of  Natural  Ristory.  Mem.  Vol.  III,  Anthropology,  Part  IV). 

Fitzgerrell's  Guide  to  México. — The  Tropics  and  Highlands.  3d.  Edition.  Méxi- 
co. 1907.  89  ill.   (J.  J.  FUzfjerreU). 

Galindo  y  Villa  (J.),  M.  S.  A. — El  Panteón  de  San  Fernando  y  el  futuro  Pan- 
teón Nacional.  Notas  históricas,  biográficas  y  descriptivas. — México,  Imp. 
del  Museo  Nacional.  1908.  89  láms. 

González  Obregón  (Luis). — Época  Colonial.  México  Viejo.  Noticias  históricas, 
tradiciones,  leyendas  y  costumbres.  Nueva  edición  aumentada  y  corregi- 
da con  profusión  de  ilustraciones,  etc.  —  México.  París.  Vda.  de  C.  Bou- 
ret.  1900.  8? 

Rahe  {Eilward),  ?»J.  S.  A. — A  l^ictionary  of  Spanish  and  Spanish-American 
Mining,  Metallurgical  and  allied  terms  to  whioh  some  Portuguese  and 
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&  Co.  Litd.  Exeter  St.  Strand.  1908.   129  Xlll-379  pp-  76  ñg. 

McCalley  (H.) — Report  on  the  Goal  Measures  of  the  Plateau  Región  of  Alaba- 
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M.  Gibson.  Montgomery  (Geol.  Survey  of  Alabama).  1891.  89  pl. 

México.  Seerctaría  de  Comunicaciones  y  Obras  Públicas.  Anales.  N9  18.  Abril 
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Pavimentos  (Los)  de  la  Ciudad  de  Mé.KÍco.  Reseña  documeutada.  {Dirección  Ge- 
neral de  Obras  Públicas  del  Distrito  Federal).  México.  1907.  89 

Toronto.  Meteorological  Service  of  Canadá.  Report  by  R.  F.  Stupart.  Director, 
for  the  Year  ended  Dec.  1905.— Ottawa.  1907.. 49 

Toulouse. — Société  d'Ristoire  Naturelle  et  des  Sciences  Biologiques  et  Énergétiqucs. 
BuUetin  trimestriel.  XXXVIII,  1905.  89 

Washington.  Coast  and  Geodetic  Survey.  Report.  July  1906  to  June  1907.  49  pi. 


Les  tomes  25  et  26  des  Mémoires 
sont  en  publieatioii  simultaiieineiit. 


SOCIÉTÉ  SCÍENTIFIQÜE  "ANTONIO  ÁLZATE.' 


JVITÍJXICO. 

FONDEE  EN  OCTOBRE  1884. 


Membres  fondatenrs. 


MM.  Rafael  Aguilar  y  Santillán,  Guillermo  Beltrán  y  Puga,  Ricardo  E. 
Cicero  et  Manuel  Marroquín  y  Rivera. 

Président  honoraire  perpétuel. 

M.  Ramón  Manterola. 

Secrétaire  general  perpétuel. 

M.  Rafael  Aguilar  y  Santillán. 

Conseil  directif.— 1908. 

PréSI  o  ent. — Ing.  M.  Marroquín  y  Rivera. 
Vioe-Président. — Ing.  Alejandro  Prrieto. 
Secrétaire. — Ing.  Macario  Olivares. 
Vice-Secrétaire. — Prof.  Ramón  Mena. 
Trésorier  perpétuel. — M.  José  de  Mendizábal. 


La  Bibliothéque  de  la  Société  (Ex-Mercado  del  Volador),  est  ouverte  au 
public  tous  les  jours  non  feries  de  4  h.  á  7  h.  du  soir. 

Les  "Mémoires"  et  la  "Revue"  de  la  Société  paraissent  par  cahiers  in  89  de 
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La  correspondance,  mémoires  et  publications  destines  á  la  Société,  doivent 
étre  adressés  au 

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Palma  13.— MÉXICO.— (Mexique). 

Les  auteurs  sont  seuls  responsables  de  leur  écrits. 
Les  membres  de  la  Société  sont  designes  avec  M.  S.  A. 


Tomo  26.  No.  11. 

MEMORIAS  Y  REVISTA 


SOCIEDAD  científica 


¿¿ 


A.ntonio  álzate 

pnblicadaa  bajo  la  dirección  de 

RAIHAEL  AGUILAR  Y  SANTIL.LÁN, 

Skcrktakio  (iKNKUAI-  Fkkpk.tüo 


59 


SOMMAIlíK. 

(Méirioires,  feuilles  52  á  57.) 


Archéoiogie, — Le  Monolithe  d'Acatláu,  par  R.  Mena,  p.  401-405. 

Géologie  appliquée. — Siu*  le  vemplissage  de  quelques  gisements  métaJliféres,  par 

M.  J.  D    Villarello,  p.  423-447. 
Hi8toi^e. — Tzintzunzan,  par  le  Dr.  J.  M.  de  la  Fuente,  p.  413-421. 
Zoologie. — Dipodomys  Phillipsi  Gray,  par  le  Dr.  A.  Dugés,  p.  407-411. 


MÉXICO 

(3»  CALLE  DE  KEVTLLAGIGEDO  NÚM.  3). 

Mayo  1908. 

Publicación  registrada  como  articulo  da  segunda  clase  en  12  de  Febrero  de  1907 


Dons  et  nonrelles  pnblications  rcQues  pendant  Mai  1908. 


Les  noms  des  donatenrs  sont  imprimes  en  italiqítes;  les  membres  de  la  Soeiétó 
sont» designes  avee  M.  S.  A. 

Agamennone  (G,),  M.  S.  A. — Sopra  un  tipo  di  sismogi-af o  a  pendoli  orizzontali. 
— Modena  (Boíl.  Soc.  Sism.  Ital.)  1908.  89  fig. 

Al-Batlani  sive  Albatenii  Opus  Astronomicum.  Ad  Fidem  Codicia  Escurialen- 
sis  Arabice  Editum  Latine  versum,  adnotationibus  instructum  a  Carolo 
Alpbonso  Nallino.  Pars  Secunda.  Versio  tabularium  omnium  cum  ani- 
mad versionibus,  Glossario,  Indicibus.  Mediolani  Insubrum.  1907.  49  {R. 
Osservatorio  di  Breva  in  Milano.   Pubblicazioni.  N.  XL.  Parte  11). 

American  Ephemeris  and  Nautical  Almanac  for  the  Year  1911.  Ist.  Edition. 
Washington.  1907.  89  {The  Nautical  Almanac  Office), 

Astrophysical  Observatory  of  tbe  Smithsonian  InsUtution.  Annals.  Vol.  II.  By 
C.  Gr.  Abbot,  Director,  and  F.  E.  Fowle,  jr.,  Aid. — Washington.  Grovern- 
ment  Printing  Office.  1908.  49  pl. 

Batavia.  R.  Magnetical  and Meteorological  Observatory.  Observations.  Vol.  XXVIII. 
1905.  Containing  meteorological,  magnetical  and  seismometric  observa- 
tions. Batavia.  1907.  Fol. 

Biihm  ( Josef  Georg) :  Die  Kunst-Uhren  auf  der  k.  k.  Sternwarte  zu  Prag.  Auf 
offentliche  Kosten  herausgegeben  von  Prof.  Dr.  Ladislau  WeineJc,  Direk- 
tor  der  k.  k.  Sternwarte  in  Prag.  (Mit.  21  Taf.  in  Lichtdruck).  Prag. 
1908.  49 

Capitán  (L.) — Cours  d' Antiquites  Américaines  du  CoUége  de  France  (Fondation 
Loubat).  Legón  inaugúrale  le  7  Mars  1908. — Paris.  Rev.  del'École  d'An- 
thropologie,  XVIIl),  1908.  89  (Le  Duc  de  Loubat.  M.  S.  A.) 

Carta  General  de  la  Eepública  á  la  100,000?  Hojas  11-IlI-L  y  U-III-X.  Comi- 
sión Greográfico-Exploradora.  1908. — México.  Secretaría  de  Fomento. 

Comberouse  (Ch.  de). — Cours  de  IMathématiques. — Paris.  3  vol.  89  1860-1862. 

De  Bilt.  Institut  MétéorologiqueRoyaldes  Pays-Bas.  Annuaire.  58e.  Année.  1906. 
A.  Météorologie.  B.  Magnétisme  terrestre. — Utrecht.  1907.  49 

Foveau  de  Courmelles  (Dr.) — L'Année  électrique,  électrothérapique  et  radiogra- 
phique.  Revue  annuelle  des  progrés  électriques  en  1907.  8e.  année. — Pa- 
rís.  Librairie  Polytechnique,  Ch.  Béranger-  1908.  169  3  fr.  50  c. 

Halsted  {Prof.  G.  B.),  M.  S.  A. — La  sphérique  non-euclidienue, — Paris  (L'En- 
seignement  mathém.  Mars.  1908.  j  89 

Matón  de  la  Goupilliére  ( J.  N. ),  M.  S.  A. — Note  sur  les  axes  principaux  du  temp.s 
de  parcours. — Paris  (C.  R.  Acad.  Se.)  1908. 

Hecker  (O.) — Seismometrische  Beobachtungen  in  Potsdam  in  der  Zeit  vom  1. 


SOCIElf.  SCIKNTIKignK   "ANTONIO  ÁLZATE."   MÉMOIEES,    T.   26. 


LiBRARY 
NEW  YORK 
BOTANICAL 

GAKOBN. 


EL  MONOLITO  DE  ACATLAN. 


Xiuhtecuhtii-Tletl  (Dios  del  fuego) 

POR  EL  PROFESOR 

EAMON  MENA,  M.  S.  A. 

A  Mrs.  Zeüa  Nuttall,  M.  S.  A. 

La  nuera  orientación  de  los  estudios  arqueológicos  nacio- 
nales, hace  que  nos  aproximemos  hoy  más  que  ayei',  al  medio 
social  de  nuestros  antepasados. 

Fruto  de  aquella  orientación  es  la  preferencia  que  se  dá  al 
monolito,  cuando  entre  éste  y  el  Códice  nos  encoutramos;  la 
clasificación  de  la  roca,  la  ubica  ción  ó  locación  del  monumen- 
to, la  descripción,  la  interpretación,  el  estudio  comparativo  y 
finalmente  la  clasificación. 

Es  procediendo  así  como  desaparece  la  niebla  que  envuel- 
ve á  nuestra  Arqueología,  es  procediendo  así,  como  se  llega  á 
la  verdad  y  se  facilita  la  discusión. 

Por  de  contado  que  las  galas  literarias  no  tienen,  no  deben 
tener  cabifla  en  la  exposición  arqueológica;  son  ellas  las  que 
hacen  intervenir  la  fantasía  y  tornan  en  tortuoso  el  camino 
recto. 

Mera.  Soo.  Álzate.  México.  T.  26  (1007-1008)— 52. 


402  RAMÓN  MENA. 


Dolorosos  ejemplos  nos  hacen  hablar  así,  mas  nunca  lo  bas- 
tante á  destruir  el  edificio  de  la  imaginación  fatalmente  levan- 
tado en  el  sereno  campo  de  la  Arqueología. 

Dicho  esto,  pasaremos  á  ocuparnos  en  el  estudio  de  un  ejem- 
plar notable. 

Tenemos  la  suerte  de  encontrarnos  frente  á  un  monolito. 

Sus  dimensiones  son: 

Longitud  de  la  piedra 4   m. 

Latitud      „    „      „     3    ,, 

.     Espesor     „    „       „ , 2    „ 

Longitud  de  la  figura .-,  1.20 

Petrografía, 

La  roca  de  este  monumento  es  granítica  (?)  y  abunda  en  la 
región;  así  me  lo  dice  el  Ingeniero  Pablo  Solís  que  midió  y  fo- 
tografió este  monolito.  Yo  no  lo  conozco  de  visu  y  por  lo  tanto, 
no  puedo  proporcionar  detalles  petrográficos  siempre  intere- 
santes. 

Descripción. 

La  figura  que  tenemos  al  frente,  es  reproducción  de  la  fo- 
tografía directa  del  monolito. 

La  figura  es  un  bajo  relieve  bian  acabado,  no  obstante  la 
dureza  de  la  roca.  Se  trata  de  una  ñgara  humana  ligeramen- 
te inclinada  hacia  delante;  tiene  un  rico  tocado  que  remata  arri- 
ba en  penacho  de  plumas;  lleva  máscara,  venda  en  los  ojos, 
nacochtli  (orejera),  un  tlachicloui  en  la  mano  derecha  y  un  chi- 
malli  en  la  izquierda. 

Viste  faldellín  orlado  de  tecpatl,  gasta  cactli  y  á  la  espalda 
una  figura  simbólica. 


El  Monolito  db.Acatlák. 


403 


El  chimalli,  tiene  la  mi.^rua  máscara  y  la  misma  venda  que 
la  figura  á  que  pertenece. 

Atrás  del  penacho,  derecha  dnl  observador,  hay  el  gerogli- 
£o  de  una  fecha. 


Locacióu. 

El  monoHto  s.e  encuentra  en  la  Municipalidad  de  San  Pa- 
blo, jurisdicción  de  Acatlán,  Estado  de  Puebla;  al  pie  del  Ce- 
rro Gordo  y  aseguran  haberse  desprendido  de  roca  mayor,  en 
la  que  se  advierten  restos  de  geroglifos. 


Interpretación. 

Los  tecpatl,  colocados  unos  al  lado  de  otros,  son  la  repre- 
sentación de  tletl,  el  fuego,  y  recuerdan  la  manera  primiti- 
va de  obtenerlo;  así  pues,  nuestra  figura  lleva  su  nombre  en  el 
faldellín  y  ese  nombre  es  tletl,  el  fuego.  La  máscara,  el  tlachi- 
oloni,  la  venda  y  la  figura  simbólica  de  la  espalda,  nos  dicen 


404  '      Bauon  Mena. 


que  se  trata  de  una  deidad,  estamos  por  tanto,  frente  al  Dios 
del  Fuego  de  los  mexica,  Dios  llamado  XiuMecuMU-tletl. 

Los  historiadores  primitivos,  que  reccgieron  los  conoci- 
mientos históricos  y  mitológicos  de  los  nobles  y  tecuhtlis  que 
sobrevivieron  á  la  toma  de  Tenuchtitlan,  describieron  á  Xiua- 
tecuhtli-tletl  llevando  máscara,  venda,  orejera,  tlachieloni,  en 
la  mano  derecha  y  escudo  en  la  mano  izquierda  y  á  cuestas,  un 
dragón  fantástico. 

Como  se  ve,  todo  está  representado  en  nuestra  figura  y  por 
lo  tanto,  la  interpretación  resulta  exacta. 

La  fecha  es  nahui  xochitl  equivalente  al  20  de  Junio  y  ha- 
ce alusión  á  una  de  las  fiestas  de  la  deidad. 

Es  frecuente,  encontrarse  en  las  deidades,  su  nombre  y  la 
fecha  de  sus  fiestas,  de  modo  que  el  Dios  era  juntamente  para 
los  mexica,  un  libro  ritual  particular. 

Quiero  llamar  la  atención  acerca  do  esta  fecha,  acerca  de 
su  factura.  No  es  desde  luego  el  tipo  del  geroglifo  xochitl, 
es  una  variante  que  trae  á  la  memoria  la  representación  de  tec- 
pactl;  no  es  la  primera  vez  que  encuentro  este  caso,  frecuen- 
te con  el  signo  acatl.  Se  puede  establecer  como  regla  gene- 
ral, que  cuando  el  signo  tecpatl  va  incluido  en  alguna  fecha, 
hace  referencia  á  sacrificios  humanos.  Era  extraño  no  encon- 
trar tal  referencia  en  esta  d^iilad,  toda  vez  que  lleva  nombre 
y  fecha  de  su  fiesta. 

Cabe  aquí  advertir,  que  las  rayas  transversales,  que  en  los 
geroglifos  de  divinidades,  parecen  sin  oficio,  indican  así  mis- 
mo sacrificios,  ni  más  ni  menos  que  las  borlas  de  pluma. 

La  palabra  Xiuhtecubtli-tletl  es  mexica  y  su  traducción, 
vale  tanto  como:  "'fuego:  Señor  del  año." 

El  dragó  a  simbólico  que  lleva  á  cuestas  la  deidad,  tiene  es- 
te nombre  Xiulicoatl- nahualli  ó  sea,  "la  divina  culebra  del 
año".  Esta  relación  estrecha  entre  el  fuego,  la  culebra  y  el  año 

*  He  respetado  la  escritura  de  esta  palabra,  por  ser  ya  común.  La  es- 
critura correcta  es:  xihucoatl  (de  xihuitl  año.) 


El  Monolito  db  Acatlan.  405 


es  de  grandísima  utilidad  para  la  interpreta'íión  del  soberbio 
monumento  conocido  con  el  nombre  de  Calendario  Azteca. 

Arqneolo^ía  comparada. 

En  el  fondo  del  cuauhxicalli  océlotl-tezcatUpoca,  del  Museo 
Nacional  está  un  Sacerdote  con  las  vestiduras  de  Xiuhtecuh- 
tli  y  podemos  reconocerle  los  atributos  de  esta  deidad  que  es- 
tudiamos. 

En  el  Tonalamatl  de  Aublu  y  f>n  los  Códices,  aparece  esta 
deidad  con  variantes,  que  traen  vacilaciones  al  que  estudia, 
pero  es  conveniente  lijarse  en  que  nunca  falta  el  Xiubcoatl- 
nahualli  ni  la  venda,  estos  son  constantes  y  para  no  citar  con 
exceso,  remito  al  Códice  Borbónico,  por  ser  de  los  más  claros. 

En  los  Códices,  la  figura  aparece  con  colores  y  son:  plumas 
del  penacho,  verdes;  tlachicloni,  máscara  y  xiuhcoatl,  amari- 
llo; nacochtii  de  varios  colores,  barba  negra  y  chimalii,  cuan- 
do lo  lleva,  orlado  de  amarillo  y  al  centro  verde. 

Clasiflcaci^u. 

El  monolilo  en  estudio,  pertenece  á  la  civilización  azteca. 
El  año  no  consta  en  el  monumento,  pero  averiguando  bajo  qué 
Rey  se  procedió  á  incluir  el  tecpatl  en  otros  signos,  tendremos 
el  dato;  más  de  aquí,  sur^e  nuevo  estudio  que  reservo  para 
otra  ocasión. 

México,  Mayo  de  1908. 


NOTA. — Quiero  hacer  presente  mi  gratitud  al  Sr.  Dr.  Peñafiel,  quien 
bondadosameute  se  ha  servido  facilitarme  los  originales  de  su  monamental 
obra  iaédita:  El  Templo  Mayor,  obra  que  está  llamada  á  revolucionar  in- 
teligentemente nuestra  Arqueología. 


SociíTB  SciBunFiqüK  "Antonio  Álzate."  Mémoieeb,  T.  26 


DIPODOMYS   PHILLIPSI,  Gray, 

POH  EL  DOCTOR 

A.  DUaES,  M.  S.  A. 

La  adaptación  al  salto  se  observa  en  varios  mamíferos  de 
géneros  y  órdenf^s  bien  diferentes,  y  su  explicación  parece  di- 
fícel  de  hallar.  Un  lemuriano  (el  tareero)^  unos  incectívoros  (los 
macrocélidos),  unos  roedores  [gerboas  hélamys.  etc),  entre  los  mar- 
supiales los  Jcanguros  están  organizados  para  el  salto  como  el 
Bipodomys  que  hace  el  objeto  de  este  artículo;  y  sin  embargo, 
no  se  encuentra  ni  en  las  circunstancias  donde  viven  ni  en  sus 
costumbres,  particularidades  aplicables  atados  ellos:  unos  son 
nocturnos,  otros  diurnos;  éstos  viven  en  ííra,ndes  llanos,  aque- 
llos en  reducidos  espacios;  los  hay  en  parajes  estériles  y  en 
otros  puntos  donde  la  vegetación  abunda;  la  alimentación  es 
á  veces  insectívora  y  otras  vegetal.  Si  se  quiere  hablar  de  con- 
vergencia, se  tropieza  con  las  mismas  dificultades.*  Dejaré, 
pues,  este  punto  de  vista  y  pasaré  á  la  descripción  del  Dipo- 
domys.  Los  dibujos  que  acompañan  esta  nota,  tomados  con  toda 
exactitud,  ayudarán  á  comprender  el  texto. 

Este  roedor  pertenece  á  la  gran  sección  de  los  simpliciden- 
tados:  es  de  la  familia  de  los  seudostomídeos  ó  saccomyídeos  ca- 
racterizados por  la  presencia  de  enormes  abazones  ó  bolsas  cu- 

*  El  Dipodomys  vive  en  los  mismos  puntos  que  otro  gran  roedor,  el 
Neotoma  Mexicajia,  que  no  salta  y  anda  como  las  ratas  comunes. 


408  A.  DüSES. 

táneas  cuya  abertura  simula  una  gran  boca,  mientras  ésta  es 
al  contrario  muy  p=>qaoña:  es  notabilísimo  entre  los  de  la  mis- 
ma familia  por  la  gran  desproporción  que  existe  entre  sus  pa- 
tas posteriores  y  las  anteriores;  la  col  i  os  larga  y  delicada.  Se 
difer  ncía  de  un  género  muy  parecido  (Dipo  lops)  en  que  no 
tiene  más  que  4  df^dos  po>t(*riores.  Los  dipoílops,.ó  mejor,  por 
prioridad,  Perodipus,  tienen  cinco  dedos  posteriores;  no  ^e  en- 
cuentran en  los  mismos  lugares. 

Este    animal    es   llamado    Rata   Jabalí   ó   Rata  de    San 
Luis,  por  ios   campesinos,   pero  tamV>ién   a[)lican  este  nom- 
bre á  los  Neotomas  que  difieren  bajo  todos  aspectos.    A  pe- 
sar  de   la  aserción  de  Lydekker  no  tiene  nada  de  elegan- 
te como  se  puede  ver  por  su   retrato  techo  sobre   el  ani- 
mal vivo;  es  al  contrario  recogido  y  se  mantiene  encorvado 
hacia  adelante,  actitud  que  he  observado  siempre  en  los  mu- 
chos individuos  de  ambos  sexos  que  he  tenido  en  jaula.  Sus 
dimensiones  ordinarias  son  como  signe:  cuerpo  con  la  cabeza 
10  cm;  cola  17  cm;  tarso  con  los  dedos  un  poco  más  de  4  em. 
El  ojo  es  negro  y  algo  pi-oeminente.  La^  orejas  casi  desnudas, 
pardo  rosado  claro,  á  vece?  con  el  borde  negro.   El  cuerpo  es 
aleonado  parduzco:  los  flancos  tiran  á  aleonado  rojizo:  las  par- 
tes inferiores  son  de  un  blanco  puro,  bien  separado  de  los  co- 
lores de  las  regiones  superiores  y  laterales;  de  este  mismo  co 
lor  son  las  patas  anteriores  con  los  dedos  teñidos  de  rosa;  ai 
través  del  muslo  se  estiende  una  faja  blanca  que  se  continúa 
sobre  el  resto  del  miembro  posterior  hasta  los  dedos  pero  el 
tarso  lleva  por  debajo  una  línea  negra.  La  cola  es  parda  por 
encima  y  por  debajo,  y  blanca  en  los  lados,  así  como  el  fleco 
que  la  termina.    El  pelo  le  forma  una  cresta.    En  derredor 
del  ojo  y  en  los  lados  del  hocico  blanco  algo  amarillo.  Una  man- 
cha negra  encima  de  la  punta  del  hocico,  nariz  color  de  rosa. 
Los  dos  sexos  y  los  jóvenes  no  difieren. 

El  esqueleto  presenta  particularidades  notables  que  permi- 


DlPODOMTS  PHILLIPSI. 


409 


ten  reconocerlo  á  primera  vista.  El  cráneo  (véanse  las  figuras) 


DIPODOMYS  PHILLIPSI,  GRAY. 
4  tamaño  natural. 


Cráneo,  tamaño  natural. 


se  asemeja  á  un  triángulo  cuyo  ángulo  anterior  está  adelgaza- 
do y  la  parte  posterior  formada  de  dos  gloKitos  alargados  y  di- 
vergentes que  son  las  bulas  auditivas  con  su  orificio  auditivo 
externo  muy  ancho:  los  zigomas  delgadísimos:  la  mandíbula  in- 

Mem.  Soo.  Álzate.  México.  T.  26  (1907-1908)— 53. 


410  A.  DüQES. 

.ferior  tiene  el  ángulo  ancho  y  torcido  hacia  afuera.  Las  claví- 
culas son  perfectas.  El  tórax,  de  forma  cónica,  es  muy  angosto 
en  su  porción  antei-ior  y  se  ensancha  por  atrás  hasta  voltearse 
hacia  afuera,  y  viene  á  ser  como  1a  tercera  parte  del  tronco.  El 
cuello  es  muy  corto  porque  las  3%  4%  5"*  6*,  y  1'^  vértebras  cer- 
vicales son  muy  deprimidas  y  como  soldadas  y  sin  apófisis  es- 
pinosos. El  fémur  en  su  mitad  proximal  ofrece  una  lámina  muy 
saliente  y  filosa:  el  peroné,  muy  delgado,  se  suelda  en  la  mitad 
del  hueso:  los  cuatro  metatarsianos  están  bien  distintos  uno  de 
otro,  pero  en  una  parte  de  su  longitud,  manifiestan  una  tenden- 
cia á  la  coalescencia  que  recuerda  la  soldadura  de  estos  huesos 
en  el  Gerboa  alactaga.  El  cerebro  es  liso.  El  pelo,  muy  suave. 

He  recibido  la  Rata  Jabalí  de  una  hacienda  ubicada  entre 
León  y  Silao,  de  Comanjilla  y  de  la  Quemada.  Parece  que  se 
ha  hecho  rara,  pues  hace  años  que  no  he  podido  conseguir  un 
solo  individuo. 

Estos  roedores  se  alimentan  de  toda  clase  de  semillas  y  de 
plantas  verdes,  pero  parece  que  abundan  en  los  chilares,  y  se 
les  acusa  de  causar  pérdidas  en  ellos:  yo  creo  que,  debido  á  la 
pequenez  de  sus  incisivos,  han  de  ser  poco  nocivos,  y  que  el 
daño  debe  atribuirse  sobre  todo  á  los  neotomas  que  sno  muy 
fuertes,  voraces  y  numerosos,  y  tienen  grandes  incisivos. 

Observados  en  cautividad  los  dipodomys  son  interesantes. 
He  visto  la  cópula:  el  macho  abraza  á  la  hembra  por  delante 
de  los  muslos  como  lo  hacen  los  perros,  y  cuando  ella  se  niega 
á  sus  deseos,  él  la  muerde  cerca  de  la  cabeza:  es  de  creer  que 
esta  mordedura  no  le  duele  mucho  porque  no  grita,  y  yo  mis- 
mo puedo  asegurar  por  experiencia  que  es  poco  sensible  y  no 
saca  sangre.  Estos  animalitos  son  de  una  agilidad  extraordina- 
ria, muy  juguetones  y  hacen  saltos  enormes  para  su  tamaño, 
con  frecuencia  hacen  maromas  hacia  atrás.  Por  lo  general  son 
mansísimos  y  no  tratan  de  morder  más  que  cuando  se  les  mo- 
lesta, pero  sueltan  un  chorro  de  orina  clara  amarilla  é  inodora. 
Son  muy  friolentos,  y  casi  todo  el  día  lo  pasan  dormidos  entr^ 


DlPODOMYS  Philupsi.  411 


sus  abrigos.  Tienen  un  grito  especial  que  parece  el  ruido  de 
un  beso. 

Me  he  extendido  ún  poco  sobre  la  historia  de  estos  roedo- 
res porque  no  han  sido  estudiados  hasta  ahora  con  cuidado, 
y  porque  sus  particularidades  anatomo-fisiológicas  presentan 
interés.  Queda  planteada  la  cuestión  de  las  dimensiones  extra- 
ordinarias de  las  extremidades  posteriores;  es  un  problema  de 
biología  que  pide  explicación  y  no  rae  parece  tan  sencillo  si  se 
refiere  uno  á  las  reflexiones  que  encabezan  esta  pequeña  bio- 
grafía. 

Guanajuato,  Abrü  de  1908. 


^  mmm   » 


SUCItoK  SCIENTIFigUE  "ANTONIO  ALZATK."  MÉMÜIHKS,   T.   26. 


niüzeniN, 


IDE    nvriS    T>TOT-A.S    IDE    -VI-A-JES. 

POR  EL  DOCTOK 

J.  M.  DE  LA  PUENTE,  M.  S.  A. 

La  Capital  gentílica  del  poderoso  y  floreciente  Reino  de 
Michoacán,  la  populosa  Corte  de  los  Reyes  Tarascos,  que  con- 
taba en  sus  tiempos  gloriosos  con  una  población  de  40,000  ha- 
bitantes, hoy  es  un  pueblo  insignificante  que  apenas  cuenta 
con  unos  3,000  vecinos  que  viven  muy  pobremente  de  la  agri- 
cultura, de  la  pesca  y  de  la  alfarería. 

Tzintzuntzan,  está  situada  en  la  margen  Sur  del  hermoso 
lago  de  Pátzcuaro  á  cuatro  kilómetros  de  Quiroga;  sus  calles 
son  anchas,  tiradas  á  cordel,  de  Sur  á  Norte  y  de  Este  á  Oeste, 
y  están  formadas,  en  su  mayor  parte,  de  altas  cercas  de  piedra 
laja  sin  ninguna  argamasa.  Inmediatos  al  pueblo,  están  dos 
elevados  cerros,  uno  al  Poniente  y  el  otro  al  Oriente,  los  que 
proyectando  sus  sombras,  mañana  y  tarde,  sobre  la  población 
hacen  que  ésta  sólo  disfrute  de  muy  pocas  horas  de  sol,  de  lo 
que  resulta  que  los  días  parecen  demasiado  cortos;  y  esta  fué 
precisamente  una  de  las  razones  de  mayor  peso  de  las  que  ale- 


414  J.  M.  DB  LA  POENTK. 


gó  el  venerable  Obispo  D,  Vasco  de  Quiroga  para  trasladar  su 
silla  Episcopal  á  Pátzcuaro  en  1540. 

El  Rey  D.  Felipe  II,  en  su  cédula  fechada  en  Valencia  el 
28  de  Septiembre  de  1534,  le  otorgó  á  Tzintzuntzan  el  título 
de  ciudad  y  le  concedió  el  escudo  de  armas  que  hasta  hoy  se 
conserva  en  el  Juzgado  de  la  población. 

En  el  Sur  de  la  poblacióo,  y  muy  inmediatas  á  ella,  exis- 
ten dos  grandes  Tacatas  construidas  de  piedra  laja  sin  labrar 
y  superpuestas  sin  ninguna  argamasa.  Según  cuentan  allí,  so- 
bre la  Yácata  del  lado  del  Este,  estaba  el  Templo  y  sobre  la 
del  lado  Oeste  el  Palacio  del  Rey;  pero  yo  creo,  que  dado  lo 
deleznable  de  estas  construcciones,  deben  haber  tenido  otro 
objeto,  pues  no  par.ece  posible  que  hayan  podido  soportar  el 
peso  de  ningún  edificio,  por  ligero  que  haya  sido,  y  más  bien 
me  inclino  á  creer  que  sean  túmulos. 

Por  la  calle  que  conduce  al  camino  que  va  á  Quiroga,  so- 
bre una  barranca  que  atraviesa  la  población  de  Sur  á  Norte  y 
va  á  desaguar  al  lago,  hay  un  puente  de  cal  y  canto  en  el  que 
se  leen  estas  dos  inscripciones  que  ostenta  en  sus  dos  cortinas 
grabadas  en  relieve  gobre  dos  lápidas  de  cantera;  la  del  lado 
Sur,  dice:  "SIENDO  GOBERNADOR  D.  MIGUEL  JOSEPH  EN  EL  AÑO 
DE  1736.  A  COSTA  DEL  COMÚN.  T  SE  FINALIZÓ  EL  15  DE  JUNIO 
DE  1756  N.  S.  SDO.   ALCALDES  D.  PHEAEDO   I.  D.  PASCUAL  GUA- 

CUJAN  D.  GENCIa" (aquí  está  rota  la  lápida  y  no  se 

puede  leer  lo  que  sigue.) 

La  inscripción  del  lado  Norte,  dice:  "reynando  EL  REY  N. 
S.  D.  FERNANDO  VI.  Q.  D.  G.  SE  REDIFICÓ  ESTE  PUENTE  EN  LA 
CIUDA  DE  TZINTZUNTZAN." 

Esta  última  inscripción,  me  recuerda  aquella  famosa  leyen- 
da que  cuentan  se  leía  en  un  puente  de  cal  y  canto  en  Lagos, 
que  decía:  "este  puente  se  hizo  aquí," 

De  capital  del  ¡Reino  de  jMichoacán,  ha  venido  Tzintzun- 
tzan, á  quedar  convertido  en  Tenencia  perteneciente  á  la  Muni- 
cipalidad de  Quiroga. 


TZINTZDÍPrZAIí.  415 


Los  elementos  de  vida  con  que  cuentan  actualmente  los  ha- 
bitantes de  Tzintzuntzan  son  tan  exiguos,  que  apenas  les  bas- 
tan para  vivir  muy  pobremente,  pues  el  comercio  local  está 
representado  por  dos  únicos  y  miserables  tendajones  que  só- 
lo giran  unos  cien  pesos  cada  uuo,  incluso  el  ramo  de  panade- 
ría que  también  explotan.  La  industria  más  productiva  del  pue- 
blo es  alfarería,  pues  la  loza  que  fabrican  goza  de  gran  fama, 
no  solo  en  Michoacán,  sino  en  todos  los  mercados  á  donde  se 
la  lleva  fuera  del  Estado.  De  este  artículo,  se  elaboran  1,440 
cargas  al  año,  las  que,  una  con  otra,  según  clase  y  tamaño,  se 
venden  á  razón  de  tin  peso  la  carga,  de  lo  que  resulta  un  pro- 
ducto anual  de  $1,440. 

La  agricultura  se  reduce  á:  3,000  cargas  maíz;  100  de  frijol, 
50  de  haba  y  200  de  cebada,  las  que  se  venden:  á  $3.00  $8.00 
$5.C0  y  $2.00  carga,  respectivamente,  lo  que  da  un  producto 
anual  de  $14,050  y  agregando,  á  esta  suma,  el  producto  de  la 
loza,  tendremos  un  total  de  $15,490:  suma  tan  exigua,  que  no 
se  comprende  cómo  puedan  vivir  con  ella  los  3,000  habitantes 
que  tiene  la  población. 

Los  Miércoles  y  los  Sábados,  tienen  lugar  los  tianguis  los 
que  se  efectúan  en  el  Desembarcadero,  al  estilo  primitivo;  allí 
no  circula  moneda  de  ninguna  clase  solo  se  cambian  efectos 
por  efectos,  las  familias  tienen  que  proveerse  de  loza,  de  la  que 
allí  se  fabrica,  la  cual  les  sirve  de  moneda  para  hacer  sus  com- 
pras. 

Tzintzuntzan,  es  curato  de  la  Mitra  de  Morelia,  y  tiene  ac- 
tualmente cuatro  templos  abiertos  al  culto  católico,  que  son: 
la  Parroquia,  la  Soledad,  el  Hospital  y  el  Santuario  de  Gua- 
dalupe. 

La  Parroquia,  que  fué  el  primer  convento  que  los  Francis- 
canos erigieron  en  Michoacán,  es  una  hermosa  construcción  de 
cantería;  en  el  cementerio,  que  es  bastante  extenso,  se  venios 
cimientos  de  la  catedral  que  comenzó  á  construir  el  venerable 


416  J-  M.  DE  LA  Fuente. 


Obispo  D.  Vasco  de  Quiroga,  cuya  obra  abondonó  cuando  tras- 
ladó su  Silla  Episcopal  á  Pátzcuaro.  A  la  derecha  de  la  puer- 
ta de  la  Parroquia,  está  uua  peqíieña  Capilla  de  cantera  la  que 
apenas  mide  una?  cinco  varas  de  largo  por  cuatro  de  aucbo, 
en  el  fondo  tiene  un  altar  también  de  cantera:  esta  fué  la  pri- 
mera Capilla  que  se  construyó  en  Micboaeán,  en  el  mismo  lu- 
gar donde  se  dijo  la  primera  misa,  y  allí  fué  también  donde  su 
primer  Obispo  D.  Vasco  de  Quiroga  tomó  posesión  de  su  Obis- 
pado, pues  en  aquella  época,  era  la  única  iglesia  que  había  en 
Tzintzuntzan.  Esa  pequeña  Capilla,  además  de  recordar  el  si- 
tio donde  se  dijo  la  primera  misa  y  el  lugar  donde  tomó  pose- 
sión de  su  Obispado  el  primer  Obispo  de  Michoacán,  recuerda 
también  un  hecho  maravilloso  que  refiere  la  tradición. 

Se  cuenta,  y  yo  lo  refiero  aquí  á  título  de  curiosidad,  que 
una  vez  en  que  los  misioneros  dispusieron  que  los  neófitos  que 
estuvieran  ya  suficientemente  instruidos  recibieran  la  prime- 
ra comunión,  seleccionaron  de  entre  ellos  los  más  capaces  y 
como,  por  su  mala  estrella,  no  tuvo  la  dicha  de  encontrarse  en- 
tre estos  una  india  llamada  María  Francisca,  se  deshizo  en  llan- 
to, pues  tenía  ardientísimos  deseos  de  recibir  la  primera  comu- 
nión; pero  no  había  remedio,  tenía  que  resignarse  y  esperar 
hasta  tener  la  instrucción  requerida  para  el  caso.  Llegó  por  fin 
el  día  en  que  los  neófitos  elegidos  iban  á  recibir  la  primera  co- 
munión, y  para  darle  á  aquel  acto  mayor  esplendor  se  dispuso 
una  solemne  y  magestuosa  función  de  iglesia;  mas  como  én  la 
diminuta  Capilla,  á  duras  penas  cabían  los  sacerdotes  ofician- 
tes, toda  la  inmensa  multitud  de  fieles  ocupaba  el  cementerio 
y  confundida  entre  ellos,  allá,  entre  los  más  lejanos,  se  encon- 
traba María  Francisca  compungida  y  llorosa.  Llegada  la  hora 
de  repartir  el  pan  eucarístico,  al  toque  de  la  campanilla,  todos 
los  fieles  se  ponen  de  rodillas  y  el  Sacerdote  da  principio  á  la 
sagrada  ceremonia;  de  repente,  una  hostia  se  escapa  de  sus  de- 
dos y  vuela  por  sobre  la  asombrada  multitud  hasta  la  boca  de 


TZINTZONTZAN.  "    417 


María  Francisca  quien  la  recibe  llena  de  júbilo,  con  unción  y 
recogimiento.  Ante  tan  estupendo  prodigio,  los  frailes  se  abren 
paso  por  entre  la  muchedumbre,  van  hasta  donde  se  encontra- 
ba María  Francisca  y  la  conducen  en  triunfo  bástala  Capilla, 
en  seguida  levantan  una  acta  y  forman  un  voluminoso  expe- 
diente con  las  declaraciones  de  los  innumerables  testigos  que 
presenciaron  aquel  prodigio,  y  con  él  dieron  cuenta  al  Papa, 
quien  dispuso  que  María  Francisca  y  todos  sus  descendientes, 
usaran  para  siempre  el  apellido  de  Feliz.  Con  este  apelativo, 
conocí  en  Tzintzuntzan,  unos  tres  individuos  que  se  decían  des- 
cendientes de  María  Francisca. 

En  la  Sacristía  de  la  Parroquia,  que  es  una  pieza  chica,  y 
obscura,  y  por  lo  mismo  la  más  inadecuada  para  el  objeto,  fué 
donde  se  les  ocurrió  colocar  el  hermoso  cuadro  del  descendien- 
te que  Felipe  II  regaló  á  Tzintzuntzan,  cuya  pintura  se  atribuye 
al  Ticiano, loque  no  se  puede  confirmar  por  la  falta  de  firma;  pe- 
ro sea  quien  fuere  el  autor,  ella  es  una  obra  bellísima  y  de  gran 
mérito,  á  juicio  de  cuantos  inteligentes  la  han  visto,  tanto  na- 
cionales como  exti'anjeros. 

El  cuadro  mide  unas  cinco  varas  de  largó  por  tres  de  an- 
cho; en  segundo  término,  está  representada  la  escena  en  que 
Felipe  II  hace  entrega  del  Lienzo  á  los  frailes  que  lo  han  de 
conducir  á  Tzintzuntzan;  Felipe  II  está  de  pie  y  frente  á  él  dos 
frailes  Franciscanos  y  uno  de  éstos  tiene  en  la  mano  un  ro- 
llo que  se  supone  ser  el  lienzo  que  acaba  de  recibir  del  Mo- 
narca. 

La  igle.sia  de  la  Soledad,  está  contigua  ala  Parroquia  y  es 
un  hermoso  templo  de  cantera,  amplio,  con  bastante  luz  y  de 
arquitectura  más  moderna  que  San  Francisco,  pues  su  cons- 
trucción terminó  á  principios  del  siglo  pasado  según  se  ve  en 
una  de  las  dos  inscripciones  que  están  á  la  entrada  de  la  esca- 
lera que  conduce  á  la  torre,  en  una  de  éstas  dice:  "SEHizo  LA 
DEDICACIÓN  DE  ESTE  TEMPLO  EN  EL  MES  DE  MARZO  DE  1811." 
Mem.   Soo.Absate,  México.  T.  26  (1907-1008)  -54 


418  J.  M.  DE  LA  Fuente, 


y  en  la  otra  inscripción,  que  está  frente  á  ésta,  se  lee:  "SE 
BLANQUEÓ  ESTA  IGLESIA  EN  EL  MES  DE  JULIO  DE  1817." 

Esta  iglesia,  con  todos  sus  altares,  imágenes  y  paramentos, 
fué  costeada  por  el  Canónigo  D.  Manuel  Leso,  de  la  Catedral 
de  Morelia,  quien  fué  originario  de  Tzintzuntzan. 

Llama  la  atención  en  este  templo,  una  primorosa  urna  de 
carey  armada  sobre  una  armazón  de  plata  y  con  aplicaciones 
del  mismo  metal  sobre  el  carey  en  el  qu6form.an  bellísimos  y 
artísticos  dibujos.  Esta  rica  urna  encierra  una  magnífica  es- 
cultura del  Santo  Entierro,  del  tamaño  natural. 

En  el  Presbiterio,  al  lado  del  evangelio,  hay  una  bóveda 
subterránea  á  la  que  se  baja  por  una  escalera  de  madera,  y  mi- 
de cinco  varas  de  largo  por  cuatro  de  ancho  y  tres  de  alto,  el 
pavimento  es  de  mezcla  sin  pulir,  y  allí,  sin  caja  ni  cosa  algu- 
na que  lo  resguarde,  reposan  los  restos  del  Canónigo  D.  Ma- 
nuel Leso  cuyo  cráneo  sorprende,  verdaderamente,  por  sus  de- 
formes y  colosales  dimensiones. 

La  iglesia  del  Hospital,  fué  fundada  por  el  inolvidable  Obis- 
po D.  Vasco  dQ  Quiroga,  y  de  la  del  Santuario  de  Gruadalupe 
no  existen  ningunos  datos  que  nos  den  á  conocer  su  historia 
ni  la  época  de  su  fundación;  pero,  á  juzgar  por  su  arquitectu- 
ra, debe  ser  el  templo  más  moderno  de  los  que  existen  en  Tzin- 
tzuntzan. 

Antiguamente,  había  mayor  número  de  templos  en  la  po- 
blación según  se  ve  por  las  ruinas  que  todavía  existen  en  las 
las  iglesias  del  Tercer  Orden,  San  Nicolás  Tolentino  y  San- 
tiago. 

Contigua  al  cementerio  de  la  Parroquia,  está  una  casa  de 
adobe  de  construcción  muy  primitiva,  la  que  se  conoce  por 
"la  KENGüERÍa"  (de  rengue,  Mayordomo.)  esta  casa  es  la  ofi- 
na  de  los  Mayordomos  de  los  Santos  y  allí  se  reúnen  al  fin 
de  cada  año  los  ancianos  y  vecinos  principales  del  pueblo 
para  elegir  los  Mayordomos  que  deben  funcionar  en  el  si- 
guiente. 


TZINTZDNZAN,  "  419 


Tuve  oportunidad  de  preseociar  una  de  estas  juntas  elec- 
torales, y  no  puedo  resistir  la  tentación  de  describirla. 

La  sala  donde  se  efectúa  la  reunión,  es  una  pieza  baja  de 
techo,  larga,  angosta  y  muy  obscura,  pues  solo  recibe  luz  por 
dos  diminutas  ventanas,  que  más  propiamente  podrían  llamar- 
se troneras,  el  suelo  es  el  de  tierra  y  allí  no  hay  sillas,  me- 
sas, ni  mueble  alguno;  los  electores  se  sientan  en  el  suelo, 
con  las  piernas  dobladas  al  estilo  oriental,  formando  dos  hile- 
ras á  lo  largo  de  la  sala,  una  frente  de  otra;  pero  dejando  en- 
tre ellas  y  la  pared,  uu  espacio  suficiente  para  que  pueda  tran- 
sitar libremente  el  mozo,  quien  se  ocupa,  durante  la  sesión,  de 
repartir  cigarros  á  los  electores  y  hacer  circular  entre  ellos  una 
botella  con  aguardiente;  pero  parece  que  esto  es  solo  una  ri- 
tualidad, puesto  que  terminada  la  sesión,  que  por  cierto  fué  bas- 
tante larga,  noté  que  la  botella  conservaba  más  de  los  dos  ter- 
cios del  aguardiente  que  contenía  al  principio;  no  obstante 
las  frecuentes  libaciones  que  habían  hecho  los  Señores  Elec- 
tores. 

El  peor  jugado  de  los  mayordomos  que  allí  se  eligen,  es  el 
de  Santa  Elena  de  la  Cruz  (madre  de  Constantino)  y  sin  em- 
bargo de  ello,  es  la  mayordomía  más  codiciada.  Este  mayordo- 
mo, se  elige  un  año  antes  de  aquel  en  que  debe  funcionar  á  fin 
de  que  tenga  tiempo  de  construir  una  casa  enteramente  nueva 
en  la  que,  según  la  tradicional  costumbre,  tiene  obligación  de 
recibir  la  imagen  de  la  Santa.    . 

Diez  días  antes  de  la  fiesta  de  Santa  Elena,  esto  es,  el  día 
8  de  Agosto,  transladan  la  imagen,  de  la  casa  del  mayordomo 
saliente  á  la  Parroquia,  y  allí,  con  intervención  del  Párroco  y 
el  Mayordomo  Mayor  y  en  presencia  de  los  demás  Mayordo- 
mos, hace  formal  entrega  el  Mayordomo  safiente  al  entrante  de 
la  imagen  y  todo  cuanto  le  pertenece,  incluso  el  numerario  que 
tiene  en  caja,  y  desde  ese  momento  corren  ya  por  cuenta  del 
nuevo  Mayordomo  todos  los  gastos  del  novenario  y  de  la  gran 


420  J.  M.  DE  LA  POENTK. 


función  que  se  celebra  en  honor  de  Santa  Elena,  y  al  día  si- 
guiente de  terminada  la  función,  llevan  con  gran  solemnidad, 
la  imagen  á  la  casa  nueva  que  le  tiene  preparada,  y  bien  ador- 
nada, el  Mayordomo  nuevo,  y  allí  permanece  todo  el  año  reci- 
biendo la  veneración  y  las  limosnas  de  los  fieles. 

A  esta  original  costumbre  debe  Tzintzuntzan  tener  una  ca- 
sa nueva  cada  año,  pues  esas  casas  son  propiedad  de  los  Ma- 
yordomos que  las  fabrican  y  pasados  seis  meses  de  haberlas 
abandonado  la  imagen  de  la  Santa,  pueden  disponer  de  ellas  y 
dedicarlas  al  uso  que  quieran,  solo  á  condición  de  que  perma- 
nezca en  ellas,  á  perpetuidad,  una  imagen  de  Santa  Elena. 

Algunas  noches  en  que  la  Luna  lanzaba  sus  pálidos  rayos 
desde  el  zenit  sobre  la  rizada  y  cristalina  superficie  del  lago, 
solía  yo  embarcarme  de  paseo,  ya  rumbo  á  los  pueblitos  de 
Santa  Fe  ó  San  Gerónimo,  fundados  por  el,  inolvidable  Obispo 
D;  Yasco  de  Quirogaá  orillas  del  lago,  frente  á  Tzintzuntzan, 
ó  bien  bogábamos  ^hacía  las  históricas  islas  de  Janicho  ó  la 
Copanda;  y  cuando  allá  de  lejos,  dirigía  la  vista  hacia  á  Tzin- 
tzuntzan, débilmente  alumbrada  por  la  luz  melancólica  de  la 
Luna,  y  veía  destacarse  en  el  horizonte  las  torres  de  sus  tem- 
plos y  suü  blancas  casas  diseminadas  aquí  y  allá  sobre  un  fon- 
do negro  en  el  que  se  adivinaban  sus  anchas  calles  formadas 
de  altas  cercas  de  piedra  enegrecída  por  el  tiempo,  y  más  allá, 
tras  el  pueblo,  las  gigantescas  sombras  de  las  YácataS;  al  con- 
templar aquel  cuadro,  en  medio  del  profundo  silencio  de  la  no- 
che tan  sólo  interrumpido  por  el  acompasado  ruido  de  los  re- 
mosj  veía  pasar  por  mi  mente,  en  tumultuoso  tropel,  todos  los 
recuerdos  del  pasado  y  se  apoderaba  de  mi  alma  una  pavorosa 
melancolía  al  pensar  en  el  porvenir  de  aquel  pueblo  que  tres- 
cientos años  antes  había  sido  la  capital  del  poderoso  reino  de 
de  Michoacán,  y  me  decía,  para  mí:  Quién  sabe,  si  á  pesar  de 
la  casa  nueva  que  cada  año  proporciona  á  Tzintzuntzan  la  de- 
voción de  Santa  Elena,  no  pasen  tal  vez  dos  siglos  sin  que  an- 


TZINTZDNTZAN.  421 


den  los  sabios  en  disputas  tratando  de  identificar  el  lugar  don- 
de se  asentó  la  ciudad  que  fué  la  Corte  de  los  poderosos  Reyes 
Tarascos,  pues  su  actual  decadencia,  hace  pensar,  con  tristeza, 
que  tal  vez  esté  destinada  á  desaparecer  para  siempre,  como 
para  siempre  desaparecieron  hasta  los  huesos  de  su  último  Mo- 
narca y  de  sus  nobles,  cuyas  cenizas  hizo  an'ojar  al  río  el  am- 
bicioso é  infame  Ñuño  de  Guzmcán,  después  de  haberles  roba- 
do sus  tesoros. 

México,  Juuio  1"  de  1908 


^  *♦*  » 


SOOIÉTE  SOIKNTiriQDK  "ANTONIO  ÁLZATE."   MÉM0IBK8,   T.   28 


SI  LE  REIPLISSAGE  DE  IjüELIJÜES  GISEMENTS ITALLIFERES, 

PAR 

JUAN  D.  VILLARELLO,  M.  S.  A. 

Ingénieur  des  mines. 

Le.s  derniéres  années  da  XIX'  siécle  et  les  premieres  du 
XX"  marquent,  pour  la  géologie  appliquée,  une  ópoque  dedó- 
•  veloppement  et  de  progrés,  surtoutdans  la  partie  relativa  a  la 
"métalactogénie."  '^' 

Des  notabilités  scientifiques  européennes  et  américaines 
ont  consacré  toute  leur  énergie  á  Pótude  de  la  genése  des  gi- 
sements  métalliféres  et  la  lumíére  produite  par  leurs  savants 
ouvrages  nous  illumine  á  nous  tous  qui,  au  Mexique,  nous  dó- 
dions  avec  ardeur  á  l'ótude  de  cette  branche  de  la  science  géo- 
logique  qui  captive  le  savant  et  sert  de  guide  a  l'industriel. 
Un  travail  assidu,  poursuivi  pendant  un  bon  nombre  d'années, 
a  deja  indiqué  le  chemin  qu'il  faut  suivre  dans  Pétude  des 
questions  de  géologie  appliquée.  Ce  chemin  est  laborieux, 
sans  doute,  car  il  exclut  les  généralisations  absolues,  mais  c'est 

1  Terme  proposé  par  J.  G.  Aguilera.  Bol.  Soc.  Ueol.  Mex.  Tome  I., 
pag,  100.  Note. 


424  Juan  D.  Villabello. 


le  seul  qui  puisse  iious  conduire  á  des  résultats  approchant  de 
la  vérité. 

Beaucoup  de  théories  génótiques  se  leven t  orgueilleuses 
sur  l'horizon  de  la  science  géologique;  bien  qu'elles  soientfort 
diffórentes,  cependant  elles  se  trouvent  baséfs  sur  de  solides, 
fondations,  sont  confirmées  par  des  faits  tres  nonibreux,  et 
sont  applieables  á  des  cas  particuliers.  En  conséquence,  l'heure 
n'est  pas  encoré  venue  pour  les  généralisations  absolues,  et 
c'est  pourquoi  raujfication  des  idees  sans  distingixer  les  cas, 
la  géuéralisation  des  théories  sans  ótudier  les  faits  locaux,  ne 
peut  fortner  la  regle  de  nos  études  ou  iuvestigations  génétiques. 
\.u  contraire,  chaqué  cas  qui  se  présente  doit  étre  consideré 
comme  un  probléme  local  qui  demande  á  étre  étudié  á  £ond 
afin  que  de  ees  faits  locaux  ainsi  observes,  on  puisse  déduire 
la  théorie  gónétique,  claire,  precise  et  applicable  aux  cas  par- 
ticuliers. 

Les  faits  locaux  étudiés  avec  attention  pourront  nous  con- 
duire  á  une  théorie  génétique  acceptable  pour  l'explication  de 
ce  cas  particulier  et,  en  échange,  beaucoup  de  théories  con- 
nuesjusqu'iciseraientinjustementanéanties  si  on  les  forgait  a- 
expliquer  les  faits  locaux  observes. 

L'observation  directo,  Pétude  spéciale  de  chaqué  gisement 
métallifére  et  l'union  entre  tous  ceux  qui  se  dédient  a  cette 
classe  de  recherches,  voilá  le  chemin  sur  que  nous  devons  sui- 
vre  pour  arriver  plus  tard  a  la  possession  de  la  vérité  en  ce 
qui  concerne  la  genése  des  gisements  métalliféres. 

Dans  ce  petit  travail  et  sans  chercher  á  généraliser  des 
idees,  je  vais  essayer  d'expliquer  la  maniere  d'aprés  laquelle, 
probablement,  s'est  formé  le  remplissage  que  nous  observons 
actuellement  dans  eertains  gisements  métaliiféres  du  Mexique. 
Ces  gisements  ont  appelé  l'attention  de  Pindustriel,  mais  beau- 
coup d'entre  eux  n'ont  pas  encoré  été  suffsamment  étudiés  au 
point  de  vue  scientifique. 


KBMPU88AGB  DES  QI8EMBNT8  MÉTAIXtrERBS.  425 


La  théfn'ie  d'aprés  laquelle  les  minóraux  inétalliques  se  ren- 
contrent  dans  les  magmas  en  fusión  ignéo-aqueuse  et  que  les 
gisemfMits  métalliféres  se  forment  principalement  pendant  le 
refroidissement  et  la  consolidation  des  roches  eruptivas  qui 
les  avoisinent,  est  une  théorie  parfaitement  acceptable  pour 
expliquer,  comme  on  le  verra  plus  tard,  la  gónése  d'un  grand 
nombre  des  gisements  métalliféres  qui  se  trouvent  au  Mexi- 
que. 

Les  minéraux  caractéristiques  du  métamorphisme  de  con- 
tact  sont  des  silicatos  dús,  comme  on  le  sait,  á  l'action  qu'exer- 
centprincipalementsur  les  roches  sédimentaires,  les  liquides  et 
les  vapeurs  qui  se  séparent  des  magmas  en  fusión  ignéo-aqueu- 
se, pendant  le  refroidissement  et  la  consolidation  de  ees  der- 
niers.  Or,  beaucoup  de  gisements  métalliféres  du  Mexique 
se  rencontrent  dans  des  roches  sédimentaires,  parfois  jurassi- 
ques  et  presque  toujouis  crétaciques  et  ils  se  trouvent  dans 
la  zone  métamorphisée  par  le  contact  de  quelque  roche 
eruptivo,  zone  qui  a  soufEert  le  métamorphisme  de  silieatisa- 
tion.'^^  Dans  ees  gisements,  les  minéraux  métalliques  se  ren- 
contrent unís  si  intimement  avec  les  minéraux  caractéris- 
tiques du  métamorphisme  de  contact  que  Pon  peut  diré  qu'il 
existe  une  relation  génétíque  entre  tous  ees  minéraux  et  que 
tous  se  sont  formes  pendant  la  periodo  de  refroidissement  et 
de  consolidation  de  la  roche  eruptivo  voisine.  Comme  exem- 
ples  de  cette  classe  de  gisements  je  pourrais  citer  entre  au- 
tres:  les  gisements  cupriféres  de  San  José,  dans  le  Tamaulipas; 

(1)  C.  R.  Van  Hise.  A  treatise  on  Metamorphism.  XLVII  Mono- 
graph.  U.  S.  Geol.  Surv.  1904,  pag.  168-205  et  677. 

Mem.  Soo.  Álzate.  México.  T.  26  (1007-1908)-.55. 


426  Juan  D.  Vii-lakello. 


les  gisements  semblables  de  Aranzazu  et  de  Santa  Rosa/^'  les 
plombo  argentiféres  de  ¡Salaverna,  Albarradón  et  San  Eligió, 
ceux  de  fer  de  Concepción  del  Oro;  tous  ees  derniers  se  trou- 
vent  dans  l'Etat  de  Zacatecas.  Oes  gisements  se  trouvent 
dans  des  calcaires  jarassiques  et  crétaciques,  roches  qui  sont 
coupées  par  des  diorites  quartziféres. 

Un  grand  nombre  de  gisements  métalliféres  se  rencon- 
trent  au  Mexique,  dans  des  calcaires  crétaciques,  dans  des  en- 
droits  tres  rapprochés  de  roches  óruptives  tertiaires,  d'andé- 
sites  ou  de  rhyolites,  en  general.  Dans  le  voisinage  de  ees  gi- 
sements, les  calcaires  ont  soufEert  parfois  une  simple  recris- 
tallisation  sans  aucun  changement  dans  leur  composition  chi- 
mique,  métamorphisme  connu  sous  le  nom  de  marmorosis.  Oe 
chaugement,  comme  on  le  sait,  est  dú  génóralement  á  l'action 
de  Peau  á  une  temperatura  élevée,  ^^'  comme  celle  qui  se  sepa- 
re d'un  magma  pendant  le  ref roidissement  de  ce  dernier.  Ce 
métamorphisme  et  la  proximitó  des  i'oches  éruptives  f ont  croi- 
re  qu'il  existe  une  relation  génétique  entre  les  gisements  mé- 
talliféres  mentionnés  et  les  roches  éruptives  voisines.  Comme 
exemples  de  ees  gisements  je  puis  citer:  les  gisements  plom- 
bo-argentiféres  de  Mapimí'^'  et  de  Velardeña,  dans  l'Etat  de 
Durango;  ceux  de  mercure  de  la  Cruz^*'  et  de  la  Bella  CJnion^^' 
a  Huitzuco,  dans  PEtat  de  Guerrero,  ainsi  que  ceux,  aussi  de 

(1)  J.  D.  Villarello.  Le  Mineral   d'Aranzazu.  Livre-Gruide  du  Xe. 
Congrés  Gréologique  International.  México. 

(2)  C.  R.  Van  Hise.   A  treati.se  on  Metamorphism.  XLVII.  Mono- 
graph.  U.  S.  Geol,  Sur%'.  1904.  pag.  202. 

(3)  J.  D.  Villarello.  Le  Mineral  de  Mapimí.  Livre-Guidedu  Xe.  Con- 
gres Géologique  International. 

(4)  J.  D.  Villarello.  Yacimientos  mercuriales  de  Palomas  y  Huitzu- 
co. Mem.  Soc.  Antonio  Álzate.  Tomo  XIX,  pág.  95. 

(5)  J.  D.  Villarello.  Deseription  des  Mines  La  Bella  Unión.  Genése 
des  gisements  de  mercuie.  Mem.  Soc.  Ant.  Álzate.  Tomo  XXIII,  pag. 
395. 


REMPLISSAGK  des  GISBMKNTS  SIÉTALLIFERES.  427 


mercare  de  Chiquilistlan'^',  dans  l'Etat  de  Jalisco.  Tous  ees 
gisements  sont  renfermés  dans  des  calcaires  mésocrétaciques, 
coupós  par  des  andésites  tertiaires. 

Quelques  gisements  métalliféres  se  rencontrent  au  Mexi- 
que  dans  des  schistes  crétaciques  et  tres  prés  d'une  andésíte 
tertiaire,  roche  dans  laquelle  on  distingue  deux  parties:  Pune 
intrusive  et  l'autre  effusive.  Oes  gisements  ne  pénétrent  pas 
dans  la  partie  effusive  de  l'andésite  et  ils  ne  sont  pas  non  plus 
coupés  par  la  partie  intrusive  de  cette  roche,  bien  qu'elle  se 
se  trouve  tres  rapprochée;  c'est  pourquoi  on  peut  supposer  que 
les  dits  gisements  se  sont  formes  pendant  le  refroidissement 
et  la  consolidation  de  la  partie  intrusive  de  l'andésite.  Comme 
exemples  de  ees  gisements  je  puis  citer:  les  gisements  auro- 
argentiféres  du  Mineral  del  Oro,  dans  l'Etat  de  México  et  ceux 
"de  méme  caractére,  de  Santiago'-',  dans  l'Etat  de  Michoacán. 

D'autres  gisements  métalliféres,  et  ils  sont  nombreux  au 
Mexique,  se  rencontrent  dans  les  roches  éruptives  tertiaires. 
Considérant  que  leur  remplissage  est  postérieur  á  la  consoli- 
dation et  au  crevassement  de  quelques-unes  de  ees  roches,  et 
en  méme  temps  antérieur  á  l'apparition  d'autres  roches  égale- 
ment  éruptives  on  peut  diré  que  les  gisements  ci-dessus  men- 
tionnés  se  sont  formes  penclaut  la  période  d'activité  eruptivo 
de  la  región.  Ce  fait  établit  une  rélation  génétique  entre  les 
gisements  raentionués  et  quelques-unes  des  roches  éruptives 
voisines.  Comme  exemples  de  ees  derniers,  je  citerai:  les  gi- 
sements argentiféres  et  auro-argentiféres  du  Mineral  de  Gua- 
najuato;'^'  les  argentiféres  et  les  plombo-argentiféres  de  Ga- 

(1)  J.  D.  Villarello.  Descripción  de  los  criaderos  de  mercurio  de  Chi- 
quilistlán.  Mem.  Soc.  Antonio  Álzate.  T.  XX.  pág.  389. 

(2)  J.  D.  Villarello.  Descripción  de  las  Minas  de  Santiago  y  Anexas. 
Mem.  ÍSoc.  Antonio  Álzate.  Tomo  XXII.  pág.  125. 

(3)  J.  D.  Villarello,  T.  Flores  et  R.  Robles.  Le  Mineral  de  Guana- 
juato.  Livre-Gruide  du  Xe.  Congrés  Gréologique  Internat. 


428  Juan  D.  Villabbllo. 


món,  la  Silla,  Panuco  de  Coronado  y  Avino,  dans  l'Etat  de 
Durango,  lesquels  sont  postérieurs  á  la  diabase  et  l'andósite 
et  sont  en  relation  génótique  avec  la  rhyolite  mais  sont  an- 
tórieurs  au  basalto  de  la  región;  les  auro-argentiféres  du  Mi- 
neral de  Taviche,  dans  l'Etat  de  Oaxaca,  qui  sont  postérieurs 
á  Pandésite  amphibolique  tertiaire  de  cette  localité  et  sont 
en  relation  génétique  avec  une  tosca  également  tertiaire;  les 
gisements  de  mercure  de  Palomas'^'  dans  l'Etat  de  Durango, 
qui  sont  renfermés  dans  la  rhyolite  et  sont  antérieurs  au  ba- 
salto du  voisiuage.  enfin  les  gisements  auro-argentiféres  du 
Mineral  de  Providencia,  dans  l'Etat  de  Guanajuato,  postérieurs 
á  la  diabase  tertiaire  et  en  relation  génétique  avec  une  roche 

dacitique  également  tertiaire.  

II  est  certain  que  tous  les  gisements  métalliféres  qui  en- 
richissent  le  sol  du  Mexique  ne  se  trouvent  pas  en  relation 
génétique  étroite  avec  les  roches  eruptivos  qui  les  avoisinent 
mais  comme  on  peut  le  voir  par  ce  qui  precede,  beaucoup  de 
ees  gisements,  et  probablement  la  plus  grande  partie  d'entre 
eux,  paraissent  s'étre  formes  pendant  la  periodo  de  refroidis- 
sement  et  de  consolidation  des  roches  eruptivos  tertiaires  du 
voisinage.  En  suivant  une  clasificatiou  génétique'^'  j'ai  donné 
a  ees  gisements  le  nom  de:  magmatogéniques,  dús  á  la  déshy- 
dratation  magmatique  et  o'est  á  eux  seuls  que  je  ferai  allusion 
dans  ce  petit  travail. 


Pendant  le  refroidissement  d'un  magma,  en  fusión  ignéo- 
aqueuse,  l'eau  qu'il  contient  s'en  separe;  cette  eau  entraíne 

fl)  J.  D;  Villarello.  Los  yacimientos  mercuriales  de  Palomas  y  Huit- 
zuco.  L.  e.  pág.  95. 

(2)  J.  D.  Villarello.  Reseña  del  Mineral  de  Arzate.  Mem.  Soc.  An- 
tonio Álzate.  Tomo  XXIII,  pág.  235. 


RBMPUSSAOK  des  aiSEMENTS  MÉTALL1FEBKS.  429 

aveo  elle,  en  dissolution,  uon  seulement  une  certaiue  quanti- 
té  de  sílice,  mais  aussi  une  quantité  considerable  d'agents  chi- 
miques'"  et  de  diffórents  composés  métalliques  solubles  dans 
ees  eaux  magmatiques. 

L'état  physique  de  l'eau,  au  moment  oü  elle  se  separe  d'un 
magma,  varié  aveo  la  terapérature  et  la  pression  miis  cette 
eau  liquide  ou  en  vapeur,  et  toujours  á  une  haate  tempóratu- 
re,  penetre  dans  les  roches  voisines  du  magma  par  leurs  par- 
tios permeables,  c'est-á-dire  par  les  parties  poreuses  ou  frac- 
túreos. A  mesure  que  l'eau  ainsi  sóparóe  s'avanee  vers  les  ro- 
ches avoisinantes,  en  s'éloiguant  du  magma,  sa  température 
diminue  quand  elle  entre  en  contact  avec  des  roches  plus  ou 
moins  froides  et  quand  elle  se  mélange  avec  les  eaux  d'origi- 
ne  mótéorique  qui  se  rencontrent  dans  les  fractures  et  les  po- 
ros de  ees  roches. 

Quand  les  eaux  magmatiques  se  mélent  aux  eaux  mótóo- 
riques,  la  température  de  ees  derniéres  s'éléve  et  en  memo 
temps  les  eaux  météoriques  s'enrichiront  en  composés  méta- 
lliques. Ctítte  élévation  lócale  de  température  donuera  origine 
á  des  courants  ascendants  de  ees  eaux  ainsi  mélaugéjs  qai 
arriveront  á  atteindre  le  niveau  hydrostatique  de  la  región,  et 
parfois,  dépasseront  ce  niveau.  Pendant  ce  trajetqui  estsur- 
tout  ascendant,  bien  qu'il  puisse  étre  partiellement  horizontal, 
les  eaux  météoriques  réchaufíées  et  enriehies,  comme  je  l'ai 
dit  plus  haut,  déposeront  des  minéraux  pour  des  causes  entre 
lesquelles  je  mentionnerai  les  suivantes:  par  leur  mélange  avec 
des  Solutions  de  composition  différent,  qui  circulent  dans  des 
fractures  transversales  au  cours  de  leur  trajet  principal}  par 
des  substitutions  métasomatiques  entre  ees  eaux  minéralisan- 
tes  et  les  roches  des  épontes;  et  par  la  diminutlon  de  tempé- 

•   (l;  C.  R.  Van  Hise.  L.  c.  pág.  1032. 


430  Joan  D.  Villabkllo. 


rature  et  de  pression  qui  permet  la  cristallisatíon^^'  de  quel- 
ques  oomposés  en  dissolution  auparavant  jusqu'á  saturation  de 
ees  eaux,  et  les  espéces  minórales  en  se  dóposant,  incrustent, 
dans  ce  cas,  les  parois  des  fractures. 

Ce  qui  a  étó  dit  antórieurement  peut  expliquer  d'une  £a- 
qon  genérale  la  maniere  probable  dont  s'est  formé  le  remplis- 
sage  primaire  du  plus  grand nombre  des  gisements  métalliféres 
du  Mexique,  anquel  je  fais  allusion  dans  ce  travail.  Mais,  dans 
le  but  d'expliquer  plus  en  détail  le  procede  de  ce  re:nplissage 
et  de  distinguer  ses  différentes  phases,  il  est  nécessaire  de  pró- 
senter  ici  quelques  autres  raisonnemeats. 

Pour  qu'un  composé  métallifére  se  precipite  de  la  solution 
qui  le  renferme  et  puisse  se  déposer  dans  les  cavités  cu  frac- 
tures dans  lesquelles  circule  la  solution  minéralisante,  il  faut 
que  dans  la  dite  solution  se  vérifie  un  certain  changement  phy- 
sique  ou  chimique;  que  ce  cbaugement  de  conditions  occa- 
sionne  l'insolubilité  de  ce  composé  métallifére  dans  la  dite  so- 
lution et  par  conséquent  sa  stabilité  dans  la  méme  solution. 
Alors  le  mineral  se  déposera,  constituant  ainsi  une  partie  du 
remplissage  métallifére  du  gisement.  Mais  ce  mineral  ne  res- 
tera  pas  deposé  dans  la  fracture  ou  dans  les  cavités  qui  ser- 
vent  a  la  circulation  des  eaux,  s'il  n'est  pas  stable  dans  les  con- 
ditions auxquelles  il  doit  rester  assujetti,  tant  que  continuera 
ou  que  pourra  continuer  la  circulation  des  eaux  dans  les  dites 
cavités.  En  conséquence,  pour  qu'un  mineral  reste  déposé, 
constituant  une  partie  du  remplissage  d'un  gisement,  il  faut 
qu'il  soit  insoluble  et  inalterable  dans  les  eaux  qui  circuleront 
postérieurement  dans  la  fracture  ou  la  cavité  ou  il  s'est  dépo- 
sé ou  bien  que  ees  eaux  ne  puissent  entrer  en  contact  avec 
luí. 


(1)  H.  F.  Bain.  Preliminary  report  on  the  Lead  and  Zinc  Deposits 
of  the  Ozark  Región.  22d.  Ann.  Rep.  U.  S.  Geoi.  Surv.  Part  2d.  l^Dl. 
Pag.  103. 


KBMPLISSAOB  oes  aiSEMBKTS  MÉTALLIFBREB.  431 

D'un  autre  cóté,  les  agents  chimiques  qui  se  sóparent  de 
l'eau  pendant  le  refroidiseraent  d'un  magma,  varient  lente- 
ment,  comme  on  a  pu  Fobserver  dans  les  ómanations  volcani- 
ques.^^'  En  effet,  dans  les  fumerolles  tres  chandes  dominent 
en  general  les  acides  fluorhydrique  et  clorhydrique;  si  la  tem- 
pórature  est  moins  élevée  les  acides  sulfureux  etsulfhydrique 
sont  tres  abondants,  tandis  qil'á  une  basse  tempórature,  on 
trouve  dans  les  fumerolles  l'acide  carbouique.*"'  Cette  varia- 
tion  lente  dans  la  composition  des  eaux  magmatiques  séparóes 
et  la  diminution  également  lente  de  la  température  de  ees  der- 
niéres,  á  mesuie  que  le  magma  se  refroidit,  constitue  un  chan- 
gement  de  conditions  qui  occasionne  l'enlévement  de  quelques- 
unes  des  especes  minórales  dóposées  auparavant  sur  le  trajet 
que  suivent  ees  eaux,  soit  seulés,  soit  mélangées  avec  celles 
d'origine  météorique.  Ces  enlévement  se  produiront  surtout: 
dans  les  endroits  oü  le  remplissage  métallifére  n'a  pas  obstruó 
complétement  les  fractures  cu  cavités  par  oú  circulent  les 
eaux  deja  mentionnóes  ou  dans  les  endroits  permeables  de  oe 
remplissage. 

Les  enlévements  antérieurs  peuvent  étre  dús  principale- 
ment  aux  causes  suivantes:  l'appauvrissement  des  eaux  ther- 
mo-minórales  en  quelqu'un  des  coraposés  métalliques  qu'aupa- 
ravant  elles  renfermaient  en  dissolution,  ou  á  un  changement 
dans  la  quantité  ou  la  nature  des  agents  chimiques  contenus 
dans  ces  eaux.  Dans  le  premier  cas,  les  minóraux  qui  se  sont 
déposés  par  cvistallisation  dans  des  solutions  supersaturées 
du  composó  relatif,  cesseront  d'étre  stables  ou  insolubles  dans 
la  solution  devenue  pauvre  en  ce  composó,  mais  qui  contient 
les  mémes  agents  chimiques  permettant  la  dissolution  du  dit 
composé.  Dans  le  second  cas,  les  minóraux  dójá  dóposós  peu- 

(1)  S.  F.  Emmons.  The  Mines  o£  Custer  County,  Colorado.  17th. 
Ann.  Rep.  U.  S.  Geol.  Surv.  Part  2,  pag.  436. 
(2;  C.  R.  Van  Hise.  L.  c.  pag.  491. 


-i32  Juan  D.  Villaeeixo. 


vent  bien  n'étre  pas  tous  stables  dans  une  solution  qui  eontien- 
drait  des  agents  cHímiques  divers  et  distincts  de  ceux  qui  exis- 
taient  dans  les  premieres  eaux  circulant  dans  la  fracture  ou  la 
cavité  ou  se  trouvent  déposés  ees  minéraux  et  alors  ees  der- 
niers  seront  dissous  et  transportes  jusqu'á  l'endroit  oü  chan- 
geront  les  conditions  chimiques  ou  ]  hysiques  de  cette  dissolu- 
tion,  ce  qui  permettra  le  dépót  du  nr  inéral  ainsi  transporté,  ou 
bien,  les  minéraux  déposés  en  premier  lieu  souffriront  des  subs- 
titutions  métasomatiques,  quand  ils  seront  laves  par  les  nou- 
velles  eaux  minéraiisantes,  et  cela  donnera  lieu  á  la  forraation 
d'autres  spéces  minerales. 

L'émigration  des  minéraux  dans  un  gisement  métallifére, 
ses  enlévements,  ses  changemonts,  ses  concentrations  et  ses 
substitutions  métasomatiques  avec  les  eaux  minéraiisantes 
qui  cireulent  en  contact  avec  eux,  atteindront  une  étendue 
beaucoup  plus  grande  et  seront  beaacoup  plus  complets  dans 
les  caviles  ou  fractures  supercapillaires  que  dans  les  capillai- 
res,  c'est-á-dire  dans  les  roches  de  grande  perméabilité  et  non 
dans  celles  de  perméabilité  i-estreinte.  En  effet,  dans  ees  der 
niéres,  comme  les  roches  poreuse.'*,  les  minéraux  se  déposent 
dans  lespetites  cavités,  les  remplissent  complétement,  et  alors 
la  roche  qui  d'abord  était  poreuse  et  permeable  devient  ainsi 
impermeable.  Par  conséquent,  la  circulation  postérieure  des 
eaux  minéraiisantes  sera  empéchée  aussitót  dans  ees  endroits 
et  ainsi,  les  minéraux  qui  y  sont  déposés  ne  seront  plus  ex- 
posés  a  souffrir  des  enléve>iients  postérieurs.  Les  eaux  miné 
ralisantes  continueront  ensuite  á  circuler  dans  des  espaces 

distincts  des  roches  porevsí  s  et  selon  que  c(>ntinuera  á  varier 
la  composition  aussi  bien  que  la  temperatura  de  ees  eaux,  et 
par  conséquent  leurs  conditions  minéraiisantes,  se  déposeront 
des  espéces  minerales  plus  ou  moins  différentes  sur  les  divers 
trajets  qu'elles  parcouront,   Comme  conséquence  de  ce  qui 

vient  d'étre  expliqué,  dans  les  gisements  conteuus  dans  des  ro- 


KEMPUSSAGB  DBS  GISBMBNT8  MÉTALUFEBBS.  433 

ches  poreuses,  il  sera  difficile  d'établir  les  relations  paragéné- 
tiques  entre  les  miiióraux  qui  y  sont  deposés;  il  en  rósultera 
de  méme  que  la  distribution  des  difEérentes  espéces  minóra- 
les qui  se  rencontrenfc  assooiées  dans  ees  gisements  mótallifé- 
res  sera  tres  irreguliére. 

Dans  les  fractures  étroites  ou  diaclases  eapillaires,  le  rem- 
plissage  peut  aussi  s'efEectuer  rapidement  quaud  les  espéces 
minerales  s'y  déposent  et  une  fois  que  celles-ci  se  trouvent 
séparées  de  la  circulation  des  eaux  minéralisantes,  elles  n'au- 
ront  plus  á  souffrir  d'enlévements  postérieures;  au  contraire, 
les  eaux  minéralisantes  continueront  á  circuler  par  d'autres 
endroits  qui  seront  restes  libres  ou  vides  dans  les  dites  diacla- 
ses ou  par  d'autres  fractures  de  formation  ultérieure  aux  pre- 
mieres. Ces  secondes  fractures  peuvent  se  remplir  d'espéces 
minerales  tout  á  f ait  différentes  de  celles  qui  forment  le  rem- 
pHssage  des  premieres  diaclases  car  la  eomposition  et  la  tem- 
pérature  des  eaux  minéralisantes  peuvent  avoir  subi  une  mo- 
dification.  C'est  ainsi  que  Pon  peut  expliquer  pourquoi  souvent 
l'on  rencontre  une  minéralisation  différente  dans  des  fractu- 
res tres  rapprochées  les  unes  des  autres;  ainsi  s'explique  éga- 
lement  pourcjuoi  est  si  différent  le  remplissage  que  l'on  ren- 
contre dans  les  réouvertures  des  gisements,  si  on  le  compare 
avec  le  premier  remplissage  de  ces  derniers.' 

Je  pourrais  cit&r  de  nombreux  exemples  entre  les  gise- 
ments métalliféres  du  Mexique,  qui  ont  la  forme  de  "filons-. 
diaclases  étroites,"  et  dans  lesquels  on  ne  peut  établir  de  re- 
lations paragénétiques  entre  les  minéraux  qui  constituent  leur 
remplissage.  Je  me  limiterai  á  mentionner  seulement  les  filons 
des  fonds  miniers  Providencia  et  La  Fortuna,  dans  le  Miné- 
ral  de  Zacualpan,  Etat  de  México, '''  ensuite  beaucoup  de  "fi- 
lons-diaclases  étroits"  que  je  connais  au  Mexiqúe,  et  qui,  bien 

(1)  J.  D.  Villarello.   Descripción  de  .algunas  minas  de  Zacualpan. 
Mem.  Soc.  Ant.  Álzate.  Tomo  XXIII,  pág.  253. 

Mem.  Soo.  AlzBte.  México.  T.  26  (1907-1908)-  56. 


434  J0AN  D.  VlLLAEKLLO. 


que  paralléles  et  tres  rapprochés  les  uns  des  autres,  sont  rem- 
plis  d'espéces  minerales  fort  diffórents.  Parmices  derniers,  je 
puis  citer  les  filons  du  Rosario  et  la  Víbora,  dans  le  Mineral 
de  Panuco  de  Coronado,  dans  l'Etat  de  Durango;  le  premier 
est  constitué  par  des  pyrites  de  £er  et  des  sulfoantimonites 
d'argent,  tandis  cfue  le  second  ne  renferme  que  de  la  blende 
argentifére,  espéee  mineral  qui  se  rencontre  dans  ce  filón  de- 
puis  la  surface  du  sol.  Oes  faits  peurent  s'expliquer  par  les 
raisonnements  que  j'ai  indiques  plus  haut. 

Dans'les  fractures  ou  cavités  supercapillaires,  les  eaux  mi- 
nóralisantes  peuvent  circuler  pendant  une  période  beaucoup 
plus  longue  que  qaand  elles  parcourent  des  fractures  capillai- 
res  qui  se  remplissent  en  peu  de  temps.  C'est  pour  cette  rai- 
son  que  dans-  la  formation  du  remplissage  métallifére  d'une 
fracture  supercapillaire  on  peut  distinguer  diffórentes  phases 
dont  je  m'occuperai  plus  loin.  Cette  longue  circulation  des 
eaux  minóralisantes  occasione,  comme  on  la  verra  bientót,  une 
serie  tres  variée  d'enlévemerits,  de  concentra tions  d'espéces  mi- 
nerales etd'enrichissementspartant  de  la  profondeur  pouraller 
vers  la  surface  du  terrain;  de  telle  sorte  que  cette  "différen- 
ciation  primaire"  dans  le  remplissage  métallifére  est  la  plus 
stable  dans  les  derniéres  conditions  auxquelles  fut  assújetti 
ce  remplissage  sous  le  niveau  hydrostatique  de  la  región  et 
particuliérement  en  ce  qui  concerne  la  composition  chimique 
des  derniéres  eaux  thermo-minérales  qui  aient  parcouru  cha- 
cune  des  parties  du  gisement  métallifére. 


Quand  le  refroidissement  d'un  magma  commence,  les  mi- 
néraux  les  plus  basiques  sont  ceux  qui,  en  general,  commen- 
cent  á  se  cristalliser,  parce  qu'ils  sont  les  plus  insolubles  dans 


REMPLISSAGE  des  OI8EMBNT8  MÉTALLIFEBE8.  éHi") 

la  partie  fluide  du  magma/''  qui  devient  de  plus  en  plus  acide 
á  mesure  que  progresse  la  solidification  des  oomposés  basi- 
ques.'^'  Durant  cette  période  de  la  eiistalHsation  d'un  magma 
la  quantitó  de  sílice  qui  s'en  separe  avec  l'eau  doit  étre  tres 
grande,  tant  en  raison  de  la  haute  température  de  l'eau,  que 
parce  que  ees  conditions  sont  peu  favorables  á  la  cristallisation 
du  quartz  comme  élément  constitutif  de  la  roche.  Cette  solu- 
tion  concentrée  do  silice,  dans  laquelle  peuvent  se  trouver 
des  composés  mótalliques  separes  également  du  magma,  en 
circulant  par  les  fractures  des  roches  voisines  et  en  perdant 
par  consóquent  sa  température  et  sa  pression,  peut  arriver  á 
présenter  quelques  fois  un  caractére  semi-visqueux.  Cette  so- 
lution  colloidale,  en  se  gólatinisant,  remplira  la  fracture  par  • 
oü  circule  la  solution,  avec  un  dépót  de  quartz  amorphe,  dans 
lequel  resteront  emprisonnós  les  composés  métalliques  conte- 
nues  dans  la  dite  solution.  Ces  espéces  minerales,  plus  cu 
moins  différentes,  resteront  distribuées  d'une  maniere  irrégu- 
liére  dans  le  quartz  qui  leur  sert  de  matrice.  C'est  de  cette 
maniere  que  Pon  peut  expliquer  la  formation  du  remplissage 
métallifére  de  plusieurs  gisements  du  Mexique  parmi  lesquels  » 
je  pourrais  citer:  les  auríferas  du  Cerro  de  la  Gloria,  á  El  Pa- 
rlan, dans  l'Etat  de  Oaxaca. 

Quand  la  température  du  magma  baisse,  les  minóraux 
moins  basiques  se  cristalliseot,  puis  en  fin  le  quartz.'^'  Alors, 
la  solution  de  silice  et  des  composéá  métalliques,  séparée  du 
magma,  pourra  devenir  une  solutioo  aqueuse  nórmale  relati- 
vement  moins  concentrée  en  silice  que  la  precedente  et  dans 
laquelle  pourront  se  cristalliser  les  espéces  minerales.  Alors 

(l)  J.  H.  Prat.  The  Ocun-ence,  Origiu  and  Chemical  Composition 
of  Chromite  with  especial renference  totheNorth  Carolina  Deposits.  Trans. 
Am.  Inst.  Min.  Eng.  Vol.  XXIX,  p.  18. 

(2;  J.  E.  Spurr.  Geology  of  the  Yukon  Gold  District.  18th.  Ana. 
Rep.  U.  S.  Geol.  Surv.  Part  3d  p.  309. 

(3)  J.  E.  Spurr.  L.  c.  p,  309. 


436  Juan  D.  Villaekllo. 


aussi,  le  remplíssage  mótallfiére,  ainsi  formé,  presentera  une 
structure  distincte  de  celle  qu'il  présente  dans  le  cas  antérieur. 
Cette  solution  aqueuse  nórmale  circulara  par  les  espaces  vides 
réunis  qui  seraient  restes  dans  le  remplíssage  amorphe  cité 
plus  haut  dans  les  rénuvertures  de  ce  remplíssage  ou  bien 
par  d'autres  fractures.  Dans  le  premier  cas,  le  second  remplís- 
sage formera  des  lentilles  plus  ou  moins  réunies  entre  elles, 
comme  celles  que  Pon  rencontre  dans  quelques-uus  des  gise- 
ments  du  Mineral  de  Curucupaseo  dans  l'Etat  de  Michoacán. 
Dans  le  second  cas,  le  remplíssage  postérieure  formera  les  vei- 
nules  ("hilos,"  "cintas"  ou  ''cordones")  que  l'on  rencontre  sou- 
vent  richement  minéralisées  dans  plusieurs  des  veines  argen- 
tiféres  du  Mexique  et  parmi  lesquelles  je  citerai  celles  du  Mi- 
neral de  Noxtepec,  dans  PEtatde  Guerrero  et,  dans  le  troisiéme 
cas,  il  se  formera  des  rameaux  diagonaux  ou  satellites,  sou- 
vent  mieux  minéralisés  que  la  veine  principale,  comme  on  peut 
l'observer  dans  un  grand  nombre  de  mines  da  Mexique. 

Ainsi  qu'on  le  volt  par  ce  qui  precede,  la  structure  du  rem- 
plíssage d'un  gisement  métallifére  dépend  en  partie  de  la  tem 
pérature  a  laquelle  il  s'est  formé  et  aussi  de  la  composition  de 
la  roche  éruplive  qui  se  rencontre  en  rélation  génétique  avec 
le  dit  gisement.  Ea  effet,  les  roches  basiques  se  cristallisent 
comme  on  le  sait,  a  une  température  plus  élevée  que  les  aci- 
des;'*'  et  par  conséquent,  la  formation  du  remplíssage  métalli- 
fére des  gisement  en  rélation  avec  les  premieres  roches,  pou- 
rra  commencer  á  s'effeotuer  á  une  température  plus  élevée  que 
celle  des  gisements  qui  se  trouvent  en  rélation  génétique  avec 
les  secondes.  D'aprés  cela  et  pour  les  raisons  indiquées  anté- 
rieurement,  le  remplíssage  primaire  des  gisements  en  rélation 
avec  des  roches  basiques,  pourra  étre  plus  ordinairement  dé 
structure  massive  et,  en  general,  plus  quartzeuse  que. le  rem- 


(1)  J.  E.  Spurr.  Loe.  cit.  pag.  309. 


RBHPLISSAGB  DBS  SI6BMENTS  MÉTALLTTEBBS.  437 

plissage  des  gi.sements  qui  se  trouvent  en  relation  génétique 
avec  des  roclips  acides. 

Le  ref  roí  dissemen  t  de  la  partie  profonde  d'un  magma  étant 
excessivement  lent,  il  se  passera  nu  laps  de  temps  tres  long, 
pendant  lequel  continuera  á  se  réaliser  la  séparation  des  eaux 
magmatiques  minéralisées,  le  réchauffement  et  la  minéralisa- 
tion  des  eaux  d'origine  météorique,  par  leur  mélange  avee  les 
eaux  magniatiqu3s  et  la  eirculation,  dans  l§s  fractures  des  ro- 
ches, de  ees  eaux  ainsi  mélangées.  Tout  ce  qui  vient  d'étre 
dit  facilitera  le  remplissage  complet  des  cavitós  dans  lesquel- 
les  s'effectue  la  circulation  des  dites  eaux.  D'un  autre  cóté, 
eomme  le  ref  roidissement  d'un  magma  est  beaucoup  plus  lent 
dans  les  profondeurs  qu'á  la  surface  duterrain,  la  roche  peut 
deja  étre  solidifiée  á  la  surfaco  et  méme  fracturée,  alors  que 
dans  les  profondeurs,  le  magma  est  encoré  chaud  et  qu'il  s'en 
separe  encoré  des  eaux  magmatiques  minóralisóes.  Oes  eaux 
peuvent  occasionner  le  remplissage  métallifére  des  nouvelles 
fractures  formées  a  la  surface  du  terrain;  de  méme  elles  peu- 
vent, avec  leur  dópót  métallifére,  remplir  les  réouvertures  des 
gisements  déjá  formes.  Ces  réouvertures  permettront  que  les 
eaux  minéralisantes  recommencent  a  suivre  le  trajet  qu'elles 
parcouraieiit  auparavant,  pendant  la  premiére  phase  de  la  for- 
mation  du  gisement.  Mais,  comme  entre  la  premiére  phase  et 
la  seconde,  la  température  et  la  composition  des  eaux  minéra- 
lisantes ont  pu  varier,  les  espéces  minerales  déposées  pendant 
la  seconde  phase,  peuvent  étre  distinctes  de  celles  qui  se  trou- 
vent dans  le  remplissage  antérieur.  Comme  exemples  de  gise- 
ments métalliféres  du  Mexique  qui  se  sont  probablement  for- 
mes pendant  le  refroidissement  de  la  partie  profonde  du  mag- 
ma qui  occasionna  la  formation  de  la  roche  dans  laquelle  sont 
renfermés  les  mémes  gisements,  je  pourrais  citer  entre  autres: 
ceux  de  mereure  de  Palomas,  dans  l'Btat  de  Durango  et  les 


438  Juan  D.  viliaeello. 


auriféres  du  Mineral  d'Arzate/^'  également  dans  l'Etat  de  Du- 
rango. 

Je  n'ai  pas  l'intention  de  décrire  maintenant  en  détail  les 
diverses  phases  de  la  formation  du  remplissage  d'un  gisement 
métallifére  mais  j'indiquerai  simplement  les  changements  qui 
peuvent  se  produire  dans  le  dit  remplissage,  pendant  la  pério- 
de  oü  dominent  dans  les  eaux  minéralisantes  l'hydrogéne  sul- 
furé, (acide  sulfhydrique)  et  le  bioxyde  de  oarbone  (acide  car- 
bonique). 


Quand  les  eaux  magmatiques  seules,  ou  mólangóes  avec 
celles  d'origine  météorique,  eontiennent  les  acides  sulfhydri- 
que et  carbonique,  elles  attaquent  les  roches  feldspathiques 
oucalcairesdans  les  cavités  desquelles  elles  circulent,  etdecet- 
te  attaque  resulte  une  solution  dans  laquelle  se  trouvent,  en 
equilibre  chimique:  d'un  cóté,  Facide  carbonique,  les  sulfures  et 
sulfhydrates  alcalins  et  alcalino-terreux  et  d'un  autre  cóté 
l'acide  sulfhydrique  et  les  carbonates  alcalins  et  alcalino-ter- 
reux.'^' 

L'acide  sulfhydrique  étant  peu  soluble  dans  l'e?u,  il  faut 
une  température  et  une  pression  élevées  pour  que,  dans  la  so- 
lution antérieure,  existe  l'acide  sulfhydrique  libre,  en  grande 
quantité.  Mais  alors,  ,dans  la  dite  solution  pourront  se  dissou- 
dre  les  sulfures  de  plomb,  de  zinc  et  d'argeut.  Ces  sulfures 
sont  insolubles  dans  les  sulfures  et  sulfhydrates  alcalins  et  al- 
calino-terreux et,  par  conséquent,  quand,  dans  la  solution  an- 
térieure diminue  la  quantité  d'acide  sulfhydrique  qu'elle  con- 
tient,  les  sulfures  métalliques  que  je  viens  d'indiquer  se  préci- 

(1)  J.  D.  Villarello.  Reseña  del  Mineral  de  Arzate.  Mem.   Soc.  An- 
tonio Álzate.  Tomo  XXIII,  pág.  211. 

(2)  J.  D.  Villarello.  Grénesis  de  los  yacimienios  mercuriales  de  Palo 
mas  y  Huitzuco.  L.  c.  pág.  98. 


RKMPLISSAoB  des  QISEUENTS  MÉTALLIKERK8.  439 

piteront.  Cette  diminution  de  la  quantité  d'acide  sulfhydrique 
libre  contenue  dans  la  soluiion  sera  due:  á  la  diminution  de 
la  terapérature  et  de  la  pression,  ou  bien  á  l'action  chimique 
qu'exerce  cet  acide  sur  le  calcaire  d'oü  resulte  la  formation  de 
sulfure  de  calcium  et  d'aci<le  carbonique  libre.  Ce  qui  piécé- 
de  semble  expliquer  ponrquoi  les  gisements  plombo-argenti- 
féres  sont  plus  fréquents  dans  les  roches  calcaires  que  dans 
les  roches  éruptives  et  aussi  pourquoi  est  si  commune  l'asso- 
ciation  de  la  galéne  et  de  la  hiende  dans  oes  gisements  ainsi 
que  dans  les  gisements  argentiféres.  Au  Mexique,  les  gise- 
ments de  plomb  se  rencontrent  gónóralement  dans  les  calcai- 
res etbeaucoup  d'entre  eux  sont,  en  réalité,  des  gisements  mix- 
tos de  plomb  et  de  zinc.  Cette  association  est  si  constante  que 
méme  dans*  les  filons  d'argent  de  ce  pays,  la  prósence  du  sul- 
fure de  plomb^est  un  Índice  certain  de  celle  du  sulfure  de  zinc, 
et  vice  versa. ^*' 

Quand  diminue  la  température  de  la  solution  minéralisan- 
te  deja  indiquée,  la  quantité  d'acide  sulfhydrique  libre  diminue 
ainsi  par  conséquent  que  son  aptitude  á  former  des  gisements 
de  plomb.  Mais  en  échange,  les  sulfures,  sulfhydrates  et  car- 
bonates alcalins  permettront  la  dissolution  des  sulfures  d'ar- 
senic  et  d'antimoine,  et  les  sulfosels  ainsi  formes  occasionnent 
la  dissolution  des  sulfures  d'argent  et  de  cnivre.  De  cette, so- 
lution pourrout  se  précipiter  des  sulfoantimonites  de  cuivre  et 
d'argent,  pour  les  causes  suivantes,  entre  autres:  par  crista- 
llisation,  quand  la  solution  est  supersaturóe;  par  diminution 
de  température,  quand  la  solution  approche  de  la  surface  du 
terrain;  par  oxydation  de  cette  méme  solution,  quand  elle  se 
méle  aux  eaux  d' origine  méteorique  contenant  de  l'oxygéne  et 
circulant  dans  des  fractures  transversales:  en  effet,  cette  oxy- 

(1)  J.  G.  Aguilera.  Geographical  and  Geological  Distribution  of  the 
Mineral  Deposits  of  México.  Trans.  Am.  Inst.  Eng.  Vol.  XXXII.  1902, 
pag.  512. 


440  JüAN  D.  VnXABBLLO 


dation  transforme  les  sulfures  et  sulfhydrates  alcalius  et  al- 
calino-terreux,  en  thiosulfates  correspondants  (L.yposulfites), 
dans  lesquels  sont  insolubles  les  sulfures  et  sulfoantimonites 
mótalliques  déjá  mentionnés. 

Si  la  température  des  eaux  suífureuses  minéralisant